36289(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 36289  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 225  

Bogotá  D.C., seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

Resuelve  la  Corporación  la postulación  probatoria  presentada  oportunamente por el Procurador Segundo Delegado para la  Casación   Penal  dentro  de  la  solicitud  de  extradición  de  GEORGE    RICHARD   BAQUERO   ESTRADA1,  así  como  la  petición  de  la  defensa  para  que  “se     adelante    su    entrega”  al  gobierno  de los Estados Unidos.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota  Verbal  No.  2701 del 18 de  noviembre  de  2010  la Embajada de los Estados Unidos de América impetró ante  el  gobierno de Colombia la detención provisional con fines de extradición del  señor  GEORGE  RICHARD  BAQUERO  ESTRADA, requerido para comparecer a juicio por  delitos  federales  de  narcóticos y extorsión ante la Corte del Distrito Este  de  Nueva  York, según acusación sustitutiva No. 09-719 (S-1) (NGG) dictada el  13 de septiembre de 2010.   

Con fundamento en esa petición la Fiscalía  General   de   la   Nación   decretó   la   captura  del  señor  BAQUERO  ESTRADA a través de Resolución  del  2  de  diciembre de 2010, la cual se hizo efectiva el 17 de enero siguiente  por la Policía Nacional en la ciudad de Medellín.   

Con Nota Verbal No. 0600 del 15 de marzo de  2011,  la  Representación  Diplomática  de  los  Estados  Unidos formalizó la  solicitud  de  extradición  de GEORGE RICHARD BAQUERO  ESTRADA.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI  No.  0601 del 16 de marzo de 2011 dirigido a la  Cartera del Interior y de Justicia, conceptuó:   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio  aplicable  al  caso en mención es procedente obrar de conformidad con  el   ordenamiento   procesal   penal  colombiano”2.   

Por  su  parte, el Viceministro de Justicia  con  escrito  No.  OFI11-14756-DVJ-0300  del 12 de abril de 2011 remitió a esta  Corporación    la    solicitud    de   extradición   con   la   documentación  reunida.   

La  Sala,  en  decisión  del  25  de abril  último,  asumió  el  conocimiento  de  la petición y requirió a GEORGE   RICHARD   BAQUERO   ESTRADA  la  designación  de apoderado que lo asista en el trámite; como tardó en hacerlo,  se  le  nombró  defensor  de  oficio  adscrito  a  la  Defensoría Publica. Sin  embargo,  con  posterioridad,  el  requerido  otorgó  poder  a  apoderado de su  confianza.   

PETICIONES   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación Penal solicita:   

a)  Oficiar  a  la  Fiscalía General de la  Nación  para  inquirir  si  GEORGE  RICHARD  BAQUERO  ESTRADA  ha  sido  absuelto  o  condenado  por algún  delito,   con   el   propósito  de  prevenir  la  vulneración  del principio non bis in ídem.   

b) Oficiar a la Registraduría Nacional del  Estado    Civil    a    fin    de    obtener   la   tarjeta   decadactilar   del  requerido.   

El   defensor  del  requerido no efectuó postulaciones probatorias;  Empero, impetró:   

a)  Anticipar  la entrega del solicitado al  gobierno      de      los     Estados     Unidos3.   

b)          Ordenar  entrevista  para  los  beneficios  que pueda lograr el  requerido  por la entrega de los bienes que por medio  de  testaferros tiene Jaime  Mejía       en  Colombia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cuestión Previa  

La Sala precisa que si bien el artículo 70  de  la  Ley  1453 del 24 de junio de 2011 introdujo la figura de la extradición  simplificada, según la cual  la  persona  requerida en extradición, con la coadyuvancia de su defensor y del  Ministerio  Público,  puede  renunciar al procedimiento y solicitar la emisión  de  plano  del  concepto  correspondiente,  lo  cierto es que tal precepto no es  aplicable  al  caso bajo examen por cuanto el mismo ya estaba en curso cuando se  expidió esa normatividad.   

Lo anterior porque el artículo 40 de la Ley  153  de 1887 establece que en los eventos de sucesión de leyes procesales en el  tiempo,  las  actuaciones  y diligencias que ya se hubiesen empezado a tramitar,  se regirán por la ley vigente al tiempo de su iniciación:   

“Las   leyes   concernientes   a   la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios  prevalecen sobre las anteriores  desde  el  momento  en que deban empezar a regir. Pero  los  términos  que  hubieren empezado a correr, y las actuaciones y diligencias  que  ya  estuviesen  iniciadas,  se  regirán por la ley vigente al tiempo de su  iniciación”4.  (subrayas fuera de texto)   

Sobre “anticipar  la entrega”   

La  ley procesal reguladora del trámite de  extradición  tiene  como  finalidad,  entre  otras,  verificar y garantizar los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  a  la  defensa  de las personas  requeridas  por una autoridad foránea. Por ello, sus reglas tienen carácter de  normas  de  orden  público  y, en consecuencia, son de obligatoria observancia,  siendo  ajenas  al  querer  de  los  individuos,  trátese  de particulares o de  funcionarios.   

Las  normas  jurídicas  se  clasifican  en  reglas    de    orden    público   y   dispositivas.   Las   primeras   obligan  independientemente  de  la  voluntad  de  los  ciudadanos, dentro o fuera de una  actuación  procesal,  mientras  que las segundas pueden dejar de aplicarse, por  decisión  expresa  de las partes en un trámite judicial o administrativo, o de  las  personas  en  desarrollo  de sus relaciones jurídicas privadas5.   

En  el  mismo  sentido  la  jurisprudencia  constitucional  tiene  establecido que las normas relativas a los procedimientos  son  de  orden  público  por  cuanto  su  observancia  es obligatoria y vincula  independientemente  de  la  voluntad  de  las partes6.   

El  trámite  de  extradición,  según las  reglas  nacionales, está compuesto de varias etapas que deben agotarse previo a  la   entrega  del  requerido:  una  fase  administrativa,  adelantada  ante  los  Ministerios  de  Relaciones  Exteriores y del Interior y de Justicia, en la cual  se  emite  concepto  sobre  la  normatividad  aplicable  y  se  determina  si la  solicitud  incluye  las  piezas sustanciales exigidas en el tratado o en la ley;  si  no  están  completas, la Cartera del Interior retornará el requerimiento a  la de Relaciones Exteriores para que gestione su recaudo.   

Una  fase judicial ante la Corte Suprema de  Justicia,   en   cuyo  trámite  se  siguen  los  parámetros  indicados  en  la  Constitución,  en el Código de Procedimiento Penal y normas complementarias, y  si  fuere  el caso, en el tratado público aplicable al caso. Esta etapa culmina  con  un  concepto  negativo  o  positivo  al  requerimiento. Si es desfavorable,  obliga al órgano ejecutivo.   

Finalmente,  emitido concepto favorable por  la  Corporación,  el  gobierno  puede o no conceder la extradición, según las  conveniencias nacionales.   

Visto lo anterior, la solicitud del defensor  resulta  improcedente  por  cuanto  no  se  han agotado las etapas referidas, de  obligatorio  cumplimiento,  pues, como se indicó, el procedimiento fijado en la  Constitución   y   en   la  ley  para  la  extradición  está  conformado  por  disposiciones  de  orden  público  que  no  dependen  de  la  voluntad  de  las  partes.   

De otra parte, puede entenderse la       petición      de    la    defensa    como    una   renuncia   a   términos,   figura   que  sí   está   prevista   en   las   reglas  procesales,            específicamente   en   el   artículo  122  del  Código de procedimiento  Civil,   aplicable   en   virtud   del   principio   de  integración.   

No obstante, para  acceder  a ella el  operador  judicial debe constatar que  el      memorial     petitorio     esté              avalado  expresamente  por  el  requerido,  directo afectado      con      tal       determinación,  exigencia  no  satisfecha   en   este  evento    en    el    cual,   además,  el apoderado de confianza no cuenta con la facultad de disponer  del  litigio,  situación que impone a la Sala negar  la solicitud.   

De   otra   parte,   para   claridad  del  peticionario,  la  Sala recuerda cómo la renuncia de uno de los involucrados en  el  trámite  de  extradición  no  puede  afectar  el  eventual interés de los  restantes  intervinientes,  quienes pueden hacer uso de los términos de acuerdo  con  sus particulares perspectivas legales, para pedir pruebas y alegar sobre el  mérito de la controversia.   

Ello por cuanto el trámite de extradición  no  involucra  solamente  a  la persona requerida y a su defensor, pues también  tiene  facultad  de  intervenir  el representante del  Ministerio               Público,    a    quien,   de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 29 del Decreto 262  de  2000,  le corresponde “Intervenir en el trámite  de  extradición  ante  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia.”   

Por  tanto, la renuncia a términos o, como  ocurre  en  este  evento,  la  petición  de  anticipar la entrega no afecta los  términos  previstos  en  la  ley  para  la  solicitud  de  pruebas  y  para  la  presentación  de  las alegaciones de fondo en relación con la solicitud que se  formula al Estado colombiano.   

Así   mismo,   resulta  improcedente  la  solicitud  de  la  defensa  orientada  a  que  la Corporación ordene entrevista  “para      los     beneficios     que     pueda  obtener”  el requerido por la entrega de los bienes  de  Jaime Mejía, por cuanto  no está dentro de sus facultades disponer esa clase de trámites.   

Si el requerido pretende llegar a un acuerdo  sobre  esa  materia  con las autoridades colombianas, deberá contactarse con la  Fiscalía  General de las Nación, entidad que por disposición constitucional y  legal  es  la  encargada  de  investigar los delitos y conceder, si es del caso,  previa   aprobación  del  juez  competente,  los  beneficios  previstos  en  la  ley.   

          Las Pruebas en el Trámite de Extradición   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en corroborar los siguientes aspectos: (i)  demostración  de  la  plena identidad del solicitado; (ii) validez formal de la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud; (iii) principio de  doble  incriminación;  (iv)  equivalencia  de  la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento  de los tratados, si  fuere el caso.   

Y,    de    conformidad    con    la  posición   mayoritaria   de   la  Sala7,  también  se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió             decisión con fuerza de cosa juzgada por los  mismos   hechos   que   sustentan  la  petición  de  extradición.   

De otra parte, la  Ley   906   de   2004   en   su   artículo  139  señala el deber de rechazar  de  plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,            impertinentes            o            superfluos”,  mientras    que    el  artículo          359          ibídem  dispone “la exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de los medios de prueba que, de conformidad con las  reglas  establecidas  en  este  código,  resulten  inadmisibles, impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar hechos notorios o que por otro  motivo no requieran prueba”.   

De    igual   manera,   el   artículo  375  de  la  misma  ley  contiene  las  pautas para determinar la pertinencia de las pruebas y subraya la  necesidad     de     que     las     mismas     se     refieran     “directa   o   indirectamente   a   los   hechos   o   circunstancias   relativos  a  la  comisión     de    la    conducta”,   condicionamientos  que  frente  al  trámite  de extradición  deben aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Así,   la  aducción  y práctica de  pruebas  al  interior  del  trámite de extradición  se  rige  por  las pautas  generales  que  reglamentan  el  recaudo  probatorio  en el procedimiento penal,  imponiéndose        el       análisis  de  la conducencia, pertinencia y utilidad de los medios de  convicción solicitados8,  de  cara  a  los puntuales  aspectos  que  la  Corte  debe  abordar al emitir su concepto. De esta forma, si las pruebas impetradas no  guardan  relación  con  esos  temas,  versan  sobre  hechos   notoriamente   impertinentes   o   carecen   de   utilidad,  deben  ser  desestimadas.   

Peticiones       probatorias        del        Procurador Segundo Delegado para la Casación Penal   

Precisados    los   parámetros   bajo   los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en el trámite de extradición,  es  claro  que  las pretensiones del  agente  del Ministerio Público no pueden admitirse, en la medida que carecen de  pertinencia y utilidad.   

En   efecto,  la  solicitud  relativa  a  constatar  o  descartar  el juzgamiento previo del requerido en Colombia resulta  impertinente  porque  el  imperativo de verificar la existencia de una decisión  judicial  de  fondo  respecto de los mismos hechos que motivan el requerimiento,  procede  sólo  cuando  existe  evidencia  sobre  la  probable  afectación  del  principio   del   debido   proceso  por  desconocimiento  de  la  cosa  juzgada.   

Es decir, cuando el requerido o su defensor  aportan  información  concreta  sobre la autoridad ante la cual se adelantó el  juzgamiento  o  cuando  cualquier  otro  medio de convicción permite suponer el  ejercicio  de  la  jurisdicción,  por  ejemplo,  cuando la orden de captura con  fines  de  extradición  se notifica a persona privada de la libertad, evento en  el  cual  se  hace  necesario  constatar  el motivo de la detención9.   

En  el  caso  bajo  examen, ninguno de los  intervinientes  ha  informado  el  ejercicio  precedente de la jurisdicción por  parte  del  Estado  colombiano  en  relación a los mismos hechos por los que el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  requiere  la  extradición  de  GEORGE    RICHARD    BAQUERO   ESTRADA,  resultando   improcedente   esa   petición   probatoria  al  estar  fundada  en  especulaciones y no en datos concretos y reales.   

La   segunda   postulación      probatoria     carece  de  utilidad  por  cuanto  en  la  carpeta  aportada con el  requerimiento  figura  copia  de su cédula de ciudadanía colombiana contentiva  de   su   huella   y   demás  datos  de  identidad10,  así  como la información  registrada   al   respecto   por   las  autoridades  norteamericanas11 y, de otro  lado,   la   identidad  del  solicitado  no  ha  sido  cuestionada  por  ningún  interviniente,  de manera que la petición resulta superflua.   

Finalmente,  como  la  Corte no observa la  necesidad  de practicar pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, se ordenará dejar el  expediente  en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco (5) días a  disposición de los intervinientes en este trámite para alegar.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1º. NO ACEPTAR la  solicitud  de  anticipar  la entrega del requerido formulada por la defensa, por  las razones expuestas en la parte motiva de la providencia.   

2º. NEGAR   por  improcedente  la  solicitud  probatoria   elevada   por   el   agente   del  Ministerio  Público.   

3º.  CORRER  por  Secretaría  traslado  por  cinco  (5) días a los intervinientes dentro de este  trámite,  para  que  presenten  sus  alegatos de acuerdo con lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, una vez en firme esta  determinación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

                                                                                                                                                                        Aclaro  Voto           

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Según  la  documentación  aportada, este ciudadano ostenta doble nacionalidad,  pues  nació  en  la ciudad de Nueva York el 9 de noviembre de 1973, no obstante  lo  cual le fue expedida cédula de ciudadanía colombiana No. 1.125.787.740. De  igual  manera, en la Nota Verbal No. 0600 de marzo 15 de 2011, por cuyo medio se  formalizó  el  requerimiento,  se  afirma que BAQUERO  ESTRADA “es ciudadano de los Estados Unidos”.   

2 Cfr.  Folio 32 carpeta anexa.   

3  La  petición  es  del  siguiente  tenor literal:“Por lo  tanto  nuestra  petición  en  conjunto  con  mi prohijado es que se evite tanta  tramitomania  (sic)  y  se  adelante  su  entrega a los E.E.U.U., como ciudadano  AMERICANO  Que  El es, pero condicionado a que las penas sean máximo las que el  estatuto  penal  Colombiano sanciona en un caso como el de BAQUERO ESTRADA, esta  solicitud  la  hacemos  basados  en  su  ciudadanía Colombiana por parte de sus  padres  aunque  nacido  en  E.E.E.U.U.  tiene  derecho a ser nacional colombiano  porque su padre (QEPD) lo fue los mismo que su madre”.   

4 Esta  norma  fue declarada exequible por la Corte Constitucional en Sentencia C-200 de  2002.   

5  El  Código      de      procedimiento      Civil      preceptúa:      “Artículo  6.  Observancia  de  normas  procesales.  Las  normas  procesales  son  de  derecho  público  y orden público y, por consiguiente, de  obligatorio  cumplimiento, y en ningún caso, podrán ser derogadas, modificadas  o  sustituidas  por los funcionarios o particulares, salvo autorización expresa  de  ley.  Las  estipulaciones que contradigan lo dispuesto en este artículo, se  tendrán por no escritas”.   

6 Corte  Constitucional, sentencias C-1512 de 2000 y C-131 de 2002.   

7  Concepto   del   19   de   febrero   de   2009,   Radicado   No.   30374,  entre  otros.   

8  Recuérdese  cómo  la  Corporación  ha  decantado  que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

9 Cfr.  Providencias  del  26  de agosto de 2009, Rad. No. 31951; 14 de octubre de 2009,  Rad. No. 32321; entre otras.   

10  Folio 25 carpeta anexa.   

11  Folio 98 carpeta anexa.     

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