36019(14-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36019  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                 Magistrado Ponente:   

                                                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                 Aprobado acta No. 87   

Bogotá,  D.C.,  catorce (14) de marzo de dos  mil once (2011)   

VISTOS:  

          Se  pronuncia  la  Corte sobre el conflicto negativo de competencias  suscitado  entre  los  Juzgados  Primero  Penal  del  Circuito  de  Facatativa y  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Ibagué  para  conocer de la etapa de juicio  adelantada  en  contra  de  SEDULFO  OVIDIO  CHACÓN  y  RAQUEL GONZÁLEZ OVALLE  acusados por el delito de hurto agravado.   

ANTECEDENTES:  

          DAGOBERTO  ACOSTA  conoció  a los acusados SADULFO OVIDIO CHACÓN y  RAQUEL  GONZÁLEZ  OVALLE  en  los municipios de Vianí y Quipile, Cundinamarca,  donde  todos  ellos   se dedicaban a la compra y venta de café. Cuando los  segundos  se  enteraron  que ACOSTA disponía de una considerable suma de dinero  lo  convencieron,  aprovechando  la  confianza  que  les  había  depositado, de  consignarla  en  una  cuenta bancaria que ellos facilitarían para este efecto y  evitar  así los riesgos de manejar tales recursos en efectivo, depósito que se  realizó  en  la  ciudad  de  Ibagué  el  21  de  julio de 2006 por su cónyuge  ESMERALDA  CERÓN  DE  ACOSTA y por la cantidad de veintitrés millones de pesos  ($23’000.000) a la cuenta  corriente  No.  18703610-8  de  Bancafé, luego de lo cual el banco retuvo nueve  millones      de      pesos     ($9’000.000)  por  orden  judicial  de  embargo  y  el saldo restante se  retiró  mediante  cheque  de  gerencia  y  se  cobró de manera inmediata en la  ciudad   de  Facatativá,  según  información  que  ofreció  el  banco  a  la  depositante    quien    a    su    vez    presentó    denuncia   de   carácter  penal.                   

         

          Una  vez  realizada  la  etapa  de investigación, el 21 de junio de  2010  la Fiscalía Doce Seccional de Ibagué profirió resolución de acusación  por  el delito de estafa y ordenó remitir el proceso por competencia al Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Ibagué  (Reparto) para conocer de la etapa de juicio,  decisión  que  fue  apelada por el abogado defensor y resuelta por la Fiscalía  Sexta  Delegada  ante el Tribunal Superior de Ibagué  mediante resolución  de  17 de noviembre de 2010 en la cual se modificó la resolución de acusación  indicando  que  el  delito  por  el  cual  se  acusaba era hurto agravado por la  confianza.   

          Debido  a  la  reforma  anterior,  la fiscalía decidió remitir las  actuaciones  por  competencia  al  Juez  Primero Penal Municipal de Facatativá,  autoridad  que  por  auto  de  25  de  enero  de 2011 rehusó su conocimiento so  pretexto  que  la  cuantía del hurto agravado al momento de los hechos superaba  el  monto establecido en el artículo 78 de la Ley 600 de 2000; en consecuencia,  ordenó  su  envío  a  los  Juzgados  Penales  del Circuito de la misma ciudad.   

          Recibido  el  plenario  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Facatativá,  declaró  su incompetencia para conocer de la acusación y propuso  la  colisión  negativa  aduciendo las siguientes razones: i) en aplicación del  artículo  83 de la ley 600, la fiscalía, a prevención, optó por adelantar la  investigación  y  acusación  en  Ibagué  y  ii)  fue  en éste lugar donde se  inició  la  ejecución  de  la  conducta  punible  por  lo  que  la competencia  corresponde a un juez penal del circuito de dicha ciudad.    

   

          Por  su  parte  el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Ibagué a  quien  se le planteó el conflicto, rechazó la competencia argumentando que los  actos  de  consumación del presunto hurto se llevaron a cabo en el municipio de  Facatativá, siendo competente el funcionario de tal localidad.   

          Por  lo  anterior  fue remitido el plenario a esta Corporación para  desatar el conflicto propuesto.   

CONSIDERACIONES  

          Debidamente  trabado  como se halla el conflicto en relación con el  presente  asunto,  le  corresponde  a  la  Corte dirimirlo de conformidad con lo  establecido  en  el  numeral 4 del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, al ser la  Sala  de  Casación  Penal  a  la  que  le  compete conocer de las colisiones de  competencia  que  se  susciten  en  asuntos  de la jurisdicción penal entre los  Jueces de Circuito de diferentes distritos judiciales.   

Independientemente   del   objeto   de  la  colisión,  es  necesario  reiterar que según doctrina pacífica de la Sala, la  discusión  sobre  la  competencia  para  conocer o no de un determinado proceso  debe  referirse  a  los  hechos  por  los  cuales  se  profirió  resolución de  acusación,  sin  que,  como  regla  general, puedan cambiarse con fundamento en  valoraciones  probatorias.  Ha  sido enfática esta Corporación en indicar que,   

“Entre  los  requisitos  formales de la resolución de acusación, dispone el numeral 1° del  artículo  442 del Código de Procedimiento Penal, que contendrá “La narración  sucinta  de  los  hechos  investigados,  con  todas  sus circunstancias de modo,  tiempo y lugar que los especifiquen.   

La acusación le impone un marco jurídico y  fáctico  al  juicio,  señalándole  los linderos de la adecuación típica del  hecho  investigado  y  sus circunstancias, de manera que sobre ellos versará la  imputación  y por consiguiente el ejercicio del derecho de defensa, sin que sea  permitido  introducir luego cargos o circunstancias específicas de agravación,  que  desborden  esos  precisos límites”.1   

“La resolución  acusatoria  es  pieza  procesal fundamental, que una vez ejecutoriada señala el  marco  general  y  limítrofe  para  el  desarrollo  de  la  fase del juicio, en  acatamiento  del  principio  de congruencia; por tanto, para determinar cuál es  el  Juez  competente  para dirigir la causa a que da lugar esa específica pieza  procesal,  no es factible hacer deducciones ni inferencias a partir de elementos  de  convicción  que  no  forman  parte del sumario, ó raciocinios que no hayan  sido   tenidos   en   cuenta   en   el   propio   pliego  de  cargos”.2   

No  obstante es imperioso puntualizar que lo  anterior   no   es   óbice  para  que  más  adelante  se  pueda  modificar  la  calificación    jurídica   provisional   prevista   en   la   resolución   de  acusación.  Al respecto ha dicho esta Sala que,   

“Es  necesario  puntualizar  que los errores en la calificación jurídica provisional efectuada  en  la resolución de acusación, pueden corregirse, en la etapa de juzgamiento,  a través de dos mecanismos:   

“Variando  la  calificación,  en  la forma  antes  expuesta; o a través del incidente de colisión de competencias, como se  analiza a continuación.   

“Si  el  juez,   antes  de celebrar la  audiencia  preparatoria,  al  constatar  su competencia, encuentra que ha habido  error   en   la  calificación  jurídica  de  la  conducta  y  ello  afecta  su  competencia,   la   que   corresponde   a   un  funcionario  judicial  de  igual  jerarquía   (por  ejemplo,  juez  penal del circuito común frente al juez  penal  del  circuito  especializado)  o  de  mayor jerarquía (por ejemplo, juez  penal  municipal  frente  al juez penal del circuito) no es procedente modificar  la  calificación,  sino  que  se  debe plantear colisión de competencia, en la  forma  prevista  en  los  artículos  401  y  402 del C. de P. Penal”.3   

En  el  caso  concreto, el marco general que  permite   determinar  el  juez  competente  esta  dado  por  la  resolución  de  acusación  proferida el 17 de noviembre de 2010 por la Fiscalía Sexta Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué, la cual modificó la  acusación  elevada   por   el  Fiscal  Doce  Seccional  de  Ibagué  en  cuanto  el  delito  presuntamente  cometido  se  trataba  de  hurto agravado por la confianza.    

Ahora  bien,  se ha señalado que la Sala al  conocer  de  incidentes  de colisión de competencia se encuentra facultada para  examinar  los  elementos que integran la tipicidad de la conducta investigada, y  ello  con el único fin de establecer el factor objetivo de competencia, sin que  entonces  pueda  inmiscuirse en la existencia del delito o en la responsabilidad  del  procesado.4  Bajo esta premisa es necesario que esta Corporación se refiera al  momento  de  consumación  del  delito  de hurto agravado (el imputado) y de tal  forma  poder  desatar  el  conflicto  de  competencias que ha sido sometido a su  consideración.     

Los hechos objeto de este proceso judicial se  enmarcarían  presuntamente  en  el  tipo penal plasmado en los artículos 239 y  241     del    Código    Penal,    “El  que  se  apodere de una cosa mueble ajena, con el propósito de  obtener      provecho     para     sí     o     para     otro     (…)    Aprovechando    la   confianza  depositada   por   el   dueño,   poseedor   o   tenedor   de   la  cosa  en  el  agente”.  Sobre  la consumación del punible de hurto agravado ha reiterado la  Corte que   

“Los artículos  349  y  239 de los Códigos Penales de 1980 y 2000, respectivamente, exigen para  la  configuración  de  la  conducta  punible  de hurto el apoderamiento de cosa  mueble  ajena,  con  el  propósito  de  obtener  provecho para sí o para otro.  Eso  significa  que el momento consumativo del delito  se  produce  cuando  el sujeto activo de la conducta extrae el bien de la esfera  de  custodia  de su dueño, poseedor o tenedor, con la  intención   de   lucro  pues  de  acuerdo  con  la  norma  no  se  requiere  la  materialización    o    logro    de    la   utilidad   o   ganancia”.5   

“El  delito de  hurto  se  consuma  cuando  el  bien  es  sacado  por  completo  de  la esfera de dominio del dueño, tenedor  o  poseedor, haciendo que pierda cualquier posibilidad de protegerlo”6           (Resaltado  añadido)   

Descendiendo  a  los hechos que motivaron la  resolución  de  acusación  se  tiene que los acusados convencieron a DAGOBERTO  ACOSTA  y  su  cónyuge para que consignaran el dinero objeto del presunto hurto  en  una  cuenta  de  titularidad de la procesada, luego de lo cual se retuvo una  parte  por  el  banco  debido a la existencia de una orden de embargo judicial y  otra  fue retirada mediante el cobro de un cheque de gerencia. La dificultad que  convoca  la  atención de esta Sala está en que la consignación se realizó en  la  ciudad  de Ibagué, mientras que el retiro del dinero se llevó a cabo en el  municipio de Facatativá.    

Estima  la Corte, siguiendo los lineamientos  antes  citados,  que  el  dinero  salió  de la esfera de dominio o custodia del  sujeto  pasivo  en  el  momento en que se consignó en la cuenta bancaria ya que  una  vez  realizada  la  transferencia  se  perdió  todo  control o facultad de  disposición  sobre  el  mismo por parte de la víctima. Lo anterior es aun más  evidente  en  cuanto  a  los  nueve  millones  que fueron retenidos de inmediato  debido  a  la  orden  de  embargo  judicial  ya  que estos fondos salieron de la  órbita  de  disposición  tanto  del sujeto pasivo como del sujeto activo en el  momento mismo de su consignación.   

De  igual forma ha sido unánime el criterio  de  la  Sala  en  diferenciar el momento de consumación y agotamiento del hurto  agravado,  entendiendo  este  último  como  la  materialización  o logro de la  ganancia                  esperada.7    En   el   caso   que  examinado,   el   retiro  del  dinero  de  la  cuenta  bancaria  corresponde  al  agotamiento  del  hurto  por  ser  el instante en que el sujeto activo logró el  provecho   económico   de   su  presunto  actuar  delictivo,  mientras  que  la  consumación  se  produjo con el depósito realizado en Ibagué el cual desplaza  los   recursos   del   patrimonio   del  sujeto  pasivo  al  patrimonio  de  los  acusados.   Bajo estas consideraciones se debe concluir que es en la ciudad  de  Ibagué  donde  se ubica el juez competente para tramitar la etapa de juicio  por ser allí donde se consumó el supuesto  acto punible.   

Por  otra parte, en gracia de discusión, de  aceptarse  que la probable conducta punible se ejecutó y consumó en diferentes  lugares,  es  importante  señalar que el juez penal del circuito de Facatativá  acertó  en  afirmar  que  la competencia corresponde al juzgado de Ibagué toda  vez  que,  aunque  por  regla  general  la competencia para conocer de un asunto  determinado  por  el  factor  territorial  se establece en razón al lugar donde  haya  ocurrido  la  conducta  investigada,  cuando  no se tiene certeza sobre el  mismo,  o  el  punible  se  ha  cometido  en  varios lugares o en el extranjero,  aquella  se  establecerá  de  conformidad  con  los  parámetros  de la llamada  competencia  a  prevención  que  regula  el  artículo 83 del estatuto procesal  penal,  según el cual, esta se radica en el funcionario donde se haya formulado  primero    la    denuncia    o    donde    primero   se   hubiere   avocado   la  investigación.   

          Las  anteriores  razones  son las que llevan a la Corte a asignar la  competencia al Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Ibagué.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

    

1. Dirimir   la   colisión   de   competencia  negativa  asignando  el  conocimiento  del  proceso  adelantado  por  el  delito de hurto agravado por la  confianza  contra  SEDULFO  OVIDIO  CHACÓN y RAQUEL GONZÁLEZ OVALLE al Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito de Ibagué, a quien se le remitirá la actuación  para lo de su cargo.     

    

1. Comunicar  la  decisión adoptada al Juez Primero Penal del Circuito  de Facatativá, remitiéndole copia de la misma.     

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ              FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                                                          ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO       

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                  AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN      

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal. 23 de mayo de 2000. Radicado:  17328   

2 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal. 27 de mayo de 2004. Radicado:  22284   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación. 21 de marzo de 2003. Radicado: 22.028   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal. 9 de junio de 2004. Radicado:  22415.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal.  20 de septiembre de 2005,  Radicado: 21558   

6 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal.  15 de septiembre de 2005,  Radicado: 15225   

7 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal.  2  de  septiembre  de 2008.  Radicado: 25.120     

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