34605(04-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34605  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 248.   

          Bogotá D.C., agosto cuatro (4) de dos mil diez (2010).   

VISTOS  

          Se   pronuncia  la  Sala  en  relación  con  el  recurso  de  queja  interpuesto    por    el    señor   Héctor   Fabio  Montoya,   en  su  calidad  de  víctima,  contra  la  decisión  mediante  la  cual  el Tribunal Superior de Manizales no concedió el  recurso  de  apelación que el mismo interviniente interpuso contra el proveído  proferido  por  esa  corporación  el pasado 12 de mayo por cuyo medio precluyó  investigación  en  favor  del  doctor  ÓSCAR  GALLO  RAMÍREZ   por   el   delito   de   prevaricato   por  omisión.   

            

ANTECEDENTES RELEVANTES  

          El      señor      Héctor     Fabio  Montoya,  recluido  en  la  Penitenciaría  de  Alta y  Mediana  Seguridad  de  la  Dorada  (Caldas)  formuló, el 6 de octubre de 2008,  denuncia  penal  en  contra  del  doctor  ÓSCAR GALLO  RAMÍREZ,  Juez Primero Civil del Circuito de la misma  localidad,  con  fundamento  en que dicho funcionario, como titular del referido  despacho  judicial,  se  abstuvo  de  resolver  dentro  de los términos legales  establecidos  en  el artículo 86, inciso cuarto, de la Constitución Política,  la   acción   de   tutela  que  interpuso  en  contra  del  Instituto  Nacional  Penitenciario y Carcelario.   

Recopilados  algunos elementos materiales de  prueba,    el    ente    acusador    solicitó    realización    de   audiencia  de      preclusión  de  investigación.  Para  tal  efecto,  el   Tribunal   Superior   de   Manizales   fijó   el  12  de  mayo  de  la  anualidad     en  curso.   

A  la  audiencia,  celebrada  en  la  fecha  dispuesta,  comparecieron  el  indiciado ÓSCAR GALLO  RAMÍREZ  con su defensora y el denunciante  Héctor  Fabio Montoya, en condición de  víctima,  acompañado  de  su  apoderado,  así  como  el  representante  de la  fiscalía.   

En desarrollo del acto, este último deprecó  preclusión  de  investigación  a  favor  del  doctor  GALLO  RAMÍREZ,  sustentado  en  la  causal de fuerza  mayor,  a  lo  cual  se  opuso el señor Héctor Fabio  Montoya.  El Tribunal accedió a la solicitud, pero no  por  el  motivo  expuesto  por  el  representante  de  la  fiscalía,  sino  por  atipicidad  subjetiva, en cuanto encontró que el actuar omisivo imputado estuvo  desprovisto            de            dolo1.   

Acto  seguido,  el Tribunal corrió traslado  exclusivo  a  la  fiscalía  con  el  objeto de que interpusiera los recursos de  reposición  y apelación en contra de la determinación adoptada, aduciendo que  de  conformidad  con  la  jurisprudencia  vigente  es  el único sujeto procesal  habilitado  para  tal  efecto.  El  representante  de la fiscalía se abstuvo de  impugnar.   

Contra  la  determinación de no conceder el  recurso   de  apelación,  el  señor  Héctor  Fabio  Montoya  instauró recurso de queja, el cual sustentó  a  través  de  escrito signado 18 de mayo siguiente2,  remitido  desde  el  centro  penitenciario en donde se encontraba recluido.   

En  virtud  de lo anterior, el Tribunal, con  auto  del  13 de julio subsiguiente, decidió remitir el recurso de queja a esta  Colegiatura    “por   ser   el   competente   para  pronunciarse      de  fondo  sobre  el  mismo”.   

         

Remitida  la actuación a esta Corporación,  se procede a adoptar la decisión correspondiente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         Es  verdad,  como  lo  adujo  el  Tribunal  en el referido auto del  pasado  13  de  julio  por  medio del cual ordenó enviar las diligencias a esta  Corporación  a  fin de resolver el recurso de queja interpuesto por quien funge  como  víctima  en  este  caso,  que  la Corte no se ha ocupado a fondo del tema  relativo  a  la  procedencia  del  recurso de queja en el marco de la Ley 906 de  2004, habida cuenta no aparece allí expresamente regulado.   

         Sin  embargo  -y  en ello también le asiste razón al Tribunal- en  un   pronunciamiento   previo  se  admitió  su  viabilidad,  dejando,  para  su  desarrollo  posterior,  la  definición  de si su trámite debía ceñirse a los  parámetros  de la Ley 600 de 2000 o a los  dictados  sobre la materia del Código de Procedimiento Civil. En  tal    decisión    se   precisó   lo   siguiente3:       

         “En  el  caso  analizado  no hay lugar a valorar si el recurso de  queja  –que realmente no  fue  previsto  por  el  nuevo  sistema  procesal, implementado por la Ley 906 de  2004-   debe   ser  tramitado  y  decidido  en  los  términos  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  o  del sistema procesal previsto en la Ley 600 de 2000, a  cuya  obligatoria  integración remite el artículo 25 de aquella”.      

         El  Tribunal,  ante  el  vacío  legislativo  pero  siguiendo  este  precedente  por  medio  del cual se reconoce implícitamente el recurso de queja  en  la  Ley  906  de  2004,  aplicó,  como  al  parecer así lo había hecho en  ocasiones  anteriores,  las  preceptivas del estatuto procesal civil disponiendo  el   envío  inmediato  de  las  diligencias  a  esta  Sala,  pues  “en  los términos del artículo 378 del Código de Procedimiento  Civil,  resulta  claro  que  será  la  Sala  de Casación de la Honorable Corte  Suprema  de Justicia la que se pronuncie al respecto, porque ese es el espíritu  del  recurso:   el  artículo 377 ejusdem alude que la interposición de la  queja    es    ante    el   superior”.   

         En   la   actual   coyuntura,  tanto la discusión concerniente a la procedencia del recurso de  queja  en  el sistema acusatorio como la del trámite que se le debe impartir en  caso  de  admitir  su  procedencia ha quedado resuelta por la sencilla razón de  que  el  legislador,  consciente  de  la falencia reseñada y de la necesidad de  implementarlo,  mediante  la  Ley  1395  del  pasado  12  de  julio  lo  reguló  expresamente,  para lo cual introdujo los artículos 179 b, 179c y 179d a la Ley  906 de 2004, a cuyo tenor:   

“Artículo 179 B. Procedencia del recurso  de  queja.  Cuando  el  funcionario  de primera instancia deniegue el recurso de  apelación,  el  recurrente podrá interponer el de queja dentro del término de  ejecutoria  de  la  decisión  que  deniega el recurso.   

   

Artículo  179 C. Interposición. Negado el  recurso  de  apelación,  el  interesado  solicitará  copia  de  la providencia  impugnada  y de las demás piezas pertinentes, las cuales se compulsarán dentro  del  improrrogable  término  de  un  (1)  día y se enviarán inmediatamente al  superior.   

   

Artículo  179  D.  Trámite. Dentro de los  tres  (3)  días  siguientes  al  recibo  de  las  copias deberá sustentarse el  recurso, con la expresión de los fundamentos.   

Vencido  este  término  se  resolverá  de  plano.   

Si  el  recurso  no  se sustenta dentro del  término indicado, se desechará.   

Si  el  superior  necesitare copia de otras  piezas  de  la  actuación procesal, ordenará al inferior que las remita con la  mayor brevedad posible”.   

Es  claro  que  el legislador no sólo quiso  allanar  el  camino para el recurso de queja dentro del procedimiento acusatorio  sino  que,  además,  reprodujo integralmente las disposiciones de la Ley 600 de  2000 sobre la materia (arts. 195 a 197).   

          En  ese  orden de ideas, debidamente sustentado como se encuentra el  recurso  de  queja  interpuesto  por el señor Héctor  Fabio  Montoya,  procede  la  Sala a determinar si fue  atinada  la  decisión  del  Tribunal  de  no  conceder el recurso de apelación  interpuesto  por  el  mismo  en  contra  del auto por cuyo medio se precluyó la  investigación  en  favor  del  doctor  ÓSCAR  GALLO  RAMÍREZ,   alegando   en   tal   sentido   que   esa  interpretación  obedece a la jurisprudencia actualmente vigente, según la cual  únicamente  ostenta  tal  posibilidad la fiscalía, como lo señaló durante la  audiencia   celebrada   el   pasado   12   de  mayo4.   

         En  punto  de  esa  temática  se  pronunció la Corte en   auto   de   julio   1°   de  20095.  Allí  se  precisó,  en  un  supuesto  diferente  al  que  convoca  la  atención,  que  si  la  petición de  preclusión  compete  únicamente  a  la  fiscalía  -y  las demás partes sólo  pueden  acudir  a  coadyuvar  o  a oponerse a su pedido- la inconformidad con lo  resuelto  es  del  resorte  exclusivo  de  aquella,  pues  de  habilitar a otros  intervinientes    para    recurrir,   se   pervertiría   en   grado   sumo   el  sistema.   

          Empero,  ello en el caso, como en el del precedente decidido, de que  el   juzgador  resolviera  negativamente  la  petición  de  preclusión  de  la  fiscalía,  mas  no  en  el  evento  contrario,  pues  tal  situación,  sea  la  oportunidad   de  señalarlo,  redundaría  en  vulneración  flagrante  de  los  derechos  y prerrogativas de otros intervinientes con claro interés en oponerse  a  esa  determinación,  como  es  el caso de la víctima, a quien, desde luego,  importa  la  continuación  de  la  acción  penal  y con ella la posibilidad de  acceder  a  una  reparación, al conocimiento de la verdad o a la aplicación de  una verdadera justicia.   

          Una  hermenéutica  contraria,  como  la  prohijada  por  el  Tribunal a partir de la tergiversación de la jurisprudencia  de  la Corte, representa un retroceso injustificado frente a los derechos de las  víctimas  e,  incluso, va en contravía abiertamente de lo dicho en precedencia  tanto   por   esta   Sala   como   por   la   Corte   Constitucional6   

sobre  la  posibilidad  que  les asiste de  impugnar  la  preclusión  de investigación, según se consignó en el auto del  22        de        agosto       de       20087, donde se condensa lo dicho en  el mismo sentido por el máximo Tribunal constitucional:   

“En  materia de preclusión de la acción  penal,  en lo que atañe a la regulación prevista en el artículo 333 de la Ley  906  de  2004,  la  Corte concluyó que se debe permitir a la víctima allegar o  solicitar  elementos  materiales probatorios y evidencia física para oponerse a  la petición de preclusión del fiscal…   

3.   Las   citas  precedentes  resultaban  necesarias,   a  efectos  de  resaltar  que  la  jurisprudencia  de  las  Cortes  Constitucional  y Suprema de Justicia ha decantado que desde el Acto Legislativo  número  03  del  2002 y su posterior desarrollo con el Código de Procedimiento  Penal  del  2004  (Ley  906)  los derechos de la víctima son objeto de especial  protección,  para  lo  cual no constituye obstáculo la circunstancia de que en  el    Estatuto    se    le    haya   dado   una   categoría   de   ‘interviniente’, que no de parte.   

Dentro  de  las  garantías  de  que  está  investida  la  víctima  se encuentran, por citar un ejemplo, las de cuestionar,  probatoriamente   y   con   la   interposición   de  recursos,  la  decisión  sobre  la  aplicación  del  principio  de  oportunidad, de donde surge que iguales  potestades  debe  tener  en  punto  de la preclusión,  como  que, para lo que importa para sus intereses, ambas decisiones pueden tener  el  mismo  alcance”  (negrillas y subrayas fuera del  texto original).      

Emerge  de  lo  expuesto  que  el  Tribunal  Superior  de  Manizales  se  equivocó  al  no conceder el recurso de apelación  interpuesto  por  Héctor  Fabio Montoya en   contra   del   auto   por   medio  del  cual  se  precluyó  la  investigación  en  favor  del  indicado doctor ÓSCAR  GALLO RAMÍREZ .   

          En   consecuencia,   la   Sala  reconocerá  la  procedencia  de  la  apelación,  en  el  efecto  suspensivo  (art. 177, num. 2 L. 906), y dispondrá  retornar  el  expediente  al Tribunal Superior de Manizales para que adelante el  trámite  correspondiente  a  la  impugnación  vertical,  de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo 90 de la Ley 1395 de 2010 que modificó el 178 de  la Ley 906 de 2004.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

          1.-   ADMITIR   el   recurso   de   queja  interpuesto    por    el    señor   Héctor   Fabio  Montoya, en su calidad de víctima.   

          2.-  CONCEDER, en el efecto suspensivo, el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el mismo interviniente en contra de la  decisión  proferida  el pasado 12 de mayo por el Tribunal Superior de Manizales  por  cuyo  medio  precluyó  investigación  en  favor  del  doctor ÓSCAR  GALLO  RAMÍREZ  por el delito de  prevaricato por omisión.   

          3.-  COMUNICAR de inmediato esta decisión  a  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Manizales y devolverle la actuación  para que imparta el trámite correspondiente a la alzada.    

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

         JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         AUGUSTO             J.            IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

Aclaración de voto  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                     

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  C.d.  contentivo de la audiencia de preclusión de investigación  (2da     parte),    a    partir    0’30’’.     

2  Fecha  que  corresponde  a  la  del  pase  jurídico  del  centro  penitenciario.      

3 Auto  de 11 de julio de 2006, rad. 25681.   

4 Ver a  partir          de          16’20’’  del  c.d. contentivo de la audiencia de preclusión de investigación.   

5  Radicación 31763   

6  Sentencia C-454 de 2006.  En igual  sentido, sentencia C- 209 de 2007.   

7  Radicado 30.280.     

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