35490(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 35490  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 188.  

Bogotá  D.C., junio primero (1°) de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  en  punto  de  la  admisibilidad  de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   CARLOS  RAFAEL  REDONDO GONZÁLEZ contra la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Valledupar, de fecha julio 1°  de  2010, por medio de la cual confirmó la dictada el 23 de octubre de 2009 por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, que condenó al  mencionado,      entre      otros,      como     autor     del     delito     de  rebelión.        

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los  primeros  fueron  declarados  por  el  ad  quem,  de  la  siguiente  forma:   

“Desde el día 31 de diciembre de 2007, la  Seccional  de  Investigación Criminal de la Policía Nacional -Seccional Cesar-  venía  adelantando  labores  de  inteligencia  en  aras  de  identificar  a los  integrantes  del Frente 59 de las FARC, que delinquen en terrenos limítrofes de  los departamentos del Cesar, la Guajira y el Magdalena.   

En desarrollo de tal labor, se allegaron a la  investigación  judicial  varios  informes  de  inteligencia y se recaudaron las  declaraciones  juradas de cuatro personas desmovilizadas del mencionado frente y  grupo   subversivo,  quienes  procedieron  a  suministrar  datos  y  nombres  de  distintos   miembros  del  grupo  que  habían  conocido  en  desarrollo  de  su  militancia,   dentro   de   los  cuales  señalaron  a  CARLOS  RAFAEL  REDONDO  GONZÁLEZ,  Rubiela Belarmina  Sánchez  Flórez,  Hugo  Alejandro Bolívar David, Kevin Ernrique Díaz Comas y  Luis   Alejandro  Cuadras  Solórzano,  a  quienes  reconocieron  como  personas  vinculadas  con  la  organización  delictiva en calidad de milicianos y quienes  cumplían   distintas   funciones   al   interior   de  la  misma”.   

Con   fundamento   en  lo  dicho  por  los  desmovilizados,  se  vinculó  a  la  investigación  penal a los señalados, en  contra  de  quienes  la  Fiscalía  23  Delegada ante los Jueces del Circuito de  Valledupar  profirió,  el 10 de marzo de 2009, resolución de acusación por el  delito de rebelión.   

Impugnada  esta  decisión,  la  Fiscalía  Primera  Delegada  ante  el Tribunal de Valledupar, mediante proveído del 30 de  abril siguiente, la confirmó.   

Para  la prosecución de la fase del juicio,  la  actuación  fue  asignada  al Juzgado Tercero Penal del Circuito de la misma  ciudad,  el  cual,  una vez surtido el trámite legal, profirió sentencia el 23  de   octubre  ulterior,  por  cuyo  medio    condenó  a  CARLOS  RAFAEL REDONDO GONZÁLEZ como autor  del  delito  por  el  cual fue acusado a las penas principales de setenta y ocho  (78)  meses  de  prisión  y  multa  por  valor  de ciento veinte (120) salarios  mínimos   legales   mensuales   vigentes,   así   como   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período igual al de la pena privativa de la libertad.   

En   la   misma   decisión  declaró  que  REDONDO  GONZÁLEZ  no  era  acreedor  a  “ninguno de los mecanismos sustitutivos  de   la   pena”   y  se  abstuvo  de  condenarlo  en  perjuicios,  al  tiempo  que absolvió a los demás acusados del cargo formulado  en su contra.     

La     defensa     de     REDONDO    GONZÁLEZ    impugnó    esta  determinación,  motivo  por  el  cual  se  pronunció  el  Tribunal Superior de  Valledupar el 1° de julio de 2010, confirmándola.   

          El   fallo   del   ad  quem  es  ahora  objeto  del recurso extraordinario de casación promovido  por    la    defensa   de   CARLOS   RAFAEL   REDONDO  GONZÁLEZ,    quien   lo   sustenta   allegando   el  correspondiente  libelo,  sobre  cuyos presupuestos lógicos y argumentativos se  ocupa la Sala a través de esta decisión.   

LA DEMANDA  

Con  sustento en la causal contemplada en el  “Art.  207  numeral  1  de la Ley 600”,   el   defensor   de  REDONDO  GONZÁLEZ  plantea  un  único  cargo, indicando que “la   inconformidad   radica  que  (sic)  todos  los  estamentos judiciales, llámense Fiscalía  al  acusar,  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Valledupar, al condenar y el  Honorable  Tribunal  Superior  al  confirmar  la  condena, se enfilaron en darle  crédito  fehacientes  (sic) a  unas  declaraciones  rendidas  por los desmovilizados del Frente 59 de las FARC,  señores  estos  Edgar  Fidel Maestre Mendoza, Emanuel Rodríguez Guerra, Carlos  Arturo     Daza     y     Luis     Enrique     Córdoba    Mieles”.   

Aduce   que  estas  personas  “sin  tener  prueba  contundente”  han  señalado   a  personas  inocentes  con  el  propósito  de  obtener  beneficios  judiciales,  para  lo cual han acudido a “acusaciones  temerarias y tendenciosas”.   

Acto  seguido,  sostiene  que  la  decisión  adoptada  por  el a quo “la hace sin juicio jurídico  legal,  llenos (sic) de vicios  fundamentales   y   sin   ningún   desfuerzo   (sic)  jurisprudencial”.  En  ella   se   habla,   prosigue,   de   coincidencias   en   las  características  morfológicas,  ante  lo  cual  se pregunta si ese aspecto basta para dictar una  condena.   

En  el presente caso, añade, debe aplicarse  el  principio  de  igualdad  y  el  debido  proceso,  negando credibilidad a los  testimonios   de  los  desmovilizados,  como  lo  hizo  esta  Sala  al  absolver  al    “ex    presidente   del   Congreso,   señor  García”.   

Además  de  las normas constitucionales que  recogen  los  principios  referidos,  agrega,  “no se  tubo  (sic) lo señalado en el  art.   277   de  la  Ley  600  de  2000,  ya  que  no  se  analizo  (sic)  con  sana  crítica los testimonios  que aquí impugnamos”.    

Por lo expuesto, solicita se case el fallo a  favor de su representado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Lo  primero  a  destacar en relación con la  demanda  presentada  por  el  defensor de CARLOS RAFAEL  REDONDO  GONZÁLEZ  es que no ofrece claridad en punto  de  la causal de casación sobre la cual funda su propuesta, pues si bien invoca  expresamente  la  primera del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, refiriendo en  la  mayor  parte del texto a errores en la apreciación probatoria y con lo cual  pareciera  inclinarse  por  la  modalidad  de  violación  indirecta  de  la ley  sustancial     (yerro    in    indicando),  en  su  desarrollo  involucra  aspectos  incompatibles  con  ese  motivo, con la correlativa confusión que ello genera.     

Tal situación se verifica cuando alude que  el  juzgado  de  conocimiento tomó su decisión “sin  juicio   jurídico   legal,  llenos  (sic)  de vicios fundamentales”, pudiendo esta  aseveración    enmarcarse    en    un    yerro    in  procedendo  de  distinta índole al que ocupa la mayor  parte del escrito.   

Sin   embargo,  con  extrema  laxitud,  se  aceptará  que  la  causal  de  casación invocada por el actor es la violación  indirecta  de  la ley sustancial, por cuanto su motivo de inconformidad, como ya  se  dijo, prioritariamente surge frente a la valoración probatoria, pero ocurre  que  la  fundamentación  presentada  no  cumple  las  exigencias  de claridad y  precisión,   previstas  en  el  numeral  3°  del  artículo  212  ibídem           para          su  admisión.         

En  efecto,  luego  de  indicar que el error  valorativo  recae  en  los  testimonios  de Edgar Fidel  Maestre  Mendoza,  Emanuel  Rodríguez Guerra, Carlos Arturo Daza y Luis Enrique  Córdoba  Mieles,  desmovilizado  del Frente 59 de las  FARC,  quienes  señalaron  al  aquí  procesado CARLOS  RAFAEL   REDONDO  GONZÁLEZ  de  haber  conformado  la  célula  subversiva,  en  la  parte  final  de  la  censura afirma que no fueron  valoradas  con  sujeción  a  las  reglas  de  la sana crítica, según la cual,  advera,  las  pruebas  deben  apreciarse  en  conjunto  con los demás elementos  probatorios  y  evidencias procesales “de acuerdo con  la  regla  de  la  lógica,  de  la  ciencia,  de  la  experiencia y del sentido  común”.   

Ese enunciado encaja, sin duda alguna, en el  llamado  error  de hecho por falso raciocinio, para cuya demostración esta Sala  ha establecido algunas pautas mínimas de demostración:   

Ciertamente,  en tal supuesto corresponde al  casacionista  señalar  qué  dice  concretamente  el  medio probatorio, qué se  infirió  de  él  en  la  sentencia  atacada,  cuál  fue el mérito persuasivo  otorgado  y,  desde luego, determinar el postulado lógico, la ley científica o  la  máxima  de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el fallo, debiendo  a  la  par  indicar su consideración correcta e identificar la norma de derecho  sustancial    que    indirectamente    resultó    excluida    o   indebidamente  aplicada.   

Finalmente,    deberá    demostrar   la  trascendencia  del  error  expresando  con  claridad  cuál debe ser la adecuada  apreciación  de  aquella  prueba,  con la indeclinable obligación de acreditar  que  la  enmienda  del  yerro  daría  lugar  a un fallo esencialmente diverso y  favorable a los intereses de su representado.   

       

Pues  bien, a más de identificar los medios  de  prueba  respecto  de  cuya apreciación procede el error, el actor no cumple  con  dichos  presupuestos.   Es  más,  ni siquiera cumple con el elemental  requisito  de  especificar  la pauta de la sana crítica vulnerada; es decir, la  concreta  regla  de  la  lógica,  la  máxima  de la experiencia o el postulado  científico   desconocido   por  el  Tribunal  al  valorar  los  testimonios  de  Edgar   Fidel  Maestre  Mendoza,  Emanuel  Rodríguez  Guerra,   Carlos   Arturo   Daza  y  Luis  Enrique  Córdoba  Mieles.   

A cambio de ello, el censor opta por exponer,  en  toda  la  extensión  de la censura, su criterio íntimo y personal sobre la  forma  cómo han debido valorarse, actitud que no encasilla en el error de hecho  por  falso  raciocinio  ni  en  ningún otro reparo viable de invocar en sede de  casación.   

Por  lo  demás,  limitarse  a  exponer  un  criterio  personal  de valoración probatoria que, dicho sea de paso, tampoco se  expone  con  claridad, no sólo riñe con la naturaleza del recurso, en tanto no  constituye  una  tercera instancia, sino que tampoco compagina con la noción de  error,  pues  el asunto se circunscribe a enfrentar dos puntos de vista sobre un  mismo  tópico, insuficiente para resquebrajar la doble presunción de acierto y  legalidad que gobierna al fallo cuando arriba a esta sede.   

Corolario  de  lo  expuesto,  la decisión a  imponer    frente    a    la    demanda   presentada   por   el   defensor   del  procesado CARLOS RAFAEL REDONDO GONZÁLEZ es  la  de su inadmisión, toda vez que el principio de limitación,  regente  al  recurso  extraordinario  de  impugnación  y  que  por  vía  legal  encuentra  consagración  en el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, impide a la  Sala  subsanar  las  incorrecciones  anotadas en punto de una adecuada y lógica  fundamentación  de  los  cargos, como así lo exige el referido numeral 3° del  artículo         212        ibídem.   

          Por  consiguiente,  a ello se procederá, dejando en claro que no se  advirtió  vulneración  de  garantías  fundamentales que amerite intervención  oficiosa  de  la  Sala,  según  la  previsión  contenida  en  el artículo 216  ejusdem.   

   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por el defensor del procesado CARLOS RAFAEL  REDONDO     GONZÁLEZ,  por   las   razones   consignadas   en   la  anterior  motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS    MARTÍNEZ                  

FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ                      

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                    MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                    JULIO      E.      SOCHA     SALAMANCA          

       

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria     

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