33892(18-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  33892   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 261.   

Bogotá D.C., dieciocho de agosto de dos mil  diez.   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor  del  sentenciado  JORGE LUIS ÁLVAREZ HERRERA  contra  la sentencia dictada  el  8  de julio de 2009 por el Tribunal Superior de Bucaramanga que confirmó el  fallo  proferido  el  23  de  junio  de  2008,  por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito   Especializado   de   la   misma   ciudad,  condenándolo  a  la  pena  principal  de  95  meses de  prisión    como   autor   penalmente   responsable        de       la       comisión       del  concurso  de  delitos de concierto    para    delinquir,   hurto  calificado  agravado  y  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego de uso  privativo de las fuerzas armadas.   

HECHOS  

Los  acontecimientos  que  dieron origen al  proceso  penal,  fueron  narrados por el Ad     quem     en    los    siguientes  términos:   

“El   día  14  de  julio  de  2001 JORGE LUIS ÁLVAREZ HERRERA y  RAÚL  LÓPEZ  CAVIEDES  en  compañía  de  RUTBER TORRES MORA ingresaron a las  instalaciones  de  UNDIGAS  S.A.  en  la ciudad de Barbosa (S) y obligaron a las  personas   que   allí   se   encontraban,   intimidándolas   con  granadas  de  fragmentación  que  colocaron  sobre  el  escritorio  de  la administradora del  establecimiento,  la  señora  DORA  ORTIZ  DE  RODRÍGUEZ  a entregar el dinero  producto  de  la  venta  de  gas  de  los días 13 y 14 de ese mismo mes y año,  equivalente  a  la  suma  de  nueve  millones  trescientos  cincuenta y ocho mil  quinientos ($9.358.500) pesos.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En atención a la denuncia formulada el 16  de  julio  de  2001  por  la  señora  Dora  Ortiz de  Rodríguez,  según  la  cual el día 14 de los mismos  mes   y  año  la  empresa  Undigas  S.A.  con  sede  en el municipio de Barbosa (Santander) fue asaltada por  tres  sujetos  que  portaban  armas  de  fuego  de  uso privativo de las fuerzas  armadas  (dos  granadas de fragmentación),  se  inició una indagación preliminar en curso de la que fueron  individualizados los autores del hurto por parte de la denunciante.   

2. Estas personas, a la postre identificadas  como   JORGE   LUIS   ÁLVAREZ   HERRERA,   Raúl   López  Caviedes   y   Rutbert  Torres  Mora,  habían  sido  capturadas  el  19  de  julio  de  2001,  mientras  recibían  el  dinero  producto  de  una extorsión, empero quedaron en libertad  antes  de  que  se  les  vinculara  a  la  investigación mediante diligencia de  indagatoria,  con excepción del último, por los atentados contra el patrimonio  económico  y la seguridad pública que había puesto en conocimiento la señora  Ortiz  de  Rodríguez.  En  razón  de  ello,  los otros dos sujetos fueron declarados personas ausentes por  auto del 18 de enero de 2007.   

3. No obstante, el 30 de abril de 2008, antes  de   que   se   profiriera  la  sentencia  de  primera  instancia,  JORGE    LUIS   ÁLVAREZ   HERRERA   fue  aprehendido  en  la  vía  que de Caucacia conduce al Departamento de Córdoba y  dejado  a  disposición  del Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de  Bucaramanga  que  lo condenó el 23 de junio siguiente a la pena principal de 95  meses  de  prisión, la accesoria de interdicción en el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso y al pago de los perjuicios morales, por  haberlo  declarado  coautor  penalmente  responsable de los delitos de concierto  para  delinquir,  hurto  calificado agravado y porte ilegal de armas de fuego de  uso privativo de las fuerzas armadas.   

4.  La sentencia fue recurrida en apelación  por    la   defensora   de   JORGE   LUIS   ÁLVAREZ  HERRERA  y  confirmada  por  el  Tribunal  Superior de  Bucaramanga el 8 de julio de 2009.   

LA  DEMANDA   

El   apoderado   especial   de    JORGE    LUIS   ÁLVAREZ   HERRERA,  presenta  demanda  de  revisión  con fundamento en la  causal  tercera,  prevista en el artículo 220 de la Ley 600 de 20001,  contra  la  sentencia de segundo grado.   

Al  respecto,  señala  el  demandante  que  existen  pruebas nuevas que permiten determinar que su asistido no es la persona  responsable  de  los  hechos  por los cuales aparece condenado, y agrega que fue  víctima  de suplantación por parte del sujeto que en este proceso se atribuyó  su  identidad,  respecto de quien los funcionarios judiciales se conformaron con  los  datos que suministró la Fiscalía Única Especializada de San Gil, ante la  que  rindió  indagatoria  por la conducta punible de extorsión, a pesar de que  no  coinciden  en  su  totalidad con los del verdadero  JORGE LUIS ÁLVAREZ HERRERA.   

Igualmente,  estimaron suficiente los jueces  el  testimonio de Dora Ortiz de Rodríguez,  quien  reconoció  al impostor en una fotografía publicada en un  diario,  días  después  del hurto del que fue víctima la empresa Undigas S.A.   

En respaldo de su pretensión, relaciona como  pruebas  copia  de  la  tarjeta decadactilar de quien asegura ser la persona que  suplantó  a  JORGE LUIS ÁLVAREZ HERRERA;  copia del memorial con la sustentación del recurso de apelación  que  se  interpuso  contra la sentencia; y, fotocopia de los documentos hallados  en  la  billetera del que señala como impostor. También, aportó fotocopias de  las  sentencias  proferidas  en  primera  y segunda instancias el 23 de junio de  2008  por  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga y  el   8  de  julio  de  2009  por  el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  respectivamente;  y,  allegó  la  resolución  de  situación jurídica y de la  sentencia  de  primera  instancia,  correspondientes a otro proceso penal que se  les   siguió   en   San   Gil  a  los  mismos  procesados,  por  el  delito  de  extorsión.   

Por último, pide que se declare sin valor la  sentencia  de segunda instancia objeto de la presente acción y se devuelvan las  diligencias  a la Sala Penal del Tribunal de Bucaramanga para que dicte un nuevo  fallo.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Analizando  lo  que  constituye el objeto de  este  pronunciamiento, debe destacarse que la acción de revisión fue concebida  por   el   legislador  como  un  mecanismo  a  través  del  cual  se  busca  la  invalidación  de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que entraña un contenido de injusticia material, porque la  verdad  procesal  declarada  resulta  ser  absolutamente diferente a la realidad  histórica  que  se  sometió  a juzgamiento, demostración que sólo es posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas en la ley.   

Acorde   con   esa   naturaleza,  para  la  admisibilidad  de  la  demanda se impone el cumplimiento de rigurosas y precisas  exigencias,  que  no  son otras que las señaladas en el artículo 222 de la Ley  600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  inicial  del  actor  allegar  copia  o  fotocopia  de las providencias de  primera  y  segunda  instancias,  con  su  respectiva  constancia de ejecutoria,  proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

Sin  embargo,  examinado  el  expediente  se  observa  que si bien el libelista arrimó como anexo de su escrito copias de los  fallos  proferidos  en  las instancias por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  y  por la Sala Penal del Tribunal Superior de la  misma  ciudad,  lo  cierto es que omitió allegar las constancias de ejecutoria,  documentos  necesarios para tener certeza de que la decisión está amparada por  el   fenómeno   de   la  res  iudicata  o  firmeza  material,  pues  esta  acción  tiene  como  presupuesto  ineludible  el agotamiento de cualquier otra alternativa procesal o mecanismo de  impugnación.   

Así  las  cosas,  dado  que  la  acción de  revisión  no  constituye  una  prolongación  del  juicio y el escrito incumple  básicamente  las exigencias formales que para su admisión establece el numeral  4º  del  artículo 222 de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión  de   conformidad   con   lo   indicado   en   el   artículo   223   del   mismo  estatuto.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

  RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial  de  JORGE LUIS ÁLVAREZ HERRERA,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

GUILLERMO   ANGULO  GONZÁLEZ                                                 ALFONSO DAZA GONZÁLEZ   

                      Conjuez                                                              Conjuez   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                      

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                  MAURICIO LUNA BISBAL   

                                                                           Conjuez  – Salvamento de  voto           

JORGE       LUÍS       QUINTERO  MILANES                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Artículo  220.  Procedencia.  La  acción  de  revisión  procede  contra las sentencias ejecutoriadas, en los  siguientes casos: (…)   

3.   Cuando   después   de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad. (…).     

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