34068(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34068  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

Magistrado  Ponente   

YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado    Acta  N°   206.   

Bogotá,     D.    C.,    junio treinta (30) de dos mil diez (2010).   

VISTOS:  

          Procedería  la  Sala  a  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de casación  presentada  por la defensora del procesado Crispiniano Escamilla Suárez, contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y  Paz,  que  actuando  en Descongestión de su similar de esta ciudad confirmó la  dictada  por  el  Juzgado  33  Penal  del  Circuito  que  lo condenó como autor  responsable  de  la  conducta  punible del acceso ilegal o prestación ilegal de  los  servicios de telecomunicaciones, si no se observara que la acción penal (y  civil)  derivada  de  tal  delito  prescribió  incluso  antes  de que el asunto  llegara a la Corte.   

HECHOS   Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1. Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente forma:   

El  doctor Gustavo Adolfo Fernández, en su  calidad  de  asesor  penal  de  la  Empresa de Telecomunicaciones de Santa Fe de  Bogotá  S.A. ESP -ETB-  formuló denuncia penal -15 de mayo de 2000- luego  de  realizar  investigaciones  de  carácter técnico y verificar que el abonado  telefónico  2996222,  instalado  como  servicio gratuito en la calle 38 sur N°  106-00  fue trasladado de manera ilegal al predio ubicado en la calle 38 Sur N°  105-57  para  ser  utilizado como línea para teléfono particular con monedero,  aprovechándose  de su exposición a la confianza pública, circunstancia que ha  causado enormes perjuicios a la comunidad y a la ETB.   

    

1. Por los anteriores episodios, el 28  de   septiembre  de  2004  la  Fiscalía  266  Seccional  de  Bogotá  profirió  resolución  de  acusación  contra  el  vinculado Crispiniano Escamilla Suárez  como  presunto  autor  del  delito  de acceso ilegal o prestación ilegal de los  servicios  públicos  de telecomunicaciones tipificado en el artículo 257 de la  ley  599 de 2000, con pena de 2 a 8 años de prisión, “aumentada de una sexta  parte  a  la  mitad porque se trató de una explotación ilícita de un servicio  gratuito  que  se  tenía  para  la  comunidad”,  pronunciamiento que alcanzó  ejecutoria   el   4   de  enero  de  2005.     

3.  Tramitada  la  etapa de la causa por el  Juzgado  33 Penal del Circuito de Bogotá, mediante sentencia del 16 de abril de  2007  resolvió  condenar al acusado Escamilla Suárez como autor responsable de  la  conducta  punible  de acceso ilegal o prestación ilegal de los servicios de  telecomunicaciones,  “al  tenor  de lo normado en el artículo 257 del Código  Penal”,  a  las  penas  de  treinta  y  dos  (32)  meses de prisión, multa de  quinientos  (500)  smlmv,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  al  de la sanción privativa de la  libertad,  al pago de indemnización de perjuicios y le concedió la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

4.  Esa  providencia  fue  apelada  por  la  defensor  del acusado y el Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y Paz,  actuando  en  descongestión de su homólogo de esta ciudad, el 30 de octubre de  2009 la confirmó.   

5. Contra el fallo de segundo grado la misma  recurrente  en   primera  instancia  interpuso el recurso extraordinario de  casación,   el   cual   fue   concedido  por  el  ad  quem  en  auto  del 20 de enero de 2010, corriendo el  traslado  para  presentar  la  demanda  entre  el  16 de febrero y el 6 de abril  siguiente,  en  esta  última  fecha  fue  presentado  el  libelo, el 7 de abril  comenzó  a  surtirse  el  traslado  previsto  para  los  no recurrentes el cual  venció  el 27 de los mismos, y al día siguiente se ordenó que el asunto fuera  enviado  a  esta  Corporación  a  donde  arribó  en  la misma fecha ya estando  prescrita la acción penal como se analizará adelante.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.- En relación con la prescripción de la  acción  penal  cuando  ella  se  presenta  con  posterioridad a la sentencia de  segundo  grado,  o  antes  en  los  eventos de simple constatación objetiva, la  jurisprudencia  de  la  Sala  tiene  definido que su declaración corresponde al  juez  de  segunda  instancia  o a esta Corporación, cuando aquél pasa por alto  tal situación.   

Es  así  como frente a esta temática, una  vez  constatado que la prescripción de la acción penal solicitada no implicaba  una verificación meramente objetiva, la Corte expresó:   

“(…), la denuncia en sede de casación  sobre  la  consolidación  del fenómeno de la prescripción de la acción penal  ocurrida  en  la fase instructiva o antes del proferimiento del fallo de segundo  grado,   debe  plantearse  en  la  demanda  al  amparo  de  la  causal  tercera.   

Y  es  que  de  haberse  continuado  con el  ejercicio  del  poder  punitivo  del Estado después de que, por virtud del mero  transcurso  del  tiempo  perdió  dicha  facultad, la actuación posterior a ese  momento  deviene  inválida. Pero, además, su demostración corresponde hacerse  por  los  derroteros  de  la  causal  primera  en  cualquiera  de sus sentidos y  modalidades.   

(…)  Tal  ha  sido  el pacífico criterio  jurisprudencial  contenido,  entre  otros, en los siguientes pronunciamientos de  la Sala:   

…  “(…)  repugnaría a un sentimiento  general  de  justicia  que  se considerada válida una sentencia proferida en un  proceso  que  no  podía  adelantar  el  juez  por  haberse extinguido en él la  facultad punitiva del Estado.   

“Por   otros   aspectos,  pretender  la  alegación  de  este  vicio  por  la  causal  primera  de  casación resultaría  contradictorio  con  la  naturaleza de esa formulación y el fin que en ese caso  se  persigue,  pues  quien  alega  violación  directa  o  indirecta  parte  del  presupuesto  de  la  validez del proceso centrando su ataque en la ocurrencia de  errores  al  interior  de  la sentencia, y además persigue la expedición de un  fallo  de sustitución que obviamente se hace de imposible proferimiento a falta  de      una     acción     penal     vigente”1.   

Luego se indicó:  

“La Corte no advierte en esta propuesta de  ataque  contradicción intrínseca alguna que impida su estudio, como lo postula  el  Procurador  Delegado  en  su  concepto.  Por  el contrario, considera que la  solicitud  de  prescripción  al  interior  del mismo cargo resulta correcta, en  cuanto  se  presenta  como  consecuencia  de  su  prosperidad.  Tampoco advierte  equivocación  en la selección de la causal invocada, pues la prescripción, en  los  términos  que  ha  sido  planteada  en  la  demanda, solo se consolida con  ocasión  de  la  decisión  que  llegare a tomarse en esta sede como motivo del  recurso  de casación, situación que resulta ser distinta de aquella en la cual  el  fenómeno se ha consolidado antes de ser proferido  el fallo de segundo  grado,  en  cuyo  caso  la  causal  a  invocar  debe ser la tercera.2”   

En     posterior     ocasión     se  expresó:   

“La  extinción  de  la acción penal por  razón  de  la  prescripción  debe  plantarse a través de la causal tercera de  casación  por  violación  del  debido  proceso,  no  obstante  que  se hubiera  admitido  en  providencia  del  21  de marzo de 2001 con ponencia del magistrado  Carlos  Eduardo  Mejía Escobar, Rdo. 17.106, que también podía hacerse por la  primera.   

Así,  ha dicho la Sala que la prosecución  de  una  actuación  no empece haberse extinguido la acción penal constituye un  error  de  actividad  y  no de juicio, en cuanto al entrar a operar el fenómeno  prescriptivo  el  Estado pierde la facultad de adelantar el proceso. Cuando esto  ocurre,  lo pertinente es disponer la cesación de todo procedimiento criminal y  no  dictar  el  fallo  de  reemplazo,  que  sería  el resultado en el evento de  prosperar  un  cargo fundado en la causal primera, atribución de la cual carece  la  Corte  de  presentarse  el  caso  –Cfr.  Sentencia  del 29 de octubre de 2001, Rdo. 15.570, M.P. Jorge  E.  Córdoba  Poveda,  reiterada  en  la del 13 de enero del año en curso, Rdo.  20200, M.P. Álvaro Orlando Pérez Pinzón.   

De esta manera retomó la Sala la tesis que  de  antaño venía pregonando, al sostener, entre otros pronunciamientos, el que  la  Delegada evoca, de que la alegación de la prescripción de la acción penal  en  casación  debe  encausarse al auspicio de la causal tercera, por la vía de  la  nulidad”3.   

…  Cuando  la prescripción de la acción  penal  ocurre  durante  la   etapa  de  instrucción o en el período de la  causa,  pero  de  todas  maneras  antes  de  proferirse  la sentencia de segunda  instancia,  la  Sala  tiene  dicho  que   “recurrida ésta en casación y  admitida   la  respectiva  demanda  por  cumplir  con  los  requisitos  formales  señalados  en  la  ley (arts. 212 y 132 P.P., antes 225 y 226) lo procedente es  casarla  oficiosamente, …, si, como en este caso, no fue objeto de específica  acusación,  pues  resulta  incuestionable  que  fue  dictada  respecto  de  una  acción,  que  por  el fenómeno prescriptivo aludido, ya no podía proseguirse.  La  presunción de legalidad que ampara los fallos de instancia, se quiebra ante  la  vulneración  del debido proceso, dado que no pueden culminar las instancias  mediante  decisiones que jurídicamente no pueden proferirse y, como quiera que,  por  la calificación y admisión de la demanda se ha iniciado el debido proceso  de   la   casación,  éste  debe  culminar  en  sentencia  que  le  ponga  fin.   

“Situación distinta se presenta cuando la  prescripción  de  la  acción es sobreviniente a la sentencia del ad quem, caso  en  el  cual,  a  la  sentencia  de  segunda  instancia  no se le puede atribuir  ilegalidad  alguna,  pues  el  Estado  conservaba incólume su facultad punitiva  para  dictarla,  por  consiguiente, en dicha situación, lo indicado es acudir a  la       cesación       de       procedimiento4”.   

Y,    en    reciente   oportunidad   se  precisó:   

“(…)   La   prescripción   desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a) antes de la sentencia de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia de alguna decisión adoptada en ella  con  repercusión  en  la  punibilidad; o, c) con posterioridad a la misma, vale  decir, entre el día de su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si  en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando así sucede, es deber del funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o de la Corte si el fenómeno se produce en el  trámite  del recurso de casación, declarar extinguida la acción en el momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo, de oficio o a petición de  parte.  Pero  si  no  se  advierte  la  circunstancia  y la sentencia alcanza la  categoría   de  cosa  juzgada,  la  única  forma  de  remover  sus  efectos  e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción            de            revisión5”6.   

2.-  En  el  presente  asunto,  como  enseguida  se  verá,  el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción   de   la   acción  penal  se  consolidó  con  posterioridad  al  proferimiento  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  y  antes  de que fuera  concedida  la  impugnación  extraordinaria,  aspecto  que  pasó  por  alto  el  Tribunal   Superior   de  Bogotá,  luego  entonces  de  acuerdo  con  el  marco  jurisprudencial    antes    indicado,    le    corresponde   a   la   Corte   su  definición.   

3.- Con miras a ese propósito cabe advertir  que  si  bien  la  Fiscalía  266  Seccional  de Bogotá imputó al procesado el  delito  previsto  en  el  artículo  257 de la ley 599 de 2000, señaló la pena  privativa  de la libertad y de multa, agregó que aquella se aumentaba “de una  sexta  (sic)  parte  a la mitad porque se trató de una explotación ilícita de  un  servicio  gratuito que se tenía para la comunidad”, sin precisar en cuál  de  los  dos  incisos  últimos de ese precepto se adecuaba el incremento que en  ambos  casos  se  aumenta  “de  una tercera parte a la mitad” y no de “una  sexta”  parte,  lo  cierto es que en los fallos de instancia esa circunstancia  de agravación no fue tenida en cuenta.   

En casos como el presente, en los cuales en  la  sentencia  que pone fin a las instancias el juez varía la calificación del  delito  imputado  en  la  resolución  de acusación, es aquella la que tiene el  carácter  definitivo  de  la  imputación penal, con todos los efectos legales,  incluida la prescripción de la acción penal.   

Frente a este temática la Sala ha sido del  siguiente criterio, el cual aquí reitera una vez más:   

La  calificación  sumarial impartida en la  resolución  de  acusación  no obstante su carácter provisorio se convierte en  ley  del  proceso,  pues  es  el  hito  fundamental  a partir del cual el Estado  garantiza  al  acusado  el  derecho  de  defensa  y  se  desarrolla la actividad  defensiva  durante  el  debate  del  juicio,  pero  a  la vez está sujeta a las  resultas   de   éste,   materializadas  en  la  sentencia  de  las  instancias.   

Esta, cuando es condenatoria y se pronuncia  bajo  los  parámetros  del  debido  proceso  y  concordante  con la resolución  acusatoria,  es  el  único pronunciamiento judicial dentro de la fase ordinaria  del  proceso con categoría de definitividad en la imputación penal, sea que la  mantenga  en  los  mismos  términos de la acusación fiscal o que le introduzca  variaciones  de  menor compromiso penal, de donde se colige que es el tipo penal  contemplado  en  el  fallo de las instancias con las circunstancias específicas  declaradas,  el  que  establece  el  término  de la prescripción de la acción  penal.7   

4.-  De  conformidad  con la preceptiva del  artículo  80 del decreto 100 de 1980, vigente para el momento de los hechos, la  acción  penal prescribía en un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la  ley,  si  fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso ese lapso podría  ser inferior a 5 años, ni exceder de 20.   

La iniciación del término de prescripción  comienza  a  contarse,  para  los  delitos  instantáneos,  desde  el día de la  consumación,  y  desde  la  perpetración  del  último  acto en los tentados o  permanentes.  Este  tiempo  se interrumpe por la resolución de acusación, o su  equivalente, debidamente ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  el  término  de  prescripción comienza a correr de nuevo por un  período  igual  a  la  mitad  del señalado en el artículo 80 ibídem, pero en  ningún caso podrá ser inferior a 5 años, ni superior a 10.   

5.-  Al  procesado  Crispiniano  Escamilla  Suárez  en  las sentencias de instancia se le atribuyó la conducta punible del  acceso  ilegal  o  prestación  ilegal  de  los  servicios de telecomunicaciones  (artículo  257,  inciso  1°, ley 599 de 2000), precepto que establece una pena  máxima  privativa de la libertad de ocho (8) años, aplicable por favorabilidad  frente  al máximo de diez (10) años previsto en el artículo 6° de la ley 422  de 1998.   

Para efectos de establecer el término de la  prescripción  en  este caso, se parte del máximo de pena señalado en la norma  infringida,  esto  es,   8  años,  término que disminuido en la mitad por  razón  de  la interrupción de la resolución de acusación ejecutoriada, queda  reducido  a  4  años.  Lo  anterior significa que en este particular asunto, el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción respecto del delito objeto del fallo  opera   en   un   término   de  5  años  (artículo  84,  inciso  2°,  cp  de  1980).   

Como la resolución de acusación, tal como  ya  se  advirtió,  alcanzó  ejecutoria  el  4  de enero de 2005, lo que quiere  significar  que  el  tiempo  mínimo  señalado  por  la ley para que operara la  prescripción  de  la  acción  penal  en  el  juicio  (5 años), se cumplió el  3  de  enero  de  2010,  es  decir,  estando  el  proceso  en  el  Tribunal y antes de que fuera concedida la  impugnación  extraordinaria  (auto de 20 de enero siguiente), aspecto que pasó  por alto la Corporación de segundo grado.   

Lo  anterior,  entonces,  constituye razón  suficiente  para que la Sala proceda a declarar la prescripción y la extinción  de  las  acciones  penal  y  civil,  derivadas de la conducta punible del acceso  ilegal  o prestación ilegal de los servicios de telecomunicaciones, porque esta  última  se   ejercitó dentro del proceso penal (artículo 98 ibídem) y a  ordenar,   en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento  seguido  contra  Crispiniano Escamilla Suárez.   

El juzgado de primera instancia realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que  se  deriven  de  lo  decidido  en  esta  providencia, contra la cual procede el recurso de reposición.   

6.- Encuentra la Sala que la fase del juicio  en  el  presente  asunto  se  inició  el 25 de febrero de 2005, la audiencia de  juzgamiento  finalizó  el  8  de  junio  siguiente  y  la  sentencia de primera  instancia  se  profirió  el 16 de abril de 2007, es decir, pasado un (1) año y  diez  (10)  meses.  El  asunto  arribó al  Tribunal Superior de Bogotá en  junio  7 de 2007 y el fallo de segundo grado se dictó el 30 de octubre de 2009,  es  decir, pasados dos (2) años y cuatro (4) meses, a pesar de la inminencia de  la  prescripción  que,  como quedó visto, se consolidó el 3 de enero de 2010.  Por  lo  anterior,  se  dispondrá  que  la  Secretaría  compulse  copias de la  actuación  correspondiente  con  destino al Consejo Seccional de la Judicatura,  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  de  Cundinamarca y a la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Superior de la Judicatura, para los fines que estimen  pertinente.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.-  Declarar  prescritas y extinguidas las  acciones  penal  y  civil  derivadas  de  la conducta punible de acceso ilegal o  prestación   ilegal   de  los  servicios  de  telecomunicaciones  atribuida  al  procesado  Crispiniano Escamilla Suárez.   

2.-  Ordenar, en consecuencia, la cesación  del procedimiento adelantado contra el mencionado acusado.   

3.-  Disponer que por el Juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4.-  Ordenar  que la Secretaría de la Sala  compulse las copias con la finalidad y los destinos indicados.   

Contra  esta providencia procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Juzgado de origen.    Cúmplase.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                            SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

            Salvamento                               parcial                              de  voto                                                                                     

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                              AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                        YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                          

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia  octubre  13 de 1994, radicado  8690.   

2 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia   mayo  28 de 2000,   radicado 16.441.   

3 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal,   Sentencia   marzo  24  de 2003, radicado 20.164,  reiterada  en  auto de junio  2 de 2004, radicado 21.484.   

4 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia  octubre  24 de 2003, radicado  17.466.   

5 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia  junio  30  de  2004, radicado  18.368.   

6 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,    Auto  septiembre  8  de  2004,  radicado  22.588.   

7  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto  abril  9  de  1999,  radicado   13165;   reiterado   autos   febrero  25  de  2004,  radicado  18641, marzo 31 de 2004, radicado  21917,  enero  26  de  2005,  radicado  22292, junio 15 de 2005, radicado 23805,  junio  27 de 2007, radicado 27156, febrero 4 de 2008, radicado 24823, febrero 20  de   2008,   radicados   28925   y  29235,  sentencia  mayo  13  de  2009,  radicado  31424  y  auto  de mayo 27 de 2009, radicado 31448,  entre otros.     

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