36332(09-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 36332  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 281   

Bogotá,   D.C.,  nueve (9) de agosto de dos mil once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso de casación, instaurado por el apoderado de las  víctimas  contra  el fallo del 1º de octubre de 2010 proferido por el Tribunal  Superior  de  Valledupar,  que confirmó parcialmente la sentencia emitida el 28  de  agosto  pasado  por  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de esa ciudad,  mediante   la   cual   condenó   a  HÉCTOR  LIBARDO  CASTELLANOS  a  prisión  de  veintidós  (22)  meses  y   multa de 20 salarios mínimos legales mensuales vigentes, al revocar la  condena  al  pago  de  los  perjuicios  materiales impuesta al mismo procesado y  Liberty  Seguros  S.A.  a  favor  de Luis Pérez Jimeno, Pablo Emilio Álvarez y  María  Angélica  Riobó,  exonerando  también  de  su  pago  incluso  de  los  perjuicios  morales  a  Leasing Bancolombia S.A., al disponer su desvinculación  del proceso como tercero civilmente responsable.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

Fueron resumidos en la sentencia de segunda  instancia, así:   

“El  14  de  febrero  de  2008 a la altura del kilómetro 69+160 de la carretera que comunica  a   San   Roque  con  Bosconia  (Cesar)  se  produjo  una  colisión  entre  los  tractocamiones  de  placas  ACM 838 conducido por Luis Pérez Arrieta y SKM 770,  al  mando  de  Héctor Libardo Castellanos, en la que murieron el primero de los  citados  y  su acompañante Héctor Álvarez, por incineración del automotor.”1.   

El 20  de  noviembre  de   2008,  en  la  audiencia  de  formulación de la  imputación,    HÉCTOR  LIBARDO  CASTELLANOS  aceptó  el  cargo de homicidio  culposo,  siendo  aprobado  el  allanamiento  por  el  Juzgado Primero Penal del  Circuito de Valledupar.   

El  26  de  agosto  de  2010,  el   citado  juzgado   dictó   sentencia   en   la   que  además  condenó  a  CASTELLANOS,  Liberty  Seguros  S.A.  y  Leasing   BANCOLOMBIA  en  forma  solidaria, a cancelar por perjuicios materiales  causados  al  menor  Luis  Roldán  Pérez Jimeno la suma de $254.928.780,80 y a  Pablo  Emilio  Álvarez  y  María  Angélica  Riobó  de  Álvarez  la  suma de  $144.806.051,90,  y  por perjuicios morales la suma de $10.000.000 a cada uno de  ellos.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En  la  demanda  se  proponen  cuatro  (4)  cargos.   

Primer cargo  

Con fundamento en  el  numeral  1º  del  artículo  68  del  Código de  Procedimiento  Civil  se  postula  la violación de normas de derecho sustancial  relacionadas con el tercero civilmente responsable.   

Para  el  demandante,  la  afirmación  del  Tribunal  según  la  cual  no  existía  relación  laboral  o  económica  del  propietario      con     el     “conductor   culpable”,  no corresponde con la realidad procesal  debido  a  que  en  la  póliza de responsabilidad del  vehículo  causante  del  daño,  introducida  como  prueba  al proceso, aparece  asegurado el propietario Leasing Bancolombia.   

En  razón a que la titularidad del bien no  aparece  afectada  por  ningún  acto  jurídico,  es el propietario quien está  obligado      a      “velar      por      dicha  situación”,  de modo que al no estar por encima de  la   ley   el   contrato   de  leasing,  debía  respetarse  lo  atinente  a  la  responsabilidad de los terceros.   

Segundo cargo  

Con  sustento  en  la  causal  primera  del  artículo  368  del  Código de Procedimiento civil, aduce un error de hecho por  falta  de  valoración  de  las  declaraciones  extra  proceso  de  Pablo Emilio  Álvarez  y  María  Angélica  Riobó  de  Álvarez,  a  pesar  de  haber  sido  introducidas     al  proceso    en    forma  legal.   

Tercer         Cargo   

Denuncia la violación jurídica de la norma  constitucional  del  debido proceso, por falta de valoración de la prueba sobre  la  dependencia  económica de Pablo Emilio Álvarez y  de  María  Angélica  Riobó,  lo  cual  originó la  pérdida   del  derecho a ser indemnizados por la  muerte de su hijo Héctor Farid.   

Cuarto Cargo  

Aduce   un   error   de   interpretación  por falta de aplicación de  las      normas      constitucionales,  legales  y de  la  jurisprudencia,  respecto  a  la  dependencia  económica  del  menor  de su  padre.   

El    artículo    441    en  sus numerales 1 y 2 del Código Civil  prevé  la  obligación de la asistencia alimentaria del padre para con su hijo,  así   como   el   Consejo   de  Estado  lo  reconoce  en  las  sentencias citadas  en la demanda.   

Advierte   un  prejuzgamiento    en   la   sentencia   que   va   en   contra   vía   de  la  presunción  de  la  buena  fe,  solicitando  que en  este  tema  haya  unificación jurisprudencial, en la  medida  que  para  efectos  indemnizatorios  se  ha  considerado que la cónyuge  supérstite   sea   reparada   vitaliciamente   con  sólo   demostrar   dicha   condición,     en    tanto    que  no  se  da el mismo trato    para    reconocer   ese   derecho  a  los  hijos  en  primer  grado  de consanguinidad,  exigiéndose     requisitos     más     allá     del    parentesco.   

CONSIDERACIONES  

En  razón a que en la demanda se discute la  revocatoria  de  la  indemnización  de  perjuicios  materiales dispuesta por el  Tribunal,  ya  que  las  víctimas  no  están  de  acuerdo con la exclusión de  Leasing  Colombia  S.A.  de  la obligación indemnizatoria, como tampoco con las  consideraciones  de  acuerdo  con  las  cuales  no  se  demostró su dependencia  económica  con  las  personas  fallecidas,  el recurrente de conformidad con el  numeral  4  del  artículo 181 de la ley 906 de 2004, expresó que tendría como  fundamento  las causales y la cuantía establecidas en las normas que regulan la  casación civil.   

Conforme con el artículo 366 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado por el artículo 1º de la ley 592 de 2000, la  cuantía  para  acceder a la casación civil es de 425 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  para  la fecha de la sentencia de segunda instancia, según  lo  tiene  establecido la jurisprudencia de las Salas de Casación Penal y Civil  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  por  ser  esa  la decisión materia de la  impugnación  extraordinaria  y  en  la  que  se fija o modifica el monto de los  perjuicios    que   viabiliza   el   recurso   contra   el   fallo   por   dicho  aspecto.   

Ahora bien, el Gobierno Nacional mediante el  decreto  5053  del  30  de  diciembre  de  2009,  fijó el salario mínimo legal  mensual  para  2010  en  $515.000,  de  modo  que  la  cuantía para acudir a la  casación  civil  es de $218.875.000, en atención a que la sentencia de segunda  instancia fue dictada el 1º de octubre de ese año.   

Así mismo, se tiene dicho que la cuantía se  establece  de  la diferencia entre lo solicitado por la víctima y lo reconocido  por  el  juez,  o  de  las  sumas determinadas en la providencia que resuelva el  incidente   de  reparación  y  la  sentencia  de  segunda  instancia,  la  cual  corresponde  confrontar  con  la  señalada  por  la ley al momento de dictar el  fallo atacado en esta sede.   

De igual manera, la cuantía se determina por  la  pretensión  económica  de  cada  víctima  o  de  sus  legitimados, siendo  inadmisible  la  acumulación de las pretensiones cuando en un mismo proceso hay  varias  víctimas,  ya  que  la  condena es de igual condición a la de aquella,  esto  es,  individual  y  no colectiva, sin importar la naturaleza de la persona  obligada a la reparación.   

De  acuerdo  con las anteriores precisiones,  carece  de interés para acudir a la impugnación extraordinaria el recurrente a  nombre  de  los  señores  Pablo  Emilio  Álvarez  y  María Angélica Riobo de  Álvarez,  pues  su pretensión es muy inferior a la cuantía que la haga viable  de conformidad con las disposiciones civiles que la regulan.   

En efecto, la condena a favor de los esposos  Álvarez  Riobo  fue  fijada  en la sentencia de primera instancia en la suma de  $154.806.051,90,  incluidos los perjuicios materiales y morales; como el ad quem  revocó  la suma determinada para los primeros, el monto final de la pretensión  es  $144.806.051,90,  cuantía  que los inhabilita para interponer la casación,  ya  que  a  esta cantidad no puede sumar la reconocida en el mismo fallo a favor  del  menor  Luis  Roldán Pérez Jimeno representado por su señora madre María  del  Carmen  Jimeno Ospino, cuya pretensión individual ninguna relación guarda  con la de aquellos.   

En  ese  orden  de  ideas, la demanda de los  esposos  Álvarez  Riobo  será inadmitida por falta de interés en razón de la  cuantía,  en  tanto  resulta  pertinente  examinar  los cargos propuestos en la  misma   a  nombre  del  menor  Luis  Roldán  Pérez  Jimeno,  cuyos  perjuicios  materiales  tasados  en  $254.928.780,80  en  la sentencia de primera instancia,  constituye el monto de su pretensión económica.   

Los  requisitos  de  técnica exigidos en el  numeral  3  del  artículo  374  del  Código de Procedimiento Civil2   

, similares con las previsiones del artículo  183  de  la  ley  906  de  2004, reclaman la interposición del recurso mediante  demanda  que  de  manera  precisa y concisa señale las causales invocadas y sus  fundamentos.   

Conforme   con   dichos   presupuestos  legales,  el  cargo  primero  de  la  demanda no  cumple    con    los  requisitos  de  técnica  que    permita    su    admisibilidad,  porque aun cuando el actor advierte que el reparo lo postula de  “acuerdo  con la   cláusula     primera    del    artículo    368    del    C.P.C.”, desatiende las exigencias propias de  la      violación      directa,     impidiendo identificar el reparo propuesto.   

En  principio omite señalar el sentido de  la  violación,  porque  aun  cuando  cita las disposiciones relacionadas con la  responsabilidad  civil  extracontractual  del  Código  Civil,  no  advierte  si  ella  es  consecuencia   de  error  de  derecho  por  violación  de  una  norma  probatoria,  o  por  error de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda,  de su contestación o de determinada prueba.   

Siendo  presupuesto  básico  de  la  causal  primera  la  infracción  de  la  ley  sustancial por vía directa o bien por la  indirecta,  la  actividad  del  censor en el evento de optar por la primera debe  ser  encauzada  a  la demostración de la violación del texto legal debida a su  falta  de aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea, evitando  en  todo  caso  cualquier consideración que implique discrepancia con el juicio  que el sentenciador haya hecho en relación con las pruebas.   

A la falta de indicación en la demanda de  la  vía escogida, al limitar el recurrente su labor a señalar que la decisión  del  Tribunal  es  “violatoria de normas de derecho  sustancial”,  discute  los  hechos  tal  como fueron  fijados  en la sentencia impugnada al advertir que la afirmación según la cual  no  existía relación laboral o económica entre el propietario del vehículo y  el  conductor,  no  corresponde  con  lo que la póliza de responsabilidad civil  introducida  como  prueba  dice,  sin  precisar  la  clase  de  error en materia  probatoria.   

El  reproche   propuesto de esa manera,  carece  de  la  claridad y la precisión exigidas en la formulación del reparo,  convirtiéndose  en  un alegato de instancia mediante el cual se hace referencia  a  posibles  errores  de  juicio  sustentados indistintamente en consideraciones  jurídicas  o  probatorias,  deficiencias insubsanables en esta sede, si en este  asunto  no es requerida la intervención de la Corte, por ninguno de los motivos  previstos en el inciso 3º del artículo 184 de la ley 906 de 2004.   

Al  margen de las deficiencias anotadas a la  quejosa  que  la  hacen  inadmisible, la Sala en casación del 4 de noviembre de  2010  dentro  del  radicado  34819  definió el tema planteado en la demanda, al  considerar que   

“En  el  caso  de  estudio,  pese  a  la  conservación  de la propiedad sobre el vehículo por parte de LEASING DEL VALLE  S.A.  y  a  que  ello  hace  presumir  “el poder de comando” sobre el mismo,  porque  de él normalmente no se desprende el dueño, es evidente que la entidad  demostró  que  no  tenía la custodia del automotor pues en virtud del contrato  de  leasing, en los precisos términos del convenio suscrito con los locatarios,  estos  adquirieron  –en  principio  al  menos— la  condición  de  guardianes  del bien o el poder de vigilancia y control sobre la  actividad  de  transporte  público desarrollada con el mismo. Era contra ellos,  por ende, que debía haberse instaurado la demanda.   

Consiguientemente,  constituyó  un  error  jurídico  del  ad  quem  considerar  responsable  civil  a la compañía por la  simple  posición jurídica frente al vehículo, desconociendo que materialmente  se  despojó  de  su  uso y no participó en nada concerniente a la dirección y  control    del   bus,   inclusive   –desde        luego—   en   la   selección  del  conductor  y  la  vigilancia  de  su  comportamiento.   

La  conclusión  no  cambia  por el simple  hecho  de  que  en  una  de  las  cláusulas  del  contrato  se haya previsto la  posibilidad  de que si LEASING DEL VALLE S.A. eventualmente era obligada a pagar  algún   perjuicio   causado  con  el  automotor,  los  arrendatarios  estarían  obligados  a  reembolsarle  a la firma la suma pertinente. Es una norma que más  bien  deja  nítido  que  el poder intelectual de dirección y control sería de  los  segundos,  lo  mismo  que  el  desentendimiento  total  de  la  firma en la  explotación económica del equipo.    

Regular  el  tema del mantenimiento de los  seguros  contra  todo riesgo del bien arrendado con finalidad de compra, tampoco  es  una  norma  establecida  por  las  partes indicativa de que la compañía de  financiamiento  comercial  en  algún  momento  dejó  para sí la condición de  guardián   de   la   cosa,   ni   siquiera   de  forma  parcial.”.   

En consecuencia, la Sala no seleccionará el  cargo  primero  ni  tampoco dispondrá su intervención oficiosa en este asunto,  puesto  que no se vislumbra la afectación de los derechos ni la vulneración de  las garantías fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  … sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”3   

.  

Por reunir los requisitos establecidos en el  artículo  374  del  Código de Procedimiento Civil, la Sala selecciona el cargo  cuarto  de  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado del menor Luis  Roldán  Pérez  Jimeno  representado  por  su  señora  madre María del Carmen  Jimeno  Ospino. En consecuencia se fijará fecha para  la  audiencia  de  sustentación  del  reparo,  a  la  cual pueden acudir los no  concurrentes para ejercer su derecho de contradicción.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-   NO  SELECCIONAR  la  demanda  de  casación   presentada por el representante de  las  víctimas  Pablo  Emilio Álvarez y María Angélica Riobo de Álvarez, por  carencia  de  interés,  ni  el  cargo primero de la misma en lo que respecta al  menor  Luis Roldán Pérez Jiménez representado por su señora madre María del  Carmen Jimeno Ospino.   

Segundo.-  SELECCIONAR   el  cargo  cuarto  de  la  demanda  de  casación  formulada  por el apoderado María   del   Carmen  Jimeno  Ospino  en  representación  de  su  hijo Luis Roldán Pérez Jiménez.   

La audiencia de sustentación del mismo se  realizará en fecha que posteriormente será señalada.   

Contra   lo  dispuesto  en  el numeral 1º  de esta decisión  procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                    

FERNANDO     ALBERTO     CASTRO CABALLERO             SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                       

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                      MARIA      DEL      ROSARIO      GONZALEZ     DE  LEMOS                  

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                              JULIO              E.              SOCHA  SALAMANCA                               

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia  de octubre 1º de 2010, Tribunal Superior de Valledupar; folio 197 de  la carpeta 2.   

2  Artículo 374. M   odificado  por  el articulo 1, numeral 189 del decreto 2282  de 1989. “La demanda de casación deberá contener:   

3.  La  formulación  por  separado de los  cargos  contra  la sentencia recurrida, con la exposición de los fundamentos de  cada  acusación, en forma clara y precisa. Si se trata de la causal primera, se  señalarán  las normas de derecho sustancial que el recurrente estime violadas.  Cuando  se  alegue  la violación de norma sustancial como consecuencia de error  de  hecho  manifiesto  en la apreciación de la demanda o de su contestación, o  de  determinada  prueba,  es  necesario  que  el  recurrente lo demuestre. Si la  violación  de  la norma sustancial ha sido consecuencia de error de derecho, se  deberán   indicar   las  normas  de  carácter  probatorio  que  se  consideren  infringidas explicando en que consiste la infracción”.   

3Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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