35154(05-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35154  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  362  

Bogotá, D.C., cinco (5) de noviembre de dos  mil diez (2010)     

V I S T O S  

La  Corte  se  pronuncia  sobre la colisión  negativa  de competencias surgida entre el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Santa  Marta  (Magdalena)  y  el  Juzgado Treinta Penal del Circuito de Bogotá,  para  adelantar  el juzgamiento que por los delitos de hurto agravado y falsedad  material   en  documento  público  se  sigue  contra  el  acusado  FABIO ALEXANDER MEJÍA RIQUET.   

H E C H O S  

En   la   resolución   de  acusación  se  sintetizaron de la siguiente manera:   

“El 22 de julio de  2004  el  señor  HUGO  RICARDO  HERRERA  AVELLA,  en  su calidad de Director de  Logística  de  la Sociedad TRANSPORTES  COORDIFORNTERAS LTDA., domiciliada  en  Bogotá,  instauró  denuncia  por  el presunto delito de hurto calificado y  agravado  con  base en los siguientes hechos: El 16 de julio del año 2004 se le  entrega  en  la  ciudad de Santa Marta al señor FABIO  ALEXANDER  MEJÍA  RIQUET, conductor del tracto camión  marca  Ford,  línea  LTL  9000,  modelo  1998,  color  rojo, de placas VBF-470,  servicio  público,  una  carga consistente en 65 láminas de acero de propiedad  de  la  empresa  TECNINTEGRAL  LTDA. por valor aproximado de noventa millones de  pesos  ($90.000.000,oo),  las  cuales  debían  ser  entregadas  en la ciudad de  Bogotá  el  19 de ese mismo mes y año antes del medio día, según pronóstico  del  mismo  conductor,  en  las  dependencias  de  la  empresa  propietaria.  El  vehículo  salió  de  Santa  Marta  el  17  de  julio de 2004 a las 09:30 horas  cumpliendo  con  el  respectivo  trayecto  y presentándose oportunamente en los  puestos  de  control  de  Bosconia,  Aguachica,  La  Lizama  y Guarinocito, esto  último  el  día 18 a las 12:30, lugar desde donde se comunica telefónicamente  informando   el   tiempo   aproximado   de   llegada  a  Bogotá;  sin  embargo,  posteriormente,   el   propietario  del  tractocamión,  señor  MANUEL  ANTONIO  COLLAZOS,  telefónicamente  informa que el rodante se había varado a la altura  del  Alto  del  Trigo  y que lo estaban desvarando. Empero no se volvió a tener  noticias   del   propietario,  ni  del  conductor  ni  de  la  carga.   

“Como pruebas, el  denunciante  allegó fotocopias del Manifiesto de Carga N° 4250435002778 del 16  de  julio  de  2004  y  de  la Guía Remisión N° 33367 del 16 de julio de 2004  expedida  por  TRANSPORTES COORDIFRONTERAS LTDA., así como de los documentos de  identificación,   tanto   del   conductor,   como   del   vehículo.1   

ACTUACIÓN       PROCESAL   RELEVANTE   

1.    Iniciada   la   correspondiente  investigación  con  base  en  los  hechos relatados y habiéndose clausurado el  ciclo  instructivo,  la  Fiscalía  Ciento  Setenta y Ocho Seccional de Bogotá,  mediante  providencia  del  1°  de  febrero  de  2010, profirió resolución de  acusación   en   contra  de  Fabio  Alexander  Mejía  Riquet  por  los  delitos de hurto agravado y falsedad  material  en documento público, según los artículos 239, 241, numerales 2° y  6°     y     287     del     Código     Penal.2   

2.  Correspondió adelantar el juicio al  Juzgado  Treinta  Penal del Circuito de Bogotá, despacho judicial que, el 27 de  julio  de  2010,  dispuso enviar las diligencias, por competencia, al reparto de  los  juzgados  penales  del circuito de Santa Marta, toda vez que, conforme a la  denuncia  y  a  la  ampliación  de  la  misma, “los  delitos  por los que se acusa a Fabio Alexander Mejía  Riquet,    fueron   realizados   en   la   menciona  ciudad”.3   

MOTIVOS    DEL   CONFLICTO   PLANTEADO   

1.   El Juez Primero Penal del Circuito  de  Santa  Marta, por auto del pasado 20 de agosto, manifestó no ser competente  para  conocer  del  asunto,  toda vez  que, en su criterio, “las  conductas  punibles endilgadas en la resolución de acusación  por  la  Fiscalía  178  Seccional  de Bogotá a Fabio  Alexander   Mejía  Riquet,  no  tuvieron  ocurrencia  material    o   consumación   en   la   ciudad   de   Santa   Marta”.   

Respecto de la ocurrencia de los hechos, dice  que  el  procesado,  una  vez  recibió  la  carga con el fin de transportarla a  Bogotá,  salió  de  Santa  Marta  el  17  de  julio de 2004 a las 09:30 horas,  cumpliendo   con   el   trayecto   programado,   reportándose   “con  total normalidad” en los puestos de  control  de los municipios de Bosconia y Aguachica y, luego, en la región de La  Lizama  y Guarinocito, para posteriormente, tanto el acusado como el propietario  del  vehículo,  comunicarse  telefónicamente  informando que el camión estaba  varado,  sin  que después se volviera a tener noticia alguna del automotor y de  su mercancía.   

Recuerda  que  el  27  de  julio de 2004, la  Policía  Nacional  recuperó en un parqueadero ubicado en la ciudad de Bogotá,  40  láminas  de  acero  que  hacían parte de la carga que llevaba el vehículo  contratado  y  conducido  por  Fabio  Alexander Mejía  Riquet,  sitio  donde  fue  privada de la libertad Luz  Mery  Guerrero  Páez,  responsable  de  la  administración  del  lugar,  quien  manifestó  que  tales  elementos  fueron dejado allí el 19 de julio de 2004, a  eso de las 10:00 horas.   

Sostiene que “si  bien  al  procesado se le hizo entrega de las mercancías que debía transportar  en  esta  ciudad  el  17  de  julio de 2004, está totalmente establecido por el  denunciante  que  las  mismas  debían  ser  entregadas en Bogotá el día 19 de  julio  de  2004,  como  en efecto así ocurrió”. Por  ello,  concluye  que  el  hurto “fue consumado en la  Capital,  bajo  el  entendido  de  lo  afirmado  por  Luz Mery Guerrero, que las  mercancías  llegaron  el  19 de julio al parqueadero, fecha que estaba prevista  para  el  arribo  a esa ciudad conforme lo manifestó el denunciante”.   

En   consecuencia,   ordenó  devolver  el  expediente  al  Juzgado  Treinta  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, proponiendo  colisión      negativa      de     competencia.4   

2.  Por su parte, la Juez Treinta Penal  del  Circuito, mediante auto del 6 de octubre de 2010, concluyó que tampoco era  competente  para adelantar el juicio en contra del citado procesado, pues estima  que   el   hurto   imputado   en   el   pliego   acusatorio  se  “realizó     en    la    ciudad    de    Santa    Marta”.   

Asevera   que,   de   acuerdo   con   la  investigación,  surge  evidente que tanto el dueño como el conductor procesado  dieron   datos  falsos,  pues  suministraron  “como  placas  del  tractocamión  unas  que no le correspondían, presentando también  documentos  como  la tarjeta de propiedad y la póliza de seguros que contenían  esos   datos   falsos”,   sin  olvidar  que  contra  Fabio Alexander Mejía Riquet  aparecen  antecedentes  por  el  delito de hurto y una orden de captura expedida  por el Tribunal Superior de Santa Marta.   

En    consecuencia,    “lo  que se infiere del material probatorio es que en el momento del  cargue  del  vehículo  con  las láminas de acero ya se tenía el propósito de  realizar  el  delito de hurto y, agotarlo, que no es lo mismo que consumarlo, en  esta  ciudad  de  Bogota,  de  ahí que se entregó la documentación falsa a la  empresa  transportadora  en  Santa  Marta.  Los  reportes  que  daban durante el  trayecto  de  esa  ciudad  costera  a  esta Capital no eran más que métodos de  distracción”,   

Por   consiguiente,    aceptando   la  colisión  propuesta,  envió  el  expediente  a  esta   Corporación,    para    lo    de    su   cargo.5   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.    La   colisión   negativa   de  competencias  se  suscitó  entre el Juzgado Primero Penal del Circuito de Santa  Marta   y   el   Juzgado  Treinta  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  despachos  pertenecientes  a  distintos  Distritos Judiciales, por  lo que no hay duda  que  corresponde  a esta Colegiatura resolverlo,  según así lo dispone el  numeral 4° del artículo 75 de la Ley 600 de 2000.   

   

2.   Teniendo  presente  la  actuación  procesal  en  precedencia  relacionada  y  las argumentaciones ofrecidas por los  funcionarios  judiciales  trabados  en  conflicto,  no  cabe  duda que le asiste  razón al Juzgado Treinta Penal del Circuito de Bogotá.   

En  efecto,  el  problema que ha motivado la  disparidad  de  criterios  entre  los jueces trabados en conflicto, radica en el  hecho  de  precisar  el lugar donde se logró la concreción del delito de hurto  recaído  sobre  65 láminas de acero de propiedad de la compañía TECNINTEGRAL  S.A.  y  que debían ser transportadas, vía terrestre, desde la ciudad de Santa  Marta  a Bogotá, en el tractocamión con placas VBF-470, aparentemente afiliado  a  la  empresa  TRANSPORTES  COORDIFRONTERAS  LTDA.,  conducido por el ciudadano  Fabio     Alexander    Mejía    Riquet,  para  de  esa  manera  definir  la  competencia  territorial  del  funcionario judicial que debe conocer del presente juicio.   

3.    En   esas   condiciones,   debe  recordarse,  en  primer término, que de tiempo atrás la Corte ha precisado que  el  momento  consumativo del tipo delictuoso de hurto tiene lugar cuando la cosa  es  sacada  de  la  esfera  de vigilancia u órbita de custodia de su dueño, es  decir,  se  agota  en  el momento en que el   bien   se   extrae  de  la  esfera  patrimonial    o    de   custodia   de   quien   antes   la   tenía.   

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala ha  dicho:   

“En  nuestra Ley  Penal,  en el artículo 349, se exige para la tipificación del delito de hurto,  que   el   sujeto   activo,   que   es   de   naturaleza   común,  ‘se  apodere de cosa mueble ajena, con  el   propósito   de   obtener   provecho   para  sí  o  para  otro…’, esto es,  que  no  exige  ni  posibilita  hacerlo  para  su  consumación  el ‘poder        de        disponer  libremente’ del bien a que  se     refiere    el    doctrinante    en    cita,    sino    el    ‘propósito   de   obtener’ provecho para sí o para otro, que es  precisamente  lo  que  ha  llevado  a  la  jurisprudencia de esta Corporación a  sostener  que   ‘el  delito  de  hurto   se consuma en el momento en que la cosa se extrae de la  esfera   patrimonial   o  de  custodia  de  quien  antes  la  tenía’,  como  se  expuso en fallo del 29 de  octubre  de 1.986, y que ha continuado reiterándose, entre otras decisiones, en  el   auto de 20 de abril de 1.992 con ponencia del Magistrado, doctor Jorge  Enrique  Valencia  Martínez  y en la decisión del 2 de agosto de 1.993, cuando  siendo  ponente  el  Magistrado, doctor Dídimo Páez Velandia, se explicó, que  ‘El  momento consumativo  del  hurto  es  el  de  la  asunción del poder sobre el bien por el delincuente  cuando  la  víctima pierde la factibilidad de protección o de dominio sobre el  mismo  a  causa  de  ese  inconsulto  apoderamiento,  y la  pierde, cuando,  imposibilitada  por  la  acción  de  aquél,  o  impotente  para  perseguir  el  bien  porque v. gr., correr detrás de un vehículo en  marcha  es  tarea  que sólo podrá hacerse en los primeros instantes del hecho,  se  limita  a  mirar  el  alejamiento  de  su  bien”  (negrillas       ajenas       al       texto).6   

Sobre  el mismo tema, recientemente la Corte  ha indicado:   

“En  efecto,  la  propiedad,  también  llamada dominio, de acuerdo con lo normado en el artículo  669  del  Código Civil, es el derecho real sobre una cosa corporal para gozar y  disponer  de  ella  arbitrariamente  no  siendo  contra  la ley o contra derecho  ajeno.  Tiene tres elementos que la configuran: derecho a servirse de la cosa, a  disponer  de  ella y hacerla fructificar o producir, es decir, las facultades de  uso,  goce y disposición. En virtud de esta última el titular puede enajenarla  por  alguno  de  los  múltiples  contratos  que  ofrece la legislación civil y  comercial.   

“La posesión, por  su  parte,  conforme con el artículo 762 del citado ordenamiento privado, es la  tenencia  de  una  cosa  determinada con ánimo de señor y dueño, reputándose  así   el   poseedor   como   dueño   mientras   otra   persona  no  justifique  serlo.   

“En tanto que la  mera    tenencia,  según  el  artículo  775  íbidem,  es la que se  ejerce  sobre  la cosa, no como dueño, sino en su lugar o a su nombre, esto es,  reconociendo  el  dominio  ajeno, como por ejemplo en el caso de usufructuario o  el usuario.   

“Específicamente,  el  delito  de  hurto, previsto en el artículo 239 del Código Penal, tiene los  siguientes   elementos   integradores:  el  objeto  material  lo  constituye  la  cosa  mueble ajena, esto es,  aquella  sobre  la  cual no se tiene algún derecho ni poder de disposición, el  verbo        rector        se       traduce       en       el       apoderamiento,      por   parte   del   sujeto  activo    que    entra    sobre   la   cosa sin  ninguna  autorización  o  permiso   de        su        titular    invadiendo    así    su  esfera   de   custodia        y        protección        (sujetos),   debiendo   estar   latente   el animus     lucrandi    o   propósito   que   mueve   al  agente  a  la   obtención   del  provecho  propio  o  ajeno  que   obviamente      ha      de     ser     de     carácter  patrimonial.   

“Así las cosas,  en   el   ámbito   penal   se   reputa   como  sujeto  pasivo  de  un  atentado  patrimonial   no   sólo  al  que  tiene  el   derecho   de   dominio   sobre   la   cosa,  sino  toda  persona  que  aún  sin título alguno que justifique la tenencia sobre el bien,  lo  tiene  lícitamente  en  su  esfera  de custodia y disposición de hecho, es  decir,  la  cosa  mueble  es  ajena para quien no tiene esa posesión en sentido  penal.   

“Por  eso mismo,  para  establecer  el  momento  consumativo  del  tipo  delictuoso   se  han  hecho  variadas  construcciones  teóricas  que  van  desde el simple contacto físico con la cosa, su remoción,  su  aseguramiento,  sin  embargo,  modernamente se ha  aceptado  que   tiene  lugar  cuando  la  cosa  es  sacada  de la esfera de  vigilancia  u  órbita  de  custodia  de  su dueño (se  destacó).7   

Así,  entonces, partiendo de los anteriores  lineamientos,   surge   claro   que  la  consumación    del    hurto    está   condicionada,   en  cada  caso  concreto,  a  que  con  la  conducta  se  realicen los elementos típicos, esto es, voluntad de apoderamiento,  previa  su  representación, acompañada del ánimo de  lucro,  con el fin de establecer si el bien salió de la esfera patrimonial o de  custodia  de  quien  la  tenía  o  ejercía,  para  entrar  en la del autor del  comportamiento  ilícito,  perdiendo  la  víctima  la  protección  o  dominio  sobre  el  bien, al    no    poder    disponer    de    él    libremente.   

Ahora bien, de todos modos, para resolver un  asunto  como  el que ahora ocupa la atención de la Corte, conviene precisar que  para  la  descripción  típica  del supuesto de hecho, el legislador se vale de  una  acción.  No  obstante,  en  el  escenario  real,  el  juez  o  el operador  jurídico,  para los efectos de la adecuación típica o, incluso, para fijar su  competencia,  como  sucede en este puntual diligenciamiento, puede enfrentar una  situación  de  mayor  complejidad,  que  de  ninguna manera permite asimilar un  evento   a   otro,   siendo   por  ello  importante  examinar  las  específicas  circunstancias de cada caso en particular.   

Por   ello,  para  lograr  el  específico  objetivo,  como  es  el de precisar la competencia territorial del juez que debe  adelantar   el   juzgamiento,  resulta  trascendente  el  examen  de  los  actos  ejecutados   por   los   cuales  se  profirió  resolución  de  acusación,  su  complejidad,  las  circunstancias  de  modo,  tiempo y  lugar  en  que  se realizaron, la naturaleza del objeto  material,  los  medios utilizados, los mecanismos de custodia, la exposición al  peligro del  bien jurídico tutelado, etcétera.   

4.   Por  lo  tanto,  con  el  fin  de  determinar  cuál  es  el  funcionario  que  debe  conocer del presente asunto y  teniendo  en  cuenta  los  derroteros  jurídicos hasta ahora expuestos, la Sala  procede  a  continuación  a  examinar  los  pormenores de los hechos que dieron  lugar  a  que  la  Fiscalía  acusara a Fabio Alexander  Mejía  Riquet  por  los  delitos  de hurto agravado y  falsedad  material  en  documento  público, análisis que permitirá colegir en  qué  momento  y  lugar se agotó la apropiación de las 65 láminas de acero de  propiedad  de  la  compañía  TECNINTEGRAL  S.A. y, por su puesto, cuándo esta  sociedad,  conjuntamente  con  la empresa transportadora, perdió la protección  y/o dominio sobre dichos elementos.    

En  esas  condiciones, teniendo presente los  medios  de convicción allegados al expediente, para la definición de este caso  resulta  de  suma  trascendencia  recordar  cómo  en el proceso de contratación    o    afiliación    del  tractocamión     que     aparentemente   transportaría   las   65  láminas  de  acero,  su  supuesto  dueño  y conductor aportaron a  la      empresa      TRANSPORTES      COORDIFRONTERAS     LTDA.     información  y documentos “falsos”,  situación  que solo después  de  ocurrido  el comportamiento delictual e iniciada la investigación se vino a  conocer por parte de la entidad transportadora.   

    

En  efecto, en la ampliación de la denuncia  penal  presentada  por  el  señor  Hugo  Ricardo  Herrera  Avella,  Director de  Logística  de  TRANSPORTES  COORDIFRONTERAS  LTDA.,  al preguntársele sobre el  trámite    que    se    adelantaba   para   efectos   de   la   “contratación   o   afiliación  de  transportadores  a  la  citada  empresa”, contestó: “se  maneja  una hoja de vida para proveedores de servicios nuevos, en este documento  se  informa  de  todos  los  datos  del  propietario,  tenedor  y  conductor,  con  todos  los  documentos  del  vehículo y del conductor que se anexan     a     este     documento”    (se  subrayó).8   

Posteriormente,     ocurridos   los   hechos   delictuales,   presentada   la denuncia   e   iniciada   la   investigación,   a   través   del   informe   que  el  27 de   julio    de    2004    rindieron   funcionarios    de      Policía      Judicial     adscritos    al  Grupo   de   Antipiratería   Terrestre   de   la   Policía  Nacional,  se  supo  que:   

“…          revisada     la    placa    VBF-470    que   aparece   en   la   tarjeta   de   propiedad  del   supuesto   tractocamión    que    transportó    las    láminas   de    acero,   FORD,  de   color   rojo,   no   son   las   asignadas   a  este   vehículo,     estas     placas    le  corresponden    a    un    vehículo   de   marca   Chevrolet,   tipo   bus,   color   verde. Lo  que   lleva   a   pensar   que  el  señor  FABIO     ALEXANDER     MEJÍA  conductor   de   este  AUTOMOTOR   las   utilizó   con  el  fin  de  hurtar  la  mercancía,    ya    que   hasta   la    fecha    se    desconoce    su    paradero,   además  los datos que registró ante la empresa  transportadora  no  son  verídicos” (subrayas ajenas  al texto).9   

Tal  información  permite  concluir en sana  lógica  que  el  plan  criminal, esto es, el hurto de las 65 láminas de acero,  estaba  concebido  desde  el  instante  mismo  en  que  el  supuesto  dueño del  automotor,   Manuel   Antonio  Collazos  Piñero,  y  el  conductor  del  mismo,  Fabio     Alexander    Mejía    Riquet,  lograron  ser  contratados  por  parte  de la empresa TRANSPORTES  COORDIFRONTERAS   LTDA.,   para   lo   cual  suministraron  datos  y  documentos  falsos.   

Así,  entonces,  ello  significa  que  los  agentes  del  delito tenían conocimiento de la existencia de las 65 láminas de  acero    y    una    vez    lograron    ser    contratados   para   supuestamente  trasportarlas, procedieron  a  obtener  contacto  directo  con  ellas  en  el instante en que el multicitado  tractocamión fue cargado con las mismas.   

Por consiguiente, bajo la real perspectiva de  las  mencionadas  circunstancias  fácticas,  no  cabe  duda  que una vez fueron  cargadas  en  el  vehículo  dichas  láminas  y  éste,  conducido  por acusado  Mejía  Riquet, emprendió la  marcha,  la  compañía  TECNINTEGRAL  S.A.,  propietaria  de la mercancía y la  empresa   transportadora,   TRANSPORTES  COORDIFRONTERAS  LTDA.,  perdieron  sin  saberlo la protección o dominio sobre dichos elementos.   

Ahora  bien,  el  hecho  de que el conductor  Mejía   Riquet   se  haya  “reportado”  telefónicamente  a  la  compañía transportadora desde Bosconia, Aguachica, La  Lizama  y Guarinocito e, incluso, hubiese comunicado que se encontraba varado en  el  Alto  del  Trigo, según así lo informó el denunciante, en nada desvirtúa  el  agotamiento  del  hurto  sucedido  en  la  ciudad  de  Santa Marta, pues tal  proceder  no  fue  mas  que, como acertadamente lo indicó la Juez Treinta Penal  del  Circuito de Bogotá, un método de distracción que buscaba impedir que las  víctimas  del  comportamiento delictual se enterasen del apoderamiento ilícito  de   la  láminas  de  acero,  como  en  efecto  así  sucedió,  al  punto  que  posteriormente  los  delincuentes,  ya  estando  en  Bogotá, dispusieron de las  mismas procurando su distribución por partes menores.   

En síntesis, no hay lugar a dudas que desde  el  instante  que en el acusado logró, con documentación falsa, ser contratado  para  llevar a cabo el aparente transporte de  las  tantas veces mencionadas láminas metálicas y estas fueron  cargadas  en  el  tractocamión,  emprendiendo enseguida la marcha, tales bienes  salieron  de  la  esfera  de  vigilancia  u  órbita  de  custodia de su dueño,  pudiéndose  afirmar,  entonces, que el delito de hurto se consumó en la ciudad  de Santa Marta y no en Bogotá.   

En  consecuencia,  la  Corte  dirimirá  el  conflicto  de  competencias  propuesto, en el sentido de asignar el conocimiento  del   asunto   al   Juzgado   Primero   Penal   del   Circuito  de  Santa  Marta  (Magdalena).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1.         ASIGNAR   el  conocimiento   del     presente     asunto    al    Juzgado    Primero  Penal     del    Circuito    de    Santa    Marta   (Magdalena)   para   que   adelante   el juicio que se sigue  contra    el    acusado  FABIO     ALEXANDER    MEJÍA    RIQUET,   despacho    a   donde   se   remitirá   el  expediente  para  lo  de  su cargo.   

2.    Por la Secretaría de la Sala, remítase copia de esta  providencia al Juzgado Treinta Penal del Circuito de Bogotá.   

3.     Contra esta decisión  no procede ningún recurso.   

Comuníquese  y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

             COMISIÓN DE SERVICIO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

         COMISIÓN DE SERVICIO   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                           AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                                                                           PERMISO   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS          JULIO ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                               

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

                                                                                            

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Ver  folio 117 del cuaderno original.   

2  Folios 117  a 122 del cuaderno original.    

3 Folio  134 del cuaderno original.   

4 Ver  folios 138 a 140 del cuaderno original.   

5  Folios   144  a  1465  del  cuaderno original.   

6 Rad.  10644, sentencia de casación del 6 de mayo de 1999.   

7  Casación  33418,  sentencia  del 21 de abril de 2010. ver también, entre otras  decisión,  las  siguientes:  rad.  33428,  auto  del  11 de marzo de 2010; rad.  28289,  auto  del  9 de noviembre de 2009; rad. 24967, auto del 26 de septiembre  de  2007;  rad.  24249,  auto del 21 de febrero de 2007; rad. 21558, providencia  del  20  de  septiembre  de  2005,  y rad. 16638, providencia del 31 de julio de  2003.   

8 Ver  folio 40 del cuaderno original.   

9  Léase el folio 46 del cuaderno original.     

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