32592(18-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 32592  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 260   

Bogotá  D.C.,  agosto dieciocho (18) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  FREDY  ANTONIO CACHOPE  LAGOS.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Hacia las 3:30 de  la  madrugada  del  14  de  enero  de  2004, en el kilómetro 55 de la autopista  central  del  norte,  comprensión  municipal de Villapinzón (Cundinamarca), el  bus  XID  928, afiliado a la Cooperativa Especializada de Transportadores Simón  Bolívar  y  conducido  por  FREDY  ANTONIO  CACHOPE  LAGOS  invadió  el carril  contrario  a  aquel  por el cual se desplazaba y chocó con el tractocamión SYK  662,   conducido   por   ÓMAR   CAMARGO  GARCES.  Resultaron  lesionados,  como  consecuencia,  Edgar  Sanabria  Hernández,  Irma  Rodríguez  Garzón  y  Julia  Consuelo Yanquen Salcedo.   

2.  Al  proceso,  iniciado  el  16  de  enero  de 2004, fueron vinculados a través de indagatoria  ÓMAR  CAMARGO  GARCES  y  FREDY  ANTONIO  CACHOPE LAGOS. Mediante auto del 2 de  noviembre  de 2007 la Fiscalía le precluyó la instrucción al primero y acusó  al  segundo  por el cargo de lesiones personales culposas. El 8 de enero de 2008  se  resolvió  adversamente  el recurso de reposición oportunamente interpuesto  por la defensa contra la resolución de acusación.   

3.  Tramitado  el  juicio,  el  12  de  febrero  de  2009  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de  Villapinzón  (Cundinamarca)  condenó  a CACHOPE LAGOS a 7.2 meses de prisión,  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por el mismo término y multa  de  5.2 salarios mínimos legales mensuales por las lesiones culposas causadas a  Edgar  Sanabria  Hernández,  a favor del cual el despacho judicial lo obligó a  pagar  $6.068.550.oo  por concepto de perjuicios materiales y solidariamente con  Carlos  Alberto  González  Patarroyo  el  equivalente  a  70  salarios mínimos  legales  mensuales correspondientes a daños morales. Se le concedió la condena  de ejecución condicional.   

4. El defensor del  procesado  y  el  apoderado  de la parte civil apelaron ese pronunciamiento y el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Chocontá (Cundinamarca), por intermedio de la  sentencia  recurrida   en  casación,  dictada  el  6  de  mayo de 2009, le  impartió  confirmación con las siguientes modificaciones: fijó los perjuicios  materiales  en  8  millones  de  pesos  pagaderos por el procesado y la sociedad  Seguros      Colpatria     S.A.     –llamada    en    garantía—  y  los morales en 300 salarios mínimos legales mensuales, en cuya  cancelación   solidaria   se   incluyó   a  la  Cooperativa  Especializada  de  Transportes     Simón     Bolívar     en     su    condición    de    tercero  responsable.   

LA DEMANDA:  

Tras  invocar  la  vía  excepcional  de  la  casación,  el  censor  presentó  un  cargo  de  violación indirecta de la ley  sustancial  por  falso  juicio  de  identidad.  En  el informe de la policía de  carreteras  en el que se sustentó la sentencia se hizo alusión a la existencia  en  el escenario de los hechos de una huella de frenada, la cual se le atribuyó  al  vehículo  de  CACHOPE  LAGOS.  No  obstante, de acuerdo con “la     diagramación”    se    colige  “que  no  hay relación o verificación por parte de  aquella  autoridad  policial  de  que  efectivamente  esta  huella pertenezca”  al   procesado.   Así   las  cosas,  “sin   elementos   de  juicio  la  autoridad  judicial  le  atribuyó  resultado  (sic) sin una base  que  el  documento  ofreciera,  situación  esta que desvirtúa una relación de  causalidad  entre  la  huella de frenado y el vehículo en cuestión”.   

A  continuación  el  recurrente  aludió  a  ciertas  afirmaciones  de  los  testigos  Julia Consuelo Yanquen Salgado, Édgar  Sanabria  Hernández  y  Elvia  Garzón  Rodríguez,  y  de  los indagados, para  enseguida   advertir  “que  la  sentencia  recurrida  presenta   yerros   invocados  en  el  cargo  invocado  (sic),  que inciden en la decisión final, entre tales  aspectos  y  con  fundamento  en  las  pruebas enunciadas el sentenciador da por  cierto,  que el sentenciado venía despacio y por su derecha, que había niebla,  y  refiere  a  una  huella  de  frenado  (la  cual  no  se sabe a qué vehículo  correspondió)   y  que  mi  defendido  irrumpió  el  carril  contrario  y  que  transitaba  a una velocidad de 60 kms, siendo estos argumentos únicos elementos  para  vislumbrar  una  responsabilidad  culposa,  a  su  turno  el  Juez  de 2ª  instancia   confirma  estas  valoraciones  y  agrega  que  los  testigos  están  impregnados  de  un  grado de solidaridad con el conductor implicado y que es el  croquis   el   cual   da   luces   de  que  quien  invadió  el  carril  fue  mi  defendido”.   

De   la   interrelación  de  las  pruebas  “y  el  mensaje  procesal  de  estas  conforme  a lo  planteado  en  la sentencia por el fallador” surge el  falso  juicio  de  identidad  denunciado “pues es tan  evidente   el   sentido   lógico   que   denotan   las   pruebas   –precisa    el    defensor— que el único camino que queda era dar  otro  sentido  al  fallo  condenatorio,  es de tal envergadura el dicho de estas  pruebas  que  rompe  cualquier  asomo  o  herramienta  justificativa  de  que mi  defendido  pudo invadir el carril contrario(sin que sea menester tener en cuenta  la  velocidad),  y  que transitaba con exceso de velocidad con nexo causal en la  producción  del  resultado de tal manera que, tampoco asiste al Juez de segunda  instancia  invocar  un  ánimo  parcialista  a  favor  del hoy incriminado, pues  recordemos  que  son ellos quienes formulan demanda de parte civil con intereses  económicos   pretendidos,   soslayando  esta  actitud  como  un  convencimiento  subjetivo  ajeno  de  las  reglas  de  la  sana  crítica,  la  experiencia y la  lógica”.   

Cabe afirmar, en suma, que el único medio de  prueba  con  el  cual  subsiste  la  sentencia  es  un informe policial ambiguo.  Procede,     por     ende,     en     virtud    de    la    duda    –a  la  cual  las  instancias  dieron un  trato  inadecuado—, casar la  decisión  impugnada  y  absolver  al  acusado.  Así se protegen las garantías  debidas  al  sindicado y cesa el agravio que se le causó con las condenas penal  y civil.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. El inciso 1º del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el  presente  caso,  establece  como requisitos para acceder a la casación por vía  ordinaria  que  la  pena  máxima  fijada  para  la  conducta punible objeto del  proceso  sea  de  más de 8 años y que la sentencia la haya dictado un Tribunal  Superior de Distrito o el Tribunal Penal Militar.   

Como ninguno de ellos concurre en el presente  caso,  quedaba  la  posibilidad de la casación excepcional. Y si bien es cierto  la  invocó  el  recurrente  en  la demanda, omitió los argumentos orientados a  persuadir  a  la  Corte  de  que  el  caso es necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  para  la garantía de los derechos fundamentales, que son los  motivos  legales  de  procedencia de esa modalidad de casación, en concordancia  con  el  último  inciso  del  artículo  205  citado.  Le  bastó  –y     por     supuesto     que    es  insuficiente—    con  identificar   como  fin  de  la  casación  la  protección  de  “las  garantías” de su defendido, siendo  al  mismo  tiempo  evidente  que  tampoco  del  reproche  formulado se deriva la  acreditación de alguna de dichas circunstancias.   

2.  Ese cargo  ni  siquiera  satisface  el  requisito  legal  de  claridad  y  precisión en su  formulación.  Lo  presentó  el   defensor  al  amparo de la causal 1ª de  casación  de  la  ley  600  de  2000,  a través de la cual es viable denunciar  yerros  jurídicos  o  probatorios  de  la  sentencia.   

Los  primeros  no  le  permiten  a quien los  plantea  el  debate  de  los  hechos  que declaró comprobados el juzgador ni la  apreciación  probatoria  y  se  originan en la aplicación indebida de la norma  sustancial,   en   su   falta   de   aplicación   o   en   su   interpretación  errónea.   

La  violación  de  la  ley,  en  el segundo  evento,  tiene  lugar  de  manera  indirecta,  como  resultado  de errores en la  apreciación  probatoria,  que  pueden  ser  de hecho o de derecho. Los de hecho  ocurren  cuando el juzgador supone u omite pruebas (falso juicio de existencia),  distorsiona  o  altera  su  contenido  material  (falso  juicio de identidad), o  realiza  la  apreciación  probatoria  con  desbordamiento  de  la sana crítica  (falso   raciocinio);  los  de  derecho  cuando  aprecia  pruebas  inválidas  o  considera  como  tales  pruebas  válidas  (falso  juicio de legalidad) o cuando  estima  que  el  medio  probatorio tiene tarifa legal, no teniéndola, o estando  sujeta  a  ella desconoce el valor o la eficacia probatoria que le asigna la ley  (falso juicio de convicción).   

3.  En  el  caso  examinado,  pese  a  que  el  demandante  anunció  en  la censura la violación  indirecta  de la ley sustancial, originada en error de hecho por falso juicio de  identidad,  al  precisar  las equivocaciones en las que a su juicio incurrió el  ad   quem   no  consiguió  construir  ninguna  propuesta  viable  de estudio en casación. La reproducción  casi  total  de la censura, realizada por la dificultad de sintetizarla, así lo  demuestra.   Deja   evidente  que  el  casacionista  no  pasó  de  criticar  la  apreciación  probatoria  realizada  en la sentencia, a la cual opuso la propia,  de  acuerdo  con  la  cual  no  existía  prueba  para condenar a su procurado y  particularmente  que  del  informe  de la policía de carreteras o de los demás  medios    de    convicción   no   era   viable   deducir   su   responsabilidad  penal.   

4. El apoderado del  procesado,  en  fin, no acreditó ninguna de las exigencias legales que permiten  la   casación  excepcional  y  en  el  único  cargo  presentado,  donde  igual  incumplió  el  requisito  de  claridad y precisión contemplado en el artículo  212-3  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  tampoco  se  encuentra  implícita  esa demostración. En consecuencia,  no procede la admisión de  la  demanda.  Tampoco  casar  de oficio la sentencia en consideración a que una  vez  revisada  la  actuación  no  se  evidencia  quebrantamiento  alguno de los  derechos fundamentales de los sujetos procesales.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor  del procesado FREDY ANTONIO CACHOPE LAGOS.   

         Contra la presente decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                      SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                   AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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