33647(02-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.° 33647  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 64  

Bogotá D.C. dos (2) de marzo de dos mil diez  (2010).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Resolver  el  impedimento  manifestado por la  doctora   MARÍA  AMANDA NOGUERA DE VITERI, Magistrada de la Sala Única de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Yopal  (Casanare),  para  conocer  de la  solicitud  de  preclusión  dentro de la indagación que se adelanta contra HUGO  ENRIQUE  ZULOAGA  NIÑO por los delitos de prolongación ilícita de la libertad  y prevaricato por omisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1  Se  desprende  de  la  foliatura,  que  el  Tribunal  Superior  de  Yopal,  mediante  providencia del 14 de febrero de 2008,  proferida   en   segunda  instancia  dentro  de  la  acción  constitucional  de  hábeas corpus instaurada por  el  defensor  del  procesado  Guiyar  Arturo  Gutiérrez  Vega,  quien  resultó  condenado  por  el  delito de inasistencia alimentaria, ordenó compulsar copias  para  que  se  investigara  la  conducta  de  HUGO ENRIQUE ZULOAGA NIÑO , en su  condición  de  Juez  Promiscuo Municipal de Monterrey (Casanare), al advertirse  que  la  captura  dispuesta  por  el funcionario contra el enjuiciado Gutiérrez  Vega fue ilegal.   

2.  La  Fiscalía  Segunda  Delegada ante los  Tribunales   Superiores   de   Santa   Rosa  de  Viterbo  y  Yopal,  inició  la  correspondiente   indagación   preliminar   y   ordenó   evacuar  el  programa  metodológico.  El  27  de noviembre de 2009, el instructor radicó solicitud de  preclusión.   

3. El Tribunal Superior de Yopal, celebró la  correspondiente  audiencia  el  4  de  febrero  de  2010. En el desarrollo de la  diligencia,  antes  de  proceder  el  examen  del  asunto, la señora Magistrada  María Amanda Noguera de Viteri, manifestó su impedimento.   

Adujo  al  respecto,  que  le  correspondió  decidir,  en  segunda  instancia, en Sala Unitaria, la acción constitucional de  hábeas  corpus promovida en  beneficio  del  señor Guiyar Arturo Gutiérrez Vega. En la providencia que para  el  efecto dictó el 14 de febrero de 2008, expuso su criterio y dio su concepto  acerca  de  la  situación que se había presentado respecto de la privación de  la  libertad del procesado. Por tanto, al considerar que hubo captura ilegal por  parte  del  Juez  Único  Promiscuo  Municipal de Monterrey, doctor HUGO ENRIQUE  ZULOAGA  NIÑO,  ordenó  compulsar  copias de todo lo actuado, con destino a la  Fiscalía  Delegada  ante los Tribunales, para que se iniciara la investigación  correspondiente.   

Aclara  que la acción constitucional habría  prosperado,  pero se tuvo como un hecho superado, porque a través de la tutela,  esa colegiatura ordenó la libertad del señor Gutiérrez Vega.   

CONSIDERACIONES  

1. Corresponde a la Sala pronunciarse sobre el  impedimento  propuesto por la señora Magistrada del Tribunal Superior de Yopal,  acorde  a  lo  prescrito  por  los  artículos  57  y  341  de  la  Ley  906  de  2004.   

2.  La  independencia  e imparcialidad de los  funcionarios  judiciales es un mandato constitucional definido en los artículos  228  y 230 de la Carta Política, cuyo desarrollo se materializa en las causales  de   impedimento  y  recusación  taxativamente  señaladas  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  orden  a  salvaguardar el derecho al debido  proceso  y  la  recta  administración  de  justicia,  a  través  de decisiones  ecuánimes,  autónomas y objetivas. Dicha garantía constitucional, a la luz de  la  legislación  que  regula  el  sistema  penal  acusatorio,  comporta para el  juzgador  una mayor exigencia en cuanto a la libertad de un conocimiento previo,  a la hora de examinar la responsabilidad del procesado.   

3.  La  señora  Magistrada que manifiesta su  impedimento   para   conocer  de  la  solicitud  de  preclusión  dentro  de  la  indagación  que  se adelanta contra HUGO ENRIQUE ZULOAGA NIÑO, por los delitos  de  prolongación ilícita de la libertad y prevaricato por omisión, apoyada en  la  causal  consagrada  en  el  numeral  6º  del  artículo  56  del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, consistente en haber participado con anterioridad  dentro del proceso.   

La  Sala  encuentra razón en los motivos por  los  cuales  considera  necesario  apartarse  del  asunto, en cuanto se trata de  analizar  si  es  procedente  acceder a la solicitud incoada por el ente fiscal,  respecto  de  una  situación  fáctica que con anterioridad la funcionaria tuvo  oportunidad de examinar.   

Las diligencias informan que, en efecto,   por  auto  del 14 de febrero de 2008, la doctora María Amanda Noguera de Viteri  resolvió  el  recurso de apelación incoado contra la decisión del 30 de enero  del  mismo  año,  proferida  por  el  Juez Penal del Circuito de Monterrey, que  negó  la referida acción constitucional. En sus consideraciones, advirtió que  en  ese  momento  la acción carecía de objeto, porque la Colegiatura ya había  ordenado  la  libertad del implicado y accionante Guiyar Arturo Gutiérrez Vega,  en   el   trámite   una   acción  de  tutela.  Empero,  agregó,  “no  puede  omitirse  el  examen de las  actuaciones  cumplidas  en  los  referidos  despachos  judiciales, previamente a  materializarse      su      captura”1.   

Esta   situación   evidencia   la   amplia  información  que  ha  tenido  la  funcionaria  que manifiesta su impedimento en  torno  a las circunstancias que motivaron el diligenciamiento, máxime cuando en  la  susodicha  decisión se estableció que la captura de Gutiérrez Vega había  sido  ilegal y por esa razón se ordenó la compulsa de copias que originaron la  indagación  contra el señor Juez Primero Penal del Circuito de Monterrey, HUGO  ENRIQUE ZULOAGA NIÑO.   

Ilustrativas   resultan   las   siguientes  reflexiones   de  la  Corte  Constitucional,  al  momento  de  tratar  el  mismo  punto:   

En  este  orden  de  ideas, se estima que no  existe  objetividad  y,  por  ende,  imparcialidad, cuando previamente el juez o  servidor   público   ha   tenido   conocimiento  de  un  asunto  litigioso.  En  consecuencia,  en  tratándose  de la doble instancia, la imparcialidad no sólo  se  expresa  en  la  autonomía  subjetiva y objetiva del juzgador para tomar la  decisión,  sino también en la apreciación de los hechos, en la valoración de  las  pruebas  y,  en  general, en la preparación o sustanciación jurídica del  proyecto de decisión.   

Con  todo,  podría  estimarse que el citado  argumento  es aparente o ilusorio, en atención a que el juez independientemente  de  su previo conocimiento de la decisión y de los argumentos de las partes, es  capaz  intrasubjetivamente  de  actuar  con  la  debida  imparcialidad y, por lo  tanto, alejado de cualquier interés o amor propio.   

A pesar de los elementos de verdad que puede  tener  el citado argumento, lo cierto es que la valoración de la imparcialidad,  no  se  realiza  a  partir de las posiciones morales, éticas o psicológicas de  los  jueces,  sino  a  través  de  su  postura  intersubjetiva.  Es  decir,  la  apreciación  de  la  imparcialidad  del juez se concreta, en un juicio exterior  derivado  de  la  interrelación  del  juzgador con las partes y la comunidad en  general.  En  efecto,  el  hecho  de  que  una misma autoridad – en primera y en  segunda  instancia – conozca de lo actuado, conduce a que, independientemente de  su  actitud  personal,  su  decisión  pueda ser razonablemente considerada como  carente  de  objetividad y neutralidad, con lo cual se produce irremediablemente  la  perdida  de  credibilidad  y  legitimidad  de  las  decisiones públicas, en  perjuicio de la estabilidad del ordenamiento jurídico.   

En   consecuencia,  la  garantía  de  la  imparcialidad  se  convierte  no sólo en un elemento esencial para preservar el  derecho  al  debido  proceso,  sino  también  en  una  herramienta idónea para  salvaguardar  la  confianza en el Estado de Derecho, a través de decisiones que  gocen    de   credibilidad   social   y   legitimidad   democrática2.   

En  este asunto se constata que la situación  fáctica   referida  en  la  decisión  de  segunda  instancia  de  hábeas  corpus,  habrá  de ser objeto de  análisis  y  valoración al momento de resolver la solicitud de preclusión que  se  adelanta  ante el Tribunal Superior de Yopal. De donde se sigue que, como la  actuación  involucra  necesariamente  la apreciación de los mismos hechos y la  valoración  de  las  mismas  pruebas,  no  hay duda acerca de la entidad que se  requiere  como  para  que  se vea comprometida la imparcialidad y criterio de la  funcionaria  y,  de  contera,  la  necesidad  de sustraerla del conocimiento del  asunto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Declarar  fundado  el impedimento manifestado  por  la  doctora  María  Amanda  Noguera  de  Viteri,  Magistrada  del Tribunal  Superior  de  Yopal,  para  conocer  de la solicitud de preclusión dentro de la  indagación  que  se  adelanta contra HUGO ENRIQUE ZULOAGA NIÑO por las razones  expuestas en precedencia.   

Cúmplase  y  Devuélvase  al  Tribunal  de  origen   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                                   AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                     

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                                                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                                                                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

             TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

         Secretaria     

1 Fl 95  c.o.   

2  Sentencia C-095 de 2003.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *