35967(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35967  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 382   

Bogotá D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada por la apoderada de JOSÉ HUMBERTO CAMARGO FAJARDO, contra  el  fallo  de  15 de diciembre de 2010, mediante el cual el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  la sentencia condenatoria de primera instancia dictada el 23  de  septiembre  del  mismo  año  por  el  Juzgado 12 Penal del Circuito de esta  ciudad,    que   lo   condenó   como   autor   del   delito   de   actos     sexuales    con    menor    de    14    años.   

HECHOS  

         El  17  de  julio  de  2009  la señora Emperatriz Bonilla Barrios,  madre    de    la    menor   P.D.M.B.   1  quien  para  ese  momento  contaba  con  5  años de edad, denunció a JOSÉ HUMBERTO CAMARGO  FAJARDO,  esposo  de Astrid, la persona encargada de su cuidado en la residencia  de  ésta,  en razón a que la niña le contó que éste le dio besos en la boca  y  le  manipuló genitalmente (beso en la vagina) aprovechando la ausencia de su  cónyuge,  la  que   había  salido del inmueble ubicado en la calle 15 No.  119  A  –  60,  Torre 20  apto.  302,  barrio  Fontibón Recodo de Bogotá, donde la atendían al regresar  del colegio.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Ante  el  Juez  27  Penal  Municipal de  Control  de  Garantías,  el  15  de  noviembre de 2009 se legalizó la captura,  previamente  ordenada;  formuló  imputación  como  autor  del  concurso de los  delitos  de  acto sexual abusivo con menor de 14 años  agravado  -numeral  2° del artículo 211 del Código  Penal,  dada  la  posición  o  cargo  que  le  da particular autoridad sobre la  víctima-; e impuso medida  de  aseguramiento de privación de la libertad de manera preventiva en centro de  reclusión  a  JOSÉ HUMBERTO CAMARGO FAJARDO, atribución que fue rechazada por  el   inculpado2.   

2.  El 28 de enero de 2010 el Juez 12 Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  celebró la audiencia de formulación de acusación  contra  JOSÉ HUMBERTO CAMARGO FAJARDO como autor del concurso de los delitos de  acto  sexual  abusivo  con menor de 14 años agravado  -numeral  2°  del  artículo  211 del Código Penal,  dada   la   posición   o   cargo  que  le  da  particular  autoridad  sobre  la  víctima-3.   

3. El 12 de febrero del año que corría se  celebró      la      audiencia     preparatoria4;  y  el  10  de  marzo, 22 de  abril   y  18  de  mayo  siguientes  se  verificó  el  juicio  oral5,   sesión  última  donde  se  anunció  el  sentido condenatorio  del fallo.   

4. Mediante sentencia de 23 de septiembre de  la  anualidad  que  transcurría,  el  Juzgado  12 Penal del Circuito condenó a  JOSÉ       HUMBERTO       CAMARGO      FAJARDO6  como  autor  del  delito  de  acto  sexual  abusivo  con menor de 14 años agravado  -numeral  2°  del  artículo  211 del Código Penal,  dada   la   posición   o   cargo  que  le  da  particular  autoridad  sobre  la  víctima-  a  144 meses de  prisión;  la  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un  período  igual;  y,  le  negó  la sustitución de la ejecución de la  pena.   

En la sentencia se suprimió el concurso de  hechos  punibles,  al  considerar  que  por deficiencia probatoria existía duda  sobre  la  pluralidad  de  eventos  en que la conducta denunciada se ejecutó, y  aplicó,   para   las   conductas   homogéneas  adicionales,  el  principio  de  in  dubio  pro  reo;  sin  embargo,  mantuvo  la pluralidad de actos sexuales de besos en la vagina y besos  en la boca.   

5. Inconforme con la decisión, la apoderada  de  JOSÉ  HUMBERTO  CAMARGO  FAJARDO  la  recurrió  y  el Tribunal Superior de  Bogotá,  el  15  de diciembre de 2010, la confirmó7.   

6. En desacuerdo con el fallo, la defensora  de    JOSÉ    HUMBERTO    CAMARGO    FAJARDO    interpuso    el    recurso   de  casación.   

LA  DEMANDA   

Amparada en el numeral 3° del artículo 180  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), postula un cargo por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por error de hecho cimentado en un  falso juicio de identidad.   

El Tribunal Superior de Bogotá se equivocó  al  contemplar  materialmente  el contenido del testimonio de la menor P.D.M.B.,  al  distorsionarlo  por  adición, al hacerle agregados que no corresponden a su  texto  y  su  expresión  fáctica,  y de este modo le hizo producir efectos que  objetivamente no se establecen en ella.   

Transcribe  el contenido de la declaración  de  la  infante, registrada en audio y rendida durante el desarrollo del juicio,  la que destaca bajo negrilla y subraya los siguientes apartes:   

“  ¿Cuando  tú estabas en la casa de la  señora   Astrid  donde  te  cuidaban,  te  pasó  algo  que no te gustara?  CONTESTÓ:    Sí.   PREGUNTADO:   ¿Qué   te   pasó?   CONTESTÓ:  Cuando  Humberto  me  besó  la vagina. PREGUNTADO ¿Nos podrías  contar  además  de  lo que acabas de decir, qué mas te sucedió? CONTESTÓ: Me  besó  la  boca.  PREGUNTADO: ¿Cuántas veces te besó la boca y cuántas veces  te  besó  la  vagina? CONTESTÓ: UNA. PREGUNTADO: ¿Había alguien más contigo  cuando  esto  pasó?  CONTESTÓ: LA VEZ QUE ME BESÓ… LA PRIMERA VEZ CUANDO ME  BESÓ  LA  VAGINA, ESTABA LA HIJA TENDIENDO LA CAMA, ESTABA MOROCHO Y SANTIAGO Y  YO  ESTABA  ACOSTADA  VIENDO  TELEVISIÓN,  ÉL  FUE  Y  SE  ACOSTÓ.  PREGUNTADO:  ¿Y tú sabes si la hija  te  estaba  observando? CONTESTÓ: No. PREGUNTADO: ¿Sabe o no la estaba viendo?  CONTESTÓ:  Ella  no me estaba viendo. PREGUNTADO: ¿Que nos cuente si la niña,  la  hija  que  estaba  tendiendo  la  cama  estaba  en  otra alcoba o en dónde?  CONTESTÓ:  Estaba  en  el  otro  cuarto. PREGUNTADO:  ¿Donde  tú nos cuentas que te tocó la vagina y que te besó, en qué parte de  la  casa  sucedió?  CONTESTO:  En  la  cama  de  él. PREGUNTADO: ¿Y tú cómo  entraste  a  la  alcoba  del señor HUMBERTO? CONTESTÓ: Porque ASTRID me decía  que   cuando  quisiera  ver  televisión  que  fuera  y  me  acostara.  (…)”   

Refiere, que realizado un cotejo objetivo de  lo que dijo la infante   

P.D.M.B.  acerca  de  lo  vivenciado cuando  “supuestamente”   el  acusado    “primero  le  dio  un  ‘beso   en  la  vagina”   y   el   día   de   la   denuncia   le   dio   un  “beso   en   la   boca’, se obtiene lo siguiente:”   

         -.  El aparte resaltado en negrillas y subrayado indica, que éstas  fueron  las únicas circunstancias relatadas por la menor acerca del acto sexual  consistente  en el “beso en la vagina”,  las que constituyeron la duda probatoria insuperable del juez de  primera instancia para absolver al procesado.   

         -.  La  menor  no  ofreció  dato  acerca  de las circunstancias de  tiempo  modo  y lugar, en que tuvo lugar el “beso en  la boca”.   

         -.  P.D.M.B.  sólo  se  remite  a  los sucesos relacionados con el  “beso en la vagina” por  el  cual  fue  absuelto  el implicado “…dejando de  describir  lo  que  pasó  cuando  supuestamente  JOSÉ HUMBERTO le ‘besó     la     boca’”.   

-.   La   declaración   evidencia   que  “ante  todas  y  cada  una  de  las  preguntas  de  recordación       esta       (sic)       manifestó       que      ‘no’  lo  recuerda, lo que indica que fue  muy  escaso  lo  que  logró  traer  del  pasado  para  narrarlo  en  el  juicio  oral.”   

-.  “Se  logra  inferir    que  la  misma  presunta  agredida  no  ofreció  la  suficiente  percepción  y  memoria  para  que el juez le hubiera otorgado el poder suasorio  necesario  a  su  testimonio,  que  le  hubiere  permitido soportar un juicio de  reproche   penal  en  contra  del  señor  JOSE  (sic)  HUMBERTO,  respecto  del  ‘beso     en    la  boca’”   

-. La infante al momento de declarar mostró  deficiencias  en  el  proceso  de  rememoración.  Fue  débil  e  insuficiente,  desubicada  temporal,  modal  y  espacialmente  respecto  del  contacto  físico  impúdico  “que de manera fantasiosa”  afirma  realizó JOSÉ HUMBERTO sobre su boca con un beso, que le  impedía  al a quo llegar al  conocimiento  con  grado de certeza sobre su existencia y la responsabilidad del  acusado,  incertidumbre bajo la cual debió aplicar el principio de in  dubio  pro reo y absolver por duda al  inculpado.   

-.  Del  testimonio  no  se advierte que la  menor  haya  efectuado  un  relato  objetivo  de  los  acontecimientos  y  estas  limitaciones  son  suficientes  para  restarle credibilidad a los señalamientos  ilícitos que hace en contra del procesado.   

Agrega,   que   lo   anterior   permite  afirmar:   

-.  El juez de primer grado distorsionó la  declaración  de   P.D.M.B. al agregar al aspecto fáctico del “beso  en la boca” las circunstancias  modales,  de  tiempo  y  espacio  bajo  las  cuales  presuntamente  ocurrió  el  “beso en la vagina”. El  primer hecho, se encuentra huérfano de soporte probatorio.   

Evoca  la  sentencia  de casación de 26 de  enero  de  2006,  radicación  No.  23706,  relacionada  con  la valoración del  testimonio  de los niños, para luego expresar que al momento en que el Tribunal  Superior   de   Bogotá  valoró  la  atestación  de  la  infante  P.D.M.B.  la  distorsionó por adición, cuando en sus consideraciones declaró:   

“Al  respecto, evidencia esta Colegiatura  que  en  desarrollo  del  debate  oral,  el  22  de abril del año que avanza la  impúber,  P.D.M.B.  describió claramente los actos sexuales abusivos a los que  fue  sometida  por  el  acusado,  cuando  reseñó  con toda llaneza y claridad:  ‘Humberto  me  besó  la  vagina…    me    besó    la   boca’.  Esto,  después de explicar que al regresar del colegio, traída  por  la  ruta,  era cuidada por doña Astrid, y allí en dos ocasiones se quedó  con el esposo de esta dama, quien es el hoy procesado.”   

Destaca,  que  la  adición  irregular  se  presentó   cuando   a  partir  de  la  pregunta  y  respuesta  de  la  testigo:  “¿Nos  podrías contar además de lo que acabas de  decir,  qué  más  te  sucedió?  CONTESTÓ:  Me  besó la boca.”,   El   Tribunal   y  el  Juzgado  le  atribuyeron  a  la  última  afirmación,  circunstancias que no le pertenecen, como con el entorno en el que  supuestamente se dio el acto sexual del beso en la vagina.   

Este  error  fáctico  permitió que en las  providencias   recurridas   se   plasmaran   argumentos   falaces   –no    dice    cuáles-  que  terminaron sustentando un juicio de reproche que repercutió  contra  la  presunción de inocencia y consecuente privación de la libertad del  encartado.   

Reitera que:  

“Los  funcionarios  judiciales pusieron a  decir  al  testimonio  de  [P.D.M.B.],  algo  que  nunca  afirmó: Las supuestas  circunstancias   en   las   que   ocurrido   (sic)   el   supuesto  ‘beso   en   la   vagina’.”   

Como  trascendencia del dislate manifiesta,  que  no  es  muy claro el desarrollo cronológico de los sucesos importantes del  caso  analizado.  No  se  sabe  qué  ocurrió,  tampoco  lo que la menor dijo y  agrega,  que  el  testimonio  de  la  sicóloga, que era clave para entender los  motivos  por  los  cuales  la  menor  realizó  tales  afirmaciones “…  no  sirvió;  y  por  eso  fue  desechado…”,  ni  se  indagó  en  el  colegio  de la niña para establecer si  había realizado referencia de la situación a sus compañeros.   

“La  eventualidad  que [P.D.M.B.] no haya  circunstanciado  el acto sexual de los ‘besos    en    la   boca’,  se presta para cuestionar el verdadero contenido y alcance de lo  que    la    menor    dijo    haber    vivenciado    con    respecto   a   JOSÉ  HUMBERTO.”   

Adiciona, que ante la referencia de la niña  de  haber  sido  objeto  del  acto  sexual  de  beso  en  la vagina con bastante  anterioridad  al  día  de la denuncia, es un motivo suficiente para analizar su  testimonio  a  partir de las condiciones emocionales y al desconocer la opinión  de  una  profesional  en  psicología  para  entender el por qué la víctima no  notició  el  primer  acto de forma inmediata de su ocurrencia a sus familiares,  guardó  silencio  por  mucho  tiempo  “…y  mucho  tiempo  después  si  venir a denunciar unos hechos inexistentes.”, no merece darle credibilidad.   

Señala, que el relato de P.D.M.B. comporta  un  testimonio de referencia y que no se demostró con pruebas convincentes más  allá  de  toda  duda  razonable  que el acusado incurrió en el delito de actos  sexuales  abusivos con menor de 14 años agravado, ni existen hechos indicadores  para   construir   inferencias   en   orden   a  desvirtuar  su  presunción  de  inocencia.   

Solicita   se  aplique  el  principio  de  in   dubio  pro  reo,  se  absuelva  a JOSÉ HUMBERTO CAMARGO FAJARDO de los cargos formulados y se conceda  la libertad inmediata.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. El libelo presentado por la apoderada de  JOSÉ  HUMBERTO CAMARGO FAJARDO, será inadmitido por las siguientes razones: i)  no  satisface  los  presupuestos  formales  ni  materiales  establecidos  en los  artículos   183   y  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  (Ley  906  de 2004); y, ii) no se precisa  emitir  una  nueva  decisión  de fondo, por lo cual no es necesario superar los  defectos   de  la  demanda  en  atención  a  los  fines  de  la  casación,  la  fundamentación  de  los  cargos,  la  posición  de  los recurrentes dentro del  proceso, ni por la índole de la controversia planteada.   

2.  De manera reiterada se ha precisado por  esta  Corporación,  que  si  bien  el  nuevo ordenamiento procesal (Ley  906  de  2004) no enlista de manera  rigurosa  requisitos  por  cumplir en el escrito de impugnación, como lo hacía  el  artículo 212 de la anterior legislación (Ley 600  de  2000),  del contenido de los artículos 183 y 184  (Ley   906  de  2004)  se  deducen los siguientes:   

(i)  El  señalamiento  de manera precisa y  concisa de las causales invocadas,   

(ii) el desarrollo de los cargos, es decir,  que      se     expresen     sus     fundamentos8  fácticos,  jurídicos,  la  trascendencia  del  error con acatamiento de los principios desarrollados por la  jurisprudencia,   

(iii)  la demostración de la necesidad del  fallo,   para   cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso9.   

3. Dado que el recurso de casación se rige  por  el  principio  dispositivo,  las  pretensiones  de  la demanda delimitan la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de la protección de las garantías  fundamentales.   

Por tanto, la demanda no se puede confundir  con  un  escrito  de  libre  confección,  dado  que esta sede no constituye una  instancia  adicional  a  las  surtidas,  donde  se someta por tercera vez y a un  nuevo juicio al procesado.   

Del  mismo  modo,  es inadmisible, como lo  pretende  la  recurrente,  postular  un  debate  probatorio  generalizado  y sin  acatamiento   de   la  lógica  argumentativa  inherente,  pues  esta  clase  de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad-quem,   por  los  motivos  taxativos  señalados en la ley y, seleccionados en la demanda.   

Por   tanto,  el  recurso  de  casación  constituye  un  instituto procesal extraordinario en procura de remediar o poner  fin   a   la   violación   de   la   Constitución  Política,  del  bloque  de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un  razonamiento  lógico  jurídico sobre ésta, siguiendo el  derrotero  trazado  en  las  causales  invocadas, donde se espera del censor, su  discurrir  de  un  modo  claro,  lógico  y  profundo,  hasta demostrar defectos  protuberantes  en  la  estructura  del  fallo,  de tal suerte que no es factible  mantener su vigencia.   

4. La inconformidad de la impugnante radica  en  que  en su sentir, el Tribunal le adicionó aspectos fácticos al testimonio  de  la  menor,  al  agregarle  al  comportamiento  endilgado  a  JOSÉ  HUMBERTO  -darle  besos  en la boca-,  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  que  no  contiene, y atribuirle las  relatadas  pero  para  el  comportamiento  de   la  conducta también a él  reprochada  de  darle besos en la vagina, última por la que fue absuelto por el  a  quo, al considerar, que  no se había superado la duda razonable para condenar.   

Ante  la  clase  de  censura  es  oportuno  recordar,   que   la   Sala  de  antaño  tiene  decantado,  que  el  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  apreciación de la prueba corresponde a la  violación  indirecta de la ley sustancial por errores de hecho, que pueden ser:  falso   juicio   de   existencia,   falso  juicio  de  identidad  y  falso  raciocinio;  y  por  errores  de  derecho: falso juicio de legalidad y falso juicio de convicción.   

Por    su    parte   el   falso  juicio  de  identidad al cual dice  acudir,  se  presenta cuando el juzgador tiene en cuenta el medio de persuasión  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado; sin embargo, al valorarlo lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido literal, hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a  las  que  habría  obtenido si lo hubiese  considerado en su integridad.   

Visto  de esta manera el reparo propuesto,  encuentra  la Corte que la libelista, con relación al fallo atacado, incurre en  el  mismo  vicio  que  denuncia,  pues contrastado éste, no refleja el error de  hecho   reprochado,  por  tanto,  la  sustentación  se  torna  en  una  falacia  argumentativa.   

Es que el cargo formulado como falso juicio  de  identidad  se  hace  radicar  en  que la conducta de JOSÉ HUMBERTO CARMARGO  CÁRDENAS  de darle un beso en la boca a P.D.M.B. de 5 años de edad, adolece de  contexto  en el testimonio de la misma niña, el cual se reprocha fue creado por  los jueces de instancia en la sentencia atacada.   

La  queja  así propuesta y a partir de la  necesaria  revisión  del  expediente  constituye un sofisma, al estar elaborada  sobre  premisas  infundadas,  carentes  de  soporte  en la realidad procesal, al  hacerse éstas incontrastables con el fallo atacado.   

Este  vicio  de  la lógica argumentativa,  lleva  a  su  vez,  a  que  el  reparo  sea  una  paradoja en sí mismo, pues la  recurrente  para  soportarlo,  evoca  aparte  del  testimonio  incorporado en la  audiencia  del  juicio oral, en el que la niña narra que los vejámenes materia  de  juzgamiento –tanto los  besos  en  la  vagina  como  en su boca- sucedieron en  momentos  diferentes,  en la casa de la señora Astrid, persona que  estaba  encargada  de  recibirla  de  la  ruta  del  colegio  y cuidarla hasta cuando la  recogía  su progenitora y que en ese lugar residía el esposo de aquélla y hoy  procesado  JOSÉ  HUMBERTO, quien en disímiles oportunidades le besó la vagina  y  la  boca,  actos  que  se  presentaron en la habitación de la pareja, cuando  éste  se  encontraba  viendo  televisión,  lugar  al que la niña accedía por  autorización  de  la  esposa  del  encartado, con la finalidad de entretención  audiovisual.   

Sin  que  constituya un pronunciamiento de  fondo,  pues se realiza exclusivamente para confrontar la censura, en uno de los  apartes  del  texto  de  la  declaración  traído  por  la  misma libelista, se  contiene:   

“  ¿Cuando tú estabas en la casa de la  señora   Astrid  donde  te  cuidaban,  te  pasó  algo  que no te gustara?  CONTESTÓ:    Sí.   PREGUNTADO:   ¿Qué   te   pasó?   CONTESTÓ:  Cuando  Humberto  me  besó  la vagina. PREGUNTADO ¿Nos podrías  contar  además  de  lo que acabas de decir, qué mas te sucedió? CONTESTÓ: Me  besó  la  boca.  PREGUNTADO: ¿Cuántas veces te besó la boca y cuántas veces  te  besó  la  vagina? CONTESTÓ: UNA. PREGUNTADO: ¿Había alguien más contigo  cuando  esto  pasó?  CONTESTÓ: LA VEZ QUE ME BESÓ… LA PRIMERA VEZ CUANDO ME  BESÓ  LA  VAGINA, ESTABA LA HIJA TENDIENDO LA CAMA, ESTABA MOROCHO Y SANTIAGO Y  YO  ESTABA  ACOSTADA  VIENDO  TELEVISIÓN,  ÉL  FUE  Y  SE  ACOSTÓ.  PREGUNTADO:  ¿Y tú sabes si la hija  te  estaba  observando? CONTESTÓ: No. PREGUNTADO: ¿Sabe o no la estaba viendo?  CONTESTÓ:  Ella  no me estaba viendo. PREGUNTADO: ¿Que nos cuente si la niña,  la  hija  que  estaba  tendiendo  la  cama  estaba  en  otra alcoba o en dónde?  CONTESTÓ:  Estaba  en  el  otro  cuarto. PREGUNTADO:  ¿Donde  tú nos cuentas que te tocó la vagina y que te besó, en qué parte de  la  casa  sucedió?  CONTESTO:  En  la  cama  de  él. PREGUNTADO: ¿Y tú cómo  entraste  a  la  alcoba  del señor HUMBERTO? CONTESTÓ: Porque ASTRID me decía  que    cuando    quisiera   ver   televisión   que   fuera   y   me   acostara.  (…)”   

Estos  fragmentos  son  suficientes  para  ilustrar  el  pasaje  en  tiempo, espacio, modo y lugar, mismo que los jueces de  instancia  tuvieron  en  el  fallo  atacado  como  contexto  en  que  los  actos  censurables  acaecieron,  tanto  los  besos  en  la vagina, como los besos en la  boca, últimos motivo soporte del discenso.   

Por  tanto y a partir de la atestación de  la  víctima,  se extracta que ellos ocurrieron en la casa de la señora Astrid,  en  la  cama  de  la  habitación  de los esposos, en el momento en que la niña  P.D.M.B.  ingresaba  a esa dependencia a ver televisión y cuando JOSÉ HUMBERTO  se hallaba en el lugar.   

Encuentra  la Sala, que esta precisión se  torna  necesaria, motivada en la forma como está construida la censura, pues si  bien,  la  recurrente  no  controvierte  en el proceso de valoración probatoria  propuesto  como  falso  juicio  de  identidad, que el yerro de adición fáctica  alegada  se haya  presentado con relación a la conducta endilgada de JOSÉ  HUMBERTO  de  dar  besos  en  la  boca  a  la  menor,  si  cuestiona, el que los  juzgadores  le  agregaron  al  comportamiento  denunciado, las circunstancias de  tiempo, modo y lugar en que el acto libidinoso se ejecutó.   

Bajo  este  enfoque y contrastado el yerro  con  las  piezas  procesales,  el  escrito  de impugnación adolece de idoneidad  sustancial  para  su  admisión, pues confrontado el testimonio de la menor y el  aparte  de  la  misma  declaración  traído a colación por la demandante en el  libelo,   la   decisión  impugnada  no  refleja  materialmente  la  percepción  inconforme  de  la demandante, presupuesto de lógica aumentativa según el cual  esta  Corporación  ha  precisado, que entre las piezas procesales sobre las que  se  fundamentan  los  cargos  y  la  presentación  que  de  ellas se haga en la  demanda,  debe  existir  una  relación  de correspondencia objetiva, respetando  siempre            su            realidad10.   

Esta  falencia  también se verifica en el  contenido  de  la  sentencia  de  primer  nivel  aludido  por  la libelista para  soportar  el  reproche,  del que refiere, se absolvió al acusado de la conducta  de  darle  besos  en  la  vagina  a  la infante, cuando lo plasmado allí es una  situación diferente, como se advierte en el siguiente apartado:   

Con  todo,  de conformidad con las pruebas  reseñadas  no  existe duda  de  la configuración del delito previsto en el artículo 209 del C.P., conducta  de  la  que  fue víctima P.D., quien para la época de los hechos contaba con 5  años  de  edad,  estructurándose  también  la  circunstancia  prevista  en el  numeral  2°  del  artículo  211  de la misma obra, en virtud de que el acusado  aprovechándose  de ser el esposo de la persona que cuidaba a la menor todas las  tardes  mientras  la madre trabajaba, lo que genero una particular posición que  le   llevó   a   ella   a   depositar   su   confianza   en  él,  realizó  actos  consistentes en besos en la boca y la vagina de la  niña.   

No obstante, de las versiones reseñadas no  se  logró  acreditar  que  la  conducta  punible se hubiera ejecutado en varias  oportunidades,  dado  que la segunda vez de la que se habló quedó como un día  indeterminado,  del  cual  se  arrojaron  explicaciones  poco  satisfactorias  y  creíbles  como  la  realizada por la menor, cuando a la pregunta de por qué no  había  informado  de  lo que venía sucediendo, manifestó que era ‘porque  estaba  esperando  a  ver que  más    le    hacía    el    acusado’,  algo  que  no  se  justifica  atendiendo  su  edad. Por  lo  tanto, no se encuentra acreditado un concurso homogéneo y  sucesivo, ni lo puede presumir el juzgado, por lo que  se  hace  necesario  aplicar del (sic) principio in dubio pro reo, consagrado en  la   Carta   Política   y   en   el  artículo  7°  del  C:P:P:,  declarando  que  se condenará a JOSÉ HUMBERTO CAMARGO FAJARDO por  los  actos libidinosos desplegados en una sola vez.”  (negrilla y subrayas fuera de texto).   

Así,  es  claro  que  el  acusado  no fue  absuelto  por  el comportamiento de dar besos en la vagina de P.D.M.B., pues por  ese  hecho  se  le impartió condena, muy diferente es que no se haya reprochado  con  relevancia  punitiva el mismo comportamiento en la forma concursal, como de  manera  precisa  lo  expresa  y declara la decisión del juzgado, contrario a la  falacia    informada    y    afirmada   por   la   demandante   ahora   a   esta  Corporación.   

Es  oportuno  recordarle a la recurrente y  como     lo     ha     reiterado     la     Sala11 que para la admisión de la  demanda,  adicional  del  cumplimiento  de  los presupuestos mínimos de forma y  contenido  exigidos  por  el  estatuto  instrumental  y  la lógica de la causal  alegada   para   su   estudio   de  fondo  (idoneidad  formal),   también  debe  ser  fundada,  es  decir,  estar    llamada   a   realizar   cualquiera   de  los  fines  del  recurso  (idoneidad           sustancial).   

Esta exigencia no se satisface con el solo  hecho  de   presentar  el  libelo  en  debida  condición, pues se requiere  demostrar  que  el  dislate propuesto materialmente es trascendente, bien porque  desconoce  el  debido proceso, viola una norma de derecho sustancial, afecta las  garantías   de   los  sujetos  procesales,  o  se  aparta  de  los  precedentes  jurisprudenciales,  para  que de este modo, la intervención de la Corte se haga  necesaria  para  realizar su corrección, condiciones llevadas de soslayo por el  censor.   

En  efecto,  su  carencia  evidencia  la  ausencia  del  principio  de  razón  suficiente  en  la  argumentación, que se  verifica,  cuando la demandante desconoce por completo la indispensable carga de  presentar y desarrollar la proposición jurídica.   

Inadvirtió la recurrente en absoluto, que  el  recurso  extraordinario  de  casación,  conforme  a  los  lineamientos  del  artículo  181  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  procede como un control  constitucional  y legal de las sentencias preferidas en segunda instancia en los  procesos   adelantados   por  delitos,  cuando  afectan  derechos  y  garantías  fundamentales,  por  los  motivos  señalados  en  las causales previstas por el  legislador.   

Bajo  este  rigor,  le  era imprescindible  indicar   cuáles   fueron   los  preceptos  de  orden  constitucional  o  legal  transgredidos  por  el  Tribunal, esencia de la impugnación extraordinaria para  alcanzar la protección de prerrogativas vulneradas.   

Dada  la  naturaleza  del  cargo propuesto  –falso   juicio   de  identidad-  refulge  evidente,  como  lo  ha dicho de  manera  pacífica  esta  Corporación,  que  al alegar la consecuente violación  indirecta      de      la     ley     sustancial12,  le  era carga inevitable,  primero,   identificar   los   institutos   jurídicos  afectados;  segundo,  su  nomenclatura  en  el  ordenamiento;  tercero,  su  contenido dispositivo; luego,  abordar la forma en que se genero el desquicio.   

Omitirlo, constituyó la fragmentación del  cargo,  cuando  anunciada  la violación indirecta de la ley sustancial, nada se  dijo  sobre  las  normas  transgredidas,  tampoco  el sentido de su infracción,  menos  aún se expuso y enseñó a la Sala el concepto material de su atropello,  es  decir,  demostrar  el  por  qué  se aplicaron indebidamente o se dejaron de  aplicar, o si el sentido del alcance hermenéutico fue equivocado.   

No  se  debe  olvidar,  que  como  razón  suficiente  y  principio  de  la  argumentación,  quien  enuncia premisas, debe  sustentarlas  una  a una, para de esta manera llegar a un escrito que se baste a  sí mismo.   

La  demanda  más  bien  corresponde  a un  alegato  de  libre  confección, propio de las instancias ya superadas, donde la  impugnante  pretende  se  le acepte su libre, personal y particular percepción,  por  demás,  opuesta  al  pensamiento  y discernimiento de los jueces, el cual,  plasmado  en  el  fallo, arriba a esta sede revestido de la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  las  cuales  sólo  pueden ser removidas a través de la  proposición  de  las  causales  establecidas  por el legislador y desarrolladas  conforme a la jurisprudencia, rigor inadvertido por la recurrente.   

Lo anterior se verifica, cuando a partir de  su  privativa  inteligencia,  discierne  que  del aparte de la atestación de la  víctima,  por  ella  transcrito,  resaltado  en negrillas y subrayado, la niña  indica,   que   las   circunstancias   allí  descritas  corresponden  única  y  exclusivamente    a    las    que   rodearon   el   acto   sexual   “beso  en  la  vagina”,  sin ofrecer  dato  alguno  sobre  el  entorno  de  tiempo  modo y lugar, en que tuvo lugar el  “beso      en      la      boca”.   

De   la   misma   manera   cuando  alega  que:   

“Se  logra inferir que la misma presunta  agredida  no  ofreció  la  suficiente percepción y memoria para que el juez le  hubiera  otorgado  el  poder  suasorio necesario a su testimonio, que le hubiere  permitido  soportar  un juicio de reproche penal en contra del señor JOSE (sic)  HUMBERTO,     respecto     del     ‘beso    en    la    boca’”   

Realiza  un  lectura  de la prueba, que no  supera  la  visión  individual  de  quien la propone, discusión que como ya se  acotó,  precluyó en las sedes de los jueces de primero y segundo nivel, con lo  cual   las  aspiraciones  de  la  impugnación  no  superan  una  alegación  de  instancia,  máxime,  como  lo  advierte  la Sala, la declarante en su relato no  discrimina  que  unas  u  otras  condiciones  modales le sean a éste o a aquél  episodio,   interpretación,   que  por  el  contrario,  quiere  hacer  suya  la  libelista.   

Así,  se  desconocieron los principios de  claridad,   precisión,   no   contradicción,   razón   suficiente   y  debida  argumentación   que   conllevan   al   rechazo  del  escrito  de  impugnación.   

5. En guarda del principio de limitación    propio    del   recurso  extraordinario  y  su  carácter  rogado,  no  le es dable a la Corte suplir las  omisiones   del   escrito  de  sustentación.  Por  tanto,  no  puede  corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  manera  suplantar  a la casacionista en la  construcción  de  la  demanda,  salvo,  como  inicialmente  se  acotó,  cuando  atendiendo  sus fines y en procura de la defensa de las garantías fundamentales  deba hacerlo, evento que aquí no acontece.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación13,  como  a  continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  impugnante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se reconsidere lo decidido.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3.  Es potestativo del disidente, de quien  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo para su revisión. En este último evento informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  el  libelo  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo la  prosperidad   de   la   insistencia,   pues   conlleva   a   la   admisión   de  éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada          por         la          defensora  de  JOSÉ  HUMBERTO  CAMARGO  FAJARDO, conforme a lo expuesto en  precedencia.   

        2.     De  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de insistencia, según lo indicado en la parte  motiva de este auto.   

                    Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                           AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                                               JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

                                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.    

1  En  aplicación  al  numeral  8°  del  artículo  47  de  la  Ley 1098 “Por   el  cual  se  expide  el  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia”,  se  prescinde  del nombre del menor  afectado, debido a que esta providencia puede ser publicada.   

2 Folio  14 de la carpeta.   

3 Folio  32 de la carpeta.   

4 Folio  50 de la carpeta.   

5 Folio  68 y 94 de la carpeta.   

6 Folio  84 de la carpeta.   

7 Folio  17, cuaderno del Tribunal.   

8  “Artículo  183.- El recurso se interpondrá ante el tribunal…, mediante  demanda  que  de  manera  precisa  y  concisa señale las  causales  invocadas  y sus fundamentos.” (negrillas fuera de texto).   

9  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades  del recurso.”  (negrillas fuera de texto).   

10  Autos  de  casación  de  28  de  febrero,  14  y  30  de  septiembre  de  2009,  radicaciones  No.  24783,  31747 y 32044; de 7 de julio de 2010, radicación No.  33154, entre otros.   

11  Auto  de casación de 24 de febrero y 15 de septiembre de 2010, radicaciones No.  32102 y 33962.   

12  Autos  de casación de 7 de marzo y 11 de mayo de 2011, radicaciones No. 34838 y  34174, entre otros.   

13  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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