35734(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n° 35734  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 188.  

Bogotá, D. C., primero (1º) de junio de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  fundamentación  de la demanda de casación presentada por el defensor  de   JHON  ALBERTO  HERNÁNDEZ  VALLEJO  contra  la  sentencia  del  24 de junio de 2010, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  modificar  la sentencia proferida el 12 de  abril   del   citado   año   por  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  la  misma sede, condenó al procesado a la pena principal de  12  meses  de  prisión y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por igual término, como responsable del delito  de falsedad en documento privado.   

HECHOS  

          El Tribunal los resumió en la siguiente forma:   

          “Según  la  Fiscalía, el 8 de julio de  2003  el  señor  JHON ALBERTO HERNÁNDEZ VALLEJO ingresó al establecimiento de  comercio  “Mundial  de  Tenis y Cachuchas”, ubicado en la calle 54 No. 24-81  de  esta  ciudad, en donde procedió a tomar tres pares de zapatillas deportivas  por valor total de $490.000, con la intención de comprarlas.   

Para  efectos de pagar el valor de su compra  habría  presentado  al  cajero  del  almacén  una  tarjeta de crédito Visa de  Citibank,  a  su  nombre,  siendo  aprobada  inicialmente  la  transacción.  No  obstante,   dado   que   el   vendedor  solicitó  nuevamente  la  tarjeta  para  comprobación   de   datos,   el  señor  HERNÁNDEZ  VALLEJO  habría  decidido  retractarse  de  la  compra  y  pedirle  al  cajero que cancelara la operación,  situación  que  llamó  la  atención  de  esa  persona llevándole a solicitar  colaboración  de  las autoridades. Con posterioridad se determinaría que dicho  documento era falso”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  investigación  estuvo a cargo de la  Fiscalía   Seccional   de   Bogotá,   cuyo  titular  dispuso  la  apertura  de  instrucción  penal  mediante  resolución del 9 de julio de 2003, en desarrollo  de  la  cual  escuchó  en  indagatoria  a JOHN ALBERTO  HERNÁNDEZ VALLEJO.   

2. Por resolución del 11 de los mencionados  mes  y  año  le  resolvió  la  situación  jurídica, profiriendo en su contra  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   por  el  delito  de  estafa.   

3. El 22 de abril de 2004, el fiscal decretó  el  cierre  de  la instrucción y calificó el mérito del sumario el 26 de mayo  siguiente,    profiriendo    resolución    de    acusación    a   JOHN  ALBERTO  HERNÁNDEZ  VALLEJO  por el  punible  de  falsedad  en  documento  privado. En la misma decisión decretó la  extinción  de  la  acción en relación con el ilícito de tentativa de estafa,  por reparación integral.   

4. En virtud de la apelación interpuesta por  la  defensa,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Bogotá, en  decisión del 23 de enero de 2007, confirmó la acusación.   

5. Correspondió tramitar la etapa del juicio  al  Juez  Treinta  y  siete  Penal  del Circuito de esta ciudad, funcionario que  llevó  a  cabo  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento, al  término  de  la  cual  asumió el conocimiento de asunto, en virtud del Acuerdo  6691  de  2010 del Consejo Superior de la Judicatura, el Juez Cuarto  Penal  del  Circuito  de Descongestión, quien puso fin a la instancia con la sentencia  del   12   de   abril   del   citado  año.  En  ella  condenó  a  JOHN  ALBERTO  HERNÁNDEZ VALLEJO a la pena  principal  de  15 meses de prisión, así como a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término, por  el delito de falsedad en documento privado.   

7. En razón de la apelación interpuesta por  el   defensor   de   HERNÁNDEZ   VALLEJO,  el  Tribunal  Superior de Bogotá modificó las penas principal y  accesoria   impuestas   por   el  a  quo  para  fijarlas  en  12  meses, confirmando la decisión en lo demás  que fuera objeto de impugnación.   

7.  Atendido el sentido del fallo de segunda  instancia,  el  mismo  sujeto  procesal  acudió  al  recurso  extraordinario de  casación, presentando en su momento el respectivo libelo.   

LA  DEMANDA   

El defensor formula un único cargo contra la  sentencia  del Tribunal, el cual apoya en el cuerpo primero de la causal primera  de  casación  de  la  Ley 600 de 2000, bajo cuya égida denuncia la aplicación  indebida del artículo 289 del Código Penal.   

Para   desarrollar   el  reproche  empieza  manifestando  compartir  la teoría de la Fiscalía, en cuanto la actuación del  procesado  implicó la comisión de delitos contra el patrimonio económico y la  fe  pública,  aun cuando a renglón seguido rechaza la condena impuesta, según  dice, por el ilícito de falsedad en documento público.   

Tras  transcribir el texto del artículo 289  del  estatuto  punitivo, el cual describe el tipo penal de falsedad en documento  privado,  sostiene que para incurrir en ese punible debe existir conexidad entre  falsificar  y  usar,  la  cual  no  está  demostrada  en  este  caso,  pues  la  determinación    deducida    por   los   jueces   de   instancia   no   aparece  acreditada.   

En   ese  sentido  aduce  que  el  acusado  “en  ningún momento con su indagatorio (sic)  no  quiso  manifestar  que  él fue  quien   en   principio   promovió  la  creación  del  mencionado  (sic),   lo   que   en  realidad  intento  (sic)  declarar  que ante la  situación  de  necesidad que estaba viviendo, le ofrecieron esta posibilidad de  tener  algún  modo  de  lucrarse  para así sopesar la crisis que se encontraba  viviendo   en   su   momento”,   por   cuya  razón  “en  ningún  momento  hay  relación  de quien pago  (sic) por la fabricación del  documento y quien lo fabrico (sic)”.   

Concluye de esa manera señalando que en este  caso  se  incurrió  en  indebida  calificación,  pues  la  conducta  realmente  realizada  fue  la  de  uso de documento público falso, atendido además que el  procesado    no    participó    ni   material   ni   ideológicamente   en   su  falsificación.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

Por regla general, el recurso extraordinario  de  casación  procede,  conforme  lo tiene previsto el inciso 1º del artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000,  contra  las  sentencias  proferidas en segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho años.   

El  inciso  tercero de la misma disposición  establece  algunas  excepciones  a  la  referida regla general, al facultar a la  Sala  Penal  de  la  Corte  para  admitir  de  manera discrecional la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia proferidas por autoridades  judiciales  diferentes  a  las  ya  mencionadas o relativas a delitos que tengan  señalada  pena  de  prisión  inferior  a  la  prevista  por el legislador para  acceder  a  esta  vía  de impugnación extraordinaria o para los no sancionados  con  pena privativa de la libertad, cuando quiera que ello sea necesario para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   nacional   o  para  garantizar  derechos  fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la  ley.   

         

          No  obstante,  cuando se acude a la casación discrecional, conforme  insistentemente  lo  ha  señalado la Sala, es deber del impugnante exponer  con  claridad  y  precisión los  motivos   por   los  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  ora  para  unificar  posturas  conceptuales o actualizar la doctrina,  bien  para  abordar  un tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera la decisión solicitada tiene la dual utilidad de brindar solución  al  asunto  y  servir de guía a la actividad judicial. Y, si la pretensión del  casacionista  se  orienta  a  asegurar  la  garantía de derechos fundamentales,  tiene   la   obligación  de  demostrar  la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho invocado, así como su desconocimiento  en         el         fallo         recurrido1.   

         En   el  asunto  en  estudio,     la    casación    sólo     procedía    por    vía    discrecional,    por     cuanto     la    conducta  punible  objeto  de condena en  este    proceso   tiene  señalada   pena   de   prisión   cuyo   máximo  no  excede  de  ocho (8) años.  En  efecto,  el  delito de  falsedad     en     documento     privado    está  sancionado,  al  tenor  del  artículo  289    del    Código    Penal,    con    prisión   de   1      a     6     años.   

El  demandante no advirtió la improcedencia  de  la  casación  ordinaria  o  común e interpuso la impugnación sin invocar,  como  era  de  rigor, la excepcional o discrecional. Consecuencialmente, omitió  explicar  si acudía al recurso para buscar el desarrollo de la jurisprudencia o  para preservar las garantías fundamentales.   

          El  actor  simplemente se limitó a predicar la aplicación indebida  del  artículo  289  del  estatuto  punitivo,  sin efectuar esfuerzo alguno para  persuadir a la Sala sobre la necesidad de admitir el libelo.   

         Más  aún, tampoco sustentó  adecuadamente  el  yerro  que denuncia.  Recuérdese  que,  como  ya  se  dijo,  la  demanda  presentada  por  vía  discrecional  debe  cumplir los  demás  requisitos  establecidos  por  la  ley para su admisión. Entre ellos se  encuentran  los  previstos  en  el  artículo 212 de la Ley 600 de 2000, en cuyo  numeral  2º  se exige la enunciación de la causal y la formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante estime infringidas.   

         En      el     caso     objeto     de  análisis,  el reproche formulado es confuso, pues el  actor  parte  de  afirmar  que la acusación versó por el delito de falsedad en  documento  público,  lo  cual  no  es cierto, pues la  imputación   se   dirigió   por   el   ilícito   de   falsedad  en  documento  privado.   

         De  otra  parte,  se  observa  cómo  la  causal  invocada  por  el  censor  no  se corresponde con su fundamentación. En  efecto,  acude  a  la  violación  directa  de la ley  sustancial,   por   aplicación   indebida,  lo  cual  le  exigía  ceñirse   a   los   hechos  declarados  probados  por  los  juzgadores, así como a la apreciación probatoria efectuada  en los fallos.   

         No   obstante,   desatendió   esa  carga  de  sustentación,  pues  en   el   desarrollo   de  la  censura  predicó  la  falta  de  demostración  de  la participación en la  modalidad  de determinación frente a la falsificación del documento, hecho que  constituyó   fundamento   medular   para   edificar  la  condena,  en   cuanto   los   sentenciadores   la  encontraron  establecida  a  partir del pago realizado  por  el  acusado  para  la  elaboración de la tarjeta de crédito falsa.   

          Es  decir,  el  libelista no hizo cosa diversa a enfrentar su propia  visión  respecto del alcance valorativo de las pruebas a la postura apreciativa  de  los  falladores,  olvidando  que  ese  tipo  de  discrepancias de naturaleza  probatoria  son ajenas al recurso extraordinario de casación, pues en esta sede  siempre  prevalecerá  el  criterio  del  juzgador, dada la doble presunción de  acierto y legalidad que acompaña a sus decisiones.   

          Es   más,   terminó   aduciendo   la  presencia  de  una  indebida  calificación  jurídica  por  la  no atribución del delito de uso de documento  público  falso,  con  lo cual deslizó el ataque, aun cuando sin decirlo, hacia  los  terrenos  de  la causal tercera de casación (nulidad), pues dicha conducta  punible  contempla una punibilidad superior a la establecida para la imputada en  el          pliego         de         cargos2   

. De todas maneras, dicha postulación surge  ostensiblemente  infundada,  al  ser  indiscutible  que  el documento objeto del  reproche (tarjeta de crédito) no reviste carácter público.   

         En  consecuencia,  ante  las  evidentes  y  plurales  falencias que  presenta   el   único   cargo  formulado,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de  casación  instaurada  por el defensor de JOHN ALBERTO  HERNÁNDEZ VALLEJO.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la Corte no avizora la vulneración de  garantías  fundamentales,  que le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JHON    ALBERTO    HERNÁNDEZ    VALLEJO.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 18 de abril de 2007, radicación 26916, entre otros.   

2  Mientras  la  falsedad en documento privado está sancionada con prisión de 1 a  6  años,  el  uso  de documento público falso tiene prevista prisión de 2 a 8  años.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *