31967(03-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 31967  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 31   

Bogotá,  D.  C., tres (03) de febrero de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Decide la Corte acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos lógicos y de debida argumentación de  la   demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  HERMÍNSUL  TENORIO QUIÑÓNEZ en contra del  fallo  de segunda instancia proferido por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá, Sala de  Descongestión  Penal,  mediante el cual confirmó el  emitido   por   el   Juzgado   Primero  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  –CAJANAL–  de la referida ciudad, que a su vez  condenó  a  dicha persona a la pena principal de veinte meses de prisión y mil  seiscientos  sesenta  y  seis  pesos  con  sesenta y seis centavos de multa como  coautor  responsable  de la conducta punible de estafa  agravada.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Los  hechos  materia   de  juicio  fueron  sintetizados  por  el  ad  quem  de  la  siguiente  manera:   

“La  señora  Bertha  Avella  de Ricaurte  otorgó  poder al doctor HERMÍNSUL TENORIO QUIÑÓNEZ  para   que   presentara  solicitud  de  reconocimiento  pensional  ante  CAJANAL  [Caja  Nacional  de  Previsión  Social].  En  tal virtud, el 30 de noviembre de 1995, el abogado presentó  a  la  entidad  la  solicitud  de  pensión, adjuntando certificado de tiempo de  servicios  expedidos por el INURBE [Instituto Nacional  de  Vivienda  de  Interés Social y Reforma Urbana] de  fecha  26  de septiembre de 1995, de CAJANAL de fecha 27 de septiembre de 1995 y  de   la  DIAN  [Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas  Nacionales] de fecha 12 de junio de 1995,  así  como certificado de salarios del  último  año  de  servicios  expedido  por  la  DIAN  el  19  de julio de 1995,  resolución  04367  de  15 de octubre de 1991 expedida por la Dirección General  de  Aduanas,  por la cual se aceptó la renuncia, y partida de bautismo expedida  por la arquidiócesis de Bogotá.   

”En consecuencia,  CAJANAL  profirió  la  resolución  013181 de 23 de octubre de 1996, por la que  reconoció  y ordenó el pago a favor de Bertha Avella  de  Ricaurte  de  una  pensión  mensual vitalicia de  jubilación en cuantía de $109.458,75.   

”Sin embargo, la  Subdirección   de  Prestaciones  Económicas  de  CAJANAL  estableció  que  la  constancia  de  servicio, factores salariales y resolución de retiro voluntario  expedido  por  la  DIAN  eran  falsas,  por  lo  que  el 28 de agosto de 2001 se  capturó  a  Bertha  Avella  de  Ricaurte   en   instantes   en   que   efectuaba  el  cobro  de  su  mesada  pensional”.   

2. En virtud de lo  anterior,  la  Fiscalía  General  de  la Nación ordenó la apertura formal del  proceso,  vinculó mediante indagatoria tanto a Bertha  Avella   de   Ricaurte  como  a  HERMÍNSUL  TENORIO  QUI-ÑÓNEZ,  les  resolvió  la situación jurídica y calificó el mérito del  sumario,  decretando  preclusión  de  la investigación a favor de la primera y  acusando   al  segundo  por  los  delitos  de  fraude  procesal, falsedad material  de  particular  en documento público agravada (por el  uso)   y   estafa  agravada (por recaer sobre bienes  del  Estado), de conformidad con lo establecido en los artículos 182, 220, 222,  356   y   372   numeral  2  del  decreto  ley  100  de  1980,  anterior  Código  Penal.   

3.  Apelada dicha  providencia,  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal, mediante decisión de 16  de  marzo de 2005, declaró la prescripción de la acción penal respecto de las  conductas        punibles        de       fraude  procesal   y  falsedad  en   documento   público   agravada,  al  igual  que  profirió  la  respectiva  preclusión  de  la investigación, pero confirmó la  resolución   impugnada   en   todo   lo   demás   que   no   fue   objeto   de  modificación.   

4. Correspondieron  las  diligencias  para  su  conocimiento en la etapa siguiente al Juzgado Noveno  Penal  del  Circuito,  despacho  en  donde  fueron  adelantadas  las  audiencias  preparatoria  y  pública,  hasta que en atención de una medida adoptada por la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura (acuerdo 4101 de  2007)   remitió  la  actuación  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Descongestión             –CAJANAL– de  Bogotá,   que   condenó   al   inculpado   por   el   delito  de  estafa  agravada  a la pena principal de  veinte  meses  de  prisión y mil seiscientos sesenta y seis pesos con sesenta y  seis  centavos  de  multa,  al  igual  que  a  las  accesorias  de  inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  al  de la sanción  privativa  de la libertad y de inhabilitación para el  ejercicio  de  la  profesión  (de  abogado)  por  un  término  de doce meses. Así mismo, lo condenó al pago de perjuicios derivados  de  la  ejecución  de  la  conducta  punible  y,  por  último, negó cualquier  mecanismo   sustitutivo   de   ejecución   de   la   pena   privativa   de   la  libertad.   

5.  Recurrido  el  fallo  por  la  defensa técnica, el Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá, Sala de Descongestión Penal, la confirmó en  su integridad.   

6.   Contra  la  decisión    de    segundo    grado,    el   abogado   de   HERMÍNSUL   TENORIO  QUIÑÓNEZ  interpuso  el  recurso  extraordinario de  casación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  propuso   el   recurrente   como   cargo  único  la  vulneración  de  una  norma sustancial proveniente de  un  error de hecho por violación del debido proceso, así como del principio de  investigación  integral,  tras  haber  sido  valoradas  de manera indebida unas  pruebas y omitirse la práctica de otras.   

En   sustento   de   lo   anterior,  adujo  que   Bertha  Avella  de  Ricaurte   jamás   conoció  a  HERMÍNSUL  TENORIO  QUIÑÓNEZ,  ni tuvo tratos con él, y que todos los trámites para solicitar la  pensión  los  hizo por intermedio de un tal Alberto Gómez y por otro individuo  de  apellido  Guaneme,  personas  que no fueron identificadas ni vinculadas a la  actuación  procesal,  lo  que conduce a colegir que fueron estos últimos, y de  ninguna  manera  el  procesado,  quienes falsificaron la documentación, acción  con  la  cual engañaron al profesional del derecho que en su momento radicó la  solicitud  ante  CAJANAL,  haciéndole  creer  que  se  apoyaba  en certificados  auténticos.   

Así  mismo, reclamó la no realización del  cotejo  grafológico  por  parte  de  la  Sección  de Grafología del Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal,  prueba  fundamental  para  los  intereses  de su  protegido,  pues  tenía  como  fin  demostrar  que  éste no había falsificado  documento alguno.   

En consecuencia, solicitó a la Corte casar  la sentencia impugnada y proferir la que en derecho corresponda.   

CONSIDERACIONES  

1.  La Sala, de  tiempo  atrás,  ha  sostenido  que  la  casación  es  un  recurso  de  ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad  del  fallo que se impugna no puede limitarse a un escrito de  libre  formulación,  sino que debe apoyarse en un contenido mínimo de claridad  y  coherencia  que permita entender el vicio o los vicios que se denuncian, así  como   la   identificación  de  sus  consecuencias.   

De  ahí  que la demanda de casación nunca  podrá  equipararse  a  un  alegato  de instancia, pues tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  asunto, requiere de una presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una de las causales legalmente establecidas en el  artículo  207 ibídem, así como el respectivo desarrollo de los cargos que por  los     vicios    in    procedendo    (de  mero  trámite  o  actividad) o in  iudicando  (de juicio) haya propuesto el recurrente,  con  la  respectiva  demostración  de  su  trascendencia  para  efectos  de  la  decisión adoptada.   

2. En el presente  caso,  salta  a  la vista que el único cargo propuesto por el demandante es por  completo  infundado, pues planteó un reproche que de ninguna manera se advierte  claro,  ni  coherente, ni mucho menos en armonía con cualquiera de las causales  previstas    por    la    ley    para    la   procedencia   del   extraordinario  recurso.   

Lo  que  hizo  el  recurrente  tanto  en la  formulación  como  en la sustentación del cargo fue proponer un híbrido entre  el  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  de casación (error de hecho en la  valoración  de  la  prueba)  y  la  causal tercera de este recurso (nulidad por  violación  del  principio  de  investigación  integral),  razón  por  la cual  terminó   refiriéndose   de   manera   indistinta  a  tergiversaciones  en  la  apreciación  de las pruebas, al igual que a omisiones en el decreto y práctica  de  las  mismas,  de  manera que incurrió en el grave yerro de no distinguir el  vicio  in  iudicando del  in               procedendo.   

Como  si lo anterior fuese poco, ninguno de  los  temas  a  los  que  hizo  alusión el demandante en su desordenado discurso  ostenta alguna relevancia jurídica atendible.   

Por  un  lado,  en  lo  que  atañe  a  la  apreciación   según  la  cual  no  fue  HERMÍNSUL  TENORIO  QUIÑÓNEZ  quien  falsificó  los  documentos, sino otras personas (de suerte que aquél actuó de  buena  fe al presentar la solicitud ante CAJANAL), el recurrente, además de que  no  propuso  algún  error  fáctico reconocido por la jurisprudencia de la Sala  (falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o falso raciocinio), ni  siquiera  confrontó  su  particular visión de los hechos con la postura que de  manera  amplia  y  suficiente  plasmó  el Tribunal en el fallo impugnado, en el  sentido  de  que  el  abogado  que  Bertha Avella de  Ricaurte identificó con el apellido de Guaneme y el  procesado se trataban de la misma persona. En palabras del ad quem:   

“[…]         QUIÑÓNEZ,  efectivamente,  se  concertó  con  un  tercero  para  realizar  la  tramitación  de  la pensión de Bertha  Avella,  y fue con éste, y no con otra persona, que  lograron  la  consecución  de  las  certificaciones  de  la  DIAN,  pues tenía  interés  en  las  resultas  del asunto, obsérvese que fue enfática la señora  Avella  al  recalcar que  ella  no  trabajó  en  esa  entidad, ni entregó dichas constancia [sic],  lo que resulta creíble porque  sin  ningún  miramiento  advierte  que  era  consciente de que no completaba el  tiempo  de  servicio  para obtener la pensión, pero el intermediario le indicó  que tenía un abogado que hacía esos trámites.   

”Obviamente  que    el    abogado   a   que   hace   referencia   la   señora   Avella  como quien tramitaba pensiones  no  era otro que el doctor QUIÑÓNEZ, pues el poder le fue otorgado a él y él  era  el  único que contaba con las facultades inherentes a su cargo, quien tuvo  encuentro  con  ésta  en el Banco de Colombia, lugar donde recibió un dinero y  le  expresó  que la pensión le llegaba pronto, como ciertamente acaeció, cuya  descripción  física  coincide  con  la  del procesado, de piel negra y 1,80 de  estatura,   aunque  allí  suministró  a  la  pensionada  otro  nombre  con  la  convicción  de  no  ser  descubierto”1.   

Por otro lado, el demandante no demostró la  trascendencia  de la omisión de la práctica del cotejo grafológico, e incluso  admitió  que  dicho  medio probatorio tenía como fin establecer que HERMÍNSUL  TENORIO  QUIÑÓNEZ  no fue el autor de las falsedades, aspecto que no incide en  la  participación que a título de coautor haya tenido en la realización de la  conducta   punible  de  estafa  agravada,    por   la   que   en   últimas   fue   acusado,   juzgado   y  sentenciado.   

Es más, la segunda instancia reconoció en  el  fallo  impugnado  la inocuidad de los argumentos del defensor, pues no sólo  manifestó  que  varios  de  ellos  apuntaban  a  establecer que “no  existe  prueba  de  la  autoría intelectual ni material de la  falsedad”2,  sino  que  además aclaró  que,   en   todo  caso,  dicho  delito  había  sido  declarado  “prescrito  el  16  de  marzo  de  2005  por  la  Fiscalía ante el  Tribunal,  lo  que  impide  ahondar en el tema por pérdida de potestad punitiva  del     Estado”3.   

En  este  orden  de  ideas,  el  escrito de  demanda  no  es más que un alegato en el que se defiende una postura distinta a  la  ratificada por el ad quem, cuya decisión, a esta altura del proceso, cuenta  con una doble presunción de acierto y legalidad.   

3. Con fundamento  en  lo  analizado,  la Corte concluye que el abogado se alejó de los principios  de  sustentación  suficiente,  crítica vinculante y  coherencia,    que    no    sólo    encuentran    arraigo   en   el   carácter  dispositivo  del  recurso, sino que además implican  que  la  argumentación  debe basarse por sí misma para propiciar, por lo menos  teóricamente, el derrumbamiento del fallo.   

Y,  por  lo  tanto,  como  la  Sala tampoco  encuentra  al  examinar  el  expediente  vulneración  alguna  a  las garantías  fundamentales  de  HERMÍNSUL  TENORIO  QUIÑÓNEZ,  no  admitirá la demanda de  casación  interpuesta  en contra de la sentencia de segunda instancia proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Descongestión Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda   de   casación  presentada  por  el  defensor  de  HERMÍNSUL  TENORIO  QUIÑÓNEZ  en  contra  del  fallo de segunda instancia proferido por la Sala de  Descongestión Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                  

                                                           

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folios 28-29 del cuaderno del Tribunal.   

2 Folio 30 ibídem.   

3  Folio 34 ibídem.     

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