34267(08-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34267  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 175.  

Bogotá D.C., junio ocho (8) de dos mil diez  (2010).   

VISTOS:  

Define la Sala la competencia para conocer de  los  recursos  de  apelación interpuestos contra providencias proferidas por el  Juzgado  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín, por  medio  de las cuales negó a los sentenciados Eder Antonio Ensuncho Berna, Edwar  Andrés   y   Devison   Estiven   Vallejo  Aguirre,  la  prisión  domiciliaria.   

  ANTECEDENTES:   

1.  El  Juzgado  18  Penal  del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de Medellín, el 31 de julio de 2009 condenó a los  procesados  Ensuncho Berna y Vallejo Aguirre a la pena de cuarenta y cuatro (44)  meses  de  prisión  como  coautores  responsables  del  delito de receptación.   

2. Ejecutoriado el fallo, el asunto pasó al  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de esa misma  ciudad.   

3.   Los   sentenciados   solicitaron   la  sustitución  de  la  prisión domiciliaria, petición que el Juez de Ejecución  de  Penas  les negó mediante autos del 19 de febrero y 17 de marzo del presente  año.   

4.   Contra   tales   determinaciones  los  condenados  y su defensor interpusieron el recurso de apelación, alzada que fue  concedida  por  el a quo ante  la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín.   

5.  Una  Sala  de  Decisión  Penal  de  la  Corporación  que  se  acaba de mencionar por proveído del 14 de mayo siguiente  se  declaró sin competencia para resolver la impugnación porque de conformidad  con  lo  previsto  en el artículo 478 de la ley 906 de 2004 y jurisprudencia de  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia el trámite de estos  asuntos  sustitutivos  de  la pena privativa de la libertad en segunda instancia  corresponden  al  juez  de  conocimiento,  en este caso, al Juzgado 18 Penal del  Circuito de Medellín.   

Por   lo   anterior,  ordenó  remitir  la  actuación  a   esta  Sala  para  que  defina el competente para decidir la  apelación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad  con  lo  previsto en el  numeral  4°  del  artículo  32  de  la  ley  906  de  2004, es competente esta  Corporación  para  la definición de competencia suscitada, en tanto que frente  a  esta  preceptiva  la  Sala  ha  venido  sosteniendo  y  aquí reitera, que le  corresponde  conocer  de  esta  clase  de  incidentes,  en los siguientes casos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial.1   

2.  De la naturaleza de la segunda de dichas  hipótesis   es   el  asunto  tratado,  en  el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Medellín   ha  expresado  que no es el competente para resolver el recurso  de   apelación  interpuesto  por  los  condenados  y  su  defensor  contra  las  providencias  por  medio de las cuales el Juzgado Primero de Ejecución de Penas  y  Medidas  de Seguridad de esa ciudad les negó la prisión domiciliaria, y que  de  tal  alzada  debe  conocer el Juzgado 18 Penal del Circuito con funciones de  conocimiento quien dictó el fallo de primera instancia.   

3.  Bajo este contexto es de conocimiento de  esta  Sala la definición de competencia, siendo de advertir desde ya que razón  le  asiste  a  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de Medellín  cuando  declinó  su  facultad  para resolver la impugnación interpuesta contra  los  proveídos  que  negaron  a los sentenciados el mecanismo sustitutivo de la  pena  privativa  de la libertad intramural porque, en primer lugar, el artículo  478 del cpp de 2004 establece lo siguiente:   

Las  decisiones  que  adopte  el  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el juez que profirió la condena en primera o única instancia.  Y,   

Como segundo aspecto, la jurisprudencia de la  Sala  ha venido sosteniendo y aquí reitera, que el trámite de los sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad en segunda instancia corresponden al juez  de conocimiento.   

Frente al tema expresó:  

No  obstante, como lo recuerda el Tribunal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia a partir de la  sentencia  del  26  de junio de 2008 proferido dentro del radicado 22453, varió  el   anterior   criterio,  en  tanto  que   advirtió  que  la  “prisión  domiciliaria   está  concebida  en  la  Ley  599  de  2000  como  un  mecanismo  sustitutivo  de  la prisión, tal como lo regula el artículo 38 de la reseñada  legislación,   incluyéndose  allí  –como  se  vio-  una serie de exigencias de carácter objetivo (como  el   quantum  de  pena  prevista  para  el  delito)  como  subjetivo  (referidas  –   por   ejemplo-  al  análisis  del  desempeño  personal,  social, laboral que fundadamente permitan  deducir  que  no  se  colocará  en  peligro a la comunidad), condiciones unas y  otras  que  dado  su carácter de concurrente han de comprobarse por el eventual  beneficiario del instituto en mención.   

“Pero a la par con la anterior figura, la  Ley  750  de  2002 y específicamente lo previsto por el artículo 1, añadió a  aquella  forma  de ejecutar una pena otra especie de prisión domiciliaria, esta  vez  con  un  destinatario  específico:  la  mujer  (y/o  el  hombre) cabeza de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también  los requisitos allí mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la inexistencia de antecedentes  penales  y  el  que  el  delito no esté excluido de tal beneficio, así como la  valoración  de factores personales, laborales, sociales que permitan determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la comunidad o entre otros- a los hijos  menores”.   

En  tales condiciones,  necesariamente  la   pacífica  jurisprudencia  que  había  sentado  la  Sala  respecto  de  la  definiciones  de  competencia  consistente  en  que  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  por  razón  de  la  negativa  de  conocer  la prisión  domiciliaria,  lo  conocía  el funcionario de segunda instancia de quien dictó  el  fallo de primera, puesto que dicho instituto no era un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  tiene  que recogerse por las razones  expuestas en precedencia.   

En  efecto,  si a partir de la sentencia en  precedencia  señalada,  la  Corte consideró que la prisión domiciliaria es un  verdadero  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, entonces  el  conflicto  de  competencia  debe  resolverse,  según  lo preceptuado por el  artículo 478 de la Ley 906 que reza:   

“Las  decisiones  que  adopte  el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera  o en única  instancia”.   

Vale  reiterar  que  la  mentada  norma  no  conlleva  a predicar un aparente conflicto normativo con el artículo 34.6 de la  citada  Ley  906  de  2004,  que  asigna  a  las salas penales de los tribunales  superiores  el  conocimiento  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la  decisión  del  juez  de  ejecución de penas, en tanto que, como también se ha  advertido,  la  “controversia se dirime por el principio de especialidad de la  norma  procesal,  a la que auxilia el criterio del precepto posterior, porque el  artículo  478  ejusdem  que  se  revisa hace parte del Libro IV, que desarrolla  única    y   específicamente   la   temática   de   la   ejecución   de   la  sentencia.   

“Adicionalmente,  la  norma  examinada en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de     ejecución    de    penas    –redención  de  penas, acumulación jurídica de penas, aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la condena, entre otros  –  aquellas  que deciden  sobre  los  mecanismos sustitutivos privativos de la libertad; lo que devela que  por  excepción  y  especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que  profirió           la          condena.”2   

4.  En  el  asunto  tratado, la controversia  génesis  del  incidente  propuesto surge sobre quien es el funcionario que debe  conocer  del  recurso  de apelación contra unas decisiones dictadas por un juez  de  ejecución  de penas y medidas de seguridad, referente al no otorgamiento de  la  prisión domiciliaria, tema que de acuerdo con la actual postura de la Corte  constituye  este instituto un “mecanismo sustitutivo  de la prisión”.   

Por  manera  que  de  conformidad  con  el  artículo  478 de la Ley 906 de 2004, dicha competencia radica, en este caso, en  el  Juzgado  18  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Medellín,  despacho judicial que profirió la condena en primera instancia.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°. Declarar que el  competente  para  conocer  de los recursos de apelación interpuestos contra las  providencias  de  febrero  19  y  marzo  16  de 2010, por medio de las cuales el  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Medellín  negó  a  los sentenciados Eder Antonio Ensuncho Berna, Edward Andrés y Devison  Estiven  Vallejo  Aguirre  la  prisión domiciliaria, es el Juzgado 18 Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de esa misma ciudad. Por tanto, a ese  despacho se deberá remitir el expediente.   

2°. Por Secretaría  de  la  Sala, envíese copia de esta decisión al Tribunal Superior de Medellín  para su conocimiento.   

3°.  Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Permiso  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                            SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

                                                                                                

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                              AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                        YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                          

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  30 de mayo de 2006, radicado 24964.   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Auto  diciembre 2 de 2008,  radicado    30763;    criterio   reiterado,   entre   otros,   en   Autos  de diciembre 14 de 2009, radicado  33225 y enero 20 de 2010, radicado 33146.     

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