33351(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.° 33351  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No.  114  

          Bogotá   D.   C.,   catorce   (14)   de   abril  de  dos  mil  diez  2010   

         

VISTOS:  

La  Sala decide la petición de práctica de  pruebas,  elevada  por  el  defensor del señor ANTONIO DÍAZ LANS, requerido en  extradición.   

ANTECEDENTES:  

1.  Con  Nota  Verbal  No.  3125  de  22  de  diciembre  de  2009,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América en nuestro  país  formalizó  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano ANTONIO  DÍAZ  LANS, identificado con la cédula de ciudadanía No. 9.038.466, requerido  para comparecer a juicio por delitos federales de narcóticos.   

          2.  El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  estimó  que  el  expediente  se encontraba completo, por lo cual, con  oficio  OFI10-361-DVJ-0300  de  12  de  enero  de  2010,  lo envió a la Sala de  Casación  Penal  para lo de su competencia. Adjuntó el concepto rendido por el  Jefe  de  la Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, atinente  a  la  aplicación  en  este  caso  de lo dispuesto en el ordenamiento jurídico  penal  colombiano, por no existir tratado de extradición en vigor entre Estados  Unidos y Colombia.    

3.  Provista  en debida forma la defensa del  requerido  DÍAZ  LANS y surtido el traslado previsto por el artículo 500 de la  Ley  906  de  2004, el defensor solicitó la práctica de pruebas; el Ministerio  Público guardó silencio.   

Las pruebas solicitadas  

La defensa de ANTONIO DÍAZ LANS, dentro del  término  legal,  pide  a  la  Corte  incorporar  como  prueba  trasladada copia  “del expediente, trámite,  acervo  probatorio  y  grabaciones,  de  ser el caso, de las audiencias surtidas  dentro  del  proceso o procesos seguidos en contra de ANTONIO DÍAZ LANS por las  autoridades  jurisdiccionales  colombianas  con el fin de evitar la vulneración  de  derechos  fundamentales originados en una desafortunada validación frente a  una  doble incriminación –  violación      del      principio      NON      BIS     IN     IDEM” (sic).   

Agrega  el  apoderado,  que  su solicitud se  dirige   a   “lograr  la  improbación  de  la  extradición  del  señor  ANTONIO  DÍAZ LANS”  en razón a que el requerido se halla  “subjudice  (sic)  por los  mismos  hechos  en  nuestro  país  a  la  espera  de  obtener debida sentencia,  situación     que     debe     ser     esperada     y    constatada”  por  la  Sala  de  Casación Penal de  manera  formal  y  material, para no vulnerar los principios de dignidad humana,  presunción  de  inocencia,  debido proceso y las formas propias de cada juicio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  De  acuerdo  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política,  el  artículo  18  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000) y el artículo 490 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  906  de  2004),  la  extradición de colombianos por nacimiento  se  puede  conceder,  conforme  a  los tratados públicos o en su defecto con la  ley,  por  delitos  considerados  como  tales  dentro  de  la legislación penal  interna  que hayan sido cometidos en el exterior a partir del 17 de diciembre de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir el acto legislativo que modificó la  citada norma constitucional.   

Debido   a   que  no  existe  Convenio  de  extradición  aplicable  entre  Estados Unidos y Colombia, según lo informó el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  y  como  los  hechos que fundamentan la  solicitud  se  realizaron  entre marzo de 2007 y junio de 2009, según se afirma  en  la  acusación,  este  trámite  de  extradición  se rige por el Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),   que   empezó   a   regir   a   partir  del  1º  de  enero  de  2005.   

De conformidad con el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  la  Corte  Suprema  de  Justicia  debe  fundamentar  su concepto  exclusivamente  en  la  validez  formal  de  la documentación presentada, en la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia dictada en el extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos.   

2.  Lo  anterior  significa  que  para  ser  pertinentes,   las   pruebas   solicitadas   deben   corresponder  a  medios  de  conocimiento   eficaces,   útiles,  necesarios  y  conducentes,  y  tienen  que  relacionarse  únicamente  con  los  fundamentos  que  atañe  a  la Corte, pues  cualquier  otro  aspecto  que el interesado se proponga acreditar en el trámite  de  extradición  excede la naturaleza, alcances y limitaciones del concepto que  debe  emitir  la Sala y, por ende, las pruebas destinadas a verificar cuestiones  extrañas   al   pronunciamiento   conllevan   inexorablemente   a  su  rechazo.   

          3.  En  invariable  jurisprudencia  la  Corte  ha  reiterado  que la  extradición  es  un  mecanismo  de asistencia y cooperación judicial entre los  Estados,  mediante  el  cual  el país en donde se ha refugiado una persona para  eludir  la  acción  de  la  justicia,  la  entrega a otro en cuyo territorio ha  delinquido,  para que la someta a juicio o al cumplimiento de la pena impuesta y  evitar de ese modo la impunidad de la conducta delictiva.   

Las  leyes  colombianas  prevén  para  la  extradición    pasiva    un   trámite   mixto:   administrativo   –       judicial       –  administrativo, que asigna a la Corte  Suprema  de  Justicia  la función de emitir un concepto destinado a examinar la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  con  la  solicitud  del país  requirente,  esto  es,  si  se  reúnen  los elementos previstos en los tratados  internacionales   o   en   la  ley  interna;  si  ello  ocurriere,  conceptuará  favorablemente;  de lo contrario, opinará de modo adverso, hipótesis ésta que  obliga al Gobierno Nacional.   

Como   se   observa,  en  el  trámite  de  extradición  la Corte no asume una labor de carácter jurisdiccional.  Por  tanto,  su  función  se  restringe  a  la  confrontación objetivo formal de la  documentación presentada frente a los elementos del concepto.   

No  corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia y ejecución  de   los   hechos   investigados;   no   debe   decidir  sobre  la  tipicidad  o  antijuridicidad  de  la  conducta  del  requerido;  ni  debe opinar acerca de la  responsabilidad penal.   

Factores como los anteriores no pertenecen a  la  naturaleza del concepto de extradición, sino al proceso penal adelantado en  el  exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse por las autoridades  judiciales  del  país  requirente,  bajo el entendido que la persona solicitada  cuenta   con   todas   las   garantías   procesales   para   hacer   valer  sus  derechos.   

En síntesis, tratándose de los elementos de  la  conducta  delictiva  y  de  la  responsabilidad  penal,  la Corte Suprema de  Justicia  no  puede  interferir, a riesgo de atribuirse una jurisdicción que no  le  compete  y sustituir a las autoridades judiciales extranjeras; hipótesis en  la  cual  desbordaría  el  objeto del concepto e iría contra la soberanía del  estado solicitante.   

4.  En este orden de ideas, las pruebas cuyo  decreto,  práctica e incorporación pretende el defensor del señor DÍAZ LANS,  ninguna  relación  tienen  con  los  motivos  del  concepto,  por  tanto  deben  rechazarse por ser manifiestamente impertinentes e inconducentes.   

En  efecto  la  defensa,  en  una  breve  y  abstracta  petición,  se  limita  a  señalar  que  la Corte debe establecer de  manera  formal  y  material si los delitos por los que es reclamado el ciudadano  colombiano  corresponden  a la descripción típica de la legislación nacional,  y  para  ello  pide  se  incorpore  como  prueba  trasladada  copia “del   expediente,   trámite,   acervo  probatorio  y grabaciones, de ser el caso, de las audiencias surtidas dentro del  proceso  o procesos seguidos en contra de ANTONIO DÍAZ LANS por las autoridades  jurisdiccionales  colombianas  con  el fin de evitar la vulneración de derechos  fundamentales  originados  en  una  desafortunada validación frente a una doble  incriminación     –  violación      del      principio      NON      BIS     IN     IDEM”   (sic),   sin   ninguna  indicación  concreta   acerca  de  investigaciones  o  actuaciones  judiciales  adelantadas,  supuestamente,  por  las  autoridades  de nuestro país en contra del solicitado  por los mismos hechos que motivan el pedido de extradición.   

Así  las  cosas,  señala  la Sala que, con  relación  a  la  comprobación  de  si  los  delitos  atribuidos  en  el  país  extranjero  al  requerido  corresponden  o  no  a la descripción típica que de  tales  hechos  haga la legislación patria, es decir la existencia del principio  de  la  doble  incriminación, es un tema de derecho, el cual será resuelto por  la Corte en el momento de rendir el concepto respectivo.   

En segundo lugar, las pruebas pedidas por la  defensa,  ninguna  relevancia  o  utilidad  comportan  para  el  propósito y la  finalidad  de  este  trámite, según se establece del contexto de la solicitud,  máxime  que  el  peticionario  se  limita  a  señalar  la  improcedencia de la  extradición  bajo el supuesto de que el señor DÍAZ LANS se halla “subjudice  (sic)  por los mismos hechos  en  nuestro  país  a la espera de obtener debida sentencia, situación que debe  ser  esperada y constatada”,  aspectos     que     según     el     apoderado,    se    deben    “establecer   de   manera   formal   y  material”, para comprobar  sus  afirmaciones  y no violar el principio del non bis  in ídem, entre otros.   

Lo  anterior  significa que, aún cuando las  autoridades  judiciales  de  Colombia hayan adelantado investigaciones, como era  su  deber,  relacionadas  con  actividades  de  narcotráfico  como  lo alude el  defensor,  tampoco  es pertinente la práctica de la prueba solicitada porque no  se  indican los procesos y las autoridades judiciales ante quienes se tramitaron  y  la  prueba demostrativa de que se trata de los mismos hechos que sustentan el  pedido  de  extradición,  pues  solo  se  enuncia de manera vaga y genérica la  posibilidad   de   adelantamiento  de  “proceso  o procesos seguidos en contra de ANTONIO DÍAZ LANS por las  autoridades               jurisdiccionales               colombianas” de donde resulta totalmente desatinada  la pretensión del apoderado.   

De  tal manera, como los elementos de juicio  solicitados  por la defensa no están acordes con la actividad probatoria que se  cumple  en  el  trámite  judicial  de  la extradición, en la medida en que con  ellos  no  se  aporta  nada nuevo o útil a la actuación, por lo tanto, resulta  imperiosa su negación.   

En  estas  condiciones  y  por  cuanto no se  requiere  la  práctica de pruebas de oficio, de conformidad con lo previsto por  el  artículo  500  de  la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento   Penal),   se   dispone   que  por  la  Secretaría  de  la  Sala se corra traslado por el término de cinco (5) días a  los interesados, para que presenten los alegatos respectivos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.   Negar   la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por el defensor del requerido, ANTONIO  DÍAZ LANS.   

2.  De conformidad  con  el  artículo  500  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, se  dispone  correr  traslado del expediente a los intervinientes para que presenten  alegatos.   

Notifíquese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                                           SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN   

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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