31682(17-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 31682  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                        Magistrado Ponente:   

                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                      Aprobado Acta No. 82   

Bogotá, D.C., diecisiete (17) de marzo de dos  mil diez (2010)   

VISTOS:  

Examina la Sala la admisibilidad formal de la  demanda  de  revisión  presentada  por  la parte civil contra la resolución de  junio  27  de  2006  por medio de la cual la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior  de Tunja confirmó la proferida en marzo 4 de 2005 por la Fiscalía 20  Seccional  de  la misma ciudad precluyendo la investigación entonces adelantada  contra  Segundo  Isidoro  Munévar  Urazán  por  el  presunto  delito  de falso  testimonio.   

ANTECEDENTES:  

Dentro  de  proceso  civil  ordinario que por  resolución  de  contrato  se  adelantara  ante  el  Juzgado  Tercero  Civil del  Circuito  de  Tunja,  el  8 de agosto de 2002 y a instancias del demandado Marco  Fidel  Cano  Puerto  fue  escuchado  en  interrogatorio  de  parte el demandante  Segundo  Isidoro Munévar Urazán, mas como aquél considerara que en dicho acto  éste había faltado a la verdad lo denunció penalmente.   

En   esas   condiciones  el  Juzgado  Civil  mencionado  profirió  sentencia  el  30  de  noviembre  de  2004 declarando: no  probadas   las   excepciones   propuestas   por   el   demandado;  resuelto  por  incumplimiento  del  promitente  comprador  el contrato de compraventa celebrado  entre  las partes; que se efectuasen las correspondientes restituciones mutuas y  condenando  al  demandado  a  pagar  un total de $461.479.648,oo por concepto de  perjuicios, así como a las costas del proceso.   

Mientras  se  surtía  la  apelación  que el  demandado  interpuso  contra  la  anterior  sentencia, la Fiscalía Seccional de  Tunja,  con  fundamento  en  la denuncia que Cano Puerto había formulado contra  Munévar  Urazán por el punible de falso testimonio, decidió en resolución de  marzo  4  de  2005  precluir  la  investigación  que  adelantaba  contra éste,  providencia  contra  la  cual  a su turno el denunciante, en condición de parte  civil,  interpuso  el  recurso  de  alzada  en  cuya  virtud la Delegada ente el  Tribunal en resolución de junio 27 de 2006 confirmó la impugnada.   

A su turno el Tribunal Superior de Tunja -Sala  Civil,  Familia-  en  providencia  de  mayo 23 de 2007 revocó la dictada por el  Juzgado  Tercero  Civil  de  dicha  ciudad  para en su lugar decretar la nulidad  absoluta  del  referido  contrato  de  compraventa,  declarar que no hay lugar a  prestaciones  mutuas  y  condenar  a Segundo Isidoro Munévar Urazán al pago de  $1.500.000,oo junto con los intereses.   

LA DEMANDA:  

   

Con  sustento en la causal 6ª prevista en el  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, la parte civil reconocida en la referida  investigación   penal  ejerce  ahora  la  acción  de  revisión  por  entender  “que el medio probatorio en  que  se  fundamentaron  las  fiscalías  de  primera  y  de  segunda  instancia,  perdieron  su  veracidad,  es decir se convirtió en una prueba inexistente, sin  fundamento  fáctico  ni  jurídico,  lo  que  convierte a esta sentencia en una  falsedad.  Con  base  en  esta  prueba  falsa,  establecida y dictaminada por lo  resuelto  y  legalmente  ejecutoriada  el  11  de  marzo  de  2008  quedan  como  inexistentes  las  sentencias  proferidas  inicialmente  por la Fiscalía Veinte  Seccional,    confirmada    por   la   Fiscalía   Cuarta   Delegada   ante   el  Tribunal…”.   

CONSIDERACIONES:  

Por  descontado que las causales de revisión  consagradas  en  el  artículo 192 de la Ley 906 de 2004 no son aplicables a los  procesos  que  se  adelantaron  y culminaron en vigencia de anteriores estatutos  procedimentales,   sino  a  las  actuaciones  iniciadas  en  vigencia  de  dicha  normativa,  pues  como  lo  tiene  entendido la Sala (Auto del 2 de diciembre de  2008,    radicado    No    29594),    “sobre  este puntual  tema  debe advertirse que los motivos  descritos  en  la Ley 906 de 2004 para la procedencia de la acción de revisión  rigen  para  procesos  adelantados  bajo  esa  normativa,  no  para aquellos que  finalizaron  a la luz de ordenamientos procesales anteriores, dada la variación  de  procedimiento  y  la  diferencia  de  algunos  institutos  tal como lo tiene  establecido  esta  Corporación, por tanto, el estatuto procesal penal aplicable  para  este  caso  es el regulado por la Ley 600 del año 2000 que rigió para el  trámite  y  fallo  de esta actuación, no obstante que la causal invocada tiene  idéntico        tratamiento       en       ambas       regulaciones…”,   pero   sin   que  ello  alcance  ciertamente  a  constituir  suficiente  motivo  de  rechazo de la demanda que se  examina,  porque  como  ya se dijo, la causal invocada halla similar tratamiento  jurídico  en  el  numeral  5º  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de 2000,  encuéntrase  sin  embargo  que,  confrontadas las exigencias de dicho motivo el  libelo carece de las condiciones que lo hagan admisible.   

Es        que        “la  jurisprudencia ha reconocido que la  causal  6ª de la Ley 906 de 2004 equivale a la prevista en el numeral 5º de la  Ley  600  de 2000. Si bien el legislador de 2004 no consignó que para demostrar  la  falsedad  de  la  prueba  es  necesaria  una  decisión judicial que así lo  declare,  es evidente que sólo así puede acreditarse su falta de autenticidad,  en  cuanto  de  lo que se trata en la acción de revisión es de remover la cosa  juzgada que pesa sobre una sentencia.   

En efecto, la Sala ha sostenido que aunque el  requisito  de  aportar la sentencia ejecutoriada no fue expresamente contemplado  en  la  Ley 906 de 2004, como sí ocurría en anteriores codificaciones, ello no  significa que actualmente no deba adjuntarse porque:   

“La   propia  redacción  del  numeral  6º  del  artículo 192 del estatuto procesal penal de  2004  lleva  a  esa  conclusión.  En  efecto,  la norma establece: “Cuando    se    demuestre…que      el      fallo…se  fundamentó, en todo o en parte, en  prueba  falsa…”. Resulta  claro  que tal situación sólo ocurrirá en el momento en que hay una decisión  en  firme,  pues  mientras  tanto  no  puede  afirmarse  que se ha demostrado la  falsedad  de  la  prueba”,  (Auto    del   6   de   marzo   de   2008,   radicado   No   26103).     

Bajo  dichas  premisas la causal de revisión  invocada  por  el  accionante  le  comporta  el imperativo de acreditar mediante  sentencia  en  firme  que  la resolución preclusiva demandada se fundamentó en  prueba  falsa,  es  decir  que  además  de  los  requisitos propios del libelo,  señalados   en  el  artículo  222  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  le  concernía  aportar  copia  de  la  decisión  mediante  la  cual  se declara la  falsedad  de  los  elementos  de  juicio  que  fundaron  la  decisión objeto de  demanda,  pues  sólo  a  través  de ese medio se le acredita a la Corte que la  prueba   en   cuestión   carece   de   autenticidad  porque  así  se  declaró  judicialmente  mediante  decisión  que ha hecho tránsito a cosa juzgada.    

“La exigencia que  establece  la  causal  es  clara  y  no  se presta a interpretaciones de ninguna  especie:  se  requiere  que  la  decisión  cuestionada se hubiese basado en una  prueba  cuya  falsedad hubiese quedado demostrada en una sentencia ejecutoriada,  como  cuando  la  providencia  que  se  ataca  tuvo por exclusivo fundamento las  manifestaciones  de  un  testigo  que  luego  es condenado por falso testimonio,  precisamente   en   razón   de   la   declaración   en  que  se  sustentó  la  decisión.   

“No se trata, por  lo  tanto,  de  elaborar construcciones teóricas para acreditar la falsedad del  medio  de  convicción  que tuvo en cuenta el funcionario judicial para proferir  la  providencia,  sino  únicamente de aportar la copia de la sentencia en firme  que  dio por demostrada la falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que  ésta   fue   determinante   en   el   sentido   de   la   decisión”,  (Auto  del  16  de  marzo  de  2005,  radicado No 23085).   

En el asunto, el demandante no se ha ceñido a  tales  previsiones  y  antes  que adjuntar copia de la decisión a través de la  cual  se haya declarado la falsedad de los documentos que en su sentir sirvieron  de  fundamento  a  la  decisión  preclusiva,  simplemente  vierte  su  personal  consideración  en  tachar de espuria la sentencia del Juzgado Tercero Civil del  Circuito  de  Tunja,  dictada el 30 de noviembre de 2004, pero no porque carezca  de  autenticidad,  o  porque  haya  sido contrahecha, o porque su contenido haya  sido  adulterado,  sino simplemente porque en segunda instancia fue revocada por  el  Tribunal  Superior  de  esa ciudad, lo que evidentemente no corresponde a la  noción de falsedad.   

En  tal contexto es patente que el accionante  no  acredita que la decisión demandada se fundamentó en prueba falsa, por ello  el libelo examinado será inadmitido.   

En razón de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de revisión presentada  por Marco Fidel Cano Puerto.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                      Cita medica   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                        AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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