33820(16-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33820  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 90   

Bogotá D.C., dieciséis (16) de marzo de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la  probable  vulneración  de  garantías  constitucionales dentro del proceso seguido contra  CARLOS  FERNANDO  CABRERA  VILLEGAS  en  el que el Tribunal Superior de Cúcuta,  mediante  fallo  de 24 de noviembre de 2009, confirmó la sentencia condenatoria  de  primera  instancia  dictada  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  esa  ciudad  el  16  de octubre de 2009, que lo condenó como  autor  del  delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes  agravado,  a  doscientos  cincuenta y  seis  (256)  meses  de  prisión; la inhabilidad para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por un período igual a la sanción principal; y, le negó  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

1. El 31 de marzo de 2009, aproximadamente a  las  13:20  horas,  la  Policía  Nacional  fue  informada que en la vía que de  Pamplona  conduce  a Cúcuta, se desplazaba el camión de placas NFD 148 cargado  con  productos  de  la  empresa  YUPI,  dentro de los cuales se habían mezclado  sustancias estupefacientes.   

Interceptado  el  automotor  en  el  sitio  conocido  como  Peñas  Blancas,  era  conducido  por  CARLOS  FERNANDO  CABRERA  VILLEGAS  y al presentar el acceso del bodegaje sellos de seguridad, fue llevado  hasta  el centro de abastos donde se requirió al representante de la empresa de  alimentos,  en  presencia de quien se removieron los precintos y se halló en su  interior  102  bultos  de  material  vegetal  que  al  realizarle  la  prueba de  PIPH1  arrojó  como resultado positivo para marihuana en una cantidad de  4929,7 kilos.   

2.  Ante  el Juez Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Conocimiento  de  Cúcuta,  el 20 de mayo de 2009 se llevó a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación contra CARLOS FERNANDO  CABRERA  VILLEGAS  como  autor del punible de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado2.   

3.  El  7  de  julio  del  año  en curso se  celebró      la      audiencia      preparatoria3;  y  el  5,  26,  28 de agosto  y   16  de  septiembre  siguiente  se  verificó el juicio oral4,   sesión  última  donde  se  anunció  el  sentido  condenatorio  del fallo.   

4. Mediante sentencia de 16 de octubre de la  misma  anualidad, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Cúcuta  condenó   a   CARLOS   FERNANDO   CABRERA  VILLEGAS5  como  autor  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado   

5.  Inconforme con la decisión, el defensor  de  CARLOS FERNANDO CABRERA VILLEGAS la apeló y el 24 de noviembre del año que  transcurría,   el   Tribunal   Superior  de  Cúcuta  la  confirmó6.   

6.  En  desacuerdo  con  el  fallo, la nueva  apoderada  de CARLOS FERNANDO CABRERA VILLEGAS interpuso el recurso de casación  y  el  pasado 25 de septiembre de 2010, esta Corporación no admitió el libelo,  sin   embargo,   dispuso   que   una   vez   se   surtiera   las  notificaciones  correspondientes  el  proceso  regresara  al  despacho  para revisar la probable  vulneración  de  garantías  fundamentales  en lo atinente a la legalidad de la  pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas.   

7.  Corrido  el traslado correspondiente, la  apoderada  del acusado propuso el mecanismo de insistencia el cual fue repartido  al   Honorable   Magistrado  Alfredo  Gómez  Quintero,   quien  el  17  de  septiembre             de             20107   lo   resolvió   de  manera  desfavorable.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

No  obstante haber sido rechazada la demanda  al  carecer  de  los presupuestos de técnica, lógica y argumentación exigidos  por  el  ordenamiento  adjetivo,  como  se  dejó  acotado en la providencia que  decidió  sobre su inadmisión, la Sala procederá a corregir el error en que se  incurrió  en la imposición de la sanción accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  en  procura de restablecer la  garantía de legalidad de la pena.   

En  efecto, CARLOS FERNANDO CABRERA VILLEGAS  fue   condenado   por  el  juez  de  primer  grado  y  luego  del  ejercicio  de  individualización  y  determinación  de  la  sanción  conforme  al sistema de  cuartos  punitivos,  como autor del delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes agravado, a  doscientos cincuenta y seis (256) meses de prisión.   

En   ese   momento  procesal  el  fallador  consideró  y  dispuso también imponerle como accesoria, la inhabilidad para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  igual  a la  aflicción       principal,       “tal   como    lo   establece   el  artículo  52  del  Código  Penal”8,  esto es, el equivalente a 21  años  y  4 meses9.   

De  esta  manera  se  hace  ostensible  el  desconocimiento  de  principio  de  legalidad  de  la pena, en consideración al  mandato  de  la  misma  preceptiva  anunciada  por el a  quo,  conforme  a  la  que,  debía  interpretarla  y  aplicarla  en  forma  sistemática  y  en  armonía  con  los señalamientos del  artículo  51,  incisos  primero  y  segundo  de  la Ley 599 de 200010,     en  consonancia  a los cuales, el límite máximo fijado en la ley para esa clase de  sanciones  no  puede  superar  los  20 años, con excepción de lo normado en el  artículo  122,  inciso  5º de la Constitución Política en los eventos en los  que  los  servidores  públicos  son condenados por delitos contra el patrimonio  del Estado, circunstancia que aquí no acontece.   

Así, la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  impuesta por el juez de primer  grado  por  un  término  de  256  meses  desborda el límite establecido por el  legislador.   

Advertido como ya lo fue, que el Tribunal al  conocer  de  la  alzada  de  la sentencia motivo de impugnación no corrigió el  yerro,  la  Sala  casará oficiosa y parcialmente el fallo, razón por la cual y  para  restaurar  el  agravio a la garantía fundamental de legalidad de la pena,  la  ajustará  a  su  tope  máximo  de  20  años,  como  está previsto por el  legislador.   

En   todo  lo  demás,  la  decisión  del  ad  quem  se  mantendrá sin  modificaciones.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1. Casar parcialmente y de oficio  el  fallo  de   24  de  noviembre  de  2009, proferido por el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  en  el sentido de declarar que CARLOS FERNANDO  CABRERA  VILLEGAS queda condenado a la pena accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el término de veinte (20)  años.   

2.  En  todos  los  demás  aspectos  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  permanece  incólume.   

3.   Contra  lo  decidido en el presente fallo no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                        ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                           AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Prueba de Identificación Preliminar Homologada.   

2 Folio  29 de la carpeta.   

3 Folio  48 de la carpeta.   

4  Folios 56, 64, 71 y 79 de la carpeta.   

5 Folio  84 de la carpeta.   

6 Folio  13 cuaderno No. 2.   

7 Folio  31, cuaderno de la Corte.   

8  El  Artículo    51    de    la    Ley    599   de   2000,   dispone:   “Duración  de las penas privativas de  otros  derechos.  La  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  tendrá  una  duración de cinco (5) a veinte (20) años, salvo en el  caso del inciso 3º del artículo 52.   

Se  excluyen  de  esta  regla  las  penas  impuestas  a  servidores  públicos  condenados por delitos contra el patrimonio  del  Estado,  en  cuyo  caso  se  aplicará  el inciso 5 del artículo 122 de la  Constitución Política.   

La  inhabilitación  para  el  ejercicio de  profesión,  arte,  oficio, industria o comercio de seis (6) meses a veinte (20)  años.   

La  inhabilitación para el ejercicio de la  patria   potestad,  tutela  y  curaduría  de  seis  (6)  meses  a  quince  (15)  años.   

La  privación  del  derecho  a  conducir  vehículos   automotores   y   motocicletas  de  seis  (6)  meses  a  diez  (10)  años.   

La  privación  del derecho a la tenencia y  porte de arma de uno (1) a quince (15) años.   

La  privación  del  derecho a residir o de  acudir  a  determinados lugares de seis (6) meses a cinco (5) años.”   

9 Folio  94 del cuaderno No. 4.   

10  “Artículo 52. Las penas  accesorias.  Las  penas  privativas de otros derechos, que pueden imponerse como  principales,  serán  accesorias y las impondrá el Juez cuando tengan relación  directa  con  la realización de la conducta punible, por haber abusado de ellos  o   haber  facilitado  su  comisión,  o  cuando  la  restricción  del  derecho  contribuya  a  la  prevención  de  conductas  similares  a la que fue objeto de  condena.   

En la imposición de las penas accesorias se  observará estrictamente lo dispuesto en el artículo 59.   

En   todo   caso,  la  pena  de  prisión  conllevará  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas, por un tiempo igual al de la pena a que accede y hasta por  una  tercera  parte más, sin exceder el máximo fijado en la Ley, sin perjuicio  de  la  excepción  a  que  alude  el  inciso  2  del  artículo 51.”     

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