35713(02-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 35713  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N° 028.  

Bogotá D.C., febrero dos (2) de dos mil once  (2011).   

VISTOS:  

Define  la  Sala la competencia para conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  providencia  proferida por el  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Mocoa, Putumayo, por  medio  de  la  cual negó al sentenciado Oliverio Trujillo Valencia, la prisión  domiciliaria.   

ANTECEDENTES:   

1. El Juzgado Segundo Penal del Circuito con  funciones   de   conocimiento   de   Mocoa,  el  6  de  mayo  de  2010  condenó  anticipadamente  al  procesado  Oliverio  Trujillo  Valencia a la pena de ciento  cuatro  (104)  meses  de prisión como autor responsable del delito de homicidio  simple.   

2. Ejecutoriado el fallo, el asunto pasó al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de esa misma ciudad.   

3.  El sentenciado solicitó la sustitución  de  la prisión intramural por la domiciliaria, en su calidad de padre cabeza de  familia,  petición  que  el  Juez de Ejecución de Penas le negó mediante auto  del 1° de diciembre de 2010.   

4.  Contra tal determinación el condenado a  través  de  su  defensor  interpuso  el  recurso  de apelación, alzada que fue  concedida ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Mocoa.   

5.  El  despacho  judicial  que  se acaba de  mencionar  por  proveído  del  13  de enero de 2011 se declaró sin competencia  para  resolver  la  impugnación  porque  de  conformidad  con lo previsto en el  artículo  34-6  de  la ley 906 de 2004 y jurisprudencia de la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  el  trámite  de  estos  asuntos no  sustitutivos   de  la  pena  privativa  de  la  libertad  en  segunda  instancia  corresponden  a  los tribunales superiores de distrito judicial, en este caso en  concreto, al Tribunal Superior de Pasto.   

Por   lo   anterior,  ordenó  remitir  la  actuación  a   esta  Sala  para  que  defina el competente para decidir la  apelación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad  con  lo  previsto en el  numeral  4°  del  artículo  32  de  la  ley  906  de  2004, es competente esta  Corporación  para  la definición de competencia suscitada, en tanto que frente  a  esta  preceptiva  la  Sala  ha  venido  sosteniendo  y  aquí reitera, que le  corresponde  conocer  de  esta  clase  de  incidentes,  en los siguientes casos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial.1   

2.  De la naturaleza de la segunda de dichas  hipótesis  es  el  asunto  tratado,  en  el  cual  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Mocoa  ha expresado que no es el  competente  para  resolver  el recurso de apelación interpuesto por el defensor  del  condenado  contra providencia por medio de la cual el Juzgado de Ejecución  de   Penas   y  Medidas  de  Seguridad  de  esa  ciudad  le  negó  la  prisión  domiciliaria,  y  que  de tal alzada debe conocer el Tribunal Superior de Pasto.   

3.  Bajo este contexto es de conocimiento de  esta  Sala  la definición de competencia, siendo de advertir desde ya que no le  asiste   razón   al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Mocoa cuando declinó su facultad para resolver la impugnación  interpuesta  contra  el proveído por medio del cual el Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de esa misma ciudad le negó al sentenciado el  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena  privativa de la libertad intramural por la  domiciliaria  como padre cabeza de familia porque, en primer lugar, el artículo  478 del cpp de 2004 establece lo siguiente:   

Las  decisiones  que  adopte  el  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el juez que profirió la condena en primera o única instancia.  Y,   

Como segundo aspecto, la jurisprudencia de la  Sala  ha venido sosteniendo y aquí reitera, que el trámite de los sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad en segunda instancia corresponden al juez  de conocimiento.   

Frente al tema expresó:  

No  obstante, como lo recuerda el Tribunal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia a partir de la  sentencia  del  26  de junio de 2008 proferido dentro del radicado 22453, varió  el   anterior  criterio,  en  tanto  que   advirtió  que  la  “prisión domiciliaria está concebida  en  la Ley 599 de 2000 como un mecanismo sustitutivo de la prisión, tal como lo  regula  el  artículo  38  de  la  reseñada  legislación,  incluyéndose allí  –como  se vio- una serie  de  exigencias  de  carácter objetivo (como el quantum de pena prevista para el  delito)  como  subjetivo  (referidas  –  por  ejemplo-  al  análisis  del  desempeño  personal,  social,  laboral  que  fundadamente  permitan deducir que no se colocará en peligro a la  comunidad),  condiciones  unas  y otras que dado su carácter de concurrente han  de    comprobarse    por    el    eventual   beneficiario   del   instituto   en  mención.   

“Pero a la par  con  la  anterior  figura, la Ley 750 de 2002 y específicamente lo previsto por  el  artículo  1,  añadió a aquella forma de ejecutar una pena otra especie de  prisión  domiciliaria,  esta vez con un destinatario específico: la mujer (y/o  el  hombre)  cabeza  de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también los  requisitos   allí   mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la  inexistencia  de  antecedentes  penales  y el que el delito no esté excluido de  tal  beneficio,  así  como  la  valoración  de factores personales, laborales,  sociales  que  permitan  determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la  comunidad     o     entre     otros-    a    los    hijos    menores”.   

En  tales condiciones,  necesariamente  la   pacífica  jurisprudencia  que  había  sentado  la  Sala  respecto  de  la  definiciones  de  competencia  consistente  en  que  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  por  razón  de  la  negativa  de  conocer  la prisión  domiciliaria,  lo  conocía  el funcionario de segunda instancia de quien dictó  el  fallo de primera, puesto que dicho instituto no era un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  tiene  que recogerse por las razones  expuestas en precedencia.   

En  efecto,  si a partir de la sentencia en  precedencia  señalada,  la  Corte consideró que la prisión domiciliaria es un  verdadero  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, entonces  el  conflicto  de  competencia  debe  resolverse,  según  lo preceptuado por el  artículo 478 de la Ley 906 que reza:   

“Las decisiones  que  adopte  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación  con   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  y  la  rehabilitación,  son apelables ante el juez que profirió la condena en primera  o      en      única     instancia”.   

Vale  reiterar  que  la  mentada  norma  no  conlleva  a predicar un aparente conflicto normativo con el artículo 34.6 de la  citada  Ley  906  de  2004,  que  asigna  a  las salas penales de los tribunales  superiores  el  conocimiento  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la  decisión  del  juez  de  ejecución de penas, en tanto que, como también se ha  advertido,          la         “controversia  se  dirime  por  el  principio  de especialidad de la  norma  procesal,  a la que auxilia el criterio del precepto posterior, porque el  artículo  478  ejusdem  que  se  revisa hace parte del Libro IV, que desarrolla  única    y   específicamente   la   temática   de   la   ejecución   de   la  sentencia.   

“Adicionalmente,  la  norma  examinada  en concreto escinde de la multiplicidad de materias de las  que    conocen    los    jueces    de    ejecución    de   penas   –redención  de  penas,  acumulación  jurídica   de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad  vigilada,  extinción  de la condena, entre otros –  aquellas que deciden sobre los mecanismos sustitutivos privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad, estos temas  son   del   conocimiento   del   juez   que  profirió  la  condena.”2   

4.  En  el  asunto  tratado, la controversia  génesis  del  incidente  propuesto surge sobre quien es el funcionario que debe  conocer  del  recurso  de apelación contra una decisión dictada por un juez de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad, referente al no otorgamiento de la  prisión  domiciliaria,  tema  que  de acuerdo con la actual postura de la Corte  constituye   este   instituto   un   “mecanismo      sustitutivo      de      la     prisión”.   

Por  manera  que  de  conformidad  con  el  artículo  478 de la Ley 906 de 2004, dicha competencia radica, en este caso, en  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Mocoa,  despacho judicial que profirió la condena en primera instancia.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°. Declarar que el  competente  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  providencia  de  diciembre  1°  de  2010,  por  medio  de la cual el Juzgado de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Mocoa negó al sentenciado  Oliverio  Trujillo  Medina la prisión domiciliaria, es el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de esa misma ciudad. Por tanto, a  ese despacho se deberá remitir el expediente.   

2°. Por Secretaría  de  la Sala, envíese copia de esta decisión al Tribunal Superior de Pasto para  su conocimiento.   

3°.  Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              FERNANDO A.  CASTRO CABALLERO            

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                

Cita medica  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                                    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.  

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  30 de mayo de 2006, radicado 24964.   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Auto  diciembre 2 de 2008,  radicado    30763;    criterio   reiterado,   entre   otros,   en   Autos  de diciembre 14 de 2009, radicado  33225 y enero 20 de 2010, radicado 33146.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *