32965(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32965  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 120.  

         

Bogotá,  D. C., abril veintiuno (21) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   presentada   por   la   apoderada   del  tercero  civilmente  responsable,    SOCIEDAD  TRANSPORTADORA   Y  DISTRIBUIDORA  AUTOMOTORA  S.A.  (SIDAUTO  S.A),  con  el  objeto  de sustentar el recurso  extraordinario  de  casación interpuesto contra la sentencia proferida el 28 de  julio  de  2009, a través de la cual el Tribunal Superior de Bogotá confirmó,  con  algunas  modificaciones  en  relación  con  la  condena  en perjuicios, la  dictada  el  27  de  abril  anterior  por el Juzgado Tercero Penal Municipal con  Función   de  Conocimiento  de  la  misma  sede  que  condenó  a  CARLOS  EDILBERTO  RANGEL VARGAS como autor  del   delito   de   lesiones   personales  culposas  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo.   

HECHOS  

Los  resumió  el a  quo, de la siguiente manera:   

“Se remonta(n) a  lo  sucedido el 18 de enero de 2005, a la altura de la avenida Boyacá con calle  138   de   esta  ciudad,  siendo  aproximadamente  las  8  de  la  noche  cuando  colisionaron  el  bus  de placas SFL 080 conducido por CARLOS EDILBERTO RANGEL y  el  vehículo  taxi  de  placas  SHE  369  conducido por Héber Eduardo Trujillo  Triviño,  choque en el que resultaron lesionados gravemente los señores Rubén  Darío  Torres  Oviedo  y  Arturo Enrique Cevallos.  El primero de ellos se  movilizaba  en  bicicleta  por  el  lugar  y  le fue dictaminada una incapacidad  definitiva  de  65 días con secuelas de deformidad física que afecta el cuerpo  de  carácter permanente y el segundo de los mencionados se encontraba esperando  un  bus  que  lo  llevara  a  su residencia y le fue dictaminada una incapacidad  médico  legal  definitiva  de  80  días  con secuela de deformidad física que  afecta  el  cuerpo  de carácter permanente y perturbación funcional de órgano  del  sistema  nervioso  central  de carácter permanente, respectivamente.   También  resultaron  lesionados de menor gravedad el conductor del taxi, Héber  Eduardo  Trujillo  Triviño a quien se le dictaminó una incapacidad provisional  de  ocho  (8)  días  y el pasajero de este automotor, señor Delio Cardona Usma  con  una  incapacidad  médico  legal definitiva de 8 días sin secuelas médico  legales”.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

En  desarrollo  de  audiencia  preliminar  celebrada  el  29  de  septiembre de 2006 ante el Juzgado 55 Penal Municipal con  Función  de Control de Garantías de Bogotá, la fiscalía formuló imputación  en     contra    de    CARLOS    EDILBERTO    RANGEL  VARGAS,  por el delito de lesiones personales culposas  agravadas,  en  concurso  homogéneo  y sucesivo, los cuales no fueron aceptados  por el sindicado.   

El  25  de  octubre  posterior, la fiscalía  radicó  escrito  de  acusación  en  contra  del  procesado  por  el  delito de  “lesiones  personales  en  concurso  homogéneo  y sucesivo consagrado en el artículo 120 concurriendo las  circunstancias  de  los  artículos  112  inciso  2,  113  inciso e (sic)   y  114  inciso  2”, el cual ratificó en la audiencia de  formulación  de  acusación llevada a cabo el 27 de noviembre siguiente ante el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  Función  de  Conocimiento  de Bogotá.   

En  el  mismo despacho judicial se evacuaron  las  audiencias  preparatoria  y del juicio oral, a cuyo término se anunció el  sentido  condenatorio del fallo.  Dentro del lapso previsto en el artículo  106  de la Ley 906 de 2004, se promovió incidente de reparación integral, cuya  decisión complementó el fallo de primer grado.   

El  27  de  abril de 2009, se dio lectura al  fallo  por  medio  del cual se condenó a CARLOS  EDILBERTO  RANGEL  VARGAS  a  las  penas  principales  de  nueve  (9)  meses y dos (2) días de prisión, multa por  valor  de siete (7) salarios mínimos legales mensuales y privación del derecho  a  conducir  vehículos  automotores por el lapso de un (1) año, así como a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo término de la privativa de la libertad, al encontrarlo  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  lesiones personales culposas en  concurso homogéneo y sucesivo.     

En  la misma decisión, además, le otorgó  el  subrogado  penal  de la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  al  tiempo  que  lo  condenó,  en  forma  solidaria  con  el tercero civilmente  responsable  SOCIEDAD  TRANSPORTADORA  Y DISTRIBUIDORA  AUTOMOTORA  S.A.  (SIDAUTO S.A), al pago de perjuicios  por los siguientes valores:   

–    A    favor    de    Rubén  Darío Torres Oviedo por concepto  de  daño emergente y lucro cesante a $ 18.511.261;  por razón del daño a  la  vida  en relación al equivalente a 5 salarios mínimos legales mensuales y,  por perjuicios morales, a 8 salarios mínimos legales mensuales.   

–    A    favor    de    Arturo   Enrique   Ceballos   Ramos  por  concepto  de daño emergente y lucro cesante a $ 49.455544;  por razón del  daño  a  la  vida  en  relación  al equivalente a 50 salarios mínimos legales  mensuales   y,   por   perjuicios   morales,  a  40  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

– A su vez, por perjuicios morales, a favor  de  Magdalena Casas Camelo a  20  salarios  mínimos  legales  mensuales;  de  Juan  Sebastián  Cevallos  Casas  a  10  salarios mínimos  legales  mensuales  e  igual  valor  a favor de Camilo  Arturo Ceballos Casas.   

Inconformes con lo decidido por la instancia,  apelaron  la  determinación  la defensa del procesado, la apoderada del tercero  civilmente  responsable  y  los representantes de algunas víctimas, por lo cual  conoció  el  Tribunal Superior de Bogotá, corporación que, mediante sentencia  del  28  de  julio  de  2009,  confirmó  en  lo esencial el fallo impugnado con  algunas  modificaciones  en  lo  relacionado  a  la condena en perjuicios, en el  siguiente sentido:   

–   Incrementó  la  condena  al  pago  de  perjuicios  materiales (daño emergente y lucro cesante) a favor de Rubén  Darío  Torres,  a  la  suma  de $  19.734.711.   

– También incrementó la condena al pago de  perjuicios  materiales (daño emergente y lucro cesante) a favor de Arturo  Enrique  Ceballos  Ramos, a la suma  de $ 117.876.528.   

– Adicionó el pago de perjuicios morales en  favor  de  Alba Castillo a una  suma equivalente a cinco (5) salarios mínimos legales mensuales.   

    

* En  lo demás, confirmó el fallo.     

Contra  el  fallo  de  segundo  grado,  la  apoderada  del  tercero  civilmente responsable exclusivamente interpuso recurso  extraordinario  de  casación,  por cuyo motivo la demanda presentada con el fin  de  sustentarlo  se  remitió  a  esta  Sala,  aprestándose al estudio sobre su  admisibilidad.   

LA DEMANDA  

         

          Comienza  por  invocar contra el fallo de segundo grado “la  causal  primera  contenida  en  el  artículo   182   (sic)  del  Código     de    Procedimiento    Penal    Ley    906    de    2004”.   Empero, como encuentra que el  recurso  tiene  por  objeto  únicamente lo referente a la reparación integral,  agrega  que  es  la  causal  4ª  la que se deberá tener como fundamento y, por  ende,    “las  causales y la cuantía establecida en las normas que regulan la  casación             civil”.   

          En  ese  estado  de cosas, acude a la causal primera contenida en el  artículo  368  del Código de Procedimiento Civil, pues estima que la sentencia  impugnada  es  violatoria  de  una  norma  de derecho sustancial por incurrir en  error    de    hecho    por    falso    juicio    de   existencia   “al  no  ser  entendida  la prueba para  demostrar    la    ejenidad    (sic)    de   mi   representada   SIDAUTO   S.A.   ante   la  responsabilidad  civil”.     En  consecuencia,  formula  dos  cargos  contra  el  fallo  impugnado, del siguiente  tenor:   

Primer cargo:  

Se  sustenta  en  el  desconocimiento de las  pruebas  demostrativas  de que para el momento del accidente el procesado había  asumido       la       responsabilidad      del      vehículo      “por   disponer   de  el  (sic)  para  actividades fuera del horario  habitual  de  trabajo,  en  actividades  en las que respondería por su cuenta y  riesgo”.               

          Acto  seguido,  señala  que  el  fallador  tomó  la  decisión con  fundamento  en  el  artículo  2356  del  Código  Civil  por  medio del cual se  establece   una   presunción   de  responsabilidad  en  el  autor  “y  en  este caso en SIDAUTO S.A. en su  calidad  de guardián de la cosa por tener la vigilancia, control y disposición  del bien”.   

Después  de  transcribir  una  decisión,  aparentemente  de  la Corte pero sin especificar de cual Sala, aduce que en este  caso  no existe duda en cuanto a que el procesado no era la persona encargada de  conducir  el  vehículo  causante  del  accidente,  toda  vez  que  “muy por el contrario, como propietario  del   vehículo   le   arrebato   (sic)  a  la  empresa  el  poder de uso, dirección y control del automotor  con  el  cual  se  causó el insuceso, de donde se desprende que el (sic)  asumió  por  su cuenta y riesgo el  uso,    la    dirección   y   el   control   sobre   el   automotor”.   

Finaliza señalando que al quedar demostrado  en  el  incidente  de  reparación  que  el  procesado  no era dependiente de la  empresa,  ésta perdió el poder de uso, dirección y control de riesgo sobre el  automotor, siendo asumido por su propietario.   

Segundo cargo (subsidiario):  

Para la casacionista el fallo también está  incurso  en  la  misma  causal  de  casación por violación indirecta de la ley  sustancial,  a consecuencia de un error de hecho por falso juicio de existencia,  por  “la  omisión de los  medios  de  prueba  con  los que se demuestra que SIDAUTO S.A. había perdido el  control  y  dirección  del  vehículo  cuando ocurrió el accidente”.   

Respalda su pretensión en el hecho de que se  omitió  la  prueba  testimonial  y  documental indicativa de que al momento del  accidente  el  procesado  no  era  el  conductor  designado por SIDAUTO S.A., ni  transitaba por la ruta asignada.   

Para  terminar,  señala  que se precisa del  fallo  de  reemplazo  “para  que  efectuado  el  control  constitucional      y  legal se  supere  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  se haga efectivo el  derecho  material  y  se  repare  el agravio, mediante una sentencia en donde se  endilgue  responsabilidad  penal  y  civil  solo  al  procesado CARLOS EDILBERTO  RANGEL  VARGAS  y  se  unifique  la  jurisprudencia  en  ese sentido”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   Según  el  inciso  segundo  del  artículo  184  de  la Ley 906 de 2004 “no  será  seleccionada,  por  auto  debidamente motivado que admite  recurso  de  insistencia  presentado  por alguno de los magistrados de la Sala o  por  el  Ministerio  Público,  la  demanda  que  se  encuentre en alguno de los  siguientes  supuestos:   Si el demandante carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no  desarrolla  los  cargos  de sustentación, o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  alguna  de  las  finalidades  del recurso”   (subraya  fuera de texto).   

Esa   preceptiva  se  complementa  con  el  artículo  183  del  mismo estatuto, según el cual el recurso extraordinario de  casación     se    interpondrá    “mediante  demanda  que  de  manera  precisa  y  concisa  señale las  causales  invocadas  y  sus fundamentos”.   

Se  colige  de  lo  establecido  en  dichas  disposiciones  que  sólo se admitirán las demandas presentadas por quien tiene  interés  y,  además de ello, exhiban una adecuada estructura lógica y cuenten  con  una  argumentación  mínima  tendiente  a  ofrecer  las razones de disenso  frente  al  fallo  impugnado, a más de persuadir que se precisa de la decisión  de  la  Corte  para  lograr  alguno  de  los  fines  del  recurso, taxativamente  contemplados  en  el  artículo 180 ibídem.   

2. Aun cuando de manera confusa la libelista  acude    inicialmente    a    la    “causal   primera   contenida   en   el   artículo   182   (sic)   del  Código  de  Procedimiento  Penal”,  luego,  de forma  acertada,   consciente   de  que  su  aspiración  como  apoderada  del  tercero  civilmente  responsable está orientada únicamente a rebatir su responsabilidad  declarada  en el incidente de reparación integral con los ajustes efectuados en  el  fallo  de  segunda instancia sobre la misma materia, invoca el motivo cuarto  de  casación,  que a su vez remite a las causales y la cuantía establecidas en  las normas que regulan la casación civil.     

De  esa  manera  acude  correctamente  a  lo  reglado  en  el artículo 358 del estatuto procesal civil, planteando dos cargos  por  violación  indirecta de la ley sustancial a consecuencia de sendos errores  de  hecho  en  la  apreciación probatoria.  Sin embargo, no se percató de  que  en  este caso su pretensión no colma la cuantía exigida para acceder a la  casación  civil,  lo  cual  indica  que  carece de interés para acceder a este  recurso extraordinario.   

Antes  de  abordar  el  análisis,  conviene  acotar  que  la  Corte  Suprema de Justicia, tanto en su Sala de Casación Civil  como  en  la  Penal, han sostenido que la cuantía del interés para recurrir en  casación  se  determina  por la fecha del fallo de segunda instancia, porque en  últimas  es la decisión objeto de la impugnación extraordinaria, en tanto que  allí  se decide si se impone la afectación patrimonial cuya cuantía habrá de  determinar  la  viabilidad  jurídica  de  censurar  el  fallo  en  este aspecto  específico1.   

En  este caso, cuando lo que se determina es  el  interés  del  tercero  civilmente  responsable  ante  su pretensión de ser  excluido  del  pago  total de perjuicios, esto es, frente a todas las víctimas,  la  cuantía  exigida  se  mide  por  la  sumatoria  de  las  diversas  condenas  declaradas  en  el  fallo,  a  fin de confrontarla con la prevista por la ley al  momento    de    dictarse   el   fallo   impugnado2   

.  

Elucidados  los  puntos anteriores, se tiene  que  de  conformidad  con  el  artículo 366 del Código de Procedimiento Civil,  modificado  por  el  1°  de  la  Ley 592 de 2000, el recuso de casación en esa  especialidad       procede       “cuando   el   valor   actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos  legales    mensuales”.   

   

Dicho  monto,  para  la  fecha  del fallo de  segundo  grado   impugnado  (julio  28  de  2009), ascendía a la suma de $  211.182.500,  si  se  tiene  en cuenta que el salario mínimo para este año fue  fijado  en  $  496.900,  según  el  Decreto  4868  de  2008  ($ 496.900 x 425 =  $211.182.500),  la  cual  es  superior  al  monto  por  el cual fue condenado en  perjuicios   el   procesado  CARLOS  EDILBERTO  RANGEL  VARGAS,   de   manera   solidaria   con   el  tercero  civilmente     responsable  SOCIEDAD  TRANSPORTADORA  Y  DISTRIBUIDORA  AUTOMOTORA S.A. (SIDAUTO S.A).   

Para  mejor  ilustración sobre el punto, se  determinará  el  monto  en  pesos por el cual fueron condenadas cada una de las  víctimas,  comprendiendo  en  la  operación  todos  los  factores incidentes y  elaborando  las  conversiones  respectivas,  luego  de  lo cual se efectuará la  sumatoria global.  Así:   

En   cuanto  a  la  víctima  Rubén  Darío Torres Oviedo por concepto  de  daño  emergente  y  lucro  cesante  a $ 19.734.711  (incrementada     en     el     fallo    de    segunda    instancia);   por razón del daño a la vida en relación al equivalente  a  5  salarios  mínimos  legales  mensuales,  lo cual equivale a $ 2.484.500 ($  496.900  X  5)  y,  por  perjuicios  morales,  a  8  salarios  mínimos  legales  mensuales,   esto   es,   $   3.975.200  ($  496.900  X  8).   Para  un  total  de condena en perjuicios respecto de esta víctima  de $ 26.194.411.   

Frente   a   la   víctima   Arturo   Enrique   Ceballos   Ramos  por  concepto  de  daño  emergente  y  lucro  cesante  a  $  117.876.528   (incrementada   en  el  fallo  de  segunda  instancia);   por razón del daño a la vida en relación al equivalente  a  50  salarios  mínimos  legales mensuales, lo cual equivale a $ 24.845.000 ($  496.900  X  50)  y,  por  perjuicios  morales,  a  40  salarios mínimos legales  mensuales,   es  decir,  $  19.876.000  ($  496.900  X  40).   Para  un  total  de condena en perjuicios respecto de esta víctima  de $ 162.597.528.   

En   lo   concerniente   a   Magdalena  Casas  Camelo  a  20 salarios  mínimos  legales  mensuales,  suma  que equivale a $  9.938.000 ($ 496.900 X 20).   

Respecto  de Juan  Sebastián  Cevallos  Casas  a  10  salarios mínimos  legales  mensuales,  cuya conversión arroja un valor  de $4.969.000 ($ 496.900 X 10).   

En punto de Camilo  Arturo  Ceballos Casas también a 10 salarios mínimos  legales     mensuales,     que     equivalen     a  $4.969.000 ($ 496.900 X 10) y,   

En  torno  a  Alba  Castillo  (condena en perjuicios adicionada en el fallo  de  segunda  instancia)  a  5  salarios mínimos legales mensuales, cuya   conversión   da   una   suma   de  $  2.484.500    ($    496.900    X   5).   

Pues bien, sumados cada uno de estos valores,  a  saber:  $  26.194.411  +  $  162.597.528  +  $  9.9938.000  + $ 4.969.000 + $  4.969.000  +  $  2.484.500,  arroja  un monto total de  perjuicios  de  $  211.152.439,  suma  inferior  a  la  cuantía  legal  prevista  para  acceder al recurso extraordinario de casación.   

Así  las  cosas,  la  Sala  llega  a  la  conclusión  de  que  la   recurrente  carece  de  interés  jurídico para  impugnar  la  sentencia  a  través de esta forma extraordinaria de impugnación  por  cuanto  la cuantía de su pretensión es inferior a la prevista legalmente,  situación  que  conduce  a  la inadmisión de la demanda, de conformidad con la  consecuencia  procesal  prevista  en  el  citado  artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  procediéndose,  como  la  misma  disposición  lo  prevé, a devolver el  expediente al despacho de origen.   

Además,  por  cuanto  no  se  observa  la  necesidad  de  superar el defecto para decidir de fondo ni que se haya incurrido  en  vulneración  de  garantías  fundamentales  que  imponga a la Sala casar el  fallo oficiosamente.   

         Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación3,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –siempre que el recurso de  casación  no  hubiera  sido  interpuesto por un Procurador Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates o suscrito la providencia  inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  presentada  por la  apoderada   del   tercero   civilmente   responsable,  SOCIEDAD  TRANSPORTADORA  Y  DISTRIBUIDORA  AUTOMOTORA  S.A.  (SIDAUTO  S.A),  de conformidad con las razones consignadas en la anterior  motivación.   

          Contra  esta  decisión  procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

           JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                         AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.,  entre  otros  autos  de  6  de julio 2009, rad. 31410; de 20 de febrero de 2008,  rad.  28785;  de  abril  25  de 2002, rad. 14495 y de noviembre 19 de 1996, rad.  11.637   de   esta   Sala   y  de  marzo  8  de  1999,  rad.  7475  de  la  Sala  Civil.   

2 Cfr.  Auto de 20 de febrero de 2008, rad. 28785.   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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