32000(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 32000  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                

              Magistrado Ponente   

                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                    Acta No. 331   

         

Bogotá,      D.C.,     catorce  (14)  de  septiembre  de  dos  mil once (2011)   

VISTOS:  

Terminada la audiencia pública de juzgamiento  dentro  del  proceso  adelantado  contra JORGE AURELIO  NOGUERA  COTES,  procede la Sala a dictar sentencia de  conformidad  con  las  facultades conferidas en los artículos 235-4 de la Carta  Política y 75-6° de la Ley 600 de 2000.   

IDENTIFICACION DEL PROCESADO  

JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES,  se  identifica  con  la cédula de ciudadanía No. 12’558.712, nació el 25 de septiembre de  1963  en Santa Marta, es hijo de Luís Aurelio Noguera y Maruja Torres, tiene 47  años,  es  casado  con  Lorena  Flórez Suárez, tiene 3 hijos: Laura, Lucía y  Alejandro,  es  abogado  especializado  en derecho público y ocupó el cargo de  Director  del Departamento Administrativo de Seguridad DAS entre el 16 de agosto  de 2002 y 26 de octubre de 2005.   

     

HECHOS  

En el segundo semestre del año 2005 y primer  semestre  del  año  2006,  los  medios  de  comunicación  dieron a conocer las  denuncias  que  formulaba  el  ex  Jefe  de la Oficina de  Informática del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  contra el ex Director del organismo  JORGE AURELIO NOGUERA COTES,  todas  ellas  relacionadas  con  los  supuestos  vínculos que habría tenido su  administración  con  el Bloque Norte de las Autodefensas, comandado por Rodrigo  Tovar Pupo, alias “Jorge 40”.   

Estas  denuncias  daban  cuenta  de  diversas  irregularidades  cometidas al interior de la institución, dirigidas a favorecer  el accionar paramilitar en la zona norte del país, así:   

-Filtración de información de inteligencia a  miembros de las autodefensas.   

-Entrega de información de policía judicial,  relativa  al  proceso  de  acción  de  extinción  de  dominio que la Fiscalía  General  de  la  Nación  adelantaba  con  apoyo  de  investigadores  del  Área  Especializada  de Investigaciones Financieras de la Dirección General Operativa  del  DAS,  contra  el  Frente  Resistencia Tayrona, al ideólogo político de la  citada organización, José Gelves Albarracín.   

–  Alteración  y  borrados de anotaciones de  antecedentes y órdenes de captura de miembros de las autodefensas   

–  Nombramientos  en los cargos de Directores  Seccionales  en  la Costa Norte del país, de personas cercanas a la asociación  delictiva   con   el   propósito   de  favorecer  y  promover  sus  actividades  delictivas.   

–  Suministro  de  listas  de  sindicalistas,  estudiantes  y  dirigentes  de izquierda entre ellos, Fernando Piscioti, Alfredo  Correa  De  Andreis  y  Zully  Codina Pérez al bloque norte de las autodefensas  para que los ejecutaran.   

DE LA ACTUACION PROCESAL  

1-  En  torno a la reseña de este proceso es  importante   precisar   que  el  mismo  fue  objeto  de  nulidad  en  pretérita  oportunidad,  pues  si  bien  el  Fiscal  General  de  la  Nación  calificó la  actuación  con  resolución  de  acusación  el  1º de febrero de 2008, fue un  Delegado  ante  la Corte Suprema de Justicia quien dispuso la apertura formal de  investigación  en  contra  de  JORGE AURELIO NOGUERA  COTES el 22 de enero de 2007.   

Por  esta  situación  la  Sala  en audiencia  preparatoria  realizada  el  11  de  junio  de  2008,  decretó la nulidad de la  actuación  a  partir  de  la  resolución  de  apertura  de  instrucción, pues  funcionario  diferente  al  Fiscal  General  dispuso del ejercicio de la acción  penal  y ejecutó actuaciones que correspondían de manera exclusiva y privativa  a   éste,   en   virtud  del  fuero  que  cobijaba  al  sindicado  NOGUERA COTES.   

En la aludida audiencia se dejó claro que las  pruebas  acopiadas  durante  la  investigación  permanecían  intactas, pues no  presentaban  vicios  en  su  producción y aducción, en tanto fueron recaudadas  por  un servidor con funciones judiciales, contaron con la participación de los  sujetos  procesales  en ejercicio del derecho de contradicción y cumplieron con  los  requisitos  legales,  es  decir, carecían de vicios que las privaran de su  aptitud demostrativa.   

2-  En  cumplimiento de la decisión adoptada  por  la  Corporación,  el  18  de junio de 2008 el Fiscal General de la Nación  abrió  investigación  formal en contra del ex Director del DAS por los delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado;  homicidio  agravado;  utilización de  asunto  sometido  a  secreto  o reserva; falsedad por destrucción, supresión u  ocultamiento  de  documento  público;  abuso de autoridad por acto arbitrario e  injusto;     concusión    y    cohecho    propio1.   

Vinculado   con   indagatoria  definió  la  situación  jurídica  de  NOGUERA COTES con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva por  el  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado, absteniéndose respecto de las  hipótesis   de   homicidio   agravado,  por  ausencia  de  indicios  graves  de  responsabilidad2.    

Finalmente  el  Fiscal  General de la Nación  acusó   mediante   resolución   de   6   de   mayo  de  2009,  a  JORGE  AURELIO NOGUERA COTES como presunto  coautor  responsable  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado  –artículo  340  inciso  2-;  homicidio  agravado  por  los  decesos de Alfredo  Correa  De Andreis, Zully Esther Codina, Fernando Pisciotti Van Strahlen y Adán  Pacheco,      en     concurso     homogéneo     y     sucesivo     –artículo    103    y    104   ord.  10; cohecho propio; concusión; abuso de autoridad por  acto    arbitrario    e    injusto   –art.   416-;   utilización   de  asunto  sometido  a  reserva –art.  419-  y  destrucción,  supresión  u  ocultamiento de  documento  público  –art.  292  inciso  2- 3.   

En  relación  con  los  anteriores cargos es  importante  puntualizar  que  en  audiencia  preparatoria llevada a cabo el 8 de  septiembre  de  2009,  la  Sala  decretó  la  nulidad  por los  siguientes  delitos:  homicidio  agravado  respecto  de  Adán  Pacheco, dado que durante la  instrucción  nunca se formuló este cargo; concusión y cohecho propio, ante la  comprobada  existencia  de  otra  investigación por los mismos hechos, aspectos  éstos  que  vulneraban  el  derecho  de  defensa  y  principio del non bis in idem.   

Ante  esta  realidad procesal y con el fin de  evitar  confusiones,  la  presente  providencia no hará mención de los delitos  objeto de esa medida.   

3-  En  lo esencial la resolución acusatoria  consignó:   

3.1.  Frente  al  delito  de  concierto  para  delinquir,   estimó  que  los  vínculos  del  ex  director  del  DAS  con  las  autodefensas  se  palpaban  con  el  entorpecimiento  que  sufrió la operación  Ciclón,  dirigida  contra  Hernán Giraldo Serna, pues el análisis conjunto de  la  prueba  testimonial  y  documental   revelaba  cómo  la  remoción del  coordinador   de   esa  unidad  investigativa,  Sigifredo  Puentes,  tenía  ese  fin.    

Acudió   a   la   declaración  de  Gloria  Bornacelly,  Directora de la Seccional DAS en Santa Marta, para demostrar que la  llamada  realizada  desde  el  nivel  central  a ésta fue fulminante para hacer  comparecer  a  Sigifredo  Puentes  a  Bogotá, e impedir su participación en el  operativo llamado en ese momento Rodadero.   

Agregó  que la revisión de los computadores  de  los  detectives  que  participaban  en la operación, Juan Carlos Sánchez y  Juan   Carlos   Garzón,   no   tenía  explicación  alguna  y  sí  en  cambio  materializaba el deseo de torpedearla.   

En  este sentido acudió a los testimonios de  Rafael  García  Torres  y  Luís  Carlos  Barragán,  quienes  relataron que el  Director    JORGE   AURELIO   NOGUERA   buscaba  impedir  la  ejecución  del operativo en tanto afectaba la  seguridad de su familia, especialmente la de sus padres.   

Confrontó  la prueba documental del trámite  de  la  operación  ciclón  con  el  proceso 1669 de la Unidad Nacional para la  Extinción  del  Derecho de Dominio y contra el Lavado de Activos, para aseverar  que  razón  les  asistía a Juan Carlos Sánchez Candía y Juan Carlos Garzón,  cuando  señalaban  que  el  proceso  de ocupación contra Hernán Giraldo no se  adelantó en su totalidad.   

Consideró  que  la  finalidad  del  traslado  intempestivo   de   Sigifredo   Puentes  de  Santa  Marta  a  Bogotá  fue  para  “proteger,  auxiliar  o  controlar  las acciones en  contra  de  las  AUC  y  en  particular en  contra de Hernán Giraldo quien  tenía   su   sede   en   la  seccional  respectiva  y  quien  tenía  orden  de  captura”4.   

Y  concluyó: “no  es  coincidencia  la  actuación  directa,  premeditada y dolosa de JORGE ARELIO  NOGUERA  al  pedir  información de la operación, al requerir a Giancarlo Auque  sobre  esa  operación  Ciclón,  al  llamar a Benítez o a obtener información  como  lo  atestiguó  Pérez,  sino  que tenía un interés claro y determinado:  EVITAR  QUE  SE  LLEVARA A CABO LA OPERACIÓN y lograr evitar que se capturara a  Hernán  Giraldo  y  sus  parientes  o  amigos.  Y  si  vemos documentalmente el  recorrido,  la ambición del entonces director del DAS se logró. No se ocuparon  los  bienes  en su totalidad, no se capturaron los que tenían orden de captura,  se  quitó  del medio a Sigifredo Puentes y a los de Operaciones Financiera y se  conoció  a  cabalidad lo que las labores de inteligencia habían arrojado, para  informar    cabalmente    a    sus    “compañeros   de   andanzas5”.   

3.2.  La acusación por el delito de falsedad  por  supresión, destrucción u ocultamiento de documento público, se sustentó  tanto  en  la  condena proferida por este ilícito en contra de Rafael García y  Ariel  Garzón, como en las manifestaciones del primero, dirigidas a sostener el  conocimiento  que  tenía  el Director del DAS sobre la alteración de datos que  realizaba  en  el  sistema  de información, como también en lo atestiguado por  Sandra  Escárraga,  Henry  Rubio  y  Luis  Carlos  Barragán Samper, quienes al  unísono   indicaron   que   de   tiempo   atrás   al   año  2004,  detectaron  comportamientos  de esta índole por parte de Rafael García, los cuales habían  sido   notificados   a   NOGUERA   COTES, quien nada hizo al respecto.   

De  allí predicó que si bien Rafael García  era  la  persona  que  hacía  estas  modificaciones  en  el sistema del DAS, el  entonces   Director   las   conocía,   labor  con  la  cual,  NOGUERA   “permitió  a  los  grupos  paramilitares  asegurar  su  impunidad,  recibir información de primera mano de un organismo de inteligencia  y  por lo mismo es creíble que el señor NOGUERA conocía lo que RAFAEL GARCÍA  hacía   y   le  solicitaba  la  realización  de  esas  actividades6”.   

Por  último,  integró  este  hecho  a  la  hipótesis delictiva del concierto para delinquir.   

3.3.   Los   cargos   de  homicidio  están  sustentados  en  “haber suministrado listas que  tenía  el  DAS  de  personas  protegidas  por  ser  de  grupos de izquierda, de  sindicalistas,   profesores   universitarios   (Zully  Codina  Pérez,  Fernando  Pisciotti  y Alfredo Correa De Andreis) que aparecieron  coincidencialmente  muertas  en forma violenta, supuestamente a manos de paramilitares bajo el mando  de Jorge 40”   

“Los casos aquí  relacionados  tienen  como común denominador acciones de inteligencia en contra  de  estas  personas,  con  afirmación  por parte del DAS de pertenecer a grupos  subversivos,  su  captura,  y  ante la decisión de la fiscalía como en el caso  del homicidio de CORREA DE ANDREIS su muerte”   

“Empiezan   a   interesar  entonces  las  condiciones  de  modo  tiempo y lugar, que permiten afirmar que el procedimiento  era muy singular en estos casos y coincidente.”   

“De  igual  manera  debemos afirmar que el  señor  RAFAEL  GARCÍA  afirmó  el conocimiento y la orden que había de JORGE  NOGUERA   de   entregar  la  lista  de  varios  miembros  del  sindicato  a  las  AUC”   

“Todos  estos  casos  han  sido atribuidos  judicialmente  a  las  AUC y por ende la prueba final demuestra que los indicios  son  de entidad para asegurar la participación del señor JORGE AURELIO NOGUERA  COTES  en  estos  hechos,  a  través  de  la  entrega de la información que se  recuperaba  en  las  actividades  de  inteligencia  y  poniendo  la Dirección y  función  del  DAS  al  servicio  de  grupos  al  margen  de la ley, que habían  manifestado  públicamente  su  decisión  de  acabar  con  estas personas, como  quedó        acreditado       probatoriamente7”   

3.4. Respecto al delito de abuso de autoridad  por acto arbitrario e injusto aseguró:   

“Está  demostrado  que  el  señor  JORGE  NOGUERA  de  manera  injusta  y  excediéndose en el ejercicio de sus funciones,  remueve  al  señor  Sigifredo  Puentes,  declara insubsistentes a varios de los  funcionarios  del  DAS  que  venían  adelantando  labores  en  contra de grupos  armados al margen de la ley.”   

La  declaración  de  Sigifredo Puentes, las  declaraciones  de  Juan  Carlos  Sánchez  Candía y Juan Carlos Garzón permite  –sic-  aseverar  que  la  remoción  del grupo financiero obedeció a actos de injusticia del señor JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES,  pues  responden  a los propios fines personales del ex  director  del  DAS y no a la ley o interés público8”.   

2.5.  En  lo  atinente  al  tipo  penal  de  utilización  de  asunto  sometido a reserva, hizo suyas las manifestaciones del  Ministerio  Público  en  lo relativo a que “NOGUERA  COTES,   por  conducto  de  García  Torres  utilizó  información  que  debía  permanecer   en   secreto   o  reserva,  a  la  cual  tenía  acceso,  única  y  exclusivamente  por  fungir  como  jefe del organismo de inteligencia del Estado  Colombiano,  con  el  nítido  propósito  de  beneficiar  a  miembros de grupos  paramilitares,   específicamente   a   Hernán   Giraldo   Serna,  alertándolo  acerca   del  procedimiento de ocupación de bienes inmuebles que adelantó  la  fiscalía 21 de la Unidad Nacional para la Extinción del Derecho de Dominio  y   contra   el   Lavado  de  Activos,  al  interior  del  radicado  1669  ED  y  advirtiéndole  a  Nodier  Giraldo Giraldo sobre la orden de extradición que lo  afectaba”.   

Finalmente    concluyó:    “Esta  demostrado  que  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  desde  la  Dirección  del Departamento Administrativo de Seguridad D.A.S., llevó personas  pertenecientes  a  las  AUC, como Rafael garcía, Gloria Bornacelli y otros para  que desde adentro colaboraran con esa estructura paramilitar”   

“Impartió  órdenes  en  concreto  para  entregar  información,  para  adulterar  base de datos, para informar sobre las  personas  que  resultaban  ser  objetivos  militares  de estas organizaciones al  margen  de  la ley. En una sola palabra, puso al servicio del paramilitarismo al  Departamento Administrativo de Seguridad DAS”   

EL JUICIO  

Durante  esta  etapa  la Sala, atendiendo las  pruebas  solicitadas  por  los  sujetos  procesales,  escuchó en declaración a  Salvatore  Mancuso,  Edgar  Ignacio Fierro Flórez y William Mayorga Suárez, ex  integrantes de grupos de autodefensa.   

Asimismo fueron oídos en testimonio, algunos  ex  servidores  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  como  Andrés  Mauricio   Peñate   Giraldo,   Jorge  Alberto  Lagos  León,  Gina  Auxiliadora  Sarmiento,  Giancarlo  Auque  de  Silvestre,  Carlos Arturo Riaño, Emiro Rojas,  Gabriel  Sandoval  Pavajeau,  Luz  Marina  Rodríguez, Martha Inés Leal Llanos,  Juan  Carlos  Sánchez  Candía,  José  Miguel  Narváez  y Guillermo de la Hoz  Carbonó.   

Frente  a  la  temática de los homicidios de  Fernando  Pisciotti  Vanstrhalen  y  Alfredo Correa De Andreis, la Corte oyó en  declaración  a  Julio  César  Pisciotti  Vanstrahlen, Nohora de Jesús Ospino,  Antonio  José Nieto Güete, José Darío Pérez Murcia y Rebeca Gómez Navarro,  entre otros.   

De   otra   parte,   se  realizaron  varias  inspecciones  a  las  instalaciones del Departamento Administrativo de Seguridad  –DAS-   y  a  despachos  judiciales  para  obtener  el material probatorio relacionado con los homicidios  de      Zully      Codina      Pérez,      Alfredo     Correa     D’   Andreis   y   Fernando   Pisciotti  Vanstrahlen.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

INTERVENCIÓN DE LA FISCALÍA  

Comenzó  su  alegato  solicitando  a la Sala  proferir    sentencia    de    carácter    condenatorio   contra   JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES,  por  los  delitos señalados en la resolución de acusación.   

-Sobre el concierto  para  delinquir  agravado,  aseguró con fundamento en  las  declaraciones  rendidas  por  Rafael  García,  Salvatore Mancuso y Rodrigo  Tovar   Pupo,   alias  “Jorge  40”,  que  está  demostrado  que  el procesado durante su desempeño como  Director   del   DAS,   promocionó   grupos   paramilitares  al  margen  de  la  ley.   

Consideró  creíble  todo  lo  noticiado por  Rafael  García,  en  el  sentido  que  JORGE AURELIO  NOGUERA  le  hizo  saber  desde su llegada al DAS como  Jefe  de  Informática,  que iba actuar como enlace de él con las autodefensas,  aprovechando  su  cercanía al movimiento político de la Provincia Unida de las  AUC  y al integrante del ala política de esa organización ilegal, José Gelves  Albarracín,    con    quien    García    admitió   haber   tenido   reuniones  periódicas   desde  finales  de  2002  en  Santa  Marta  y Bogotá, con el  propósito  de  suministrarle  informaciones producidas en desarrollo de labores  de  inteligencia  adelantadas  por  el  DAS,  tarea que no podía hacer sino una  persona que gozara de la absoluta confianza del Director.   

Aludió  a  las  reuniones  personales  que  sostuvieron   NOGUERA   y  Rodrigo  Tovar  Pupo, alias, “Jorge 40”, especialmente a la celebrada en las  fiestas  del  Mar  en  el  año  2003, en el lugar de las antenas repetidoras de  televisión  de la Sierra Nevada, para asegurar que entre ellos sí existía una  relación cercana.   

De  otro  lado,  destacó  cómo  García fue  testigo  de la contrariedad que le causaba al Director  saber  de los operativos adelantados por el Comandante  de  la  Policía  Nacional  del Magdalena, Coronel Heriberto Pardo Ariza, contra  las autodefensas que operaban en Santa Marta.   

Aseguró  que  es  un  hecho  probado  que el  movimiento  de  las Autodefensas Unidas de Colombia, conocido también como AUC,  ejercía  notoria  influencia paramilitar y política en varios departamentos de  la  costa  norte  de  nuestro  país, entre ellos el Magdalena, región donde el  procesado   había   desempeñado   importantes   cargos   públicos     

Fue explícito en cuestionar los nombramientos  en  el  cargo de Subdirector del DAS a José Miguel Narváez y en el de Director  Seccional  de Bolívar a Rómulo Betancurt, personajes mencionados por Salvatore  Mancuso como miembros adeptos a las autodefensas.   

En  todo este contexto, indicó el Fiscal, no  son  extrañas  las  visitas  de  Álvaro  Eduardo Pupo Castro, primo de Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40” al Departamento Administrativo de Seguridad  entre  el  21  de  agosto  de  2003  y  11 de octubre de 2005, las cuales según  García eran para suministrar información a las autodefensas.   

Finalmente  pidió  a  la  Corte  no tener en  cuenta  para  los  efectos punitivos, el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006 que  modificó  el  artículo  340  de  la Ley 599 de 2000, por cuanto los hechos del  proceso   acaecieron   con   anterioridad   a   la   entrada   en   vigencia  de  aquélla.   

-Acerca     de     los     delitos  de homicidio agravado,  afirmó  que  se  logró  establecer la  efectiva    contribución   que   procuró   NOGUERA  a  las  autodefensas,  conclusión  a  la que llegó a  través  de  la declaración rendida por Rafael García, en lo concerniente a la  entrega  de listados a la mencionada organización ilegal, los cuales contenían  los  nombres  de  personas  de  ideología  de  izquierda  y  para facilitar los  asesinatos  de  Zully  Codina  Pérez,  Fernando Pisciotti Vanstrahlen y Alfredo  Correa De Andreis.   

Frente  al  homicidio de Zully Codina Pérez,  ocurrido  el  11  de  noviembre  de  2003,  en  Santa  Marta,  aseguró  que fue  perpetrado por el Bloque Norte de las Autodefensas.   

Apoyado  en  el  testimonio  de Wilson Poveda  Carreño  sostuvo que Fernando Pisciotti Vanstrahlen era objetivo militar de las  autodefensas  y que fue el Comandante “Omega” quien dio la orden de ejecutar  su   muerte.   En  este  punto,  aludió  al  testimonio  de  Nohora  de  Jesús  Ospino,   para decir que este crimen ocurrió poco tiempo después de haber  dialogado  con  la  secretaria  del  ex Director del Departamento Administrativo  para    informarle    sobre    la    situación   de   paramilitarismo   en   el  Magdalena.   

De Alfredo Rafael Correa De Andreis, mencionó  que  previo  a su muerte estuvo detenido por el delito de rebelión, proceso que  según  Antonio  José  Nieto,  fue  un  “vil” montaje realizado por el DAS,  originado  en  supuestas  labores  de  inteligencia  y  de policía judicial que  incluyeron  entre  otras,  reconocimientos  ilegales para los cuales se habrían  exhibido   fotos   previamente   a   las  personas  que  luego  reconocieron  al  catedrático.   

En relación con estas tres personas, observó  varios  elementos comunes: i) Su ideología de política de izquierda,  ii)  La  responsabilidad  de las autodefensas en los homicidios y iii) la alusión de  Rafael  García  en  cuanto que observó sus nombres en listados que fluían del  departamento        administrativo        de        seguridad       – DAS.   

Por   lo   anterior   consideró  que   JORGE  AURELIO  NOGUERA  es  coautor  por  la  contribución efectiva que prestó en los homicidios agravados  de  las  personas  mencionadas,  de acuerdo con lo establecido en los artículos  103 y 104 numeral 10 del Código Penal.   

-Del     ilícito    de    abuso  de  autoridad  por  acto  arbitrario  e  injusto,  manifestó  que durante la época de la  administración   de   NOGUERA  COTES,  el  investigador  Sigifredo Puentes fue trasladado a la seccional de  Arauca sin que existiera una justa razón para ello.   

Es  así como apoyado en las declaraciones de  Juan  Carlos  Sánchez  Candia, Juan Carlos Garzón Garzón, Rafael García y el  Fiscal   Alfonso  Trilleras  Matoma,  indicó  que  el  traslado  del  detective  Sigifredo  Puentes  Ibáñez a la seccional de Arauca, mediante resolución 1390  de  12  de  agosto  de  2003, se llevó a cabo en el desarrollo de la operación  Ciclón, con el propósito de obstaculizarla.   

Afirmó que bajo las órdenes de NOGUERA,  la  Directora  del  DAS  en  el  Magdalena,   Gloria   Bornacelli,  impartió  la  instrucción  de  que  ningún  investigador  podía  ir uniformado a prestar colaboración a la Fiscalía en la  acción  de  extinción  de  dominio  de  los  bienes  de Hernán Giraldo Serna.   

Con  fundamento  en  estas  consideraciones  concluyó  que  la  decisión de traslado de Sigifredo Puentes no se enmarcó en  los  criterios  que  guían la función administrativa, de acuerdo a lo previsto  en  el  artículo  209  de  la  Constitución  Política, todo lo cual radica la  determinación  en  arbitraria e injusta, configurándose así la autoría de la  conducta  de  abuso  de  autoridad  de  que  trata  el artículo 416 del Código  Penal.   

-En  lo  atinente  a  la  conducta punible de  destrucción,  supresión u ocultamiento de documento  público,  aludió  al informe del DAS No. 240 de 3 de  diciembre  de  2004,  el  cual  da  cuenta  de  los  permisos con que contaba el  usuario    Rafael   García   para   modificar   la   base   de  datos  del  DAS.   

A  partir  de  la declaración del comandante  paramilitar  Hernán  Giraldo  Serna,  refiere que García en calidad de Jefe de  Informática  borró los antecedentes en el sistema SIFDAS que registraba Nodier  Giraldo Giraldo.   

Rememoró  cómo García hizo saber que desde  su  llegada  a  la institución, el entonces Director le advirtió llevar a cabo  ese  tipo  de actuaciones como parte de la colaboración que se prestaría a las  autodefensas.   

Coligió,  entonces,  que la participación y  aceptación  por parte de Rafael García, en su condición de Jefe de la Oficina  Informática,  de  estos hechos, acreditan la responsabilidad del ex Director en  los mismos.   

En  síntesis,  consideró  que  NOGUERA  es coautor de la conducta punible  de  falsedad  por destrucción, supresión u ocultamiento de documento público,  prevista  en los incisos 1º y 2º del artículo 292 del Código Penal, pues las  informaciones  consignadas  en  el sistema SIFDAS  corresponden al concepto  legal de documento.   

-Finalmente,  respecto  a  la  utilización    de    asunto   sometido   a   secreto   o   reserva  legal,    expresó  que  Jorge  NOGUERA  filtró  informaciones  del  DAS  con  la  entrega  de listados de personas de ideología  política  de  izquierda;  el suministro de documentos relativos a la operación  ciclón  a  José  Gelves Albarracín, los cuales incluían listados de bienes y  personas con órdenes de captura.   

Mencionó  las  declaraciones  de  Salvatore  Mancuso,  Rafael García y Javier Ernesto Ochoa Quiñónez, ex integrante de las  AUC,  quienes  corroboraron la colaboración que JORGE  NOGUERA  como  Director  del  DAS  proporcionó  a las  autodefensas  de una forma continua e incondicional durante su permanencia en la  institución.   

INTERVENCIÓN     DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

La    representante    del    Ministerio  Público   apoyó  en  lo  fundamental   los   argumentos   de   la   Fiscalía  para  solicitar  sentencia  condenatoria  contra el encartado, con excepción efectuada frente a los delitos  de  homicidio  agravado,   respecto  de  los cuales pidió absolverlo, pues  consideró  que  la  actuación  no  cuenta  con elementos de juicio dirigidos a  señalar su compromiso penal.   

INTERVENCIÓN DE LA PARTE CIVIL  

El representante de la parte civil en extensa  intervención   se   refirió   a   los   temas   que   la   Corte  sintetiza  a  continuación.    

Así, mencionó en primer término el tipo de  responsabilidad  que le asiste al procesado frente a los homicidios cometidos en  Zully  Codina  Pérez,  Fernando  Pisciotti  Vanstrahlen  y  Alfredo  Correa  De  Andreis.   

En esa dirección, después de hacer alusión  a  decisiones de los Tribunales Penales Internacionales para Yugoslavia y Ruanda  como  a  la  teoría  la autoría mediata, estimó que  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  debe  ser condenado en  calidad   de   coautor   mediato   por  los  crímenes  de  las  personas  antes  mencionadas.   

Acto  seguido, se ocupó de las declaraciones  rendidas  por  Rafael  García  para  decir que es un testigo que merece toda la  credibilidad  por la estrecha amistad que mantenía con el procesado, lo cual le  permitía   conocer   las   actividades   desplegadas  al  interior  de  la  institución en pro de las autodefensas.   

Resaltó  que  de  manera gradual García fue  aportando  datos en cuanto a las relaciones de NOGUERA  con  ese  grupo criminal en el campo de nombramientos,  entrega   de  información  y  obstaculización  de  actividades  encaminadas  a  combatir  ese  grupo  delincuencial,  los  cuales  fueron corroborados con otros  medios de prueba en este proceso.   

Frente al delito de  concierto  para  delinquir  aseguró  que JORGE   NOGUERA   puso  al  servicio  del  paramilitarismo  el  DAS,  para  convertirlo  en una estructura criminal que les  suministraba   y   facilitaba   elementos   técnicos,   insumos  económicos  y  blancos.   

Desde esta perspectiva consideró que tres son  los   ejes   fundamentales   de   esa  colaboración:  suprimiendo  antecedentes  judiciales  que  incluían  requerimientos  nacionales  e internacionales contra  miembros  del  paramilitarismos  y  narcotraficantes; saboteando las operaciones  que  se  planeaban  contra  estos  grupos  y  desviando  el  desarrollo  de  las  investigaciones   cuando   se   observaba   que   iban   dirigidas   contra   el  paramilitarismo.   

Estimó  probada  la  existencia de reuniones  entre  NOGUERA  y  “Jorge  40”  como  líder  del Bloque Norte, una de ellas, durante las fiestas del mar  en  la  Sierra  Nevada  de  Santa  Marta,  lugar donde se encuentran las antenas  repetidoras de la televisión nacional.   

Del  mismo  modo  predicó  que por orden del  implicado   se    suprimieron  antecedentes  y  se  suministró  de  manera  permanente  información  de  inteligencia a los grupos de autodefensa, aspectos  que  constituyen  prueba  del dominio del hecho en relación con el cumplimiento  del destino criminal de este aparato organizado de poder.   

Hizo  alusión  a la declaración rendida por  Javier  Ochoa  Quiñónez, para decir que a través de él se conoce que García  visitó   una   finca   en   Pivijay  –  Magdalena,  lugar  en  el  cual entregó una documentación y unos  diskettes  que  contenían  el  sistema  de  antecedentes a nivel nacional, para  consultar  las  cédulas de los integrantes del grupo paramilitar y verificar si  tenían antecedentes penales u órdenes de captura.   

Sobre  la  operación  Ciclón,  resaltó  el  traslado  de que fue víctima el funcionario que la dirigía, Sigifredo Puentes,  como  las  demás  actividades  desplegadas  por JORGE  NOGUERA   y   Gloria   Bornacelly   para   tratar  de  obstaculizarla.  Sostuvo  que  existen  dos versiones alrededor de ella, una del  Director,   según   la   cual   la  operación  fue  exitosa,  y  otra  de  los  investigadores  del  DAS,  la  creíble,  pues ella ejemplifica los mecanismos a  través   de   los   cuales   NOGUERA   dominaba  el  aparato  criminal  organizado  de poder, suministrando  información estructural al paramilitarismo.   

En  lo  atinente  a  los  homicidios indicó:  “fueron   ejecutados   por  el  DAS  como  aparato  organizado  de  poder  que  él dirigía”; y por ello  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   debe  ser  condenado  como  autor  mediato  a  través  de  aparatos  organizados  de poder, “toda vez que ocupó un lugar  privilegiado  en esa estructura que le permitió tener el control del dominio de  esos  hechos  criminales,  en  virtud  de los cuales concurrió con división de  trabajo  criminal,  así  está  probado  que  realizó  inteligencia,  elaboró  incluso  a  disposición  del  Bloque  Norte  listados  de  personas de supuesta  filiación  de  izquierda,  para  que  fueran  asesinados,  colocando de paso al  organismo   de  inteligencia  del  DAS  al  servicio  de  oscuros  intereses  de  narcotraficantes y paramilitares”    

Agregó  que  “es  precisamente  alias  “Don  Antonio” comandante paramilitar de alias “Jorge  40”,  ambos del Bloque Norte, las personas que reconocen y aceptan en justicia  y  paz  la  responsabilidad sobre estos crímenes, lo que prueba una vez más la  existencia  de  ese  aparato  organizado  de  poder  y  como  se  ejecutaban las  personas”.     

En  cuanto  al homicidio de Alfredo Correa De  Andreis,  sostuvo  que Edgar Ignacio Fierro reconoció su responsabilidad frente  a  este hecho, personaje que además, resultó ser amigo de Javier Alfredo Valle  Anaya,   investigador  del DAS responsable de fabricar el montaje contra el  profesor Correa De Andreis.   

Respecto a la responsabilidad del procesado en  el  homicidio  de  Fernando  Pisciotti  Vanstrahlen,  la apoyó en la visita que  éste  realizara  a  las  instalaciones  del  DAS  en  Bogotá,  lugar  donde se  entrevistó  con  la secretaria privada del Director para ponerla al tanto de la  situación  que  se vivía en El Banco, Magdalena y de la necesidad que existía  de  retirar  las  mesas  de votación de la zona rural del citado municipio, por  las presiones que ahí ejercían los grupos paramilitares.   

En  el  caso  de  la  periodista Zully Codina  Pérez,  mencionó  que ella era una dirigente sindical y que en el proceso obra  un  informe  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  en  el  cual  se cita la  entrevista  a  un paramilitar llamado Polo Polanski, quien sobre los móviles de  la  muerte  reveló  que  obedeció  a  la  información  que  poseía de grupos  paramilitares  y  concretamente  del grupo de Hernán Giraldo Serna, mencionando  igualmente  que la Sijin y el DAS trabajaban con las AUC, de donde concluyó que  los  nombres  de  los  sindicalistas  asesinados  fueron  suministrados  por  el  organismo de seguridad.   

Por   último,   y  después  de  referirse  nuevamente  a  las anteriores situaciones para considerarlas probadas, solicitó  expedir  copia  para investigar al ex Presidente de la República, Álvaro Uribe  Vélez,  por  cuanto  en  su  criterio estos crímenes y todos los demás que se  presentaron  contra  periodistas,  políticos  de  oposición,  sindicalistas  e  incluso  jueces  tienen  como origen su política de seguridad a nivel estatal y  nacional.     

Asimismo, pidió expedir copia para investigar  a  los  ex  funcionarios  del  DAS,   Geancarlo  Auque de Silvestri, Javier  Alfredo valle Anaya, Rómulo Betancurt y Enrique Ariza.    

INTERVENCIÓN DEL ACUSADO  

A  través  de  una  exposición didáctica y  extensa,  procedió  a  confrontar  las diversas declaraciones de Rafael García  Torres  con  el  propósito  de  hacer  ver las inconsistencias que a su juicio,  incurría su “único” testigo de cargo dentro de este proceso.   

Paso  seguido,  realizó  el  mismo ejercicio  entre  las  versiones  de  Rafael  García  y  las personas que mencionaba, para  concluir  que ninguno de ellos corroboraba las acusaciones de García y que todo  obedecía   a   que   él   “recibía   libretos”,   los   cuales   después  repetía.   

Resaltó  su conocimiento y anuencia frente a  la  colaboración  que  iban  a  prestar investigadores de la Dirección General  Operativa  al  proceso  de  acción  de  extinción de dominio que adelantaba la  fiscalía  contra los bienes de Hernán Giraldo Serna y sus testaferros, la cual  se mantuvo hasta la culminación del mismo.   

Para ello, aludió a los informes presentados  por  los  investigadores, al trámite del proceso, a la declaración rendida por  Sigifredo Puentes y al éxito final de la operación Rodadero.   

Descalificó las declaraciones de Juan Carlos  Sánchez  Candía, pues en su concepto, las afirmaciones efectuadas por éste en  torno  a  los  obstáculos  que se presentaron en el desarrollo de la operación  Rodadero  o  Ciclón  por  culpa  del  procesado,  obedecen  a  un resentimiento  respecto del cual él no tiene culpa alguna.   

Señaló como causa del traslado de Sigifredo  Puentes,  quien  actuaba  como  coordinador  del  grupo de policía judicial que  colaboraba  a  la  Fiscalía  en el citado proceso de extinción, la filtración  que  hizo  del  plan  operativo, pues dio cuenta de él a su Secretario General,  Giancarlo  Auque,  servidor  que  por razón de sus funciones no tenía por qué  conocer  detalles  de las labores que se encontraban adelantando, actuación por  la cual ordenó su relevo y traslado.   

En  su  concepto,  Sigifredo  Puentes  no era  necesario  en  esa  operación  toda  vez  que  el  plan operativo permitía que  cualquier  investigador  asumiera  las  labores  que  venía desarrollando. Para  corroborar  su  dicho,  reprodujo en la audiencia la declaración rendida por el  Fiscal Alfonso Trilleras.   

Con  fundamento  en  este  análisis  y otras  pruebas  a las que aludió, precisó que nunca facilitó la documentación de la  operación   Rodadero   a   Rafael   García  para  entregarla  a  José  Gelves  Albarracín,  mucho  más  si  se  tenía  en  cuenta  que  éste lo desmintió.   

Por  ultimo, arguyó que él no publicitó la  operación  Rodadero  por  cuanto  ésta  había  sido iniciativa del Ejército,  luego era esa institución la que debía mostrar los resultados.   

Se  ocupó  igualmente  de los testimonios de  José  Gelves  Albarracín,  Nodier  Giraldo  Giraldo, Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge  40”  y  Edgar Ignacio Fierro, alias “Don Antonio”, para resaltar  cómo  todos al unísono negaron la existencia de nexos con él y por ende haber  recibido su ayuda.   

Cuestionó  las  manifestaciones de Salvatore  Mancuso  en  cuanto  a  su  conocimiento  sobre las relaciones que supuestamente  tenía  él  con  “Jorge 40”, haciendo hincapié en la respuesta que brindó  el  testigo acerca de que nunca se había enterado, por parte de “Jorge 40”,  de     la     existencia     de     contactos    entre    los    dos.   

Del  mismo  modo,  puso en entredicho aquella  otra   manifestación   realizada  por  Mancuso,  dirigida  a  sostener  que  su  conocimiento  sobre  las  relaciones  del  DAS,  durante  la administración del  procesado,   con   el  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas,  provino  de  alias  “Felipe”, pues a su juicio, este personaje no existe.   

En  cuanto  a las reuniones con Rodrigo Tovar  Pupo,   acotó   que   éstas   se   realizaron  en  el  marco  del  proceso  de  desmovilización,  contaron  con la autorización del Comisionado de  Paz y  las  conversaciones  giraron  alrededor  del  esquema  de  seguridad  que debía  brindársele,  de  conformidad  con  el  Decreto  4200  de  14  de  diciembre de  2004.   

Sobre  los  vínculos  de Rómulo Betancurt y  Emilio  Vence  Zabaleta  con  las  autodefensas,  dijo  que Salvatore Mancuso se  refirió  a  una época anterior a su administración y que estos nombramientos,  además, obedecieron a recomendaciones.   

Aseguró  también,  con  fundamento  en  las  declaraciones  de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, Edgar Ignacio Fierro  alias  “Don  Antonio”,  Salvatore  Mancuso  y  Hernán  Giraldo,  que Rafael  García no fue paramilitar.   

En  cuanto al ascenso al cargo de Subdirector  del  DAS en el Magdalena, de Javier Alfredo Valle Anaya, relató que lo conoció  en  una  reunión  de  Directores  en el Hotel Las Américas de Cartagena, lugar  donde  éste le solicitó trasladarlo a otra ciudad, motivo por el cual, el 3 de  marzo  de  2004  lo  trasladó  a  Cartagena,  y  después,  ante sus constantes  solicitudes  de  ascenso,  lo  designó  en  ese  cargo,  pues  no  le figuraban  sanciones   sino   felicitaciones,   tipo  de  funcionarios  a  los  cuales  él  promocionaba.    

De  José David Ribero Gómez aseveró que no  recordaba  conocerlo  y  menos  haberle  solicitado  un listado de las FARC para  entregarlo  a las autodefensas, señalamiento a que a su juicio atenta contra el  sentido  común.  Brindó  como motivo de su desvinculación la existencia de un  informe  de  inteligencia  que  daba  cuenta  de sus actividades ilegales, y que  finalmente,  muchos  de  los  que  lo  señalan  son  quienes  sí  han cometido  infracciones.   

Respecto  al  borrado  de antecedentes de las  bases  de  datos  del  DAS,  apuntó  que  Rafael  García es responsable de esa  conducta,  la  cual  ejecutó  a sus espaldas abusando de la  confianza que  él  le  depositaba,  alegó  así  a  su  favor,  la cooperación prestada a la  fiscalía  desde  el   mismo  momento  en que tuvo noticia por parte de dos  funcionarios  de la Oficina de Informática del DAS de esas actuaciones, la cual  sirvió para judicializarlo.   

En  el  tema  de  los  homicidios,  cotejó  nuevamente   las   declaraciones   de   Rafael   García   para  hacer  ver  las  inconsistencias  que  ellas  reflejaban,  añadiendo  que  a  pesar  de  que  la  Fiscalía  no  encontró la lista mencionada por García, ni contaba con pruebas  que lo sindicaran, lo acusó injustamente por estos delitos.   

Adujo  a  su  favor  las declaraciones del ex  Director   del   DAS,   Andrés   Mauricio  Peñate  y  del  ex  Subdirector  de  Contrainteligencia  Jorge  Lagos, según las cuales, en el DAS no se encontraron  las listas de las personas mencionadas por García.   

En  cuanto  al  archivo  encontrado  en  el  computador  de  Edgar  Ignacio Fierro, alias “Don Antonio”, recalcó que esa  información,  según lo manifestado por éste, se la vendió Rafael García por  la  suma  de  $80’000.000,  desconociendo  él,  cómo  pudo  obtener  el  Jefe de Informática esa lista de  personas.   

Del  homicidio  de  Alfredo Correa De Andreis  destacó  la  confesión  que  en  este  juicio hizo Edgar Ignacio Fierro, alias  “Don  Antonio”  sobre  su responsabilidad en el mismo,  al igual que la  ausencia   de   participación   suya   y   de   funcionarios  del  DAS  en  ese  hecho.   

También   se   refirió   al   proceso  de  judicialización  del profesor Correa De Andreis por parte de la Fiscalía, para  asegurar  que  son  cosas  distintas  las  que ocurrieron con la captura de este  ciudadano  y  con  el  homicidio, mucho más si se tiene en cuenta que el móvil  fue  su  pertenencia  al partido comunista clandestino de las FARC, de allí que  en momento alguno podría vincularse un hecho con el otro.   

Aclaró  que  si quisiera vincularse a Javier  Amaya  como  partícipe  de ese homicidio, no tiene relación con ese tema, pues  además,  él  nunca  se enteró de quién había judicializado a Alfredo Correa  De Andreis.   

Para  analizar  el  homicidio de Zully Codina  examinó  nuevamente  las  manifestaciones de García en torno a este hecho como  las   pruebas  del  proceso,  para  colegir  que  ninguna  hacía  referencia  a  él.     

Finalmente  se refirió a Fernando Pisciotti,  para  decir  que  él  se  relacionaba  con las autodefensas, era su amigo, y en  virtud  de  esos  vínculos  hizo  pactos  políticos  con  ellos para ocupar el  segundo  renglón  de  la  lista  encabezada  por  Alfonso  Campo Escobar en las  elecciones  al  Congreso  del  año  2002,  afirmaciones  que  sustentó  en las  declaraciones  de Nohora Ospino Torres, Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”  y  Wilson  Poveda Carreño, alias “Rafael”, este último  quien además  atribuyó al Comandante “Omega”, impartir la orden de matarlo.   

Bajo  ese  contexto  analizó las pruebas que  obraban  frente  al homicidio de Fernando Pisiciotti, para colegir que su muerte  obedeció  a  desavenencias  presentadas entre los candidatos a la Alcaldía del  municipio  de  El Banco, Magdalena, Matías Oliveros y Alberto José Puerta, las  cuales   vinculaban   a   las  autodefensas.  Así,  citó  las  manifestaciones  efectuadas  por  los  hermanos  de  Fernando  Pisciotti,  Martha  Cecilia Gómez  Navarro  y  Nohora  Ospino,  como  el  informe  de  policía  judicial  de 24 de  diciembre de 2003, entre otros.   

Con   fundamento   en   estas   y   otras  consideraciones  solicitó  a  la  Sala  proferir  sentencia absolutoria por los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  abuso  de autoridad por acto  arbitrario  e  injusto,  revelación  de asunto sometido a secreto, falsedad por  destrucción  supresión  y  ocultamiento  y por los homicidios de Zully Codina,  Fernando Pisiciotti y Alfredo Correa De Andreis.   

INTERVENCION   DE   LA  DEFENSA   

Con el mismo propósito del procesado, sostuvo  que  el delito de concierto para delinquir nunca se materializó, pues Salvatore  Mancuso,  Hernán Giraldo Serna y Rodrigo Tovar Pupo, negaron tajantemente haber  tenido relaciones con su defendido.   

En  punto  a  las  reuniones  de NOGUERA  y “Jorge 40”, las consideró  justificadas  por  el  Decreto 4200 de 2004, el cual le asignaba al Director del  DAS  unas funciones estatales que implicaban reunirse con estos líderes para el  proceso  de  negociación,  de  allí  que  ellas  fueran  legítimas, legales y  viables.   

En  ese  sentido  adujo  que  no  hay  pactos  ilícitos  como tampoco pruebas directas dirigidas a establecer la existencia de  acuerdo  entre  su  poderdante  y los grupos de las autodefensas, pues todos los  llamados a declarar negaron conocer al ex Director del DAS.   

Para  la  defensa,  García  mintió sobre su  condición  de  delincuente  con el único propósito de vincular a NOGUERA  con  las  autodefensas,  en este  sentido  llamó  la  atención  sobre  el  hecho  que  la  justicia  no adelante  investigación  en  su contra por su condición de paramilitar, y aún más, que  ninguno  de  sus colegas lo reconozca como miembro de las aquéllas.   

De   manera   concisa  se  refirió  a  las  declaraciones  de  Juan  Carlos  Sánchez  y  a  la  supuesta captura de Hernán  Giraldo  dentro  del  proceso  de acción de extinción de dominio, para colegir  que la operación ciclón fue exitosa y cumplió su finalidad.   

En punto a la temática de los nombramientos,  mencionó   que  los  cuestionados  ingresaron  al  DAS  por  recomendación  de  diferentes  personas  y  servidores,  aspecto que en momento alguno involucra al  procesado,  quien  sólo  se  equivocó  en  la  designación  de Rafael García  Torres, actuación que debe mirarse desde la óptica de un error.   

Frente a los delitos de abuso de autoridad por  acto  arbitrario  e injusto, utilización de asunto sometido a secreto, falsedad  por  destrucción,  supresión  y  ocultamiento y los homicidios, reiteró en lo  fundamental  las  manifestaciones  del procesado, agregando solamente respecto a  los dos primeros, que se encontraban prescritos.   

CONSIDERACIONES:  

De  conformidad con lo previsto en el numeral  4º   del   artículo  235  y  parágrafo  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia  con  el  numeral 6º del artículo  75 de la Ley 600 de 2000,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia es competente para  emitir  el  presente pronunciamiento, como quiera que las conductas atribuidas a  JORGE AURELIO NOGUERA COTES,  además  de  haber  sido cometidas durante el lapso en que fungió como Director  del      Departamento      Administrativo      de     Seguridad     –DAS-, tienen relación directa con las  funciones que desempeñó.   

Cuestión Preliminar  

Previo  a  analizar  cada  uno  de los cargos  formulados  contra  el  ex  Director  del  DAS  JORGE  AURELIO   NOGUERA  COTES,  es  importante  recordar  y  concretar  algunas  de  las vicisitudes que han antecedido y rodeado la presente  actuación:   

1-En   desarrollo   de  varias  diligencias  judiciales  llevadas  a  cabo  ante  Fiscales  de  Justicia  y Paz, funcionarios  encargados  de  investigar  a  los  líderes de los grupos de autodefensa que se  desmovilizaron  en  cumplimiento  de  los  acuerdos  pactados  por  el  Gobierno  Nacional  de  la  época  -2002-2006  y  2006-2010, la sociedad pudo conocer que  servidores  de  algunas  instituciones  del  Estado  venían  de  tiempo  atrás  prestándole  colaboración  a  estas  asociaciones delictivas, pues su violento  accionar  y  su  expansión, según las manifestaciones efectuadas por varios de  sus  miembros,  no  habría  sido  posible sin el ilegal apoyo institucional que  recibieron.   

Así lo reiteraron Salvatore Mancuso y Rodrigo  Tovar Pupo, alias “Jorge 40” en esta actuación.   

Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge 40”  declaró  que  ellos como “organización política y  militar  reemplazaron  al  Estado  en  sus funciones, tanto ejecutiva como en la  legislativa  y  judicial” pues la lucha política los  llevó  a  “reestablecer las funciones que el Estado  debía    cumplir    9.”   

Salvatore  Mancuso  por  su  parte, indicó:  “hubiese   sido   imposible  que  nosotros  y  las  autodefensas,   …   hubiesen   crecido  de  la  forma  que  crecieron  sin  la  participación  conjunta del Estado con las autodefensas, todas estas acciones y  el  crecimiento  del  paramilitarismo  resultan  una  política oficial, estatal  social,   sin   ellos   no   se   habría  podido  ganar  la  guerra  contra  la  guerrilla……  así  que para poder incursionar hasta allá hubo una relación  estrecha  con las instituciones de seguridad del Estado, con la Policía, con el  Ejército,  con el DAS, con  la  Fiscalía,  con  los  organismos  de  investigación  del Estado10”     

2-  En  la  presente  actuación  es un hecho  indiscutible  que la Fiscalía tomó como fuente de los delitos señalados en la  resolución  de  acusación  -concierto para delinquir  agravado,  homicidios  agravados,  el  abuso  de autoridad por acto arbitrario e  injusto,   falsedad  por  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  y  la  revelación  de  asunto  sometido  a secreto-  las  funciones  que  cumplía  JORGE AURELIO NOGUERA COTES  como  Director  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  en  materia  de  información  de  inteligencia,  de  antecedentes  y  actividades de policía judicial.   

3-   Fue   Rafael   García   Torres  quien  públicamente  hizo  saber  que  JORGE AURELIO NOGUERA  COTES  en  su  calidad  de Director del DAS prestó su  colaboración  al  bloque  norte  de  las autodefensas; y si bien algunas de sus  testificaciones  pueden  exteriorizar  divergencias,  no  es  cierto lo afirmado  reiteradamente  por  el procesado en su intervención en el juicio en el sentido  que  ellas  carecen de corroboración en el expediente; de hecho, algunas de las  conclusiones  a  que  llegará  la Sala en este proveído tendrán en cuenta sus  dicciones   por   haber   sido   validadas  a  través  de  otros  elementos  de  juicio.   

4- En este sentido, pese a que el procesado de  manera  enfática  y  sucesiva  ha  asegurado  que  Rafael García Torres no era  miembro  del  grupo  de  las autodefensas que lideraba Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge  40”,  como  lo  han pretendido hacer ver también todos aquellos que  resultaron  involucrados  de  una u otra forma con sus denuncias, es irrefutable  que  este  ingeniero,  calificado por muchas personas, entre ellas el procesado,  como   un  profesional  inteligente  y  brillante,  jugó  un  papel  importante  participando  de  manera  activa  y  eficaz,  en  el fraude electoral ideado por  Rodrigo  Tovar  Pupo, alias “Jorge 40” para las elecciones al Congreso de la  República  en el año 2002, pues fue él quien elaboró el programa de cómputo  que  sirvió  para alterar los resultados electorales en varios departamentos de  la zona norte del país.   

Las  dicciones  de García sirvieron de pauta  para  las  investigaciones adelantadas contra varios congresistas del Magdalena,  éstas  y  otros  elementos  de  juicio,  como  el  análisis  efectuado  a  los  resultados   electorales   del   departamento,  permitieron  a  las  autoridades  demostrar  que  candidatos como José Gamarra Sierra11, Jorge Luis Caballero, Jorge  de        Jesús        Castro        Pacheco12     y    Alfonso    Campo  Escobar13,   entre   otros,  lograron  su  triunfo  gracias  a  los  acuerdos  realizados      con      esta      organización      criminal      –contenidos    en   los   documentos  conocidos   con   los   nombres   de   Pactos  de  Chivolo,  Pivijay14-,  personajes  contra  quienes  hoy día  pesan  sentencias  condenatorias  por  el  delito  de  concierto  para delinquir  agravado,  y  algunos  también  por  el  ilícito  de alteración de resultados  electorales.   

Estos antecedentes hacen creíble la versión  de  Rafael  García, según la cual, llegó a la campaña a la Presidencia de la  República  en  el  año  2002  en  el  Departamento  del Magdalena que lideraba  JORGE    AURELIO    NOGUERA   COTES,   en          virtud          de          las          “instrucciones”  impartidas  a  él  y a  Enrique  Osorio  de  la  Rosa  por  parte del recién elegido Representante a la  Cámara  José  Gamarra  Sierra,  de  incorporarse a ella y donde a la postre se  desempeñó    como   auditor   de   sistemas   frente   a   la   Registraduría  Nacional15.   

Así  las cosas, a la primera conclusión que  llega  la  Sala  es  que  Rafael  García  Torres  no  era  un extraño para las  autodefensas  de  Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”,  sino  un firme  colaborador.   

5-  A  lo  anterior es importante agregar que  NOGUERA   y   Rafael  García  Torres  se  conocieron en el año 1995 cuando trabajaron en la Sociedad  Portuaria  de  Santa  Marta,  lapso  en  el  cual el procesado pudo advertir las  calidades  profesionales  que tenía García en el manejo del área de sistemas.  Posteriormente,  NOGUERA  se  relacionó   con   Liliana  del  Castillo  Ospino,  esposa  de  García,  en  la  Corporación  Autónoma  Regional de Santa Marta donde ella fungió como Jefe de  Control  Interno  y luego como Subdirectora Administrativa y él como Secretario  General.   

El    reencuentro    de    NOGUERA  y Rafael García en la campaña a  la  Presidencia  fue  realmente  el inicio de una amistad entre estos personajes  como  lo  asegura  el  testigo  de cargo, tanto así, que García fue la primera  persona  que NOGUERA vinculó  al  DAS,  incluso  sin  existir  el  estudio  de  confiabilidad  exigido  por la  institución:  mientras éste registra fecha de elaboración 18 de septiembre de  2002   recomendando   en   la   parte   final   de   observaciones  “vigilar     su     comportamiento    y    desempeño16”,  su  nombramiento  y  posesión  se  produjeron  el  4  de  septiembre  del  citado  año17.   

No  obstante  que  existe  un oficio del 4 de  septiembre  de 2002 suscrito por el coordinador de estudios de confiabilidad, el  Subdirector   de   contrainteligencia,   y  con  visto  bueno  del  Director  de  Inteligencia  del  DAS, indicando que “a la fecha no  se  han  encontrado  aspectos  negativos  que  demeriten  la  vinculación  a la  institución    de    Rafael   García   Torres”18,        es  imposible que en un día se hubieran adelantado actividades para  hacer  tal  afirmación,  la cual incluso se encontraba acompañada de la frase:  “se   sugiere   vigilar   su   comportamiento   y  desempeño”.   

Esta  expresión  que  para  el  sucesor  de  NOGUERA  en  el DAS, doctor  Andrés   Mauricio  Peñate,  significaba  que  “la  persona  no  era  confiable”,  mucho  menos si iba a  ocupar  el cargo de Jefe de la Oficina de Informática, no fue vista así por el  procesado  quien  de  todas maneras lo designó, decisión reveladora de la poca  importancia  que  el recién Director otorgaba a las sugerencias presentadas por  sus  servidores cuando de sus amigos se trataba, y también, del interés porque  García  lo acompañara durante su administración, gestión que incluyó ayudar  a  ingresar  a  su  hijo  al  colegio  donde  estudiaban  los suyos, aquí en la  capital.   

4-  De las relaciones de amistad, confianza y  camaradería  que existían entre NOGUERA y  Rafael  García  en  el  Departamento Administrativo de Seguridad  –DAS-,  dieron cuenta los  testigos  Luis Carlos Barragán Samper –ex  Director  General  Operativo-,  Ariel  Garzón         Estrada         –profesional  en sistemas de la oficina de Informática-,  Emilio  Vence  Zabaleta –Director  Seccional  del  DAS Atlántico-,  Rodolfo  Enrique  Benítez  Quintana  –ex   Jefe   de   la   Oficina  de  Protección-   y       Liliana      del      Castillo      Ospino      –cónyuge    de    Rafael    García  Torres-.   

Sobre  el  nivel  de  confianza  Emilio Vence  Zabaleta manifestó:   

“yo si conocí a García en el despacho de  NOGUERA,  inclusive  me  llamó  la  atención  que  se  sentaba en la silla del  escritorio  del  doctor  NOGUERA,  eso  me  llevó a pensar en esa época que yo  visitaba  el  DAS,  de  una amistad profunda entre ellos dos, quiero agregar que  jamás  lo  llamaba  doctor NOGUERA como lo hace un subalterno, para referirse a  él  le  decía  Jorge, de ello pueden dar fe todos los funcionarios que tenían  cercanía   o   se  daban  cuenta  del  poder  que  tenía  García  dentro  del  DAS19”   

En   cuanto  al  trato  entre  NOGUERA  y García, Luis Carlos Barragán  Samper declaró:   

“era de mucha confianza, García le decía  al  doctor  NOGUERA  “viejo  George”  y  NOGUERA  le decía “viejo Rafa”  había    mucha    camaradería    entre    ellos20”    

Del  mismo  modo,  Rodolfo  Enrique  Benítez  Quintana  manifestó  que  García  era  amigo  íntimo  y  personal  del doctor  NOGUERA  con  quien hablaba  con           mucha           familiaridad21.   

Respecto  del  poder que tenía García en el  DAS, Ariel Garzón relató:   

“el  doctor  García  tenía mucho mando y  autoridad  dentro  de la oficina e inclusive en otras oficinas, tanto que cuando  él  decidía  echar  a alguien la orden se cumplía inmediatamente, e inclusive  los  hacía  trasladar, para desvincular a alguien de la entidad esto tenía que  ser  autorizado  por  el  doctor  NOGUERA, por tanto se notaba que sí había un  estrecho  lazo  de  amistad,  … el doctor García tenía línea directa con el  doctor  NOGUERA y el doctor García no hacía fila para tener entrevistas con el  doctor                    NOGUERA22”.   

En  relación con esta versión es importante  mencionar  que  Franklin Rodríguez Garay fue nombrado Subdirector del DAS en el  Magdalena por recomendación de García.   

Las precedentes manifestaciones, provenientes  de  testigos directos de ese trato, permiten otorgar también credibilidad a las  atestaciones  de  Rafael García en cuanto a su estrecha amistad con   NOGUERA,   relación   de   la   cual  ciertamente    proviene   su   conocimiento  sobre  temas  concernientes  a  operaciones  que  adelantaba  el  DAS contra las autodefensas, y respecto de los  cuales  él  como Jefe de la Oficina de Informática no debía tener dato alguno  en  la  medida que correspondían a otras áreas que dependían directamente del  despacho del Director.   

Con este marco de referencia, la Sala pasará  a   analizar   inicialmente   el   delito  de  concierto  para  delinquir,  pues  irrefutablemente éste es la matriz de los demás ilícitos.   

1-     CONCIERTO     PARA     DELINQUIR  AGRAVADO   

1.1.   El  primer  cargo  formulado  en  la  resolución  de  acusación  proferida  contra  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  es el delito de concierto para  delinquir  en las modalidades de fomentar y promover, modalidades a que alude el  inciso   2   del  artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000  con  el  siguiente  tenor.   

ARTÍCULO  340.  Concierto  para  delinquir  (Modificado  por  la  Ley  733  de  enero 29 De 2002). Cuando varias personas se  concierten  con  el  fin de cometer delitos, cada una de ellas será penada, por  esa sola conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de  genocidio,  desaparición forzada de  personas, tortura, desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, narcotráfico, secuestro extorsivo, extorsión  o  para  organizar,  promover,  armar o financiar grupos armados al margen de la  ley,  la pena será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil  (2.000)   hasta   veinte   mil  (20.000)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

Atendiendo el contenido de esta preceptiva la  Sala  ha  venido  explicando que existen tres formas de ataque al bien jurídico  de  la  seguridad  pública,  en  una  escala  de  menor a mayor gravedad con un  tratamiento punitivo más severo.   

En  este  sentido  el  primer  inciso  hace  referencia  al  acuerdo  simple  para la comisión de delitos indeterminados; el  segundo  contempla  el  acuerdo  para  organizar, promocionar, armar o financiar  grupos  al  margen de la ley;  y el último contiene la ejecución material  de   cualquiera   de   las  acciones   anteriormente  descritas23.   

A   partir  de  esta  clasificación  puede  colegirse  que  inscribe  su comportamiento en los denominados tipos de peligro,  quien  acuerda  armar,  financiar,  organizar  o promover grupos al margen de la  ley,  mientras  que,  quien  materializa  alguno  de los citados verbos rectores  descritos,  incurre  en  uno  de los llamados tipos de lesividad. De ahí que el  simple  acuerdo  satisface el injusto y la diferencia entre uno y otro radica en  la sanción a imponer.   

Puntualmente  en  torno  a  este  ilícito la  Corporación ha señalado:   

“En  la  escala progresiva de protección  de   bienes  jurídicos,  el  acuerdo  que  da  origen  al  concierto  para  organizar,  promover,  armar  o  financiar  grupos  al  margen  de  la  ley,  se  diferencia  de  la  efectiva  organización,  fomento,  promoción, dirección y  financiación  del  concierto, moldeando diferentes penas según la ponderación  del  aporte que se traduce en un mayor desvalor de la conducta y en un juicio de  exigibilidad  personal  y  social  mucho más drástico para quien efectivamente  organiza,  fomenta,  promueve,  arma o financia el concierto para delinquir, que  para     quien     sólo    lo    acuerda.”    24   

Ahora, dada la estructura dogmática del tipo,  hay  que  convenir en que el examen de la conducta no puede hacerse a partir del  estudio  de  episodios  a  los  cuales  se  les  confiere  autonomía, ejercicio  efectuado  en  sus  intervenciones  por  el procesado y su defensa, es necesario  conjugar  los distintos elementos de juicio que revela el expediente a efecto de  establecer  si  todos  ellos  permiten  acreditar la concreta imputación de que  trata  la  acusación,  esto  es,  que  JORGE AURELIO  NOGUERA   COTES,   en  su  calidad  de  Director  del  Departamento        Administrativo        de        Seguridad       –DAS-  puso  las funciones públicas de  la  entidad  al  servicio del Bloque Norte de las Autodefensas, contribuyendo de  esa  manera  a incrementar el riesgo contra la seguridad pública en tanto   habría reforzado la acción del grupo ilegal.    

1.2.  Desde  la  anterior  perspectiva,  el  análisis  de  los diversos y numerosos elementos de juicio acopiados durante la  fase  instructiva  y  etapa del juicio, permiten afirmar en grado de certeza que  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   en  su  condición  de  Director  del Departamento Administrativo de  Seguridad    –   DAS-,  aprovechó  el  poder  que  el cargo le confería y las facultades propias de la  entidad,   para   promocionar   y   facilitar  las  actividades  delictivas  del  “Bloque  Norte  de  las Autodefensas”  del  cual  hacía  parte  el  “Frente  Resistencia  Tayrona”, favoreciendo los intereses de  sus  dos  cabecillas:  Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”  y  Hernán  Giraldo  Serna, alias “el  viejo”       25.   

A   través   de   su   poder  discrecional  NOGUERA  ayudó  al  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas,  haciéndoles llegar información que el organismo  recolectaba  en  virtud  de  las  funciones  que  cumplía;  nombrando  personas  allegadas  a  la  organización y, trasladando o declarando insubsistentes a los  servidores  que dirigían su labor contra ellos, sin importarle la experiencia y  años de servicio que llevaran en la institución.   

Las dependencias más afectadas con la toma de  este  tipo  de  determinaciones fueron el Área Especializada de Investigaciones  Financieras  y  las  Direcciones  Seccionales  de  la  costa  norte,  las cuales  ejercían  funciones  de  policía  judicial  en  coordinación con la Fiscalía  General de la Nación y las demás autoridades judiciales.   

Conforme  al relato del ex Jefe de la Oficina  de  Informática,  Rafael  Enrique  García  Torres,  desde  el  momento  en que  NOGUERA  tomó posesión del  cargo  de  Director  del  Departamento  Administrativo de Seguridad -16  de agosto de 2002-, le hizo saber que  durante  su  gestión  “se dedicaría   a  perseguir  a  las FARC, que no tenía ningún interés en perseguir autodefensas  ni                  narcotraficantes26”.   

Si   bien   funcionarios  como  Luz  Marina  Rodríguez  y  Gabriel  Sandoval  Pavajoy, entre otros, al unísono testificaron  que  la  directriz del Director era perseguir todos los flagelos delincuenciales  que  atacaban  al  país,  aspecto  resaltado  por el procesado para alegar a su  favor  la  imparcialidad  con  que  actuó  contra  todas las bandas criminales,  también   hay   testigos   que   desde  sus  propias  vivencias  afirmaron  que  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   sí  impulsó  durante  su  administración una política dirigida a  perseguir a las FARC pero no a las autodefensas.   

En  este  sentido, el ex Director del DAS del  Cesar,  Audberto  Flabio  Dorado  manifestó  que  eran las FARC el blanco   específico  de  la  agenda misional de JORGE NOGUERA,  tanto que, el Director de Inteligencia de la época le  dijo,   refiriéndose   a   los   informes  alimentados  con  las  autodefensas,  “que  al  Director  Nacional  no  le gustaban estos  informes27”   

Asimismo,  el  ex  Director General Operativo  Luis  Carlos  Barragán  relató  que  el  énfasis  del  Director: “fue  que  procediéramos  contra  la  guerrilla, sobre las otras  organizaciones  argumentaba que estaban ya en trámite hacia un proceso de paz y  era  preciso  ser  cautos para no entorpecer un eventual proceso de negociación  con            esas            estructuras28”.   

José David Ribero, investigador de la entidad  en   el  Cesar,  fue  enfático  en  afirmar:  “las  exigencias  del  doctor NOGUERA, eran principalmente dirigidas al accionar de la  guerrilla,  por  su forma de pensar aparentemente, no estaba interesado en otros  flagelos  que afectan al país como es el caso del paramilitarismo y otros tipos  de  delincuencia, … cuando yo fui a las reuniones con él, sólo se hablaba de  investigaciones  en  contra  de  los  diferentes  frentes  de  la  guerrilla, no  mencionaba  a las autodefensas, se veía el interés por todo lo relacionado con  la  guerrilla29”   

Otro  investigador,  Luis  Ignacio  Beltrán  Zapata,  narró  que  en la reunión de directores seccionales llevada a cabo en  las  instalaciones  de  la  Escuela  de  Inteligencia  de  Aquimindia  del  DAS,  JORGE   AURELIO   NOGUERA  recalcó  que  las  actividades de esa entidad debían estar enfocadas contra la  guerrilla y no contra los paramilitares.   

Actuando en consecuencia con esta directriz, a  continuación   se  observará  cómo  las  labores  adelantadas  por  el  Área  Especializada  de  Investigaciones  Financieras  para desarticular la estructura  financiera  del  grupo que lideraba Hernán Giraldo Serna, fueron obstaculizadas  y  reveladas  a  esa  asociación  por  JORGE AURELIO  NOGUERA  COTES  con  el único propósito de favorecer  sus actividades delincuenciales.   

1.3. Esta operación, llamada inicialmente al  interior     del     DAS    “Rodadero”      y      que     terminó     denominándose     “Ciclón”   por  el “caos” o  las    “tempestades”  originadas  por  el  Director del DAS durante su ejecución, según lo relataron  Juan  Carlos Sánchez Candía y Juan Carlos Garzón, detectives que participaron  en  ella,  tuvo  origen  en un informe remitido por el Grupo de Inteligencia del  Ejército   –RIME-  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación a finales del año 2002, el cual daba cuenta  sobre  la  historia  delincuencial  del  narcotraficante  y  paramilitar Hernán  Giraldo  Serna,  la  influencia  que  ejercía en la ciudad de Santa Marta y las  propiedades   que   poseía   en   fachada   y  a  nombre  de  terceros  en  esa  ciudad30.   

En virtud de este documento el Fiscal 21 de la  Unidad  Nacional  de  Fiscalías  para  la  Extinción  del Derecho de Dominio y  contra  el  Lavado  de  Activos,  dispuso  en  el radicado 1669 promover la fase  inicial  de  la acción de extinción del derecho de dominio sobre los bienes de  Hernán  Giraldo  Serna -resolución de 23 de enero de  200331-.   

Para  tal  fin  el funcionario solicitó a la  Dirección  General Operativa del  Departamento Administrativo de Seguridad  –DAS-, la conformación de  un  grupo  de trabajo con la finalidad de establecer los antecedentes penales de  Giraldo  Serna,  y verificar las propiedades que aparecían a nombre    de    terceros,   de   acuerdo   con   el   informe   de  inteligencia  del  Ejército32.   

El  Área  Especializada  de  Investigaciones  Financieras  de  la Dirección General Operativa del DAS, a través de oficio de  19  de  marzo de 2003 informó al Fiscal que los detectives Juan Carlos Sánchez  Candía,  Juan  Carlos  Garzón  y  Sigifredo  Puentes  Ibáñez  en  calidad de  Coordinador  del  grupo,  atenderían  la  comisión33.   

Mediante  informes del 8 de mayo34,   17  de  julio35,                    836     y     1537 de agosto de  2003,    los   detectives  comisionados  presentaron  a  la  Fiscalía  los resultados de las indagaciones,  sintetizadas   en   los  datos  biográficos  y  antecedentes  de  las  personas  vinculadas  con  dicho  grupo, junto con una relación extensa de los bienes que  aparecían  a  sus  nombres,  y  actas  de inspecciones practicadas en despachos  judiciales    donde   recolectaron   prueba   valiosa   para   la   acción   de  extinción.   

Todas estas labores venían realizándose de  manera   pacífica   y   eficaz,   hasta   el   momento   en   que  NOGUERA  se enteró que Sigifredo Puentes  se  encontraba  en  Santa  Marta  apoyando  a  la Fiscalía para materializar la  acción  de extinción de dominio contra los bienes de la organización criminal  liderada por Hernán Giraldo Serna.   

Es  un  hecho  verídico  que  NOGUERA  tuvo  noticia de las actividades  que  realizaba  el Área Especializada de Investigaciones Financieras, cuando el  entonces  Jefe  de  la Oficina de Protección Rodolfo Enrique Benítez Quintana,  llamó  a  la  Directora del DAS en el Magdalena Gloria Bornacelly, para decirle  que  los escoltas se encontraban imposibilitados para participar en el operativo  que  Sigifredo  Puentes  iba  a adelantar contra esa banda criminal, por carecer  ellos  de  funciones  de policía judicial, tema respecto del cual se enteró en  virtud  de una consulta telefónica efectuada con anterioridad por un escolta de  la seccional del Magdalena.   

Cuenta   Benítez   que   ese  mismo  día  NOGUERA   lo  llamó  para  “preguntarme que qué era lo que pasaba, que quién  iba   a  realizar  un operativo contra Hernán Giraldo, yo le conté que la  información  que  yo  tenía  era  que  el  detective  Sigifredo  Puentes iba a  realizar  unos  operativos,  allanamientos  contra  Hernán  Giraldo    ..”,    relato    que   finalizó  con  un  juicio   valorativo   consistente   en   que:  “el  doctor  NOGUERA  se  molestó mucho38”       por   el   hecho   que   adelantara   un   operativo   contra   este  sujeto.   

En  oposición  a  este  testimonio  obra la  versión  de  NOGUERA  quien  insistentemente  ha  señalado que su conocimiento en torno a este procedimiento  derivó  del  informe verbal presentado por el Director General Operativo Carlos  Arturo   Riaño,  a  quien  incluso  dio  su  visto  bueno  para  que  el  Área  Especializada  de Investigaciones Financieras realizara la misión impartida por  la  fiscalía39.   

Esta   narración   la  vigoriza  con  las  aseveraciones  de  Sigifredo  Puentes, relativas a que informó a sus superiores  Carlos  Riaño  y  Alberto  Alzate, ex Directores Generales Operativos, sobre la  operación     “Rodadero”     o     “Ciclón”,     pues     “era  de  especial  delicadeza el operativo porque en Santa Marta  vive  la  familia del Director y debíamos comunicarle por si el consideraba que  debía    poner    seguridad    especial    a    su   familia”,   funcionarios  que a su vez, supuestamente le comunicaron haber hecho  lo mismo con el Director.   

Sin   embargo,   Riaño  contradice  estas  manifestaciones  cuando al preguntarle la Fiscalía si conocía el informe del 8  de   mayo   de   2003   que   daba  cuenta  sobre  labores  realizadas  por  los  investigadores,   enfáticamente   contestó:  “No,  puesto  que  no  hay  ningún  aval por parte del Subdirector de Investigaciones  Estratégicas  ni  por la Dirección General Operativa, por lo cual el documento  físico  que  me presentan nunca paso por estas oficinas y por ende no   se  lo  pude  haber  presentado  al  Director  General  doctor  NOGUERA40.”   (destaca  la  Sala).   

En idéntico sentido en declaración rendida  el  15  de  abril  de  2008,  a la pregunta acerca de si recordaba que Sigifredo  Puentes  hubiera  adelantado  algún  tipo  de  operación  relevante durante la  época   en  que  fungió  como  Director  Operativo,  respondió:  “No,        no       recuerdo..41”   

De  cara  a  estos  relatos  el  ex director  General  Operativo  Luis  Carlos  Barragán  Samper,  aseguró que en esos días  estaba   recibiendo  la  Dirección  General  Operativa  por  orden  del  doctor  NOGUERA,  funcionario que de  manera   vehemente   le   expresó   que   “estaba  molesto  con el detective Sigifredo Puentes, porque a  decir  del  doctor  NOGUERA,  se había desplazado a la ciudad de Santa Marta de  manera  inconsulta  a  realizar  unos  operativos  bajo  la  coordinación de la  Fiscalía      General     de     la     Nación42”   

Cuenta igualmente Barragán Samper que en la  entidad  “había  instrucciones precisas, me consta  porque  me lo dijeron a mi, en el sentido de que cualquier actividad operativa a  realizarse  en  la  Costa  Atlántica  y  principalmente  en el Departamento del  Magdalena,  tenía  que  ser  conocida completamente y previamente por el doctor  NOGUERA    y    el    doctor   Geancarlo43”.   

Sobre   esta  instrucción  Juan Carlos  Sánchez  Candía  refirió  que  en  la  oficina existía la orden de presentar  continuamente  informes  en los cuales se relacionaran las personas y los bienes  que  estaban  siendo  objeto  de  cualquier tipo de averiguación, especialmente  aquellos relacionados con el narcotráfico y el paramilitarismo.   

Por   manera  que,  consecuente  con  esta  directriz,  en  el  presente  caso  quien  debía  enterar  al  Director  de  la  operación  Rodadero  era  el  Director  General Operativo que en esa época era  Carlos  Arturo  Riaño,  el  cual  según  sus propias palabras, no brindó esta  información  a  su jefe inmediato por cuanto Puentes nunca le hizo saber que la  estaba adelantando.   

Fue tan evidente el disgusto que le causó a  NOGUERA  saber que Sigifredo  Puentes  se  encontraba  en  Santa  Marta  colaborándole a la Fiscalía, que el  propio Rafael García relató:   

“..  cuando  el señor Auque regresó, me  dijo   que   Sigifredo  Puentes  quien  dirigía  el  área  de  investigaciones  financieras,  se  había  ido sin autorización para Santa Marta a participar en  el  operativo  …..  Giancarlo y yo nos dirigimos a la oficina del Dr. NOGUERA,  Giancarlo  le  informó  de  la  situación que se estaba presentando, el doctor  NOGUERA  mostró  su  disgusto  le pidió a Auque que  ordenara  el  regreso  inmediato  del  detective  Sigifredo  Puentes44   

Esta narración coincide con lo expuesto por  el Secretario General Giancarlo Auque de Silvestre:   

“Él         –NOGUERA-  se  molestó  mucho  en ese  momento,  dijo  que  se separara de la investigación que estaba haciendo, yo se  que  hubo  una orden a Santa Marta y le confieso que no se si yo la retransmití  en  el  sentido de que Sigifredo Puentes se comunicara con el nivel central o se  regresara  al  nivel  central,  y  sí  lo  vi molesto con el asunto45”   

Consecuente  con esta dicción, la Directora  del  DAS  en  el  Magdalena  Gloria Bornacelli refirió que recibió una llamada  “del  nivel central en el cual se me solicitaba que  ubicara  en  la  regional  de  inteligencia  militar  al  señor  Sigifredo y le  informara  que  debía trasladarse a la ciudad de Bogotá y que en el aeropuerto  estaban       situados       los       tiquetes46”.   

Y  ciertamente  en momentos en que Sigifredo  Puentes   se   encontraba   en   las   instalaciones   del   RIME   –Regional  de  Inteligencia  Militar-  de  Santa  Marta  apoyando  al  Fiscal 21 de la Unidad  Especializada  contra  el  Lavado de Activos y Acción de Extinción del Derecho  de  Dominio,  para  adelantar  algunas  diligencias  sobre el operativo de   incautación   y  ocupación  de  dichos  bienes,  la  Directora  Seccional  del  Magdalena  Gloria Bornacelli le notificó la resolución 1390 de 12 de agosto de  2003,  en  virtud  de  la  cual  el  Director  NOGUERA  COTES   disponía   su   traslado   a  la  ciudad  de  Arauca47.    

Era   tal   la   premura  de  NOGUERA  porque  el  detective Puentes no  continuara   colaborándole   a  la  fiscalía,  que  a  través  de  la  citada  funcionaria le hizo saber que su decisión era perentoria.   

En  palabras  de  Sigifredo  Puentes,  dicho  traslado  “debía  hacerse en forma inmediata, para  lo  cual,  la  Directora  me  entregó  la  resolución  firmada  por el doctor NOGUERA, junto con unos nuevos  pasajes  aéreos  con destino a Bogotá. De allí debía reclamar a la ciudad de  Arauca   y   reintegrarme  a  la  fila,  como  detective  en  la  población  de  Saravena48”    

De  lo  expuesto  puede  inferirse  que  la  decisión  de traslado de Sigifredo Puentes no obedeció, como dijo NOGUERA    y   lo   ratificó   su  Secretario  General  Giancarlo  Auque,  al conocimiento que tuvo éste por parte  del  investigador  sobre  el  plan  operativo,  lo  cual  consideró  un acto de  filtración  que  ponía  en  peligro la misión, sino a su participación en la  misma,  cuestión  que  no  le  interesaba  en la medida que atentaba contra sus  propios  intereses,  que  no  eran  otros que proteger las actividades del grupo  delincuencial.   

De  hecho, observa la Sala que para el 12 de  agosto de 2003, día del traslado, el plan operativo no existía:   

Según  lo  relató  Jesús  Rafael  Pérez  Acosta49,  la elaboración de este documento se produjo como consecuencia de  la  orden  que  con  carácter  de urgencia impartieron el Director –NOGUERA-  y  el      Secretario     General     –Auque-  para su presentación50,  hecho que  sucedió  con  posterioridad  al traslado de Puentes, como puede colegirse de la  fecha  de  su  expedición,  19  de  agosto  de 200351,  esto es, días después de  la expedición de la resolución de traslado.   

Obsérvese  en  esta  exposición  que es el  Secretario  General  Giancarlo  Auque  quien solicitó a Jesús Rafael Pérez la  entrega  de  ese documento, luego mal puede aceptarse que Sigifredo Puentes hizo  entrega  del  plan  operativo  al  Secretario  General  y  de  paso,  que fue la  revelación de su contenido la causa del traslado.   

Adicional  a  lo anterior, se observa que la  decisión  de  inicio  formal  del trámite de extinción del derecho de dominio  fue   adoptada  por  el  Fiscal  21  Especializado  solo  el  20  de  agosto  de  200352,  luego  es  indudable  que para el 12 de agosto del citado año se  desconocían  cuáles  propiedades y  establecimientos iban a ser objeto de  las medidas de embargo y secuestro.   

Este análisis permite calificar como falaces  las  explicaciones  rendidas  por  NOGUERA  y  el  Secretario  General  en  cuanto  a la causa del traslado de  Sigifredo  Puentes,  de  hecho,  puede  asegurarse  que  desde el punto de vista  laboral  no  existía  motivo  alguno para que NOGUERA  relevara a Puentes de la comisión, pues él junto con  los  detectives  Sánchez Candía y Garzón Garzón, venía realizando una tarea  eficaz  y  contundente  dentro  del proceso de acción de extinción, tal y como  puede  colegirse  de  los  informes   presentados  a  la Fiscalía 21 de la  Unidad    Especializada,    el    8    de    mayo53,  17  de  julio54  y  8  de  agosto55 de 2003.   

En oposición, lo que sí se observa desde la  perspectiva  de  la política institucional impulsada por el ex Director, es que  la  realización  de  este  operativo  afectaba  los  intereses de los grupos de  autodefensa,  como  lo  aseguraron  Rafael García y los  demás deponentes  cuando   manifestaron   que   NOGUERA   no  mostraba  disposición  alguna por atacar estos grupos al margen  de la ley.   

En  este  punto  debe tenerse presente que el  Director  de  la  Policía  Nacional  en  el  Magdalena, Coronel Heriberto Pardo  Ariza,  fue claro en manifestar que mientras la institución trabajó con el DAS  para  contrarrestar  a  las  FARC,  para  el tema de las autodefensas tenían un  grupo  especial  en  el  cual  esta  entidad  no  se  encontraba,  en  razón al  “celo  o  desconfianza”  que  tenían  frente  a ella por sus “talvez algunas  relaciones con grupos paramilitares al margen de la ley”.   

Este  relato  se  muestra  acorde  con  las  manifestaciones  de  Salvatore Mancuso cuando asegura que entre los años 2002 y  2005  el  control de las autodefensas sobre Santa Marta era casi absoluto, y con  la  entrevista  rendida  por Polaski de Jesús Polo, miembro de las autodefensas  de  Hernán Giraldo, quien afirmó “allá no se sabe  quien  es  quien,  porque  lo  que  es la parte de la Sijin trabaja con las AUC,  lo   que  es  la  parte  del  DAS  trabaja  con  las  AUC”56,  mismas apreciaciones que coincidencialmente fueron percibidas por  el  investigador del DAS Juan Carlos Sánchez Candía, durante el adelantamiento  de  las  labores  de  indagación  de  la operación Rodadero o Ciclón en Santa  Marta.   

Era  tal  el  desconocimiento de  NOGUERA  sobre la acción de extinción  de  dominio que dispuso registrar y extraer del computador de los investigadores  Juan  Carlos Sánchez Candia y Juan Carlos Garzón toda la información atinente  a  las  indagaciones  que venían adelantando en asocio con la Fiscalía General  de la Nación, en momentos en que se hallaban en Santa Marta.   

Esto  dijo el detective Juan Carlos Garzón:  “vimos  que  el computador que utilizamos junto con  mi  compañero,  yo  como  poco entiendo de sistemas, estaba como reseteado y la  información  no  la  habían borrado, un compañero que no se si todavía está  en  la  institución  dijo  que habían tratado de mirarla y como que no habían  podido    obtener   información   de   la   misma57”   

Lo  siguiente  Juan Carlos Sánchez Candía:  “nosotros  cuando  llegamos  de  Santa  Marta,  un  compañero  que  se  llama David Vásquez ….. nos dijo que los de informática  habían  tratado de acceder los archivos y que se habían llevado el computador,  en  esa época el jefe de sistemas era el señor García, Rafael García, cuando  trajeron  el  computador  estaba  totalmente  reseteado, no había nada, todo lo  borraron58”   

En  relación con estas aseveraciones, llama  la  atención  cómo  Rafael  García  da  cuenta  de  la orden impartida por el  Director    al    Secretario    General,   en   el   sentido   de   “buscar  en  los  computadores  del  área  especializada toda la  información  respecto  de  los  operativos  que  se  llevarían a cabo en Santa  Marta”,   agregando   que,  delante  de  él  Auque  transmitió  esa  disposición a Guillermo de la Hoz59.   

En  este  punto,  es importante señalar que  Jesús  Pérez  Acosta,  funcionario  que reemplazó a Guillermo de la Hoz en el  cargo  por encontrarse en comisión de servicios, hizo alusión a esta temática  pero,  impregnándole  visos  de  legalidad,  de  manera  confusa  este  testigo  entrelazó  la  elaboración del plan operativo con la impresión de un informe,  para    aducir    que    ingresaron    al    computador   y   que   “inclusive   la   secretaria  y  otros  compañeros  me  ayudaron  ….   a  imprimir  ese  informe”  el cual  entregó   a   Giancarlo  Auque,  quien  le  preguntó  por  el  nombre  de  los  investigadores     que    se    encontraban    participando    y    “por  el  procedimiento,  de  donde  nació,  de donde surgió la  investigación” y si era del DAS.   

Mírese,  entonces, cómo en estas versiones  los  testigos  hacen  referencia  a  un  episodio  que efectivamente comprendió  registrar  el  computador  de  los investigadores, hecho éste que consolida las  aseveraciones  efectuadas  con  anterioridad,  concernientes  a que NOGUERA  no tenía conocimiento alguno del  operativo  y  que  una  vez  supo  del  mismo  realizó una serie de actuaciones  dirigidas  a  obtener  de  manera  rápida  los  resultados  de las indagaciones  adelantadas por los detectives del caso.   

Todo lo anterior hace creíble entonces   la  versión  de  García,  según  la  cual, el propósito de esa actividad era  obtener  y   entregar  a  José  Gelves Albarracín ideólogo político del  Frente  Resistencia  Tayrona,  los  datos de los bienes que iban a ser objeto de  medidas  cautelares  por parte de la fiscalía, pues ninguna otra justificación  tiene  la  premura con que actuó NOGUERA para la obtención de la misma.   

Corroborando  el significado y alcance de las  afirmaciones  precedentes,  los  detectives  Juan  Carlos Garzón Garzón y Juan  Carlos  Sánchez refirieron al unísono que su participación en las diligencias  de  registros y allanamientos llevadas a cabo los días 21, 22 y 23 de agosto en  Santa  Marta,  se  realizó  bajo  la  condición  de  no portar el uniforme, ni  insignias,   como   también   de   no   identificarse   como  funcionarios  del  DAS.   

En  palabras de Juan Carlos Sánchez Candía:  “ninguno  fue uniformado … donde ellos entraban a  hacer  diligencias  tenían  que decir que eran de la fiscalía o del Ejército,  fue  así que se desarrolló toda la operación allá en Santa Marta60”.     

Y en términos de Juan Carlos Garzón Garzón:  “no  podíamos utilizar distintivos del DAS para el  procedimiento  como  tal,  era  una directriz que había que cumplir61”.   

Por  descontado  se da que la orden fue dada  por  el Representante Legal de la entidad, pues después del relevo del Jefe del  Área  de  Investigaciones Financieras, quien quedó respondiendo por la misión  fue   JORGE   AURELIO  NOGUERA  COTES,  de  allí  que,  igual  como  sucedió  en  el  caso del traslado de  Sigifredo  Puentes,  la  Directora  del  DAS en el Magdalena, Gloria Bornacelly,  hubiera   actuado   siguiendo   instrucciones   del   nivel  central.   

Y    la    razón   de   ser   de   esta  directriz  no  fue otra que  demostrar  a  los  líderes  de  la  organización  que la entidad bajo su mando  estaba  al  margen  de  las  operaciones  destinadas  a  desarticular su sistema  financiero,  hecho  este  que se muestra consecuente con su decisión de ocultar  la  participación  del  DAS  en  esas  labores, las cuales se noticiaron por el  Ejército,  no  obstante  que  fue  la  policía  judicial  de  la entidad quien  adelantó  las  pesquisas para obtener la información que hizo posible llevar a  cabo la acción de extinción.   

Por  último  es  importante acotar que la  determinación  de  traslado  de  Sigifredo  Puentes  a  la  Seccional de Arauca  afectó   el  desarrollo  del  proceso  de  extinción,  pues  interrumpió  las  diligencias   que   en  ese  momento  adelantaba  el  Fiscal  21  de  la  Unidad  Especializada.    

Así   se   lee   en  el  acta  de  visita  especializada  realizada  al proceso 1669 por parte de la Dirección Nacional de  Investigaciones  Especiales  de la Procuraduría General de la Nación, el 24 de  octubre  de  2005, diligencia atendida por el doctor Alfonso Trilleras Matoma en  su   calidad   de   Fiscal   21:   “…este  inconveniente  sucedió  sin haber terminado nuestra labor de  investigación,  previo  al  operativo,  haciendo que se recurriera al apoyo del  ejercito   nacional   para   terminar   las   labores  investigativas, toda vez que quedamos sin el apoyo de  policía                   judicial62”-resaltado   fuera   de  texto-   

Acerca   de   la  incidencia  que  tuvo  la  desvinculación  de  Sigifredo  Puentes,  el  investigador  Juan Carlos Sánchez  Candía    también    señaló:    “a  raíz de los hechos suscitados por la desvinculación del doctor  Sigifredo  Puentes,  el  fiscal  optó  por  realizar unas ciertas rupturas y en  ésta  inicialmente  se  dio  sobre unas personas donde teníamos mucho material  probatorio63”   

En  efecto,  de  las  102  propiedades,  23  establecimientos  de  comercio,  32  vehículos  y  un  número  considerable de  cuentas  que  daban  noticia  los  informes,  el  Fiscal  sólo  ordenó iniciar  trámite   de   extinción  del  derecho  de  dominio  contra  55  bienes  y  11  establecimientos  de  comercio;  respecto  de los demás, dispuso expedir copias  para  investigar  por  separado  otros  “bienes  de  personas  susceptibles  de  investigación  mediante  acción  de extinción del  derecho             de            dominio64”       como  lo  revela  la resolución de 20 de agosto de 200365.   

   

Ahora,  la  realización  del  operativo por  parte  de la Fiscalía 21 Especializada los días 21, 22 y 23 de agosto de 2003,  en   momento  alguno  constituye  prueba  del  éxito  de  la  acción  de   extinción  del  derecho  de  dominio  como  lo  aduce el incriminado. En primer  lugar,  porque  hubo  necesidad de dividir la actuación, y en segundo término,  porque  no todos los bienes ordenados embargar y secuestrar en la resolución de  20 de agosto de 2003 se ocuparon.   

Baste  confrontar el informe de cumplimiento  de  la  misión  de trabajo No. 343 del Departamento Administrativo de Seguridad  –DAS-  rendido  el  25 de  agosto  de 2003 y el oficio de agosto 27 de 2003, para advertir cómo uno y otro  dan    cuenta    de    la    no   realización   de   todas   las   labores   de  ocupación.   

En  este sentido, el informe suscrito por el  profesional  operativo  Luis  Edgar  Mejía y el Técnico Criminalístico Victor  Sanabria,       deja       la       siguiente      constancia:      “Apreciación:  De  la  presente  investigación  se  realizó la  primera  fase, quedando pendiente una segunda en el área rural del Departamento  del  Magdalena  que ya se está elaborando el plan de ejecución para elaborarla  en              corto              plazo66”.   

Y  el  oficio,  suscrito  por  una  Fiscal  Especializada  de  la  Unidad  de  Extinción del Derecho de Dominio y Contra el  Lavado  de  activos,  quien colaboró en las diligencias de ocupación, informó  que  fue  imposible adelantar 10 diligencias de secuestro de bienes “por  cuanto  se  determinó  que éstos no se habían verificado  previamente   por   parte   de   los   organismos   que   colaboraban   en   las  diligencias67”,   el  cual en este caso probado  está, era el DAS.   

Destáquese   además,  que  culminado  el  operativo  el  23  de  agosto  de 2003, el DAS no volvió a tener participación  alguna  en  el  proceso  de  acción  de  extinción  del derecho de dominio que  adelantaba  la  Fiscalía  21  Especializada  en  contra  de  los  bienes  de la  organización  de Hernán Giraldo Serna, los investigadores Juan Carlos Sánchez  y  Juan  Carlos  Garzón fueron retirados de la misión y la fiscalía continuó  su  tarea  con  el  Cuerpo Técnico de Investigación, no obstante la anotación  dejada   en   el   informe    de   cumplimiento   de   la   misión  atrás  citado68.   

En  este  punto,  llama  la  atención  la  designación   por   parte  de  NOGUERA  de  Guillermo  de  la Hoz Carbonó como Jefe del Área Especializada  de Investigaciones Financieras, en reemplazo de Sigifredo Puentes.   

De la declaración rendida ante esta Sala por  Guillermo      de      la      Hoz      Carbonó69,  en  sesión  de  audiencia  pública  llevada  a  cabo el 12 de abril de 2010, produce desconcierto su   desconocimiento  conceptual  respecto  de  las actividades que manejaba el Área  Especializada   de   Investigaciones   Financieras.    Frente  a  preguntas  elementales  no supo dar razón de quién era su jefe inmediato, si hubo o no un  acto  administrativo para encargarlo, cuándo ocurrió ello; si se levantó acta  de   entrega  de  la  dependencia,  y  menos,  a  qué  grupo  pertenecían  los  investigadores Juan Carlos Sánchez y Juan Carlos Garzón.   

De  manera espontánea este testigo confesó  que  cuando ingresó a la institución en noviembre de 2002 por intermedio de su  coterráneo  amigo  Geancarlo  Auque  de  Silvestre,  no entendía la diferencia  entre  un  proceso de extinción de dominio y uno de lavado de activos. Es más,  ante   la   pregunta   “Qué   era  la  operación  ciclón”,  sorprendentemente contestó que no sabía  “si  era un procedimiento de lavado de activos o de  extinción de dominio”.    

En cuanto a esta designación, no puede pasar  desapercibido  lo  contrastante que resultan los perfiles de Guillermo de la Hoz  Carbonó  y  Sigifredo  Puentes,  mientras  este  último  llevaba  18  años de  servicio  en  la  entidad  con  experiencia  en las áreas de lavado de activos,  extinción  de  dominio,  narcotráfico  y  conocía  todos los pormenores de la  operación  Rodadero  en  tanto  era el coordinador del grupo designado para ese  fin,  el  primero  apenas  hacía  9 meses había ingresado a la institución, y  aunque  para  entonces se había desempeñado como coordinador de un subgrupo de  la  unidad  de  lavado  de activos en la Fiscalía, sus respuestas dejan ver que  este  tema  no  era  su  fuerte,  lo cual permite concluir que no era la persona  idónea para ocupar ese cargo.   

Agréguese  que  una vez Guillermo de la Hoz  Carbonó   asumió  la  jefatura  del  Área  Especializada  de  Investigaciones  Financieras  viajó  en  comisión  de servicios al exterior, motivo aducido por  éste para negar su participación en la operación Rodadero.   

Adicional  a lo anterior, se tiene que, quien  reemplazó  a   De  la  Hoz  Carbonó  fue  Jesús  Rafael  Pérez  Acosta,  funcionario  que,  según  se  desprende  de  lo  manifestado  por  él  ante la  Fiscalía,  igualmente  estuvo al margen de la operación Rodadero, limitando su  actuar  a firmar el plan operativo con la salvedad de que lo hacía “por    ausencia   del   titular”70,   es  decir,  sin  ningún  compromiso institucional.   

Entonces, si a la declaración de Guillermo de  la  Hoz  Carbonó  se  agregan  las atestaciones de Pérez Acosta, la inferencia  acerca  de que el operativo quedó abandonado ante la ausencia de un funcionario  que  apoyara  las labores de policía judicial que requería el fiscal, se torna  incuestionable.   

Aquí es importante clarificar que si bien es  el  Fiscal  el  director  de la  investigación, sus actividades se cumplen  con  la colaboración de los funcionarios de policía judicial quienes adelantan  las  labores de campo, luego las decisiones de NOGUERA  en  momentos  previos,  concomitantes y posteriores al  operativo,  como  viene  de  verse,  obstruyeron  la  acción  de la justicia en  beneficio de la organización delincuencial de Giraldo Serna.   

Todo  lo  anterior  prueba  por  encima  de  cualquier  discusión,  la  veracidad  de  los  hechos  relatados  por  García;  obsérvese  que  no se trata, como lo analizó el Ministerio Público, de hechos  o  episodios  aislados  a  partir  de los cuales se pretenda ensamblar de manera  caprichosa  una  encrucijada  probatoria en contra del procesado, ni mucho menos  de  que  el  único  sustento de la sindicación en su contra lo constituyan los  señalamientos   de   Rafael  García.  Como  acabó  de  verse,  existe  prueba  documental  y  testimonial  que consolida las atestaciones del testigo principal  de cargo.   

Ahora,   es   cierto  que  Hernán  Giraldo  Serna71,     Nodier     Giraldo     Giraldo72  y  José del Carmen Gelvés  Albarración73,  -líderes de la organización criminal  contra   la   cual   iba  dirigida  la  acción  de  extinción  de  derecho  de  dominio-  negaron  haber  obtenido  información  del  proceso,  como  lo resalta el acusado para restarle credibilidad a las denuncias  del  Jefe  de  Informática;  sin embargo, sí aceptaron haber recibido ayuda de  Rafael   García   para   borrar   sus   antecedentes   del   sistema  del  DAS,  manifestaciones  éstas  que  contrastan  si se tiene en cuenta cómo una y otra  actividad  se identificaban en su finalidad, esto es, en evadir la acción de la  justicia.   

La  razón de ser, entonces, de sus negativas  respecto  a  la  obtención  de esa información, no es otra que sustraer a toda  costa   de  cualquier  compromiso  penal  al  procesado,  pues  existen  pruebas  diferentes  al  testimonio de Rafael García que hablan de la injerencia directa  de  JORGE AURELIO NOGUERA en  cada  una  de  las  situaciones  anómalas  presentadas, de allí que admitir la  ayuda  de  Rafael  García  en  torno  a  la  obtención de datos relativos a la  operación, involucre de manera fehaciente al Director.   

Añádese, que es directamente a JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES a quien le  deben  y  agradecen  que  la  acción  de  extinción  del  derecho  de  dominio  adelantada  por  la  Fiscalía  en  coordinación  con el Área Especializada de  Investigaciones  Financieras  del  DAS  sobre  sus  bienes no hubiera tenido los  alcances  esperados;  recuérdese  que  es  debido  a  la  ausencia  de apoyo de  policía  judicial,  que  el  Fiscal  se  vio  impedido  para  ordenar allanar y  embargar  todas  las propiedades mencionadas en los informes presentados por los  detectives.   

De  hecho,  fue tan fructífera para Hernán  Giraldo   Serna   la   labor  realizada  por  NOGUERA  que  Rafael  García  aludió  al  siguiente episodio:  “Posteriormente  el  señor  Gelves  me dijo que la  información  había  sido  útil  para  que  el  operativo  no  consiguiera sus  objetivos,  de  los cuales según entiendo uno de ellos era la captura de varios  miembros       de       las       autodefensas74”   

Efectivamente los informes de 8 de mayo y 17  de  julio  de  2003  dan  cuenta  de las órdenes de captura que registraban las  personas  vinculadas  con Hernán Giraldo Serna, incluido éste, luego al margen  que  la  finalidad  del procedimiento aludido consistía esencialmente en ocupar  bienes,  la  práctica indica que una operación de la magnitud reseñada, puede  eventualmente  comportar  aprehensiones,  como  efectivamente  lo  señalaron la  Fiscalía  y  el Ministerio Público; por ello, no le asiste razón al procesado  cuando  argumenta  que  en  el  operativo  no  podía  presentarse  este tipo de  medidas.   

Todo lo anterior desvirtúa las explicaciones  de   NOGUERA   según  las  cuales,  las imputaciones de Rafael García responden a represalias derivadas de  la  colaboración  que  prestó en la investigación que la Fiscalía adelantaba  por  la alteración de antecedentes en la base de datos del DAS, y   a  “libretos”  supuestamente  entregados  por  terceros al Jefe de Informática  con el propósito de hacerle daño.   

Si fueran ciertas sus aseveraciones, el Jefe  de  Informática  no  habría  tenido en su poder en el momento de su captura un  listado  de  un  grupo  de  personas  encabezado por Hernán Giraldo75,  el  cual  guarda  correspondencia  exacta  tanto  en  los  nombres  como  en el orden, con  quienes  aparecen mencionados en el informe del 8 de agosto de 2003 –operación   ciclón-;  como  tampoco  informes  de inteligencia relativos a la presión que  ejercía  el  grupo  denominado Mártires del Cesar al mando de David Hernández  Rojas,  alias  “39”,  sobre  el gobernador y algunos municipios aledaños, y  las  transliteraciones  de  las  grabaciones de las  llamadas entre Rodrigo  Tovar  Pupo  alias  “Jorge  40”  y  David  Hernández Rojas, alias “39”,  alusivas  a  actividades  de  secuestro,  extorsión,  homicidios  y  hurtos que  perpetraban   en   el   departamento   del   Cesar76.   

Estos  últimos documentos, entregados en el  mes  de  septiembre  de  2002  por  el ex Director del DAS en el Cesar, Jaime de  Jesús   Gañán   López  a  JORGE  AURELIO  NOGUERA  mediante   oficio  0619077,   fueron  aportados  a  la  Fiscalía  por  Rafael  García,  como  prueba  demostrativa  de  que su amigo y  superior  sí  le  suministraba   este tipo de información para hacérsela  llegar        a        las        autodefensas78.   

A  este  hecho  se  agrega  el testimonio que  rindió    Javier    Ernesto    Ochoa   Quiñónez79 el 23 de agosto de 2007 ante  la   Unidad   Delegada   ante   la   Corte   Suprema   de   Justicia80,   donde  reconoció  haber pertenecido a las AUC como comandante de la Urbana de la Jagua  de  Ibirico,  las Palmitas y Comandante de un grupo rural que operaba en la zona  de  Perijá,  entre Codazzi y la Jagua para la persecución del Frente 41 de las  FARC, entre otros.    

En  su dicción Ochoa Quiñónez señaló que  en  el  segundo  semestre  de  2003  en  una  finca  de Pivijai en el Magdalena,  vio   a  Rafael  García llevando unos documentos respecto de los cuales si  bien  no  conoció su contenido, se enteró por su jefe inmediato, el comandante  Chitiva,   que   “eran  investigaciones   que  llevaba  el DAS en el Magdalena sobre las AUC”,   información   que   “estábamos  recibiendo  para  “Jorge  4081”.   

Mírese cómo la irregular actividad a la que  alude  Javier  Ernesto  Ochoa  Quiñónez  se  identifica con lo relatado por el  propio  Rafael  García, cuando indicó que su jefe le proporcionaba informes de  diferentes         tipos        –ejército,  policía, DAS- e incluso actas de consejos de seguridad,  para   que   él   los   entregara   a   las   AUC82, afirmación que a la postre  termina  justificando la desconfianza que tenía el Comandante de la Policía en  el  Magdalena,  Coronel  Heriberto  Pardo  Ariza,  respecto  del  DAS,  por  sus  presuntos vínculos con las autodefensas.   

Aparte de lo expuesto, la prueba acopiada, da  cuenta  también  de  las  relaciones de JORGE AURELIO  NOGUERA   y   Rodrigo   Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”:   

Si  bien  ambos  personajes han sostenido al  unísono  que  sus  encuentros  obedecieron  al proceso de paz adelantado por el  Gobierno  Nacional,  es  lo cierto que todas sus reuniones no se llevaron a cabo  en  Santa  Fe  de  Ralito,  lugar  escogido por el Gobierno para adelantar dicho  proceso,  sino  en  sitios  ocultos y distantes respecto de los cuales no existe  registro  alguno  sobre  los desplazamientos, como tampoco documentos alusivos a  los   temas  reales  de  esas  conversaciones,  en  las cuales –curiosamente-  sólo  intervinieron el  procesado y Rodrigo Tovar Pupo.   

De allí que el Alto Comisionado para la Paz  hubiera  negado  tener noticia por ejemplo, de la reunión que sostuvieron   NOGUERA  y  Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40” en las afueras de Santa Marta, encuentro éste que  debió  ser  conocido  por el doctor Luis Carlos Restrepo, si se tiene en cuenta  que  una  de  sus  funciones  consistía en dirigir los diálogos de paz con los  voceros  y  representantes de los grupos alzados en armas, uno de los cuales era  precisamente  el  líder  del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas –art.  10 de la Ley 434 de 1998 y art.  2 del Decreto 127 de 2001-.   

Luego la manifestación efectuada por Rodrigo  Tovar  Pupo,  relativa  a  que  “ todo lo hacíamos  previo  acuerdo  de  la  oficina  del alto comisionado para la paz quien era con  quien     directamente    nosotros    tratábamos    en    este    proceso    de  negociación”83,  pierde  consistencia  ante  el  desconocimiento  del Comisionado de Paz sobre la  realización de los encuentros privados.   

En este punto resultan además inconsecuentes  las    explicaciones    de    NOGUERA   en  cuanto  a  los  motivos  origen  de  estas reuniones, uno de los  cuales  fue  la seguridad que debía brindar el DAS a los líderes de los grupos  de  autodefensa,  pues  si  bien  la  excusa  la orientó a impregnarle visos de  legalidad  a  esos encuentros, ella resulta contradictoria con lo afirmado en su  versión  libre, donde de manera enfática negó que por virtud de sus funciones  hubiera  impartido  la orden de suministrar una camioneta Toyota y un esquema de  seguridad a Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”.   

Automotor  que  además,  fue  entregado  al  líder  paramilitar  sin  mediar  el acta de compromiso que el artículo 6º del  Decreto  4200  de  2004  imponía suscribir, cuando las medidas de protección a  los  representantes  de  los  grupos  armados  organizados  al  margen de la ley  involucraba  entrega  de  bienes,  de  allí  que  una  vez posesionado el nuevo  Director,   Andrés  Mauricio  Peñate,  hubiera  formulado  la  correspondiente  denuncia  penal  por  este  hecho,  actuación  que  por  sí  sola  explica  la  ilegalidad de lo actuado.   

Así  las  cosas,  refulge  evidente  que la  variación   de   su  versión  tiene  como  propósitos  “oficializar”  las  reuniones  privadas  sostenidas con “Jorge 40” y negar sus vínculos con las  autodefensas.   

Nótese  además  que  aún  cuando  el  ex  Director  se  muestra  lejano a Rodrigo Tovar Pupo, es el compañero de causa de  éste,  Salvatore  Mancuso,  quien en audiencia pública del 21 de abril de 2010  reveló  que  entre  ellos  había “gran afinidad”  y  que  su  trato  era“con  bastante  cariño y con bastante amistad”, explicando  más  adelante  que:  “cuando  usted  conoce  a una  persona  la trata con familiaridad, cuando no la conoce, uno la trata con cierta  distancia,   pues   esa   distancia   yo   no  la  vi  en  el  trato84”.   

A  lo  anterior  se  suma la relación entre  JORGE  AURELIO  NOGUERA  y  Álvaro    Eduardo    Pupo    Castro   –   primo   hermano   de   Rodrigo  Tovar  Pupo-,  personaje que visitó en nueve oportunidades a  JORGE AURELIO NOGUERA en las  instalaciones  del  DAS  entre  el  21  de  agosto  de  2003  y 11 de octubre de  200585.    

Según  el  procesado, sus diálogos con él  versaron  alrededor del hurto de un camión con licor en cercanías de Cartagena  y  la  seguridad  del  alcalde  de Valledupar quien en ese momento era Ciro Pupo  Castro   –hermano  de  Álvaro  Pupo  Castro-;  sin  embargo,  esta  amistad  se  reanudó  el  21  de agosto de 2003, primera visita  realizada   por   Álvaro   Pupo  Castro  a  NOGUERA,  fecha  que  a  la  vez  coincide con el día en que la  Fiscalía  inició  el  operativo  de  acción  de  extinción de dominio contra  bienes  del  Frente  Resistencia Tayrona, el cual hacía parte, recuérdese, del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  cuyo  líder era Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge 40”.   

Estas  circunstancias  hacen  creíbles  las  manifestaciones  de  Rafael García, relativas a que Pupo Castro era otro de los  enlaces  con  el  grupo  ilegal,  verdadera razón de las continuas visitas a su  superior,  cuyo  número, como bien  destaca la Procuraduría, no se aviene  a   las   reglas   de   la   experiencia,   atendidos  los  supuestos  temas  de  ellas.   

Con independencia de las razones que llevaron  a  Rafael  García  a  delatar  a  su  amigo y su superior, es lo cierto que las  evidencias   reseñadas   exteriorizan   comportamientos  dirigidos  a  entregar  información  a  esa  asociación  delictiva,  lógicamente  para enterarlas del  conocimiento  que  tenía  el  DAS  sobre sus actividades, lo cual les permitía  buscar  otros  medios  que  disimularan su accionar para evadir la acción de la  justicia.   

Véase  además  que  la  administración de  JORGE  AURELIO NOGUERA COTES  se  caracterizó por trasladar o desvincular a todo servidor que en cumplimiento  de sus funciones atacara con tesón a las autodefensas.   

Además del caso de Sigifredo Puentes, pueden  citarse los siguientes:   

El   ex   Director  del  DAS  en  el   departamento  del  Cesar,  Jaime de Jesús Gañan López, declaró que su salida  de  la  institución  el  18  de  octubre  de  2002  obedeció a su “posición  radical  y vertical frente al actuar de los grupos de  autodefensa  de  la  zona  y  en  especial  el  que  ejercía  influencia  sobre  Valledupar,  al  mando  del  sujeto David Hernández Rojas alias “39”, quien  era  la mano derecha en la región del también sujeto RODRIGO TOVAR PUPO, alias  “Jorge                    40”86”   

Del  mismo modo, otro ex Director del DAS en  el   Cesar,   Audberto   Flabio   Dorado,   quien   llevaba   23  años  con  la  institución87,  manifestó  que a los pocos días de entregar un  informe de  inteligencia  sobre  las  AUC  en el Despacho de JORGE  NOGUERA,  le fue solicitada la renuncia por el Jefe de  Personal         de         la        entidad88.   

Asimismo,  la  funcionaria  Sonia Rodríguez  Briceño  indicó  que  a  los  quince  días  de haber presentado un informe al  Subdirector  del  DAS  José  Miguel  Narváez,  haciéndole saber que existían  datos   de   inteligencia   relacionados   con  “la  creación   de   una   sala   técnica   al   servicio  de  los  grupos  armados  AUC”  fue trasladada sorpresivamente por el Director  NOGUERA  a la Seccional del  DAS              en             Riohacha89.   

Si  bien este episodio fue confirmado por el  propio  Narváez,  agregando  haberle  dado  a  conocer  esta  información a su  superior  quien  inmediatamente  en su presencia ordenó a la oficina de control  interno  adelantar  la  correspondiente  investigación,  extrañamente ante una  solicitud  elevada  por  la fiscalía al DAS para conocer el estado de la misma,  la  oficina  de  control  disciplinario interno respondió que allí no existía  registro  alguno que indicara apertura de investigación disciplinaria en razón  de             esta             denuncia90.   

Estos casos, son palpable ejemplo de la manera  como  procedía  el  ex  Director  cuando  se  presentaban   situaciones de  peligro  contra  los  miembros del grupo de autodefensa que protegía. A través  de  su  poder  discrecional  trasladaba  o  declaraba  insubsistente  a quien en  desarrollo  de  sus  funciones dirigía su accionar contra ellas, sin importarle  la    experiencia    o    los   años   de   servicio   que   llevaran   en   la  institución.   

Con    esta    dinámica,    JORGE    AURELIO   NOGUERA   COTES   impidió  a los funcionarios que dependían de la Dirección General Operativa y  a  los  Directores  Seccionales,  cumplir libremente sus funciones especiales de  policía  judicial  consagradas  para  esa época en el artículo 37 del Decreto  218 de 2000.   

Del     mismo     modo,    NOGUERA    también   nombró   personas  vinculadas con las autodefensas:   

-Emilio   Vence   Zabaleta,  amigo  del  ex  Representante  a  la  Cámara  Jorge  Castro  Pacheco  desde hace más de veinte  años,  fue  señalado  por  Salvatore  Mancuso  como  el Director del DAS en el  departamento   de   Córdoba  que  interactuaba  con  las  autodefensas  de  los  comandantes  Carlos,  Fidel  y  Vicente  Castaño; cuenta incluso como anécdota  que  le  gustaban los gallos y que en una ocasión le  quemaron            la           gallería91”,       actividad   esta   que  compartía  con  Castro  Pacheco92.   

Ciertamente  como  lo  señala  el deponente,  Emilio  Vence Zabaleta fue Director del DAS en el Departamento de Córdoba desde  el  9  de  junio de 1982 hasta el 7 de julio de 1993 cuando fue trasladado en el  mismo         cargo         al         Cesar93.   

Sobre sus vínculos con las AUC el ex Director  del  DAS  en  el  Cesar, Jaime de Jesús Gañán López manifestó, cuando se le  interrogó  sobre  la  posible  infiltración de grupos paramilitares en el DAS,  que  “el caso más conocido de nombramientos fue el  del  ex  funcionario  Emilio  Vence  Zabaleta,  quien  en  la mayor parte de los  informes  de  inteligencia siempre figuró como una de las personas que llevaron  las          AUC          al          Cesar94”.   

Emilio  Vence  Zabaleta  fue  nombrado  como  Director  del  DAS  en  el Atlántico durante la administración de JORGE AURELIO NOGUERA COTES.   

-Rómulo  Guillermo  de Jesús Betancurt. Fue  Director  del  DAS  en  Bolívar,  Sucre, Atlántico, Córdoba y Risaralda   –   entre   los   años   1986  y  1998-       y       nombrado       nuevamente       por      NOGUERA   como  Director  del DAS de  Bolívar en el mes de junio de 2003.   

Respecto de sus vínculos con las autodefensas  Salvatore  Mancuso  manifestó  que  lo  conoció  personalmente  en  tanto  les  entregaba  informes de inteligencia relacionados con movimientos de la guerrilla  y  la  subversión,  datos  que  utilizaban  para  llevar a cabo sus operaciones  militares.   

Frente a esta sindicación es importante tener  en  cuenta  que el propio Betancurt en declaración rendida ante la Fiscalía el  7  de  junio  de  2006, contó que había sido objeto de investigaciones penales  por   la   desaparición   de   una   persona  y  por  supuestos  vínculos  con  paramilitares,    las   cuales   fueron   decididas   a   su   favor95.   

– José Miguel Narváez, fue nombrado como Sub  Director  del  DAS durante la administración de JORGE  AURELIO   NOGUERA   COTES.   Salvatore   Mancuso   lo  identificó  como  la  persona  que  suministraba adoctrinamiento ideológico no  sólo  a  las  autodefensas  sino  a  las  Fuerzas  Militares,  agregando que su  colaboración  se  mantuvo  durante  el  tiempo  en que ejerció como asesor del  Ministerio  de  Defensa, agregando que éste y NOGUERA  conocían  del   apoyo  que a ellos les brindaban  los  Directores  Seccionales  de  la  Costa  Atlántica,  tanto  que  cuando las  relaciones no eran buenas, se acudía a ellos para removerlos.   

Valga resaltar que en la actualidad distintas  autoridades   adelantan  investigaciones penales en su contra por el delito  de  concierto para delinquir agravado y los homicidios de Jaime Garzón y Manuel  Cepeda Vargas.   

-Gloria  María  Bornacelli  Llanos, amiga de  JORGE   AURELIO   NOGUERA,  trabajó  con  él  en  la  Alcaldía  de  Santa  Marta  y  en  la campaña a la  Presidencia  de  la  República  de  Álvaro Uribe Vélez en el departamento del  Magdalena,  fue  nombrada  por  el procesado en el mes de octubre en el cargo de  Subdirectora  Seccional  del  DAS  en  el  Magdalena,  luego en abril de 2003 la  ascendió a Directora y en julio de 2004 la trasladó a Sincelejo.   

En  relación  con esta ex servidora se tiene  que  el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Valledupar profirió el 8 de  octubre  de  2010  en sentencia anticipada, condena por los delitos de concierto  para  delinquir  agravado  y  peculado  por apropiación a favor de terceros, en  razón  de  sus vínculos con el bloque norte de las autodefensas que operaba en  el  departamento  del  Cesar,  bajo el mando de Adolfo Enrique Guevara Cantillo,  alias  “101”  quien la conoció “en el año 2003  cuando  ella  se desempeñaba como Directora del DAS en la seccional Magdalena y  él  era  segundo comandante del Gaula del Ejército96”.   

Mírese, entonces, cómo con independencia de  si  hubo  o  no recomendaciones que llevaron a NOGUERA  a  nombrar  a  estos  personajes  en  la institución,  argumento  que  esgrimió  para colegir que sus vinculaciones no partieron de su  iniciativa,  no  puede  considerarse  una  casualidad  que estas personas tengan  efectivamente  vínculos  con las autodefensas, mucho más si se tiene en cuenta  que  algunos  de  ellos fueron llevados directamente por él, como son los casos  de Rafael García, Gloria Bornacelly y José Miguel Narváez.   

Esos  nombramientos simplemente demuestran su  interés  por  hacerse  acompañar de gente relacionada con las autodefensas, de  allí  que  no sea casual que le hubiera ofrecido el cargo de Director Seccional  del  DAS en el Magdalena a Enrique Osorio de la Rosa97,  personaje que le colaboró  al  máximo jefe del Bloque Norte de las Autodefensas, Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge  40”,  con  la  adquisición  de  los  censos electorales, los cuales  fueron  utilizados  por  Rafael García para configurar el programa informático  que  permitió  la  llegada de los candidatos del movimiento clandestino llamado  la Provincia Unida al Congreso de la República.   

Valga  destacar que Osorio de la Rosa no pudo  posesionarse  en  dicho  cargo,  según  contaron  él  y  el  procesado, porque  carecía  de  título  profesional; sin embargo, ello no fue obstáculo para que  NOGUERA,   entonces,   le  ofreciera  servir  como  informante  en  el  DAS.  En  palabras  del testigo, el  Director  le  pidió  “que le colaborara como fuente  humana”,  servicio  por  el cual recibió la suma de  cinco     o     seis     millones     de    pesos98.   

En la actualidad, el Juzgado Penal de Circuito  Especializado  de  Santa  Marta  adelanta  juicio  contra  Osorio de la Rosa por  los   delitos  de  concierto  para delinquir agravado por sus vínculos con  las    autodefensas,   en   concurso   con    alteración   de   resultados  electorales.   

Adicional  a lo expuesto, se tiene igualmente  la  declaración  rendida  ante  esta  Sala  por  el ex Director del DAS Andrés  Mauricio   Peñate,   sucesor   de   JORGE  NOGUERA,  quien de manera puntual señaló que a su llegada casi  todos   los  Directores  Seccionales  de  la  Costa  habían  sido  nombrados  y  posesionados  sin  el correspondiente estudio de inteligencia, citando como caso  particular   el   de   Rómulo  Betancurt,  quien  antes  de  ser  nombrado  por  NOGUERA  en  el  cargo  de  Director  Seccional  de  Bolívar,  ejercía  como  jefe  de seguridad de Enilce  López,  alias  “  la gata”, quien –recuérdese-    fue    condenada    por   sus   nexos   con   grupos  paramilitares.   

Todo  lo  referido  permite  demostrar  que  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   desde  la  dirección  del  Departamento Administrativo de Seguridad  vinculó  personas  con  nexos  con  las autodefensas con el firme propósito de  que  colaboraran con esa estructura paramilitar.   

De allí que Salvatore Mancuso haya asegurado  que  en  el período 2002 –  2005  contaron  con  la  ayuda del organismo de seguridad. Véase además, cómo  ante  la  pregunta  de  la  Sala,  acerca  de si las directivas, casos concretos  JORGE NOGUERA y José Miguel  Narváez,   tenían   conocimiento  de  esa  ayuda,  enfáticamente  respondió:  “Sí     tuvieron     conocimiento     de    ese  apoyo”.   

Es así como la Sala puede afirmar con certeza  que   JORGE   AURELIO   NOGUERA  COTES  puso   al   servicio   del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  la  institución  que regentaba, protegiéndolos de las acciones que funcionarios de  la  entidad adelantaban en su contra, nombrando personas afines a su política y  removiendo  servidores  que  no  lo estaban, comportamiento con el cual ayudó a  promover y ocultar sus operaciones delincuenciales.   

El  proceder del ex Representante Legal de la  entidad  deja  ver  claramente  su  intervención  directa  en las labores de la  institución,  la  cual estaba ofreciendo resultados positivos, especialmente en  la    lucha    contra    las    actividades    del    Bloque    Norte   de   las  Autodefensas.   

Acierta  la  acusación  al establecer que el  procesado  es responsable de promover las actividades delictivas determinadas en  el  inciso  segundo  del  artículo 340 del Código Penal, pues demostrado está  que  su  voluntad  estuvo dirigida a adelantar actos que favorecían el accionar  ilícito  del  grupo paramilitar que estaba asentado en la zona norte del país,  reconocida área de influencia del Bloque de las Autodefensas.   

Con base, entonces, en el análisis probatorio  plasmado  en  precedencia, encuentra la Corte demostrado en grado de certeza que  el  ex  Director  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  –DAS-  promovió  el  accionar ilícito  del  bloque  norte  de  las  autodefensas que lideraba Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge  40”,  razón  por  la cual será declarado responsable en calidad de  coautor  del delito de concierto para delinquir agravado, de que trata el inciso  2°  del  artículo  340  del Código Penal, sin las modificaciones y agravantes  introducidos  por  la  ley  1122  de 2006, en tanto los hechos aquí juzgados se  cometieron  bajo  la vigencia de la Ley 599 de 2000 modificada por la Ley 733 de  2002,  acatándose  así el principio constitucional de favorabilidad consagrado  en  el  artículo  29  de  la  Carta  Política  y  en los artículos 6º de los  Códigos Penal y de Procedimiento Penal.   

Por  absoluta  negligencia de la Fiscalía la  Corte  no  tendrá  en  cuenta  para  los  efectos punitivos la circunstancia de  agravación  establecida  en  el  artículo 342 de la Ley 599, el cual de manera  clara  consagra  que, cuando la conducta es cometida por un miembro de organismo  de  seguridad  del  Estado,  como  lo  es  el  DAS, la pena se aumentará en una  tercera parte.   

Finalmente,  se  consignan  las  siguientes  aclaraciones:   

–  En  la  presente  providencia  no  se hace  análisis   alguno   respecto  a  los  hechos  concernientes  a  la  cooperativa  Ayatawacoop,  en  razón  a que la Fiscalía en la resolución de acusación fue  enfática   en  predicar  que  no  “existía  medio  probatorio  que  permita  relacionar  a Atayawacoop con grupos paramilitares”,  tal  y como lo había sostenido al momento de resolver  situación    jurídica.   

– En lo concerniente a la operación Oterloo,  los  medios  probatorios  acopiados  no  permiten  realizar sindicación alguna,  pues,  quienes participaron en ella aseguraron que ésta se desarrolló conforme  a lo estipulado en el programa investigativo.   

   

2-    DESTRUCCIÓN,   SUPRESIÓN   Y  OCULTAMIENTO DE DOCUMENTO PÚBLICO.   

El  artículo  292  de  la  Ley  600  de 2000  consagra este tipo penal en los siguientes términos:   

El  que  destruya, suprima u oculte, total o  parcialmente   documento público que pueda servir de prueba, incurrirá en  prisión de dos (2) a ocho (8) años de prisión”.   

Si  la  conducta  fuere  realizada  por  un  servidor  público  en ejercicio de sus funciones, se impondrá prisión de tres  (3)  a  seis  (6)  años  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones por el mismo término”   

Frente  a  esta  infracción se tiene como un  hecho   incontrovertible   que   durante   el   período   en  que  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES regentó el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  las  bases de datos del Sistema de  Información  –SIFDAS- que  contenían  las  anotaciones  de  antecedentes  y  órdenes de captura con y sin  fines de extradición, fueron objeto de borrados y alteraciones.   

Atendiendo  el  contenido  del Decreto 218 de  2000,  estas  bases  de  datos  tienen la categoría de documento público en la  medida  que  es el Departamento Administrativo de Seguridad la entidad encargada  de  llevar,  organizar,  actualizar  y  conservar  los registros delictivos y de  identificación  nacionales  con  base en el canje interno y en los informes que  rinden las autoridades judiciales.   

De  conformidad  con  el proceso penal que se  adelantó  contra  Rafael  García  Torres,  él  como  Jefe  de  la  Oficina de  Informática  fue  responsable  de  las adulteraciones que sufrió el sistema de  información  del Departamento administrativo de Seguridad, hecho frente al cual  también   el   Fiscal   General   de  la  Nación  formuló  acusación  contra  JORGE     AURELIO     NOGUERA    COTES.   

No     obstante     que    NOGUERA     pretende    sustraer    su  responsabilidad  de  este  hecho  alegando  que  él era ajeno a las actividades  delincuenciales  que  venía  realizando  su  amigo,  es lo cierto que cuando el  Director   designó  a  Rafael  García  Torres  como  Jefe  de  la  Oficina  de  Informática,  ya tenía conocimiento de los alcances delictivos de este sujeto,  pues  fue  él quien elaboró el programa de cómputo que utilizó Rodrigo Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”  para llevar a cabo el fraude en las elecciones al  Congreso   de   la   República  en  el  año  200299.   

Siendo ello así, resulta indiscutible que el  nombramiento  de García en dicho cargo se hizo con el firme propósito de   favorecer  las actividades delincuenciales del Bloque Norte de las Autodefensas,  en  la medida que a través de él tenían a su alcance toda la información que  registraban  las  autoridades  judiciales  del  país  contra  miembros  de  esa  organización delincuencial.   

De  allí  que  no  sea  insólito que Javier  Ernesto  Ochoa  Quiñónez -Comandante de la Urbana de  la  Jagua de Ibirico, las Palmitas y Comandante de un grupo rural que operaba en  la  zona de Perijá, entre Codazzi y la Jagua para la persecución del Frente 41  de    las    FARC,    entre   otros-,   en  declaración  rendida ante la Fiscalía el 23 de agosto de 2007,  hubiera  relatado  que en el segundo semestre de 2003 en una finca de Pivijai en  el  Magdalena,  conoció  a  Rafael  García  cuando  llevó  unos disquetes que  contenían  “el  programa  que  utiliza el DAS para  verificar  antecedentes,  me  aparecía  una  orden  de captura cancelada por el  delito              de             hurto100…   nos  pedían los  números  de  cédula y verificaban si teníamos antecedentes penales u órdenes  de  captura,  debido a una copia de esas fue que las AUC se dieron cuenta que yo  trabajaba        con       nombre       propio101”.       

Como tampoco que Ariel José Garzón Estrada,  ex  funcionario de la Oficina de Informática, hubiera narrado que las consultas  de  las  bases  de  datos y los cambios que en ella se producían, provenían de  las   órdenes   impartidas   por   Rafael  García,  quien  decía  que  éstas  emanaban   del  Director  y  por  tanto  había  que cumplirlas102.   

Si  bien  NOGUERA  utiliza  como  argumento  defensivo  que  una  vez  se  enteró  de  las  actividades  ilegales  que  venía  realizando  su funcionario  colaboró  con  la  investigación que adelantaba la Fiscalía, es lo cierto que  desde  mucho  antes del inicio de la misma ya había sido alertado por parte del  Director  general  Operativo Luis Carlos Barragán Samper, sobre esta situación  y  no  tomó  acción alguna. Esto dijo el testigo cuando se le preguntó acerca  de  la  existencia de un sistema paralelo al legalmente establecido para incluir  o modificar la base de datos del DAS:   

:  “  no  puedo  probarlo  pero  así  se  lo  planteé  al doctor NOGUERA y al doctor Giancarlo,  existían  comentarios  anónimos  incluso  en  el  sentido  de  que  el jefe de  informática     de     una     u     otra    manera    accesaba    –sic-  nuestros  archivos,  comentario  por  el  que el doctor NOGUERA se molestaba conmigo en forma drástica e incluso  me   decían   que   era   que   yo   tenía   cierta   animadversión   a   sus  paisanos”.    

Y      agregó      “entre  los  meses  de junio y julio de 2004 le manifesté varias  veces  que  era  preciso  tratar  de establecer a través de la subdirección de  contrainteligencia   qué  pasaba  realmente  con  la  oficina  de  informática  dirigida  por  el doctor García, si era cierto o no que él tenía la manera de  acceder  el archivo de registros delictivos, siempre me dijo si, si, si, pero no  vi nunca ningún resultado”   

Mírese  entonces,  cómo  el  comportamiento  complaciente  del  Director  frente  a  su  Jefe  de la Oficina de Informática,  simplemente  se  muestra  acorde  con su política de prestarle colaboración al  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  liderado  por  “Jorge 40”.  Es en  virtud  de  esas  relaciones  que en varias oportunidades Nodier Giraldo Giraldo  salió  favorecido  con  los  borrados  que  se  hacían  de las anotaciones que  registraba  el  sistema de información del DAS en su contra, actuaciones éstas  que  le permitieron, según cuenta él, viajar a Sur América y Europa a finales  del   año   2003   y   principios  del  año  2004103,  como también ocultar la  orden   de   captura   con  fines  de  extradición104.   

Si   no  hubiera  sido  en  razón  de  esa  colaboración,  Nodier  Giraldo no habría ingresado a las instalaciones del DAS  el  28  de  noviembre  de 2003 para tramitar tranquilamente y con prelación, el  certificado  judicial  que  se  expidió  a su favor105.   

La  libertad  con  la cual actuaba el Jefe de  Informática  en  el DAS,  es prueba del beneplácito que tenía de su jefe  para  la  realización  de  todo este tipo de actividades, las cuales incluyeron  borrar  las órdenes de captura con fines de extradición que pesaban sobre Hugo  Fenel  Bernal  Molano, Néstor Caro Chaparro, Mario Fernando Camacho Martínez y  Humberto Upegui Alzate.   

En  esas  condiciones,  al  acusado  se  le  condenará  también  por  este delito contra la fe pública, en la modalidad de  supresión,  concurriendo en él la circunstancia de agravación contenida en el  inciso 2º del artículo 292 del Código Penal.   

3- UTILIZACIÓN DE ASUNTO SOMETIDO A SECRETO O  RESERVA.   

A  tenor  del  artículo 419 de la Ley 599 de  2000,  comete  este ilícito el servidor público que utilice en provecho propio  o  ajeno,  descubrimiento  científico  u otra información o dato llegados a su  conocimiento  por  razón  de  sus funciones y que deban permanecer en secreto o  reserva.   

Conforme  a  la  redacción  gramatical  del  precepto,  este  delito  sólo  puede  ser  cometido  por el funcionario que por  razón  de  su función tuviere a su cargo la custodia intelectual del secreto o  la  información  de  carácter confidencial, la cual, por disposición legal no  puede  ser  divulgada a terceros no legitimados para conocerla, por el riesgo de  afectar sensiblemente a la administración pública.   

Se  trata,  entonces,  de  un  tipo  penal en  blanco,  habida cuenta que surge indispensable acudir a otros ordenamientos para  establecer  si la información obtenida por el funcionario público en razón de  sus funciones, está sujeta a la reserva.   

Previo   a   realizar   el   análisis  que  corresponde,  la  Sala  aclara  a la defensa que este tipo penal no se encuentra  prescrito por la siguiente razón:   

El  inciso 4º del artículo 83 de la Ley 599  de  2000  establece  que  “en las conductas punibles  que  tengan  señalada  pena  no  privativa  de  la  libertad,  la acción penal  prescribirá en cinco (5) años”   

A  su  turno  el artículo 86 consagra que la  prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con la formulación de la  imputación,   momento   a   partir   del   cual   el  término  “no podrá ser inferior a cinco (5) años”.    

Así   las  cosas,  si  la  resolución  de  acusación  se profirió el 6 de mayo de 2009, y cobró ejecutoria el 22 de mayo  del  mismo año, es evidente que a la fecha no han transcurrido los cinco años,  luego, la petición del defensor no prospera.   

Aclarado   lo   anterior,  se  observa  que  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   fue  designado Director del Departamento Administrativo de Seguridad  mediante  Decreto  Presidencial  No.  1865  de  16 de agosto de 2002106,  mismo  día   en   el   cual  tomó  posesión  del  cargo107.   

Según  el  artículo  2º del Decreto 218 de  2000,   vigente  para  la  época  de  los  hechos  materia  de  investigación,  correspondía   al   Departamento   Administrativo   de  Seguridad  –DAS-,  entre  otras,  las  siguientes  funciones:   

–  Producir  la  Inteligencia  de  Estado que  requiere  el  Gobierno  Nacional para garantizar la seguridad nacional interna y  externa del Estado colombiano.   

–  Dirigir  la  actividad  de  inteligencia  estratégica de Estado en el ámbito nacional.   

– Coordinar el intercambio de información con  otros     organismos    de    inteligencia    y    seguridad,    nacionales    e  internacionales.   

–  Adelantar  acciones  de contrainteligencia  tendientes  a  proteger  los intereses del Estado, frente a actividades hostiles  de origen interno o externo.   

–  Ejercer funciones de Policía Judicial, en  coordinación  con  la  Fiscalía General de la Nación, para investigaciones de  carácter    criminal,    relacionadas    con    la   naturaleza   y   finalidad  institucionales.   

En  razón  a la naturaleza de las anteriores  atribuciones,  el  artículo  40  de  la  preceptiva  citada,  establecía  que:  los documentos, mensajes, grabaciones, fotografías y  material  clasificado  del Departamento tienen el carácter secreto o reservado.  ..  El  servidor  público  que  indebidamente  los  dé a conocer incurrirá en  causal  de  mala  conducta,  sin  perjuicio  a  las sanciones penales a que haya  lugar”.   

Es  incuestionable,  entonces,  que  el  ex  Director  del Departamento Administrativo de Seguridad por razón del cargo y de  las  funciones,  tenía  acceso a las labores de policía judicial que adelantan  los  investigadores  en  coordinación  con  la  Fiscalía,  como también a los  hallazgos   obtenidos   en  las  labores  de  inteligencia  adelantadas  por  el  organismo,  por  consiguiente,  dicha  información  se  encontraba  sometida  a  reserva  para  efecto  de  garantizar  el  éxito  de  las  investigaciones y la  seguridad nacional.   

En el presente proceso y conforme a los cargos  formulados  en  la  resolución  de  acusación,  el  análisis  de  los  medios  probatorios  realizado  en  párrafos  anteriores  acredita  suficientemente que  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   en  calidad  de  Director  del mencionado organismo de seguridad, se  valió  de  su  amigo  Rafael García Torres para suministrar al Bloque Norte de  las  Autodefensas   información  atinente  a  labores  de inteligencia, de  policía  judicial y antecedentes, cuya propiedad era exclusiva del Departamento  Administrativo    de    Seguridad    –DAS-.   

En relación con la entrega de la información  de  la  acción  de  extinción de dominio a José Gelves Albarracín, ideólogo  político  del  Frente  Resistencia Tayrona, oportunas resultan las glosas de la  representante  del  Ministerio Público cuando sostiene que resultaría bastante  comprometedor   y,   por   ende,   adverso   para   su  posición,  que  Gelvéz  Albarracín   reconociera  lo que de él sostiene García Torres, en tanto,  según  su  propio  dicho, sólo tenía injerencia en los asuntos políticos del  frente  paramilitar comandado por Giraldo Serna y no en lo militar y financiero,  es  decir,  con el espectro operativo, luego, como era de esperarse, desconoció  de  manera  tajante  tal  situación  cuando rindió declaración en el presente  trámite.   

Igualmente, con independencia del lugar en el  cual  se llevó a cabo por parte de Rafael García la entrega de la información  Ciclón,  es  lo  cierto  que  Nodier Giraldo Giraldo y José Gelves Albarracín  admiten  haberse  entrevistado  en  varias oportunidades con García, por lo que  razonable  es  inferir,  que  en cualquiera de esos encuentros se suministró la  aludida información.   

La  precedente secuencia argumental aunada al  examen   realizado en el capítulo concerniente al delito de concierto para  delinquir,   permiten   proferir   sentencia  condenatoria  contra  JORGE  AURELIO NOGUERA COTES por el delito  de utilización de asunto sometido a secreto o reserva.    

4-  HOMICIDIOS  

La resolución de acusación formuló también  cargos  contra  el  ex  Director del DAS JORGE AURELIO  NOGUERA  COTES  por  los  homicidios de Alfredo Rafael  Francisco  Correa  de  Andreis,  Zully Esther Codina Pérez y Fernando Pisciotti  Vanstrhalen.   

La Fiscalía apoyó estas imputaciones en las  acusaciones   efectuadas   por   Rafael   García   Torres,  según  las  cuales  “existían               listados   de  líderes  sindicalistas,  activistas   de   izquierda,   profesores   y   estudiantes   universitarios”,  que  eran  entregados por el  Director del DAS al  Bloque  Norte  de  las Autodefensas para que procedieran a ejecutarlos, y en los  señalamientos  que  se hacen en las investigaciones adelantadas por las muertes  de  las  personas  atrás citadas, en el sentido que fue por orden de este grupo  paramilitar que las mismas se produjeron .   

Si  bien en la investigación nunca se halló  que  los  nombres  de  Zully Codina Pérez, Alfredo Correa De Andreis y Fernando  Pisciotti  hubieran  hecho  parte  de  una  lista  que  según  Rafael  García,  supuestamente  fue entregada por su superior al Bloque Norte de las Autodefensas  para  que  los asesinaran, la Sala con fundamento en los elementos de juicio que  obran  respecto  de cada uno de estos homicidios, determinará si el DAS durante  la   administración   de   JORGE   AURELIO  NOGUERA  COTES,  prestó  su  colaboración  a  la  asociación  delictiva para estos fines.   

DEL  HOMICIDIO  DE  ALFREDO  RAFAEL FRANCISCO  CORREA DE ANDREIS.   

El  17  de septiembre de 2004, Alfredo Rafael  Francisco  Correa  de  Andréis  y  su  escolta Edelberto Ochoa Martínez fueron  objeto  de  varios  disparos  con  arma  de fuego por parte de un sujeto, cuando  circulaban  por  una vía pública de la ciudad de Barranquilla, ocasionándoles  sus  muertes,  según  da  cuenta el acta de inspección de cadáver de la misma  fecha108  y el protocolo de necropsia 2004P00963109.   

Correa  de Andréis era sociólogo y profesor  de  las Universidades del Norte y Simón Bolívar de Barranquilla y se destacaba  por  desarrollar  un  intenso  trabajo  académico  y  social  con población en  situación  de  desplazamiento  en  los Departamentos del Atlántico y Bolívar,  labor  que  le  originó  el señalamiento inescrupuloso de ser ideólogo de las  FARC.   

El  análisis  de los elementos de juicio que  obran  en  el presente proceso, permite afirmar que el DAS actuó en connivencia  con  el  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas,  a través del Frente José Pablo  Díaz,  comandado  por  Edgar  Ignacio  Fierro,  alias  “Don  Antonio”, para  inicialmente  hacer  ver  al  profesor  Alfredo Rafael Correa De Andreis como un  subversivo y después, proceder a ejecutarlo.   

En  este  sentido  es incontrovertible que el  profesor  Correa  De  Andreis  fue  objeto de seguimientos y tomas fotográficas  ilegales  desde  el  mes  de  agosto  de  2003, por parte del investigador de la  Dirección   seccional   del   DAS   de   Valledupar,   Javier   Alfredo   Valle  Amaya.   

Este  funcionario  de  quien se supo después  tenía  vínculos  con el comandante del Frente José Pablo Díaz, Edgar Ignacio  Fierro,   alias   “Don   Antonio”,  personaje  que  ordenó  la  muerte  del  catedrático                  Correa110,   actuó  sin  orden  de  superior                  inmediato111      para   tomar  declaraciones, incluso bajo  la  gravedad  de  juramento,  a dos reinsertados de las FARC de nombres Eliécer  Vivas                     Cuervo112    y    Yamile   Barrios  Villegas113 el 13 y 20 de agosto de 2003, respectivamente.   

El propio Javier Alfredo Valle Anaya admitió  ante  un  Fiscal  Delegado  ante  la Corte Suprema de Justicia el 27 de marzo de  2008,  que  nadie  le ordenó investigar al profesor Correa De Andreis, explicó  en  esa  declaración y en la rendida dentro del proceso adelantado contra éste  por       el      delito      de      rebelión114,  que  después de recibir  las  “entrevistas”  a  Vivas  Cuervo y Barrios Villegas, se contactó con el  DAS  de Barranquilla para hacer labores de inteligencia en las universidades que  incluyeron  hacer  tomas fotográficas al sociólogo115,  actividad respecto de la  cual   no   se   halló   reporte   oficial  alguno116.   

Imágenes que además, fueron exhibidas en un  escenario  clandestino  por  parte  del investigador a los aludidos declarantes,  quienes según Valle, lo señalaron como alias “Eulogio”.   

Todas estas acciones subrepticias, carentes de  vigilancia    alguna   por   parte   de   las   directivas   del   DAS   en  Valledupar,   las continuó Valle Anaya aún después de ser trasladado por  JORGE  AURELIO NOGUERA en el  mes  de  mayo  de  2004  a la Seccional del Bolívar117,  lugar donde curiosamente  se  hallaba  como  Director  Rómulo  Betancurt,  otro  de  los funcionarios con  vínculos  de  vieja  data,  con  las  autodefensas.  Fue en esta seccional  donde  finalmente Valle Anaya presentó ante la Fiscalía el 2 de junio de 2004,  el  informe  187  acompañado de fotografías de “un  sujeto    conocido    con    el    alias   Eulogio118”      pero sin identificarlo como Alfredo Correa De Andreis.   

Era tal el interés del investigador porque la  Fiscalía  no  tuviera  dudas  sobre la identidad de la persona que aparecía en  las  fotografías, que en el informe 192 de 17 de junio de 2004, oficializó los  datos   biográficos   de  quien  sabía  con  extremada  anticipación  era  el  sociólogo   y   profesor  Correa  De  Andreis119.   

De  esta  manera  el  referido  investigador  utilizó  a  la  Fiscalía  para  que  abriera  investigación  formal contra su  víctima  por  el  delito  de rebelión-17 de junio de  2004-,    ordenara    su    captura    -17  de  junio  de  2004-  y  le impusiera  medida  de  aseguramiento de detención preventiva -28  de          junio          de          2004-120;  proceso  en  el  cual  se evidencia sin duda alguna el montaje que fraguó Valle  Anaya  contra  el catedrático. Basta leer los testimonios rendidos por Mayerlin  Torres  y  Javier  Larrazábal,  testigos  conseguidos por el investigador, para  advertir  cómo  los  dos  al  unísono en una extensión bien significativa, de  manera separada refirieron:   

“   …  también  conocí  a  muchas  personas  que  son   miembros de la guerrilla de las FARC, pero hacen parte  del   movimiento   clandestino,   como   es   el   caso  de  alias  Eulogio,  quien  es ideólogo del Bloque  Caribe  de  las  FARC,  él  se desempeña    como   creador   de   núcleos   de  inteligencia     clandestina,    y    reclutador   de   personas  para  luego  ingresarlas a dicho movimiento”   

La  praxis judicial y la lógica enseñan que  nunca  dos  personas  utilizan  idénticas palabras en el mismo orden para hacer  una  narración;  esto  sólo  sucede cuando los testimonios obedecen a libretos  preparados  con  anterioridad,  que es exactamente lo evidenciado en este relato  donde  se  hacen  señalamientos  contra una persona conocida supuestamente como  alias “Eulogio”.   

De  allí  que  no  sea casual que las frases  usadas  por  los   declarantes  Mayerlin  Torres  y Javier Larrazábal para  tachar  al  profesor  de  subversivo,  “creador  de  núcleos  de  inteligencia”   y “reclutador   de  personas”,  sean  casi  idénticas  a  las  citadas  en  el reporte que se encontró en el computador de  Edgar  Ignacio Fierro, alias “Don Antonio”, donde éste informaba a su   jefe Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40” lo siguiente:   

“   …    ejecución   del  señor  “ALFREDO  CORREA  DE  ANDREIS,  alias  EULOGIO.  Este sujeto representaba gran  importancia   para  la  estructura  del  Partido  Comunista  Clandestino  PCC  y  se     desempeñaba  como creador de núcleos de inteligencia urbanos     y     reclutamiento    de  personas  para  el movimiento revolucionario, además  era   ideólogo   y  realizaba  desplazamientos  frecuentes  a  campamentos  con  terroristas  de  los  diferentes  frentes del bloque caribe de las FARC”. Caso  que  figura  en el anexo uno, acciones realizadas por la comisión metropolitana  que       delinque       en       Barranquilla121”   

Mírese   entonces,   cómo   es  un  hecho  indiscutible  que  los  señalamientos  efectuados  contra  Alfredo Correa en el  anterior  reporte,  provinieron de los testigos allegados por Javier Valle Anaya  para judicializar al profesor.   

De  allí que no resulte extraño que a pesar  de  que  Mayerlin  Torres y Javier Larrazábal hubieran negado ante la fiscalía  haber    recibido   un   pago   por   las   declaraciones   rendidas122,  obre el  comprobante  de  gastos reservados S.BOL.GOPE-0016 de 17 de junio de 2004, donde  Javier  Alfredo  Valle  Anaya aparece cancelando junto con Rómulo Betancurt, en  calidad  de  ordenador  del  gasto,   la  suma  de  $850.000 a “colaboradores   del   blanco   subversivo  que  por  razones  de  seguridad  se  abstienen  a  estampar  su  firma  o  huella”   por  “concepto de pago de información  que  dio  como  resultado la judicialización y posterior captura de un presunto  ideólogo   del   bloque   caribe   de  las  FARC,  conocido  con  el  alias  de  “EULOGIO”,  el cual fue capturado en Barranquilla y actualmente se encuentra  a   disposición  de  la  fiscalía  seccional  36  de  Barranquilla123”    

Eran  tan  falaces  las  sindicaciones de los  testigos  aportados  por  el  DAS, que la defensa fácilmente pudo demostrar con  fotos  y  certificaciones de las universidades donde laboraba su poderdante, que  los  días  en los cuales supuestamente había estado ofreciendo adoctrinamiento  a  grupos  insurgentes,  se  encontraba  en  actividades  familiares  y dictando  cátedra  a estudiantes de la Universidad del Norte, probanzas que llevaron a la  Fiscalía  a  revocar  la medida de aseguramiento de detención preventiva el 14  de          julio          de          2004124.   

Todas estas actividades irregulares realizadas  por  Javier  Valle  Anaya,  se  encuentran  relacionadas  con  la  estrecha  amistad  que mantenía con los paramilitares, específicamente con los jefes del  Frente     José     Pablo    Díaz    –Edgar  Ignacio  Fierro  alias  “Don  Antonio”-  y  de  la  Comisión Política del Bloque  Norte    de    las    Autodefensas   –Carlos   Mario   García   Ávila,   alias  “Gonzalo”  o  “el  médico”-,  a  quienes  transportaba en un vehículo  del  organismo  desde  Valledupar a Barranquilla o de  Barranquilla   a   Cartagena   o  de  Barranquilla  a  Santa  Marta.   

Resulta imposible creer que la causa de estos  desplazamientos  obedeció  a  favores  de  índole personal, como lo pretendió  hacer   ver   Edgar   Ignacio   Fierro   para   proteger   a   quien  llamó  su  “amigo”125,  lo  que puede inferirse de la colaboración prestada es que ésta  tenía  como  fundamento  su  vínculo  con  dos  reconocidos  miembros  de  las  autodefensas   del  bloque  norte  que  ocupaban  un  rango  distinguido  en  la  organización;  no  de otra manera puede explicarse que un abogado, servidor del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  quien  entre  sus funciones tenía  manejar  información reservada de inteligencia y colaborar a la Fiscalía en la  investigación  y  judicialización  de  los  grupos organizados al margen de la  ley,   pusiera  al  servicio  de  éstos  su  tiempo  y  los  vehículos  de  la  institución.   

De hecho, es en virtud de esas relaciones que  la  hoja  de vida de Javier Alfredo Valle Anaya fue encontrada en una operación  realizada  los  días 22, 23 y 24 de enero de 2006 en contra de las autodefensas  en      el      municipio      de      Ciénaga126,  y  que  el  estudio  de  lealtad  y confiabilidad practicado por el DAS, hubiera  indicado  que  tenía  vínculos con esa asociación delictiva, como lo informó  en  declaración  rendida  mediante certificación jurada el 16 de julio de 2007  el  ex Director del DAS Andrés Mauricio Peñate, motivo que incluso originó su  insubsistencia127.   

Y  si  a  lo anterior se agrega que Salvatore  Mancuso  aludió  a  los  desplazamientos  que  se  hacían en los carros de las  entidades  estatales  como  el  DAS,  para  asegurar  que los integrantes de las  autodefensas  se  transportaban  en ellos con la finalidad de realizar de manera  mancomunada   actividades   ilegales,   no  es  un azar entonces, que los traslados  realizados a Edgar  Ignacio  Fierro  en  el  vehículo  del  DAS por Barranquilla, Cartagena y   Valledupar,  correspondan a las ciudades donde se llevaron a cabo las labores de  inteligencia contra el catedrático.   

Y pese a que  

    

* Los  medios  de  comunicación hicieron saber públicamente las manifestaciones de la  familia  del catedrático, en cuanto a que su muerte se encontraba vinculada con  la  captura    realizada  por  Javier  Alfredo Valle Anaya128,     

    

* Que  la  Oficina de Control Disciplinario Interno del DAS adelantaba bajo el radicado  595-04  una  investigación  contra  Javier  Valle  Anaya  por  las “presuntas  irregularidades  en  la retención del señor Alfredo  Rafael        Correa        De        Andreis129”,     

    

* Que  el    ex    Director    General    de    Inteligencia    -Giancarlo   Auque   de  Silvestri130-   y   el   ex   Director   Seccional   de   Bolívar  –Rómulo      Betancurt131- trataron  el  tema de la captura del profesor Correa, y que después del homicidio, según  contó  Valle  Anaya, del nivel central le ordenaron formular denuncia penal por  las  afirmaciones  de  la  prensa  en  torno  a  que  el  DAS  le  había puesto  “la  lapida  en  el  cuello,  y  que  eso  hubo  un  montaje132”,     

El  ex  Director  del  organismo JORGE       AURELIO      NOGUERA      COTES       ascendió  mediante  resolución  0279  del  18 de febrero de 2005 a  Javier  Valle  Anaya  del  cargo  de  investigador  a  Subdirector del DAS en el  Magdalena,  según  él,  porque  era  un  funcionario con una excelente hoja de  vida, personas a quienes como él, más promovía.   

Esta explicación como puede observarse, raya  con  el  manto  de  duda  que  pesaba sobre el comportamiento de Valle Anaya, su  ascenso   simplemente   se   muestra   acorde  con  las  relaciones  que  tenía  NOGUERA  con el Bloque Norte  de  las  Autodefensas,  organización  a la cual le hizo varios nombramientos de  personas    adeptas   a   ellas   en   aras   de   favorecer   sus   actividades  delictivas.   

Es  así como con esta decisión NOGUERA  premió a quien al interior de la  institución  comulgaba  con sus directrices, situación que no sucedió con los  funcionarios  Sigifredo  Puentes,  Sonia  Rodríguez  Briceño,  Jaime de Jesús  Gañan  y  Audberto  Flabio  Dorado,  entre  otros,  quienes fueron víctimas de  traslados  e  insubsistencias,  precisamente por presentar resultados o informes  contra el grupo del cual hacía parte.   

Ninguna  coincidencia es que en los nexos del  Director   con   el  citado  grupo  armado  ilegal,  también  se  hallen  otros  funcionarios  como Javier Valle Anaya con las mismas relaciones, es indiscutible  que  NOGUERA no podía actuar  para  la ejecución de sus fines, él necesitaba de servidores que cumplieran un  rol   ante   las  autodefensas,  garantía  que  ofrecía  sin  duda  alguna  el  funcionario  a  quien ascendía al cargo de Subdirector del DAS en el Magdalena,  territorio  donde  operaba  en  toda  su  extensión  el  grupo  ilegal  de  las  autodefensas con el cual uno y otro colaboraban.   

Lo anterior, permite otorgarle credibilidad a  las  manifestaciones  del  ex  investigador  José  David  Ribero  Gómez, quien  relató  que durante una reunión institucional celebrada el 23 de abril de 2004  en  el  Hotel  Las  Américas  en   la  ciudad  de  Cartagena,  sostuvo una  conversación  privada con  NOGUERA, quien  ,luego  de  recibir parte de las labores investigativas   realizadas   en   la   seccional   de   Valledupar,  le  propuso  colaborar  con  “las  autodefensas  de  Rodrigo  Tovar  Pupo, alias  “Jorge  40”, mediante la entrega de un “listado         delincuencial133”.   

Estas referencias exteriorizan el interés del  Director  por  tener  gente a su lado que materializara su alianza con el Bloque  Norte  de  las Autodefensas, ayuda que sí prestaba Javier Alfredo Valle Anaya y  no  José  David  Ribero  quien  se  negó  a hacerlo, por ello, no obstante que  Ribero   se  destacaba  como  un  buen  funcionario134  a  quien incluso el 31 de  octubre  de 2003 había condecorado, pero un mes y medio después de la reunión  de Cartagena, declaró insubsistente.   

Con  independencia de que hubiera existido un  informe           de           inteligencia135 recomendando separar de la  entidad  a  Ribero  Gómez,  es  lo  cierto que este investigador hace parte del  grupo  de  funcionarios a quienes NOGUERA desvinculó  por realizar actividades diferentes a sus políticas de  promover al Bloque Norte de las autodefensas.   

Ahora,  sobre  las relaciones de NOGUERA   con  el  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  y  el  tipo  de  colaboración  que  les  prestaba,  pertinente es  recordar las manifestaciones de Salvatore Mancuso:   

“Felipe, uno de los comandantes del Bloque  Norte  que operaba en esta región del Cesar, Magdalena, Atlántico, también me  dijo  que  tuvieron  excelentes  relaciones con el DAS en esa región, Felipe me  contaba  que sí, que él tenía contacto no solamente con José Miguel Narváez  sino  también  con  el  doctor NOGUERA, un  día le pedí un favor, que me hiciera una investigación sobre  un  listado  que  me  pasó  el comandante Andrés Angarita de unas personas que  estaban  en  el  departamento de Córdoba, en la zona donde él operaba, Andrés  me  estaba  visitando  y precisamente Felipe estaba con nosotros, le dije Felipe  tu  puedes  hacernos  este  favor,  me dice si con mucho gusto, le pregunté con  quien  vas  a hacer la investigación, y me dice yo la hago con el DAS que tengo  muy  buenas  relaciones  con el doctor José Miguel y con el doctor NOGUERA, fue  lo          que         me         contestó136”.   

Si bien esta declaración se enmarca en lo que  tradicionalmente  la  jurisprudencia  y  la  doctrina  conoce como testimonio de  oídas,  es  importante  indicar que sometido a las reglas de la sana crítica y  contrastado  con  el  acervo  probatorio,  constituye  un  legítimo  y  válido  elemento  de  convicción  para  la  Sala,  pues, como lo aseguró la Fiscalía,  proviene  de  uno  de los máximos líderes de las autodefensas, quien de manera  detallada  hace  referencia  a  un  hecho  particular  que vincula al comandante  “Felipe”   con   el   Director   NOGUERA   COTES  y  ex  Asesor y Subdirector José Miguel Narváez, los  dos vinculados con las autodefensas.   

Ahora, el procesado para dejar sin fundamento  las  atestaciones  de  Salvatore  Mancuso  argumenta  que  alias “Felipe” no  existe;  sin  embargo,  en  un  informe de la Sección de Análisis Criminal del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía  General  de la Nación,  identifican  a este sujeto como el “segundo al mando  del   Bloque   Norte”   y  “hombre  de  confianza  de  Jorge 40” 137.   

Del mismo modo, en informe 199431 de noviembre  22  de  2004, señalan a Alias “Felipe” como un reconocido paramilitar de la  región  del Magdalena que se desempeña como jefe de sicarios bajo las órdenes  de  “Jorge  40”, quien lo envió a Barranquilla con el fin de estructurar el  grupo          en         esa         ciudad138,  datos estos que permiten  creer las aseveraciones del líder máximo de las autodefensas.   

Por  si  todo  lo  anterior  fuera  poco,  es  importante  indicar  que el DAS durante la época en que estuvo regentado por el  incriminado,  se caracterizó por ejecutar actividades de inteligencia similares  a  las  que  se  iniciaron  en el año 2003 contra el profesor Correa; el propio  Andrés  Mauricio  Peñate  narró  en  la  etapa del juicio de este proceso que  durante  la  época  en  que  se  desempeñó  como  Viceministro de Defensa fue  víctima  de verificaciones, como sus hijos objeto de vigilancias, por parte del  DAS  durante la administración de NOGUERA,  todo con el propósito de iniciar una campaña de desprestigio en  su contra.   

Por hechos semejantes, la Fiscalía General de  la  Nación  profirió  resolución  de acusación contra varios ex funcionarios  del   DAS   de   la   administración   de   NOGUERA,  por   la   creación  de  un  Grupo  de  Inteligencia  denominado  G-3,  supuestamente  encargado  de  organizar, dirigir y promover de  manera  permanente la perpetración de delitos, tales como seguimientos ilegales  e  interceptaciones  telefónicas,  entre  otros,  en  contra  de integrantes de  organizaciones   defensoras   de  derechos  humanos139.   

En  ese  orden  de  ideas, puede inferirse en  torno  a la responsabilidad del aforado frente al homicidio de Alfredo Correa De  Andreis,  que  en  virtud  de  sus nexos con el Bloque Norte de las Autodefensas  permitió  y  consintió  la conducta desplegada por Javier Alfredo Valle Anaya,  de  quien  se  ha  probado,  actuó  en  connivencia  con el referido grupo para  desprestigiar al catedrático, excusa utilizada para matarlo.   

En medio de dos aparatos organizados de poder  se   encontraba   Alfredo   Correa   De   Andreis:   uno   estatal  -el    Departamento    Administrativo   de   Seguridad-,  en  cuya  cúpula  se  encontraba JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES,  y  otro  ilegal –Bloque      Norte      de     las  Autodefensas-  comandado por Rodrigo Tovar Pupo, alias  “Jorge  40”,  mientras el primero a través de sus funciones de inteligencia  y  de  policía  judicial, fabricó un montaje para hacerlo ver como subversivo,  el segundo ejecutó a un falso guerrillero.   

Ciertamente  como  no funcionó para ellos el  montaje  con que pretendían sacar al catedrático del contexto laboral y social  en   el   que   se   desempeñaba,  al  proferirse  a  su  favor  una  decisión  excarcelatoria  paradójicamente ese éxito judicial constituyó su condena a la  muerte.   

Cuando   se   está   ante   el  fenómeno  delincuencial     derivado     de    estructuras    o    aparatos    de    poder  organizados140,  los  delitos  ejecutados  son  imputables  tanto a sus dirigentes  -gestores,  patrocinadores,  comandantes-  a  título  de  autores  mediatos,  a  sus coordinadores en cuanto  dominan  la  función encargada -comandantes, jefes de  grupo-  a  título  de  coautores  mediatos;  y  a los  directos  ejecutores  o subordinados -soldados, tropa,  patrulleros,  guerrilleros o milicianos-, en calidad de  autores   materiales,  pues  toda  la  cadena  actúa  con  verdadero  conocimiento y dominio del hecho y mal  podrían  salir  favorecidos  algunos  de ellos con una posición conceptual que  comporte            la           impunidad141.   

En  estos supuestos la criminalidad, sostuvo  la   Sala142,   puede incubarse dentro de aparatos  estatales  -casos  EICHMANN  -funcionario  administrativo  nazi encargado de ubicar, perseguir, seleccionar y  capturar  a  los  judíos  que  posteriormente  eran  llevados  a  los campos de  exterminio-,  Juntas  Militares  que  gobernaron  Argentina entre 1976 y 1983, y  Consejo  Nacional  de  Defensa  de  la  antigua  República Democrática Alemana  -disparos  en  el  muro  de  Berlín- o en estructuras   propiamente  delincuenciales  -caso de la cúpula de Sendero Luminoso en la masacre  de  Lucanamarca  -un grupo de hombres de dicha banda asesinó a 69 campesinos en  Santiago      de      Lucanamarca,      región      de     Ayacucho-143.   

Atendiendo     lo    expuesto,    puede  calificarse     jurídicamente    la    participación    de   JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES en el caso  sub  judice,  como  la  de  autor  mediato  que se vale de toda una estructura legal que se encontraba bajo su  mando,  esto es, el DAS, para ponerla a disposición  de un aparato militar  ilegal,  con una cadena de mando jerarquizada como lo era el Bloque Norte de las  Autodefensas  cuyo  líder era Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40” del cual  dependía  el Frente José Pablo Díaz comandado por Edgar Ignacio Fierro, alias  “Don  Antonio”,  quien  dio  la  orden  de  matar  al profesor y sociólogo.   

En  este sentido, la Sala debe aclarar que si  bien  NOGUERA COTES  fue  acusado    por   el   Fiscal   General   de   la   Nación   como   coautor del delito de homicidio de Alfredo  Correa  De Andreis, las circunstancias que rodearon la conducta punible resumida  en  antecedencia,  permiten  colegir  que  dicho  comportamiento  se  ubica  en el ámbito de la autoría  mediata,  situación que podría  llevar  a que se plantee una discusión alrededor del principio de consonancia y  apego  que  debe  tener  el fallador respecto de los términos de la acusación.   

En  relación con el principio de congruencia  es criterio reiterado que:   

“…   En  la  sistemática  de la Ley 600 de 2000, en cuyo imperio se adelantó el proceso, la  Sala  ha reiterado que la congruencia como garantía y postulado estructural del  proceso,  implica  que  la sentencia debe guardar armonía con la resolución de  acusación  o  el  acta  de  formulación  de  cargos, en los aspectos personal,  fáctico  y  jurídico.  En  el  primero, debe haber identidad entre los sujetos  acusados  y los indicados en el fallo; en el segundo, identidad entre los hechos  y  circunstancias  plasmadas en la acusación y los fundamentos de la sentencia;  y,  en  el  tercero, correspondencia entre la calificación jurídica dada a los  hechos   en   la   acusación  y  la  consignada  en  el  fallo…  La  congruencia  personal  y fáctica es  absoluta  y  la  jurídica es relativa porque el juez  puede  condenar por una conducta punible diferente a la imputada en el pliego de  cargos, siempre y cuando no  agrave   la   situación   del   procesado   con   una   pena  mayor.”144   

Con   fundamento   en   lo   anterior,   la  modificación   que   ahora     hace   la   Sala  sobre  la  forma  de  participación   de   JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  en   el   homicidio  de  Alfredo  Correa  De  Andreis  -de    coautor    a    autor    mediato-,  no  puede  ser  calificada  como  violatoria  del  principio  de  congruencia,  habida  cuenta  que  no  constituye agravación para la situación  jurídica  del procesado, pues  la  pena  fijada  legalmente para tales formas de ejecución de la conducta  punible  aparejan  la  misma  consecuencia  punitiva,  cuestión  desde  antaño  estudiada         por         la         Sala145.   

Pasando   ahora   a   la  circunstancia  de  agravación  bajo  la  cual  el Fiscal General Nación calificó el homicidio de  Alfredo  Correa,  se  observa que ésta se hincó en el numeral 10 del artículo  104 que a la letra dice:   

                     

Artículo    104.   Circunstancias   de  agravación.  La  pena  será  de  veinticinco (25) a  cuarenta  (40)  años  de  prisión,  si  la  conducta  descrita en el artículo  anterior se cometiere:   

(…)  

10.  Si se comete en persona que sea o haya  sido  servidor  público,  periodista,  juez  de paz,  dirigente sindical, político o religioso en razón de ello.   

Impera señalar que ninguna de las anteriores  condiciones  ostentaba  u  ostentó  Alfredo Rafael Francisco Correa De Andreis,  éste  era  ingeniero  agrónomo  y sociólogo con maestría en educación, y al  momento  de su muerte se desempeñaba como catedrático de las Universidades del  Norte    y   Simón   Bolívar   de   Barranquilla146.   

En ninguna parte del proceso adelantado por su  homicidio,  se  halla  información  relativa  a  que  ejercía  como  dirigente  sindical,  si  bien estaba afiliado al Sindicato de Profesores de la Universidad  Simón  Bolívar,  esto  no  lo  sitúa  en  el  rango  a  que  hace alusión la  preceptiva.   

Tampoco los trabajos académicos-sociales que  realizaba  con  la  población  en situación de desplazamiento como lo declaró  Alba     Lucía     Glenn     Díaz     Granados147,  se asientan en alguna de  las calidades referidas en la norma transcrita.   

En   torno   a   este   punto  sobra  hacer  disquisiciones,  si  se  tiene  en  cuenta  que  la  resolución  de  acusación  simplemente  citó  el numeral 10º del artículo 104 de la Ley 599 de 2000, sin  explicar  los  fundamentos en que sustentaba esta circunstancia agravación para  el homicidio del profesor Correa.   

Por  tal motivo, para efectos de la tasación  punitiva,  la Corte  sólo tendrá en cuenta el artículo 103 de la Ley 599  de 2000.   

DEL   HOMICIDIO   DE  ZULLY  ESTHER  CODINA  PÉREZ   

1-El  11 de noviembre de 2003 en la ciudad de  Santa  Marta  fue  asesinada Zully Esther Codina, cuando salía de su residencia  hacia  el  Hospital  Central  Julio  Méndez  donde  laboraba,  por unos sujetos  quienes le propinaron impactos de arma de fuego en su cuerpo.   

Su deceso se encuentra probado con el acta de  inspección  con examen de cuerpo No. 403 de 11 de noviembre de 2003148,   el  certificado          de          defunción149   y   el   protocolo   de  necropsia           No.           421-2003150.    

Zully  Esther Codina Pérez, era comunicadora  social,   hizo  parte entre octubre de 1994 y noviembre de 2002 de la Junta  Directiva  del Sindicato Nacional de la Salud y la Seguridad Social –SINDESS-,   ocupando   el   cargo  de  tesorera;   en  el  momento  de  su  muerte  se  encontraba afiliada a esta  organización,  trabajaba  en  Santa  Marta en el Hospital Central Julio Méndez  Barreneche  -departamento  de  facturación-  y  tenía un programa radial en la  emisora  Radio Rodadero Todelar, donde transmitía temas de interés social a la  comunidad.   

2-La  formulación  de  este  cargo contra el  aforado  se  apoya  prácticamente  en dos hechos: en las diversas declaraciones  rendidas  por Rafael García Torres y en la autoría del crimen por parte de las  autodefensas.   

En relación con este testigo debe resaltarse  que  gracias  a  los  datos suministrados en torno a las actividades irregulares  desarrolladas  al interior del DAS y en las cuales tuvo participación, pudieron  corroborarse  a  través  de  otros  medios  probatorios las relaciones entre el  procesado y el Bloque Norte de las Autodefensas.   

Empero, esa situación no se presenta ya en el  homicidio  de  Zully  Codina, donde la información suministrada por García fue  vaga e imprecisa. Véase:   

Rafael  García  empezó  a hacer alusión al  tema  de los homicidios en diciembre 16 de 2005, oportunidad en la cual señaló  que  dos funcionarios de la Subdirección de Análisis, de quienes nunca dio los  nombres,  le  informaron  sobre  la  existencia  de  unos  listados  de líderes  sindicalistas,  profesores  y estudiantes universitarios, que eran entregados al  bloque  norte de las autodefensas para atentar contra sus vidas; posteriormente,  dijo,  los  mismos  investigadores  le  exhibieron “fragmentos” de una lista  donde  vio  el  nombre  de  Zully  Codina,  fecha  para  la  cual ya había sido  asesinada.   

Agregó  en  esa  misma  declaración, que en  Santa    Marta    un    informante   –incógnito  también-  le  hizo saber que  “al   parecer”   eran   hombres   del  bloque  norte  los  responsables  del  crimen.   

En otra salida procesal- 25 de abril de 2006-,  mencionó  a  la  funcionaria  del  DAS  Martha  Inés  Leal  para atribuirle la  responsabilidad  de  haber  sido  ella  quien  le  envió  a  través de los dos  anónimos  investigadores  de  la Subdirección de Análisis, la lista donde vio  el nombre de Zully, testigo que negó rotundamente esa afirmación.   

Asimismo, nombró a José Gelvés Albarracín  para  comentar  que  en una ocasión le preguntó por este suceso, informándole  éste  que  “eso  lo  había  hecho  gente  de  Hernán Giraldo” con base en  información suministrada por el DAS.   

Finalmente  en  declaración rendida el 23 de  junio  de  2006  aseguró  estar  “en  capacidad de  suministrar   información  que  contribuya  a  la  identificación  de  autores  materiales   e  intelectuales  y  las  circunstancias  del  homicidio  de  Zully  Codina”;    sin  embargo,  nunca  cumplió  su  promesa,  contrario  a  ello  sus narraciones siempre estuvieron acompañadas de  frases  como  “no  se”, “no me consta”, “al  parecer”       y  “supongo”.    

3- Ahora, la investigación adelantada por el  homicidio  de  Zully  Codina  Pérez  Codina, fuera de los testimonios de Rafael  García,  no  apuntala  indicios que permitan inferir la contribución del DAS o  del    procesado    en   esta   conducta   punible151.   

Esa  actuación  informa  que  el  crimen fue  perpetrado  por  Jorge  Luis  Ortiz Garrido, alias “el médico” –comandante  de  la  urbana  en  Santa  Marta-,  Willintong  Mora  Buenaver, alias “Willi”, Emilciades Torres, alias  “el  niño”,  Gabriel  Lobo  Angarita,  alias  “Gaby”  y  Rolando Leonel  Bonilla,  alias  “mono  Champeta”,  líderes  unos  del  Frente  Resistencia  Tayrona y otros del Bloque Norte.   

Si bien Rolando Leonel Bonilla Guerrero, alias  “mono  champeta”,  confesó  ante la fiscalía que Jorge Luis Garrido, alias  “el  Médico”,   fue  quien  dio la orden de matar a Zully Codina y que  incluso   éste   los  llevó  hasta  el  hospital  donde  ella  trabajaba  para  señalárselas,  es lo cierto que la investigación no fue más allá en aras de  determinar  qué  otros  autores  se  encontraban relacionados con el crimen, de  hecho,  nunca  se  vinculó a Hernán Giraldo Serna a quien sólo se escuchó en  declaración,  tampoco el proceso informa sobre cuál líder de las autodefensas  se  atribuyó  el  homicidio,  de  allí  que  no exista un eslabón que permita  asociar al DAS con la muerte de esta comunicadora social.   

4-     La    entrevista    –no  declaración-  a  la  cual  aluden  Fiscalía  y  parte civil para atribuir responsabilidad penal al procesado en el  homicidio  de  Zully  Codina,  tampoco  ofrece   información relevante. De  conformidad  con  la  transcripción  de  la  entrevista  realizada a Polasky de  Jesús   Polo,  alias  “Esteban  Fajardo”,  el  homicidio  de  Zully  Codina  obedeció  a la probable difusión por parte de ella de una información valiosa  que  poseía  sobre los grupos de Hernán Giraldo y Carlos Castaño, en momentos  en  que se adelantaba el proceso de desmovilización152.    La  mención  de  Jesús  Polo  sobre  la  SIJIN  y  del  DAS,  es atinente a la colaboración que  recibían,    y    no    respecto    del    crimen153.   

5-  Los  datos  encontrados  en diligencia de  inspección  practicada  en  la  Subdirección  de Análisis de la Dirección de  Inteligencia  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  tampoco brindan  luces  sobre  la  contribución  del  DAS  en  este  hecho,  pues allí sólo se  encontró  el  registro del homicidio de Zully Codina, actividad realizada el 26  de         diciembre         de         2003154.   

Agréguese  que  esta anotación no puede ser  tenida  como indicio en contra del aforado como lo pretendió hacer ver la parte  civil  en sus alegaciones, habida cuenta que las funciones de esta entidad lleva  implícito  mantener  al  día  las  bases  de  datos  de  las  personas que son  víctimas de atentados, caso Zully Codina.    

Como acaba de verse, las anteriores evidencias  en  momento  alguno  permiten señalar al aforado como partícipe del repudiable  crimen,  pues  con  independencia  a que el DAS  durante su administración  mantuviera  relaciones con el Bloque Norte, es lo cierto que en el sub judice no  hay  el  hilo  conductor  entre  el  procesado,  la muerte de Zully Codina y las  autodefensas,  como  sí  sucedía y pudo comprobarse en el homicidio de Alfredo  Correa De Andreis.   

Así  las  cosas,  con  fundamento  en  las  anteriores  consideraciones,  la  Corte  absolverá  de  la  conducta punible de  homicidio   agravado   en   la   humanidad   de   Zully  Codina  a  JORGE   AURELIO   NOGUERA   COTES.    

DEL   HOMICIDIO   DE   FERNANDO   PISCIOTTI  VANSTRAHLEN   

El  último cargo efectuado en la acusación  en   contra   del   ex   Director   del  DAS  NOGUERA  COTES,  hace  referencia  al  homicidio  de  Fernando  Pisciotti,  ocurrido  el  9  de  diciembre  de  2003155,    cuyos   antecedentes  relevantes son los siguientes:   

Fernando   Pisciotti   era  un  reconocido  político  en  el  municipio  de  El Banco, Magdalena donde ocupó los cargos de  Concejal, Diputado y Alcalde.   

Este  municipio,  al  igual que sucedió con  otras  regiones  del  país, se encontraba controlado por el Bloque Norte de las  autodefensas,   comandado   por   Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”,  circunstancia  que servía de excusa a los políticos para iniciar relaciones de  amistad  con  este  grupo, situación en la cual también tuvo cabida Pisciotti.   

En  ese  sentido  el  testigo Willson Poveda  Carreño,  alias  “Rafael”,  en  declaración rendida el 16 de septiembre de  2008  ante  un  Fiscal  Delegado  ante la Corte Suprema de Justicia aseguró que  Fernando  Pisciotti  era  “amigo de la organización  de  las  autodefensas”,  referencia que se encuentra  acompañada  de las manifestaciones de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”,  quien  definió a Pisciotti como su: “amigo personal  a  quien  conocí  en la región del Banco Magdalena156”.    

En  virtud  de  esas  relaciones,  cuenta el  testigo  Poveda  Carreño,  alias “Rafael”, que en una reunión celebrada en  la   finca  Las  Mercedes,  liderada  por  Rodrigo  Tovar  Pupo,   Fernando  Pisciotti  recibió el apoyo de las autodefensas para presentarse como candidato  a  la  Cámara  de  Representantes  por el departamento del Magdalena en el año  2002.  En la aludida reunión se acordó que en el primer renglón iría Alfonso  Campo  Escobar  (se acogió a sentencia anticipada por  los  delitos de concierto para delinquir, constreñimiento al sufragante  y  alteración     de     resultados     electorales157)       y   en   el   segundo,  Fernando  Pisciotti  Vanstrahlen158,  quien  desempeñó  ese  cargo  entre  el  11  de  diciembre  de  2002 y 10 de marzo de  2003159 .   

Ese  apoyo  se encuentra respaldado también  con  el  informe  reservado hallado en diligencia de inspección realizada en el  DAS  el  2  de  octubre  de  2009,  que  a  la  letra  en  uno  de sus párrafos  dice:   

“18-ENE-02.  MAGDALENA. Por informaciones  de   inteligencia   de   diversas   fuentes  se  conoció  que  las  AUC  apoyan  políticamente  para  las  elecciones  de  Senado a Luis Vives Lacouture, actual  Senador  y candidato a esa misma corporación, Jorge Luis Caballero, candidato a  la  Cámara  de  Representantes,  Julio  Ramón  Peñaloza  segundo  renglón de  Caballero,   Alfonso   Campo   Escobar  candidato  a  la  Cámara,  Fernando   Pisciotti   Vanstrahlen,   suplente  de  Campo  Escobar,  Salomón  Saade  Abdalá  representante  y candidato,  José   Gamarra  Sierra  suplente  de  Diebb  Malof160.”   

Lo  anterior,  es  prueba  ineludible  de la  existencia  de las relaciones que para el año 2002 tenía Fernando Piscioti con  el grupo armado.   

2-   De   conformidad   con  otros  medios  probatorios,  se advierte que los problemas entre Fernando Pisciotti y el Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  empezaron  a  presentarse  en  el  año 2003 en la  campaña  a  la  Alcaldía de El Banco Magdalena, si bien, este grupo consintió  que  Matías  Oliveros  del  Villar y Alberto José Puerta Rosado se presentaran  como  candidatos,  realmente a quien ofreció su respaldo irrestricto fue a  Oliveros  del  Villar,  que era el candidato contrario al que apoyaba Pisciotti:  Puerta Rosado.   

    

De  allí  que la contienda electoral no fue  pacifica  ni  transparente, durante su desarrollo se presentaron enfrentamientos  acérrimos  entre  las  campañas,  incluso el 11 de octubre de 2003 se realizó  allanamiento  a la residencia de la señora Nohora Ospino, secretaria privada de  Fernando  Pisciotti,  diligencia  en  la cual fueron encontradas varias cédulas  falsas  que  originaron  la  captura  de esa persona161.   

Ante  este  hecho,  Pisciotti  emitió  un  comunicado a la opinión pública donde decía:   

“En  el  día  de hoy, dos amigos, Nohora  Ospino  y Gustavo Reyes, han sido víctimas de un burdo montaje para vincularlos  con  el  tráfico  de  cédulas  falsas,  orquestado  sin lugar a equívocos por  personas  vinculadas  a  la  campaña del candidato Matías Oliveros como Amparo  Leyva  y Penélope Pérez, quienes repartieron públicamente el anónimo firmado  por  “sociedad  consternada”,  en  el  que  se afirma irresponsablemente que  Gustavo  Reyes  fue  sorprendido  con  3.500  cédulas.  Mienten  quienes  hacen  semejante  afirmación,  se  nota  que  los  canallas que están detrás de esta  infamia  son  capaces  de  utilizar  los  medios más bajos con tal de lograr el  propósito  de  la  alcaldía.  El creciente apoyo popular que tiene hoy nuestro  candidato  a la alcaldía es prueba suficiente de que no necesitamos recurrir al  fácil  expediente  de  la  trampa. Es muy sospechoso que los pasquines hubiesen  sido  repartidos por las señoras anteriormente mencionadas casi al mismo tiempo  en  que  se producían los allanamientos. Tengo la certeza de que todo es un vil  montaje  y  una canallada que sólo Dios y el pueblo sabrá castigar162.”   

Pese a que el candidato Alberto José Puerta  solicitó  a  los organismos de control su intervención para que las elecciones  fueran  transparentes  e  incluso,  según  dio  cuenta  Nohora Ospino, formuló  varias    denuncias,    el    triunfo    finalmente    lo    alcanzó    Matías  Oliveros.   

   

Pero  este  éxito no fue suficiente para el  grupo  de  las  autodefensas,  de  conformidad  con  la declaración rendida por  Wilson   Poveda   Carreño,   alias   “Rafael”163, en una reunión llevada a  cabo  el 6 de diciembre de 2003, el comandante “Omega” le hizo saber a él y  a  los  comandantes  “Harold”  y  “Darío”  o  “010”,  que declaraba  objetivos  militares  a  Fernando  Pisciotti  y  Alberto  José  Puerta  Rosado.   

Las   razones,  explica  este  declarante,  obedecían  al  incumplimiento  por  parte de Pisciotti del pago de la cuota que  debía  cancelar por una distribuidora de cerveza que tenía, a la no entrega de  $50’000.000   que   las  autodefensas  habían  exigido  de  manera  extraordinaria,  y finalmente, a las  denuncias  presentadas  por éste y el ex candidato Alberto José Puerta ante la  Fiscalía   y   el  DAS,  contra  alias  “Rubén”,  Jefe  Político  de  las  Autodefensas en esa región.   

Es  así  como por intermedio del comandante  “Chucho”,   agregó   el   testigo,  citaron  a  Puerta  Rosado  y  a  Pisciotti  a  una reunión el 8 de  diciembre  de  2003,  pero  a  ésta  sólo  asistió  el  primero a quien no le  sucedió  nada, y luego, Puerta le hizo saber a Pisciotti que debía cumplir una  cita  a  alias  “Rafael”  al día siguiente, fecha en la cual lo asesinaron.   

3-  Como  acaba  de  verse,  el homicidio de  Pisciotti  no  surgió como consecuencia de que  hiciera parte de una lista  de  personas  vinculadas  con  la  subversión,  ni  de  labores de inteligencia  realizadas  por el DAS, que son la esencia de los homicidios en este proceso; su  muerte  se  produjo por situaciones diferentes, una alusiva al incumplimiento de  sus  compromisos  económicos con el grupo de las autodefensas que operaba en la  región,  y  otra  referida  a  las  confrontaciones presentadas en el escenario  electoral,   específicamente   a  la  denuncia   presentada  contra  alias  “Rubén”.   

Frente  a  estos  móviles,  es  un  hecho  incontrovertible  que  Fernando  Pisciotti  sí  pagaba  una cuota mensual a ese  grupo   armado,  la  cual  era  de  $3’500.000    según   lo   informado   por   Martha   Cecilia   Gómez  Navarro164,   asimismo,  las  autodefensas  había  enviado  un  comunicado  a  Fernando  Pisciotti, en el cual se hacía alusión a su condición de amigo para  solicitarle       colaborar      con      la      suma      de      “$50’000.000165”,    sumas   que   al  parecer  no  habían  sido  canceladas  por  el  político.     

En  cuanto  al tema de la denuncia formulada  contra  alias  “Rafael”,  nunca  se demostró que ésta hubiera existido; de  hecho,  el  informe  de policía judicial No. 153 de noviembre 27 de 2004 brinda  la   siguiente   información:   “en   los  libros  radicadores   de   denuncias   de  la  fiscalía  seccional  de   El  Banco  –  Magdalena  no  existe  denuncia  penal  interpuesta  por  el  doctor  Puerta Rosado en contra de Rubén  Ruizdíaz  Ramos, conocido con el alias de Rubén, jefe político de las AUC que  delinque        en        esa        localidad166”.   

En  lo  que  hace  referencia  al  DAS,  lo  constatado  en  el proceso es la visita realizada por Puerta Rosado y Pisciotti,  la   cual   fue   relatada   en   los  siguientes  términos  por  Julio  César  Pisciotti:   

“El estuvo aquí en Bogotá acompañado de  Puerta  Rosado  para tratar de solicitar protección para que se adelantaran una  elecciones  transparentes y sin presiones o violencia y en una reunión a la que  yo  los  acompañé  al  DAS  así  se  requirió,  ahí fuimos atendidos por la  secretaria  privada  de  el  Director de este organismo porque en una visita que  hicieron  al  Banco  una  comisión del alto gobierno pidieron ser escuchados; a  esta  reunión  también  asistió el doctor Luis Ortiz, quien es subdirector de  una  entidad  del  Estado  que  es el resultado entre la fusión del INCORA y el  INPA.  Bien,  en  esta reunión se pedía que el DAS,  como  miembro  de  la  comisión  nacional  de vigilancia electoral mediara para  trasladar  las  mesas  del  sector rural del Banco a la cabecera a fin de evitar  las  presiones  que  se  ejercían  sobre  los  campesinos por votar libremente;  esto  no  se logró y se llevaron militares a algunas  partes   y   esto   también   motivó   denuncias167”   

Conforme a la anterior dicción, la visita al  DAS  fue  antes  de  las  elecciones  del 23 de octubre de 2003, y su propósito  consistió  en  solicitar el traslado de las mesas de votación del sector rural  a  la  cabecera,  de  allí que sea desatinado vincular el homicidio de Fernando  Pisciotti,  hecho  ocurrido  el  9  de  diciembre  de  2003,  con  una petición  eminentemente de tipo electoral.   

En  cuanto a las manifestaciones que hace la  parte   civil,   dirigidas  a  sostener  que  NOGUERA  fue  partícipe  del  homicidio  de  Pisciotti  por la  captura  de  que  fue  objeto  Nohora Ospino, pudo observarse que este suceso se  presentó  en medio de la campaña electoral, y que el propio Fernando Pisciotti  a  través  del  comunicado  a  la  opinión  pública, atribuyó esa acción al  contendor  Matías  Oliveros,  a quien efectivamente en diligencia de registro y  allanamiento   se   le   encontraron  varios  documentos  relacionados  con  las  autodefensas:   

Uno  alusivo  a  la  manera  como  se iban a  distribuir    los    contratos    durante    la   administración   –  30% para AUC, 20% perdedor, 30% para  los   grupos   políticos-;    otro  de  cuatro  folios  con  el  enunciado  “Listado de personas fallecidas aptas para votar en  el  Banco,  Magdalena”,  y el último con el título  “Exitoso     operativo     de     la     fuerza  pública”  donde  se  habla  de la captura de Nohora  Ospino  y Gustavo Reyes con 3.500 cédulas falsas”168;  por  ende,  es imposible  ahora  vincular a NOGUERA con  este hecho para hacerlo partícipe del homicidio de Piscioti.   

Finalmente, no puede pasar por alto la Sala,  que  en  versión  rendida  por  Wilson  Poveda  Torres ante la Jurisdicción de  Justicia  y  Paz,  sindicó  como  autores  del  homicidio de Fernando Pisciotti  Vanstrahlen  al  ex  Alcalde  del  Banco,  Magdalena,  Matías  Oliveros,  al ex  Representante  a  la  Cámara,  Alfonso  Campo  Escobar,  al  ex  Gobernador del  Magdalena  Trino  Luna Correa y a su hermano Juan Carlos Luna Correa169.   

En  estas  condiciones,  la  Sala proferirá  sentencia   absolutoria  a  favor  de  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  por  el homicidio agravado de Fernando  Pisciotti Vanstrahlen.   

4-  ABUSO  DE AUTORIDAD POR ACTO ARBITRARIO E  INJUSTO   

De conformidad con el artículo 416 de la Ley  599  de  2000, incurre en este ilícito “el servidor  público   que  fuera  de  los  casos  especialmente  previstos  como  conductas  punibles,  con  ocasión  de  sus  funciones  o excediéndose en el ejercicio de  ellas,  cometa acto arbitrario e injusto”, caso en el  cual,  “incurrirá en multa y pérdida del empleo o  cargo público”.   

En torno a esta preceptiva la Corte ha venido  ofreciendo  herramientas  conceptuales  para  concretar  el contenido de las dos  modalidades  que  ha  de  revestir  el  acto  del servidor público que pretende  catalogarse  típico  del delito de abuso de autoridad, es así como ha indicado  que:   

“el marco de referencia  para  predicar la arbitrariedad o injusticia debe estar referido al ordenamiento  jurídico  bajo  cuya égida se desenvuelve la actuación, y de ahí que ninguno  de  tales  conceptos pueda evaluarse tomando como guía valores diferentes a los  imperativos  legales que rigen y sujetan el proceder de la administración y sus  agentes170,  de  suerte  tal  que  tampoco será posible tildar de arbitrario o de injusto el  obrar que se muestre conforme a dichas leyes.   

Adicionalmente se tiene  que  la  referida  y obligada remisión al ordenamiento jurídico, como criterio  límite  en  el  juicio de tipicidad de la conducta, no se agota con el simple y  llano  ejercicio  de  comparación  entre el texto de la ley y la actuación del  servidor,  como  que  aquélla  vista  aisladamente puede ser objeto de diversas  interpretaciones  más o menos acertadas cuyo grado de validez no puede entrar a  discutirse  como  referente  de verificación del injusto; por ello el examen se  ha  de  extender  a  los  fines  que  la norma cumple dentro de tal ordenamiento  superior  en  que  está  inscrita,  es  decir,  como parte de un sistema y como  instrumento  a  través  del  cual  se realizan ciertos principios o valores por  cuya protección propende.   

En ese contexto, si bien el acto arbitrario  tradicionalmente  se  ha  concebido  como  aquél  que  lleva a cabo el servidor  público   de  manera  caprichosa  haciendo  prevalecer  su  propia  voluntad  o  privilegiándola,  es  decir,  sustituyendo  la  voluntad  de la ley por la suya  propia  para realizar fines personales que no corresponden al interés público,  de  esta  concepción  no  escapa  que  la  realización  de  la  función  así  verificada,   se   concrete   externamente  a  través  de  un  acto  que  pueda  identificarse    como    contrario    a   la   ley171,  vista ella como reflejo  fiel de los valores que la misma tutela.”   

“Así  pues,  la  arbitrariedad  del acto  puede  manifestarse  como extralimitación de la función o como desvío de ella  hacia  fines  no  contemplados  en  la  ley,  lo que nuevamente sugiere que para  tildar  el  acto de arbitrario no basta con acudir a la especial motivación que  guió  al  servidor público en la realización del acto oficial censurado, sino  que  es  necesario,  además, que en el plano meramente externo se manifieste el  capricho como negación de la ley.   

“A   su   turno,  la  injusticia  suele  identificarse  a  través de la disparidad entre los efectos que el acto oficial  produce  y  los  que  deseablemente  debían haberse realizado si la función se  hubiere  desarrollado  con  apego  al  ordenamiento  jurídico;  en  esencia, la  injusticia  debe buscarse en la afectación que se genera como producto de obrar  caprichoso,  ya  porque  a  través  suyo  se reconoce un derecho, una garantía  inmerecida,  ora  porque  se  niega uno u otra cuando eran exigibles172.”   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  es  un  hecho  incontrovertible  que  el  propósito  de  la  expedición  de la  resolución   01390   de   agosto   12   de   2003173,  por  medio de la cual el  ex   Director   del   Departamento   Administrativo  de  Seguridad  –DAS-  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  ordenó trasladar a Sigifredo  Puentes  de  la  Subdirección  de Investigaciones Especiales, dependiente de la  Dirección  General  Operativa,  a  la seccional Arauca, fue impedirle continuar  apoyando  a  la  fiscalía en las labores de policía judicial que adelantaba en  el  proceso  de  acción  de  extinción contra el grupo del paramilitar Hernán  Giraldo Serna.   

Si  bien  la  real  motivación  del entonces  Director  resulta  a  todas  luces  perversa,  es  lo cierto que esa resolución  administrativa  frente  al  delito  de  abuso de autoridad no constituye un acto  arbitrario,  una  de  las  condiciones  que  exige  el tipo penal, pues ésta se  expidió  con fundamento en el artículo 11 del Decreto 2146 de 1989, el cual le  permitía  hacer  movimientos  de  personal  por  medio de traslados, encargos o  ascensos.   

Luego   con   independencia   de   la  real  motivación,  es  una  verdad  incontrovertible  que  el procesado se encontraba  revestido  de  la  facultad legal para tomar de manera discrecional este tipo de  determinaciones,  tanto  que,  el  citado  ordenamiento  no le exigía requisito  alguno para trasladar a un funcionario de una dependencia a otra.   

En   estas   condiciones  el  procesado  no  sustituyó  la  ley ni se excedió en el ejercicio de la atribución, razón por  la  cual  se  proferirá  sentencia  absolutoria  por atipicidad de la conducta.   

Para  terminar el análisis de los hechos que  conformaron   el   presente   proceso,   se  tiene  entonces,  que  JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES  actuó con  conocimiento  y  voluntad en cada una de las conductas delictivas por las cuales  será   condenado,   pues  como  Director  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  –DAS- sabía que  su  obligación  constitucional  y  legal  no  era  otra  que  contrarrestar las  actividades  delictivas  de cualquier organización al margen de la ley, en aras  de  propender  por  la  paz,  la  justicia  y la seguridad interna y externa del  Estado;  compromiso  que  desechó  de  manera  consciente  y  deleznable cuando  decidió  aliarse  con  el Bloque Norte de las Autodefensas para ayudarlos en su  accionar  contra  la  población  civil,  hecho que generó lesión a los bienes  jurídicos  de la seguridad, la administración y la fe pública, así como a la  vida e integridad personal.   

Paradójicamente  quien  debía  proteger  y  favorecer  a  la  comunidad  de  las  actividades de los grupos delincuenciales,  terminó  asociado  con  uno  de  ellos  para  favorecer  en  forma decidida sus  intereses,  con  pleno  conocimiento  de  la  ilegalidad que ello comportaba, al  igual que, con la total voluntad de hacerlo.   

PUNIBILIDAD:  

Como  resultado  de  las conclusiones a las  cuales  arribó  la  Sala  en  capítulos  precedentes,  se  declarará    responsable    penalmente    a  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   de los siguientes delitos:   

1.  Autor  del  concierto  para  delinquir  agravado  descrito  en  el  artículo  340  inciso 2º de la Ley 599 de 2000. La  sanción  oscila entre seis (6) a doce (12) años de prisión y multa de dos mil  (2.000) a veinte mil (20.000) salarios mínimos legales vigentes.   

2.  Autor  mediato  del homicidio de    Alfredo    Correa   De   Andreis,  tipificado  en  el  artículo 103 del Código Penal de  2000,   cuya   punibilidad  es  de  trece  (13)  a  veinticinco  (25)  años  de  prisión.   

3. Autor mediato de destrucción, supresión  y  ocultamiento  de documento público, contenido en el artículo 292 inciso 2º  de  la  Ley  600  de  2000, cuya pena oscila entre tres (3) y diez (10) años de  prisión   e   inhabilitación   para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

4. Autor de utilización de asunto sometido  a  secreto  o reserva, previsto en el artículo 419 de la codificación punitiva  del  año  2000,  cuya penalidad consiste en multa y pérdida del empleo o cargo  público.   

DOSIFICACION DE LA PENA  

Atendiendo    las    distintas    penas  correspondientes  a  las conductas por las que se juzgó al procesado y teniendo  en   cuenta   que  son  más  favorables  los  criterios  de  dosimetría  penal  consagrados  en la Ley 599 de 2000, se procederá a graduar la pena de prisión,  la  de  multa  y la de interdicción de derechos y funciones públicas a través  del  sistema de cuartos, frente a cada uno de los ilícitos por los cuales se le  condena. Así:   

a- Homicidio simple  

Este   ilícito  contempla   la   sanción   más  severa,  esto  es,  trece    (13)    a   veinticinco   (25)   años   de  prisión.   

Partiendo de los extremos punitivos mínimo y  máximo  señalados,  corresponde  en  primer término establecer los cuartos de  movilidad  en  los cuales habrá de fijarse la pena de prisión por este delito.  Así   

Cuarto  mínimo, de  trece   (13)   a   dieciséis   (16)   años;  Cuartos  medios  de  dieciséis (16) a veintidós (22) años; y  el   cuarto   máximo   de  veintidós (22) a veinticinco (25) años.   

Como el acusador no imputó circunstancias de  mayor  punibilidad,  corresponde  fijar  la pena en el primer cuarto mínimo, es  decir, entre 13 y 16 años.   

Partiendo de dicho ámbito de punibilidad y  de   cara   a  los  criterios  para  la  determinación  final  de  la  pena  de  prisión174,  es  claro que esta conducta fue extremadamente grave, pues pese a  que  las  autoridades  del Estado se encuentran en la obligación constitucional  de  proteger  a  todas  las  personas  en  su vida, el Director del departamento  Administrativo   de   Seguridad   utilizó  las  funciones  del  organismo  para  contribuir  a  tan  execrable  crimen.  Es  indiscutible  que  la  voluntad  del  enjuiciado  estuvo  dirigida  a  permitir  que el catedrático Correa De Andreis  fuera  presentado  por  Javier Valle Anaya como un subversivo, para facilitar el  accionar  del  grupo  delictivo  en  su  contra,  situación que denota la mayor  intensidad  del  dolo.  Agréguese que la muerte del profesor impidió a su  familia  contar  con el apoyo y la presencia de un ser querido, y a la comunidad  más   necesitada,  los  desplazados,  de  quien  prestaba  un  servicio  social  desinteresado, incomodo para el grupo armado ilegal.   

En   tales   condiciones,   JORGE   AURELIO   NOGUERA  COTES  deberá  cumplir  por  el  delito  de homicidio una pena igual a dieciséis (16) años de  prisión,  en orden a la realización de sus fines y en especial, el relacionado  con la prevención general.   

b-     Concierto     para     delinquir  agravado   

El  inciso  2º del artículo 340 del Código  Penal   consagra   una   sanción   de   seis   (6)   a   doce   (12)  años  de  prisión.   

Los cuartos de movilidad en este ilícito son:  Primer  cuarto:  Seis  (6) a  siete  (7)  años y 6 meses. Cuartos medios:  Siete  (7)  años,  seis  (6)  meses  a diez (10) años, seis (6)  meses.  Último  cuarto: Diez  (10) años, seis (6) meses a doce (12) años.   

Ante la ausencia que revela la resolución de  acusación  en  cuanto  a circunstancias de mayor punibilidad, corresponde fijar  la  pena de prisión dentro de los límites del primer cuarto, es decir, de seis  (6) a siete (7) años y 6 meses.   

Atendiendo el texto del inciso 3 del artículo  61  del Código Penal, es evidente la gravedad de esta conducta en la medida que  las  funciones  del  organismo de seguridad del Estado, concretadas en velar por  la  seguridad interna del país y colaborar con las autoridades judiciales en la  persecución  del  crimen, fueron desviadas hacia fines protervos que ponían en  peligro  a  la sociedad civil, en especial a aquella de la costa norte del país  y  obstruían  la  labor  de  la  justicia;  es  irrefutable   que  con esa  colaboración,  el procesado quien es abogado especializado en derecho público,  concedió  patente  de  corso  al  grupo  paramilitar  para  la comisión de sus  ilícitos.   

En  este  orden  de  ideas, la pena para este  ilícito  se fijará en el máximo del cuarto mínimo, es decir, siete (7) años  y seis (6) meses de prisión.   

La pena de multa fluctúa entre 2000 y 20.000  salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes,  por  ende,  siguiendo  los  parámetros  establecidos  para  la  dosificación  de  la  pena  de  prisión y  teniendo  en  cuenta  la  gravedad del hecho como la participación que tiene el  procesado  en  una  sociedad de su familia, la sanción pecuniaria que se impone  es de 6500 salarios mínimos legales vigentes.   

c- Destrucción, supresión u ocultamiento de  documento público.   

De conformidad con el inciso 2º del artículo  292   la   pena  oscila  entre  tres  (3)  y  diez  (10)  años  de  prisión  e  inhabilitación     para     el    ejercicio    de    derechos    y    funciones  públicas.   

Aplicando  la  misma  operación  que  en los  anteriores  casos, el resultado es el siguiente: Primer  cuarto.  Tres  (3)  a  cuatro  (4)  años  y  9 meses.  Cuartos  medios.  Cuatro (4)  años,   9   meses   a   ocho   (8)   años   y  tres  (3)  meses.  Último  cuarto.  De  ocho (8) años, tres  (3) meses a diez (10) años.   

Por el motivo señalado en el anterior delito  y  en  concordancia  con los argumentos esgrimidos en cuanto a la gravedad de la  conducta,  aplicables  a  este  caso,  corresponde  fijar  la  pena  de prisión  en  cuatro (4) años, 9 meses.   

d- Revelación de asunto sometido a secreto o  reserva   

La  sanción  para  este  ilícito  se  hace  consistir en multa y pérdida del empleo.   

En términos del artículo 39 de la Ley 599 de  2000,  esta  sanción  se  impone teniendo en cuenta la unidad de multa, la cual  oscila  entre el 1º y 3º grado según los ingresos percibidos por el procesado  en  el último año; desde esta perspectiva, teniendo en cuenta que JORGE  AURELIO  NOGUERA COTES se encuentra  privado  de  la  libertad,  como  también,  que recibe ingresos derivados de su  participación  en  una  sociedad familiar, ésta se fija en el primer grado, es  decir, en diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Igualmente  se declara que la desvinculación  de   JORGE  AURELIO  NOGUERA  COTES    del   cargo   de  Director  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  obedece  a  lo  estatuido en esta norma, es decir, a la pérdida del  empleo  o  cargo  público por razón de la comisión del punible de revelación  de asunto sometido a secreto.   

Finalmente,  como  se  trata  de  un concurso  heterogéneo  de   conductas  punibles,  la  Sala atendiendo el mandato del  artículo      31      del     Código     Penal175   y   partiendo   de  los  dieciséis   (16)   años   de   prisión   fijados   para  el  delito  base  de  homicidio   se  aumentarán  en  nueve  (9)  para  un  total  definitivo de  veinticinco (25) años de prisión.   

De  otro lado, la pena de multa, siguiendo lo  dispuesto  por  el  numeral 4° del artículo 39 del C.P., ha de tasarse sumando  las  impuestas  individualmente,  esto  es, en 6.510 salarios mínimos mensuales  legales.   

De  conformidad con el artículo 52 de la Ley  599  de  2000, se fijará la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, por el término de veinte  (20)   años,   atendiendo   el   contenido   del   artículo   51  ibidem.   

Asimismo, se dispondrá en la parte resolutiva  la   pérdida   del   cargo   que   ostentaba  como  Director  del  departamento  Administrativo    de    Seguridad    –DAS-   

DETERMINACIÓN   DE   LA   RESPONSABILIDAD  CIVIL:   

El  artículo  56  de  la  Ley 600 de 2000,  prescribe  que  en todo proceso penal en que se haya demostrado la existencia de  perjuicios  provenientes  de  la conducta investigada, el funcionario condenará  al responsable al pago de los daños ocasionados con el delito.   

En el presente proceso, frente al homicidio de  Alfredo  Correa  De Andreis, sus progenitores -Alfredo  Correa  Galindo  y Eloisa De Andreis de Correa-  y  hermanos  –Magda Cecilia y  Raúl  Correa  de  Andreis-, en calidad de parte civil  solicitaron  a  la  Sala reconocer una indemnización por concepto de perjuicios  morales,  en  una cuantía de 1000 salarios para cada  uno,  en  consideración al grave daño causado con la  perpetración de la conducta punible.   

De  conformidad con el artículo 97 de la Ley  599  de 2000, el juez podrá señalar como indemnización, una suma equivalente,  en  moneda  nacional,  hasta  1.000  salarios  mínimos  legales  mensuales,  en  tratándose   de  perjuicios  morales  subjetivados176; sin embargo, la tasación  debe  hacerse  teniendo en cuenta la naturaleza de la conducta y la magnitud del  daño causado.   

Es  decir, que no obstante que hay un límite  máximo,  el  juez cuenta con un amplio rango de movilidad dentro del cual puede  desplazarse  para  fijar  la indemnización por perjuicios morales subjetivados,  lo  cual no significa arbitrariedad o capricho, pues debe seguir los parámetros  fijados en la ley y en la jurisprudencia.   

Al  respecto, la Corporación en sentencia de  abril          27          de          2011177,  precisó  que  en  estos  eventos  debe tenerse en cuenta “cómo la Sala Civil  de     la     Corte     Suprema    de    Justicia178 normalmente fija un monto  máximo  de  40  millones  de  pesos  como  indemnización  por  este  concepto,  equivalentes  actualmente  a  72,7 salarios mínimos legales mensuales, mientras  que       el       Consejo       de      Estado179  sugiere  fijar una cifra  máxima,  para  los casos de mayor gravedad, equivalente a 100 salarios mínimos  legales mensuales”.   

“En  igual  sentido,  cuando  esta Sala ha  debido  tasar  perjuicios de orden moral o pronunciarse sobre tal tópico en los  procesos  que  conoce  en  virtud  del  recurso  extraordinario de casación, ha  fijado   sumas   que   oscilan   entre   1   y  312  salarios  mínimos  legales  mensuales180”.   

Teniendo en cuenta los anteriores parámetros,  relativos  al  daño moral subjetivado, la Sala considera razonable, teniendo en  cuenta  la  grave modalidad de la infracción y la aflicción sufrida, reconocer  un  tope  de  200  salarios mínimos legales mensuales para sus padres Eloisa De  Andreis  de  Correa,  Alfredo  Correa  Galindo  y la mitad de esta cifra para su  hermano Raúl Correa De Andreis.   

Lo anterior, por cuanto la indemnización del  perjuicio  moral  no  compensa  el  dolor,  angustia  y tristeza derivados de la  pérdida  de  la  vida de un ser querido, pero con ella se trata de satisfacer o  mitigar  el  daño ocasionado. En este sentido, la Sala Civil de la Corporación  ha dicho:   

“En  torno  al  perjuicio  moral  es  de recordar que su indemnización no obedece a un criterio  compensatorio,  desde  luego  que  la vida humana es inconmensurable, sino a uno  satisfactorio,  destinado a mitigar en lo posible la enorme pena que en el fondo  queda  ante  la  ausencia de un ser amado, razón por la cual en su apreciación  han  de considerarse el dolor de quien lo sufre, la intensidad de su congoja, la  cercanía  con  el  ser  perdido,  entre  otras  cosas, para, con cimiento en la  equidad,  arribar al más justo valor, distante por lo general de la matemática  exactitud    con    que    se    escruta    el    daño    material.”181.   

Finalmente, pese a que la Sala reconoció como  parte  civil  a  la  hermana  del  occiso,  Magda  Cecilia Correa De Andreis, no  dispondrá  pago  alguno  a  su  favor  por concepto de perjuicios morales, como  quiera  que  en la sentencia de agosto 12 de 2008, proferida por el Juzgado Once  Penal  de Circuito Especializado, ordenó pagar por este hecho y por concepto de  perjuicios   morales  la  suma  de  300  salarios  mínimos  legales182,  luego  disponer  en  este  proveído  otro  pago  por  el mismo concepto, constituiría  simplemente  un  reconocimiento  doble  por  la  misma  situación  de dolor que  afectó a esta demandante.   

DE  LOS  MECANISMOS  SUSTITUTIVOS  DE LA PENA  PRIVATIVA DE LA LIBERTAD   

Como  quiera  que  la  pena  por  imponer  a  JORGE  NOGUERA  COTES supera  los  tres  años de prisión, se declarará que el condenado no se hace acreedor  al  otorgamiento de la suspensión condicional de la ejecución de la pena a que  hace  alusión  el  artículo 63 de la Ley 599 de 2000, dado que para ello deben  concurrir  acreditadas tanto la exigencia objetiva como subjetiva requeridas por  dicha disposición.   

Tampoco se concederá la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de la prisión, por cuanto no aparece satisfecho el requisito  objetivo  señalado  en  el  artículo 38 de la Ley 599 de 2000, esto es, que la  pena  mínima  prevista  en  la  ley  para  el  delito  sea  de  cinco  años  o  menos.   

OTRAS DETERMINACIONES  

1-Durante  la intervención del representante  de  la  parte  civil  en  el  juicio,  solicitó  a  la Sala expedir copias para  investigar  al  ex  Presidente  de  la  República, Álvaro Uribe Vélez, por su  presunta  participación en estos hechos, toda vez que en su concepto los mismos  hacen  parte  la  política  de  seguridad  democrática que impulsó durante su  administración;   sin  embargo,  no  encuentra  la  Corporación  motivos  para  despachar  favorablemente  esta  petición,  en  la  medida que la actuación no  revela  su  participación  en  ellos, decisión que en momento alguno cohíbe o  impide  al  solicitante  acudir  ante  las  autoridades  respectivas  para dicho  fin.   

2-  Asimismo,  solicitó este sujeto procesal  expedir   copias  para  investigar  a  Geancarlo  Auque  de  Silvestri,  Rómulo  Betancurt,  Alfredo  Valle  Anaya  y  Enrique  Ariza por el homicidio de Alfredo  Correa De Andreis.   

La   Corte   al  observar  su  pertinencia,  dispondrá  expedir  copia de la presente providencia, del audio que contiene la  declaración  vertida  por  Javier  Valle Anaya el 28 de mayo de de 2008; de las  declaraciones   rendidas  en  este  proceso  por  Rómulo  Betancurt183, Geancarlo  Auque             de            Silvestri184  y  José  Darío  Pérez  Murcia185;   del   comprobante   de  pago  de  gastos  reservados186  y de los  informes  de  policía  judicial  Nos. 390823 de 25 de marzo de 2008187; 400226 de  19        de        mayo        de        2008188 y 411495 de 29 de julio de  2008189,  para  que  la  Fiscalía  12  de  la  Unidad Nacional de Derechos  Humanos      y      Derecho      Internacional      Humanitario     –radicado   2030-   que   adelanta  la  investigación  por  el  homicidio  de  Alfredo  Correa  De  Andreis, adopte las  decisiones pertinentes.   

3- Como quiera que en la audiencia pública de  juzgamiento  llevada  a  cabo  el  30  de  julio  de 2011, el procesado formuló  denuncia  contra  el  ex  Fiscal  General de la Nación, Mario Iguarán, y el ex  Ministro  de  Justicia  Sabas  Pretel de la Vega por la manera como la Fiscalía  tramitó  el presente proceso, se ordenará expedir copia del audio donde reposa  aquélla,  ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y el  Despacho  de  la  Fiscal  General  de la Nación, respectivamente, para lo de su  rigor.   

4-  De  conformidad  con  las manifestaciones  efectuadas  por  Salvatore Mancuso en cuanto a las relaciones que tenían Emilio  Vence  Zabaleta,  Rómulo  Betancurt  y Henry Rubio Conde con el Bloque Norte de  las  Autodefensas,  se  ordenará  expedir  copia  del  audio de la declaración  rendida  ante  esta Sala el 21 de abril de 2010, ante la Fiscalía General de la  Nación, para su conocimiento y fines pertinentes.   

5-   Como   en  diligencia  de  registro  y  allanamiento   a   la   residencia   de   Edgar  Ignacio  Fierro,  alias  “don  Antonio”190  -comandante del Frente José Pablo Díaz  del   Bloque   Norte   al   mando   de   Rodrigo   Tovar  Pupo,  alias  “JORGE  40”-  se  incautó un computador que tenía una  carpeta        denominada        “información   amigo  DAS”,  la  cual  se encontraba integrada por 12 archivos, cada uno con la  hoja  de  vida  de  una  persona  a  la  cual se tildaba como colaboradora de la  subversión,  integrante  de la Organización Fuerzas Armadas Revolucionarias de  Colombia     –FARC-  subestructura  Partido  Comunista  Clandestino Colombiano o PCC, y la primera de  ellas  Adán  Pacheco,  fue  efectivamente  ejecutada por el grupo, se decidirá  expedir     copia    de    esta    documentación191,  del cuaderno anexo 16 de  la  Fiscalía  y  de  la  declaración  rendida  en  el juicio por Edgar Ignacio  Fierro,  para  que la Fiscalía investigue a Javier Valle Anaya y Rafael García  Torres,  por  sus presuntas participaciones en la entrega de estas hojas de vida  y consecuentemente en la muerte de Adán Pacheco.   

6-  Del mismo modo se ordenará expedir copia  de  esta providencia, del acta de visita especializada realizada al proceso 1669  por  parte  de  la  Dirección  Nacional  de  Investigaciones  Especiales  de la  Procuraduría  General  de  la  Nación  del  24  de octubre de 2005192,  de  la  resolución     de     agosto    20    de    2003193  y de las declaraciones de  Juan  Carlos  Sánchez  Candía,  para  que  la  Fiscalía General de la Nación  investigue  al  Fiscal Alfonso Trilleras Matoma, por el presunto delito de falso  testimonio,  habida  cuenta  que  el  testimonio  rendido el 12 de septiembre de  2008,  ante  la  Fiscalía  Delegada  ante la Corte Suprema de Justicia, resulta  contrario a lo establecido en el presente proceso.   

7-  Finalmente,  se  expedirá  copia  de  la  versión  libre  rendida  por  Wilson  Poveda  Carreño ante la Jurisdicción de  Justicia              y              Paz194,  para  ante  la Fiscalía  General  de  la  Nación,  a efecto de investigar a Matías Oliveros del Villar,  Alfonso  Campo  Escobar,  Trino  y  Juan  Carlos  Luna  Correa,  por su presunta  participación en el homicidio de Fernando Pisciotti Vanstrhalen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

       

RESUELVE:  

PRIMERO.  Declarar  penalmente   responsable   a   JORGE   AURELIO   NOGUERA   COTES,  ex  Director  del  Departamento  Administrativo    de    Seguridad    –DAS-,   de    condiciones    civiles    y  personales  conocidas en autos, como:   

Autor del concierto para delinquir agravado,  descrito  en  el  inciso  2º   del  artículo  340  del  Código  Penal de  2000.   

Autor  mediato  del  homicidio  de  Alfredo  Rafael  Francisco  Correa  De  Andreis, previsto en el artículo 103 del Código  Penal de 2000.   

Autor mediato del ilícito de destrucción,  supresión  u ocultamiento de documento público, contenido en el artículo 292,  inciso 2º del Código Penal 2000.   

Autor  de  revelación de asunto sometido a  secreto, previsto en el artículo 419 de la Ley 599 de 2000.   

SEGUNDO:         Condenar    a  JORGE  AURELIO NOGUERA COTES  a  veinticinco  (25) años de prisión y multa por valor de 6.510  salarios  mínimos legales vigentes para el año 2006.   

La  multa  deberá  cancelarse a  órdenes  del  Consejo  Superior de la Judicatura, dentro de los  seis  (6)  meses  siguientes  a  la  ejecutoria de este fallo, para lo cual, por  conducto  de  la Secretaría  de la Sala, se remitirá copia del mismo a dicha Corporación.   

Condenar  a  JORGE  AURELIO   NOGUERA   a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de  veinte  (20)  años  y  a  la  pérdida  del cargo de Director del  Departamento Administrativo de Seguridad -DAS-.   

TERCERO.  Condenar a  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   a  pagar  por  concepto de indemnización de perjuicios morales, una  suma   equivalente  a  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  a la fecha de su pago, a Alfredo Correa Galindo y Eloisa De Andreis de  Correa  y  cien  (100)  salarios  mínimos  legales  a  Raúl Correa De Andreis.   

CUARTO. Absolver a  JORGE    AURELIO    NOGUERA    COTES   de  los  cargos  formulados  por  los  homicidios agravados de Zully  Codina  Pérez  y  Fernando  Pisciotti  Vanstrhalen,  y  del  delito de abuso de  autoridad por acto arbitrario e injusto.   

QUINTO:         Declarar  que el  sentenciado  no  se  hace acreedor a la suspensión condicional de la ejecución  de  la pena, ni a la prisión domiciliaria, conforme los razonamientos expuestos  en precedencia.   

SEXTO:  Expedir las  copias  a que se hizo alusión en la parte final de la sentencia a efecto de que  las autoridades competentes adelanten las investigaciones de rigor.   

SÉPTIMO:        Librar  por  la  Secretaría   de   la  Sala  las  comunicaciones  de  rigor  a  las  autoridades  competentes,   conforme   lo   normado   en   el   artículo   472  Ley  600  de  2000.   

OCTAVO: Comunicar  esta  decisión  a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura,  para efecto del recaudo de la multa.   

NOVENO.  En firme esta providencia, remítase la actuación al  Juzgado  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad que corresponda, para lo  de su cargo.   

Contra   este   fallo  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ        

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO   MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE  LEMOS                     

        AUGUSTO IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fol.  261 del c.o. 17 Fiscalía   

2  Decisión  del  12 de diciembre de 2008. Fol. 75 y ss  del c.o. 21 Fiscalía   

3  Folio 81 y ss del c. o. 25 Fiscalía   

4  Fol. 129 de la resolución de acusación   

5  Fol. 132 de la resolución de acusación   

6  Fol. 138 de la resolución de acusación   

7  Fol. 146 de la calificación   

8  Fol. 150 de la calificación   

9  Declaración  del  12  de julio de 2006. Fol. 16 y ss  del c.o. 4 fiscalía   

10  Versión libre recibida a Salvatore Mancuso Gómez en  el  marco  de  aplicación  de la Ley 975 de 2005, el 18 de noviembre de 2008 en  Washingtong D.C. Obra en audio.   

11  Sentencia    del   Juzgado   Penal   del   Circuito  Especializado de Santa Marta, 24 de octubre de 2008.   

12  Sentencia   de  la   Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia, mayo 12 de 2010    

13  Sentencia  del  Juzgado  6º  Penal  Especializado de  Bogotá, 23 de noviembre de 2007.   

14  Fol. 51 y ss del c.o. 19 de la Fiscalía   

15  Cfr. Declaración del 25 de abril de 2006. C. O No. 1  del rad. 10150. Fol. 98 y ss.   

16  Fol. 63 del c.o. 10 Fiscalía   

17  Resolución     de    nombramiento    01836.   Fol.  20  y  21  del  c.a.  39  Fiscalía   

18  Fol. 18 del c.a. 39 fiscalía   

19  Declaración del 17 de abril de 2007. Fol. 8 del c.o.  8 Fiscalía   

20  Fol. 13 del c.o. 13 Fiscalía   

21  Cfr. Fol. 85 y ss del c.o. 1 Fiscalía   

22  Cfr. Fol. 52 y ss del c.o. 2   

23  Cfr.   Providencias   del  14  de  mayo  de  2007,  radicados  26.942  y  32805.   

24  Sala  de Casación penal, radicado 26942, auto del 14  de mayo de 2007.   

25    Rodrigo   Tovar   Pupo,  alias  “Jorge  40”,  asumió en el año 2002 la comandancia del Bloque Norte de las  Autodefensas   que   operaba   en  la  Costa  Atlántica.  En  ese  momento  las  autodefensas  campesinas  de  la  Sierra  Nevada  de  Santa  Marta lideradas por  Hernán  Giraldo Serna pasaron a formar parte de aquél bajo el nombre de Frente  Resistencia  Tayrona.  El  primero ejercía como comandante militar y el segundo  como  comandante  político  y subordinado de “Jorge 40”. Cfr. Declaraciones  de  Hernán Giraldo Serna del 24 de enero de 2007, Fol. 31 y ss del c.o. 5, y 28  de  marzo  de 2007 Fol. 92 del c.a. 67.   Rodrigo Tovar Pupo Fol. 16 y  ss del c.o. 4, todos de la fiscalía.   

26  Declaración  del 13 de octubre de 2005. Fol. 31 y ss  del c.a. 39   

27  Fol. 254 del c.o. 11 Fiscalía   

28  Fol. 7 del c.o. 13 de la Fiscalía   

29  Folios 138 a 157 del c.o. 3   

30  Fol. 4 a 30 del c.a. 76 Fiscalía   

31  Fol. 35 del c.a. 76 de la Fiscalía   

32  Oficio  del  29  de  enero  de 2003. Fol. 38 del c.a.  76   

33  Fol. 41 del c.a. 76 Fiscalía   

34  Fol. 46 del c.a. 76   

35  Fol. 2 del c.a. 80   

36  Fol. 1 y ss. del c.a. 82   

37  Fol. 1 y ss del c.a. 83   

38  Cfr. Fol. 93 del c.o. 1 Fiscalía   

39  Cfr. Indagatoria de agosto 22 de 2008   

40  Declaración  del  13  de  julio de 2007. Fol. 13 del  c.o. 10   

41  Fol. 268 del c.o. 16   

42  Fol. 176 del c.a. 21 Fiscalía.   

43  Fol. 177 del c.a. 21 de la Fiscalía   

44  Declaración  del  31  de enero de 2005. C.O. 3 de la  radicación  10150.  Fol 151. Se encuentra igualmente en copia en el fol. 80 del  c.o. 5   

45  Declaración rendida el 16 de febrero de 2010 ante la  Sala.   

46  Fol. 282 del c.o. 2   

47  Cfr.  Declaración del 27 de octubre de 2005 Fol. 126  y ss del c.o. 4 Fiscalía   

48  Ver  declaración   del  27  de octubre de 2005,  rendida  ante  la  Procuraduría  General  de  la  Nación.  Fol. 127 del c.o. 4  fiscalía.   

49  Funcionario   que   quedó   a   cargo   del   Área  Especializada   de   Investigaciones   Financieras,  por  ausencia  del  titular  Guillermo   de   la   Hoz   Carbonó,   servidor   designado   por  NOGUERA  para   reemplazar  a   Sigifredo Puentes   

50  Cfr.  Declaración  del  16  de marzo de 2009 ante la  Fiscalía. Obra en CD   

51  Cfr.   Folios   81   a   91   del   c.a.  39  de  la  Fiscalía   

52  Cfr.   Resolución.   Fol.   66   a   94   del  c.a.  76   

53  Fol. 46 del c.a. 76   

54  Fol. 2 del c.a. 80   

55  Fol. 1 y ss. del c.a. 82   

56  Cfr.  Fol 164 del c.a. 63 fiscalía con fol. 173 idem  que hace la transcripción de la grabación de la entrevista.   

57  Declaración  del  29  de  septiembre de 2008 ante la  Fiscalía, reposa en audio.   

58  Declaración  del  29  de  septiembre de 2008 ante la  Fiscalía, reposa en audio.   

59  Fol. 151 del c.o. 3 del radicado 10150   

60  CDs que contienen las declaraciones ante la Fiscalía  y la Corte   

61  CD  que contiene declaración ante la Fiscalía el 29  de septiembre de 2008   

62  Fol. 66 del c.a. 39 Fiscalía.   

63  Declaración del   

64  Fol.93 del c.a. 76   

65  Fol. 66 a 94 del c.a. 76   

66  Fol. 172 del c.o. 1   

67  Fol. 1 del c.a. 85   

68  Cfr. Cuadernos 76 a 88 de anexos.   

69  Obra en CD   

70  Fol. 169 del c.o. 1   

71  Fol. 31 y ss del c.o. 5 Fiscalía   

72  Fol. 41 y ss del c.o. 5 Fiscalía   

73  Fol. 182 y ss del c.o. 4 Fiscalía   

74  Fol. 151 y 152 del c.o. 3 radicado 10150   

75  Esta   lista   fue  remitida  por  la  Fiscalía  11  Especializada  adscrita a Unidad para extinción del Derecho de Dominio y contra  el  Lavado  de  Activos  el  1  de  junio de 2006. Fol. 220 y 221 del c.o. 1 del  radicado 10150 anexado a este proceso.   

76  Págs. 87 a 127 del c.o. 16 fiscalía   

77  Cfr. Fol 135 del c.o. 11 Fiscalía   

78  Cfr. Fol. 63 a 127 del c.o. 16 Fiscalía   

79  Para   la  fecha  de  la  declaración  había  sido  condenado  por  los  delitos  de  homicidio  y  concierto  para delinquir, ambos  agravados, por el Juzgado Único Especializado de Valledupar.   

80  Fol. 96 y ss del c.o. 11   

81  Fol. 98 del c.o. 11 Fiscalía   

82  Fol. 79 del c.o. 16 Fiscalía   

83  Declaración  del  30  de marzo de 2007. Obra a folio  228 del c.o. 7 Fiscalía   

84  Declaración  de  21  de  abril  de  2010.  Reposa en  audio   

85  Cfr.  Acta  de  inspección  de 25 de agosto de 2008.  Fol. 81 y ss del c.o. 19 fiscalía   

86  Declaración  de  27  de agosto de 2007. Fol. 122 del  c.o. 11   

87 Fue  Director  de  las seccionales de Tolima, Atlántico, Valle del Cauca, Casanare y  Cundinamarca   

88  Declaración  del 4 de septiembre de 2007. Fol. 250 y  ss del c.o. 11 Fiscalía   

89  Cfr. Fol. 225 y ss del c.o. 2 Corte   

90  Declaración del 20 de mayo de 2010 -obra en audio- y  oficio  de  enero  7  de  2010  aportado  por José Miguel Narváez –fol.   57   del   c.a.   1/3  de  la  Corte.     

91  Declaración  de Salvatore Mancuso del 21 de abril de  2010   ante  la  Sala  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  reposa  en  audio.   

92  Dec.  de  Jorge Castro Pacheco -11 de abril 2008 Fol.  207 del c.o. 16 fiscalía   

93  Consultar informe 41969 del C.T.I de la Fiscalía del  23-11-05. c.a. 14 de la fiscalía fol. 24.   

94  Cfr. Fol. 128 del c.o. 11 Fiscalía   

95  Fol. 112 del c.o. 3 de la Fiscalía   

96  Leer   Pag.   10   de   la   Sentencia  del  Juzgado  Especializado de Valledupar de octubre 8 de 2010.   

97  Así  lo  manifestó  Osorio en declaración de 18 de  agosto de 2006. Fol. 176 del c.o. 4 Fiscalía.   

98  Cfr.   Fol.   176  y  ss  del   c.o.  4  de  la  Fiscalía   

99  Cfr.  Declaraciones  de  Rafael  García de feb. 7 de  2006  y  26  de mayo de 2006. fol. 143 del c.a. 25 y Fol. 152 del c.a. 17, ambos  de la Fiscalía.   

100   Final  del  fol.  106,  inicio  del  folio  107 del c.o. 11  Fiscalía   

101  Fol. 97 del c.o. 11 Fiscalía   

102  Declaración  de  4 de mayo de 2006. Fol. 52 y ss del  c.o. 2 Fiscalía.   

103  Fol. 41 y ss del c.ao 4 de la Fiscalía   

104  Declaración  del  14  de  agosto  de  2006  ante  la  Procuraduría  General  de la Nación. Fol. 197 y ss del c.a. 21 de la Fiscalía  e  informe  041  de  26  de  enero de 2005 Fol. 1 y ss del c.a 2 de la Fiscalía   

105  Informe  041  de 26 de enero de 2005. Fol. 1 y ss del  c.a 2 de la fiscalía.   

106  Fol. 314 del c.a. 40 Fiscalía   

107  Fol. 315 del c.a. 40   

108  C.a  1 de la actuación de la corte, inspección rad.  2030.   

109  Fol. 97 y ss del c.a. 1 de la actuación de la Corte,  inspección rad. 2030   

110  En   este   sentido  obra  la  sentencia  anticipada  proferida  contra  Edgar Ignacio Fierro, alias “Don Antonio”, por el Juzgado  Once  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  -Cuaderno  anexo  de  la  actuación  de  la  Corte  donde  obra  fotocopias de la inspección judicial al  radicado  2030.  Cuadernos  5  a 17-, la declaración que en ese sentido rindió  éste  el  2 de febrero de 2010 ante la Sala y las versiones que rindió ante la  jurisdicción de justicia y paz.   

111  Cfr.  Informe de policía judicial No. 400226 de 19 de mayo de 2008 –Fol.  176  y  ss  del  c.o.  17 de la  Fiscalía.   

112  Fol. 100 del c.a. 94 Fiscalía   

113  Fol. 102 idem   

114  El  23  de  junio  de 2004.  Fol. 125 del c.a. 94 Fiscalía   

115  Cfr. Fol. 125 del c.a. 94 de la Fiscalía   

116  Cfr.  Informe 400226 de mayo 19- 2008. Folio 176 y ss  del c.o. 17 Fiscalía   

117  Es  importante  mencionar  que  en  los  oficios  de  traslado  se  advertía “Todo funcionario del DAS al  ser  vinculado,  trasladado  o desvinculado de su cargo, recibirá o entregará,  según  el  caso, los documentos y archivos debidamente inventariados al jefe de  la  dependencia  para  garantizar  la  continuidad  de  la  gestión pública”  Fol. 191 y ss del c.o. 18 de la Fiscalía   

118  Fol. 86 del c.a. 94 de la Fiscalía   

119  Fol. 97 y ss del c.a. 94 Fiscalía   

120  Fol. 127 del c.o. 94 de la Fiscalía   

121  Fol. 37 del c.a. 16 de la fiscalía   

122  Cfr.  Fol  117  y  120  del  c.a.94  donde  obran las  declaraciones de Mayerline Torres y Javier Alfredo Larrazabal.   

123  Fol. 46 del c.a. 13 de la Fiscalía   

124  Fol. 146 del c.a. 94   

125  En  declaración  de febrero de 2010, ante esta Sala,  reconoció  a  Valle  Anaya  como  “una persona que  conoció  a  mi  familia,  a  la  que  yo  le  conocí  su  esposa, sus hijos”  cuando  se  le  pregunta por la relación entre Valle  Anaya  y  Carlos  Mario  García  Ávila, alias “Gonzalo o el Médico”   respondió   que   lo   conoció   a   través  de  él  y  que  “estuvimos   muchas  veces  reunidos con nuestras familias y en  varias oportunidades”   

126  Fol. 105 del c.o. 12 Fiscalía   

127  Fol. 152 del c.o. 10 de la Fiscalía   

128  El  espectador  26 de sep. a 2 de oct. 2004. c.a. 1-4  de la Corte insp. Rad. 2030    

129  Ver  oficio de 20 de abril de 2006 por medio del cual  la  Coordinadora de la Secretaría Común de la Oficina de Control Disciplinario  remite  al  Procurador  General  de la Nación la actuación disciplinaria. Fol.  117 del c.a. 21 Fiscalía.   

130  Declaración  de  16  de  febrero  de  2010.  obra en  audio   

131  Fol. 110 del c.o 3 Fiscalía   

132  Cfr.  Declaración  de 27 de marzo de 2008. Reposa en  audio   

133  Dec. del 9 de junio de 2006. Fol. 138 y ss del c.o. 3  Fiscalía   

134  Su  vida  laboral  no  tenía cuestionamiento alguno. Ex jefes suyos como los ex  Directores  de  la  Seccional  del  DAS  en  el  Cesar, Jaime de Jesús Gañan y  Audberto  Flabio  Dorado  Daza, refirieron que su conducta y comportamiento eran  impecables;   exaltando  incluso  el  segundo  su  desempeño  como  coordinador  operativo  “con  eficacia,  eficiencia,  pundonor y  valentía  –fol  251 del  c.o.  11  fiscalía-,  criterios  que  a la postre le  merecieron  del  primero  de  los  mencionados, la postulación para el cargo de  Jefe de Policía Judicial de la seccional DAS en el Cesar.   

135  Fol. 156 y ss del c.o. 6 de la Corte   

136  Declaración  de  21  de  abril  de  2010,  reposa en  audio.   

137  Fol.   274   y   ss  del  c.o.  21  Fiscalía.    

138  Fol  189  y  ss del c.a 1- 4 de la Corte, inspección  proceso  2030. Igualmente en informe  022 de abril 11 de 2005 ubicado en el  mismo  anexo,  se  dice  que  a través de informe No 0722 de marzo 3 de 2005 se  estableció  que  alias Felipe era integrante del frente contrainsurgencia wayuu  de  las  AUC  que  en la actualidad lo ubicaban como segundo al mando del Bloque  Norte  de  las AUC y hombre de confianza de Rodrigo Tovar pupo. Finalmente en el  Informe 0702 de marzo 3 de 2005 reitera lo mismo.   

139  En el c.o. 8 de la Corte obra la resolución de 26 de  enero  de  2010 proferida contra  varios ex funcionarios del DAS durante la  administración del Dr. NOGUERA.   

140  También   referenciada   como  “dominio  del  hecho  a  través  de  aparatos  organizados  de  poder”,  “autoría  a  través  del  poder  de  mando”  y  “autoría por dominio de la organización”, entre otros.   

141  En el mismo sentido sentencia de 23 de febrero de 2010. Rad. 32805   

142  Cfr. Sentencia de 23 de febrero de 2010. Rad. 32805.   

143  Claus  Roxin,  impulsor  de esta modalidad de autoría mediata, precisa que ella  se  puede  presentar tanto en delitos cometidos por órganos del Estado como por  la  criminalidad  organizada  no estatal, más excluye los casos de criminalidad  empresarial  (La  autoría  mediata por dominio en la  organización, en Problemas  actuales  de  dogmática  penal,  Lima, Ara Editores,  2004, p. 238.   

144  Por  ejemplo,  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de  Casación  Penal, auto de 30 junio de 2004, radicación 20965, reiterado en auto  de 20 de febrero de 2008, radicación 28954. Negrillas agregadas   

145  Véase  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  sentencia de  casación  de  15  de junio de 2000, radicación 12372. Así mismo, sentencia de  casación  de  12  de  marzo  de  2008,  radicación 28158 y sentencia de única  instancia 32805 de 23 de febrero de 2010.   

146Cfr.  Dil.  de indagatoria de Alfredo Correa. Fol. 110 y ss del ca.  94 Fiscalía   

147  C.a.  1-4  de  la  Corte,  inspección  al  radicado  2030.   

148  Folio  3  del  c.a.  1-2  de  la  Corte  donde  obra  inspección al proceso 1828 de la Fiscalía 12 de la UNDH.   

149  Fol. 138 idem   

150  Fol. 236 idem   

151  C.a de la Corte donde obra la inspección al radicado  1828.   

152  Ver  texto  en  el  c.a.  de  la  Corte.  1-2.   inspección al proceso 1828. Fol. 47 y ss   

153  Así  se lee: Pregunta el entrevistador: “A  ver  continuando con la entrevista …manifiesta usted que el  Hospital  o  Clínica  en  Santa  Marta  presta  colaboración  o  ayuda  a  los  paramilitares   que  se  encuentran  heridos…  o  que  vienen  heridos  de  la  montaña?”  Responde  el entrevistado: “Bueno  por  lo  general .. los que vienen heridos de la montaña  se  legalizan  con accidente de trabajo … y … como allá no se sabe quien es  quien,  porque  lo que es la parte de la Sijin trabaja con las AUC … lo que es  la  parte  del  DAS  trabaja  con  las  AUC   y toda la policía está  …prácticamente  mezclada  con  las  AUC… lo único que no esta mezclado con  las  AUC  son  las  aduaneras  ….”. C.a. corte 1-4  inspección radicado 1828 . Fol. 53.   

154  Fol. 9 del c.o. 6 de la Corte   

155  Anexo  1  de la Corte, inspección Fiscalía 32 de la  UNDH Barranquilla   

156  Declaración de 12 de julio de 2006. Fol. 21 del c.o.  4 Fiscalía   

157  Sentencia  de  23  de  noviembre de 2007. Juzgado 6º  Especializado de Bogotá   

158  Así   lo  relató  Wilson  Poveda  Carreño,  alias  “Rafael”. Fol. 187 y ss del c.o. 1 Corte   

159  Fol.  74  del c.a. 2 de la Corte, inspección Proceso  Fernando Pisciotti   

160  Fol. 283 del c.o. 5 de la Corte   

161  Así  lo relató Nohora Ospino en dec. de 22 de enero  de  2004. Fol. 208 y ss de c.a. 1 Corte, inspección proceso fernando Pisciotti,  Fiscalía 32 de la UNDH   

162  Fol.  234 del c.a 1 de la Corte inspección fiscalía  32 UNDH Barranquilla.   

163  Fol. 187 y ss del c.o. 1 de la Corte   

164  Fol.  188  del  del  c.a.  1  de la Corte Inspección  proceso Fernando Pisciotti   

165  Fol. 106 del c.a 2 de la Corte, inspección Fiscalía  32 UNDH Barranquilla   

166  Fol.  292  del c.a  3 de la Corte, insp. Proceso  Fernando Pisciotti   

167  Fol.  258  del  c.a  1  de  la  Corte,  insp, proceso  Fernando Pisciotti   

168  Cfr.  Informe  de 24 de diciembre de 2003. Fol. 119 y  ss del c.a. Corte inspección rad.1840 proceso Fernando Pisciotti.   

169  Fol. 21 y ss del c.o. 12 de la Corte.   

170  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación penal, sentencias del 19 de julio  de   2000  y  25  de  julio  de  2002;   24  de  noviembre  de  2004.    

171  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencias de abril 17 de  1976; 23 de abril de 1982, 6 de junio de 1990.   

172  Corte  Suprema  de justicia, Sala de Casación Penal,  radicados  23285  y 31277, sentencias de 20 de abril de 2005 y 3 de diciembre de  2009   

173  Fol.  55  del  c.o.  10  fiscalía  y 98 del c.a. 39.   

174  referidos a la mayor o menor gravedad de la conducta,  el  daño  real o potencial creado, la naturaleza de las causales de agravación  o  atenuación, la intensidad del dolo, necesidad de la pena y función que ella  ha de cumplir en el caso concreto   

175  “El  que  con  una  acción u omisión o con varias  acciones  u  omisiones  infrinja  varias  disposiciones de la ley penal o varias  veces  la  misma  disposición  de  la  ley  penal,  quedará  sometido a la que  establezca  la  pena  más  grave  según su naturaleza, aumentada hasta en otro  tanto,  sin  que  fuere  superior a la suma aritmética de la que correspondan a  las   respectivas   conductas  punibles  debidamente  dosificadas  cada  una  de  ellas”.   

176  Cfr. Sentencia C-916 de 2002.   

177  Radicado 34547, caso Mampuján.   

178  Corte  Suprema  de Justicia, Sala Civil, sentencia del 20 de enero de 2009. Rad.  0215.   

179  Consejo de Estado, sentencia de abril 23 de 2008. Rad. 17534.   

180  En  las  siguientes  providencias  la  Sala  ha tasado perjuicios de orden moral  subjetivo  o  revisado el punto en proceso de casación: a) Rad. 10342 del 21 de  noviembre  de  2002  los  tasó en 70 S.M.M.L. en un homicidio agravado; b) Rad.  23687  del  26  de  enero  de  2006,  ratifica  los  24,3  S.M.M.L fijados en la  sentencia  en un caso de extorsión agravada; c) Rad. 23687 del 20 de septiembre  de  2006  por homicidio, ratifica la cifra de 61,2 S.M.M.L; d) Rad. 24985 del 21  de  marzo de 2007 por concurso acceso carnal violento, ratifica los 66.2 S.M.M.L  impuesto;  e)  Rad.  29186  del  23 de abril de 2008 por homicidio, confirma los  35.2  S.M.M.L;  f)  Rad.  27107  del  17  de  julio  de 2008, homicidio culposo,  ratifica  los  17.7  S.M.M.L  fijados  en  la sentencia; g) Rad. 28268 del 12 de  diciembre  de  2008,  lesiones, ratifica los 39.7 S.M.M.L fijados; h) Rad. 28085  del  4  de febrero de 2009, lesiones, ratifica 1 S.M.M.L como indemnización; i)  Rad.  32117  del  21  de  octubre  de  2009,  lesiones,  ratifica los 60 S.M.M.L  impuesto  en  la  sentencia;  j)  Rad.  32007  del  11  de  noviembre  de  2009,  responsabilidad  médica  homicidio, considera razonable los 312 S.M.M.L tasados  en  la sentencia; k) Rad. 30862 del 10 de marzo de 2010, responsabilidad médica  homicidio,  confirma  los 175 S.M.M.L fijados sentencia; l) Rad. 32503 del 21 de  abril de 2010 homicidio, confirma los 150 S.M.M.L impuestos.   

181  Corte  Suprema  de Justicia, Sala Civil, sentencia del 15 de abril de 2009. Rad.  10351.   

182  Fol.  335  del  c.a  5-17  Corte, inspección proceso  2030   

183  Cuadernos de la Fiscalía No. 2 fol. 270 a 274;   No. 3 fol. 110 a 124 y No. 8 Fol. 19 a 25   

184  16 de febrero de 2010. Reposa en audio   

185  5 de mayo de 2010, reposa en audio   

186  Fol. 46 del c.a 13 de la Fiscalía.   

187  Fol. 1 a 26 del c.o. 16 de la fiscalía   

188  Fol. 176 y ss del c.o. 17 de la fiscalía   

189  Fol.   191   del   c.o    18  de  la  fiscalía   

190  Radicado  1890  Unidad Nal. de Derechos Humanos, c.a.  16. Fiscalía. 14 de marzo de 2006. Fol. 1 y ss del c.a. 16   

191  Fol. 37 a 154 del c.o. 7 de la Corte.   

192  Fol. 66 y ss del c.a. 39 de la Fiscalía   

193  Fol 66 a 94 del c.a 76 de la Fiscalía   

194  Fol. 15 a 29 del c.o. 12 de la Corte.     

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