34747(17-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34747  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            

             

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N°257  

Bogotá,  D. C., diciesiete (17) de agosto de  dos mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  excepcional  presentada  por  defensor de Óscar  Avendaño  Payán,  contra  la sentencia proferida el 27 de abril de 2010 por el  Juzgado  16  Penal  del  Circuito  de  Cali  por  medio  de  la  cual  confirmó  parcialmente  la  dictada  por el Juzgado 22 Penal Municipal de la misma ciudad,  que  lo  condenó  como  responsable  de  la  conducta  punible  de inasistencia alimentaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los  primeros  fueron  descritos  por el  ad  quem  en  los siguientes  términos:   

La  señora  N. F. C. A. denunció el 17 de  mayo  de  2005  a  Óscar  Avendaño  Payán  por  sustraerse  de la obligación  alimentaria   debida   a   su  hija  N.  A.  A.  C.1,  desde  el  20 de febrero de  2005,  a  pesar de que el 15 de septiembre de 2002 se realizó una conciliación  donde se comprometía a pagar $70.000,00 mensuales.   

2. Clausurada la investigación la Fiscalía  24  Local  de  Cali  mediante  providencia  de  3  de  agosto  de 2005 profirió  resolución  de  acusación  contra  el  procesado  Óscar Avendaño Payán como  presunto  autor  del delito de inasistencia alimentaria  (Código Penal, artículo 233), decisión que luego de  notificada  legalmente  alcanzó  ejecutoria el 20 de agosto de 20052.   

3.  Correspondió  al  Juzgado  Noveno Penal  Municipal  de  Cali  adelantar  la  audiencia  preparatoria y, con motivo de una  redistribución  de  procesos  el asunto pasó al Juzgado Veintidós de la misma  categoría  y  ciudad,  llevada  a cabo vista pública, el 26 de febrero de 2010  condenó  al  procesado  a  las  penas  de 26 meses de prisión, multa de quince  punto    cinco    (15.5)   salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período  igual  al  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad,  al  pago de  indemnización   de   perjuicios,  como  autor  responsables  del  cargo  de  la  acusación.   

4. Ese fallo fue apelado por el defensor del  acusado,  y  el  27 de abril de 2010 el Juzgado Dieciséis Penal del Circuito de  Cali lo confirmó en su totalidad.   

5.  El  defensor  de Óscar Avendaño Payán  interpuso  y  sustentó  el  recurso  de  casación  excepcional y el asunto fue  remitido a esta Corporación el 6 de agosto siguiente.   

LA DEMANDA:  

El   demandante  acudió  a  la  casación  discrecional  sin  indicar  si  lo hacía en la necesidad de que se protejan los  derechos  fundamentales de su representado y/o por la necesidad de un desarrollo  jurisprudencial    en    lo    referente   a   los   delitos   de   inasistencia alimentaria.   

Desarrolló  un  cargo  que  al  final de la  demanda  identificó  como  error  de  derecho  por  falso  juicio de legalidad.  Señaló  que  el  acusado  no  acudió  al  proceso  porque  fue  indebidamente  notificado,  impidiéndose  por tal razón el ejercicio de la defensa técnica y  material.   

Dijo  que  el  análisis  de las pruebas fue  sesgado  y que se hizo caso omiso a la duda surgida sobre la responsabilidad del  procesado.   

Por  lo  anterior,  solicitó casar el fallo  impugnado   para   proferir   una  nueva  sentencia  de  carácter  absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De conformidad  con  lo previsto en el inciso 1° del  artículo 205 de la Ley 600 de 2000,  aplicable  al  presente  asunto,  el recurso extraordinario de casación procede  contra  las sentencias de segundo grado proferidas por los Tribunales Superiores  de  Distrito Judicial y por el Tribunal Superior Militar, en los procesos que se  hubieren   adelantado   “por   delitos  que  tengan  señalada   pena   privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años”.   

2.  Tratándose de  fallos  de  segunda instancia no proferidos por los mencionados tribunales, como  acontece  en este caso en el cual fue dictado por un Juzgado Penal del Circuito,  o  cuando  la conducta punible por la cual se procede tiene pena privativa de la  libertad  inferior al quántum  punitivo  señalado  en precedencia o sanción no restrictiva de la libertad, el  inciso  3°  del  artículo  205  del  mencionado estatuto procesal faculta a la  Corte para admitir discrecionalmente la demanda de casación,   

cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos por la ley.   

3. Cuando se acude a  la  casación  excepcional,  el  demandante  debe  cumplir  dos  exigencias: (i)  demostrar  que  la intervención de la Corte es necesaria para la protección de  las  garantías  fundamentales  o  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, y (ii)  presentar  una  demanda que cumpla las condiciones mínimas de forma y contenido  requeridas por la ley y la lógica casacional para su estudio.   

4.  En  el  primer  evento,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  venido  sosteniendo  que  se hace  necesario  que  el recurrente exponga así sea de manera sucinta pero clara qué  es  lo  que  pretende  con  la  impugnación  excepcional,  debiendo señalar el  derecho  fundamental  cuya  garantía persigue o el tema jurídico sobre el cual  considera  se  hace  indispensable  un pronunciamiento de autoridad por parte de  esta Corporación.   

5. En relación con  la   casación  discrecional  compete  al  libelista  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

6.   Y   si  lo  pretendido   por   quien   demanda   es   asegurar   la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación  de demostrar la violación e indicar las  normas   constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya lo ha  reiterado  la  Sala, deben evidenciarse con la sola referencia descriptiva hecha  en la sustentación.   

7.  Además,  las  razones  que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de  admitir  la  demanda,  deben  guardar correspondencia con los cargos que formule  contra  la  sentencia.  Lo  anterior  porque  no  podría entenderse cumplido el  requisito  de  sustentación,  de manera que si se reclama el pronunciamiento de  la  Sala  sobre  la  protección  de los derechos fundamentales o un específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la  censura  le  permita  a esta Corporación  examinar  en  concreto uno o los dos puntos que la habilitan. En otras palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre el fundamento de la casación excepcional  (desarrollo  de  la jurisprudencia y/o protección de garantías fundamentales),  el  cargo  o  los cargos que se formulen contra el fallo y, por consiguiente, el  desarrollo de los mismos.   

8.  Es  pertinente  recordar  que,  en  lo relacionado con el desarrollo jurisprudencial, la Sala ha  sostenido  que  es  deber  del casacionista indicar si lo pretendido es fijar el  alcance  interpretativo  de  alguna  disposición,  o  la  unificación de   posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto  que   jurisprudencialmente   no  ha  sido  suficientemente  desarrollado,  o  la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  y,  además,  la incidencia favorable de la pretensión doctrinaria  frente  al  caso  y  la ayuda que prestaría a la actividad judicial, por trazar  derroteros   de   interpretación   con   criterios   de   autoridad3.   

9.  La  segunda  condición  presupone  cumplir  con  los  requerimientos  mínimos  de  forma  y  contenido  señalados  en  el  artículo 212 de la ley 600 de 2000, a saber: (i)  identificación  de  los  sujetos  procesales  y de la sentencia impugnada, (ii)  resumen  de  los  hechos  y de la actuación procesal, y (iii) demostración del  cargo,  exigencia que implica señalar la causal invocada, las normas procesales  y  sustanciales  transgredidas,  y las razones del reparo, todo dentro del marco  de  los  principios  que rigen la casación y la lógica de la causal planteada.   

10. Así entonces,  el  recurrente no asumió previamente la demostración de que existía uno o los  dos  motivos  que  hacían procedente esa vía discrecional, porque en relación  con  la  necesidad  de  protección  de  los  derechos fundamentales ni siquiera  precisó   la   garantía  transgredida,  las  normas  constitucionales  que  la  protegían  y  menos  demostró  su  desconocimiento en el fallo, y respecto del  segundo  motivo  desatendió  el  deber  de  indicar si es que sobre la conducta  punible   de   inasistencia   alimentaria   existe   algún  vacío,  la  necesidad  de  unificar  posiciones  encontradas  en  la  doctrina  de  esta  Corporación,  la  actualización de la  jurisprudencia  sobre  nuevas  realidades  fácticas  y jurídicas, como tampoco  trató  la  incidencia  favorable de la pretensión doctrinaria frente al suceso  juzgado  y  la  ayuda  que  prestaría  a la actividad judicial, limitándose en  forma  genérica  a  criticar  la  sentencia  condenatoria  de segunda instancia  proferida  en  contra del procesado sin ninguna precisión sobre los motivos que  viabilizan la casación excepcional.   

11.  No  obstante  estas  falencias,  de  por  sí  suficientes  para  desestimar  el  acceso  a la  casación  discrecional,  al recurrente no le  asiste  razón  en  la fundamentación y la manera de exponer el  cargo formulado contra la providencia recurrida, por lo siguiente:   

11.1.   El  impugnante  omitió tener en cuenta que cuando se invoca la violación indirecta  de  la ley sustancial -causal primera, cuerpo segundo, -artículo 207 Ley 600 de  2000;  numeral  3°,  artículo  181,  ley  906  de  2004-,  el  recurrente debe  concretar  cada uno de ellos, si de derecho  o  de  hecho, la  prueba  o  pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o incidencia  en la transgresión de la ley.   

11.2. Si se trata de  un  error  de derecho, el cual  entraña  la apreciación material de la prueba por el juzgador, quien la acepta  no  obstante  haber  sido aportada al proceso con violación de las formalidades  legales  para  su  aducción,  o  la  rechaza  porque  a pesar de estar reunidas  considera   que   no   las  cumple  (falso  juicio  de  legalidad);    también,   aunque   de   restringida  aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la  tarifa  legal,  se  incurre en esta especie de error cuando el juez desconoce el  valor  prefijado  a  la  prueba  en  la  ley,  o  la eficacia que esta le asigna  (falso     juicio     de    convicción).   

11.3. Si el yerro es  de   hecho,  le  corresponde  indicar  la  modalidad  y  especie del mismo, es decir, esta clase de errores se  pueden  presentar  cuando  el  juzgador  se  equivoca al contemplar o valorar el  medio,  bien porque omite apreciar una prueba que obra en el proceso, ora porque  la  supone existente sin estarlo o se la inventa (falso  juicio   de   existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla   oportuna  y  legalmente  recaudada,  al  fijar  su  contenido  la  distorsiona,  cercena o adiciona en su expresión fáctica, haciéndole producir  efectos   que   objetivamente   no   se   establecen   de   ella   (falso  juicio  de  identidad); o, porque al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados de la lógica, las leyes de la  ciencia  o  las  reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana  crítica  como  método  de  valoración probatoria -existente en el trámite de  este     asunto-    (falso    raciocinio).   

11.4.  Cuando  el  reparo  se  dirige por error de hecho derivado de falso  juicio  de  existencia  por  suposición  de prueba, es  deber   del   casacionista   demostrar   el   yerro   mediante   la  indicación  correspondiente  de  la sentencia donde se alude a dicho medio que materialmente  no  obra  en  el  proceso;  y  si lo es por omisión de  prueba,  le  compete  concretar  en  qué  parte de la  actuación  se  ubica  ésta,  qué objetivamente se establece de ella, cuál el  mérito  que  le  corresponde  siguiendo  los  postulados de la sana crítica, y  cómo  su  estimación  conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el sentido del fallo.   

11.5.   Si   lo  pretendido  es  denunciar la configuración de errores de hecho por falsos   juicios   de   identidad  en  la  apreciación  probatoria,  el  recurrente debe señalar qué en concreto dice el  medio   probatorio,   qué  exactamente  dijo  de  él  el  juzgador,  cómo  se  tergiversó,   cercenó   o   adicionó   haciéndole   producir   efectos   que  objetivamente  no  se  establecen de él, y lo más importante, la trascendencia  del  desacierto  en la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva  de la sentencia.   

11.6.  Y  si  se  denuncia  falso raciocinio por  desconocimiento  de  los  principios  de la sana crítica, se debe precisar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la  prueba o pruebas que cuestiona y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado.   

12.   En   el  cargo  único  si  bien  el  demandante  postuló  un error de hecho por falso juicio de legalidad, realmente  presentó  argumentos  referidos a los falsos juicios de existencia, identidad y  raciocinio,  en  una amalgama de argumentos sobre algunas pruebas -especialmente  lo  dicho  por  Avendaño  Payán-  pasando  de  problemas  de  contemplación o  apreciación  a  temas  de  valoración  probatoria  sin  ninguna distinción ni  trascendencia,  de donde se advierte que el impugnante incumplió los requisitos  que  exige  la  técnica,  como  por  ejemplo  mezclar  en el mismo cargo falsos  juicios   de  existencia  con  falsos  juicios  de  identidad,  sin  indicar  la  prelación  con  que  la Corte ha de abordar su análisis, porque los argumentos  referidos  al  primero  no  son  compatibles  con  el  segundo por la naturaleza  distinta de los desaciertos probatorios que se alegan.   

13. Como en el mismo  cargo  también  postula  el demandante una nulidad derivada de la condición de  ausente  del procesado, la Sala recuerda que de esa causal se ha dicho de tiempo  atrás   que  aun  cuando  admite  cierta  flexibilidad  en  su  proposición  y  desarrollo  no es de libre alegación pues la naturaleza y la especialidad de la  casación  hacen  ineludible  la  observancia  de  las  exigencias técnicas que  gobiernan a este medio de impugnación extraordinario.   

13.1.  Al censor se  le  impone  en  su  postulación  identificar  la clase de vicio, esto es, si se  trata  de  una  irregularidad  que  afecta  la  estructura  del  proceso  o  desconoce  las garantías fundamentales del procesado, proponerlo de acuerdo con  su  alcance  y  autonomía  invalidatoria  debiendo  hacerlo en cargos separados  cuando  son  varios,  señalar  sus  fundamentos  y  las  normas  que se estiman  lesionadas  y demostrar de qué manera la irregularidad repercute en el trámite  y   cómo   ella   trasciende   a   la  sentencia  impugnada  conduciendo  a  su  anulación.   

13.2. También será  imprescindible  indicar  la etapa procesal a partir de la cual se debe invalidar  la   actuación   y  demostrar  que  no  existe  otro  medio  para  subsanar  la  irregularidad  sustancial  distinto que proceder a su reconocimiento, conforme a  los   principios   que   orientan   la   declaratoria  de  las  nulidades  y  su  convalidación.   

13.3.  Del  mismo  modo,  la  principialística  que gobierna las nulidades en el proceso penal, en  síntesis,  impone  a  quien  invoca  una nulidad, además de la referencia a la  causal  específica  (principio  de  taxatividad), el deber de argüir de manera  clara  y  precisa  en  dónde  se  origina el defecto de actividad y si éste no  satisfizo   la   finalidad   para   la   que   estaba   previsto  (principio  de  instrumentalidad  de  las  formas)  y  de  demostrar  si  el  vicio  afectó las  garantías  o  las  bases  fundamentales  de  la  instrucción  y el juzgamiento  (principio  de  trascendencia). Frente a este último postulado la Sala ha dicho  que   

significa que no hay nulidad sin perjuicio y  sin  la  probabilidad  del correlativo beneficio para el nulidicente. Más allá  del  otrora  carácter puramente formalista del derecho, para que exista nulidad  se  requiere  la  producción  de daño a una parte o sujeto procesal. Se exige,  así,  de  un  lado, la causación de agravio con la actuación; y, del otro, la  posibilidad  de éxito a que pueda conducir la declaración de nulidad. Dicho de  otra  forma,  se  debe  demostrar que el vicio procesal ha creado un perjuicio y  que  la  sanción  de  nulidad generará una ventaja4.   

13.4.  Pretende el  demandante,  tomando  como  soporte  de  sus  argumentos que el procesado no fue  notificado  adecuadamente del proceso y de las decisiones que se fueron tomando,  pero  como  se  pasa a ver carece de fundamento lo reclamado por la defensa, por  lo siguiente:   

—  Una  vez fue iniciada la instrucción se  libró  mensaje  telegráfico  a Óscar Avendaño Payán para que compareciera a  rendir  indagatoria,  remitiéndose dicha comunicación a la carrera 27 N° 56 A  –   40,   barrio  nueva  Floresta             de             Cali5,  mismo  lugar  que suscribió  como  residencia  en la diligencia de conciliación celebrada ante el Instituido  Colombiano      de      Bienestar      Familiar6.   

—  También  se  le  informó telefónicamente que debía comparecer a  la        diligencia        de       descargos7.   

— Al resultar negativos los esfuerzos para  llevar  a  cabo  la  injurada  se acudió al procedimiento supletivo de declarar  persona   ausente   a  Avendaño  Payán  y       designarle       defensor       de       oficio.   

— Con el defensor  de  oficio  se  surtieron  las   diferentes   notificaciones   a   que   había  lugar.   

— En el momento  de   dar   inicio   a   la   audiencia   compareció   al  proceso  Avendaño  Payán  y designó un defensor  de  confianza,  señalando  el  acusado  como  lugar  de residencia el mismo que  había       reportado      la      denunciante8.   

13.5. De acuerdo con  lo  reseñado la información disponible llevó a que las autoridades judiciales  agotaron  las  opciones razonablemente posibles para hacer concurrir a Avendaño  Payán  a  la  diligencia  de indagatoria, de manera que adelantar el proceso en  ausencia  suya  fue  resultado  de  la  imposibilidad de su localización que se  buscó   por   medio   de   las   citaciones   que  fueron  libradas9.   

13.6. Es cierto que  cuando  se  tramita  un  proceso con la vinculación del sindicado en calidad de  persona  ausente,  se  restan  sus posibilidades de defensa en cuanto se ignoran  las  explicaciones  que acerca de la conducta que se le imputa pudo suministrar,  dificultándose  de  esta  manera  la  labor  defensiva  de  sus  representantes  judiciales.  Sin  embargo,  tal posibilidad se halla prevista en la legislación  colombiana,  y  resulta  constitucional  cuando  esa medida extrema obedece a la  postura  renuente  del  implicado y es éste quien determina que así evolucione  la  instrucción  o  el  juzgamiento.  De  lo  contrario, el Estado perdería la  oportunidad  de  ejercer la acción penal en eventos en los cuales el procesado,  a  sabiendas  de  que  es  requerido, no comparezca voluntariamente o se oculte,  como     ocurrió    en    el    presente    caso10.   

13.7.  Así mismo,  en  sus  alegaciones  el  recurrente  olvidó  que  en  virtud  del principio de  protección  que  rige  la declaratoria de las nulidades, el sujeto procesal que  haya  dado  lugar  al  motivo  de  anulación no puede aducirlo en su beneficio,  luego,  si  el procesado decidió no comparecer para ser escuchado en diligencia  de  indagatoria,  fue  él  quien  se  privó  de  tal mecanismo de defensa como  oportunidad  propicia  para dar sus explicaciones y aportar pruebas en su favor,  sin  que  pueda en este momento alegar tal circunstancia como factor invalidante  del            trámite           judicial11.   

13.8.  Se concluye  que  la  actitud  evasiva  de  la persona declarada ausente obedeció a su clara  intención  de  evitar  los  efectos  de  la acción judicial tras conocer de la  existencia  del proceso en su contra, situación que no habilita al ordenamiento  jurídico  para  amparar  la  renuencia  a  comparecer  del procesado o subsanar  eventuales deficiencias defensivas.   

14.    En  consideración  a  que  la  demanda no cumple las exigencias mínimas requeridas  para  abrir paso a la casación excepcional, y la Sala no advierte violación de  garantías  fundamentales  que deba proteger de manera oficiosa, se inadmitirá.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1°.  Inadmitir la  demanda de casación presentada.   

2°.  Advertir que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Juzgado de origen. Cúmplase.   

  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                                                             AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Se  omite  identificar a la menor (y a su progenitora) por respeto a su dignidad y a  su  derecho a un nombre de acuerdo con la Declaración  de  los  Derechos  del  Niño  y en acatamiento a los  Principios   Fundamentales   de  Justicia  para  las  Víctimas  de  Delitos  y  Abuso  de  Poder  (Asamblea  General  de  la  ONU,  Resolución  N°  40/34  del  29 de noviembre de 1985) al  contemplar  que  los  procedimientos  judiciales y administrativos deben adoptar  medidas  para  evitar nuevamente su victimización, en concordancia también con  lo  normado  en los artículos 47-8; 193-7 de la Ley 1090 de 2006 (Código de la  Infancia y la Adolescencia).   

2  Véase folio 23 vuelto c.o.   

3 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto  de 26 de febrero de 2000, radicado  18447, entre otros.    

4 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia  de casación, 26 de noviembre  de 2003, radicado 11135.   

5 Folio  11 c.o. 1.   

6 Folio  7 c.o. 1.   

7 Folio  14 c.o. 1.   

8 Folio  62 c.o. 1.   

9 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia  de  casación,  6 de junio de  2002, radicado 14722.   

10  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia de casación, 19 de octubre de  2006, radicado 25789.   

11  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia  de casación, 20 de noviembre  de 2006, radicado 21902.     

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