33648(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33648  

  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado Acta N° 114  

Bogotá, D. C., catorce (14) de abril de dos  mil diez (2010)   

V I S TO S  

La  Corte se pronuncia sobre el recurso   de   hecho  interpuesto  por  el  apoderado  de  la  parte  civil, en representación de Miryam Urueña de Ospina,  contra  el auto del 14 de enero de 2010, por medio del cual el Tribunal Superior  de  Barranquilla  negó  la  concesión  del recurso extraordinario de casación  formulado  por  el  aludido  sujeto  procesal respecto de la decisión del 27 de  octubre  de  2009 que, a su vez, declaró la prescripción de la acción penal y  ordenó la cesación de procedimiento.   

A N T E C E D E N T E S  

De  la  actuación  remitida por el Tribunal  Superior de Barranquilla se extraen los siguientes:   

1.  El Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Barranquilla,  a  través  de  sentencia de primera instancia del 22 de abril de  2009,  absolvió  del  comportamiento  punible  de  fraude  procesal  a Teobaldo  Guillén Valdés y Pedro Nel Ospina Walteros.   

2.  Inconforme con la decisión absolutoria,  el  apoderado  de la parte civil formuló recurso de apelación ante el Tribunal  Superior de Barranquilla.   

3. Encontrándose las diligencias ante dicha  Corporación  a  la espera de desatar el recurso de alzada, el aludido Tribunal,  mediante    auto    del     27    de    octubre   de   2009,   declaró   la  prescripción  de  la  acción  penal  y  ordenó  la  cesación  de  procedimiento a favor de los procesados.  Dicha   providencia   fue   notificada   por   estado   del   5   de   noviembre  siguiente.   

4.  Contra  la  determinación  referida, el  apoderado  de  la  parte  civil  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación;  el  Magistrado Ponente  Tribunal,   tras  considerar   que  el  recurso  solamente  procede  contra  sentencias  de  segunda  instancia  y  no  contra  los  autos  que  declaran  la  prescripción,  se  abstuvo  de concederlo, según auto del 18 de noviembre de 2009.   

5.  Así  las  cosas,  el  25  de  noviembre  siguiente,  el  apoderado  de  la  parte civil, con apoyo en la normatividad del  decreto   2700   de   1991,   formuló   recurso   de  hecho  en  contra  de la decisión del 18 de noviembre  que  negó  la  concesión  del  recurso  de casación.   

6.  El  26  del  mismo  mes y año, luego de  detectar  una  irregularidad en el trámite de notificación de la decisión del  27   de   octubre,   el    Tribunal  declaró  la  nulidad  parcial  del  estado  del  5 de noviembre del  mismo  año.  En consecuencia, dispuso que se rehiciera todo el trámite de  notificación  del  auto  que  dispuso  la  prescripción de la acción penal, a  efecto  de  que  los sujetos procesales tuvieran la oportunidad de interponer en  su contra el recurso de reposición.    

En  la  decisión  reseñada,  el  Tribunal  se  abstuvo  de  pronunciarse  respecto del recurso de  hecho  formulado  por  el apoderado de la parte civil,  pues  estimó  que  la  decisión  en contra de la cual fue elevado –el  auto del 18 de noviembre que negó  la  concesión  del  recurso  de  casación-  era  inexistente, por virtud de la  nulidad declarada.   

7. Una vez más, el representante de la parte  civil  insistió  en  la  procedencia  del  recurso de  hecho  antes  interpuesto,  motivo  por  el  cual,  en  providencia  del  14  de  enero de 2010, el Tribunal Superior de Barranquilla le  respondió  que  no  era  procedente  decidir sobre ese recurso por “carencia actual de objeto”,  pues la decisión contra la cual se  formuló   –aquella  que  negó  la  concesión  de  la  casación- había sido invalidada y se tenía por  inexistente.   

8.  La  misma  decisión del 14 de enero del  año  que  avanza,  empero,  a  petición  del  apoderado  de  la  parte  civil,  se  pronunció  sobre  la  nueva  interposición  del  recurso  de  casación en contra del auto que resolvió  declarar la prescripción de la acción penal.   

9.  Así, por segunda vez, el Tribunal negó  la   concesión   del   recurso   de  casación  en  contra  de  la  providencia  prescriptiva,  pues  estimó  que  dicho  recurso no procede en contra de autos,  sino de sentencias.   

Por último, el Tribunal declaró que contra  su  determinación  procedía el recurso de hecho, conforme el artículo 208 del  Decreto 2700 de 1991, Estatuto vigente al momento de los hechos.   

10.  Con los anteriores antecedentes viene a  esta  sede  la  actuación  surtida  para resolver el recurso de hecho formulado  contra  el  auto  del  14 de enero de 2010, la cual denegó, por segunda vez, la  concesión del recurso de casación.   

ARGUMENTOS DEL RECURRENTE  

Una  vez recibidas en la Corte las copias de  la  actuación  pertinente  surtida  ante  el  Tribunal,  y  corrido el traslado  previsto  en  el  artículo  197  de  la  Ley  600  de  2000, el sujeto procesal  impugnante  se abstuvo de presentar oportunamente alegatos de sustentación, tal  como  dejó  constancia la Secretaria de la Sala Penal, a través de informe del  primero de marzo de 2010.   

De  manera  extemporánea,  7 días hábiles  después  de vencido el traslado para sustentar, el impugnante presentó escrito  a  través del cual censura las equivocaciones de apreciación probatoria en que  incurrió el sentenciador de primer grado.   

No  obstante,  lo  anterior,  al  momento de  interponer  el  recurso  de  hecho,  a través de escrito del 23 de noviembre de  2009,  el  apoderado  de  la parte civil expresó que la impugnación tenía por  objeto  “que  nuestra H.  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  penal,  resuelva  lo  pertinente y tenga mi  representada  la  oportunidad  ante  esa  Corporación de mostrar que esta causa  está         preñada        de        nulidades        insaneables”.   Así,  destaca  que  el fallo  absolutorio  fue contrario a derecho por errores en la apreciación de la prueba  y  señala  que  el  Tribunal  no  respondió  a  los  argumentos ofrecidos para  sustentar el recurso de apelación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  La  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de  Justicia    es   competente   para   desatar    el   recurso   de   hecho  (cuyo  trámite  y  finalidad  corresponde  al  de queja, en  la  Ley  600 de 2000) que llega a su conocimiento, por virtud de lo dispuesto en  los       artículos       207       a      2101  del  Decreto  2700  de  1991,  Estatuto  Procesal  aplicable  por  virtud de la reviviscencia de las normas que  regulan  el trámite de la casación, tras la declaratoria de inexequibilidad de  los   artículos   de  las  leyes  553  y  600  que  se  ocuparon  de  la  misma  materia2   

.  

2. Ahora bien, de acuerdo con lo establecido  en  el  artículo  210  del Estatuto Procesal de 1991, el recurso de hecho   procede      en      contra     de     la     decisión     del     ad-quem  que  niega  la  concesión  del  recurso  extraordinario  de  casación,  con  el  fin de que la Sala Penal de la  Corte decida si dicha negativa tiene fundamento.    

De  manera  correlativa,  la Corporación ha  precisado      que      contra      la      decisión      del      ad-quem   que   niega   el   recurso  de  casación,   procede   el  de  queja  “a   condición   de  que  se  afiance  en  motivo  diferente  a  la  extemporaneidad  de  su  presentación”3.   

En ambas legislaciones es requisito necesario  para  la  admisión  del  recurso  (artículos  209  y  197 de los ordenamientos  procesales  de  1991  y 2000, respectivamente) su sustentación ante quien está  llamado  a  decidirlo,  obligación  que  en este caso incumplió el recurrente,  como resulta notorio y que conduce a desechar el recurso.    

En estas condiciones, vistos los antecedentes  procesales  referidos  frente al contenido de las normas que regulan la materia,  la    Sala   advierte,   en   primer   lugar,   que   habrá   de   desechar  el recurso de queja formulado por  el  apoderado  de  la  parte  civil, por omisión del requisito de sustentación  ante la Corte.    

3.  Sobre  el deber que le compete al sujeto  procesal  recurrente  de  sustentar  el recurso de hecho, y la incidencia de una  omisión en tal sentido, la Sala ha dicho lo siguiente:   

“Presupuesto  necesario  para  que  el  recurso  de queja pueda ser estudiado es que el sujeto  procesal  que  lo  ha interpuesto lo sustente, exigencia que debe cumplirse ante  el  funcionario encargado de resolverlo dentro de los tres días siguientes a la  fecha  de  recibo  de  las copias, según se desprende  del  contenido  del  artículo  197 de la ley 600 de 2000, o en el momento de su  interposición,   según  ha  sido  admitido  por  la  Corte  en   doctrina  reiterada4.  Si no se sustenta en las oportunidades  indicadas,          debe          desecharse5.   

Para  que un recurso de queja pueda tenerse  por  sustentado,  no basta la presentación de un escrito cualquiera.  Es  indispensable  que  los  argumentos  que  se  aduzcan estén  relacionados  con los fines o propósitos que se buscan a través del mismo, que  en  síntesis  pueden resumirse en dos, (1) que el superior revise si el recurso  de  apelación  o  de casación fue correcta o incorrectamente denegado,  y  (2)  que ordene su concesión si el inferior se equivocó al negarlo.    

Siendo   ello   así,   el   escrito   de  sustentación   o   fundamentación   de  este  recurso  debe  indefectiblemente  encaminarse  a demostrar que la decisión que se impugna es equivocada, y que lo  procedente  era optar por el otorgamiento del recurso de apelación o casación,  según   el   caso.”6   

La solución que debe imponerse ante la falta  de  razones  encaminadas  a  justificar  la  procedencia  del  recurso denegado,  encuentra  apoyo  en  los  principios  que  rigen  la  concesión  de  cualquier  impugnación,  pues  para que esto último sea viable es necesario: i)   que   la  decisión  recurrida  sea  susceptible  de  recurso, ii)  que  éste  se  proponga  antes  del  vencimiento  de  los  términos legalmente  destinados  para  ello,  iii)  que     al     recurrente     le     asista     interés     y,     iv)   que el motivo de inconformidad  con la decisión recurrida esté debidamente sustentado.    

El  cumplimiento de este último presupuesto  resulta  decisivo,  pues  la  exposición de los motivos de inconformidad con la  decisión  atacada  determina  necesariamente aquellos aspectos sobre los cuales  el     ad-quem    puede  pronunciarse,  conforme lo enseña el principio de limitación (artículo 204 de  la  Ley  600 de 2000) y lo ha precisado la jurisprudencia de la Sala7.   

Ahora  bien,  aún  cuando  es cierto que el  recurrente  omitió la sustentación oportuna del recurso ante esta Corporación  y  ello,  por  mandato legal, obliga a desecharlo, también lo es que al momento  de  su  interposición  el  impugnante  ofreció  algunas  razones  (en  líneas  generales  las mismas que plasma en el escrito allegado por fuera del término),  las  cuales  hizo  consistir  en  los  errores  de  apreciación  probatoria que  condujeron  al  fallo  absolutorio,  lo  cual,  en  su  sentir,  generaría  una  nulidad.   

Un tal argumento no es idóneo para sustentar  el  recurso  de hecho, pues no ataca el fundamento de la decisión del Tribunal,  a  través de la cual negó la concesión de la casación.  Recuérdese que  la  Corporación  de  instancia  tomó  la  determinación  de  negar el recurso  extraordinario   en   consideración   a   que  la  decisión  de  cesación  de  procedimiento   por  prescripción  de  la  acción  penal  no  es  de  aquellas  susceptibles  de  ese  tipo  de  impugnación.  De dicho razonamiento   nada     dice     el    representante    de    la   ofendida,    sino   que   se   centra    en   lo   que   estima   son   vicios   que   recaen  en  la   sentencia  absolutoria,  como  si de un argumento de instancia se tratara.   Fue  por  ello,  precisamente, que la Corporación trajo a colación más arriba  la     cita     jurisprudencial,    en    la    cual    subrayó    –por fuera del original- la obligación  de  que los argumentos de sustentación estén estrechamente relacionados con el  objeto del recurso.   

En conclusión, la actuación permite ver que  el  recurso  de  hecho  carece  por  completo  de  una  motivación encaminada a  enseñar  lo  desacertado de la determinación adoptada por el Tribunal Superior  de  Barranquilla en el sentido de negar la concesión del recurso extraordinario  de casación.   

Más exigente se torna el cumplimiento de la  carga  procesal  que  la Sala echa de menos en tratándose de un sujeto procesal  que,  como  en  este  caso,  goza  de  la  calidad  de abogado, con conocimiento  –al menos aparente- de los  asuntos  penales  sustantivos  y  adjetivos;  cosa  distinta  sería que la Sala  advirtiera  que el sujeto procesal impugnante no tuviera esa calidad especial y,  por  lo  tanto, no desconociera esa obligación, pues en tal caso podría -dadas  las  circunstancias particulares de cada situación- considerar la viabilidad de  proceder al estudio de la decisión recurrida.      

4.  Con  todo, y aún cuando la Corporación  entrara  a  analizar  el  fondo  del asunto, no encuentra que la negación de la  concesión  del  recurso extraordinario de casación por el Tribunal Superior de  Barranquilla  constituya  una  violación  al  debido proceso o a las garantías  fundamentales,   pues   en   verdad   resulta  palmario  que  ese  mecanismo  de  impugnación  no  procede  en  contra  de  decisiones  distintas a la sentencia,  entendida  ésta como la providencia que se pronuncia de fondo, en cualquiera de  los      sentidos     posibles     –absolutorio   o   condenatorio-,   sobre   la   responsabilidad  del  procesado.    

Téngase   en   cuenta   que  –como  la  Corporación lo advirtió en  precedencia-   uno  de  los  requisitos  para  que  proceda  cualquier  recurso,  ordinario  o  extraordinario, es que la decisión atacada sea susceptible de ese  mecanismo  de  revisión  por  el  superior.  De  lo  contrario,  o  bien, si la  impugnación  no  se  propone o sustenta oportunamente por quien tenga interés,  el recurso debe desecharse.   

Y,  no  obstante que en verdad puede ocurrir  que  una  actuación  procesal  llegue a su fin por virtud de una decisión que,  como  la  de  cesación  de  procedimiento  por  causa de la prescripción de la  acción  penal, no se pronuncie de fondo sobre la responsabilidad del procesado,  de  todos  modos  no  es contra ese tipo de decisiones que procede la casación.  Así  fue en vigencia del Decreto 2700 de 1991 y lo es hoy en día en la Ley 600  de  2000  y  Ley  906  de  2004  (artículos 218, 205 y 181 de cada uno de estos  ordenamientos, respectivamente).   

Más   aún,   la  Sala   ha   precisado  que  tampoco  cabe  el  recurso extraordinario en contra de  decisiones  interlocutorias  distintas  de  aquella  que  condena  o absuelve al  enjuiciado  –por ejemplo,  la   negación   de   una   nulidad-  y  que  se  adoptan  dentro  de  la  misma  sentencia.   En  tales  casos,  se dice entonces, que la sentencia se halla  contenida  en  una  providencia  que  adopta  otras determinaciones de diferente  naturaleza,  además  de  resolver  sobre  la responsabilidad del acusado.   Aún  así,  la casación solamente procede contra la decisión de absolución o  condena,  mas  no  respecto  de  las demás, no obstante que éstas –se  insiste-  hubiesen  sido adoptadas  dentro             del             fallo8.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

RECHAZAR  el  recurso de queja formulado  por  el  apoderado  de la parte civil contra la decisión  adoptada   por   el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el  14  de  enero  de  2010.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

COMISIÓN DE SERVICIO  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                          SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                    AUGUSTO  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

         Secretaria     

1  “ARTÍCULO    207.  PROCEDENCIA   DEL   RECURSO   DE   HECHO.  Cuando  el  funcionario   de  primera  instancia  deniegue  el  recurso  de  apelación,  el  recurrente  podrá interponer el de hecho, dentro del término de ejecutoria del  auto  que deniega el recurso. El mismo recurso procede contra la providencia que  deniegue    el    de   casación.   ARTÍCULO   208.  INTERPOSICIÓN.  Negado el recurso de apelación o el  recurso  de  casación,  el  interesado  solicitará  copia  de  la  providencia  impugnada  y de las demás piezas pertinentes, las cuales se compulsarán dentro  del  improrrogable  término  de  un  día  y  se  enviarán  inmediatamente  al  superior.   ARTÍCULO   209.   TRÁMITE.  Dentro  de  los  tres  días  siguientes  al recibo de las copias  deberá  sustentarse  el  recurso, con la expresión de los fundamentos. Vencido  este  término  se  resolverá de plano. Si el recurso no se sustenta dentro del  término  indicado,  se  desechará.  Si  el  superior necesitare copia de otras  piezas  de  la  actuación  procesal,  ordenará al inferior que las remita a la  mayor  brevedad  posible. ARTÍCULO 210. DECISIÓN DEL  RECURSO.  Si  el  superior  concede  la  apelación,  determinará  el  efecto  que  le  corresponda  y  comunicará  su  decisión al  inferior.  En  caso  contrario,  así  lo declarará y enviará la actuación al  inferior  para  que  forme  parte  del  expediente.  Cuando  la Corte Suprema de  Justicia  declare  la  procedencia  del  recurso de casación, lo comunicará al  tribunal  respectivo y reclamará el expediente a fin de darle trámite. En caso  contrario,    se    procederá   conforme   a   lo   previsto   en   el   inciso  precedente.”   

2 Sobre  el  trámite  del  recurso  de  casación  y  la aplicación de lo previsto en e  Decreto  2700  de  1991, la Corporación expresó lo siguiente en auto del 22 de  junio  de  2005,  radicación  No. 23701: “En  el  sistema  procesal  que regía  antes  de  la  entrada en vigencia de la ley 553 de 2000, el trámite casacional  se  integraba de cuatro fases claramente diferenciadas: (1) la de interposición  y  concesión  del  recurso, (2) la de sustentación, (3) la de calificación de  la  demanda, y (4) la decisión (Artículos 223, 224, 226 y 229 del Decreto 2700  de  1991).  Las  dos  primeras  se cumplían en el Tribunal de apelación, y las  últimas  en  la  Corte,  siendo  cada  una de ellas presupuesto necesario de la  siguiente,  pues  la  lógica  del  proceso  casacional enseña que primero debe  interponerse  el recurso, luego concederse, después sustentarse, posteriormente  calificarse      la     demanda,     y     finalmente     decidirse.”   

“La  primera  etapa  se  compone  de  dos  subfases,  la de interposición del recurso y la de  concesión.  La  interposición  es  el acto mediante el cual el sujeto procesal  expresa  al  Tribunal  su decisión de llevar el caso a casación. Puede hacerse  en  el  acto de la notificación, o por escrito dentro de los 15 días siguiente  a  la  última  notificación  de  la  sentencia  (artículo  223  ejusdem).  La  concesión,  es  el  acto  por  el  cual el Tribunal decide si otorga el recurso  interpuesto   o   lo  niega,  lo  cual  implica  examinar  los  presupuestos  de  procedibilidad  de  la  impugnación,  o  lo  que  es  igual, las condiciones de  admisibilidad      del     recurso.”   

“La declaratoria  de  inexequibilidad de las normas de la leyes 553 y 600 de 2000 que regulaban el  nuevo  procedimiento  casacional,  llevó  a  la  Corte,  como ya se dejó visto  atrás,  a  proclamar  la tesis de la reviviscencia o restauración ipso iure de  los  contenidos  de  las normas derogadas, concretamente de los artículos 223 y  224  del Decreto 2700 de 1991, que regulaban el procedimiento anterior, donde se  preveían  como  fases del procedimiento casacional, (1) la  interposición  y  concesión  del  recurso,  (2)  la  sustentación, (3) la calificación de la  demanda  y  (4)  la  decisión,  y  donde  el  acto  de  concesión del recurso,  entendido  en  su comprensión dogmática casacional, es decir como decisión en  la  que se estudian los requisitos de procedencia de la impugnación, se erigía  en    presupuesto   necesario   para   poder   acceder   a   la   fase   de   la  sustentación.”   

“Sintetizando,  puede  decirse  que  en tratándose de casación común, que no deba regirse por  la  ley  906  de  2004  (sistema acusatorio), el trámite a seguir comprende los  siguientes  pasos. (1) El de interposición, que debe cumplirse dentro de los 15  días  siguientes  a la última notificación de la sentencia (artículo 223 del  Decreto  2700  de 1991). (2) El acto de concesión, que corresponde al Tribunal,  e  implica  el análisis de todos los requisitos de procedencia del recurso, con  excepción  de  los  que solamente pueden establecerse a partir del contenido de  la  demanda.  Debe  adoptarse  mediante  auto  de  sustanciación (artículo 224  ejusdem),  y  es  susceptible del recurso de queja en  los  términos  previstos  en  los  artículos  207  y  siguientes  del referido  estatuto  cuando  es denegado. (3) El de sustentación  y  presentación de alegatos apreciatorios, en la forma y plazos previstos en el  artículo  224.  Si el recurrente no presenta demanda, el Tribunal debe declarar  desierto  el  recurso.  Si  es  presentada  por  fuera   de  término, debe  declararla  extemporánea  mediante  auto  contra  el cual procede el recurso de  reposición  (artículo  210  de la ley 600 de 2000). (4) El de calificación de  la  demanda  y  traslado  al Ministerio Público, de competencia privativa de la  Corte,   y   (5)   el   de   decisión” (subraya la Corte en esta oportunidad).   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto que resuelve recurso de  queja del 19 de enero de 2005, radicación No. 23087   

4  Cfr.  Recurso  de  hecho  18468  de 6 de diciembre de  2001, entre otras decisiones.   

5  Inciso  tercero  del  artículo  197 de la ley 600 de  2000.   

6  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto del 15 de noviembre de 2005, radicación No. 24248.   

7  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  sentencia del 2 de mayo de 2002, radicación 15262.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto del 20 de abril de 2007,  radicación No. 23078     

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