35133(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 35133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 340   

Bogotá  D.C.,  septiembre veintiuno (21) de  dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el defensor de los procesados ISRAEL LÓPEZ DELGADO,  GRACIELA  LÓPEZ  DELGADO,  LUIS  JESÚS  LÓPEZ  DELGADO  y LIBIA AZUCENA NIÑO  HERNÁNDEZ.   

ANTECEDENTES:  

1. En septiembre de  2006,  los  mencionados  se  encontraban  dedicados a falsificar y comercializar  diferentes  insumos  agrícolas,  entre  ellos  Tordon,  Invesamina,  Round  Up,  Grazon, Combatrán, Crosser, Esterón, Daconate Y Gramozone.   

En  allanamientos practicados en la calle 22  #21-26  de  Bucaramanga  y  en  la  Urbanización  Los  Andes  de  Floridablanca  (Santander),  residencias  de  ISRAEL  LÓPEZ  DELGADO  y  de LUIS JESÚS LÓPEZ  DELGADO,  se  hallaron  esos productos en distintas cantidades, estableciéndose  que algunos de ellos no eran originales.    

2.   Tras   la  realización  de  las  audiencias  de  formulación  de imputación, acusación,  preparatoria  y de juzgamiento, el Juzgado 5º Penal del Circuito de Bucaramanga  condenó  a los enjuiciados ISRAEL LÓPEZ DELGADO, GRACIELA LÓPEZ DELGADO, LUIS  JESÚS  LÓPEZ  DELGADO  y  LIBIA  AZUCENA  NIÑO  HERNÁNDEZ, por las conductas  punibles  de  usurpación  de  derechos  de  propiedad  industrial y derechos de  obtentores  de  variedades  vegetales  (art.  306  del  C.P.) y de alteración y  modificación  de  calidad,  cantidad,  peso  o  medida  (art. 299 ibídem). Les  impuso  4  años  y  6  meses  de  prisión  a cada uno, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas y para ejercer el oficio de vender  insumos  agroquímicos  por  el  mismo  lapso,  multa de 51,66 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes.  Se  abstuvo el despacho judicial de imponerles el  pago  de perjuicios en consideración a que el representante de los perjudicados  expresó  que  no  era  su  voluntad  iniciar incidente de reparación integral.  Decidió    el    a   quo,  finalmente, concederles la prisión domiciliaria.   

3. La Fiscalía, el  representante  de  las  víctimas  y  el  defensor  de los acusados apelaron ese  pronunciamiento.  El  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  a  través del fallo  recurrido  en  casación, expedido el 7 de julio de 2010, le otorgó la razón a  los  primeros  impugnantes,  revocó  la  prisión  domiciliaria  y  ordenó  la  carcelaria.   En   lo   demás,   le  impartió  confirmación  a  la  decisión  recurrida.   

LA DEMANDA:  

En  el  único  cargo propuesto, el defensor  solicitó    la    nulidad    de    la    sentencia.    En   ella   –dijo—    se   tuvieron   en   cuenta   las  declaraciones  de  Juan Guillermo Porto Pereira, Jaime Rueda Silva, María Inés  Camacho  Castañeda  y  Diana  Giselle  Gloria  María, quienes en condición de  representantes   de   las   empresas  víctimas  de  los  delitos  intervinieron  “en  los  allanamientos como peritos para justificar  la captura” de los implicados.   

Se  transgredió, con lo anterior, el debido  proceso  “en lo que tiene que ver con la designación  de      peritos,     justificación,     traslados     para     objeciones     o  ampliaciones”  y,  además,  por la circunstancia de  que  esas  personas asumieron funciones propias de la Policía Judicial como las  de     “hallar”    y  “manipular     los     elementos     de    prueba  encontrados”.   

En   concreto,  se  dejaron  de  lado  los  artículos  405,  406  y  408  de  la  Ley  906  de  2004.  Los  “censurados   declarantes  que  fungieron  como  expertos”,   no   eran   servidores   públicos   ni  estaban  autorizados  judicialmente  para  actuar  en  esa  condición.  Además,  no  se acreditó su  idoneidad.  Expresaron  ser  ingenieros químicos, administradores de empresas o  ingenieros  industriales  “pero nunca presentaron los  informes  ni  certificaron  acorde  con  el  artículo  414 y el correspondiente  informe  debería  haberse  puesto  en conocimiento, al menos con cinco días de  anticipación   de   la   audiencia   pública   para   las  demás  partes  del  proceso”.   

Ninguno  de esos testigos, se aclara, lo fue  de  los hechos sino que “fueron llevados para ofrecer  conceptos”  y  lo hicieron, aunque con violación de  todas  las  normas  del  Código  de  Procedimiento  Penal relativas a la prueba  pericial.   

Adicionalmente,   se   reitera,   no  eran  funcionarios   de  Policía  Judicial  –únicos    autorizados    por    la    ley    para    adelantar   la  investigación—,   sino  particulares  que  actuaron  en la diligencia de allanamiento en representación  de  las  empresas  afectadas:  recolectaron los elementos materiales y luego los  sometieron  al  peritaje  correspondiente. Según el artículo 219 de la Ley 906  de  2004 ese tipo de actuaciones, y las de registro, deben ser realizadas por la  Policía  Judicial,  única  facultada  “para obtener  elementos        probatorios        y        evidencia       física”.   

Se  desconocieron,  de otro lado, las reglas  concernientes  a  la cadena de custodia, en consideración a que “dentro  de  las  actas presentadas en el debate oral ninguna muestra  que  los señores peritos quienes manipularon los elementos probatorios hubieren  plasmado  sus firmas de traslado”, circunstancia esta  atentatoria  del “principio de mismisidad” (sic).   

Procede,  conforme  a  lo dicho, decretar la  nulidad de lo actuado a partir de la diligencia de allanamiento.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  En el capítulo  IX  de  la  Ley  906  de  2004  dedicado  a regular el recurso extraordinario de  casación,  exactamente  en  el  inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron  cuatro  posibilidades  para  no  seleccionar o admitir una demanda de casación:  carencia  de  interés,  no  señalamiento  de la causal, falta de sustentación  debida  de los cargos y cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa  del  fallo  de  la  Corte  para  cumplir  alguna de las finalidades del  recurso.   

2.  En el presente  caso,  pese  a ser manifiesto que el recurrente, en su condición de defensor de  los  condenados,  cuenta  con  interés para discutir ante la Corte la sentencia  mediante  la  cual  se  declaró  la  responsabilidad penal de sus asistidos, no  consiguió sustentar debidamente el cargo propuesto.   

Es  un  desacierto  buscar la anulación del  proceso  en  razón  de  defectos  formales  vinculados  a la producción de las  pruebas.  Si  en  el  caso concreto se elaboraron unos peritajes sin respetar el  debido  proceso  probatorio, tenía que alegarse la irregularidad por la vía de  la  violación  indirecta de la ley sustancial originada en error de derecho por  falso  juicio  de  legalidad,  que  como  se  sabe  le  imponía al casacionista  demostrar,  de  un  lado,  que  el  juzgador  tomó  en consideración medios de  convicción  inválidos  o  tuvo  como tales pruebas válidas y, de otro, que el  fallo    habría    sido    distinto    de    no   haberse   incurrido   en   la  equivocación.   

Más  allá de esa falencia, el libelista no  demostró la ocurrencia de un error probatorio trascendente.   

No se discute que Juan Guillermo Porto, Jaime  Rueda   Silva,   María  Inés  Camacho  y  Diana  Giselle  Gloría  María,  en  representación   de  las  firmas  agroquímicas  afectadas  con  las  conductas  punibles  y conocedoras de las sustancias por ellas elaboradas, asistieron a los  allanamientos  en  los  cuales se incautaron los insumos adulterados. En ello la  Sala  no  advierte  ninguna  irregularidad  y tampoco en la circunstancia de que  hubieran  colaborado  con  las autoridades en el propósito de determinar si los  hallazgos correspondían o no a productos originales.   

En   relación   con   esa  actividad  los  mencionados  rindieron  un informe, calificado por la Fiscalía en el escrito de  acusación       de      “dictamen      pericial  preliminar”.   Y  sin  que  sea necesario aquí  discutir  si  el  rol  cumplido  por  ellos  correspondía  en realidad al de un  perito,  lo  cierto  es  que el ente investigador descubrió sus opiniones en la  audiencia  de  formulación  de  acusación  y  en  el  juicio  declararon  bajo  juramento,  contando  allí  la  defensa  naturalmente  con  la  posibilidad  de  contrainterrogar.   

Así las cosas, no observa la Corte respecto  de  sus  testimonios,  practicados  en  la  audiencia  de  juzgamiento,  ninguna  anomalía que conduzca a estimarlos inválidos.   

Se sabe, por otra parte, que los defectos que  puedan  presentarse  en  la  cadena de custodia de los elementos materiales  probatorios  no  son  causa  legal  para  excluirlos. En consecuencia, cuando se  plantea  en  casación  un  reproche  asociado  al tema, es carga del recurrente  acreditar  la  falla  en  el  trámite de protección de la evidencia y cómo la  misma  ocasionó la pérdida de su autenticidad. El casacionista, en el presente  caso,  además  de  sumarle al reproche una censura que debía intentar en cargo  separado,  se  limitó  simplemente  a  señalar que los peritos no firmaron las  actas  correspondientes,  lo  cual  no prueba ninguna alteración de los insumos  agrícolas   incautados   determinante   del   proferimiento  de  una  sentencia  injusta.   

3.  La  demanda  presentada,  entonces,  no  reúne  en  lo  formal  las exigencias mínimas para  considerar  su admisibilidad de cara a los fines del recurso de casación. No se  seleccionará,  en  consecuencia,  advirtiéndose que no hay lugar a superar sus  defectos  para  hacer  uso  de la facultad oficiosa contemplada en el inciso 3º  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

4.  Cabe advertir,  para  finalizar,  que  contra  la  presente  decisión  procede  el mecanismo de  insistencia  de conformidad con lo establecido en la norma acabada de mencionar,  cuyas reglas ha definido la Sala en los siguientes términos:   

         

          4.1.   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de   los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal   –siempre que el recurso de  casación  no  haya  sido  interpuesto  por  un  Procurador Judicial—,   el   Magistrado   disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

          4.2. La solicitud  se  puede  presentar ante el Ministerio Público a través de sus Delegados para  la  Casación  Penal,  o  ante  uno  de los Magistrados que haya salvado voto en  cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de inadmitir la demanda o ante uno de los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

          4.3.   Es   potestativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

          4.4.  El  auto  a  través  del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  los  procesados  ISRAEL LÓPEZ  DELGADO,  GRACIELA  LÓPEZ  DELGADO,  LUIS JESÚS LÓPEZ DELGADO y LIBIA AZUCENA  NIÑO HERNÁNDEZ.   

          Contra  esta  determinación  procede el mecanismo de insistencia en  los términos a que se hizo alusión en las motivaciones.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

JAVIER     ZAPATA    ORTIZ   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                     JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ               

FERNANDO          CASTRO  CABALLERO                               SIGIFREDO                   ESPINOSA  PÉREZ                                    

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO             MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS         

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                           JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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