33627(19-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33627  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 162  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de mayo de dos  mil diez (2010).   

V I S T O S :  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión presentada por el apoderado especial de Aura María   Rodríguez  de  Sacristán,  frente al proceso que se adelantó contra Ricardo y  José  Gabriel Lugo Rodríguez por los delitos de estafa y hurto agravado por la  confianza,   que   culminó  con  preclusión  de  la  investigación  ejecutoriada,  mediante  resolución de 22 de octubre de 2007 de  la  Fiscalía  181  seccional, Unidad tercera de delitos contra la fe pública y  el  patrimonio  económico,  delegada  ante  los  Jueces Penales del Circuito de  Bogotá,  y  del  9  de  junio de 2009 de la Fiscalía 27 delegada ante el   Tribunal  Superior  de  la  citada capital, por medio de la cual se confirmó la  decisión aludida.   

ANTECEDENTES :  

1.            La  Fiscalía  27  delegada ante el  Tribunal  Superior  de Bogotá, al confirmar la resolución de preclusión de la  investigación  proferida  por su homóloga 181 delegada ante los Jueces Penales  del Circuito de esta capital, citó los hechos así:   

         

Honorio Rodríguez y Aura María Rodríguez  de  Sacristán   formularon denuncia penal en contra de  José Gabriel  Lugo  Rodríguez  y Ricardo Lugo Rodríguez a quienes sindican de haber cometido  los  delitos  de estafa y hurto agravado por la confianza, en virtud a que luego  de  haberles  otorgado poder general para actuar mediante escritura pública No.  2406  de  la  Notaría   12 del Círculo de Bogotá  y de fecha dos de  septiembre   de   1988    con  facultades  irrestrictas  dispositivas  para  administrar   los  bienes  de  los  poderdantes  consistentes  en  recaudar  los  productos   y   celebrar   toda   clase   de   contratos   de   disposiciones  y  administración,  cobre  obligaciones, expida recibos cancele créditos, enajene  y otras facultades.   

Aducen que el 16  de septiembre de 1997  mediante  escritura  2787  de la Notaría 30 del Círculo  de Bogotá,  los  denunciantes  transfirieron  los  derechos  de  cuota  a José Gabriel Lugo  Rodríguez   por  la  suma  de  ciento  veinte  millones  en  virtud de las  facultades  contenidas  en el poder general y en la misma venta se incorporó la  transferencia  de  las  4 y 6  partes  a la empresa comercial MOBIL DE  COLOMBIA   S.  A., siendo los vendedores los aquí denunciados venta que se  realizó    por    la    suma    de    doscientos   treinta   (y)   –sic   –   un   millones   doscientos  cincuenta  mil  pesos,  cancelada  la  suma  de  ciento  un  millones doscientos  cincuenta  mil  pesos  el 3 de febrero de 1995 y el saldo el 16 de septiembre de  1997.   

Se  quejan   los  denunciantes que los  sindicados  incurrieron  en  estafa  porque se excedieron en las negociaciones y  porque   realizaron  maniobras  fraudulentas  para  hacerlos  (sic)  firmar  las  escrituras  y  cometieron  hurto agravado porque supuestamente enajenaron mas de  los  que  debían  o podían hacerlo, no encontrándose de acuerdo con las sumas  percibidas   por lo que consideran que hubo indebido apoderamiento  de  bienes  aprovechando el poder general otorgado. Así mismo enuncian la comisión  de  otras conductas  que solo son apéndice de las arriba señaladas ya que  el  aprovechamiento  ilícito está contenido tanto en las conductas de estafa y  hurto,   y  en  ese  mismo  sentido  puede  predicarse  de  los  daños   y  perjuicios.   

Observada  la  fecha  en que sucedieron los  hechos  que  los  denunciantes  estimaron  como  estafa y hurto, que es la misma  contenida en la escritura 2787 16 (sic) de febrero de 1997   

2.            Por  los  anteriores  sucesos,  el 22 de  octubre   de   2007   la   Fiscalía  181  seccional  de  Bogotá  precluyó  la  investigación   a  favor  de  Ricardo  y  José  Gabriel  Lugo Rodríguez,  decisión   confirmada  por  el  ad  quem    mediante  proveído  del  9  de  junio  de  dos  mil  nueve  (2009).   

LA DEMANDA:  

         Invoca dos causales, de la manera que sigue:   

         1.  Con  fundamento  en  el  numeral  cuarto  del  artículo 220 del  Código    de    Procedimiento    Penal    (Ley   600   de   2000),   adujo   el  accionante:   

          “Respecto  a la primera causal alegada  expreso  que  todos  los  elementos probatorios  que estructuran la estafa,  agravada  por  la  confianza, y por la otra, la obtención de documento público  falso  y  la  falsedad  en  documento  privado,  son reveladores de una conducta  abiertamente  dolosa  ideada  y  desarrollada  por  el profesional del derecho y  quien  prevalido  de  su  calidad  profesional llevó a cabo un esmerado esquema  operacional  tendiente  exclusivamente  a  prefabricar   en primer lugar la  minuta   de  la  escritura  2787/97  y  en  segundo  lugar  a  introducir  a  la  investigación   un   cúmulo    de   47  folios  contentivos  de  escritos  documentales,  los  cuales  fueron  allegados   afectivamente -sic- por los  sindicados   pretendiendo   con  ellos  compensar la cuantiosa suma de  $180.000.000  percibidos   de  la venta del inmueble a la Mobil de Colombia  S.A.  pero  no  distribuidos equitativamente  a los denunciantes (Honorio y  Aura María Rodríguez)   

         Al  respecto  anoto que si bien tales documentos fueron tildados de  falsos  realmente nunca fueron dentro de la investigación controvertidos,   ya  que  por  ineficiencia  del  instructor y deliberada conducta omisiva de los  sindicados  tales  escritos   no  fueron  objeto  de  confrontación  ni se  sometieron  a  un  análisis técnico o grafológico como infructuosamente   lo  recabé  ante  la  Fiscalía  instructora.  Vale  decir,  tales  escritos no  tuvieron  eficacia  o  valoración   alguna  como  para  ser  tenidos  como  pruebas”.   

         

2.  Referente al inciso quinto del artículo  220   del   Código   de   Procedimiento   Penal   de   2000   lo  planteó  así:   

“ya   para  concluir  el  caso  señalado  en  el  numeral  quinto  he  de  enfatizar que la  decisión  del  instructor  de  segundo grado se fundamentó primeramente en una  minuta  de  contenido  totalmente ilegal pero legalizada aparentemente a través  de  la  escritura  pública  2787/97,  y  en  segundo lugar, en los documentos o  escritos   igualmente  prefabricados  y, por ende con la misma falencia del  anterior     pero     que     fueron     allegados    como    pruebas    a    la  investigación.   

En consecuencia, son fundamentos de hecho de  las dos causales invocadas las siguientes:   

En  primer lugar, es claro y ostensible que  el  Fiscal  que profirió la decisión que es objeto de la revisión invocada se  basó  en aspectos generales en la del inferior, la cual prohijó y le dio plena  adhesión.   

En  segundo  lugar, ya en relación con los  fundamentos  de  derecho  y  teniendo en cuenta únicamente la realidad procesal  enfatizó  que  el Fiscal que profirió la decisión, bien por carencia absoluta  de  un  verdadero  análisis  de  los  hechos  o bien por el socorrido vicio que  conduce  al  nefasto  unanimismo  incurrió en un claro desconocimiento tanto de  las  normas  rectoras  consagradas  en  el  art.  29   y  en  los criterios  auxiliares  de  toda  decisión así como en los medios de pruebas empleados con  el  fin  de  buscar  la  verdad  real  acerca de los hechos punibles”.   

Por lo anterior, solicitó a la Sala ordenar  la  admisión  de  la  demanda  y,  como  consecuencia  de  ello, al disponer la  revisión  del  proceso  declarar  sin  valor  la  decisión  proferida  por  la  Fiscalía  27  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Bogotá, de 9 de junio de  2009  por  medio de la cual confirmó  a su vez la dictada por su homóloga  181  Seccional de Bogotá  que precluyó  la investigación a favor de  Ricardo Lugo Rodríguez y José Gabriel Lugo Rodríguez.   

CONSIDERACIONES :  

1.            Como  lo ha sostenido esta Corporación,  la  acción  de  revisión fue prevista en el ordenamiento positivo como remedio  dirigido  a  derruir  la  cosa  juzgada  e  invalidar  una sentencia que resulta  injusta  y  alejada de la realidad material. Además, en la actualidad, con base  en  el  fallo  de  constitucionalidad  C-004  de  2003,  proferido  por la Corte  Constitucional,  también  procede  la  acción  de  revisión  en  los casos de  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento  o  sentencia  absolutoria,  cuando  se trate de violaciones de derechos humanos o infracciones  graves   al   derecho   internacional   humanitario,  siempre  que  se  den  las  específicas      circunstancias     allí     mismo     señaladas.    

Su  naturaleza es excepcional pues tan sólo  procede  en  los  estrictos casos señalados en la ley, y siempre que la demanda  correspondiente  cumpla  una  serie  de  requisitos que, aunque mínimos, son de  forzosa observancia.   

2.  La acción de revisión es una actividad  posterior   a   la   culminación   del  proceso  ordinario,  que  comprende  la  elaboración   del   libelo   según  precisos  requisitos  tales  como:  i)  la  invocación  de   causales  legales,  ii)  el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  iii)  la relación de las pruebas que se  aportan  para  demostrar los hechos básicos de la petición, y iv) una adecuada  sustentación   compatible   con   la   naturaleza   de   la   causal   que   se  invoca.   

Esta  figura  procesal  no  constituye nueva  oportunidad  para  reabrir   el  debate  probatorio  que  se  agotó en las  instancias,  toda  vez  que  la  providencia  que  puso  fin al proceso se halla  ejecutoriada  y  goza  de la doble presunción de acierto y legalidad. De manera  que  no puede acudirse a ella con el único fin de utilizarla para continuar con  el  juicio  que  culminó  con la decisión que hizo tránsito a cosa juzgada, o  para  revivir  el  debate  jurídico-probatorio  que se llevó a cabo, sino para  postular  un  cuestionamiento  serio  a  la  declaración de justicia que selló  definitivamente     la     controversia     procesal     con     la    decisión  inmutable.   

          3.   En  materia  de  requisitos,  la  demanda  de  revisión  exige  formalidades   específicas   e   imperativas   (Art.  222  de  la  Ley  600  de  2000).   

          (i)  Determinar  la  actuación procesal  cuya   revisión  se  demanda,  con  la  identificación  del  despacho  que  la  produjo,   

·            (ii)  Identificación del delito (s) que  motivó la decisión,   

·            (iii) Invocar la causal de revisión que  se   alega,   los   fundamentos   de   hecho  y  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud,   

·            (iv)   Relación  de pruebas que se  alleguen o soliciten,   

·           (v)  Acompañar  al escrito copia de las  decisiones de instancia con constancia de su ejecutoria.   

          4.  En  el caso de estudio se tiene que el actor aduce como causales  las establecidas en los numerales 4 y 5 de la norma citada.   

          Con  referencia  a  la  causal  4  la  Sala  ha expuesto1   

:  

          Cuando  se  invoca  la  causal  contenida  en  el  numeral  4º del  artículo  220 del estatuto procesal penal, esto es, “cuando con posterioridad a  la  sentencia  se  demuestre  mediante  decisión  en  firme,  que  el fallo fue  determinado  por  una  conducta típica del juez o de un tercero” es preciso, de  una  parte,  que  el  actor  acredite la ejecutoria de la decisión judicial con  base  en  la  cual solicita la revisión del proceso y de otra, que el contenido  de  lo resuelto en tal providencia así aportada, tenga incidencia sustancial en  el  sentido  del  fallo  cuya  revisión se solicita, al punto que sea apto para  evidenciar una posible injusticia.   

        A  este  respecto  importa  destacar  que el libelista a pesar de invocar la causal  precitada,  en  forma  alguna  aporta  a  la  demanda  fallo  que indique con la  precisión  requerida  que las resoluciones cuya revocatoria peticiona, se hayan  erigido  con  base  en actuación ilegal del funcionario, o los funcionarios que  las  profirieron  o  de un tercero, pretermitiendo el formalismo plasmado por el  legislador en la norma que así lo establece.   

         Respecto  a este tópico se hace necesario reafirmar lo expuesto por  esta  Corporación,  en  cuanto  a la procedencia de la acción de revisión por  cuenta         de         esta         causal2   

          “…en todo caso que con posterioridad  a  la  sentencia  el  impugnante demuestre que el fallo cuya ejecutoria pretende  remover  se  fundamentó en prueba falsa, acreditada como tal por medio de fallo  ejecutoriado.   

Cuando  el  demandante  afirma que el fallo  objeto  de revisión se fundamentó en una(s) prueba(s) falsa(s) está conminado  a  demostrarlo,  lo  que  implica  que  con  la  demanda  debe  presentar prueba  documental  inequívoca  de la decisión judicial en firme que demuestre que era  falsa  la  prueba  que fundamentó -de manera nuclear- la sentencia objeto de la  acción  de  revisión;   de lo contrario no puede levantar el amparo de la  cosa juzgada que protege la decisión ejecutoriada.   

Dicha exigencia (acreditar la prueba falsa)  es  un  requisito formal de la demanda de revisión, y al demandante corresponde  relacionar  las  pruebas (falsas) que demuestran la censura;  no aportarlas  acarrea        el       fracaso       de       la       impugnación…”   

         

De  esta  manera  se  establece que el actor  pretermite  las  exigencias  establecidas  en la ley procedimental y en la   jurisprudencia  en  cuanto  a los requisitos sustanciales para invocar la causal  aludida respecto de la acción de revisión.   

Baste  con  recordar  que  la  demanda de la  acción  de  revisión  no  es  un  escrito de libre confección y que la causal  aducida debe probarse (artículo 222 de la Ley 600 de 2000).   

Si  bien  es  cierto que la naturaleza de la  cosa  juzgada  (res  iudicata) es la de garantizar a los asociados que no serán  sometidos  a  nueva  investigación  o  juzgamiento  por  los  mismos hechos, en  desarrollo  de  la seguridad jurídica y que las decisiones de mérito tienen la  connotación  de definir el litigio por sentencia ejecutoriada o providencia que  tenga  la  misma  fuerza  vinculante, ello tiene la salvedad cuando la decisión  haya  sido obtenida mediante fraude o violencia, o en casos de violaciones a los  derechos  humanos  o  infracciones  graves  al Derecho Internacional Humanitario  fallados injustamente.   

          5.  En  cuanto a la causal establecida en el numeral 5 del artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, también aducida por el libelista, ha señalado la  jurisprudencia3   

:  

“…porque para  que  proceda  al  amparo  de  las causales cuarta o quinta del artículo 220 del  estatuto  procesal  penal,  es  imprescindible  demostrar,  mediante decisión o  sentencia  en  firme,  que  el fallo cuya rescisión se solicita fue determinado  por   la  conducta  típica  del  juez  o  de  un  tercero,  o  por  una  prueba  falsa.   

Esto  presupone  para el demandante cumplir  dos  condiciones,  (i)  aportar  la  decisión  judicial o la sentencia donde se  declaró  el  hecho  que se aduce como fundamento de la causal de revisión, con  constancia  de su ejecutoria, y (ii) demostrar que la conducta ilícita del juez  o  del  tercero,  o  la  prueba falsa, fueron determinantes de la sentencia cuya  invalidación  se  pretende,  y por tanto, que si se los eliminara, la decisión  no  podría  jurídicamente  mantenerse….”   

Examinados  minuciosamente  los  documentos  allegados   por   el   libelista,  no  se  hallaron  determinaciones  judiciales  ejecutoriadas  que  denoten  los requisitos señalados anteriormente, razón por  la cual la demanda habrá de inadmitirse.   

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E :  

1.             INADMITIR  la  demanda  de  revisión presentada por el doctor Azael Escalante García a nombre  de Aura María Rodríguez de Sacristán .   

2.             ADVERTIR  que  contra esta decisión procede recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Sentencia del 5 de febrero  de 2007, radicado 26498   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Sentencia  del 25 de abril  de 2000, radicado 11925.   

3  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Sentencia de 14 de marzo de  2007, radicado  26460   

    

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