32941(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 32941  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

Aprobado acta No. 78  

Bogotá,  D.C.,  nueve  de  marzo  de dos mil  once.   

La  Sala  decide  sobre  la  admisión  de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Libaniel  de  Jesús  Rendón Acero, contra  la  sentencia con la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta,  confirmó  la  condena de 35 años de prisión y multa de 8000 salarios mínimos  legales  mensuales,  que le impuso junto con José Domingo Lemus Gaitán, por el  delito de secuestro extorsivo agravado en concurso homogéneo.   

H E C H O S  

El  11  de  diciembre  de  2005  la  señora  Esperanza  Fuentes  Quintanilla,  comerciante de la ciudad de Cúcuta, cuando se  encontraba  en  el almacén Mil Repuestos, de su propiedad, fue abordada por dos  sujetos  provistos  de  armas de fuego que se anunciaron como integrantes de las  autodefensa unidas de Colombia (AUC).   

Los  perpetradores  se  llevaron  contra  su  voluntad  a  la  señora  Fuentes  Quintanilla  por  cuya  liberación exigieron  $300’000.000,   pero  al  advertir  que  sólo  ella tenía acceso a la suma exigida, la canjearon por uno  de sus hijos.   

Al  momento de cancelar el monto del rescate,  pactado  finalmente  en  la  suma de $20’000.000,  en  seguimiento del plan de rescate diseñado por el Grupo  Gaula   de   la   Policía   se   logró   la   aprehensión   de   Libaniel  de  Jesús  Rendón  Acero, José  Domingo  Lemus  Gaitán,  Breshnec Muñoz Hernández y Hernán Arenales Suárez,  de igual modo la liberación del joven James Marlon Ortiz Fuentes.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Especializada ante el GAULA de  Cúcuta  ordenó  la  apertura  de  la  investigación  el  21  de  diciembre de  2005;1  vinculó a la actuación a los implicados a través de indagatoria  y  con  proveído  del  día  30 siguiente les resolvió la situación jurídica  imponiéndoles  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva.2   

El  30 de noviembre de 2006 la Fiscalía 10ª  Especializada   dictó   resolución  de  acusación3  en  contra  de  José Domingo  Lemus   Gaitán   y   Libaniel   de   Jesús  Rendón  Acero,  como  coautores  del  concurso  de  secuestro  extorsivo  agravado,  del que hicieron víctimas a Esperanza Fuentes Quintanilla  y     a     James     Marlon     Ortiz    Fuentes.4   

Mediante  sentencia  del  14  de  octubre  de  20085  el  Juzgado  2º  Penal  del Circuito Especializado de Cúcuta los  condenó  a  la  pena  referida,  la  cual  confirmó  el  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  con  el fallo que dictó el 24 de abril de 2009.6   

Los  defensores de los acusados interpusieron  en  tiempo  recurso  extraordinario de casación. Sin embargo, sólo el defensor  del   señor  Rendón  Acero  presentó la demanda correspondiente.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

El demandante alega la violación indirecta de  la  ley  sustancial  porque, en su criterio, el Tribunal incurrió en errores de  hecho   por   falso   raciocinio   “…  que  condujeron  a  dar  por demostrada la certeza, cuando de los  medios  probatorios  arrimados  al  proceso,  surge  incertidumbre que no fueron  (sic)      resueltas      a      favor     de     los     procesados…  dejando  de aplicar de esta manera,  el     principio     universal     de     IN    DUBIO    PRO    REO.”   

Sobre  el particular señala que “no  son  de  recibo para esta DEFENSA  TÉCNICA” las razones que  motivan  la  sentencia  condenatoria.  La  apreciación  de  los  sentenciadores  “me parece temerosa y ha  sido  soporte  de  muchas  acusaciones  de  autoría,  donde  las  personas  son  inocentes  y  mucho  más  aquella (sic) que se dedica al oficio de conductor de  taxi,      que      sin     conocer     prestan     su     servicio.”   

Por lo tanto, agrega, no pueden aceptarse las  consideraciones  del Juez en cuanto establece certeza acerca de la intervención  en   el   ilícito   de  Libaniel  de  Jesús  Rendón  Acero, pues no se puede concluir que por ser conductor  de    un    taxi    intervino    en    el    secuestro,    porque   “…  la  experiencia nos ha enseñado  cómo    otros    conductores    en   las   mismas   circunstancias   han   sido  utilizados.”   

El  error  es trascendente, agrega, porque el  Tribunal  al  desconocer las reglas de la sana crítica, ignoró la realidad  dubitativa  que se cierne en la  actuación   y   dejó  de  aplicar  el  principio  de  la  duda  en  favor  del  procesado.   

Por consiguiente, solicita a la Corte casar la  sentencia y proferir el fallo absolutorio de reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  que  la  Sala  examina  en  esta  ocasión  no  satisface  los  presupuestos de lógica y adecuada fundamentación  requeridos para ser admitida a trámite.   

El  demandante  atribuye  al  sentenciador el  hecho  de  haber  incurrido en un falso raciocinio, afirmación que le implicaba  el  deber  de  demostrar  que en la motivación del fallo se infringió, de modo  verificable,  alguna  regla  de  la  experiencia,  un  postulado  lógico  o  un  principio de la ciencia.   

Sobre  la  forma  como  este  error  debe ser  propuesto,  la  Corte  ha sido insistente en sostener que su demostración no se  logra  contraponiendo  a  la valoración probatoria de los juzgadores, la que en  criterio  personal  del  censor  debió  ser  acogida,  sino  mostrando  que  la  realizada  por  aquellos  contraría  de  manera manifiesta los principios de la  sana  crítica.  Esto  significa  que el desarrollo del cargo debe tener siempre  como  referente  el contenido de la sentencia, y que es a partir de lo que allí  se  dijo, y no de las convicciones personales del actor, que debe construirse el  ataque,  con  indicación  de  los  principios  de  la  lógica,  las  reglas de  experiencia,   o   los  postulados  de  la  ciencia  que  en  cada  caso  fueron  quebrantados  por  los  juzgadores,  pero  no  los que caprichosamente sugiera o  idealice  el  demandante  sino  aquellos que correspondan a reglas generales que  gobiernan  situaciones específicas en un contexto determinado y susceptibles de  verificación.  El  actor,  en  forma  adicional,  debe indicar la prueba, una o  varias, sobre las cueles recae el defecto alegado.   

El  propósito indicado no se cumple, como en  forma  inútil  ensaya  el  actor  en  esta  especie,  con  la  formulación  de  expresiones  que  tan  solo  develan  inconformidad  con  lo decidido, en cuanto  sostiene  que  para  él  no son de recibo    o   resultan   temerosas  las  consideraciones que cimientan la sentencia condenatoria, pues  este  procedimiento  no  conduce  a  verificar que la valoración probatoria del  sentenciador,  grosera  y  paladinamente  desconoce  los  postulados  de la sana  crítica   sobre   la   cual  se  basa  la  estimación  probatoria  en  materia  penal.   

Tampoco  constituye  medio  idóneo  para  la  demostración  de  esta  suerte  de error de hecho, la exposición de propuestas  axiomáticas  que no alcanzan la condición de máxima de la experiencia, porque  la  premisa  de  la  que  parten  no  pasa  de ser el producto de la percepción  personal,  del  conocimiento  directo  que  el  recurrente puede tener sobre una  determinada  situación  pero  que  no  comparte  las  características  de  ser  generalizada y, por tanto, susceptible de verificación.   

Es  lo  que  ocurre en este caso en cuanto el  censor   asegura  que  el  sentenciador  se  equivocó  al  tener  al  procesado  Rendón Acero como integrante  activo  del  grupo  que  ejecutó  los  secuestros,  porque  fue el encargado de  transportar  a los secuestradores y a las víctimas en el taxi que habitualmente  conducía,  pero, continúa, la experiencia enseña que otros conductores de esa  clase  de  vehículos han sido utilizados en  las  mismas  circunstancias  por  los delincuentes para ejecutar  esos delitos.   

La proposición, según se advierte, lejos de  una  máxima  de  la  experiencia, corresponde a un concepto personal del actor,  quien  lo  expone  sin atender siquiera el texto de la sentencia que demanda, en  la  cual  el sentenciador comprobó “…  fuera  de  toda  duda razonable que el procesado LIBANIEL RENDÓN  ACERO,  definitivamente cumplió un rol fundamental, con un significativo aporte  al  interior  del  colectivo  criminal  que  secuestró inicialmente a ESPERANZA  FUENTES  QUINTANILLA  y  posteriormente  a  su  hijo  JAMES MARLON FUENTES ORTIZ  puesto  que  con  base  en  el  testimonio  de las víctimas, los cuales ofrecen  absoluta  credibilidad  a al Sala, sabemos que el taxista LIBANIEL RENDÓN ACERO  fue  la  persona  que  llevó a casa a la madre del secuestrado las {denominadas}  pruebas de supervivencia,  pero  además sabemos que el procesado mencionado, igualmente fue la persona que  se  encargó  de  llevar al joven secuestrado desde la población de San Antonio  (Venezuela)  hasta  el  lugar  de  su último cautiverio; como si lo anterior no  fuese  suficiente nuevamente aparece el taxista LIBANIEL RENDÓN ACERO, llevando  los  alimentos  al  lugar  donde  estaba  secuestrado el menor tal como  lo  afirma  la  propia  víctima,  a  quien  ya dijimos, hemos de creerle en toda su  versión,  puesto que su dicho nos merece absoluta credibilidad. Pero como si lo  anterior  fuese poco, resulta que aparece nuevamente el taxista LIBANIEL RENDÓN  ACERO  cumpliendo  un  rol  trascendental dentro de la empresa criminal, como lo  fue     recibir     el     dinero     producto     del    secuestro.”7   

La  contundencia  del análisis probatorio de  juzgador  resta  todo mérito a las denuncias infundadas del recurrente; por sí  solas   descartan  la  existencia  de  error  de  raciocinio  que  postula  como  fundamento  de  la  demanda,  pues  queda  claro  que la sentencia se soporta en  diversas  pruebas,  directas  e  indirectas,  que  no  dejan  duda  acerca de la  intervención     de    Rendón    Acero en los ilícitos por los cuales se lo condenó.   

En razón de lo anterior la Corte inadmitirá  la  demanda  analizada  teniendo como consideración adicional que de lo actuado  no  advierte  violación  a las garantías fundamentales de los acusados, que de  oficio deba reestablecer.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de  casación presentada por el defensor de Libaniel de  Jesús Rendón Acero.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal  de  origen. Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

          

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                  AUGUSTO               J.               IBÁÑEZ  GUZMÁN               

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fol.  48   

2 Fol.  141   

3 Fol.  246 c2   

4 Los  sindicados  Breshnec  Muñoz  Hernández y Hernán Arenales Suárez se acogieron  al     trámite     de     sentencia    anticipada    (fols.    120    y    184,  respectivamente).   

5 Fol.  245 c 3   

6 Fol.  8 c Tribunal   

7 Fol.  17 Ib.     

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