36031(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.419  

Bogotá  D.  C., once de diciembre de dos mil  trece.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisión de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   LUIS   CARLOS   HURTADO   SEGURA   (a.  El  Monstruo) contra la sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  2  de septiembre de 2010,  mediante  la cual confirmó la proferida por el Juzgado Sexto Penal del Circuito  Especializado  de  esta  ciudad  el  14 de abril del mismo año, que condenó al  procesado  por el delito de concierto para delinquir agravado y lo absolvió por  los  delitos  de  extorsión  agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego y  municiones.   

Hechos  

Se  relacionan con la existencia de una banda  criminal   dedicada  a  labores  de  “limpieza  social”,  extorsión  y  sicariato,  que  operaba  en  Ciudad  Bolívar de esta ciudad, de la que hacían  parte,  de  acuerdo a las averiguaciones adelantadas por policía judicial, JUAN  CARLOS  LÓPEZ  ALMENDRALES,  SERGIO LOZANO AVILES, YAIR ANTONIO PÉREZ GUEVARA,  YONIS  HERNÁNDEZ ALTAMAR, CARLOS HUMBERTO VALENCIA y DAIR DARÍO DOVAL CABARCA,  quienes   aceptaron   cargos   o  suscribieron  acuerdos  con  la  fiscalía,  y  LUIS  CARLOS  HURTADO SEGURA,  patrullero    de    la    policía   nacional,   contra   quien   continuó   el  proceso.   

Actuación  procesal  relevante       

1.  Dispuesto  el  rompimiento  de  la unidad  procesal,  la  fiscalía,  mediante  escrito  de  3  de  marzo de 2009, acusó a  LUIS    CARLOS    HURTADO    SEGURA    por  los delitos de concierto para extorsionar y cometer homicidios,  extorsión  agravada  “en delito masa” y tráfico y porte de armas de fuego,  acusación  que  formalizó  en  audiencia  celebrada  el 26 de los mismos mes y  año.   

2.  Al  término  del  juicio  oral,  el juez  anunció  que  el  fallo  sería  condenatorio  por  el delito de concierto para  delinquir  agravado,  y  absolutorio para los otros delitos imputados, y así lo  dejó  consignado  en  sentencia  de  14  de abril de 2010, en la que condenó a  LUIS  CARLOS HURTADO SEGURA a  la  pena  principal  de  96  meses de prisión y multa de 2.700 s.m.l.m.v., como  autor  responsable  del primero de los referidos delitos, y lo absolvió por los  restantes.   

3.  Apelada  la  decisión  de condena por el  procesado  y  su defensor, para pedir su revocatoria por no existir prueba de su  responsabilidad  en  los hechos, el Tribunal Superior de Bogotá, mediante fallo  de 2 de septiembre de 2010, lo confirmó en todas sus partes.   

La demanda  

Presenta un cargo principal y dos subsidiarios  contra  la  sentencia  impugnada,  todos  por  violación  indirecta  de  la ley  sustancial,   por   errores   de   raciocinio,  existencia  e  identidad  en  la  apreciación de las pruebas.   

Cargo principal  

Afirma  que  los juzgadores incurrieron en un  error  de  raciocinio,  que  se  presenta cuando se razona mal, contrariando los  estados de la lógica, la ciencia o la experiencia.   

Argumenta  que  la  providencia atacada viola  “el  principio  de  incoherencia  e  incongruencia  entre  la  acusación y el  fallo”,  porque  en el presente caso “la fiscalía presentó acusación, con  base   en   los   informes  y  declaración  rendida  al  estrado  judicial  del  investigador  GABRIEL  EDUARDO  DELGADO DELGADO, así: en audiencia de juicio de  fecha  13  de enero de 2010, a tiempo 1h: 35 minutos, 30 segundos, se excluye el  informe   de   las  interceptaciones  que  el  juez  a  quo  dice:  ‘LA  JUDICATURA NO LO ACEPTO COMO MEDIO  DE   PRUEBA   POR   CARECER   DE   LOS   REQUISITOS  MÍNIMOS  EXIGIDOS  POR  LA  LEY’”.     

Sostiene  que el informe resultó excluido de  acuerdo  con  los  parámetros fijados por el artículo 23 adjetivo, que tasa la  exclusión,  “por ende no tiene lógica, ni coherencia que sus afirmaciones en  juicio  sean  relevantes,  dado  que los mismos son producto de lo excluido, por  tanto  la judicatura en ambas instancias fallo (sic), frente a lo que converge a  error,  el  razonamiento  contrario a la lógica a los pasos de la ciencia de la  experiencia…”   

Agrega  que la prueba que ha sido excluida no  puede  tomar  valor  ni  efecto,  tal  como  lo hacen las instancias falladoras,  “que  contravienen  la  voluntad  del  legislador  en  su valoración, pues su  exclusión  del informe como prueba viciada exige, que esta no forme parte de la  convicción,  de  tal  manera  que ambas instancias no podían considerarla, por  ello  ha  de  descartarse  esta valoración que por error de raciocinio viola la  ley sustancial”.   

Asegura que “la prueba fundante que realiza  el  investigador  no  tiene  valoración,  ni  comprensión, así como todas sus  demostraciones  que se vertieron en el informe, como el consignar que por medios  (sic)  de  la  declaración  GEOVANNY  MÉNDEZ  LEÓN  y  personas  que recuerda  testimonio  (sic)  a  fecha  12  de  enero  de 2010, en audiencia de juicio oral  tiempo:  0,  44,56; 0, 46:57; entre otros, concluye que esta persona participaba  en  esta  organización  suministrando  material  logístico,  armas  de fuego y  demás, a su vez organizando diferentes actividades”.   

Dice que esta testigo “nombra un sin número  de  personas  que  participaron  pero  jamás  se  conocieron, y como situación  especial  tan  solo identifica a HURTADO SEGURA, por ello, su informe adolece de  valoración  y  que  gozó  de la exclusión”. Y agrega que esta “situación  fáctica  no tiene hechos o videncia física para ser creída, pues este se basa  en  el  testimonio  de  MÉNDEZ LEÓN a la postre (sic) no es digno de confianza  para  ser  tenido  en  cuenta,  que  nada  demuestran hechos ilícitos, pues son  generales  y abstractos que sobre ellos edificaron la valoración coetánea, que  por  error de la lógica y las reglas de la experiencia nos enseñan, que aducen  sin  demostración  fáctica,  de  hacerlo  responsable  de  todos los ilícitos  ocurridos   en   Ciudad   Bolívar   para   la   época   de   marras   que   se  suscita”.   

Así  las  cosas  “estamos  frente  a  una  violación  del  principio de incoherencia e incongruencia entre la acusación y  el  fallo,  bajo las tres premisas que señala la ritualidad procesal penal como  lo  personal,  fáctico y jurídico. Demostrando que lo personal está en cabeza  de  DELGADO  DELGADO,  fáctico  lo vertido en el informe y su declaración y lo  jurídico  la  violación  de  la norma artículo 23 ley 906 de 2004 y el inciso  último del artículo 29 de la Constitución Nacional”.   

Asegura  que  al  existir  incertidumbre,  el  análisis   de  los  juzgadores  ha  debido  decantarse  en  la  duda  razonable  (artículo  7° de la adjetividad rectora), por aplicación indebida, por cuanto  el  error  se suscita al incorporarse el informe investigativo y la declaración  postrera  del  investigador  DELGADO DELGADO, bajo errores de hecho y de derecho  en la apreciación de las pruebas.   

Sumado  a  lo  anterior,  se  censura  a  los  juzgadores  que  las  declaraciones  de  los  señores  JAVIER  ENRIQUE  PÉREZ,  despachador  de  la  empresa  COOTRANSBOLIVAR, y el subintendente de la policía  SALVADOR  LUNA SARABIA, rendidas en el juicio oral, desvirtúan lo declarado por  DAIR  DARIO  DOVAL CABARCA a folios 432 del cuaderno original en lo concerniente  a   su   entrevista,   y   la   posible   participación  del  procesado  en  el  concierto.   

Asegura que dichas pruebas no fueron valoradas  por  los  juzgadores,  como  tampoco  los  argumentos  defensivos,  y  que si lo  hubieran  sido,  bajo  los  postulados  de  la lógica y la razón, el resultado  frente  a  una  valoración integral habría sido favorable al procesado, puesto  que  no  tendría  cabida  la  tesis del fiscal, quedando demostrado así que el  error   es   de  naturaleza  importante,  trascendente,  porque  de  no  haberse  presentado la sentencia había sido absolutoria.   

Relaciona como normas violadas los artículos  7°,  23 y 399 de la Ley 906 de 2004, y el inciso último del artículo 29 de la  Constitución    Nacional,    y    pide   a   la   Corte   corregir   el   error  cometido.   

Primer cargo subsidiario  

Sostiene que los juzgadores incurrieron en un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia, al dar “por probados los  testimonios  recolectados  en  la  investigación sin efectuarles la valoración  integral   que  el  testimonio  requiere  en  todos  sus  aspectos  técnicos  y  científicos”.   

Explica  que este error se presenta cuando el  juzgador  omite  valorar  los  medios  de  prueba,  “como  es en este caso los  señores  GABRIEL  DELGADO  DELGADO,  GEOVANNY  MÉNDEZ  LEÓN  y  DARÍO  DOVAL  CABARCA,  de  quienes aseveran sin fundamentos convincentes para responsabilizar  a    HURTADO    SEGURA    ser    miembro    activo    de    una    organización  criminal”   

Agrega  que  si  la segunda instancia hubiese  tenido  un  criterio, bajo un análisis armónico y en conjunto de este material  testimonial,  “por lo menos hubiese identificado la materialidad de mínimo un  delito  y  que  este hubiera tenido pruebas materiales para edificar la certeza,  esto   es,   cuando  DOVAL  CABARCA  afirma  lo  referente  a  que  ‘El  Monstruo intervino en un homicidio  de  un  muchacho,  aunque  no como autor material AL PARECER, pues recibieron la  suma  de  veinte  millones  de  pesos  y  se  los  repartieron  con  JUAN CARLOS  LÓPEZ’,  manifestación  que  hace  referencia  a un hecho delictivo de un homicidio, donde brilla por su  ausencia responsabilidad de HURTADO SEGURA”.   

Es  más,  en el plenario no está demostrada  dicha  conducta  homicida, “situación que palmariamente evidencia el error de  falso  juicio de existencia, pues lo que el testimonio arroja es un supuesto, de  una  conducta  criminal,  que  no  hace parte de la investigación, por ende, no  probada,  es  una  manifestación dentro de una declaración, que los falladores  valoraron  sin existir certeza o por lo menos comprobada que exista el homicidio  desde  la  acusación (sic), pues tampoco existe prueba material y que la prueba  testimonial  no  arroja,  por  tanto este testimonio palmariamente decanta falso  juicio de existencia…”   

Se refiere específicamente a la declaración  de  DAIR  DARÍO DOVAL CABARCA, para solicitar un análisis ponderado y juicioso  de  las  decisiones  erradas  de  los juzgadores, pues sostiene que éstas “no  resultan  ajustadas  a  una valoración integral, pues no existe un razonamiento  serio,  ponderado,  ya  que  el  juez  tiene  el deber constitucional y legal de  apreciar  las  pruebas válidamente aducidas al proceso y fallar en justicia, de  conformidad  con  el  sistema  de  persuasión  racional con apoyo en los medios  probatorios con los que cuenta en el proceso”.   

Pide  apreciar  la  credibilidad del referido  testigo,  toda  vez que en la entrevista declara hechos inverosímiles, falaces,  y   que   en  la  vista  pública  se  contradice.  Transcribe  apartes  de  sus  afirmaciones  para sostener que destipifican la responsabilidad del procesado, y  que  si los juzgadores hubieran realizado una valoración integral, otro hubiese  sido el resultado.          

Dice  que  la  apreciación  del  tribunal,  consistente  en  que    para  la  corporación  resultaba de indudable  importancia  el  testimonio  de  DAIR  DARÍO DOVAL CABARCA, en cuanto  era  miembro  de la sociedad delictual referida y se allanó a los cargos y porque en  su  declaración  aceptó  que  era  parte  de  dicha empresa criminal y que fue  capturado  junto  con  el  aquí  acusado  HURTADO  SEGURA, es errada, porque el  procesado  fue  capturado  en actos del servicio, en la estación de policía de  Ciudad Bolívar.   

En  otro  de  los apartes del fallo de primer  grado  el  juez   comete  un  nuevo  error de apreciación probatoria, y el  tribunal  toma  la  misma  directriz,  pues  el testigo, en sus respuestas a las  preguntas  del  Ministerio  Público y la defensa sobre el cobro de extorsiones,  no  mencionó  a HURTADO SEGURA, situación que debe valorarse por la Corte para  corregir las falencias.     

Concluye  diciendo  que  los tres declarantes  citados,  en  sus  versiones,  “fueron vagos, sin coherencia, contradictorios,  sin  demostración  legal  de por lo menos probar una de sus manifestaciones que  condujera  a  demostrar  por  lo menos ser miembro de la banda, materialmente, y  ser partícipe de las acciones criminales enrostradas”.   

Cita como normas violadas los artículos 1°,  4°,  6° y 404 de la Ley 906 de 2004, y concluye diciendo que si los juzgadores  hubiesen  sido  más  rigurosos  en  la  apreciación  de  los testimonios, y lo  hubieran  hecho  con  apego  a la ley, se hubiese desestimado la responsabilidad  del procesado, como mínimo bajo el principio de la duda.   

Segundo   cargo   subsidiario   

Asegura  que el juez incurrió en un error de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  al  tomar  un elemento de convicción  forzándolo   a  decir  lo  que  materialmente  no  dice.  Tal  es  el  caso  de  declaración  recogida  por el investigador DELGADO DELGADO, de cuya valoración  se   siguió,  de  manera  indubitable,  que  HURTADO  SEGURA  es  El  Monstruo.   

Esta   conclusión  tuvo  respaldo  en  los  testimonios  del  investigador  y  de  GEOVANNY  MÉNDEZ  LEÓN, esposa de JOSÉ  RAFAEL  GONZÁLEZ,  miembro  también  de  la  banda,  quien  manifestó  que el  procesado  iba  de  manera  seguida  a su casa, junto con su esposo, pudiéndolo  identificar  como El Monstruo, reconocimiento que quedó claro con su testimonio  rendido en el juicio.   

Dice   que   esta  apreciación  rompe  los  lineamientos   de   convicción  para  edificar  certeza,  porque  el  hecho  de  endilgarle  un  alias  no  fue  probado, pero los juzgadores consideraron que el  reconocimiento    como   El   Monstruo   era   suficiente   para   declarar   su  responsabilidad, no obstante las contradicciones de la declarante.   

Reproduce apartes del dicho de esta testigo en  audiencia,  donde  se  refiere  a  las  reuniones que su esposo sostenía con el  procesado  en  la  casa,  y  a  la muerte del primero de ellos,   para  destacar  que  su  propósito  era  culpar  al  procesado,  y que los juzgadores  pasaron  por  alto  sus  contradicciones,  errores  que  de  no  haber existido,  habrían conducido a un resultado favorable.   

Sostiene  que  la  defensa  debió  inclusive  objetar  varias preguntas inducidas por la fiscalía, “que no se analizaron al  momento  de  fallar, que eran resorte obligado del pronunciamiento, pues si ello  (sic),  no  hubiese surgido el resultado de la evaluación procesal habría sido  benigno  a  HURTADO  SEGURA. Por ello, el testimonio fue valorado con desacierto  legal y formal que el debido proceso exige literalmente”.   

Finaliza diciendo que esta declarante falta a  la  verdad  y  no  puede  tener credibilidad, porque se contradice, pero que los  juzgadores  “le  dieron  un  valor distinto al que corresponde en derecho, por  ello,  este  testimonio  lo  afecta  el  fallo  (sic)  de  violación  de manera  indirecta  la  ley sustantiva, por error de hecho por falso juicio de identidad,  tomándolo  así  como  un  elemento  de convicción forzándolo a decir, lo que  materialmente  la  prueba  no  expresa, la prueba fue cercenada o alterada en su  valoración”.   

Cita como normas violadas los artículos 402,  403.1.4.6,  404  de  la  Ley  906  de 2004 y el artículo 29 de la Constitución  Nacional,  y  solicita “mantener la dinámica probatoria, que va implícita en  la  necesidad  de  apreciar  las  pruebas  determinando  la  credibilidad que se  merece,  pues  allí  se  palpa  con  arreglo  a los principios que gobiernan la  lógica,  la  experiencia  y  la  vida  cotidiana, si el mencionado conocimiento  sirve  de  fundamento  a  una  determinada  decisión  judicial, aspectos que no  fueron observados por los juzgadores de instancia”.   

SE        CONSIDERA        

La  Corte inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia   por  no  cumplir  el  requisito  referido  a  la  debida  sustentación  de los cargos propuestos, ni satisfacer los presupuestos básicos  de  idoneidad  sustancial  necesarios  para  la  realización  de  los fines del  recurso,  que  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004 exige para su estudio de  fondo.   

Conocido  su  contenido,  no  cuesta esfuerzo  advertir  que  la  argumentación  que  acompaña  el  desarrollo  de los cargos  propuestos  no  guarda  coherencia  con  las  descripciones  conceptuales de los  errores  denunciados,  y  que  todo  se  reduce  a una alegación insubstancial,  desprovista   de   ilación  lógico  jurídica,  difícil  de  comprender,  que  desatiende  los postulados mínimos de claridad y concreción que deben regir la  fundamentación casacional.   

El demandante acusa la sentencia impugnada de  violar  indirectamente la ley sustancial, a causa de errores de hecho por falsos  juicios    de   existencia   por   omisión   (cargo  segundo),  falsos  juicios  de identidad (cargo   tercero)  y  falsos  raciocinios  (cargo   primero)  en  la  apreciación  de  las  pruebas,  que   determinaron,  en  su  criterio,  la  inaplicación de por lo menos el principio in dubio pro reo.   

Con  el  fin  de  entender en mejor forma las  inconsistencias  de  fundamentación  que el libelo presenta, necesario es   recordar  que el error de existencia por omisión se presenta cuando el juzgador  ignora   por  completo  una  prueba  que  hace  parte  del  proceso,  y  que  su  demostración  exige   señalar  la  prueba  omitida, precisar el hecho que  ella  acredita y probar la trascendencia de su pretermisión en las conclusiones  del fallo.   

De igual manera, que el error de identidad se  comete  cuando el juzgador le atribuye a la prueba afirmaciones o negaciones que  no  contiene  (distorsión  por  adición),  o  cercena su literalidad (distorsión  por  supresión  o  cercenamiento), o hace una lectura  equivocada    de    su    texto   (distorsión   por  trasmutación),  modificando  su  contenido material y  haciendo  que  diga  lo  que  objetivamente  no  expresa, y que su demostración  impone  confrontar  lo  que  la prueba dice con lo que el juzgador afirma que su  contenido  expresa,  para  evidenciar  que no son coincidentes, y que la lectura  que  el  juzgador  realizó  condujo  a conclusiones probatorias equivocadas que  incidieron en el sentido de la decisión.   

Así  mismo,  que  el  error de raciocinio se  materializa   cuando  el  juzgador desconoce las reglas de la sana crítica  en  la  valoración  del  mérito  de  la prueba, y que su demostración implica  identificar  la  prueba  en  la  cual recayó el error, precisar cuál principio  lógico,  cuál  máxima  de  experiencia  o  cuál  postulado  científico  fue  indebidamente  aplicado  o  dejado  de aplicar, y qué implicaciones probatorias  causó en las conclusiones del fallo.    

También  es  inevitable  precisar  que  la  fundamentación  de la demanda debe sujetarse a los principios de autonomía, no  contradicción  y razón suficiente, que implican, en su orden, no involucrar en  una   misma  censura  ataques  de  naturaleza  diferente,  no  presentar  cargos  excluyentes,  y  agotar  las  exigencias de fundamentación fáctica y jurídica  completa,  de  suerte  que  el  escrito  se  baste  así  mismo  para obtener la  infirmación del fallo.   

En la primera censura el casacionista denuncia  un  error  de raciocinio en la apreciación de la prueba, ataque que, como viene  se  ser  visto,  implicaba  indicar  la  prueba  sobre la cual recayó el error,  señalar  en qué consistió el raciocinio equivocado, precisar cuál máxima de  experiencia,  cuál   principio  lógico  o cuál postulado científico fue  desconocido,  y  probar  la  trascendencia  del  error  en  las conclusiones del  fallo.   

Contrariando  esta  línea  de razonamiento a  seguir,  el  libelista  sorpresivamente  plantea  un  vicio de inconsonancia por  falta  de  correspondencia  personal, fáctica y jurídica entre la acusación y  la  sentencia, con argumentos que  nada tienen que ver con este defecto, ni  con  el  error  denunciado,  pues termina alegando que los juzgadores no podían  tener  en cuenta el informe suscrito por el investigador GABRIEL EDUARDO DELGADO  DELGADO,  ni  su  testimonio,  por haber sido el primero de ellos excluido en la  audiencia de juicio oral.    

Esta   forma   de   alegar  desatiende  los  lineamientos  mínimos  del  discurso lógico jurídico que debe imperar en sede  de  casación,  pues  no  solo  involucra en una misma censura un sin número de  ataques  de naturaleza totalmente distinta, con desconocimiento del principio de  autonomía,  sino  que  los  refunde  en  el mismo discurso, en el entendimiento  equivocado  de que se trata de una misma cosa, en abierta inobservancia también  de  los principios de no contradicción y de coherencia.       

Si el demandante consideraba que el testimonio  del  investigador  adolecía  de vicios en su incorporación o  carecía de  eficacia  probatoria,  que  es donde termina desembocando su confusa alegación,  debió  plantear  un  error  de  derecho  por  falso juicio de legalidad o falso  juicio  de  convicción,  y demostrar su existencia, pero no lo hace, y la Corte  no advierte que un error de esta índole se haya presentado.   

Desafortunado es también el ataque por   inconsonancia,  porque  este  vicio  se  presenta  cuando  la sentencia se dicta  contra  una persona distinta de la que fue objeto de la acusación (incongruencia  personal),  o  por  hechos  distintos    de   los   que   sustentan   este   acto   procesal   (incongruencia  fáctica),  o por delitos,  agravantes  o  modalidades  conductuales  diferentes  de  los  imputados en ella  (incongruencia  jurídica),  situaciones  no  se  estructuran  en  el  caso  analizado,  como  quiera  que el  procesado  fue  acusado  por el delito de concierto para delinquir agravado, por  hacer  parte  de la banda criminal liderada por JUAN CARLOS LÓPEZ, para cometer  entre  otros  delitos  los  de  homicidio  y  extorsión  en el sector de Ciudad  Bolívar,  y  por  estos  mismos hechos y el mismo ilícito fue condenado.    

Con  total inobservancia de los principios de  autonomía,  no  contradicción  y  razón  suficiente,  el casacionista termina  igualmente  planteando en el mismo contexto argumentativo un error de existencia  por  omisión,  al  sostener  que  los  juzgadores  ignoraron los testimonios de  JAVIER  ENRIQUE  PÉREZ  y  SALVADOR  LUNA  SARABIA,  quienes,  en  su opinión,  desvirtúan  lo  declarado  por  los testigos de cargo, sin ocuparse siquiera de  referenciar  el  contenido  de sus dichos ni de explicar por qué, de haber sido  tenidos en cuenta, el sentido del fallo habría variado.   

En   el   segundo   cargo   (primero   subsidiario)  el  casacionista  plantea  un  error  de  existencia  por  omisión respecto de los testimonios de  GABRIEL  EDUARDO  DELGADO  DELGADO, DAIR DARÍO DOVAL CABARCA y GEOVANNY MÉNDEZ  LEÓN,  pero  en lugar de demostrar su pretermisión por parte de los juzgadores  de  instancia, como correspondía hacerlo, se dedica a cuestionar la valoración  que  los juzgadores realizaron de su contenido, por considerar que no demuestran  lo  que los fallos dicen que prueban, en el marco de un planteamiento totalmente  contradictorio,  por  cuanto  a  través  del  mismo termina reconociendo que no  fueron ignorados.         

Esta realidad se ofrece por lo demás evidente  en  los  fallos  de  instancia,  donde  son  permanentes  las referencias de los  juzgadores   a  los  testigos  GABRIEL  EDUARDO  DELGADO  DELGADO  (investigador),  DAIR DARÍO DOVAL CABARCA  (miembro  de  la  banda), y  GEOVANNY   MÉNDEZ  LEÓN  (esposa  de  JOSÉ  RAFAEL  GONZÁLEZ,   miembro   también   de   la   organización   criminal),  por  ser  quienes  informan  de  la pertenencia del procesado al  grupo  delictivo  y  por  tratarse  de  la  prueba  que  sirve  de sustento a la  decisión    de   condena,   todo   lo   cual   descarta   el   error   que   se  denuncia.      

El     tercer    cargo    (segundo   subsidiario)  no  corre  mejor  suerte.  El  casacionista  plantea  un error de identidad en la apreciación del  testimonio  de GEOVANNY MÉNDEZ LEÓN, pero en lugar de demostrar que la testigo  no  afirmó  lo que las sentencias sostienen que dijo, se dedica a cuestionar su  credibilidad, por considerar que los juzgadores pasaron por   

alto  sus  contradicciones,  desplazando  el  ataque  a  los  terrenos  de  un posible error de raciocinio, que no plantea, ni  demuestra.   

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  condiciones  mínimas  de orden formal y sustancial exigidas por la normatividad  legal   para  su  selección  a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite,  en  aplicación  de  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y se  ordenará   devolver   el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violaciones  a  las  garantías  fundamentales que la Corte esté en el deber de  proteger de manera oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados    por    la    Corte    en   reiterada   jurisprudencia.1   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el defensor de  LUIS     CARLOS     HURTADO     SEGURA.       

Contra    esta   decisión   procede   la  insistencia.     

NOTIFÍQUESE    Y   CÚMPLASE.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                     MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ            

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                   EYDER              PATIÑO  CABRERA        

                                          

                                                 LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                      

                                                                                                         

Nubia Yolanda Nova García  

                                            Secretaria     

1  1 Cfr.Casación 24322, auto  de  12  de diciembre de 2005. Casación 33181, auto de 28 de septiembre de 2011.  Casación   34.946,   auto   de   17   de   octubre   de   2012,   entre   otras  decisiones.     

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