36375(08-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  36375   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 193.   

Bogotá,  D.C.,  ocho  de  junio  de dos mil  once.   

V I S T O S  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de     la     demanda     de     revisión     presentada    por    el       defensor      del   sentenciado   RAMÓN  LEGUÍZAMO       OLAYA   contra  la  sentencia  al  parecer  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de Neiva, que  confirmó  el  fallo  proferido  el  25  de mayo de 2010, por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  esa ciudad, en el cual se le condenó a la pena de 372  meses de prisión, en calidad de autor del delito de homicidio.   

H E C H O S  

El  día  1  de  agosto  de  2005,  en vía  pública  del  barrio  Bogotá  de  la  ciudad  de Neiva (Huila), fue hallado el  cuerpo  de Albeiro Nieva Quintero, quien presentaba impacto de proyectil de arma  de fuego.   

Del  hecho  se acusó a RAMÓN LEGUÍZAMO   OLAYA,   dado  que  se  le  registró  como  la  última  persona  con la cual fue  vista con vida la víctima.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

Conforme  se extracta de lo consignado en el  fallo  de  primer  grado,  el día 12 de noviembre de 2009, la Fiscalía Tercera  Seccional  de  Neiva,  formuló  acusación  contra  RAMÓN LEGUÍZAMO OLAYA, al  entenderlo autor del delito de homicidio agravado.   

El fallo de primer grado fue proferido el 25  de   mayo   de   2010,   por   el   Juzgado   Segundo   Penal  del  circuito  de  Neiva.   

LA   DEMANDA   

El   apoderado  especial  de   RAMÓN  LEGUÍZAMO  OLAYA,  presenta demanda de revisión, así lo señala expresamente,  contra  el  fallo  de primer grado que condenó a este a la pena de 372 meses de  prisión,  con  fundamento en la “causal primera del  artículo  220.  Del  código  de  procedimiento  penal y el debido proceso como  norma    constitucional    en   el   artículo   29   de   la   c.n.”.   

Al respecto, advierte que en el expediente se  encuentran     declaraciones    juradas    “donde  efectivamente  se desvirtúa la participación de mi representado en la presente  acción delictiva…”   

Agrega  que  uno  de  los testigos, Gregorio  Rayo,  resulta  clave para los intereses de la defensa, pero su credibilidad fue  desvirtuada  sólo  porque  se  equivocó  en  una  fecha,  lo que en sentir del  accionante  resulta  injusto  “ya  que  las  demás  declaraciones  allegadas  al  proceso  coinciden  con  la  realidad.”   

Significa el demandante que la verificación  de  lo  recogido probatoriamente conduce a concluir que la víctima y el acusado  eran  amigos  de  la  infancia,  razón por la cual no había motivo para que el  segundo  le  quitara  la vida al primero quien, además, cuenta con antecedentes  penales.   

Por  último,  manifiesta  el  apoderado del  procesado  que  “Las pruebas están plasmadas en el  proceso  como  los testimonios de todas las personas que se acercaron al juzgado  a dar su testimonio”   

A  la  demanda  se  anexó  copia  del poder  otorgado  por  el  acusado  para  adelantar  la acción de revisión y copia del  fallo  de  primer  grado  emitido  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Neiva.   

  C O N S I D E R A C I O N  E S   

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  numeral  2° del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, a esta Sala compete conocer  de  la  acción  de  revisión  presentada  por el defensor de RAMÓN LEGUÍZAMO  OLAYA,    como    quiera    que,    a   pesar   de   afirmar   expresamente   el  accionante,   promoverla  contra  el  fallo  de  primer  grado,  al  parecer  existe  sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  de  Neiva,  como se lee en el texto del  escueto  escrito presentado por al abogado, en el cual, además, sostiene que se  confirmó   la   condena   a   372   meses   de   prisión   por  el  delito  de  homicidio.   

La  Sala,  para  abordar desde ya el tema de  debate,  ha sostenido reiteradamente que la acción de revisión tiene carácter  excepcional,  porque  por esta vía se busca derruir la cosa juzgada que reviste  la  sentencia,  en  defensa  de  la  justicia.  De  ahí  que el legislador haya  establecido  no sólo causales taxativas para su procedencia, sino requisitos de  forma  y  fondo  que debe cumplir la demanda, los cuales resultan indispensables  para  que  la Corte pueda pronunciarse sobre su admisión y disponer el trámite  correspondiente.   

Es sabido que la acción de revisión es una  actividad  posterior  a  la culminación del proceso ordinario, que comprende la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales,  el  señalamiento de los fundamentos jurídicos y  fácticos  que  sustenten  la  necesidad  de  la  revisión que se pretende y la  demostración  de  la  trascendencia  del motivo por el que se pide la revisión  del fallo ejecutoriado.   

Las  rigurosas y precisas exigencias, no son  otras que las señaladas en el artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  inicial  del  actor  allegar  copia  o  fotocopia  de las providencias de  primera  y  segunda  instancias,  con  su  respectiva  constancia de ejecutoria,  proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

Sin  embargo,  examinado  el  expediente  se  observa  que  la libelista no arrimó como anexo de su escrito, copias del fallo  proferido  supuestamente por la segunda instancia, Tribunal Superior de Neiva, y  tampoco  allegó las constancias de ejecutoria, documentos necesarios para tener  certeza  de  que la decisión está amparada por el fenómeno de la res  iudicata  o  firmeza  material, pues  esta  acción tiene como presupuesto ineludible el agotamiento de cualquier otra  alternativa procesal o mecanismo de impugnación.   

Así  las  cosas,  dado  que  la  acción de  revisión  no  constituye  una  prolongación  del  juicio y el escrito incumple  básicamente  las exigencias formales que para su admisión establece el numeral  4º  del  artículo 222 de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión  de   conformidad   con   lo   indicado   en   el   artículo   223   del   mismo  estatuto.   

Página  contiene parte resolutiva y firma del Presidente de la Sala   

Revisión   N°   36.375   -Inadmite  demanda-  

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  por  la  apoderada  especial  de  RAMÓN  LEGUÍZAMO  OLAYA, de   conformidad   con   las   razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Página  contiene parte resolutiva y firma del Presidente de la Sala   

Revisión   N°   36.375   -Inadmite  demanda-  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO   CASTRO   CABALLERO                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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