33788(24-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33788  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta N° 089.  

Bogotá,  D.  C., veinticuatro (24) de marzo  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la  Corte  la solicitud de cambio de  radicación  impetrada  por  el Fiscal 16 Especializado de la Unidad Nacional de  Derechos  Humanos  y  Derecho Internacional Humanitario del proceso que se sigue  en  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Puerto Boyacá (Boy.), en contra de  ARNUBIO TRIANA MAHECHA, alias  Botalón,  por  el delito de  reclutamiento ilícito.   

FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD  

El  representante del ente acusador comienza  por  señalar  que  con  fundamento  en  la  denuncia  formulada  por  el señor  Procurador  Delegado  para  la  Defensa  del  Menor  y  la  Familia  acerca  del  reclutamiento  de  menores  de  edad  por  parte de grupos armados ilegales, dio  inicio   a   múltiples   investigaciones   diseminadas   por   todo  el  país,  correspondiendo   la   radicada  con  el  número  3225  al  realizado  por  las  Autodefensas    Unidas    de    Colombia    en    las   zonas   de   Boyacá   y  Cundinamarca.   

Destaca como en el curso de investigación se  logró  establecer  la incorporación de por los menos 31 menores a las filas de  las  autodefensas  campesinas  del  Magdalena  Medio, Frente Celestino Padilla y  Bloque  Puerto  Boyacá,  dentro  de  la cual se ordenó vincular a John    Fredy    Gallo    Bedoya,   alias  Pájaro,  ex  comandante del  primero,   y   ARNUBIO   TRIANA   MAHECHA,  alias Botalón,  del segundo.   

Relata  que el primero de ellos se acogió a  sentencia  anticipada  el  3 de noviembre de 2009, actuación que se remitió al  Juzgado   Promiscuo  del  Circuito  de  Puerto  Boyacá,  el  cual  se  declaró  incompetente  para  conocer  del  asunto  remitiendo  la  actuación  al Juzgado  Especializado  de  Manizales,  despacho que, a su vez, lo devolvió al de origen  proponiendo  colisión  negativa  de  competencias,  sin que hasta el momento se  haya definido.   

Por  efecto  de  la  ruptura  de  la  unidad  procesal,   prosigue,  continuó  la  investigación  respecto  de  ARNUBIO  TRIANA  MAHECHA en contra de quien  el  pasado  1°  de febrero se profirió resolución de acusación como presunto  autor  responsable del concurso homogéneo y sucesivo de reclutamiento ilícito,  decisión  que fue remitida al Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto Boyacá,  por competencia territorial.   

Acto  seguido,  aduce  que  revisados  los  presupuestos  del artículo 85 de la Ley 600 de 2000, existen circunstancias que  pueden  afectar  la  imparcialidad  o  independencia  de  la  administración de  justicia,  pues dicho despacho judicial “no  resulta  el  escenario  propicio  para  adelantar  la  audiencia  pública,  por  la  marcada  influencia  de  la agrupación armada ilegal en los  diversos  entes  estamentales  que ha repercutido en todas las esferas a las que  no       escapa       la       administración      de      justicia”.   

Se basa para sostener lo anterior en el hecho  notorio    consistente  en  que dicho lugar tuvo un papel protagónico  en  la  conformación  de  las  autodefensas en el año de 1986 con Henry       Pérez,      “año  a  partir  del cual se enlistaron  indiscriminadamente  un  grueso  número de menores de edad, ejerciendo métodos  de  amedrentramiento  a  las familias, a los menores y a las autoridades de todo  orden,  incluso  aquellas  que  se  atrevieran  a  judicializarlos, no sólo por  dichos  hechos  sino  por  tantos  otros  que  también  están  connotados como  crímenes  de guerra o de lesa humanidad”.   

Prueba  de  ello,  agrega,  es  que en dicho  distrito  judicial no existe ninguna sentencia condenatoria emitida con ocasión  del  mencionado  delito, cometido en vigencia de la Ley 600 de 2000, atribuido a  algún  miembro  de  esa  agrupación ilegal, situación que resulta preocupante  ante  el  interés  de  la  comunidad internacional frente a las altas cifras de  este  delito,  emitiendo  una serie de instrumentos y recomendaciones para poner  fin a dichas prácticas.   

Ante  el  nivel  de  exigencia  de  dichas  instancias  internacionales  por los altos índices de reclutamiento de menores,  el  Estado Colombiano, a través de la administración de justicia, debe proveer  las  mejores  garantías,  que  no parecen cumplirse con la actitud del despacho  judicial  de  haberse  declarado  incompetente  para  conocer de la sentencia en  contra   de   John   Fredy  Gallo  Bedoya,  alias  Pájaro,  pues   podría   interpretarse   que   “obedece  al  temor  fundado de proferir un fallo contra las personas  que   durante   años   han   ejercido  la  hegemonía  en  la  zona”.               

También  observa  que en dicha localidad no  existen  garantías  para  lograr la comparecencia de los testigos, “quienes  podrían  recibir  presión de  quienes  aún  no  se  han  desmovilizado y que pueden prestar cualquier tipo de  apoyo     a     quienes     aún    consideran    como    superiores”.      

Por   las   razones  expuestas,  encuentra  justificable  el  cambio  de  radicación  del proceso a otro distrito judicial,  pues   dentro  del  mismo  perviven  las  dificultades  expresadas  “dada   la   cercanía   y  connivencia  generalizada    entre    autoridades,    víctimas   y   victimarios”.   

Como  pruebas,  aporta copias de los oficios  02022  de  noviembre  11  de  2009  del Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto  Boyacá  por  medio  del  cual  se  informa  que el proceso seguido en contra de  John  Fredy  Gallo Bedoya fue  remitido  a  los juzgados penales del circuito especializados de Manizales y del  173  de  26  de  enero  del  año  en curso, por cuyo medio el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  esta  última  ciudad  devolvió  el  proceso antes  mencionado al juzgado de origen.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.  Con  fundamento  en lo estatuido en el numeral 8° del artículo  75  de  la  ley  600  de 2000, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia   es   competente  para  decidir  sobre  la  solicitud  del  Fiscal  16  Especializado  de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario,  según  la  cual  pretende el cambio de radicación de un distrito  judicial    a   otro   del   proceso   seguido   en   contra   de   ARNUBIO  TRIANA MAHECHA, alias Botalón,  por  el delito de reclutamiento  ilícito.   

2.  El  instituto  procesal  del  cambio  de  radicación  previsto  en  los artículos 85 y siguientes de la ley 600 de 2000,  como  excepción a los factores que determinan la competencia territorial, tiene  por  finalidad  preservar el orden público, la imparcialidad o la independencia  en   la   administración   de  justicia,  las  garantías,  la  publicidad  del  juzgamiento  y la seguridad e integridad personal de los sujetos procesales o de  los funcionarios judiciales.   

En  lo  que  concierne al trámite dispuesto  para    acceder    a    dicho    mecanismo,   el   artículo   87   ibídem    establece   que   “La   solicitud   debe   ser  motivada  y  a  ella  se  acompañarán  las  pruebas en que se  funda”  (subraya  fuera  de  texto),  con  lo  cual  se  elimina  la  posibilidad  de  que  en  esta clase de  incidentes   procesales   exista  período  probatorio  que  pueda  utilizar  el  funcionario llamado por la ley a definirlo.   

A  lo  expuesto  se suma que la decisión al  respecto   se   toma   “de  plano”,  permitiendo  ello  concluir  que  para  acreditar las razones en que se basa la solicitud de cambio  de  radicación  no existe oportunidad de acopiar pruebas, a iniciativa de parte  o  de  oficio,  puesto  que  ellas  tienen  que ser presentadas a la par con los  argumentos  que  fundamentan  la  petición,  erigiéndose  así  en  uno de los  requisitos esenciales de su prosperidad.   

Dicho de otro modo, el cambio de radicación  no  puede  sustentarse en las solas apreciaciones subjetivas de quien lo propone  toda  vez  que,  para  que  resulte  viable, es necesario acreditar, con pruebas  idóneas,  que  en  el  territorio  donde se tramita la actuación no se dan las  condiciones  que  el  instituto  consagrado  en  el  citado artículo 85 procura  preservar.   

          Pues bien, argumenta el peticionario que  en  el  territorio  donde  se ha de adelantar el juicio en contra de    ARNUBIO    TRIANA    MAHECHA,   alias  Botalón,  ex comandante del  bloque  Puerto  Boyacá, de las autodefensas campesinas del Magdalena Medio, por  el  delito  de  reclutamiento  ilícito,  no  están  dadas  las  condiciones de  imparcialidad,  independencia  y  seguridad  exigidas legalmente, dado el enorme  influjo  histórico  y  el  poder  de penetración que ha tenido esa agrupación  armada  en  todas  las esferas estatales, a la cual no escapa la administración  de justicia.   

En  ese  sentido,  se impone señalar aquí,  como  ya  lo ha hecho la Sala en pretéritas oportunidades, que constituye hecho  notorio  la  conformación  en  amplias  regiones del país de grupos armados al  margen  de la ley, comúnmente llamados “paramilitares”,  que  ocuparon  territorios  de  manera violenta y tuvieron gran injerencia en la  vida social, política y económica de dichos sectores.   

Resulta  indudable también que la actividad  de  esas  organizaciones  criminales  ha  conducido  a  afectar  las  reglas  de  convivencia  social  y  en especial a la población civil en la cual ha recaído  la  mayoría  de  las  acciones  de  estos grupos, motivadas generalmente por no  compartir  sus  intereses,  estrategias  y  procedimientos, y es así como en el  afán  de  anteponer  sus propósitos han dejado entre sus numerosas víctimas a  servidores   públicos  de  la  administración  de  justicia,  de  la  policía  judicial,  alcaldes y defensores de derechos humanos1.   

          Y,  como  también lo ha sostenido la Corte, no obstante la vigencia  y  aplicación  de  la  Ley 975 de 2005, el proceso de desmovilización todavía  está  en  trámite, de modo que la actividad ilegal de los grupos paramilitares  podría  continuar en algunos casos, máxime que los desmovilizados cuentan aún  con  el  apoyo de sus seguidores, lo cual comporta elevado riesgo para el normal  desarrollo   de   la  administración  de  justicia2.   

Además,  cuando se señala que la presencia  paramilitar  en  vastas  regiones  del  país  constituye  un  hecho notorio, se  pretende   significar,   como  así  lo  ha  entendido  la  Sala  en  su  amplia  jurisprudencia  sobre  el  tema,  que  no  necesita  prueba  específica  que lo  corrobore3   

.  

Es lo que ocurre en la región del Magdalena  Medio  y, particularmente en el municipio de Puerto Boyacá, considerado fortín  e,  incluso,  una de las cunas del paramilitarismo en el país, siendo innegable  que   la  presencia  persiste  por  las  razones  atrás  expuestas.   Esta  situación  se  acentúa  cuando  se  trata  de  juzgar a quien fuera uno de los  comandantes  del  bloque  de  esa  agrupación  con radio de acción en la zona,  precisamente                  del                  Bloque                 Puerto  Boyacá.              

Desde  esa  perspectiva, resulta evidente la  procedencia  de la solicitud de cambio de radicación deprecada por el Fiscal 16  Especializado  de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario,  por  cuanto  es  claro  que  la  asignación  del  proceso al Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  dicha  localidad  no  garantizaría  a plenitud su  imparcialidad  e independencia, ni tampoco su seguridad, en virtud del ilimitado  poder  que  han  adquirido  tales  grupos en esa región del país, entre otros,  como  bien  lo  señala  el  peticionario,  de  los  testigos  de  los  actos de  reclutamiento,  respecto  de  quienes, ha dicho la Corte, aun cuando no aparecen  mencionados  taxativamente  en  la  disposición  procesal, en ciertos casos, se  extiende  la  protección.  Al  efecto,  en  decisión  del  13  de diciembre de  20054, se expresó lo siguiente:   

“… no hay duda  que  facilitar  la  participación  de  los  testigos  en  un  proceso significa  defender  los  altos  intereses  de  la  justicia,  en  lo  que igualmente está  involucrado   el  interés  público,  como  que  garantizar  esa  intervención  fortalece    el    adecuado    juzgamiento    de    los   ciudadanos”.   

Así  las  cosas,  es  preciso  acudir  al  mecanismo  que  excepciona el factor territorial para disponer, en consecuencia,  la  radicación  del  presente  asunto  en  los Juzgados Penales del Circuito de  Bogotá.   

3.  No  obstante  la  determinación  aquí  adoptada  de  acoger  la  solicitud elevada por el Fiscal 16 Especializado de la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho Internacional Humanitario de  cambiar  la  radicación  del  proceso,  básicamente  por  constituir  un hecho  notorio  la  presencia  paramilitar  en la zona, la Sala rechaza los fundamentos  expuestos  por  el  peticionario  basados en especulaciones acerca del temor que  habría  sentido el titular del Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto Boyacá  que  lo  condujeron  a  declararse  incompetente para asumir el conocimiento del  proceso  seguido  por  los  mismos delitos en contra de  John   Fredy   Gallo   Bedoya,   alias   Pájaro, cuyo trámite se sigue por cuerda  separado ante su decisión de acogerse a sentencia anticipada.   

Lo  anterior,  no  sólo  porque  en  este  diligenciamiento  se  desconocen  las  razones  invocadas  por el titular de ese  despacho  judicial  para  así  considerarlo,  sino porque, según lo informa el  fiscal  peticionario,  hasta  el  momento  se desconoce la decisión adoptada en  torno  al  conflicto  de  competencias  negativo  que se suscitó a raíz de tal  manifestación  entre  ese  juzgado  y  el  Penal  del Circuito Especializado de  Manizales.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-  DISPONER  el  cambio    de    radicación    del    proceso    seguido   contra   ARNUBIO  TRIANA MAHECHA, alias Botalón,  por  el delito de reclutamiento  ilícito del Distrito Judicial de Santa Marta al de Bogotá.   

2.-  ASIGNAR  el  conocimiento  del  asunto  a  los  Juzgados Penales del Circuito de esta última  ciudad, a cuya oficina de reparto se remitirá el expediente.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

           JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                         AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  auto  del 22 de mayo de 2008, radicación 29702. En sentido similar, auto del 23  de abril de 2009, radicación 31599.   

2 Cfr.  Providencia del 23 de abril de 2009 antes citada.   

3 Auto  de fecha agosto 1° de 2007, rad. 27840.   

4  Radicación 24490.     

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