35373(01-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Radicado 35373  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta número 396  

Bogotá, D.C., primero de diciembre de dos mil  diez   

VISTOS  

La  Sala  resuelve  el  recurso de apelación  interpuesto  por  el defensor del ex fiscal EDILBERTO CORREDOR ROPERO, contra la  decisión  adoptada  por  el Tribunal Superior de Barranquilla el 3 de noviembre  pasado,  en desarrollo de la audiencia pública celebrada dentro del proceso que  se  le  sigue  por el delito de prevaricato por acción, por medio de la cual se  le   negaron   unas   pruebas   solicitadas  en  el  curso  de  la  misma  vista  pública.   

H E C H O S Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El episodio fáctico se originó en  la  orden  de  libertad  expedida  el 1º de enero del año que  avanza  por  el ex fiscal acusado, en la que dispuso la excarcelación inmediata  del   ciudadano   Samuel  Enrique      Viñas     Abomohor,     quien  horas  antes,  en  su  residencia  ubicada  en  la  ciudad  de  Barranquilla, había sido  capturado  por  los policiales Richard Pino Flórez y  Alberto   Móvil  Pacheco,  indiciado  de  haber  dado muerte a su esposa Clarena  Piedad  Acosta  Gómez; argumentando que la captura no  se  produjo  en  situación  de  flagrancia  sino  que  obedeció  a  la entrega  voluntaria del supuesto homicida.   

En  diligencia  celebrada el 26 de marzo del  presente  año  se  le  formuló  imputación a CORREDOR ROPERO, por el presunto  delito  de  prevaricato  por  acción,  y  se  le impuso medida de aseguramiento  consistente  en  detención domiciliaria; radicándose  el  21  de  abril   el  escrito de acusación, y realizándose su    formulación   oral   en   diligencia   celebrada el 25 de junio siguiente.   

En  el  curso  de  la audiencia preparatoria  adelantada  el 27 de julio  de  esta  anualidad,   Fiscalía   y   defensa   manifestaron   el  acuerdo  en  torno a una  serie  de  estipulaciones  probatorias;  siendo  pedidos  por  la  Fiscalía  solo  los testimonios de los policiales que  realizaron  la  captura, para acreditar con ellos que  la  aprehensión de Viñas  se  produjo en situación de flagrancia y no de entrega voluntaria como lo alega  el  fiscal acusado.  Por su parte la defensa sólo pidió el testimonio del  propio acusado.   

El  3  de  noviembre  pasado  se instaló la  audiencia   de   juicio  oral,  y  con  posterioridad  a  la  presentación  del  caso,  tanto  por  la  Fiscalía  como por   la  defensa,  y  después  de  que  en  el  interrogatorio  al  acusado,  éste se declarara  inocente;     el    defensor    indicó  que  después  de  la audiencia preparatoria había tenido conocimiento de la existencia de una  serie  de  elementos  de  conocimiento  cuyo  decreto  solicitaba en ese momento  procesal  por  ser  de  trascendental  valor  para  su  teoría   del   caso,   siendo  estos:  las  actas  de  los  testimonios que los  agentes                policiales  que  realizaron  la  captura  de  Viñas,  rindieron  ante el Juzgado 3º Penal del  Circuito  (dentro  del proceso penal adelantado contra  el  sindicado de ser el autor del homicidio), lo mismo  que   las  de      Charlie     Antoni  Rodríguez (testigo de los hechos) y de  David  Manuel  Herrera Maso (vigilante del lugar donde  ocurrió el homicidio).   

Tal   decisión  fue  negada  por  impertinente por el Tribunal,   mediante  providencia  que  fue objeto del recurso de apelación por parte de la  defensa.   

DE    LA    SUSTENTACIÓN    ORAL    DEL  RECURSO   

El   defensor   interpuso  el  recurso  de  apelación  contra  la  decisión  por  medio de la cual el Tribunal Superior de  Barranquilla le negó tales pruebas.   

En  la  sustentación  de la impugnación el  recurrente  señaló  que  dichas actas son necesarias en este juicio con claros  objetivos  de  refrescar  memoria,  como prueba de refutación o para   impugnar  credibilidad  a  los  policiales  en  el  hipotético  evento  de  que  lo   manifestado  por  ellos  en  este juicio difiera  sustancialmente  de  lo  dicho  en  la  vista  pública  de  la actuación penal  adelantada     contra     Viñas    Abomohor.   

A   juicio  del  recurrente,  lo  que  los  policiales  indicaron  en  la vista pública adelantada dentro del proceso penal  en  que se investiga el homicidio, no coincide con lo señalado por ellos en las  entrevistas  dado que en tales testimonios los deponentes dan más detalles, por  lo  que  la  defensa  encuentra  que  lo estipulado por ella con la Fiscalía la  coloca en cierta desventaja.   

Agrega el defensor que los testimonios cuyas  actas  solicita  tener  como  pruebas  en  este  proceso, contienen una serie de  manifestaciones  que  en concreto desvirtuarían la conclusión de la Fiscalía,  según  la cual el acusado CORREDOR ROPERO incurrió en el delito de prevaricato  por acción.   

Defiende  la  pertinencia  de  las  pruebas  solicitadas  extemporáneamente  argumentando  que ya se tiene certeza de lo que  dijeron en aquel juicio, y que por eso deben ser traídas a éste.   

A  su  turno, la  Fiscalía   solicitó  mantener  la  decisión  por  considerarla ajustada a derecho.   

Por  considerar  debidamente  sustentado  el  recurso,    el    Tribunal    concedió    la    apelación    en    el   efecto  suspensivo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  es  competente  para resolver este  recurso   de   apelación,   ya  que  fue  interpuesto  contra  una  providencia  interlocutoria  proferida  en  primera  instancia  por  un Tribunal Superior, en  virtud de lo dispuesto en los artículos 32.3.   

De otra parte, conviene también destacar que  la  decisión impugnada, ciertamente es apelable en el efecto suspensivo, según  lo   señalado   por   el   artículo   177.4   del   Código  de  Procedimiento  Penal.   

La discusión que se suscita en el recurso de  apelación  que  ahora  se  resuelve, no se origina en lo inoportuna que podría  calificarse  a  la  solicitud  de  pruebas  elevada por la defensa, esto es, por  fuera     de     la    audiencia    preparatoria1,  sino  en la impertinencia de  tales medios de conocimiento.   

En  efecto,  el inciso 4º del artículo 344  autoriza tal excepción:   

“Sin embargo, si durante el juicio alguna  de  las partes encuentra un elemento material probatorio y evidencia física muy  significativos  que  debería  ser  descubierto,  lo pondrá en conocimiento del  juez,  quien,  oídas  las  partes  y  considerando  el  perjuicio  que  podría  producirse  al  derecho  de  defensa y la integridad del juicio, decidirá si es  excepcionalmente admisible o si debe excluirse esa prueba.”   

Frente a esta excepción esta Corporación ha  precisado2:   

“En términos generales, la audiencia del  juicio  oral  no  es  un  escenario  apropiado para solicitar pruebas, sino para  practicar    las    que    se    hubiesen    autorizado   desde   la   audiencia  preparatoria.   

2.8 Existe, sin embargo, la posibilidad de  que  ya  en  el  juicio  oral  alguna  de  las partes intervinientes solicite la  práctica  de  una  prueba,  la  cual  podrá  ser  decretada por el Juez, si se  reúnen  las  condiciones  exigidas  en  el  inciso  final del artículo 344 del  Código  de Procedimiento Penal. Es decir, que ese medio de prueba solicitado se  hubiere  encontrado  durante el desarrollo del juicio, que sea muy significativo  por   su   incidencia   en   el   juzgamiento   y   que,   por  ende,  deba  ser  descubierto.   

En tal evento, dice la norma, “oídas las  partes  y considerando el perjuicio que podría producirse al derecho de defensa  y  la  integridad del juicio”, el Juez decidirá si excepcionalmente la prueba  encontrada y solicitada es admisible o si debe excluirse.   

Un   caso  de  esta  naturaleza  podría  presentarse  cuando  de una prueba practicada en el juicio surja la necesidad de  practicar  otra;  o  cuando  en  desarrollo del juzgamiento alguna de las partes  “encuentre”  o se entere sobre la existencia de un medio de conocimiento que  antes ignoraba, por alguna razón lógica y atendible.   

No  clasifican  dentro  de  este  rango de  pruebas  excepcionales (encontradas o derivadas), aquellas que conociéndose con  antelación,   o  siendo  evidentes  y  obvias,  no  se  hubiesen  enunciado  ni  descubierto  en las oportunidades legales para ello, por causas atribuibles a la  parte  interesada  en  la  prueba;  entre  ellas,  incuria,  negligencia  o mala  fe.”   

En  punto  de  determinar  si lo que pide el  defensor  resulta pertinente o no, resulta oportuno llamar la atención sobre el  contenido   de   los   fines   de   la   prueba,  que  al  decir  del  artículo  372:   

“Las  pruebas  tienen  por fin llevar al  conocimiento   del   juez,   más   allá   de  duda  razonable,  los  hechos  y  circunstancias  materia  del juicio y la responsabilidad penal del acusado, como  autor o partícipe.”   

Ha  de  ser  claro que al ex fiscal CORREDOR  ROPERO   se  le  acusó  por  haber  otorgado  una  libertad,  a  juicio  de  la  Fiscalía,   manifiestamente  contraria  a  la  ley;  y  en  ese  orden, el  esfuerzo  probatorio  que  se realice en el juicio contra él, sólo puede estar  orientado  a  los  aspectos relacionados con la conducta punible del prevaricato  que  se  le  imputó; y no de los detalles del homicidio que originó la captura  del      señor      Viñas      Abomohor.   

Así  que  el objeto de prueba en el proceso  penal  que  se  le sigue al doctor CORREDOR ROPERO es la manifiesta contrariedad  de  la  normatividad,  producida de la orden de libertad por medio de la cual se  excarceló al indiciado del homicidio en mención.   

Por lo tanto se debe concluir que, en lo que  respecta  a  esta  actuación  penal,  resultan  abiertamente  impertinentes las  minucias  del  proceso que por homicidio en concurso con fabricación y porte de  armas       se       adelanta       contra       Viñas        Abomohor.   

Por    otra    parte,    era   carga  del  apelante  probar  el  supuesto  error   del  a   quo   cometido  en  la  decisión  impugnada,  pero  resulta  evidente  que  ni persuadió al Tribunal de la pertinencia de los  elementos  cuya incorporación persigue; ni tampoco le planteó a la Corte en la  sustentación  del  recurso  las razones por las cuales consideró pertinente su  solicitud probatoria.   

Se limitó en su alegato a calificar que la  prueba  era muy importante y trascendental para el ejercicio de su defensa, pero  sin  precisar  la  razón  de  tal  prédica;   negándole  a  la  Corte la  posibilidad     de     poder     evaluar     la     pertinencia     aludida.   

Advierte  el  artículo 375 de la Ley 906 de  2004:   

“Pertinencia.     El    elemento  material  probatorio,  la  evidencia  física  y  el  medio  de  prueba deberán  referirse,  directa  o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a  la  comisión  de  la  conducta  delictiva  y  sus consecuencias, así como a la  identidad   o  a  la  responsabilidad  penal del acusado.  También es  pertinente  cuando  solo  sirve para hacer más probable o menos probable uno de  los  hechos  o  circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un  testigo o de un perito.”   

En      efecto,      revisada  la  sustentación  del  recurso  de apelación se observa  claramente  que el recurrente no realizó   el  menor  esfuerzo  por  persuadir  a  la  Corte  de  las  razones  en que fundamentó su  conclusión  de  que  los elementos cuyo decreto solicita, son pertinentes; y en  cambio  se  observa  que si los testimonios de los policiales se van a practicar  en  el  juicio,  cualquier  petición  sobre  declaraciones  vertidas  en  otros  procesos  resultaría superflua en el entendido de que ya van a declarar en esta  actuación.   

Nada    dijo   el   apelante   sobre   la  pertinencia   del  dicho  del  señor   David  Manuel Herrera Maso (al  parecer  vigilante  del  lugar  donde ocurrió el homicidio) en relación con el  prevaricato  por acción imputado al fiscal CORREDOR ROPERO; ni la razón por la  cual   dicho   testimonio  no  fue  solicitado  oportunamente,  de  considerarse  necesario para la defensa del ex fiscal.   

Por  otra parte,  si   lo   que   se   va   a   debatir  en   este   proceso   es,  si  en  aquella  concesión  de libertad existió o no delito de  prevaricato,     poco     sería     lo    que    pudieran    aportar   al  conocimiento      del      juez     tales             elementos  adicionales.   

Las estipulaciones probatorias consensuadas  por  la  Fiscalía  y la defensa, según consta en el  acta  de  la audiencia preparatoria, están referidas  a  aceptar  como probado: a) la calidad de servidor público del acusado para la  época  de  los  hechos;  b)  la  orden de libertad emitida por éste a favor de  Samuel  Viñas; c) la identidad del procesado (tarjeta decadactilar y cédula de  ciudadanía);  d)  el  contenido  del acta de incautación del arma, suscrita el  1º  de  enero  de 2010; e) “el contenido del informe de captura en flagrancia  adiado  el  1  de  enero  de  2010”;  f)  la declaración jurada del ciudadano  puertorriqueño  Charles Anthony Rodríguez, recepcionada el 6 de junio de 2010;  g)   el   contenido  del  informe  pericial  de  necropsia  de  la  señora  Clarena Acosta;  y h) el  contenido del informe pericial balístico.   

Se  observa  entonces  que  estos  elementos  sobre  los  que versó la estipulación, ya hacen  parte  del acervo probatorio con fundamento en el cual se adoptará la sentencia  correspondiente;  convirtiéndose  tal  consideración  en  ley del proceso, por  efecto del consenso entre Fiscalía y defensa.   

Por  tal razón el dicho del señor Charlie  Antoni   Rodríguez   ya   hace  parte  del  caudal  probatorio  que  tendrá  que  ser  revisado  por  el  juez,  por  lo  que al no  justificarse  la  necesidad y trascendencia de la nueva solicitud probatoria, la  misma  se observa superflua, dado que ya se cuenta con ella como consecuencia de  la estipulación.   

Así  pues,  la  Sala  encuentra  ajustada  a  derecho   la   decisión   objeto   de   la   impugnación   y   por   tanto  la  confirmará.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

PRIMERO: Confirmar el auto apelado.   

Devuélvase   el  proceso  al  tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO         GÓMEZ   QUINTERO                                  AUGUSTO     J.     IBAÑEZ    GUZMÁN                                                        

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS             JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA                                                                               

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Según lo indicado por el artículo 374 de la Ley 906 de 2004.   

2  Sentencia de 30 de marzo de 2006, radicado 24468.     

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