35108(21-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 35108  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Aprobado Acta No.408  

Bogotá  D. C., veintiuno de noviembre de dos  mil once.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ RODRÍGUEZ contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior de Cúcuta el 4 de junio de 2010,  mediante  la  cual  confirmó  con modificaciones la proferida por el Juzgado de  Descongestión  Adjunto al Cuarto Penal del Circuito de esa ciudad el 6 de julio  de  2009,  que  condenó  al  procesado por los delitos de homicidio agravado en  concurso   homogéneo   y   porte   ilegal   de   armas   de  fuego  de  defensa  personal.   

Hechos  

El  6  de  noviembre de 2004, en las primeras  horas  de  la  noche,  en  la  tienda  mixta  “Punto Blanco” de la ciudad de  Cúcuta,  se  presentó una discusión entre la señora YARELYS BARBOSA NARANJO,  copropietaria  del negocio,  con los ocupantes de una mesa donde se hallaba  el  señor  EVER  ARTURO  RUBIO VACA, cliente del lugar, quien departía con dos  sujetos  que  llegaron  al  establecimiento en  una camioneta Ford Explorer  color  vino  tinto  de  placas  venezolanas,  por  el  pago  de media botella de  aguardiente.   

Cuando  los  tres  sujetos  se  disponían  a  marcharse,  uno  de ellos le dijo a YARELYS que ya le pagaba la media botella de  aguardiente,  dirigiéndose  a  la  camioneta, de donde regresó con una pistola  calibre  7.65,  la  que  disparó  en  su  contra y en contra de su hermano HUGO  BARBOSA  NARANJO,  causando  la  muerte  de  la  primera  y  heridas al segundo,  marchándose  inmediatamente  del  lugar  en  el vehículo, en compañía de sus  contertulios.  Alrededor  de  la  media  noche, fue hallado en el anillo vial el  cadáver  de  EVER ARTURO, con varios impactos de bala de pistola calibre 7.65 y  huellas   de   haber   sido   lanzado   desde   un  vehículo.      

Las primeras averiguaciones establecieron que  uno  de  los  sujetos que llegaron en la camioneta Explorer respondía al nombre  de  GUMERCINDO  RANGEL  BATECA  (a. Gumer) y  el otro al de “GULBER  SUÁREZ”,  y  que  quien  había  disparado  contra  los  hermanos  BARBOSA  NARANJO  había  sido  el primero, de  acuerdo  con  los  reconocimientos  fotográficos realizados por los testigos de  los  hechos  GENIS  BARBOSA NARANJO (hermana de YARELYS), MARIBEL PINEDA BARBOSA  (sobrina  de  YARELYS)  y  DORIS  AFANADOR  VARGAS  (esposa de EVER ARTURO RUBIO  VACA).   

Con  fundamento  en  esta  información  la  fiscalía  abrió  proceso contra GUMERCINDO RANGEL BATECA, lo vinculó mediante  declaratoria  de persona ausente, y el 26 de agosto de 2005 calificó el sumario  con  acusación  en su contra por los delitos de homicidio agravado en concurso,  y  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa personal, y en la misma decisión  dispuso  expedir  copias  de  la actuación para investigar la participación de  “GULBER  SUÁREZ” en las  muertes  de  YARELYS BARBOSA NARANJO y EVER RUBIO VACA, investigación a la cual  se     circunscribe    el    presente    proceso.1   

Actuación procesal relevante  

1. El 23 de agosto de 2005 el Gaula de Cúcuta  capturó  a  GUMERCINDO RANGEL BATECA y ULBERTH EMIGDIO  RODRÍGUEZ   SUÁREZ,  dentro  de  una  investigación  adelantada  por  el  secuestro  en  Venezuela  de la señora ANA ALICIA ROJAS DE  LIMA,  lo  cual  dio lugar a la publicación de la noticia y de las fotos de los  capturados  en  el  diario  La  Opinión  de  la  ciudad de Cúcuta.2    

2. Con base en esta nueva información y en el  testimonio  de  GENIS  BARBOSA  NARANJO,  quien  precisó  que  la  persona  que  aparecía  en  el  diario La Opinión era la que acompañaba a GUMERCINDO RANGEL  BATECA  la  noche  de  los  hechos,  y la que había además disparado contra su  hermana,   la   fiscalía   abrió   investigación   en   contra   ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ RODRÍGUEZ y  lo  escuchó  en  indagatoria,  en la que negó su participación en los hechos,  manifestando  que  nunca  estuvo  en  el  sitio  del  crimen y que no conocía a  GUMERCINDO   RANGEL   BATECA   ni   a   EVER   ARTURO   RUBIO  VACA.3   

3.  En  el  curso  de  la  investigación  se  recibieron  nuevamente  las declaraciones de HUGO BARBOSA NARANJO, GENIS BARBOSA  NARANJO,   LEIDY   YURANI  BARBOSA  BARBOSA  y  MARIBEL  PINEDA  BARBOSA,  y  se  practicaron  con  su  intervención  reconocimientos en fila de personas, en los  que   coincidieron  en  señalar a ULBERTH EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ  como quien había disparado contra  YARELYS.  Aclararon  que  en sus primeras declaraciones y en los reconocimientos  fotográficos  que  algunos  de  ellos realizaron inicialmente, se confundieron,  pero  que  las  características físicas que suministraron correspondían a las  del  capturado,  a  quien  identificaron  tan  pronto  lo vieron en el diario La  Opinión.4   

4. Se aportó también copia de la indagatoria  rendida  por  GUMERCINDO  RANGEL  BATECA  en  el  proceso que se adelantó en su  contra  por  los  mismos  hechos, dentro del que se ordenaron las copias para la  iniciación  de  este  asunto,  en  la  que reconoce haber estado en el sitio en  compañía   de  ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ  y  de  EVER ARTURO RUBIO VACA, pero no haber disparado  contra  YARELYS  ni  haber  causado  la muerte de EVER ARTURO. Asegura que quien  disparó  en la tienda fue ULBERTH EMIGDIO y  que  después  se  separó de éste y de EVER ARTURO.5   

5.  El  2  de  febrero  de  2007 la fiscalía  calificó  el  sumario  con  resolución de acusación en contra de ULBERTH  EMIGIDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ  por  los  delitos de homicidio agravado por concurrir la circunstancia de agravación  prevista  en  el  artículo 104.2 del Código Penal, en concurso homogéneo, por  las  muertes de YARELYS BARBOSA NARANJO y EVER ARTURO RUBIO VACA, y porte ilegal  de  armas de fuego de defensa personal. Esa decisión causó ejecutoria el 20 de  febrero                  siguiente.6   

6.   Rituado   el  juicio,  el  Juzgado  de  Descongestión  Adjunto  al  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Cúcuta, mediante  sentencia  de  6  de julio de 2009, condenó al procesado a la pena principal de  28  años  de  prisión  y  la  accesoria  de inhabilitación en el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, como autor de los delitos  imputados        en       la       acusación.7    

7.  Apelado  este  fallo  por  la defensa, el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  mediante  sentencia  de  4  de  junio de 2010,  absolvió   a   ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ  por  el  homicidio  de  YARELYS  BARBOSA  NARANJO, por  estimar  que las explicaciones suministradas por los testigos para justificar el  cambio  de versión en el señalamiento de la persona que había disparado en su  contra  no  resultaban  satisfactorias,  lo  cual  generaba  dudas; y mantuvo la  condena  por  el homicidio de EVER ARTURO RUBIO VACA y el porte ilegal de armas.  Al  redosificar  la pena, fijó la principal en 25 años y 3 meses de prisión y  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas         en         20        años.8 Inconforme con esta decisión,  la defensa recurre en casación.   

La demanda  

Contiene  un  cargo principal de nulidad, con  fundamento  en  la causal prevista en el numeral tercero del artículo 207 de la  Ley  600  de 2000, y dos subsidiarios, el primero de ellos por inconsonancia, al  amparo  de la causal prevista en el numeral segundo, y el último por violación  indirecta, dentro del ámbito de la causal primera cuerpo segundo.   

Cargo principal    

Sostiene  que  la  sentencia  se dictó en un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  del  debido  proceso,  porque  el  procesado  fue condenado por la muerte de EVER ARTURO RUBIO VACA, sin haber sido  interrogado  por  este  hecho  en  su  indagatoria,  ni  habérsele formulado en  consecuencia,    en    dicha    diligencia,     la   imputación   fáctico  jurídica.   

Asegura  que este proceder viola no solamente  el  artículo 29 de la Constitución Nacional, sino el artículo 6° del Código  Penal,  al  igual  que  los convenios internacionales de Costa Rica, Nueva York,  las  reglas  de  Mallorca,  y  los artículos 6°, 336, 337 y 338 del Código de  Procedimiento  Penal,  que  ordenan  interrogar al indiciado por los hechos  que  originan  su vinculación, poniéndole de presente la imputación jurídica  provisional.   

En suma, el procesado fue sorprendido con una  condena   sustentada  en  unas  imputaciones  que  no  fueron  incluidas  en  su  indagatoria,  con  manifiesta  violación  del  debido  proceso y del derecho de  defensa.  Por tanto, solicita a la Corte casar la sentencia impugnada y decretar  la  nulidad  de la actuación desde la resolución mediante la cual se adicionó  la  medida  de aseguramiento para imputarle también el homicidio de EVER ARTURO  RUBIO VACA.      

Primer cargo subsidiario  

Sostiene   que   la   sentencia  no  guarda  consonancia  con  la  resolución de acusación, en lo             que tiene que ver con la  forma  de  participación  del  procesado en el delito por el cual fue condenado  (si  se  trata  de  autor,  coautor, determinador o cómplice), por cuanto en la  sentencia       fue      condenado      a      título      de      autor,   mientras   que   en   la  parte  resolutiva   de   la  acusación  se  guardó  absoluto  silencio  al  respecto.   

Afirma  que  esta  incorrección  hace  más  gravosa  la  situación  del  procesado  “porque  lo  releva del privilegio de  conocer  previamente a la sentencia de condena, no solo los cargos formulados en  la  diligencia  de  indagatoria, sino la modalidad delictiva en que se movió, y  ello,  ciertamente,  vulneró  el  debido proceso y el derecho de defensa, bases  estructurales del proceso penal colombiano”.   

Pide,  en  consecuencia,  casar  la sentencia  impugnada  y  declarar  la  nulidad  de lo actuado a partir de la resolución de  acusación,   para   que   se  dicte  de  conformidad  con  las  exigencias  del  procedimiento penal.   

Segundo cargo subsidiario  

Precisa  que  la sentencia impugnada viola en  forma  indirecta  la  ley  sustancial,  a  causa  de errores de hecho por falsos  juicios  de  identidad  en  la  apreciación  de  las  pruebas, originados en la  distorsión  de su contenido material, al imputarle al procesado el homicidio de  EVER ARTURO RUBIO VACA.   

Argumenta  que  el Tribunal, al analizar esta  imputación,   se sustentó en hipótesis no demostradas, que se convierten  en  meras  inferencias,  sin lógica ni razón alguna, pues se limita a declarar  que  el  procesado  sí  estuvo  en el lugar de los hechos en compañía de EVER  ARTURO  RUBIO  VACA  y  GOMERCINDO  RANGEL  BATECA,  según se desprendía de la  prueba  allegada  al  proceso,  y  a  sostener,  sin  más ni más, que existía  inferencia  razonable  de  su  participación  en la muerte de EVER ARTURO, como  coautor propio.   

Afirma que el tribunal comete el mayor de los  errores  de  hecho  al  pretender  demostrar la responsabilidad del procesado en  este  homicidio, ocurrido a kilómetros de distancia de donde se presentó el de  YARELYS,  con  inferencias generales que no prueban el nexo de causalidad, y sin  indicios   graves   o   connotantes  que  lo  señalen  como  autor  del  mismo.   

El  Tribunal  pretende demostrar la presencia  del  procesado  en  el  sitio  donde  murió  YARELYS,  con  fundamento  en unos  testimonios  que han sido criticados duramente por pertenecer a la misma familia  y  por  haber  cambiado  de  opinión  en  cuanto  a  la  percepción fáctica e  incriminatoria después de un año.   

De  esta  manera,  distorsiona  la prueba que  sirvió  para  absolver  al procesado, por razones de orden lógico, histórico,  crítico  y  dialéctico,  al  ponerla  al  servicio de la incriminación por el  homicidio  de  EVER ARTURO RUBIO VACA, pues si quien disparó contra YARELYS fue  GUMERCINDO  RANGEL BATECA, debe concluirse que el que tenía interés en matar a  EVER ARTURO era éste y no el procesado.   

Estas  razones  conducen  a  concluir  que el  tribunal  “erró  al  distorsionar  la prueba testimonial que no podía servir  los  intereses  procesales  en  dos  sentidos adversos y contradictorios, cuando  afirma  y  niega,  porque  pierde la credibilidad”. Por tanto, pide a la Corte  casar  la  sentencia  impugnada  y  absolver  al procesado del homicidio de EVER  ARTURO RUBIO VACA.   

SE   CONSIDERA   

La Corte ha sido insistente en sostener que la  demanda  de  casación,  además  de  cumplir  los  requisitos mínimos de orden  formal  que  la  normatividad establece, debe superar los juicios de corrección  material  e  idoneidad  sustancial,  aspectos que implican, en su orden, que las  afirmaciones  en  que  se  sustentan  los  cargos coincidan con la verdad que el  proceso  revela  y que cumpla los presupuestos mínimos  requeridos para la  realización de los fines del recurso.   

En el caso que se analiza, el libelista, en el  primer  ataque,  afirma  que  ULBERTH  EMIGDIO SUÁREZ  RODRÍGUEZ  fue  condenado  por  el  homicidio de EVER  ARTURO  RUBIO  VACA, sin haber sido interrogado por este hecho en la indagatoria  y  sin  que  por  tanto  se  le  hubiera realizado la  imputación fáctico  jurídica  de rigor, omisión que en su criterio atenta contra el debido proceso  y el derecho de defensa.   

Desde el punto de vista formal, este cargo no  amerita  ningún  reparo, pues al igual la Corte considera que una irregularidad  de  esta  índole  compromete  los  postulados que el casacionista menciona, con  implicaciones  en  la  validez  de  la  actuación  procesal.  Pero  revisado el  expediente  se  establece  que  las afirmaciones en que se sustenta el ataque no  son  ciertas,  y  que  desde  el punto de vista sustancial, carece totalmente de  fundamento.       

En  la  indagatoria inicial, rendida el 27 de  diciembre  de  2005,  el  fiscal,  después  de  preguntarle al implicado por la  muerte  de  YARELYS BARBOSA NARANJO y de informarle que se hallaba vinculado por  su   participación   en   este  delito,  le  formuló  la  siguiente  pregunta:  “[…]  además  se  tiene  dentro  de  la presente  investigación  que  una  vez  sucedido el hecho es decir donde se acabó con la  vida  de  YARELYS se llevaron HELVER en la camioneta que se dice usted conducía  y  luego  este señor también apareció muerto con arma de fuego, qué nos dice  al respecto? CONTESTO: No conozco ese señor”.   

Y en la ampliación de indagatoria, celebrada  el    9    de   mayo   de   2006,   el   fiscal   le   preguntó:   “[…]  Al  tenor  de la investigación que se sigue en su contra  por   el   delito   de   homicidio  de  YARELES  (sic)  BARBOSA  NARANJO,  y  en  consideración  a  lo anunciado dentro de las pruebas allegadas al proceso, esta  fiscalía  quiere  también  hacerle  cargos  por  el  delito  de  homicidio en HEBER ARTURO RUBIO VACA, qué  puede  decir  al  respecto?  Un  señor  que  no lo conozco, que se busquen unas  pruebas,  que  se  averigüe bien quienes fueron los que cometieron esos hechos,  no se porque la fiscalía me quiere hacer estos cargos”.   

Como  puede  verse, el Fiscal, contrario a lo  afirmado  por  el  casacionista,  no  sólo  le  formuló  al  procesado  cargos  concretos  por la muerte de EVERT ARTURO RUBIO VACA, sino que lo informó que se  procedía  por  el  delito  de  homicidio,  cumpliendo  de  esta  manera  con la  exigencia  que  el  demandante  echa  de  menos,  y  por  consiguiente,  con las  previsiones  del  inciso  tercero  del  artículo  338  de  la  ley 600 de 2000,  situación  fáctico  procesal  que  deja  al  descubierto la inconsistencia del  planteamiento.   

El   segundo   ataque   presenta  falencias  análogas.  El  libelista   denuncia  un  vicio  de  inconsonancia entre la  sentencia   y   la   acusación,   con   el   argumento   de   que  ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ  fue  condenado     por     el     tribunal     en    condición    de    autor  de  la  muerte de EVER ARTURO RUBIO  VACA,  no  obstante  que en la parte resolutiva de la acusación la fiscalía no  le imputó específicamente ninguna forma de participación.   

Confrontados   los   contenidos   de  estas  decisiones  lo  primero  que se establece es que la condena se produjo a título  de  coautor, no de autor, como  equivocadamente  lo  sostiene  el  casacionista, y que esta imputación coincide  con  la  consignada en la acusación, donde la fiscalía precisó, de una parte,  que  ULBERTH  EMIGDIO  había  sido  el autor material de los  disparos,  y  de  otra,  que  GUMERCINDO  tenía  la  condición de coautor,  dejando  en  claro  que  los dos  quedaban cobijados por el instituto de la coautoría,   

“[…]  para esta fiscalía las pruebas de  cargos  ya  analizadas  no  son  mendaces  desde  ningún  punto  de vista a las  declaraciones   de  la  familia  Barbosa  Naranjo,  tal  como  además  así  lo  referenció  el  señor  agente  del  Ministerio  Público  y que esta fiscalía  ratificó   a   ULBERTH   EMIGDIO   SUÁREZ  RODRÍGUEZ,  como  el  autor  material  del  hecho criminal del  doble  homicidio  de  YARELIS  BARBOSA  NARANJO y HEBER ARTURO RUBIO CAVA (sic),  pues  las  apreciaciones que se fundamentaron en la parte motiva, son razonables  y  obviamente  no cabe en la mente de los familiares YARELIS como bien lo afirma  la  defensa,  pues  no  solamente  se  les  ha  creído  a los familiares de las  víctimas,  sino  que  esta  es  ratificada  por  el propio procesado GUMERCINDO  BATECA,  quien así lo dice en indagatoria rendida en el juzgado Sexto Penal del  Circuito y que ratifica en la audiencia pública.   

“Entonces  lo  afirmado  por  el  señor  defensor  no  se comparte pues si cabe no solo en el pensamiento de la Fiscalía  General  de  la  Nación,  sino  también  en  la  mente  del  señor Procurador  Judicial,  cuando  este  también  argumenta que a ULBERTH EMIGDIO SUÁREZ se le  debe  acusar además no sólo por el doble homicidio agravado en YARELIS BARBOSA  y  HEBER ARTURO. Esto obviamente dentro del análisis jurídico plasmado en esta  y  como  bien  se  observa  a  las pruebas así lo referencian como tal y en tal  sentido   esta   fiscalía   ratifica  los  cargos  al  hoy  procesado  por  ser  autor  material  del doble  crimen.   

“[…]  entonces las pruebas de cargo para  dictar  la  resolución  ya  se  analizaron  en su contexto, existiendo entonces  graves  indicios  serios  como testimonios que ofrecen credibilidad. En donde no  es  solamente  GUMERCINDO  RANGEL  BATECA  coautor del  hecho,  sino  que  se ha establecido certeramente que  ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ,  procedió  a  dispararle  a  la víctima  YARELIS   y   posteriormente   a  HEBER  ARTURO”.9   

La circunstancia de que en la parte resolutiva  de   la   acusación   no   se  hubiera  hecho  precisión  sobre  la  forma  de  participación    que    le    era    imputable    al   procesado   ULBERTH  EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ,  no  entraña  ninguna  irregularidad  sustancial,  porque  en las motivaciones de la  decisión  se  dejó  claramente  especificado  que  el  cargo  se presentaba en  condición  de  coautor,  y  así lo entendieron la defensa y los demás sujetos  procesales en el curso del juicio.   

El  tercer  reproche  se  ofrece por su parte  indemostrado.  El  casacionista  denuncia la existencia de un error de hecho por  falso  juicio  de  identidad  en  la  apreciación  de  las  pruebas, pero en su  desarrollo,  en  lugar  de  ocuparse  de  identificar  la  prueba  en la cual se  presentó  el  error  y  de demostrar su existencia y trascendencia, se dedica a  criticar  de  manera  general  la apreciación que el tribunal hizo del conjunto  probatorio,  por  considerar  que contraría  la lógica y la razón, o que  sus   fuentes   no  ameritan  confiabilidad,  sin  acreditar  ningún  error  en  concreto.   

La Corte tiene dicho que el error de hecho por  falso  juicio de identidad es un error de contemplación, que se presenta cuando  el  juzgador,  al  apreciar  el  contenido  material  de  la prueba, realiza una  lectura  equivocada  del  mismo,  poniéndole  a  decir  lo  que  ella  no dice,  situación  a  la  que  puede  llegarse  por  tres  motivos,  (i) porque le hace  adiciones   a  su  contenido,  (ii)  porque  omite  tener en cuenta apartes  importantes del mismo, o (iii) porque altera su expresión literal.   

También  ha  precisado  que  este  error  se  demuestra  confrontando  el  contenido  material  de  la  prueba  con  lo que el  juzgador  afirma  que  ella dice, para evidenciar que entre uno y otro no existe  correspondencia,  y  mostrando que por causa del mismo se llegó a una decisión  equivocada,   porque  influyó  en  la  definición  de  su sentido o en la  aplicación  de  las  consecuencias  jurídicas,  labor  que  el casacionista no  intenta de ninguna manera realizar.   

Visto, entonces, que la demanda no cumple los  requisitos  mínimos  de orden formal y sustancial requeridos para su estudio de  fondo,  se  la  inadmitirá  y  se ordenará devolver el proceso a la oficina de  origen,  no  advirtiéndose  violaciones  a  las garantías fundamentales que la  Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,    

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   defensor   de   ULBERTH   EMIGDIO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                           

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                       JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                           

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Folios 213-218 del cuaderno original 1.   

2  Folios 222 del cuaderno original 1.   

3  Folios 235, 244 y 275-276 del cuaderno original 1.   

4  Folios  256-257,  258-259, 287-289 del cuaderno 1 y folios 1-2, y 4 del cuaderno  2.   

5  Folios 9-22 del cuaderno original 2.   

6  Folios 79-99 y 101 y vuelto del cuaderno original 2.   

7  Folios 193-208 del cuaderno original 2.   

8  Folios 58-78 del cuaderno del tribunal.   

9  Resolución   de   acusación.   Folios   95,96   y  98  del  cuaderno  original  1.     

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