33787(25-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33787  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 92.   

          Bogotá, D.C., veinticinco de marzo de dos mil diez.   

VISTOS  

         

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, define la Corte, cuál es el Juez Penal del  Circuito  competente  para  conocer  del  preacuerdo  suscrito entre el imputado  MANUEL   ANTONIO   PASTOR  ALVARADO  y  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.   

ANTECEDENTES  

Según   lo   consignado  en  el  acta  de  preacuerdo,  el  2  de  diciembre  de  2005  el  señor  Luis  Alejandro Baquero  Cifuentes,  formuló  denuncia  penal  relatando que en el mes de septiembre del  mismo  año,  su  hermano Héctor Armando Baquero Cifuentes le encargó la venta  de  un  inmueble  de  su  propiedad ubicado en la calle 75 No. 113-77 de Bogotá  D.C.,  para  lo  cual procedió a sacar el certificado de tradición, observando  con  sorpresa que en el mismo ya no figuraba como propietario su hermano sino la  señora  María Gladys Díaz Lozano, quien lo había adquirido de Edgar Villalba  Gutiérrez1,  personaje  éste  que  a  su  turno  lo compró a una persona que  suplantó  a  su hermano en la escritura pública No. 1254 de agosto 10 de 2005,  otorgada    en    la    Notaría    Segunda    del    municipio    de    Soacha,  Cundinamarca.     

Al realizarse un cotejo de huellas dactilares  por  parte  de  un  técnico  adscrito  a  la  Sijin de la Policía Nacional, se  estableció  que  la  huella  que  aparecía  como  de  Héctor  Armando Baquero  Cifuentes  corresponde,  en  realidad,  a  la de MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO.   

Capturado   PASTOR   ALVARADO,  el  25  de  septiembre  de  2009 fue presentado ante el Juez 33 Penal Municipal con función  de  Control de Garantías para la realización de las audiencias preliminares de  legalización  de captura, imputación e imposición de medida de aseguramiento.  En  la diligencia, se le imputaron los delitos de falsedad material en documento  público,   “por  haber  realizado  la  acción falsaria suplantando al verdadero dueño de este lote que  como  ya lo decía es el señor Baquero”     y     fraude    procesal,    toda    vez    que    “indujo en error al señor Registrador  de  la  Zona  Centro  porque  es  un  funcionario  público  con  funciones para  registro,  al  hacerle  registrar la anotación #8, esta venta espuria del 16 de  agosto   de   2005…”,  cargos que no admitió el imputado.   

No obstante, posteriormente, el 22 de octubre  de  2009,  el  imputado PASTOR ALVARADO suscribe con la Fiscalía un preacuerdo,  en  el  que  admite su responsabilidad en los delitos imputados, esto es, fraude  procesal  en  concurso  con falsedad material en documento público, a cambio de  que  la  Fiscalía  solicite  al Juez de conocimiento la imposición de una pena  concreta de 40 meses de prisión.   

El acta del preacuerdo, junto con la carpeta  respectiva,  se radicó ante el Centro de Servicios del Sistema Penal Acusatorio  de   Bogotá,   siendo   repartida   al   Juzgado  8º  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  con Funciones de Conocimiento de la misma ciudad, que convocó a  audiencia  para  la  verificación  del  preacuerdo  el 26 de noviembre de 2009.   

No obstante, instalada la misma, el defensor  de  PASTOR  ALVARADO  solicitó el uso de la palabra para refutar la competencia  del  Juez  de  Bogotá, alegando que el delito de falsedad en documento público  tuvo  ocurrencia  en  el  municipio  de  Soacha,  Cundinamarca, en el año 2005,  época  para  la  cual no regía en el mismo el sistema penal acusatorio, razón  por  la  cual se había vulnerado el principio de legalidad y el debido proceso,  citando  el artículo 29 de la Constitución Política y de manera genérica los  tratados internacionales.   

El  Juez  consideró  que  se trataba de una  solicitud  de  nulidad  y  como  tal le dio traslado al Fiscal, quien se opuso a  ella.  La  petición  fue rechazada por el funcionario, esencialmente, porque el  defensor  no  había  señalado  taxativamente  la causal de nulidad invocada, y  porque  consideró como un acto de deslealtad del abogado el haber prohijado una  aceptación  de  cargos mediante preacuerdo, para luego refutar la legalidad del  trámite.      

La  decisión fue objeto de impugnación por  el  mismo  defensor,  concediéndose  el recurso en el efecto suspensivo ante la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, colegiatura que en proveído del  12  de  marzo de 2010, dispuso el envío de las diligencias a esta Corporación,  tras  entender  que  lo  que  realmente  propuso  el  defensor  a  través de su  errática   argumentación  fue  una  “impugnación          de         la         competencia”  de  los Jueces del Distrito Judicial  de  Bogotá,  porque  considera  que el procesado MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO  realizó  la  suplantación  del  señor  Baquero Cifuentes cuando suscribió la  escrita  pública  1254,  hecho  que  aconteció  en  el  municipio  de  Soacha,  Cundinamarca,  argumento  que a su vez le sirvió para sustentar la vulneración  de  las  formas propias del juicio, porque para el año 2005 no había entrado a  regir la Ley 906 de 2004 en ese municipio.   

Por tales razones, concluyó el Tribunal, el  proceso  no  ha  debido  enviarse  a  esa Corporación, sino a la Corte, porque,  reitera,  se  trata  de  una  impugnación de competencia, donde se involucran a  funcionarios de diferentes distritos.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  artículo  32-4  de  la Ley 906 de 2004,  dispone  que  la  Corte  conoce  de la “definición   de   competencia   cuando   se   trate   de  aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos”,  hipótesis  última  a  la cual se acomoda la situación planteada en este asunto, en cuanto  el  defensor  de MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO considera que el competente para  conocer  del preacuerdo suscrito por su representado con la Fiscalía General de  la  Nación,  es  el  Juez  Penal del Circuito de Soacha, Cundinamarca, lugar en  donde   se   configuró   el   ilícito   de   falsedad  material  en  documento  público.   

De  igual  manera, el artículo 54 del mismo  estatuto     establece     que:     “cuando  el  juez  ante  el  cual  se  haya presentado la acusación  manifieste  su  incompetencia,  así  lo  hará  saber  a las partes en la misma  audiencia   y  remitirá  el  asunto  inmediatamente  al  funcionario  que  deba  definirla,  quien  en  el  término improrrogable de tres (3) días decidirá de  plano.  Igual  procedimiento  se  aplicará cuando se trate de lo previsto en el  artículo   286   de   este   código   y  cuando  la  incompetencia  la  proponga la defensa.”(Se ha destacado).   

         

De allí que, en primer lugar, asiste razón  al  Tribunal cuando destaca que el Juez 8º Penal del Circuito de Descongestión  con  Funciones  de  Conocimiento,  erró  en el procedimiento que imprimió a la  solicitud  de  incompetencia  que  le  presentó  el  defensor de MANUEL ANTONIO  PASTOR  ALVARADO,  pues  una  vez  éste  expresó  los  motivos  por los cuales  consideraba  que  debía  desprenderse del proceso, debió sin dilación alguna,  remitir  la  actuación a esta Corporación teniendo en cuenta que el postulante  asevera  que  es  el  Juez  Penal  del Circuito de Soacha, Cundinamarca, a quien  corresponde  adelantar  el  trámite  del  asunto  porque  una  de las conductas  imputadas tuvo ocurrencia en ese municipio.   

Pues  bien,  subsanado  el  equívoco,  en  relación  con  lo que constituye el motivo de la decisión, observa la Sala que  ciertamente  el  delito  de  falsedad material en documento público por la cual  aceptó  cargos  el procesado MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO, tuvo ocurrencia en  el  municipio  de  Soacha,  Cundinamarca,  lugar  en  el  que  se  suscribió la  escritura  pública  No.  1254  de  agosto  10  de  2005,  objeto de la falsedad  mediante  la  suplantación  del  verdadero propietario del inmueble transferido  ilícitamente a través de ese documento público.   

Pero  como  además  de  esa  falsedad,  el  procesado  aceptó  cargos  por  el  delito  de  fraude  procesal,  ocurrido con  ocasión   del  registro  de  la  espuria  escritura  pública,  acto  que  tuvo  ocurrencia  ante  los  funcionarios  de  la  Oficina de Registro de Instrumentos  Públicos  de  Bogotá,  Zona  Centro,  hecho  que  si  bien es posterior, está  inseparablemente  relacionado con la falsedad documental, en la medida en que el  registro  de  la  escritura era necesario para perfeccionar la conducta timadora  ejecutada  por el procesado, razón por la cual entre una y otra conducta se dio  el  fenómeno  de  la conexidad, que de acuerdo con el 51 de la Ley 906 de 2004,  ocurre,      entre      otras      eventualidades,      cuando      “3.   Se  impute  a  una  persona  la  comisión  de  varios  delitos,  cuando  unos  se  han  realizado  con el fin de  facilitar  la ejecución o procurar la impunidad de otros, o con ocasión o como  consecuencia   de  otro”.   

Esa situación llevaría, en principio, para  efectos  de fijar la competencia, a la aplicación de lo normado en el artículo  52 de la Ley 906 de 2004, en cuanto  dispone que:   

“Cuando  deban  juzgarse  delitos  conexos  conocerá  de  ellos  el juez de mayor jerarquía de  acuerdo  con  la  competencia  por  razón  del  fuero legal o la naturaleza del  asunto;  si  corresponden  a  la misma jerarquía será factor de competencia el  territorio,  en  forma  excluyente y preferente, en el siguiente orden: donde se  haya   cometido  el  delito  más  grave,  donde  se  haya  realizado  el mayor número de delitos; donde se  haya  producido  la  primera  aprehensión  o donde se haya formulado primero la  imputación”   

No obstante, evidencia la Sala una situación  que  imposibilita  la  aplicación de esa regla, toda vez que para el momento en  que  se  ejecutó  una  de  las conductas concursantes, la falsedad en documento  público  no  había entrado a regir en el municipio de su ejecución el sistema  penal  acusatorio de la Ley 906 de 2004, pues de acuerdo con el artículo 530 de  esa   normatividad,  el  mismo  entró  a  regir  en  el  distrito  judicial  de  Cundinamarca el 1º de enero de 2007.   

          Por  esa  razón,  la competencia por conexidad sustancial que aquí  se  presenta,  debe ceder ante el mandato superior contenido en el artículo 5°  del  Acto  Legislativo  03 de 2002, que modificó los artículos 250 y 251 de la  Constitución  Política,  para  señalar  expresamente  que el nuevo sistema de  procesamiento    “se  aplicará  de  acuerdo  con  la gradualidad que determine la ley y únicamente a  los   delitos  cometidos  con  posterioridad  a  la  vigencia  que  en  ella  se  establezca…”.   La  aplicación  del nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir  del  1° de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva. El nuevo sistema deberá  entrar  en  plena vigencia a más tardar el 31 de diciembre del 2008”.   

De  allí  que  si  la  competencia  y  el  procedimiento  acusatorio  se  definen, por mandato constitucional, tanto por la  época  de  ocurrencia de los hechos, como por el lugar donde se ejecuta total o  parcialmente  la conducta, surge claro que no puede mantenerse en este evento la  unidad  procesal  para  investigar  y  juzgar  dos  conductas  que  se rigen por  sistemas  de  procesamiento  completamente diversos, dado el lugar y la fecha de  su ocurrencia.   

         El    principio    de    legalidad    establece   que   “nadie   podrá  ser  investigado  ni  juzgado  sino  conforme  a la ley procesal vigente al momento de los hechos, con  observancia    de    las    formas    propias    de    cada   juicio”2.    Y   dada   la   distinta  caracterización  de  uno  y otro sistemas, referida -entre otros tópicos- a la  permanencia  de  la prueba, los funcionarios que intervienen, los términos para  adelantar  las  actuaciones,  la forma de interposición y trámite de recursos,  las  funciones  específicas  de  un  juez  de garantías, la imposibilidad para  llevar  a  cabo  negociaciones  de  pena,  etc.,  se  traduce  todo  ello  en la  imposibilidad  de  mantener  la  unidad  procesal  para  la  investigación y el  juzgamiento   de   las   conductas   imputadas,   aunque  se  trate  de  delitos  conexos.   

          Por  tales  razones,  la  Corte  dispondrá  la ruptura de la unidad  procesal,  para  declarar  que  la competencia para conocer del delito de fraude  procesal  imputado  a  MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO corresponde al Juzgado 8º  Penal  del  Circuito de Descongestión con Funciones de Conocimiento de Bogotá,  mientras  que  el delito de falsedad material en documento público, corresponde  al Juez Penal del Circuito de Soacha, Cundinamarca.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         

          1.   Ordenar  la  ruptura  de  la  unidad procesal, declarando que la competencia para conocer del  delito  de fraude procesal imputado a MANUEL ANTONIO PASTOR ALVARADO corresponde  al   Juzgado   8º  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bogotá,  mientras  que  el  delito  de  falsedad  material en  documento   público,   corresponde  al  Juez  Penal  del  Circuito  de  Soacha,  Cundinamarca.   

          2.  Remítase  la  carpeta  al  Juzgado  8º  Penal  del Circuito de  Descongestión  con  Funciones  de  Conocimiento  de Bogotá, para que provea lo  pertinente en relación con esta determinación.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Comuníquese y cúmplase   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Permiso  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN     

        Permiso   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA  ORTÍZ                            

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Esta  transacción  se  realizó  a  través  de  la escritura pública No. 3598 de la  Notaría 51 del Círculo de Bogotá D.C.   

2  Artículo 6º de la Leyy 906 de 2004.     

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