35809(23-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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                                Proceso n.º 35809   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

          Magistrado Ponente   

                   ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                               Aprobado acta No. 213   

Bogotá D. C., veintitrés (23) de junio de  dos mil once (2011)   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de  la  demanda presentada mediante apoderado judicial por el condenado GUIDO  CANDELARIO  CORTINES HADECHINE, en  ejercicio  de  la acción de revisión, contra la sentencia de segunda instancia  proferida  el  10  de diciembre de 2007 por el Tribunal Superior de Barranquilla  -Sala  de Justicia y Paz en descongestión-, con fundamento en la causal 3ª del  artículo 220 de la ley 600 de 2000.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  

En la sentencia de primera instancia fueron  relatados de la siguiente manera:   

“…  siendo aproximadamente las 04:00 AM  del  día  11  de septiembre de 2005, en el Municipio de Achí el señor RICARDO  CADEL  CAÑAVERAS  FUENTES  reportó a la policía la muerte de la joven ZULEIMA  MARÍA  CAMARGO  BORRE,  hecho ocurrido en la residencia de la joven, ubicada en  el  Barrio  Salsipuedes, de ese municipio. Al llegar los policiales, constataron  que  efectivamente  se  encontraba el cuerpo sin vida de la joven CAMARGO BORRE,  al  igual  que  una  pistola  9  mm, con permiso para porte, con proveedor en el  arma,  seis  (6)  cartuchos  y uno (1) en la recámara, otro proveedor con nueve  (9)cartuchos  y  una  vainilla,  así  mismo  se  encontraba  en el lugar de los  hechos,  el  señor GUIDO CANDELARIO CORTINES HADECHINE, quien era el compañero  de  la  joven,  informando  a los policiales que ésta se había suicidado en la  habitación  de  su  residencia mientras él dormía en la sala de la casa, pues  habían  sostenido  una  discusión,  y  al  despertarse  como  a las 4:00 de la  mañana,  encuentra  que  su  compañera  se  había quitado la vida; igualmente  informó  que  había  movido  el cuerpo y el arma, la cual es de su propiedad y  llamó         a        los        vecinos”1.   

El 10 de febrero de 2011, la mayoría de los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala  manifestaron  encontrarse impedidos para  estudiar   el   aspecto   formal   de   la  demanda2,  debiendo  reintegrarse  la  Sala con Conjueces.   

El  14  de  abril  de  2011 fue aceptado el  impedimento,   razón   por   la   cual  es  procedente  decidir  acerca  de  la  admisibilidad de la demanda de revisión.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Se fundamenta en la causal 3ª del artículo  220  de  la  ley  600 de 2000, por el surgimiento de prueba nueva no conocida al  tiempo de los debates que establece la inocencia del condenado.   

Según  el demandante después de proferida  la  sentencia  de  primera instancia y antes de haberse desatado la impugnación  interpuesta  por  la defensa, Orlando González Hadechine hermano del procesado,  entregó  una  carta  “con clara indicación suicida  aparentemente     escrita     por    ZULEIMA    CAMARGO    BORRE.”.   

Copia de ella fue aportada con la solicitud  de  la práctica de un examen grafológico al Tribunal Superior de Barranquilla,  sin  que  la Corporación hubiera hecho pronunciamiento alguno como consecuencia  de la impertinencia de la misma.   

En  razón  al  surgimiento  de  prueba  no  conocida  al tiempo del debate probatorio que acredita la inocencia del acusado,  la  acción  de  revisión  es  el  instituto  procesal  ideal  para  debatir su  aducción  al  proceso,  pues da cuenta de un “hecho  desconocido,  o  de  una  variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias  procesales”,  del  que  se  infiere  en  “grado  de  certeza” la  inocencia del condenado.   

CONSIDERACIONES  

La   acción  de  revisión  persigue  la  reparación  de la injusticia material, cometida con la providencia a la cual se  le  reconocen  los  efectos  de cosa juzgada, que puede tener origen en hechos o  circunstancias  que  modifican  la  verdad  procesal establecida por la realidad  histórica probada con ellos.   

De la revisión se tiene dicho que no es una  impugnación  más  como tampoco es una instancia adicional a las ordinarias que  permitan  reabrir  los  debates jurídico probatorios agotados en la oportunidad  procesal  debida,  sino  un  instituto  excepcional  que procede por los motivos  expresamente  señalados  en  la  ley,  en guarda de la seguridad jurídica como  principio  y  fundamento para asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de  un orden justo en el Estado Social de Derecho.   

Cuando  se  acude  a  la  causal  3ª  del  artículo  220  de  la  ley 600 de 2000, por la aparición de hechos nuevos o el  surgimiento  de  pruebas  que  no  fueron conocidas ni debatidas en el curso del  proceso,  las  cuales  establezcan la inocencia o inimputabilidad del condenado,  no  resulta  suficiente  la relación de hechos o pruebas con ese carácter para  disponer la admisión de la demanda y el trámite de la revisión.   

Dos,  son  las  condiciones exigidas por la  causal  para  su procedencia: i) que el hecho o la prueba nueva sea conocida con  posterioridad  a  la culminación del debate probatorio, esto es, después de la  sentencia  que  le  pone  fin  al proceso, y ii) que los mismos tengan idoneidad  probatoria,   es  decir,  fuerza  persuasiva  para  establecer  la  inocencia  o  inimputabilidad del condenado.   

Bajo  dichos presupuestos, la demanda será  inadmitida.  De  la misma se concluye que el hecho que el demandante califica de  prueba nueva carece de tal condición.   

En  principio, repárese que en el fallo de  primera  instancia  como  en  el  de  segunda, la defensa acudió a la tesis del  suicidio  para  explicar la muerte de la joven, la cual fue descartada; de modo,  que  la  misma  no  es  un  hecho  desconocido  en  el  proceso  en  donde fuera  ampliamente    discutida,    sin    que    tampoco    sea    una    “variante  de  un  hecho  sustancial”  para  utilizar  los  términos  del  demandante,  en  la  medida  que el escrito  presentado es un anónimo que no constituye prueba.   

Ciertamente  el  documento  es  un medio de  prueba,  según  las voces del artículo 233 de la ley 600 de 2000; sin embargo,  no todo escrito es  un documento con capacidad probatoria.   

Para  efectos  penales,  documento  es toda  expresión  de persona conocida o conocible recogida por escrito o por cualquier  otro  medio  mecánico  o  técnicamente impreso, soporte material que exprese o  contenga   datos   o   hechos,  que  probatoriamente  establezcan  o  demuestren  algo.   

El  escrito  en  una hoja de papel cuaderno  adjuntado  a  la  demanda, al carecer de firma y autor conocido es un anónimo y  no  un documento, por lo demás sin ningún mérito suasorio en la medida que su  origen  y  circunstancias  en  las  cuales  apareció en manos de un hermano del  acusado,   conforme   a   lo  referido  por  el  accionante,  son  desconocidos,  ignorándose  también  que  relación o vínculos tuvo este con la pareja, para  encontrarlo un año y medio después de los hechos.   

Pero  aún  admitiendo  que  dicho  escrito  tuviera  capacidad  probatoria, su contenido tampoco revela un hecho nuevo ni es  prueba  que reúna tal condición, porque lo que el recurrente interpreta de él  es   el  hecho  conocido  en  el  proceso  del  supuesto  suicidio  propuesto  y  ampliamente discutido, sin ningún éxito defensivo.   

De  ese modo, la pretensión del demandante  está  focalizada  a revivir el debate probatorio agotado en las instancias, las  cuales  con  sólidos argumentos rechazaron la tesis que ahora busca sea acogida  en  esta  sede  de  revisión,  según  puede  constatarse  en las copias de las  sentencias,  pasando  por  alto  que la acción no está prevista para adelantar  discusiones  de  esa  naturaleza  sino  para  remediar errores judiciales que no  pueden ser amparados con el principio de cosa juzgada.   

En  tanto,  el  contenido  del  escrito  no  constituye  un hecho desconocido para el proceso ni el mismo tiene la condición  de  prueba,  se  incumplen  las  exigencias  requeridas  por  el  numeral  3 del  artículo  222  de  la  ley  600  de  2000  para  disponer  el  trámite  de  la  demanda.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá la  demanda.   

Por   lo   expuesto,   la   SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

RESUELVE  

Primero.-  Reconocer  personería para  actuar  al  doctor  Ubert Gómez Acuña, en los términos y para los efectos del  poder conferido.   

Segundo.-  Inadmitir  la  demanda  de  revisión   propuesta   mediante   apoderado   por   el  condenado  GUIDO  CANDELARIO CORTINES HADECHINE, por  no  darse  los  supuestos  requeridos  por  la causal  invocada   para   disponer  su  trámite.   

Contra  esta  decisión  procede recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

LUIS       BERNARDO       ALZATE  GÓMEZ                             JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO   

                  Conjuez   

JOSÉ        LEONIDAS              BUSTOS             MARTÍNEZ               FERNANDO             A.             CASTRO  CABALLERO              

PATRICIA           CASTRO  CÁRDENAS                      DIEGO                              EUGENIO                              CORREDOR  BELTRÁN                                             

              Conjuez-Renunció                                                                                                   Conjuez   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                                         MAURICIO                         LUNA                         VISBAL               

                                                                                                    Conjuez   

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia  del  17  de  enero  de 2007, Juzgado Penal del Circuito de Magangué;  folio 11 de las copias de la actuación.   

2 Folio  87 de la actuación.     

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