36315(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36315  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

  SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                         

                    

     Magistrado Ponente   

                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

       Aprobado  Acta No. 340   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la legalidad formal de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de Libardo Perdomo, contra la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Neiva el 24 de noviembre de  2010,  confirmatoria  de  la emitida por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de  la  misma ciudad el 13 de septiembre del mismo año, que condenó al procesado a  la  pena  principal de 72 meses de prisión como autor responsable del delito de  suministro a menor previsto en el art. 381 del C.P.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

Dentro  de  la  actuación  adelantada por el  Juzgado  Primero  de Menores de la ciudad de Neiva, en contra del entonces menor  de  edad  Diego Fernando Rendón Losada por porte de sustancias estupefacientes,  se  conoció  que  de las actividades de suministro, consumo y venta de drogas y  homosexualismo   participaba   alias  ‘monalinda’  y  también      ‘la  patricia’, compulsándose  las    copias    que    dieron    origen    al    inicio    de    la    presente  investigación.   

El  17  de  junio  de  2005,  la Fiscalía 16  Seccional  de  Neiva  dispuso  la  formal apertura instructiva, escuchándose el  testimonio  de Diego Fernando Rendón Losada y en indagatoria a Libardo Perdomo,  contra  quien,  después  de  ampliarse  ambas  diligencias, se impuso medida de  aseguramiento  consistente  en detención preventiva por el delito de suministro  a   menor,   mediante   resolución   fechada   el   9  de  septiembre  de  2009  (fl.81).   

Acopiada prueba testimonial, previo cierre de  la  instrucción,  el  9  de  noviembre  se  profirió resolución acusatoria en  contra  del  imputado  por  el  delito  que  ameritó su detención (fl.103), en  decisión   ratificada   por   la   segunda   instancia   el   24   de  mayo  de  2010.   

Cumplido el rito de la etapa del juicio fueron  dictadas  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los términos  previamente sintetizados.   

DEMANDA  

Sobre  la  base  de  haberse  conculcado  las  garantías  y  derechos  fundamentales  del  procesado, en relación con lo cual  fija   el   actor   parámetros   teóricos   que  asume  imprescindibles,  dice  concurrentes  en  el  caso  concreto  errores  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia.   

Al  intentar precisar el objeto de ataque por  el  aspecto  referido, dice desconocer la sentencia el principio de necesidad de  la  prueba  y  en  particular en tanto se puso a decir a la obrante lo que no se  deriva  de  su contexto, pues se trata de llenar los espacios con especulaciones  que no pueden comprometer a su defendido.   

Afirma  enseguida  falso juicio de identidad,  sobre  la base de entender que la prueba testimonial y documental acopiada no se  deriva  compromiso  de  su representado en el delito de suministro a menores por  el que se le dedujo responsabilidad penal.   

Asegura  el  actor que no se interrogó sobre  las  condiciones  en  que  “Diego  Fernando”  depuso  en  el  proceso, ni se  propició  su  controversia,  siendo  que  de  lo  depuesto  por  éste,  por el  contrario    se    infiere    que    ‘monalinda’ no  es responsable del delito que se le imputa.   

Resalta  que  hay  testigos  que respaldan la  inocencia  del  procesado,  así como en algunos de sus apartes lo expresado por  el  propio  “Diego  Fernando”, circunstancia que sin embargo propició darle  parcial credibilidad.   

Asumiendo  apropiado al respaldo del reproche  propuesto,       cita       jurisprudencia       sobre      la      ‘producción,  aducción, valoración y  eficacia’ de los medios de  prueba,  rechaza  que  en  el  caso concreto concurra la suficiente para deducir  responsabilidad  en  contra  de  Libardo  Perdomo,  de donde asume que le estaba  “absolutamente  vedado”  al  ad quem, elaborar interpretaciones de carácter  personal en esa valoración, con detrimento del debido proceso.   

No podía el fallador, dice el actor, “darle  eficacia  probatoria  a  unas  declaraciones  cuya  eficacia  y credibilidad fue  puesta en duda frente al proceso”.   

Solicita,   así,   se   case   el   fallo  impugnado.   

CONSIDERACIONES  

1.   De   manera  notablemente   confusa,  deficiente  y  por  lo  tanto  inadmisible,  postula  y  desarrolla  el actor en este caso su ataque a la sentencia, intentando un único  reproche  que  dice  tener  fundamento  en  la  vía indirecta bajo la genérica  presencia  de  errores  de  hecho  que  en principio denomina “falso juicio de  existencia”   pero   que  más  adelante  etiqueta  como  “falso  juicio  de  identidad”.   

2.  Esta  liminar  contradicción,  que  en  realidad  no  logra  despejarse  a  través de todo el  intrincado  escrito,  predomina  y se hace más notable en desarrollo del mismo,  para  caer  finalmente  en  lo  que se evidencia inocultable en el propósito de  discrepar  con  el criterio valorativo del sentenciador al que opone el actor el  suyo,  sin parámetro alguno de referencia a los falsos juicios simultáneamente  anunciados  y  sin  estar  finalmente  en  aptitud  de demostrar la presencia de  alguno  de  ellos,  cuando  todo  parecería  dirigirse  hacia un eventual falso  raciocinio  que,  así  las  cosas,  ni  se  propuso y mucho menos fue objeto de  fundamento.   

3. En efecto,   la  sentencia  impugnada  hace  notar  que  fue el propio Diego Fernando Rendón  Lozada  -ya  con  19 años-, quien narró a la justicia que -cuando era menor de  edad-,  quien  lo  indujo  al  consumo de droga fue el imputado, siendo en dicho  orden  reiterativo,  aun  cuando haya pretendido dar un viraje a sus deponencias  que,   en   todo  caso,  para  los  juzgadores  no  mereció  ningún  crédito,  retractación  por  ende  desechada  en forma expresa y con notable explicación  sobre su fundamento.   

Por   demás,   es  cierto  que  el  propio  incriminado  aceptó  la  cercanía  que  mantuvo con menores de edad -víctimas  indeterminadas-,   a   quienes   suministraba   droga   y  mantenía  relaciones  sexuales.   

Finalmente, la sentencia es contundente en el  hecho  de  que  a través de los testimonios de los padres del menor se supo que  fueron  en su búsqueda cuando frecuentaba al procesado en donde consumía droga  a su lado.   

4.  Lo que el actor  llamó  errores  del Tribunal, no pasan de ser disparidades de criterio en torno  a  las  pruebas  allegadas  al  proceso  y a la manera como desde su perspectiva  debieron  ser  valoradas, aspecto que descarta al rompe su ataque ante esta sede  y  evidencia  en  cambio  la  ineptitud  formal  de  una  demanda  que tiene por  exclusiva orientación ese cometido.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por el defensor de Libardo Perdomo.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                   SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                   MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

AUGUSTO           IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                        JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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