33730(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 33730  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                          Magistrado Ponente:   

                                             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                            Aprobado Acta No. 78   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de marzo de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

En términos de lo dispuesto por el artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor de Juan Jerónimo Elles Beleño  y  John  Jairo  Beleño  Zúñiga, contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el 28 de octubre de 2009,  confirmatoria  de  la  emitida en primera instancia por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de esa Isla y por medio de la cual, finalmente, se condenó a los  procesados  a  la  pena  principal de 256 meses de prisión como responsables de  los  delitos  de  homicidio  simple  y  porte ilegal de arma de fuego de defensa  personal   y   absolvió   por   la   misma   delincuencia   a  Ramón  Zúñiga  Beleño.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico   contenido   en  el  fallo  de  primera  instancia  en  los  términos  siguientes:   

“El  día  13 de  enero  de  2009,  en el barrio Cocal de esta ínsula, los señores Harold y Pink  hurtaron  una  cadena a una persona, Juan Jerónimo Elles, alias El Momo y alias  el  Toty intentaron quitarles la cadena hurtada, pero Robinson Paternina le dijo  a  Pinki  que lo que se roba no se entrega, palabras que no le agradaron a alias  Toty,  por  lo  que estos dos riñeron entre si, interviene alias el Mora, quien  usa  un  arma  de  fuego  en  contra de Robinson Paternina, ante lo cual hace su  aparición  Deivis  Gaviria  Simancas, provisto de un arma de fuego, que acciona  en  contra  de  Mora  hiriéndolo  y  se  va  del lugar porque se ha quedado sin  munición;  pero  lo  persiguen Ramón Zúñiga Beleño, quien le dispara con un  arma  de  fuego  y  lo  impacta  a  nivel  de la fosa iliaca derecha produciendo  lesión  sobre  la  arteria  y  vena  femoral derecha que le produjo la muerte a  Deivis”.   

Una  vez  materializada  la  captura  de  los  indiciados,  ante  el  Juzgado  Primero  Promiscuo Municipal de San Andrés, con  función  de  control de garantías, se cumplió la legalización de la captura,  formulación   de   imputación   e   imposición  de  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  en  decisión  confirmada por el   Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  la  misma  isla  el 19 de febrero de  2009.   

Ante el Juzgado Primero Penal del Circuito con  función  de  conocimiento se cumplió entonces la formulación de acusación el  26  de marzo de 2009 por los delitos de homicidio simple y porte ilegal de armas  de fuego.   

Rituado  el  juicio  oral  se  emitieron  las  sentencias   de   primera   y   segunda  instancia  en  los  términos  glosados  originalmente.   

DEMANDA Y CONSIDERACIONES  

1.  Uno sólo es el  reproche  que el defensor de los procesados postula contra la sentencia que hace  objeto  de  la  impugnación  casacional  y  dice estar sustentado en violación  indirecta   de   la  ley  sustancial  “por        falso        juicio       de       raciocinio”.   

Por  encontrarlo pertinente a la metodología  que  anuncia  debe  cumplir  dada  la  índole del cargo propuesto, sintetiza el  contenido  de  la  necropsia de Deivis Gaviria Simancas, destacando del concepto  que  el  proyectil  se  dirigió  de derecha a izquierda en el plano horizontal,  aclarando  la  trayectoria  del mismo. Alude entonces a lo depuesto por Robinson  Paternina que sería coincidente con aquella experticia.   

2.  Sin  embargo el  “error”      en      la      “valoración”   del  fallo,  dice  emerger  de  no  coincidir  el  ángulo  en  que  debió  ser  disparado  el  proyectil  con  las  conclusiones   la  sentencia,  pues  si  la  víctima  dobló  a  la  derecha  y  “prácticamente  dio  la  cara  de  forma  oblicua”,  según  los  testigos  Oswaldo  de  la  Rosa y Chamir Cabezas, existiría cierta  contradicción.   

Retoma el testimonio de Paternina Morales y se  opone  a  la  credibilidad  parcial  que  la  providencia  le  otorga, pues dice  quebrantar  la  regla  de  experiencia de acuerdo con la cual ningún ser humano  tiene   el   don   de  la  ubicuidad,  toda  vez  que  el  testigo  “impunemente mete y saca de su relato a  los     supuestos     perseguidores”  de  Deivis,  así  como  que  si  bien  en  principio “pone a disparar el arma homicida a dos  personas”  después no se  alude  a  ello, como también es impreciso sobre la hora de los hechos y culmina  negando su presencia en el lugar.   

3.  Insiste  en las  contradicciones  del testigo sobre la base de su poder de ubicuidad en contraste  con  lo  depuesto  por  Margarita  Morelo  y  Jackeline Barrios, pues asume como  imposible  que  estuviera  en casa de la primera y en el lugar de los hechos, de  donde  también  conculca  otra regla de experiencia, según la cual ningún ser  humano podría correr trecientos metros en menos de 30 segundos.   

Sobre  lo  depuesto por Elsi Colón Zúñiga,  que  el  Tribunal  avala,  repara una pretendida regla de experiencia de acuerdo  con  la  cual si los matadores querían acabar con la vida de Deivis, no hubiera  sido  su  intermediación y las de sus hijas para que no ingresaran a la casa lo  que los disuadiera de hacerlo.   

Son   trascendentes,   a   su  juicio,  las  incorrectas  apreciaciones  de  las  pruebas  en  el  fallo  impugnado, de donde  solicita casarlo y se declare inocentes a los inculpados.   

4.   El   falso  raciocinio,  como  hace  ya  algunos  lustros  al otorgarle tipología propia ha  quedado  definido por la doctrina de la Sala, impone al casacionista el deber de  evidenciar  de  qué  forma  y  cuál de los elementos que integran el método o  sistema  de  la  sana  crítica  en  la  valoración  de  las  pruebas,  ha sido  transgredido  por  el  juzgador,  esto  es,  indicar  el fundamento que avala el  desconocimiento   de  las  reglas  propias  de  la  lógica,  la  ciencia  o  la  experiencia  común  de  que  el mismo emana, resultando absolutamente etéreo y  generalizado,  simplemente acusar por falso raciocinio, con el confuso entendido  de  que  dicho  vicio  se  refleja  a  través  de  un  elemental  enunciado  de  inconformidad valorativa de las pruebas.   

5. La reseña de este  marco  de común evocación tratándose de ataques a la sentencia que se escudan  en     falso     raciocinio     -que     el    actor    denomina    “falso juicio de raciocinio”-,  es  pertinente  en  el caso actual  toda  vez  que  el actor alude a pretendidos vicios desconocedores de las reglas  de  la  sana  crítica, cuando el propósito evidente, que por demás es todo su  fundamento,  no  pasa  de  anteponer  su  criterio  de apreciación de la prueba  testimonial  al inferido en el mancomunado análisis por parte del juzgador y de  acuerdo  con  el  cual  no existe el mas mínimo resquicio de duda en orden a la  responsabilidad  de  los  incriminados  en  los  hechos  por  los  cuales se les  hicieron cargos y fueron condenados.   

6. En la necesidad de  satisfacer  los  requerimientos  propios  del  falso  raciocinio como especie de  ataque  por  la  vía indirecta de violación a la ley sustancial en el error de  hecho,   es   cierto   que   el   censor   aduce  quebranto  a  la  “regla   de   experiencia”  según  la  cual  es  imposible  la  ubicuidad,  aun  cuando algo así evidentemente correspondería a un hipotético  desconocimiento  pero  de  una  ley  científica,  o  en  lo  concerniente  a la  velocidad  concebible  para  recorrer  “trecientos      metros”,  que  se  supondría  mediaba  entre  el lugar en el que estaba el  testigo  y  hasta  donde  se  hicieron los disparos, cuando en momento alguno se  dudó  de  su  presencia  en  justo  ese  momento, o en fin, aquella que rechaza  -sobre  una ficticia regla de experiencia relativa a la resolución criminal que  asegura  no  podrían  enervar las moradoras de la casa a donde fue a refugiarse  la  víctima-,  la  versión de la testigo Elsi Colón Zúñiga, simplemente por  no serle creíble.   

7. Como es elocuente,  el  sustento  del  ataque  intentado  carece  de  un desarrollo claro y preciso,  siendo  además  precario  en  la  posibilidad  de provocar el imperativo de una  decisión  de fondo que estuviese orientada a colmar alguno de los teleológicos  cometidos  de  la  casación  contenidos  en  el art. 180 de la Ley 906 de 2004,  siendo de perogrullo su inadmisión.    

Finalmente  y  como  quiera  que  contra esta  determinación   se  hace  legalmente  viable  la  insistencia  prevista  en  el  artículo  184  de la Ley 906 de 2.004, importa a la Sala advertir -como se hizo  a  partir  de  la  providencia fechada el 12 de diciembre de 2.005, radicado No.  24.322-  que  dada  la  carencia  de  regulación en su trámite, el mismo ha de  entenderse, así:   

a- La insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en       tanto       no      sean  recurrentes– el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  inadmisión.   

b-  La respectiva  solicitud  puede  formularse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus  Delegados  para la Casación Penal, ante uno de los Magistrados que haya salvado  voto  respecto  a la decisión de inadmitir o ante uno de los Magistrados que no  haya intervenido en la discusión.   

c- Es potestad del  funcionario   ante   quien  se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración  de  la  Sala  o  no presentarlo para su revisión y en este caso  así   lo   informará   al   peticionario   en   un  término  de  quince  (15)  días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  la  demanda  de casación presentada a nombre de los procesados Juan Jerónimo Elles  Beleño y John Jairo Beleño Zúñiga.   

2.  Contra  esta  decisión  procede  la insistencia, en términos del artículo 184 de la Ley 906  de 2.004.   

3. Ejecutoriada esta  providencia, devuélvanse las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS                   AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                        JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *