32789(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32789  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  120  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de abril de dos  mil diez (2010)   

V I S T O S  

La  Corte  se  pronuncia  sobre  el memorial  suscrito  por el defensor del hoy  condenado JAIRO  DURÁN  CÓRDOBA,  a  través  del  cual  solicita  la  aclaración de la decisión del 9 de diciembre de 2009.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  A  través de auto del 9 de diciembre de  2009,  la Corte inadmitió la demanda de casación formulada por el defensor del  procesado  JAIRO  DURÁN  CÓRDOBA,  quien  fuera  condenado en los fallos d88mk  ,k                 e  instancia  como  autor  de  las conductas punibles de falsedad ideológica en  documento público, en concurso homogéneo y sucesivo.   

2.  El  entonces  apoderado  del  procesado  planteó  dos  cargos,  así: uno principal por vía de la nulidad, la cual hizo  consistir  en  el  desconocimiento  al debido proceso por no haberle imputado la  fiscalía  al  investigado -en su indagatoria- el concurso homogéneo y sucesivo  de  conductas  punibles  y,  no  obstante dicha omisión, haberlo deducido en la  acusación.   Y  mediante  un  cargo  subsidiario  propuso la inconsonancia  entre  la  acusación  y el fallo, pues este último  condenó al procesado  por  el  concurso  homogéneo  y sucesivo de comportamientos punibles, cuando la  primera  –según aseguró el  impugnante-  nada  mencionó  de  esa  modalidad  de  concurrencia  de conductas  punibles.   

3.  A  su  turno,  la  Sala apreció que los  razonamientos  que  sustentaron  cada  uno  de  los cargos no cumplieron con los  presupuestos  de debida y suficiente argumentación, al tiempo que desconocieron  la   realidad   procesal,   motivo   por  el  cual  resultaron  intrascendentes.   

SOLICITUD DE ACLARACIÓN DEL AUTO INADMISORIO  DE LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Mediante  escrito radicado en la Secretaría  de    la    Sala    Penal    el   18   de   diciembre   de   2009   –misma  fecha  en  que  se  surtió  la  notificación  por  estado-,  el  nuevo  apoderado  del  condenado  JAIRO DURÁN  CÓRDOBA  solicita  a la Corte la aclaración del auto inadmisorio de la demanda  de casación, en los siguientes asuntos:   

1.  El  defensor  empieza  por  decir que el  estudio  de  la  Sala  debe  ceñirse  a  los aspectos formales de la demanda de  casación  y no al análisis de los cargos, pues sobre éstos ha de pronunciarse  la   sentencia.   Así,  precisa  que  “como  la  demanda  cumple los requisitos formales surge evidente que  debió       ser       admitida      (…)  razones por  las   cuales   habrá   de  aclararse,  como  en  efecto  muy  comedidamente  lo  solicitamos,  más  si conforme al art. 228 de la Constitución Política en las  actuaciones       prevalecerá       el      derecho      sustancial”.   

A  partir  de  lo  anterior, el memorialista  afirma  que  en  el  trámite  del proceso existieron graves irregularidades que  incidieron  en  su  resultado,  las  cuales  ameritan  la  declaración  de  las  nulidades  solicitadas  en  el  libelo de casación.  Pide, además, que se  aclare  cuáles  fueron  los yerros trascendentales de la demanda con fundamento  en  los  cuales  la Sala desestimó las graves irregularidades de que adolece el  proceso,  y  apreció  que carecen de la connotación necesaria para disponer la  nulidad.   

2.  Agrega  que  la  inconsonancia entre los  cargos  y el fallo debe remediarse a través de una sentencia, y no por medio de  un      auto     interlocutorio     “como    lo    es    el    solicitado    en   aclaración”.   Insiste  en las anomalías que  recayeron   en   la  indagatoria  del  entonces  investigado,  las   cuales  –dice-  han de permitir la  nulidad   de   esa   pieza  procesal,  “por  lo  tanto,  el  proveído  en  petición  de  aclaración  debe  manifestar  las  razones  que  condujeron  a  la  judicatura  a  desestimar  tal  principio       de      juzgamiento”.   

3.  “Por     lo     tanto    –concluye  el  apoderado-  se ruega a la H.  Sala  se  emita  aclaración  si  estas  nulidades  tienen  o  no  la suficiente  connotación  para  ser  objeto  de  estudio  en  sede  de casación”,  como  también  que  se le expliquen  “las  consideraciones  que  llevaron  a  concluir  que en la actuación desplegada no se vulneraron derechos  fundamentales”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Ante  todo, es preciso señalar que a la  Sala  le  asiste  competencia  para  resolver  el  asunto propuesto, teniendo en  cuenta  lo  dispuesto por el numeral 1º del artículo 75 de la Ley 600 de 2000,  en asocio con el 412 del mismo Estatuto.   

Visto  el  contenido  de  la  petición  que  antecede,  desde  ya  la  Corte  anticipa  su  postura  en  el sentido de que la  aclaración   solicitada   resulta   improcedente,  como  enseguida  se  pasa  a  sustentar.   

1.  La  pretensión  de aclaración del auto  inadmisorio  de  la  demanda  de  casación,  formulada  en los términos arriba  detallados,  no  puede  ser  de  recibo,  comoquiera  que  lo  requerido  por el  memorialista  en  realidad  no es cosa distinta a un nuevo pronunciamiento sobre  los  cargos  del  libelo, respecto de asuntos que en la decisión de inadmisión  fueron  cabalmente sustentados.  En estas condiciones, bien puede afirmarse  que   la   solicitud   del   abogado  se  encamina  a  obtener  de  la  Sala  un  pronunciamiento  ‘en cuarta  instancia’ que reabriría,  una vez más, el debate jurídico.   

El  requerimiento  de  aclaración  incoado  consiste,  entonces, en una discrepancia con la determinación de fondo adoptada  por  la  Corte en el auto del 9 de diciembre pasado, conclusión que surge clara  tras   apreciar   cómo   el   defensor   insiste   ahora  en  que  “la   demanda   cumple  los  requisitos  formales”,  con  lo  que  desconoce el sentido de la decisión reseñada.    

2. En particular, el nuevo apoderado denuncia  que  la Corporación, a través del auto inadmisorio de la demanda de casación,  adoptó  decisiones  que  ha  debido  tomar  en  la  sentencia  de casación. Al  respecto,  la  Sala tiene que decir -conforme lo ha decantado su jurisprudencia,  y  lo  plasmó  claramente en el auto del 9 de diciembre de 2009- que uno de los  presupuestos  de admisibilidad del libelo que sustenta el recurso extraordinario  de  casación  hace  referencia  a  que los razonamiento en él contenidos deben  centrarse   en   el  ataque  a  irregularidades  relevantes,  pues  –reitera  la  Corporación  sus palabras  contenidas  en  el  auto  en  mención- “el  mecanismo  extraordinario  de  impugnación está limitado a los  posibles  errores  ostensibles  y  trascendentes  que  se  pueden  cometer en el  proceso”.    

Es de esta manera como se plasma el principio  de  trascendencia que rige la  casación  y  que, así mismo, ha de orientar la debida  fundamentación   de  la demanda que aspire a ser  admitida a esta sede.    

De  manera  que  si la Sala, al analizar los  presupuestos  de admisibilidad de los cargos, hizo pronunciamientos referentes a  la  naturaleza  de  las  supuestas anomalías que puso de presente el censor, no  fue  –como hoy lo asegura el  memorialista-  con  el  ánimo  de  emitir  un  fallo  de casación disfrazado  de  auto  inadmisorio, sino de  verificar    el    cumplimiento    de   la   exigencia   de   una   debida  y  suficiente  argumentación,  de  cara   al   principio   de  trascendencia.   

Es  únicamente respecto de lo antedicho que  el  auto inadmisorio de la demanda de casación del pasado 9 de diciembre merece  algún  comentario,  mas  no  a  título  de aclaración, adición o corrección  –sino  más  bien como una  acotación  pedagógica-  pues  en  dicha  providencia  no se aprecia oscuridad,  yerro,  indeterminación  u  omisión  argumentativa  alguna  en lo referente al  fundamento,  naturaleza y principios que orientan el recurso de casación, ni en  lo  que  respecta  a  las  razones  por  las  cuales  la  Corporación resolvió  inadmitir  los cargos formulados, razones que -al contrario de lo que asegura el  apoderado- aparecen de sobra sustentadas.    

3. Dígase, por otra parte, que a través de  la  petición en estudio, el togado desconoce los precisos motivos que, conforme  el  artículo  412  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  20001,  permiten la  corrección,  aclaración  o  adición  de  la  sentencia,  motivos que se hacen  extensivos  al  auto  inadmisorio  de  la  demanda  de casación, dado que es la  decisión  de  cierre  del  debate  procesal  y,  por  lo  tanto,  da curso a la  ejecutoria  formal  y  material   de  la decisión de fondo que resuelve el  litigio de manera definitiva.   

4.  Es  así  que  -concluye  y  reitera  la  Corporación-  a  través  de  la  solicitud de aclaración que formula el nuevo  apoderado  del  hoy condenado DURÁN CÓRDOBA, no se pretende cosa diferente que  promover   un   pronunciamiento  sobre  temas  que,  sin  desbordar  atribución  constitucional  o  legal  alguna,  fueron  ya debatidos por la Corte y han hecho  tránsito a cosa juzgada.    

Por lo tanto, la Sala habrá de abstenerse de  emitir  la  aclaración  que  peticiona  el  abogado  en  representación  de su  poderdante.   

5.  Por  último,  es necesario precisar que  contra  esta  determinación  no  procede  recurso  alguno.  Así mismo, la  petición  de aclaración formulada, así como el trámite de su resolución por  la  Corporación,  no tienen la virtud para reabrir término procesal alguno, ni  afectan   la   ejecutoria   de  la  decisión  de  fondo  emitida  por  aquella.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E:  

1.    NO  ACLARAR  el  auto  inadmisorio  de la demanda del 9 de  diciembre  de  2009,  en  los  términos que solicita el apoderado del condenado  JAIRO DURÁN CÓRDOBA.   

2.           PRECISAR  que  el  trámite  surtido  con  posterioridad  a  la ejecutoria de la sentencia de casación reseñada no reabre  término procesal alguno.   

3.   Contra  esta  decisión  no procede ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                                                      SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                   AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

       Secretaria     

1  “   RTICULO  412.  IRREFORMABILIDAD DE LA SENTENCIA.La sentencia  no  es  reformable  ni  revocable  por  el mismo juez o sala de decisión que la  hubiere  dictado,  salvo en caso de error aritmético,  en   el   nombre   del   procesado   o   de  omisión  sustancial  en  la  parte  resolutiva.  Solicitada la corrección aritmética, o  del  nombre  de las personas a que se refiere la sentencia, la aclaración de la  misma  o  la adición por omisiones sustanciales en la parte resolutiva, el juez  podrá  en forma inmediata hacer el pronunciamiento que corresponda.”     

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