33798(14-07-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  33798   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 224  

Bogotá  D.C.,  catorce (14) de julio de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado HERNÁN JAIRO TEJADA MUÑOZ,  contra  la  sentencia  de segundo grado de 30 de septiembre de 2009, mediante la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Florencia  confirmó la emitida por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  del  mismo  Distrito  Judicial, por cuyo medio lo  condenó  como  autor del concurso de delitos de falsedad en documento privado y  fraude procesal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  aspecto  fáctico  fue presentado por el  Tribunal así:   

“En  el  mes  de  octubre  de  2002,  los  señores   LUZ   MARINA   y  RAFAEL  IGNACIO  LAMPREA  ARIAS,  llevaron  a  cabo  negociación  con  el  señor  CARLOS  AUGUSTO  MANRIQUE FIERRO, donde éste les  vende    a    los    hermanos    LAMPREA    el    predio    rural   ‘Costa         Rica’  ubicado  en  la vereda Delicias del  municipio  de  la Montañita (Caquetá). La compraventa se realizó por el valor  de  cien  millones  de  pesos  ($100.000.000,oo)  de  los cuales los compradores  dieron   al   vendedor   la   suma  de  $40.000.000,oo,  quedando  un  saldo  de  $60.000.000,oo  que  fue  respaldado  por dos letras de cambio; una por valor de  $28.000.000,oo  y  otra  por  $32.000.000,oo  pagaderos  el 10 de junio de 2003,  [realizando]  varias  consignaciones  a  la  cuenta  del  señor IDOLFO MANRIQUE  RODRÍGUEZ, padre del vendedor.   

“La   letra  de  cambio  por  valor  de  $32.000.000,oo  que  fue  cancelada  en  su  oportunidad,  quedó  pendiente  de  devolvérsela  a  los  compradores,  y  por  razones  que desconocía LUZ MARINA  LAMPREA,  dicho  documento  resultó  en  manos  de HERNÁN JAIRO TEJADA MUÑOZ,  quien   de   manera  fraudulenta  colocó  su  nombre  seguido  del  nombre  del  beneficiario  CARLOS  AUGUSTO  MANRIQUE  FIERRO  y  se hizo aparecer como único  beneficiario  de  la  misma  y  la endosó para cobro judicial al abogado ABDÓN  ROJAS  CLAROS  quien  interpuso demanda ejecutiva [2 de mayo de 2005] contra los  hermanos  LUZ  MARINA  y  RAFAEL  IGNACIO  LAMPREA, embargando el predio y otras  propiedades.   

“Que  la señora LUZ MARINA LAMPREA nunca  realizó  alguna  transacción  comercial  o negocio con el señor HERNÁN JAIRO  TEJADA MUÑOZ.   

“Ante esta situación LUZ MARINA llamó al  señor  CARLOS  AUGUSTO  MANRIQUE FIERRO, quien sorprendido por la situación le  firmó  y  autenticó  un documento donde consta el pago del título, y a su vez  le  manifestó  que  la  letra  de  cambio  referida se la había dado al señor  TEJADA para que se la entregara”.   

Con  base  en  la denuncia formulada por Luz  Marina  Lamprea  Arias, la Fiscalía General de la Nación abrió investigación  penal  en  contra de HERNÁN JAIRO TEJADA MUÑOZ. Una vez lo vinculó   a  través  de  indagatoria,  mediante  proveído  de  7  de  abril  de  2005 al  resolverle  la  situación  jurídica  se  abstuvo de imponerle alguna medida de  aseguramiento.   

Clausurada  la  instrucción,  el  mérito  probatorio  del  sumario  fue  calificado  el  20  de  septiembre  de  2005  con  resolución  de  acusación  en  contra  del  procesado  como autor del concurso  delictual  de  falsedad  en  documento  privado y fraude procesal, decisión que  adquirió  firmeza  el  24  de  octubre  siguiente  al ser declarado desierto el  recurso de apelación interpuesto por la defensa.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Florencia, despacho que una vez surtió el acto  público  de juzgamiento, mediante sentencia de 23 de febrero de 2009 condenó a  HERNÁN  JAIRO  TEJADA  MUÑOZ  como  autor  del  concurso  de delitos objeto de  acusación,  a  las penas de sesenta (60) meses de prisión, multa de doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el lapso de cinco (5) años,  concediéndole la prisión domiciliaria.   

En virtud del recurso de apelación formulado  por  el  defensor  del procesado, el Tribunal Superior de Florencia a través de  sentencia  de  30 de septiembre de 2009 confirmó la condena, razón por la cual  insiste  el  mismo  sujeto  procesal  al  impugnar  extraordinariamente  con  la  respectiva   demanda   de   casación,   de   cuya  admisibilidad  se  ocupa  la  Sala.   

LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal de casación prevista  en  el  numeral 1° del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el defensor anuncia  que  con  el  fin  de  garantizar  los  derechos  fundamentales, “especialmente  los  de  la  dignidad  humana  y el derecho material  penal  y  debido  proceso”,  formula  dos cargos por  violación indirecta de la ley sustancial.   

Primer cargo: error de hecho por falso juicio  de existencia   

Pregona    la   violación   indirecta  de  los artículos 20, 232 y 234 del   

Código  de  Procedimiento  Penal  por  no  apreciar   el  Tribunal  la  prueba  documental  aportada,  relacionada  con  la  terminación  del  proceso  civil  que  adelantó  TEJADA  MUÑOZ, en el Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de  Florencia,  en contra de los hermanos Lamprea  Arias  ante  el  pago  total  de la obligación, de ahí que, Luz Marina Lamprea  Arias   signara   un  memorial  desistiendo  como  parte  civil  en  el  proceso  penal.   

Para  el libelista, de lo anterior se deduce  que  la  denuncia  presentada  en  contra  de TEJADA MUÑOZ es falsa, pues éste  estaba  legitimado para adelantar la acción civil al existir la obligación, al  punto  que  la  deudora  realizó  el  respectivo pago a los 46 meses y 21 días  después de haber presentado la denuncia penal.   

Y  que  si  bien  los  falladores citaron el  documento  que  daba  cuenta  de la culminación del trámite judicial civil, el  cual  permitía  establecer que medió un título valor claro, expreso, exigible  y  sin   alguna  adulteración,  no lo valoraron, pues de haberlo hecho los  hubiera  llevado  a  concluir  la  atipicidad  del  comportamiento predicado del  enjuiciado   y,   por   ende,   a   proferir   sentencia   absolutoria   en   su  favor.   

En  este  orden,  se  extraña  que  ante la  claridad  de  la obligación, el Tribunal desconociera la naturaleza de la letra  de  cambio  y  su  trascendencia  en  el  proceso  civil al no configurar alguna  falsedad   por  cuanto  ofreció  capacidad  probatoria  al  ser  legítimamente  pagada.   

En la misma línea, aduce que el ad  quem no valoró la falta de verdad de  la  denunciante, puesta de presenta en las alegaciones defensivas sin que éstas  siquiera  merecieran  “una descalificación motivada  configurándose   por  esta  razón  incluso  una  vía  de  hecho  por  defecto  fáctico”.   

De otro lado, asegura que como no era posible  realizar  una  prueba  grafológica  por  no  mediar un manuscrito, de la simple  tenencia  de  la  letra  de  cambio  se  dedujo  su  adulteración por parte del  enjuiciado,   desconociendo   de  esa  forma  el  principio  de  presunción  de  inocencia,  así  como  la  imparcialidad  e investigación integral con las que  deben   actuar   los   funcionarios   judiciales   en   la   búsqueda   de   la  verdad.   

Segundo  cargo:  error  de  hecho  por falso  juicio de identidad   

Pregona  la  aplicación  indebida  de  los  artículos  16,  20,  232  y  234  de la Ley 600 de 2000 ante la distorsión del  dictamen  pericial  practicado  al título valor concluyente de que “La      leyenda      ‘Y/O     HERNAN     JAIRO    TEJADA  MUÑOZ’  fue escrita con  una  fuente  mecanográfica  DIFERENTE  a  la utilizada para ejecutar los demás  textos  mecanográficos  que llenan por su cara principal la letra de cambio por  valor     de     $32.000.000,oo”,    al   indicar   a   partir   ello  que  el  procesado  fue  quien  la  falsificó.   

En  criterio  del defensor, aunque el perito  refiere  la  adulteración  del  título  valor  por  la  introducción  de unos  caracteres  mecanográficos, en el plenario no obra prueba plena que califique a  TEJADA  MUÑOZ  como  autor de la misma, máxime cuando aquella modificación no  constituye  por  sí  misma  alguna  ilicitud  al  ser  una irregularidad que no  trasciende el universo de lo jurídico y comercial.   

Considera  que a partir del pago total de la  obligación  se  acredita  la  aceptación del llenado de la letra de cambio por  parte  de  la  deudora  y giradora Luz Marina Lamprea, porque si fuera verdad lo  narrado en su denuncia, jamás hubiera cancelado tal título valor.   

En consecuencia, solicita a la Sala casar el  fallo  a  fin  de  absolver  a  su  asistido  al  no  existir  certeza  para  la  condena.   

Por último, pide que en el evento de no dar  curso  a  los  cargos  formulados  la  Corporación proceda de manera oficiosa a  casar  la  sentencia  “por  ser  ésta contraria al  derecho   material,   a   las   garantías  debidas  al  procesado,  debiéndose  consecuencialmente  obtener  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a mi  representado”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De conformidad  con  el inciso 1º  del artículo 205 de la Ley 600 de   

2000, el recurso extraordinario de casación  es  viable  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  proferido  por  los   citados  tribunales o el delito por el que se procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior a dicho quántum punitivo, el  inciso  3º  del  artículo  205  del ordenamiento adjetivo penal faculta a esta  Sala  para  admitir  discrecionalmente  las  demandas  de casación  que se  ajusten  a  los  requisitos  legales  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales.   

En  esta  excepcional  vía  es  deber  del  impugnante  precisar  la razón por la cual es imprescindible el pronunciamiento  de  la  Corte,  sea  que  se  requiera  su  criterio  de autoridad acerca de una  determinada  figura  jurídica  o la urgente unificación o actualización de la  jurisprudencia,  así  como  también,  debe  indicar  el  por qué la decisión  solicitada  tiene  la  utilidad tanto de dar solución al asunto, como de servir  de norte en la actividad judicial.   

O  si  la  pretensión  del  actor apunta a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, ha de acreditar igualmente tal  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,  y  de  manera  obvia,  la  forma como fueron desconocidas en el fallo  recurrido.   

Advertido    lo    anterior, en el caso de la especie se observa que  ante  la menor lesividad de los delitos predicados del  procesado:  falsedad  en  documento privado (artículo  289  del  Código Penal) y fraude procesal (artículo  453  ibídem), dada su límite  máximo  punitivo  de seis (6) y ocho (8) años de prisión, respectivamente, en  todo  caso  inferior  al  exigido  en el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, el  recurso sólo es posible a través de la casación excepcional.   

La  Sala ha enfatizado en que el recurrente  cuando  acude a la casación excepcional ha de aducir inicialmente el motivo por  el  cual  debe  ser  admitida  la  demanda,  a no ser que del contexto mismo del  libelo  pueda deducirse con facilidad tal pretensión, pero en este caso, pese a  que  el  defensor  anuncia  la  interposición  de  la demanda para garantizar     los     derechos     fundamentales,     “especialmente  los  de  la  dignidad  humana    y   el   derecho   material   penal   y   debido   proceso”, no dedica  espacio  para  fundamentarla,  sin  que  tampoco del contenido de los dos cargos  formulados  se  desprenda la vertiente que demandaría  la  atención  de la Corte, sea para la clarificación  de  la  jurisprudencia  a  fin  de emitir un pronunciamiento respecto de un tema  jurídico  especial,  unificar posturas conceptuales o actualizar la doctrina, o  para  restaurar  el  agravio  de  alguna  garantía  fundamental  que  le  fuera  vulnerada a TEJADA MUÑOZ.   

Aunque para ambas censuras cita una serie de  disposiciones  (todas  de  índole  adjetiva en vez de incluir las de naturaleza  sustantiva  infringidas  por el Tribunal), no realiza una explicación metódica  de  tales  normas, ni denota  la   lesión   efectiva  del  debido  proceso  o  de  algún  otro  derecho  del  enjuiciado.   

De  asumir  que  el impugnante aboga por la  protección  de  las  garantías  de  su  asistido  ante  la falta de una debida  investigación  integral  (anotada  marginalmente)  la  simple  enunciación  de  tal  eventualidad  le  resta  al cargo la aptitud  suficiente para su admisión, máxime que no esboza alguna  pretensión   de   anulación   procesal,   que   sería   lo   acorde  con  tal  postulado.   

Escoge  la  causal primera de casación por  violación  indirecta  de  la ley sustancial para pregonar un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  respecto  del  escrito  que  daba  cuenta  de  la  terminación  del proceso ejecutivo civil por pago total de la obligación y del  consecuente  memorial  de  Luz  Marina  Lamprea  Arias desistiendo de su acción  civil  dentro  del  proceso  penal,  porque  en su parecer acreditaría la falaz  denuncia  por tratarse de un título valor legítimo que motivó la cancelación  de la deuda.   

Pese  a  lo  anterior, resulta claro que el  defensor  simplemente  sobredimensiona  un acto de la denunciante para favorecer  en  algún  grado  al  procesado,  realizado  el  15  de  octubre  de  2008, con  posterioridad  a  su  intervención  en  la  vista  pública  surtida  en varias  sesiones  en  el mes de septiembre de 2008, en la cual ratificó no haber tenido  algún  vínculo  comercial  con TEJADA MUÑOZ que lo habilitara para ejercer la  acción  civil,  además,  si hubiera sido falaz la denuncia, muy seguramente el  texto  del  memorial  por  ella  aportado  habría  sido  diferente y no hubiera  renunciado única y exclusivamente a su pretensión indemnizatoria.   

En   este   sentido,   no   desarrolla  el  casacionista  el embate contra las consideraciones judiciales que concluyeron la  utilización  indebida  del  título  valor  por parte de TEJADA MUÑOZ a fin de  poner  en  marcha  el  aparato  judicial e inducir en error al juez civil, quien  libró  mandamiento  de  pago  contra los hermanos LAMPREA y afectó con medidas  cautelares algunos de sus bienes.   

Olvida    el    censor    que  si  se  trata  de  demostrar  errores fácticos en torno a las  pruebas,  acorde  con  el  desarrollo  completo del cargo es menester desquiciar  todos  y  cada  uno de los fundamentos probatorios de la sentencia, porque basta  que  se  mantenga  uno  sólo  de  ellos con suficiente contundencia para que el  sentido  de  la  decisión conserve su doble presunción de acierto y legalidad,  por   ello  desdeña  que  el  Tribunal  destacó  las  manifestaciones  de  los  contratantes,  no  sólo  los  hermanos  Lamprea,  sino  principalmente  de  los  vendedores  Hidolfo  Manrique Rodríguez y Carlos Augusto Manrique Fierro (padre  e  Hijo),  al  ratificar que las letras de cambio dadas por aquellos en respaldo  del  dinero  adeudado  con  ocasión  de  la  compra del inmueble fueron giradas  única  u  exclusivamente  a  favor  de  Carlos  Augusto Manrique, quedando bajo  custodia de Hidolfo.   

También  sopesó  el juez plural la razón  por  la  cual  la  letra  llegó  a  manos de TEJADA MUÑOZ toda vez que HIDOLFO  MANRIQUE  RODRIGUEZ  en  su  declaración  precisó  que  los  aludidos títulos  valores,  por  valor  de  $28.000.000  y $32.000.000,oo, fueron cancelados en su  totalidad  por los hermanos Lamprea a través de consignaciones en su cuenta del  Banco  Caja  Social,  y que debido al desplazamiento forzado al que fue sometido  por  miembros  de  grupos armados ilegales, al tener que dejar intempestivamente  la  localidad  le entregó la letra de cambio por valor de $32.000.000 a HERNÁN  JAIRO  TEJADA  para  que  se  la  devolviera a sus otrora deudores (Luz Marina y  Rafael Ignacio Lamprea Arias).   

El  recurrente  añora  no  haber tenido una  respuesta  en  los  fallos la alegación defensiva relacionada con la mendacidad  de  la  denunciante, por ello dice que el Tribunal incurrió en una “vía  de hecho por defecto fáctico”,  con  lo  cual  confunde la especificidad del ataque en sede de casación, con el  concepto  de  vía de hecho,  reconocido  jurisprudencialmente  por  el  juez constitucional en sede de tutela  para   revisar   las   decisiones   que  contrarían  de  manera  ostensible  el  ordenamiento  jurídico  en  sus aspectos sustantivo, orgánico, procedimental o  fáctico  que  exige  la  actuación  arbitraria  o  caprichosa  del funcionario  judicial,  lo  cual  a  la  postre  afecta  las  garantías fundamentales de las  partes, tesis que inclusive tampoco desarrolla el impugnante.   

Iguales  desaciertos  se pueden predicar del  segundo  cargo, formulado por violación indirecta de la ley sustancial debido a  un  falso juicio de identidad al tergiversar la experticia practicada a la letra  de  cambio  conclusiva  de  la  introducción  de  un  texto  mecanográfico que  difería  del  originalmente  plasmado,  al  refutar el censor que de ella no se  determina  que  el  incriminado  haya elaborado tal modificación, porque mezcla  así   dos   momentos   relacionados  con  la  actividad  probatoria  claramente  diferenciales:  uno  la  aprehensión  del  contenido  factico  del  elemento de  convicción y el otro, su valoración.   

Y precisamente, esto último sucedió cuando  el  Tribunal,  de  la premisa relacionada con que HERNÁN JAIRO TEJADA MUÑOZ no  estaba  legitimado  para  exigir el pago de los $32.000.000,oo, representados en  la  letra  de  cambio,  por  no  ser  el  auténtico beneficiario ante la prueba  testimonial  que  así  lo revelaba, en el proceso intelectivo dedujo que al ser  encomendado de la devolución de la misma a sus giradores,   

“…aprovechó  que la letra estaba en su  poder  para  colocar  su  nombre  en  forma  arbitraria  e inconsulta, con pleno  conocimiento  de  estar alterando el título valor, y como tal lo presentó a su  abogado   de  confianza  para  que  realizara  el  respectivo  cobro  jurídico,  vulnerando  con  ello  el  bien  jurídico  de  la  buena  fe  pública,  porque  efectivamente  se  creyó en la autenticidad y veracidad del título valor donde  aparecía  como beneficiario, y solo después, cuando notifican a los demandados  es  que  se  enteran  que  están  siendo ejecutados por una cantidad de dinero,  respaldada   en   una  letra  de  cambio  que  cancelaron  oportunamente  en  su  totalidad”.   

(…)  

“…y  aunque  en el presente caso no era  posible  una  prueba grafológica porque la letra [de cambio] no fue manuscrita,  si     existe     experticia    grafológica    que    determina    ‘La  leyenda  Y/O    HERNAN   JAIRO   TEJADA   MUÑOZ   fue  escrita  con  una  fuente  mecanográfica  DIFERENTE  a  la  utilizada  para  ejecutar  los  demás  textos mecanográficos que llevan por su  cara  principal  la  letra  de  cambio  por  valor de $32.000.000,oo’,  y  el  único   beneficiado   con   el   pago   de   la   obligación   era   el  mismo  procesado”.   

Así las cosas, resulta vano el esfuerzo del  defensor  en  cuanto  no  expone  algún  argumento  tendiente  a  demostrar  la  irracionalidad  del  Tribunal  o  el  alejamiento  de  los postulados de la sana  crítica  en  la prueba circunstancial que permitió predicar la responsabilidad  del  enjuiciado  en  el  ilícito  atentatorio  del  bien  jurídico  de  la  fe  pública.   

Lo  expuesto  permite  establecer  que  el  demandante  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además,   tampoco   la   Sala   advierte  violación  alguna  de  los  derechos  fundamentales  o  garantías  del  procesado  TEJADA  MUÑOZ,  a  fin de que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad oficiosa de naturaleza  legal encomendado a esta Corporación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor   

de  HERNÁN  JAIRO  TEJADA  MUÑOZ  por  las  razones dadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Comisión    de  servicio   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Cita medica  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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