34851(20-10-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 34851  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Aprobado Acta No. 337  

Bogotá, D. C., veinte (20) de octubre de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  integrada  por  Conjueces y  Magistrados  el  impedimento  manifestado  por  los  doctores SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO, JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS y YESID RAMÍREZ  BASTIDAS,  invocado  con  fundamento  en el artículo 99, numeral 4º, de la Ley  600  de 2000, para conocer de la acción de revisión instaurada por la Sociedad  Extractora Bella Esperanza Limitada, a través de apoderado.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1. El 16 de abril de  2002,  en  el  Municipio  de Ciénaga (Magdalena) frente al parqueadero WILLCAR,  aproximadamente  a  las  4:30 de la tarde, colisionaron los vehículos camioneta  Mazda,  modelo  1992,  conducida  por  JOSÉ  RAFAEL  RODRÍGUEZ  CORONADO  y la  motocicleta  Honda  C-70  de  placas NOB-76 a cargo de Giovanni de Jesús Castro  Fontanilla,  quien falleció luego de ser trasladado a la clínica Mar Caribe de  Santa Marta.   

2. La Fiscalía Sexta  Delegada  de  Ciénaga  (Magdalena),  profirió resolución de acusación por el  delito  de  homicidio  culposo  en asunto de tránsito en contra de JOSÉ RAFAEL  RODRÍGUEZ CORONADO el 30 de mayo de 2003   

3. El 17 de marzo de  2004  se  emitió sentencia condenatoria en disfavor del procesado por el delito  por  el cual fue acusado, y ésta fue impugnada ante el superior, quien decretó  la nulidad de lo actuado el 23 de febrero de 2005.   

4.  Frente  a  las  anteriores  decisiones fue interpuesta demanda de tutela ante esta Corporación,  acción  constitucional  resuelta  en  fallo de 22 de junio de 2005 con ponencia  del   H.   Magistrado   Sigifredo   Espinosa   Pérez,  amparando  los  derechos  fundamentales  “ al debido proceso y sus correlativos  de  defensa  y  contradicción  cuya  protección y restablecimiento reclaman el  sentenciado,  José  Rafael  Rodríguez  Coronado,  y  al  apoderado del tercero  civilmente  responsable  dentro  del trámite procesal adelantado contra aquél,  la sociedad comercial Extractora Bella Esperanza Ltda..”   

5.  El  26 de julio  siguiente,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Ciénaga (Magdalena)  condenó  a  JOSÉ  RAFAEL RODRÍGUEZ CORONADO a la pena de treinta y seis meses  de  prisión,  multa de veinticinco salarios mínimos legales mensuales vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término  de la principal, por el delito de homicidio  culposo en accidente de tránsito.   

6.   La  anterior  determinación  fue  impugnada  por  la  defensa  y  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable,  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de  Santa Marta la confirmó en su integridad el 12 julio de 2006.   

7.   Ahora,   el  apoderado   del   tercero  civilmente  responsable  Extractora  Bella  Esperanza  Limitada,  presenta  demanda  de  revisión contra el fallo que condenó a JOSÉ  RAFAEL  RODRÍGUEZ  CORONADO, alegando la causal tercera del artículo 220 de la  Ley  600 de 2000, la cual reza “cuando después de la  sentencia  condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado  o su  inimputabilidad”.   

8.  Correspondió en  reparto  dicha  acción  al  H.  Magistrado  Jorge Luis Quintero Milanés, quien  junto  con  los  doctores  Sigifredo Espinosa Pérez, Alfredo Gómez Quintero, y  Yesid  Ramírez  Bastidas,  en proveído de 15 de septiembre pasado manifestaron  estar  impedidos  en  razón  al instituto de la tutela en el cual realizaron un  estudio  del  trámite, advirtiendo que existía una irregularidad con relación  a  la  notificación  de la sentencia, razón por la cual se procedió al sorteo  de conjueces.   

CONSIDERACIONES  

Acorde con los artículos 103 y 104 de la Ley  600  de  2000,  del impedimento manifestado por un Magistrado conocen los demás  que  conforman  la  Sala  respectiva  y  si  la  causal  comprende varios de sus  integrantes el trámite se resolverá conjuntamente.   

La  Corte se pronunciará en relación con la  manifestación  plural  de  inhibición en este caso, contándose para el efecto  con  Conjueces,  designados a raíz de la desintegración del quórum decisorio,  artículo 54 numeral 4º de la Ley 270 de 1996.   

Los  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ,  ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO,  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS  y  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  invocan  la  causal  4ª  del  artículo  99  de  la Ley 600 de 2000,  señalando   que   por   razón   del   instituto   de  la  tutela  “realizamos  un estudio del trámite, advirtiendo que existía una  irregularidad con relación a la notificación de la sentencia”.   

Es necesario anotar que en torno al alcance de  la  hipótesis  impeditiva prevista en la norma en cita, la jurisprudencia de la  Corte  ha  señalado  que  no  toda  opinión  anterior  conduce  a  marginar al  funcionario  del conocimiento del proceso, sino sólo aquel juicio emitido extra  procesalmente,  siempre  y  cuando  recaiga  sobre  aspectos  trascendentales  o  sustanciales.   

Tal  criterio  se advierte en el razonamiento  consistente  en  que el ejercicio de las funciones asignadas por la ley no puede  al   mismo   tiempo   configurar   circunstancia  que  impida  luego  asumir  el  conocimiento del asunto.   

Al   respecto   la   Sala   ha   señalado  que:   

“…sobre el particular se precisó en auto  de  diciembre  19  del  2000,  reiterado  en los mismos  términos  el  25 de junio (de 2.002), … que no toda opinión o concepto sobre  el   objeto  del  proceso  origina  causal  impediente,  pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de  tal  entidad  o naturaleza que vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de  ser  objeto  de  decisión.  No  es  aquella  opinión  expresada por el juez en  ejercicio   de   sus   funciones,   exceptuado   el   evento   de   ‘haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata’,  porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de que la facultad que la ley otorga al  juez  para  cumplir su actividad judicial a la vez lo inhabilita para intervenir  en  otros  asuntos de su competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la  lógica                 justifica”1.   

En  pronunciamiento posterior reiteró dicho  criterio  en  los  siguientes  términos:            

“En  tanto  que las opiniones surgidas del  ejercicio  funcional  y  de los deberes emanados de la actividad funcional no se  erigen  en  motivo de impedimento, tampoco lo serán aquellas que guardan alguna  relación  con  asuntos  sometidos  con posterioridad a su conocimiento bajo los  supuestos  de  que  ellos  ofrecerían  una  visión  anticipada de los mismos y  afectarían  su  independencia  de  análisis,  cuando no están referidas a sus  aspectos sustanciales.   

“La      afinidad     –se  ha  dicho-  de la opinión emitida  por  el juez con el tema o la materia sometida a su consideración no compromete  la  imparcialidad  ni  amerita su separación del proceso, así provenga como en  el  caso sometido a consideración del conocimiento previo de un juicio del cual  se  derivó éste pero sin que se debatiera la responsabilidad penal  de la  que   no   se   encontraba   vinculada   a   él”2.    

Más  recientemente  la  Corte  ratificó su  punto de vista al señalar:   

“De  manera pues que no cualquier opinión  tiene  la  virtualidad  de  separar  al  juez del conocimiento del asunto, sólo  alcanzará  esa fuerza aquella que por su entidad y naturaleza pueda comprometer  la  imparcialidad  y  ponderación  del  funcionario,  por constituir un acto de  prejuzgamiento   sobre   el   hecho   que   le  corresponde  decidir3.   

“Así las cosas  para  efectos  de  la Ley procesal del 2000, no alcanza a configurar impedimento  la  opinión  que  haya  expresado  en  el  ejercicio  de  sus  funciones  o  en  cumplimiento        de        su        deber4,  excepto  que  haya  sido él  mismo  el  que  dictó  la  providencia  cuya  revisión se trata”5.   

Así,  no  se advierte que los H. Magistrados  estén  impedidos  para  conocer del presente asunto, pues su criterio no quedó  comprometido  cuando  participaron  en  la  adopción  de  la  acción de tutela  proferida dentro de ésta actuación.   

De una parte, porque la referida opinión fue  manifestada  en el marco de sus funciones judiciales. En segundo lugar porque la  decisión  allí  emitida  no comprendió el análisis de la responsabilidad del  aquí  procesado  y de lo que propone el demandante en la acción de revisión y  mucho  menos aspectos relacionados con la tipicidad y antijuridicidad del delito  por  el  cual  se  condenó  a  JOSÉ  RAFAEL  RODRÍGUEZ CORONADO a una pena de  prisión  y  al  tercero  civilmente  responsable  al  pago  de  los  perjuicios  materiales  y  morales  ocasionados.  En  tercer  lugar por cuanto la acción de  tutela  simplemente  ordenó  al  Tribunal  Superior  de  Santa  de  Santa Marta  “…la    notificación   de   la   determinación  invalidatoria  impartida  en el propio texto de la decisión no comunicada a los  sujetos procesales… “   

Acerca de este último aspecto, se observa que  la   valoración   efectuada  por  la  Sala  en  aquella  oportunidad  única  y  exclusivamente  se  centró  en  determinar  la  conculcación  de  los derechos  fundamentales  atinentes  a  la  falta de notificación de los accionantes de la  decisión  que invalidó la actuación del Juzgado Primero Penal del Circuito de  Ciénaga.   

Así  las  cosas,  al  no estar demostrada la  causal   de   impedimento   invocada,   habrá   de   declararse   infundada  la  manifestación  de  inhibición  objeto de examen. Por consiguiente se ordenará  devolver  de  inmediato  este proceso al Despacho del Doctor JORGE LUIS QUINTERO  MILANÉS, a quien originalmente correspondió en reparto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.   DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los  Honorables  Magistrados  de  esta Corporación, doctores,  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO  y  JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS para intervenir en estas diligencias.   

2.           DEVOLVER  de  inmediato  el  proceso al Despacho del Doctor JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS, para  lo de su cargo.   

3.  Contra  la  presente determinación no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

FERNANDO    ENRIQUE   ARBOLEDA   RIPOLL                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

Conjuez                                                                             Magistrado-       Comisión      de  servicio   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                WILLIAM      MONROY  VICTORIA           

Magistrado                                                                 Conjuez   

CARLOS    PRIAS    BERNAL                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Conjuez-Excusa  justificada                                                                  Magistrado                                                       

LUIS  GONZALO VELÁSQUEZ POSADA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Conjuez                                                                         Magistrado           

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Radicación 19756.   

2 Auto del 18 de octubre de 2005, radicado 24346.   

3 Auto  20 de octubre de 1992, radicado 7899.   

4 Auto  1º de diciembre de 1987, radicado 2386.   

5 Auto  del 22 de abril de 2009, radicación 31598.     

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