34269(25-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34269  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                Aprobado Acta No.  267   

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de agosto de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide la Sala el impedimento manifestado por  los  doctores  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ y YESID RAMÍREZ BASTIDAS, para conocer  en  segunda instancia dentro del proceso que se adelanta en contra de la doctora  MARÍA  STELLA  JARA  GUTIÉRREZ,  por  los delitos de prevaricato por acción y  prevaricato por omisión.   

                                    ANTECEDENTES   

1.  Fueron  relacionados  en  la decisión de  primera instancia de la siguiente manera:   

“El  titular de la persecución penal, hace  referencia  a  los  hechos, aduciendo que el señor Coronel del Ejército en uso  de  buen  retiro,  Luis Alfonso Plazas Vega,    denunció    a   la   doctora   Jara  Gutiérrez,  por  cuanto  considera  “que  ella  en  actitud  abiertamente ilegal por lo caprichosa e ilegal” y en actitud omisiva,  negó  de  manera  reiterada, cruel y degradante, dos permisos que solicitó con  el  propósito  de  que  le  permitiera  visitar  a  su padre, casi nonagenario,  aquejado  por  graves  dolencias,  que  finalmente  le cobraron la vida. Con esa  actitud,  la  Jueza  pudo  incurrir  en los delitos de Prevaricato por Acción y  Prevaricato   por  Omisión,  artículos  413  y  414  del  C.  P”.   

“Incurrió  en  estos  delitos  la  señora  Jueza,  porque  negó  dos de los permisos y un tercero terminó concediéndolo,  negó   los  dos  iniciales  haciendo  una  indebida,  arbitraria  y  caprichosa  interpretación  del artículo 139 y concretamente de su parágrafo de la Ley 65  de 1993….”   

“…  e  incurrió  en  prevaricato  por  omisión,  por  cuanto  la  funcionaria  judicial,  excedió  los términos para  resolverlos”.   

2.  La Fiscalía 63 Delegada ante el Tribunal  Superior   de  Bogotá  solicitó  la  preclusión  de  la  investigación,  por  atipicidad  de  la conducta de conformidad con lo indicado en el numeral 4º del  artículo 332 de Código de Procedimiento Penal.   

3. A esta petición una Sala de Decisión del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, decretó la preclusión de  la  investigación  a  favor  de  la  doctora MARÍA STELLA JARA GUTIÉRREZ, con  fundamento  en  lo establecido en el numeral 4º del artículo 332 ibídem, toda  vez  que los hechos denunciados como constitutivos del delito de prevaricato por  acción y prevaricato por omisión son atípicos.   

4.  Frente  a  la  anterior determinación el  apoderado  de la víctima interpuso recurso de apelación, el cual fue concedido  en el efecto suspensivo ante esta Corporación.   

5. Surtido el recurso de apelación contra la  decisión  de  primera  instancia, los Honorables Magistrados SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ  y  YESID  RAMÍREZ BASTIDAS, declararon su impedimento para conocer como  miembros  de la Sala, por considerar que se configura la causal 15 del artículo  56  de  la  Ley 906 de 2004, por cuanto el defensor de la indiciada, doctor Hugo  Quintero Bernate son su apoderado judicial.   

Por  lo anterior, envió las diligencias a la  Secretaría de la Sala para imprimir el trámite de rigor.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad con el artículo 57 de la Ley  906  de  2004, la Corte es competente para resolver el impedimento planteado por  corresponder  a  un  proceso  adelantado bajo los lineamientos del sistema penal  acusatorio,  y  tratarse  de  la expresión hecha por dos de los Magistrados que  integran  la  Sala  de  Casación  Penal para sustraerse al conocimiento de este  asunto.   

En  relación con el procedimiento, establece  el   artículo   62   Ibídem,   la   suspensión  de  la  actuación  desde  la  manifestación   del   motivo   por  parte  de  funcionario  judicial  hasta  su  resolución  definitiva.  Si  la exteriorización del impedimento es aceptada se  ordenará  la  separación  del  servidor  del  conocimiento  del  asunto  y  la  remisión  a quien debe asumirlo, en tanto que si es rechazada, se le devolverá  para que continúe su trámite.   

La   consagración   de   las  causales  de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a la de garantizar, dentro de un Estado Social y Democrático de  Derecho,  que  el  operador  judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  sea  indiferente  a  cualquier  interés  distinto  al  de administrar una recta  justicia  y  que,  por  lo  tanto,  su  probidad y ponderación no se encuentran  perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Para tal propósito, es menester reiterar, en  primer  lugar,  que la jurisprudencia de esta Corporación ha señalado en forma  pacífica  y  reiterada  que  el ejercicio de la declaración de impedimento, en  tanto  constituye  un  mecanismo  para  garantizar  la  imparcialidad de quienes  administran  justicia,  no  puede  estar  sujeto al capricho de los funcionarios  judiciales,  sino que se encuentra ligado de manera inevitable a la taxatividad  de  sus  causales,  lo  que  significa  que  nadie  puede  acudir  a  la  analogía ni a la extensión de los  motivos   expresamente   señalados   por   la  ley  en  aras  de  sustentar  su  procedencia1.   

Quien  promueve  este  incidente  impeditivo  invocó  como  fundamento  del mismo la causal 15 del artículo 56 de la Ley 906  de 2004, que indica:   

“Que  el  juez o  fiscal  haya  sido  asistido  judicialmente,  durante  los tres (3) años por un  abogado que sea parte dentro del proceso”.   

El motivo antes aducido tiene soporte lógico  y  razonable  para  sustraer  a  los  doctores SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ y YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  del conocimiento de la decisión en contra de quien es a la  vez  defendida  por  quien  ejerce  actualmente  la  condición  de su apoderado  judicial,  aspecto suficiente para apartarse al discernimiento del caso, pues la  independencia  del  Magistrado  se  ve alterada por la influencia causada por el  nexo  de  carácter  laboral, profesional, intelectual o moral existente el cual  puede  ejercer  en su ánimo y por tanto despierte algún interés o expectativa  manifiesta,  por  la  posible  utilidad  o  menoscabo  frente a la solución del  asunto  en una determinada forma, circunstancia probablemente transgresora de la  ecuanimidad   y   transparencia   que  debe  reinar  en  la  administración  de  justicia.   

Ahora  bien, respecto de la imparcialidad del  funcionario                judicial,  principio  contemplado por los artículos 29, 229, 230, 250, de la Constitución  Política,  y  artículo  14  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos  que  reconoce  a  los  acusados  el  derecho  a  ser juzgados por un  tribunal  independiente  e  imparcial,  desarrollado  con  mayor énfasis por el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  debido al sistema penal acusatorio  adoptado  para la investigación y juzgamiento, esta Corporación reiteradamente  ha dicho:   

“La   imparcialidad,   en  términos  del  artículo  5º  de  la  Ley 906 de 2004, se traduce en que la actividad del juez  debe  estar  orientada por el imperativo de establecer con objetividad la verdad  y  la justicia, y se proyecta tanto al funcionario de control de garantías como  al de conocimiento.   

“Tiene  su  fundamento  en un proceso justo  para  proteger  el  derecho  de  los  ciudadanos  a  ser juzgados en Derecho y a  garantizar  la  credibilidad de las razones o argumentos jurídicos plasmados en  la decisión.   

“Ese   deber   de   imparcialidad   está  íntimamente  ligado  con los institutos de los impedimentos y las recusaciones.  Por  ello  se reprocha la actuación del funcionario judicial cuando aun a pesar  de  encontrarse inmerso en causal de impedimento, no lo declara, o no admite una  recusación        debidamente        fundada2.   

En estas condiciones, surge incuestionable la  procedencia  del  impedimento manifestado por los doctores Magistrados SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ  y  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  sin  que sea necesario designar  conjuez  por mantenerse el quórum decisorio, de acuerdo con lo dispuesto por el  artículo 54 de la Ley 270 de 1996.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR     FUNDADO     el  impedimento  manifestado por los Honorables Magistrados de esta  Corporación,  doctores  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ  y YESID RAMÍREZ BASTIDAS,  para  intervenir  en  estas  diligencias,  por  lo  cual  se  le  separa  de  su  conocimiento.  La  Sala  se  abstiene  de  reemplazarlos, de conformidad con las  razones expuestas en este auto.   

2.  Contra  la  presente  determinación no  procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ         ALFREDO     GÓMEZ    QUINTERO     

      AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1. Auto de 29 de febrero de 2008,  radicación 29189, entre otros    

2  Sentencia de 18 de junio de 2008, radicación 29252     

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