35810(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  35810   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 188.  

Bogotá  D.C., junio primero (1º) de dos mil  once (2011)   

  VISTOS  

La Sala acomete el estudio de los requisitos  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado  especial   de   LIBIA  QUINTERO  GONZÁLEZ,  contra  el  fallo  de  segundo  grado  proferido  por el Tribunal  Superior  de  Cali  el 16 de febrero de 2009, confirmatorio del dictado el 12 de  febrero  de  2008  por  el  Juzgado  Veinticinco  Penal del Circuito de la misma  ciudad,  a  través  del cual condenó a la mencionada ciudadana como autora del  delito de peculado culposo.   

HECHOS  

En el mes de agosto de 1998, varios docentes  del  colegio  oficial  de  bachillerato Vicente Borrero Acosta de Cali, dieron a  conocer   que  la  Tesorera  de  tal  entidad,  Gloria  Patricia   Puchana   Cuadros,   cometió   múltiples  irregularidades,  entre  ellas,  apropiarse  de  los  dineros  pagados  por  los  estudiantes  para  inscribirse  en  el  programa “PEI  Nuevo  amanecer” en cuantía de $332.800.oo, conducta  que  fue  facilitada  por  el  proceder  negligente y descuidado de LIBIA  QUINTERO  GONZÁLEZ en su condición  de rectora de la mencionada institución educativa.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Una  vez  surtida  la  etapa instructiva, la  Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  el  20  de  marzo  de  2001 con  resolución  de  acusación en contra de LIBIA QUINTERO  GONZÁLEZ  como presunta autora del delito de peculado  culposo,  providencia  confirmada  en  segunda  instancia el 17 de septiembre de  2003 por la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Cali.   

En la etapa del juicio el Juzgado Veinticinco  Penal  del  Circuito de dicha ciudad profirió fallo el 12 de febrero de 2008, a  través  del  cual  condenó  a  la  acusada  como autora del delito de peculado  culposo,  a  la pena principal de veinte (20) salarios mínimos legales de multa  y  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios.  En  dicha  oportunidad  precisó  que  no  era viable imponerle la sanción privativa de la  libertad  ni  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas de  conformidad  con  lo  expuesto en precedente jurisprudencial de esta Sala del 23  de enero de 2006.   

Impugnado  el fallo, el Tribunal Superior de  Cali  lo  confirmó mediante sentencia del 16 de febrero de 2009, la cual cobró  ejecutoria el 25 de marzo siguiente.   

LA  DEMANDA   

Con   fundamento   en  la  “causal  de  revisión  séptima  de  las  indicadas en el Código de  Procedimiento  Penal”,  el actor afirma que mediante  sentencia  del  30  de enero de 2008 dentro del radicado 25818, esta Colegiatura  modificó  jurisprudencialmente  la  forma de interpretar la dosificación de la  pena  de  multa  respecto  de los delitos de peculado en cuantía inferior a los  cincuenta  (50) salarios mínimos legales mensuales, para los casos sucedidos en  vigencia del Decreto 100 de 1980.   

Resalta  que  por  ejemplo,  “un  sindicado  por  un  peculado  inferior a los 50 SMLMV podía ser  condenado  a la máxima multa, esto es, a los 25000 SMLMV, mientras un sindicado  por  un  peculado  de  1000  SMLMV  sólo podía ser condenado por ese valor. La  contradicción era evidente”.   

          Añade  que  “por tal razón, y en vista  de  que  la  intención del legislador es ser menos drástico entre menor sea el  valor  de  lo  apropiado  ilícitamente,  la  Corte determinó que la multa para  estos  casos  oscila  entre  la  cuarta parte y la mitad de lo apropiado, que el  juez   tasará   de   acuerdo   con   los   hechos   de   cada  caso”.   

Finalmente  refiere  que como el valor de lo  apropiado     por     Gloria    Patricia    Puchana  Cuadros  fue  de  $158.685.oo,  la  multa que debe ser  impuesta  a  su  representada “sería como mínimo la  suma  de $39.671.25 y máximo la suma de $79.342.oo que es la razón fundamental  para incoar esta ACCIÓN DE REVISIÓN”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Para  comenzar  observa  la  Sala  que  el  demandante  invoca de manera impropia el numeral 7º del artículo 192 de la Ley  906  de  2004,  sin  percatarse  que  dicha  legislación no es aplicable a este  asunto,  en  cuanto  de  conformidad  con  su  artículo  553  sólo  rige  para  “los delitos cometidos con  posterioridad  al primero de enero de 2005”  (subrayas  fuera de texto), salvo, desde luego, las situaciones  en  las  cuales  se  imponga  aplicar  la  nueva  ley en virtud del principio de  favorabilidad.   

Por  tanto, si la conducta aquí investigada  ocurrió  en  1998  y  no  se  advierte  que  la  Ley  906  de  2004 brinde a la  sentenciada  un  tratamiento  más  benéfico  en comparación con la Ley 600 de  2000  respecto  de  la  acción  interpuesta a través de apoderado especial, es  claro  que  el  trámite  de este diligenciamiento se encuentra gobernado por la  última de las referidas legislaciones.   

Precisado  lo  anterior  se  tiene que si el  propósito  primordial  de  la  acción  de  revisión  se  orienta a remover la  intangibilidad  inherente  a  la  cosa  juzgada, el legislador ha dispuesto como  condición   de   admisibilidad   del  libelo  dirigido  a  tal  propósito,  el  cumplimiento  de  exigentes y específicos requisitos contenidos en el artículo  222 de la Ley 600 de 2000.   

Dado  que  la  acción  procede  únicamente  contra  providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y  segundo  grado que pretende se revisen, junto con la respectiva constancia de su  ejecutoria.   

Además, cuando se invoca la causal contenida  en  el  numeral  6º  del artículo 220 de la citada normatividad procesal, esto  es,  “cuando  mediante  pronunciamiento judicial, la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para  sustentar   la   sentencia   condenatoria”,  resulta  imprescindible   que   el   actor   demuestre,   en  primer  término,  que  con  posterioridad  al  fallo  cuya  remoción  procura, su fundamento jurídico haya  sido  entendido  por  esta  Colegiatura de manera diversa; en segundo lugar, que  existe   identidad   entre   los   supuestos  que  dieron  lugar  al  cambio  de  jurisprudencia,   y   aquellos   contenidos   en  la  sentencia  cuestionada,  y  finalmente,  que  los  efectos  de la nueva inteligencia de la norma o instituto  jurídico,  resulten  favorables a los intereses del sentenciado, de modo que el  criterio  planteado  en  el  fallo  contra  el cual se dirige la acción resulte  injusto.   

Impera  señalar  que  para  tal cometido es  insuficiente  invocar  en forma abstracta la existencia de un pronunciamiento de  la  Corte, o señalar una decisión concreta pero que no guarda relación con el  asunto  debatido  en la sentencia cuya revisión se demanda, pues se reitera, es  indeclinable  acreditar  que  de  haber  sido conocida por los sentenciadores la  nueva posición jurisprudencial, otro sería el sentido del fallo.   

Advertido  lo  anterior  se tiene, que en el  asunto  objeto  de  examen el actor allega copias de las sentencias de primera y  segunda    instancia,    así    como    de   la   constancia   secretarial   de  ejecutoria.   

         Ahora,  como  la  acción  de  revisión  se  sustenta  en el cambio  jurisprudencial  establecido  mediante  fallo del 30 de enero de 2008 dentro del  radicado   25818,   pertinente  resulta  señalar  que  en  dicha  decisión  se  efectuaron  las  siguientes precisiones en punto de la graduación de la pena de  multa para el delito de peculado por apropiación:   

“Dado  que  la  cuantía  del  ilícito  (peculado por apropiación, se  aclara)   no  excedió  de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes para cuando ocurrieron los hechos, de rigor  se  tornaba  aplicar  en  este  caso,  con  efecto ultra-activo, el inciso   segundo   del   artículo   133   del   Código  Penal  de  1980,  modificado  por  el  artículo  19  de la Ley 190 de 1995, por resultar más  favorable  para  el  procesado desde el punto de vista punitivo, con respecto al  artículo  402  de  la  Ley  599  de 2000”.   

“(…)  es claro  que  si en el inciso 2º del artículo 133 del Decreto  100  de  1980,  modificado  por  la Ley 190 de 1995, se  estableció    que   si   lo   apropiado  no  supera  el  valor  de cincuenta (50) salarios mínimos legales  mensuales,    ‘dicha  pena  se  disminuirá  de  la  mitad  (1/2) a las tres  cuartas   (3/4)   partes’  (subrayas  fuera  de  texto),  se  advierte  sin dificultad que fue voluntad del  legislador  que  la  sanción  principal  en  general, esto es, tanto la pena de  prisión  como la pecuniaria  y  la  interdicción de derechos y funciones públicas, fuera reducida cuando el  valor  del  objeto  material  sobre  el  cual  recayó  el delito de peculado no  superara  los cincuenta (50) salarios mínimos mensuales vigentes, circunstancia  que  se  explica  en el menor quebranto que sufre el bien jurídico tutelado, es  decir,  la administración pública y que, por tanto, de acuerdo al principio de  proporcionalidad   entre   daño   y   pena,   en  cuanto  relación  que  cobra  trascendencia  desde  los  albores  de  la  Escuela  Clásica del derecho penal,  supone  una respuesta menos drástica en el ejercicio del ius puniendi por parte  del Estado”.   

Entonces,  concluyó la Sala “que  si  el  inciso  2º  del  artículo  133 de Decreto 100 de 1980  establece   que   ‘Si  lo  apropiado no supera un valor  de  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, dicha pena se  disminuirá  de  la  mitad  (1/2)  a  las  tres cuartas (3/4) partes’,   tales   proporciones   deben  ser  aplicadas  al monto objeto de apropiación  y  a  partir  de  allí,  entonces,  se establecerán los extremos  punitivos  que darán lugar al ámbito de movilidad dentro del cual debe tasarse  la pena de multa”.   

          Como  viene  de verse, es evidente que el actor alude a un cambio de  jurisprudencia  respecto de la dosificación de la pena de multa contenido en un  fallo casacional específico.   

Sin embargo, no atina a señalar por qué tal  interpretación  de  autoridad  tiene efectos respecto de la dosificación de la  pena  de  multa  dispuesta en contra de su asistida, toda vez que en el referido  pronunciamiento  judicial  se  alude  al  delito de peculado por apropiación en  cuantía  inferior a cincuenta salarios mínimos legales mensuales, mientras que  en  el  proveído contra el que se dirige la acción se procede por el delito de  peculado  culposo,  el  cual,  por  voluntad  del  legislador,  no cuenta con la  disminución  de  la  pena  en  razón  del  monto  de  lo extraviado, perdido o  dañado.   

Lo expuesto permite concluir que el actor no  demuestra  la identidad requerida entre los supuestos que dieron lugar al cambio  de  jurisprudencia, y aquellos contenidos en la sentencia cuestionada, como para  conseguir  que  su  libelo  fuera  admitido  conforme  a  la causal de revisión  esgrimida.   

Así las cosas, habida cuenta que la demanda  incumple   fundamentalmente  la  exigencia  dispuesta  en  el  numeral  6º  del  artículo  220  de  la Ley 600 del 2000, se impone su inadmisión de conformidad  con lo previsto en el artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada   por   el   defensor   de   la  sentenciada  LIBIA  QUINTERO  GONZÁLEZ, de   conformidad   con   las   razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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