33680(23-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  33680   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No.198  

Bogotá  D.C., junio veintitrés (23) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

La  Sala  emprende  el  examen  sobre  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional    allegada    por    el    defensor   del   procesado   ELVER   CONTRERAS   PÉREZ,   contra   la  sentencia   de   segunda   instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  el  3  de  noviembre  de 2009, confirmatoria de la dictada el 30 de  agosto  de  la  misma  anualidad  por  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de  la  capital  Santandererana,  por cuyo medio lo  condenó,  junto  con  otros  procesados,  como autor penalmente responsable del  concurso    de   delitos   de   hurto   agravado   y   falsedad   en   documento  privado.   

HECHOS  

Los    sucesos    que   motivaron   este  diligenciamiento  fueron  adecuadamente sintetizados en el fallo del Tribunal en  los siguientes términos:   

“En el año 2006,  JAZMÍN  LOZADA  ULLOA  entregó  un cheque por $46.000.000 a la mensajera de la  oficina  LESELIA  SÁNCHEZ,  quien  se  apoderó  de  dicho título valor. Entre  diciembre  de  ese  año y enero de 2007, ésta contactó a WILLIAM FERNEY ROJAS  para  cambiar  el  cartular, quien convino con JAIRO ENRIQUE PITA, que trabajaba  en  la  oficina,  para  que  confirmara  el  giro  y  autorizara el pago, lo que  efectivamente  se hizo. Posteriormente se convino con ELVER CONTRERAS simular la  compra  de un automotor con la compraventa de JORGE ELIECER VEGA, consignándose  el  cheque  en  la  cuenta  personal de éste último, elaborándose un contrato  falso para esos efectos”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia celebrada en el Juzgado Catorce  Penal  Municipal  de  control  de  garantías  de  Bucaramanga,  el  funcionario  impartió  legalidad  a la captura del mencionado ciudadano y otros, oportunidad  en  la  cual  la  Fiscalía les imputó, asistidos por su defensor, la comisión  del  concurso de delitos de hurto agravado (numeral 2º y 10º del artículo 241  y  1º del artículo 167 de la Ley 599 de 2000) y falsedad en documento privado,  amén  de que solicitó les fuera impuesta medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

Como  los  incriminados  se  allanaron a los  cargos,  el asunto fue remitido por reparto al Juzgado Quinto Penal del Circuito  con  funciones  de  conocimiento de Bucaramanga, despacho que el 31 de agosto de  2009  profirió  fallo, por medio del cual condenó, entre otros, a CONTRERAS  PÉREZ  a  la pena principal de  treinta  y  ocho  (38) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso y al pago de  la   correspondiente   indemnización   de  perjuicios,  como  autor  penalmente  responsable  del concurso de delitos objeto de acusación. En el mismo proveído  le  fue  negada  tanto  la  condena  de ejecución condicional, como la prisión  domiciliaria.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  lo  confirmó  en  lo  sustancial  mediante  sentencia  del  3  de  noviembre  de  2009,  decisión contra la cual la defensa  interpuso  recurso extraordinario de casación y allegó en tiempo el respectivo  libelo.   

LA DEMANDA  

El   demandante   expresa   que  interpone  “ACCIÓN DE CASACIÓN” en  contra   del   fallo   del   Tribunal   por   interpretación   errónea  de  la  ley.   

          En  el desarrollo de la censura aduce que los falladores incurrieron  en  indebida  aplicación del artículo 38 de la Ley 599 de 2000 al ponderar los  factores  objetivos  y  subjetivos para que su asistido se hiciera acreedor a la  prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

          Añade  que su representado colaboró desde el primer momento con la  justicia  y  no  permitió  el  desgaste  del  aparato judicial, amén de que su  desempeño   personal,  laboral,  familiar  y  social  permite  inferir  que  no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad  ni  evadirá  el  cumplimiento  de  la  pena.   

          Afirma     que     el     Tribunal    niega    el    “surrogado”   (sic)  penal  teniendo  en  cuenta   el   factor   subjetivo,  pero  no  analiza  la  modalidad  del  hecho,  “es  decir  el sensor (sic)  no   hace   un   análisis   profundo   sobre   este  tópico”.   

Con base en lo expuesto, el censor solicita a  la  Sala  casar  la  sentencia impugnada, a fin de conceder a su “representada     (sic)     el      surrogado     (sic)      Penal      DE     LA     PRISIÓN     DOMICILIARIA”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene  dilucidado la Sala que si bien la Ley  906  de 2004 no distingue entre recurso de casación por la vía común y por la  discrecional  en  cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima  del  delito  para  acceder  a  dicha  impugnación,  es claro que corresponde al  resorte   del  recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las  censuras  el  acatamiento de las  exigencias    de    lógica    y    pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en  casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se  inadmitirá el libelo “si  el   demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se advierta que  no   se   precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso”.   

Efectuadas  las anteriores precisiones, para  comenzar  advierte la Sala que el recurrente se equivoca acerca de la naturaleza  jurídica   de   este   medio  de  impugnación  al  referir  que  se  trata  de  “la     ACCIÓN     DE     CASACIÓN”,  cuando  en  verdad  corresponde  a un recurso extraordinario e  interno  de  control  jurisdiccional  sobre la legalidad y constitucionalidad de  las      sentencias     de     segundo     grado1, a diferencia de cuanto ocurre  con  las  acciones,  v.g.  de  revisión  o  de  tutela,  las cuales constituyen  mecanismos  externos al proceso y naturalmente, cumplen unos cometidos diversos,  la  primera  se  orienta  a asegurar que la verdad declarada en el proceso final  mediante  una decisión ejecutoriada sea justa, en tanto que la segunda pretende  garantizar   el   amparo  inmediato  de  los  derechos  fundamentales  frente  a  eventuales violaciones o amenazas.   

          De  otra  parte  encuentra la Sala que si bien el demandante plantea  la  interpretación errónea de la ley, acto seguido se refiere a la aplicación  indebida  del  artículo  38 de la Ley 599 de 2000, de modo que su ambigüedad y  confusión  no  permiten a la Sala establecer con precisión en qué consiste el  reparo,  amén  de  que  no  atina  a  señalar  la  causal  en la cual funda su  inconformidad  y  tanto  menos  precisa  si  deplora  la  violación  directa  o  indirecta de la ley sustancial.   

          La   violación   inmediata  tiene  lugar  cuando  a  partir  de  la  apreciación  de  los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los falladores omiten aplicar la disposición que se ocupa de  la  situación  en  concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los  hechos   probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan  efectos    diversos    o    contrarios    a    su   contenido   (interpretación  errónea).   

La vulneración mediata o indirecta acontece  cuando  los  funcionarios  yerran  al apreciar la prueba, bien sea porque pese a  obrar  en  el  diligenciamiento  no fue valorada (falso juicio de existencia por  omisión);  ya  porque  sin  figurar  en  la  actuación  supusieron  que  allí  aparecía  y  la  tuvieron  en  cuenta al momento de adoptar su decisión (falso  juicio   de   existencia   por   suposición);   ora   porque   al  considerarla  distorsionaron  su  contenido  cercenándola,  adicionándola o tergiversándola  (falso  juicio  de  identidad);  también,  cuando sin incurrir en alguno de los  errores  referidos  derivaron  del medio probatorio deducciones que contravienen  los  principios  de la sana crítica, esto es, los postulados de la lógica, las  leyes    de    la    ciencia   o   las   reglas   de   la   experiencia   (falso  raciocinio).   

          Los  errores  de  derecho  tienen  lugar   cuando  se  niega  a  determinado  medio  probatorio  el  valor conferido por la ley o se le otorga un  mérito  diverso  al atribuido legalmente (falso juicio de convicción), o bien,  cuando  los  falladores  al apreciar alguna prueba la asumieron erradamente como  legal  aunque  no  satisfacía  las exigencias señaladas por el legislador para  tener   tal   condición,  o  la  descartaron  aduciendo  de  manera  errada  su  ilegalidad,  pese a que se cumplieron cabalmente los requisitos dispuestos en la  ley para su práctica o aducción (falso juicio de legalidad).   

Como  viene  de  verse,  es  claro  que  el  demandante  no  se  sujetó  a  ninguna  de  las  referidas estructuras de orden  lógico  y  argumentativo, todo lo cual permite establecer que se desentiende de  su  deber  de  señalar  la  causal  y  desarrollar  los cargos de sustentación  (artículo 184 de la Ley 906 de 2004).   

          Finalmente  se  constata  que  el  defensor  se limita a exponer sin  mayor  fundamentación  su personal ponderación jurídica del asunto, olvidando  que  el  fallo  se  encuentra  revestido  de  la  doble presunción de acierto y  legalidad  y  que  su  controversia  en  este  estadio  sólo  puede  efectuarse  denunciando  errores  concretos de los falladores en la declaración de justicia  cuestionada.   

Las  mencionadas  falencias    en    el  discurrir   del   censor  imposibilitan  a  la  Sala  acometer  el  estudio  del  libelo,    pues    si  éste   no   corresponde   a  un  alegato  de  libre  confección,  su  presentación  con  base  en  meros  enunciados  inexplicados  y  sin  atenerse a alguna de las reglas  lógicas  y  argumentativas  que  lo  gobiernan, obliga a la Sala a inadmitir la  demanda  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  pues  en  virtud del principio de limitación propio del trámite casacional, la  Corte   no   se   encuentra   facultada   para   enmendar   tales   equívocos.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos  o  garantías  del  acusado, como para adoptar la decisión de superar  los  defectos  de la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º  del artículo 184 de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito2, como sigue:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  cuyo  ejercicio  corresponde  al  demandante,  dentro  de  los  cinco  (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decida   inadmitir   la  demanda  de  casación,  con  el  fin  de  provocar  la  reconsideración  de  lo  decido.  También  podrá ser ejercitado oficiosamente  dentro  del  mismo  término por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para  la  Casación Penal –  cuando  el  recurso  de  casación no hubiera sido interpuesto por un Procurador  Judicial  –, el Magistrado  disidente,  el  ausente  de  los debates o quien no haya suscrito la providencia  inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  ELVER  CONTRERAS  PÉREZ por  las razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

        Comisión      de  servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Sentencia C-590 del 8 de junio de 2005.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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