36169(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36169  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº225   

Bogotá,  D.C., seis  (6) de julio de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a resolver acerca de la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Edwin   Izquierdo  Ospina  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Bogotá,  el  3 de febrero de 2011, mediante la cual confirmó la dictada por el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de la misma  ciudad,  el  30  de septiembre de 2010, que lo condenó como autor del delito de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años  agravado,  en  concurso  homogéneo y sucesivo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  sentenciador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Hacia   el  año  2008,  YINETH  CUMBE  MARTÍNEZ,  quien  era  madre  de  Y.,  J.,  M.  y  Y.,  de  12, 10, 8 y 7 años  respectivamente,  convivía con EDWIN IZQUIERDO OSPINA. No obstante, para el mes  de  julio de ese año, éste empezó una relación sentimental con Y., relación  en  virtud de la cual sostuvieron relaciones sexuales en la casa que habitaban y  luego  en  el  domicilio  diferente en el que se instalaron y que se prolongaron  hasta  el  16  de  marzo de 2010, momento en el que aquél fue denunciado por la  madre de ésta.”   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación, el 10 de mayo de 2010, presentó escrito de acusación  contra     Edwin    Izquierdo    Ospina  por el delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce años  agravado,   en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  según  lo  reglado  en  los  artículos 31, 208 y 211, numeral 2° de la Ley 599 de 2000.   

3. Cumplidas las formalidades del juicio, la  titular  del  Juzgado Noveno Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Bogotá,  el  30  de septiembre de 2010, dictó fallo de primera instancia en el  que  condenó  a Izquierdo Ospina a la pena principal de 154 meses de prisión y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo término de la sanción privativa de la libertad, como  autor  del  delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce años agravado,  en concurso homogéneo y sucesivo.   

         4.  Apelado  el  fallo  por  el  acusado y su defensor, el Tribunal  Superior de Bogotá, el 3 de febrero de 2011, lo confirmó.   

         Contra  la  anterior  decisión,  el apoderado presentó demanda de  casación.   

S  Í  N  T  E  S  I  S       D    E    L        L    I   B   E   L  O   

         Basado  en  las  causales  primera,  segunda  y  tercera  según la  sistemática  reglada  en  la  Ley  906  de 2004, presenta el censor tres cargos  contra la sentencia de segunda instancia, así:   

         Primer cargo   

Acusa   al   Tribunal  de  haber  violado  directamente  la ley sustancial por falta de aplicación de normas del bloque de  constitucionalidad.   

         Argumenta  que  a  su  defendido se le profirió fallo condenatorio  sin  que  al juicio oral, público y concentrado se hubiesen allegado los medios  probatorios  necesarios  para  sustentarlo,  vulnerándose  así  las normas que  integran  el  bloque de constitucionalidad, las cuales se encuentran consagradas  en  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos, la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos y la Declaración Universal de Derechos Humanos  de las Naciones Unidas.   

         Luego  de  informar  que  el  juzgador  también  transgredió  los  artículos  7°  y  381  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  asegura que el  sentenciador   se  basó  en  simples  indicios  en  orden  a  concluir  que  su  representado  había  abusado  sexualmente de la niña, por cuanto en el juicio,  insiste,   no   se   allegó   prueba  de  carácter  científico  que  así  lo  demostrara.   

         Después   de   reiterar  lo  anterior,  depreca  de  la  Corte  el  reconocimiento  de  la  violación directa de la ley sustancial a efectos que se  case la providencia impugnada.   

         Segundo cargo   

         Con  base  en  la  causal segunda de casación acusa al Tribunal de  haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado de nulidad, por violación de  derechos  fundamentales,  toda  vez que cuando el juez de garantías aceptó que  la  fiscalía  presentara  una  entrevista por fuera de su oportunidad procesal,  quebrantó el debido proceso.   

         En  lo  que  se  podría entender como el desarrollo de la censura,  argumenta  que  la medida de aseguramiento impuesta a su representado desquició  la  estructura  del  trámite,  motivo por el cual solicita la invalidación del  fallo.   

         Tercer cargo   

         Denuncia   que   el   juzgador   de   segundo   grado  transgredió  indirectamente  la  ley  sustancial,  en  tanto  no  se respetaron las reglas de  producción  y  apreciación  de las pruebas, las cuales sirvieron de sustento a  la condena.   

         Insiste  en que en el juicio oral no se allegó ningún elemento de  convicción,  en  especial de carácter técnico científico, que demostrara que  el acusado abuso sexualmente de la menor.   

         Por  tal  motivo, considera que el juicio de condena se edificó en  prueba  de  referencia, situación que riñe con el artículo 318 del Código de  Procedimiento Penal.   

         Así,  concluye  que  no  hay  medios  de  convicción  en  orden a  condenar  a  su procurado, debiéndose haber reconocido el principio de in dubio  pro reo.   

         Por  lo  expuesto, solicita a la Corte casar la sentencia impugnada  y por lo mismo reconocer la infracción indirecta de la ley.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

           La  casación  conforme  a  la  sistemática  de  la  ley  906 de  2004   

         En  el  sistema  procesal  reglado  en  el Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  la  impugnación  extraordinaria  se  concibe como un medio de  control  constitucional  y  legal  que procede contra las sentencias dictadas en  segunda  instancia  en  los  procesos  adelantados  por  delitos  cuando afectan  derechos o garantías procesales.   

         Por  manera  que  se  puede  colegir que este recurso fue concebido  como  control  constitucional,  dada  la función que ejerce la Corte Suprema de  Justicia  como  Tribunal  de  Casación, según lo prevé el artículo 235 de la  Carta  y  por  ende,  guardiana  de  los  fines  primordiales contemplados en el  artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De  acuerdo  con  lo que estatuye la citada  ley,  para  que la demanda sea admitida se requiere que el libelista, además de  contar   con   interés,  acredite  la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  para  lo  cual  también  deberá  formular  y desarrollar   los   correspondientes   cargos   y  por  supuesto,  demostrar la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte  para  lograr  algunos  de los fines  establecidos  para  la  casación, según lo previsto en el artículo 180 de esa  normatividad,  es  decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos  y  la  unificación  de la jurisprudencia, propósitos que como lo tiene  dicho  la  Sala,  son  los  mismos  del  proceso  penal,  lo que explica que las  causales tengan un diseño dirigido a lograr esos fines.   

Por  ello, el  recurso  extraordinario  no  puede  ser interpretado sólo desde, por y para las  causales,   sino  también  desde  sus  objetivos,  con  lo  cual  adquiere  una  axiología  mayor  vinculada  con  los  propósitos  del  proceso penal y con el  modelo de Estado en el que él se inscribe.   

En otros términos, las causales determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar  la ilegalidad o inconstitucionalidad del  fallo  y  de  conducir el debate  en  sede  extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin en sí mismo para la  viabilidad  del  recurso,  pues  éste debe determinarse por la manifiesta   configuración    de   uno   o   varios   de   los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de la decisión  impugnada.   

Claro que por razón de esto no puede llegar  a  entenderse que el recurso haya sido morigerado en extremo, al punto de quedar  librado  a  la simple voluntad de las partes sin referencia a ningún parámetro  legal,  y  que  se  convierta en una fórmula abierta para controvertir sin más  las  decisiones judiciales según el albedrío del casacionista, lo cual repugna  a  la  noción  de  debido  proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad al  trámite   y   la   prosperidad  de  la  pretensión  queda  condicionada  a  la  demostración  del  interés  en  el  censor,  la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia de los cargos que a su amparo pretenda  aducir, y  la  debida  fundamentación  fáctica  y  jurídica  de  éstos,  además  de la  necesidad  de  acreditar  cómo con su estudio se cumplirán uno o varios de los  fines         de         la         casación1.   

En  consecuencia, el recurso extraordinario  no  es  un  instrumento que permita continuar con el debate fáctico y jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado  proceso,  razón por la cual no es procedente  realizar  toda  clase  de cuestionamientos a manera de instancia adicional a las  ordinarias  del trámite, sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente  y  sistemático  en  el  que  al  tenor  de  los motivos expresa y taxativamente  señalados   en  la  ley,  se  denuncian  errores,  bien  sea  de  juicio  o  de  procedimiento,  en  que  haya  podido  incurrir  el  sentenciador,  tendiente  a  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia,  para de esa  manera  concluir  que la providencia no es acorde con el ordenamiento jurídico,  cuya desvirtuación, se reitera, compete al libelista.   

Calificación de la demanda  

1.  Según  la  jurisprudencia  pacífica y  reiterada  de  la  Corte,  las  siguientes  son  las  reglas de lógica y debida  fundamentación  que se deben cumplir en orden a elaborar los cargos con base en  las tres causales de casación:   

1.1   Causal  primera   

         Cuando  la censura se postula por la vía de la infracción directa  de  la  ley  sustancial,  el  recurrente  está  aceptando  que los hechos y las  pruebas   declaradas   como   probadas  en  la  sentencia  fueron  correctamente  apreciadas,  razón  por  la cual el debate se circunscribe a la aplicación del  derecho,  sin que tengan cabida aspectos relacionados con la credibilidad de los  elementos de juicio y del acontecer fáctico.   

         En  esa  medida,  la labor de demostración de la trascendencia del  vicio,  deberá  estar  sustentada en evidenciar que el juzgador seleccionó una  norma  que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  o  habiéndola  escogido  correctamente,  le  dio un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

1.2   Causal  segunda   

Con  relación  a  la  acreditación  de la  causal  de  nulidad,  si  bien  la  Sala  ha  dicho que es menos exigente que la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder con  precisión,   claridad  y  nitidez  a  identificar  la  clase  de  irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar  el  límite  de  la  actuación  a partir de la cual se  produjo el vicio, así como la cobertura de la nulidad.   

De  igual  manera,  el  casacionista  debe  evidenciar  que procesalmente no existe manera diversa de restablecer el derecho  afectado  y  lo  más  importante,  comprobar  que  la anomalía denunciada tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva en la declaración de justicia contenida en  el   fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede  fundarse  en especulaciones, conjeturas, afirmaciones  carentes de demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

1.3   Causal  tercera   

En  cuanto a la infracción indirecta de la  ley  sustancial,  destáquese  inicialmente  que se está aceptando que el error  del  juzgador  ocurrió  de  manera  mediata,  es  decir, en la elaboración del  juicio  de  hecho  derivado de errores en la apreciación de la prueba, falencia  que se ve reflejada en la aplicación del derecho.    

En el plano de la postulación el recurrente  debe   enseñar  a  la  Corte  en  qué  consistió  el  error  de  apreciación  probatoria,  es  decir,  si  fue  de  hecho o de derecho, como también el falso  juicio  que lo determinó, esto es, si fue de existencia, identidad, raciocinio,  legalidad  o  convicción.  Y  por  último,  evidenciar cómo el mentado vicio,  incidió  en  la aplicación del derecho, en la medida en que se seleccionó una  norma  que  no  era  la llamada a gobernar el asunto, o se excluyó otra que sí  resolvía todos los extremos de la relación jurídico procesal.   

         En   este   orden  de  ideas,  si  no  se  cumplen  los  anteriores  derroteros, sin duda, se impone la inadmisión del libelo.   

2. En el evento que ocupa la atención de la  Sala,  surge  nítido  que el censor no respetó los presupuestos enunciados, en  tanto  no  demostró  la  existencia de los yerros y menos, los conectó con los  fines  que  informan la casación de acuerdo con el sistema consagrado en la Ley  906 de 2004.   

2.1 Como primer defecto del libelo, la Corte  advierte  que  el  censor desconoció el principio de prioridad, según el cual,  el  cargo  de nulidad se debe proponer de manera principal, habida cuenta que de  prosperar,  haría inane el estudio de los demás reproches formulados por otras  causales  de  casación.  Aquí  el  actor presentó, como censura principal, el  postulado  bajo  los  lineamientos  de  la  causal  primera  de casación y como  segundo el atinente a la violación del debido proceso.   

Recuérdese   que   este  principio  debe  examinarse desde una doble perspectiva, a saber:   

a)    La  general, según la cual, los cargos deben presentarse  de  acuerdo  con la naturaleza de las causales invocadas en la demanda y con las  consecuencias  del  error  alegado.  En  otras  palabras,  cuando  se  ataca  la  sentencia  con  base en las causales primera (violación de la ley sustancial) y  segunda  (nulidad),  es  lógico  que el cargo principal debe ser el de nulidad,  pues  de  prosperar,  por  regla  general,  haría innecesario el estudio de los  demás reparos.   

Vale aclarar que la anterior regla no rige,  cuando  con  la causal primera de casación se depreca la absolución, evento en  el  cual  no  opera  el  principio  de prioridad, habida cuenta que dicho pedido  igualmente,  de  prosperar, haría improcedente el estudio de los demás reparos  postulados por otros motivos.   

b)    La  específica,  consistente  en que cuando se presentan  varios  reproches  contra  la sentencia apoyados en la causal segunda (nulidad),  resulta  lógico  que el cargo primero debe ser el que de prosperar, abarque una  mayor  extensión  del  proceso anulado y consecuentemente, su éxito impondría  por sustracción de materia, el análisis de los demás cargos.   

2.2 Ahora bien, en lo relativo a la primera  censura  que  el  actor  funda por la vía de la causal primera de casación, de  verdad  que  se  quedó  en  el  simple  enunciado,  toda vez que en el discurso  argumentativo  que  presentó como sustento del reproche, no hizo alusión desde  el  punto de vista jurídico sobre el presunto sentido de la infracción directa  de  la  ley  sustancial,  esto  es,  aplicación indebida, exclusión evidente e  interpretación errónea.   

Es  cierto que en la enunciación del cargo  se   refirió   a   la   falta   de   aplicación   de   normas  del  bloque  de  constitucionalidad,  entre  ellas, la presunción de inocencia y el in dubio pro  reo,  de  todas  formas,  como se advirtió, los argumentos no se compadecen con  dicho  enunciado, en la medida en que los mismos los fundó sobre la hipótesis,  consistente  en  que  al  juicio oral, público y concentrado no se incorporaron  pruebas,  en  especial  la  de  carácter  técnico,  a  partir  de  la  cual se  demostraría  que  el  acusado  cometió  la  conducta  punible  por  la que fue  condenado.   

De   tal   manera,  es  evidente  que  el  casacionista  no  cumplió  con  la carga de acatar los hechos y las pruebas tal  como   fueron  plasmadas  en  el  fallo,  por  cuanto  de  haber  respetado  ese  presupuesto,  habría  advertido  que  para los juzgadores, la unidad probatoria  fue  suficiente en orden a concluir la existencia del hecho y la responsabilidad  de Izquierdo Ospina.   

En  síntesis, se equivocó en la vía para  atacar  el  mérito  dado a las probanzas por los juzgadores, toda vez que en el  evento  en  que el sentenciador hubiese incurrido en un error de apreciación de  los  medios  de  convicción, el mismo se debió postular a través de la causal  tercera,  indicando  la  clase  del  error  y el falso juicio que lo determinó,  situación que aquí no ocurrió.   

2.3 Como sucedió con el anterior reparo, la  censura  presentada  en  el  cargo  segundo  bajo la égida de la nulidad, no se  encuentra  bien postulada, habida cuenta que si la intención del recurrente era  la  de  cuestionar  un  elemento material probatorio, el cual fue incorporado de  manera  irregular a la actuación, entonces debió acudir a la causal tercera de  casación  y  no  a  la  segunda, como desatinadamente lo hizo, puesto que no se  estaría  ante  un error de actividad sino de derecho, en la medida en que no se  respetaron  las  normas  que regulan el proceso de aducción de las probanzas al  trámite penal.   

Por  tanto,  ante esa desorientación en la  formulación  de  la censura, deviene la inadmisión de la misma, máxime cuando  tampoco  se  demostró cómo esa presunta irregularidad desquició las bases del  proceso.   

2.4 Respecto al tercer reproche que formula  por  la  vía  de la causal tercera de casación, el actor la dejó en la simple  enunciación,  por  cuanto  no  demostró  que  efectivamente en este particular  asunto,    la   sentencia   se   haya   fundado   únicamente   en   prueba   de  referencia.   

Además,  de  los  tantos  argumentos  que  presenta,  se  opone  al fallo de condena basado en que al proceso no se allegó  prueba  de  carácter  técnico que demostrara las agresiones sexuales a las que  presuntamente fue sometida la menor víctima.   

De otro lado, para el Tribunal fue claro que  la  menor  no  concurrió  al  juicio y que la ex compañera del procesado, así  como  su hijastra no imputaron actos constitutivos de abuso sexual. Sin embargo,  según  lo sucedido en esa audiencia, a la Corporación se le permitió concluir  que  en  este  supuesto  fáctico concurren múltiples  evidencias  indicativas  de  que  se  está  ante  una  niña  que  fue  abusada  sexualmente  por  su padrastro; ante un contexto en el que, si bien inicialmente  se  formuló  una  denuncia, diversas razones llevaron a la madre a propiciar su  retractación en el juicio.   

Es  decir,  el Tribunal valoró la anterior  situación  y  la  cotejó  con  los elementos materiales probatorios que fueron  allegados  al proceso, concluyendo que los cargos atribuidos contra el procesado  en  el  escrito  de  acusación, tenían fundamento probatorio para sustentar un  fallo de condena.   

En consecuencia, ante la falta de lógica y  debida  fundamentación  en  la  formulación  de  las  censuras,  se  impone la  inadmisión de la demanda.   

Resta  señalar  que no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaron derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los  defectos del libelo en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al  amparo del artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  cuando  la Corte decida no darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos2:   

“(ii)  La  insistencia  sólo  puede ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

(iii)  La  solicitud  de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus delegados para la  casación  penal,  o  ante  alguno  de los Magistrados integrantes de la Sala de  Casación Penal, según lo decida el demandante.   

        (iv)  La  solicitud  respectiva  puede tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

        (v)  Es  potestativo  del  Magistrado  disidente o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario. Así mismo, cualquiera de  ellos  puede  invocar  la  insistencia  directamente  ante  la  Sala  de  manera  oficiosa.   

        (vi)  El  auto  a  través  del  cual  no  se  admite la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia   contra   la   cual  se  formuló  el  recurso,  con  la  consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con tal propósito, teniendo en cuenta que  la  decisión a través de la cual no se admite la demanda está contenida en un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

En  mérito  de  lo expuesto, la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda    de    casación    presentada    a   nombre   de    Edwin Izquierdo Ospina.   

        De    conformidad    con   lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición   del   mecanismo   de  insistencia   en   los   términos  precisados   atrás  por  la  Sala.   

                    Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

                                                       JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ                       

FERNANDO  A.  CASTRO CABALLERO                                                                               SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS           

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

                                                                                                                                   

                                          NUBIA                                YOLANDA                                NOVA  GARCÍA                                                                

                                                Secretaria   

    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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