36199(09-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36199  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 281-  

Bogotá. D.C., nueve (9) de agosto de dos mil  once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina   la  Sala  las  bases  lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación presentada por la apoderada de la  parte  civil,  contra  la  sentencia  proferida  el  29  de julio de 2010 por el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Descongestión de Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.    Así   resumió   el   Ad       quem       la      cuestión  fáctica:   

El 12 de diciembre de 2002, aproximadamente a  las  4:00  de  la  tarde,  en  la Autopista Norte a la altura de la calle 215 de  Bogotá,  se  desplazaban  (sic) en la dirección norte a sur, el tracto camión  marca  Chevrolet, color verde con franjas rojas, modelo 1986, de placas XGA-157,  que  era  conducido por EDUARDO ANTONIO RAMÍREZ SUÁREZ, el cual colisionó con  el  automóvil marca Chevrolet Sprint, color verde oliva, modelo 1994, de placas  ZOC-653,  que  se  movilizaba  por  el carril derecho y era conducido por María  Teresa  Llano Zambrano quien iba acompañada de sus familiares Nelsa Zambrano de  Llano,  Carlos  Mario  Toro  Jaramillo,  Gloria  Liliana  Toro Zambrano, Juliana  González Llano (de 4 años de edad) y otra menor.   

Como  resultado  del  accidente,  resultaron  heridas  Nelsa  Zambrano de Llano y la menor Juliana Zambrano Llano a quienes el  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal  les  dictaminó una incapacidad medico  legal  definitiva  de  veinte  (20)  y  siete  (7)  días  respectivamente,  sin  secuelas1.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 25 de  abril  de 2006, la Fiscalía 144 de la Unidad Primera Local calificó el mérito  del   sumario   con  resolución  acusatoria  contra  EDUARDO  ANTONIO  RAMÍREZ  SUÁREZ, como presunto autor  responsable  del  delito  de  lesiones  personales,  en  concurso  homogéneo, a  título de culpa.   

La  decisión  cobró  ejecutoria  el  27  de  noviembre  de  2006,  cuando  se  le  notificó  la  acusación  al defensor del  procesado2.   

3.  El  26  de febrero de 2009, el Juzgado 45  Penal  Municipal  de Bogotá, absolvió al procesado de los cargos formulados en  la  acusación3.   

4.  El  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de  Descongestión  de Bogotá, revocó la decisión del A  quo,  y en su lugar condenó a EDUARDO ANTONIO RAMÍREZ  SUÁREZ  como  autor  responsable del delito de lesiones personales culposas, en  concurso  homogéneo  y  sucesivo. Le impuso la pena principal de tres (3) meses  de  prisión  y  privación del derecho a conducir vehículos automotores por un  (1)  año,  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad y el  pago  de los perjuicios causados con la infracción. Le concedió la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la   pena4.   

LA DEMANDA  

La  apoderada  de  la  parte  civil, acusa la  sentencia de segunda instancia, así:   

(i)  Violación directa de la ley sustancial,  por  falta de aplicación de los artículos 237, 46, 69, 140 y 141 de la Ley 600  de 2000 y 1613, 1614 y 2344 del  Código Civil.   

Aduce que es evidente la falta de aplicación  del  artículo  237  del estatuto procesal penal, toda vez que para demostrar la  cancelación  de  los daños causados al vehículo Chevrolet Sprint, el juzgador  exige  facturas,  cuando la ley prevé la libertad probatoria para demostrar los  perjuicios.   

Recuerda que el señor José Severo González,  utilizó  los  servicios  de  un  taller  y  un  mecánico  que hace parte de la  economía  informal de este país y, por tanto, su proceder no es el mismo de un  taller  de  economía  formal;  por  esa  razón,  no  se entregaron los recibos  correspondientes a su cliente.   

De  otra parte, el sentenciador no condenó a  los  terceros  civilmente  responsables,  con  lo  cual  dejó  de  aplicar  los  artículos  46,  69,  140 y 141 de la misma normativa, y 2344 del Código Civil.   

El mismo dislate pregona en relación con los  artículos  1613  y  1614, sobre indemnización de perjuicios, daño emergente y  lucro  cesante,  “como se demuestra a folio 14 de la  sentencia  que se recurre último párrafo y folio 16 numeral cuarto de la parte  resolutiva”,   que   a  continuación transcribe.   

(ii) Violación directa de los artículos 233,  238,   21-3,   24   y   56   de   la   Ley   600  de  2000  y  29  de  la  Carta  Política.   

El   Juez  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  incurrió  en  ese  yerro, al desconocer las pruebas indiciarias  que  fueron  relacionadas  en  los  hechos  de  la  demanda de parte civil, como  cotizaciones,  declaración ante Notario, recibos, certificación de emisión de  gases,  fotografías  e inventario de la Secretaría de Tránsito, con el fin de  demostrar  los  perjuicios  materiales  que se reclamaban, al igual que el lucro  cesante.   

Aduce  que  en  la demanda de parte civil del  señor  José  Severo  González,  se  presentaron  16 pruebas y no todas fueron  tenidas  en  cuenta, sin que exista explicación de tal hecho ni una exposición  razonada  del mérito que se les asignó, incurriendo el fallador en infracción  directa  de la ley, “por aplicarla parcialmente y no  en todo su contenido”.   

Al  afirmar  que los perjuicios materiales no  fueron  demostrados  en  su  totalidad, el juzgador dejó de adoptar las medidas  necesarias  para  que  se  indemnizaran  los perjuicios causados con la conducta  punible,  sin  advertir  que se encontraban acreditados con la prueba indiciaria  que  se  dejó  de  evaluar,  olvidando  que  el  artículo  21  del  Código de  Procedimiento  Penal, sobre restablecimiento y reparación del derecho, es norma  rectora que prevalece sobre cualquier otra disposición.   

(iii)   Violación   indirecta  de  la  ley  sustancial   por   error   de   derecho,   derivada   de   un  falso  juicio  de  legalidad.   

Apunta  la  demandante  que  respecto  de  la  declaración  rendida  ante  Notario por el señor Mario Mora Amaya, el juzgador  desconoció  la  legalidad del documento, conforme al artículo 1º de la Ley 29  de   1973   y   el   artículo  1º  del  Decreto  2148  de  1983.  “Le  desconoce  su  calidad de indicio a la luz de los artículos  284, 285, 286 y 287 de la ley 600 de 2000”.   

En  cuanto al recibo de fecha 29 de diciembre  de  2003,  por valor de $800.000.oo, firmado por el señor William González, el  contrato  de prestación de servicios del abogado Jairo Heriberto Salamanca y el  recibo  expedido  por  el  señor  Germán  Mora por concepto de parqueadero del  automóvil  Chevrolet  Sprint  de  placa  ZOC  653, por valor de $200.000.oo, el  fallador  desconoció  lo  normado  en los artículos 12 de la Ley 446 de 1998 y  488 del Código de Procedimiento Civil.   

Argumenta  que  en el proceso se demostró el  daño  causado  al  vehículo  Chevrolet  Sprint, de propiedad del señor Severo  González,  quien  procedió  a repararlo en Talleres Mora, pero el sentenciador  no  le  dio a esta prueba la calidad de hecho indicador y, por tanto, no tuvo en  cuenta  otros  indicios,  como  cotizaciones,  recibos firmados por el mecánico  William  González,  la  declaración  rendida  ante notario y el certificado de  gases que evidencia el buen funcionamiento del automotor.   

(iv)   Violación   indirecta   de  la  ley  sustancial,  por falso juicio de existencia, porque el juzgador omitió apreciar  las siguientes pruebas:   

a.  Inventario  No  37493,  patio  6  de  la  Secretaría  de  Tránsito y Transporte de Bogotá, sobre los daños causados al  vehículo  Chevrolet  Sprint  de  placas  ZOC  653  y  certificado  de revisión  técnico-mecánica  y de gases No 0216638, los cuales se excluyeron “como   indicio  para  probar  los  daños  del  vehículo  y  su  correspondiente  reparación”,  el  cual  se hubiera  podido  comparar  con las cotizaciones presentadas dentro de la demanda de parte  civil  y  determinar  los  daños  reales  y el valor pagado por el señor José  Severo González.   

Esa  omisión,  condujo al juez a afirmar que  los perjuicios no fueron demostrados en su totalidad.   

b. Certificado de interés bancario corriente,  de  la Superintendencia Financiera, para el pago del lucro cesante que el señor  Severo  González  dejó  de  percibir  por  la  utilización de los dineros que  tenía destinados para otro uso.   

c.  Recibo  del  29  de noviembre de 2003 por  valor  de  $2’000.000.oo,  firmado  por  William  González,  que  el  juez no tuvo en cuenta al momento de  pronunciarse   sobre   los   perjuicios  materiales  y  que  se  constituía  en  “otro   de   los   indicios   sobre   las   sumas  canceladas”   por la  reparación del vehículo.   

(v) Violación indirecta de la ley sustancial,  por error de hecho derivado de un falso juicio de identidad.   

Expresa  la libelista que aún cuando el Juez  Cuarto  Penal  del Circuito de Descongestión de Bogotá, sí tuvo en cuenta las  cotizaciones  aportadas  con  la demanda de parte civil de su representado José  Severo  González  González,  no les dio el alcance de indicios para probar que  el  monto  cancelado  por éste era el que figuraba en la cotización del señor  William  González  con  la  papelería  de Talleres Mora, que incluso era la de  menor valor frente a las demás cotizaciones.   

Ese dislate lo condujo a estimar, contrario a  la  realidad probatoria, que los perjuicios materiales no estaban demostrados en  su totalidad y por ello no condenó a su pago.   

Solicita  se  case  parcialmente  el  fallo  recurrido  y,  en  su  lugar,  se condene no solamente al señor EDUARDO ANTONIO  RAMÍREZ  SUÁREZ,  sino  a los terceros civilmente responsables- Aseguradora La  Previsora  S.A  y  José  Orlando Torres Acosta-, al pago solidario de todos los  daños  materiales causados con el delito al vehículo Sprint de plaza ZOC-653 y  que  fueron cancelados por el señor José Severo González González, así como  el   daño  emergente  y  el  lucro  cesante  y  se  actualicen  los  valores  a  pagar.   

CONSIDERACIONES  

La Sala inadmitirá la demanda que se revisa,  porque  la  apoderada  de la parte civil carece de interés para controvertir el  monto    de    los    perjuicios   determinados   en   el   fallo   de   segunda  instancia.   

Estas son las razones:  

1.  Como  se  deriva  de  los  planteamientos  anteriormente  reseñados,  la  recurrente  acude  a  la casación con el único  objetivo  de  cuestionar  el  monto  de  los  perjuicios impuestos al procesado,  EDUARDO  ANTONIO  RAMÍREZ  SUÁREZ,  como  resultado  de la conducta punible de  lesiones personales por la cual fue condenado en segunda instancia.   

Así  las cosas, la norma aplicable al asunto  es   el   artículo   208   de   la   Ley   600   de  2000,  que  preceptúa  lo  siguiente:   

Cuantía. Cuando  la  casación  tenga  por objeto únicamente lo referente a la indemnización de  perjuicios   decretados   en   la  sentencia  condenatoria  deberá  tener  como  fundamento  las causales y la cuantía establecidas en las normas que regulan la  casación  civil,  sin  consideración  a  la  pena  señalada  para el delito o  delitos.   

2.  La  recurrente  no  invocó alguna de las  causales  que  regulan la casación civil, ni atendió a la cuantía establecida  en  el  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento Penal, modificado por el  Decreto  2282  de  1989  y por el artículo 1º de la Ley 592 de 2000, según el  cual,  la  impugnación  extraordinaria  procede  cuando  el  valor actual de la  resolución  desfavorable  del  recurrente sea o exceda de 425 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

3.   La   Sala  ha  tenido  oportunidad  de  precisar5  que  la  cuantía  se  determina  atendiendo  a la fecha en que se  profirió  la  sentencia  de  segunda  instancia  objeto de impugnación, porque  allí   es   donde   se  resuelve  si  se  impone  la  afectación  patrimonial.   

Así  mismo,  ha  dicho  que  el  valor de la  resolución  desfavorable  al  recurrente  se  puede  establecer  a partir de la  diferencia  entre  lo  pedido por el demandante y lo negado por el juez, o entre  las  sumas  fijadas  en  las  sentencias  de primera y segunda instancia, de tal  forma  que  el  resultado se compara con la cuantía establecida por la ley para  el  momento  de  proferirse  el  fallo  de  segundo  grado,  en  tratándose  de  múltiples  víctimas,  la cuantía se integra por los montos de las condenas en  perjuicios materiales y morales que por cada una se haya decretado.   

Como la sentencia aquí recurrida se profirió  el  29  de  junio  de  2010,  y  el  salario mínimo para ese año fue fijado en  $515.000,oo  según  el  Decreto  5053 de 2009, el monto a tener en cuenta es de  $218.875.000.oo.   

4.  Tal  como  se  consignó  en el fallo del  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Descongestión de Bogotá6,     la  pretensión   de   la   recurrente,  asciende  a  $27.695.311.oo,  discriminados  así:   

Daño  Emergente:  valor  pagado  para  la  reparación  del  carro ($9.435.641); valor pagado a la  abogada  Clara  Patricia  Álvarez  ($3.474.968);  valor pagado al abogado Jairo  Salamanca      ($458.548);     valor     parqueadero     Taller     ‘Mora’ ($257.405); taxi ($772.215); grúa y  patio  No  6  ($95.240)  para  un total de $14.494.018  (fl 224 c.o. 1).   

Lucro  Cesante:  desde  la  fecha  de  ocurrencia  de  los  hechos  (Diciembre  de 2003) hasta la  presentación  de  la  demanda (año 2008) total intereses corrientes (sic) para  valor  de  reparación  del  carro  ($578.623);  total valor pagado a la abogada  Clara  Patricia  Álvarez  ($2.542.838);  total  valor  pagado a Jairo Salamanca  ($314.210);  total  valor  taxi  ($685.140); total servicio grúa y garaje Patio  ‘JV’   ($69.963),   para   un  total  de  $9.588.861  (fls  225-226  c.o. 1).   

Honorarios  abogada:  (15%)  ($3.612.432)  (fl.226.c.o.) (Negrillas del texto).   

Sobre  el  particular  se  constata  que  el  fallador condenó al procesado a pagar las siguientes sumas:   

(i) Por concepto de los perjuicios materiales  y  morales  causados  a  Nelsa  Zambrano de Llano y Juliana González Llano, las  sumas de $1.648.755.oo y $257.500.oo, respectivamente.   

(ii)  La  suma  de $2.774.000.oo, a favor del  perjudicado  y propietario del vehículo, señor Luis Severo González González  y al pago de honorarios profesionales en la suma de $426.100.oo.   

En  todo  caso,  se  reitera, el monto al que  aspira  la  casacionista  es  inferior  al  exigido  por  la ley para acceder al  recurso    extraordinario    y,    por    esa    razón,    la   demanda   será  inadmitida.   

5. La Sala no advierte flagrantes violaciones  de  derechos  fundamentales,  ni causales de nulidad que determinen la necesidad  de pronunciarse de oficio.   

Se ordenará devolver la actuación al Juzgado  de origen.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por la apoderada de la parte civil.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Juzgado de origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JA0056IER          ZAPATA  ORTIZ        

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO  A.  CASTRO CABALLERO                                                                                    SIGIFREDO       ESPINOSA  PÉREZ                         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                                            

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                              JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                                                    

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

         Secretaria   

    

1 Cfr  fl 3 C.1 segunda instancia.   

2 Cfr  fls 105 a 109 vto y 124 y 125 C.1 Juicio.   

3 Cfr  fls 144 a 156 C.O 2.   

4 Cfr  fls 3 a 18 C segunda instancia.   

5 Cfr  Casación No 28785 auto del 20 de febrero de 2008.   

6 Fls  14 y 15 C. Segunda instancia.     

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