31672(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 31672  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                      Aprobado Acta No. 73   

Bogotá, D.C., diez (10) de marzo de dos mil  diez (2010)   

OBJETO DE LA DECISIÓN  

Decide    LA  SALA el recurso de apelación interpuesto y sustentado  oportunamente  por la defensa de ELIZABETH REY SANABRIA  contra  la  sentencia  emitida  el veintisiete (27) de  febrero  de  2009 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C,  mediante  la  cual la condenó en condición de Fiscal Delegada 251 Seccional de  Bogotá  D.C.,  adscrita  a  la  Unidad 1ª  de Delitos contra la Seguridad  Pública,   por   el   delito   de   PREVARICATO  POR  ACCIÓN.   

LOS  HECHOS   

En  el respectivo recuento fueron reseñados  por el Tribunal Superior de Bogotá, en la sentencia impugnada:   

El veinticinco (25) de octubre de 2002, hacia  las  8:00 p.m. y a la altura de la calle 130 con autopista norte de esta ciudad,  el  señor  JUAN  CARLOS  ROBAYO MALDONADO,  en  compañía  de  su  hijo  JUAN DIEGO  ROBAYO  SUÁREZ   se  desplazaban  por  el carril  central  en  una  motocicleta  hacia  su lugar de residencia, momento en el cual  observó  por el espejo retrovisor el cambio de luces realizado por el conductor  de  una  camioneta  Nissan,  color  azul  con placa BLB  871,  a  fin  de que le diera vía, sin que ello fuese  posible por ausencia de espacio.   

No  obstante,  luego  de avanzar por la vía  pública  y  ser  alcanzado  por  el  mencionado vehículo, desde la ventana del  mismo  fue realizado un disparo con arma de fuego que impactó la pierna derecha  de    ROBAYO   MALDONADO,  situación  fáctica  por  la  cual instauró denuncia contra el propietario del  automotor  referenciado,  por  los  delitos  de  disparo de arma de fuego contra  vehículo,    lesiones    personales   y   daño   en   bien   ajeno1.   

Avocó  el conocimiento de la investigación  la  Fiscalía  Delegada  253  Seccional,  Unidad  Primera  de  Delitos contra la  Seguridad  Pública  y  otros,  bajo  la  radicación 657807 contra MILTON  EFRÉN  MORENO  AMAYA,  a quien en  diligencia  de indagatoria le fueron imputados los delitos de disparo de arma de  fuego   contra   vehículo  y  lesiones  personales2.   

Posteriormente la mencionada instrucción fue  asignada  a la Fiscal Delegada 251 Seccional, ELIZABETH  REY  SANABRIA,  quien mediante proveído del nueve (9)  de  octubre  de  2003 se abstuvo de imponer medida de aseguramiento al procesado  MORENO  AMAYA por los delitos  provisionalmente  imputados  y,  optó por precluir la investigación seguida en  contra3 de este último.   

Menciónese  que el catorce (14) de enero de  2004    ROBAYO   MALDONADO  instauró  denuncia  penal por el delito de prevaricato  por    acción    contra    la   dra.   REY   SANABRIA   quien  como  ha  quedado  reseñado  fungía  como  Fiscal  Delegada  251  Seccional, adscrita a la Unidad  Primera de Delitos contra la Seguridad Pública”.   

LA    ACTUACIÓN  PROCESAL   

    

1. Mediante  resolución  del  seis  (6)  de febrero de 2004, avocó el  conocimiento  de  la  investigación la Fiscal Delegada 41 de la Unidad Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  disponiendo  la  práctica de algunas  pruebas4   y   el   veinticuatro  (24)  de  septiembre  de  20045    dictó  Resolución  de  Apertura  de  Instrucción  en  contra  de  la  Fiscal Delegada  Rey  Sanabria por los delitos  de  prevaricato por acción y  prevaricato  por  omisión,  disponiendo  su  vinculación mediante diligencia de indagatoria que se llevó a  cabo   tanto   el   doce  (12  )  de  enero  como  el  nueve  (9)  de  junio  de  20056;  se abstuvo de resolver la situación jurídica de la indagada por  el  delito  de  prevaricato  por  acción,  dando  aplicación  al  principio de  favorabilidad,  bajo  la  perspectiva  de que en el sistema procesal penal de la  Ley  906  de  2004 resultaba procedente la imposición de medida privativa de la  libertad  cuando el mínimo de la pena prevista en la ley sea o exceda de cuatro  (4)  años  y  para el caso, la conducta ilícita que viene referida consagra en  su  extremo mínimo sanción penal de tres (3) años7.     

    

1. Posteriormente  la  Fiscalía Delegada 41 de la Unidad Delegada ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  por medio de resolución del trece (13) de  septiembre  de  2005,  decretó  el  cierre  de la investigación y calificó el  mérito  probatorio  del  sumario  el  veintiuno (21) de octubre del mismo año,  profiriendo  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  a favor de la  Fiscal  Delegada  Rey Sanabria  por  el  delito  de prevaricato por acción8.     

    

1. La  anterior  decisión  judicial  fue apelada y revocada en segunda  instancia  por  la  Fiscalía Delegada ante la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  el  veintiocho  (28)  de  febrero  de 20069, profiriendo acusación contra  la  reseñada  servidora  dra. Rey Sanabria  como  presunta  autora  responsable  del  delito  de  Prevaricato por Acción.     

    

1. En  firme  la acusación, el proceso se remitió a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  donde luego del traslado del artículo 400 del  C.P.P,  se  convocó  para la celebración de audiencia  preparatoria, que se llevó a cabo el primero (1º) de  agosto  de  2006; en esa oportunidad procesal se adoptó la decisión de impulso  procesal  de  ordenar  oficiosamente  la  expedición  completa  de  copias  del  expediente  con radicación 657807 y la Sala de Decisión se pronunció frente a  la  nulidad solicitada por el defensor, negando la misma ante la “inmensa    confusión”    del   togado  “en  torno  a  las figuras de la unidad procesal, la  ruptura  de  la misma y de la conexidad”, en razón a  que  la  petición  fue  invocada  para  las  diligencias  distinguidas  con  la  radicación  657807  y  no,  el  juzgamiento  avocado  por la Sala de Decisión,  situaciones     diversas     e     independientes10.     

    

1. La  audiencia  pública  de  juzgamiento  se inició el diez (10) de  julio  de  2008, donde se interrogó a la acusada e intervinieron la Fiscalía y  la  defensa  técnica  demandando  la  primera  una sentencia condenatoria y, la  segunda  la  nulidad  de  la  actuación  bajo  radicación  No.  657807. Por lo  anterior,  la  presidencia  de  la  Sala  aclaró al defensor que sus argumentos  correspondían   a   los   elevados   –y  desestimados-  en audiencia preparatoria y sin que su exposición  configurase  alegato  de  defensa  en  procura de los intereses de la procesada;  motivo  por  el  que otorgó un receso de 10 minutos al defensor técnico, mismo  que  al concluirse se ordenó la suspensión de la diligencia, de acuerdo con la  solicitud  de  aplazamiento  invocada  por  el  togado  a  fin  de replantear la  estrategia defensiva.     

    

1. Luego,  el  veintiuno  (21) de julio, tres (3) de septiembre y nueve  (9)  de  diciembre  de  2008,  fue  aplazada  la  continuación  de la audiencia  pública,  producto  de  las  diversas  solicitudes  y trámites incoados por el  defensor,  lográndose su continuación y finalización sólo hasta el once (11)  de  febrero  de  2009,  sesión en la que intervino la defensa de la acusada. La  intervención   oral  fue  resumida  en  un  escrito  que  aparece  aportado  al  expediente.   

2. Concluido  el  debate  público, la Sala Penal del Tribunal Superior  del   Distrito   Judicial   de   Bogotá   D.C.,   en  la  oportunidad  procesal  correspondiente,  profirió   sentencia condenatoria el veintisiete (27) de  febrero   de   2009,  mediante  la  cual  declaró  a  la  doctora  ELIZABETH    REY    SANABRIA   penalmente  responsable    del    delito   de   Prevaricato   por  Acción,  imponiéndole  pena  de  tres  (3)  años de  prisión,  cincuenta  (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes de multa  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el  término  de  cinco  (5) años. En el mismo proveído se le concedió la condena  de ejecución condicional.     

Entonces,  la  defensa  interpuso recurso de  apelación  contra  la  sentencia, el cual corresponde desatar a la SALA en esta providencia.   

LA  SENTENCIA  DEL  TRIBUNAL   

Los  argumentos  aducidos  para sustentar la  condena  frente  a  la  conducta punible de prevaricato  por  acción básicamente se  concretan  en  las siguientes reflexiones adversas de la Corporación de primera  instancia:   

    

* Existen  elementos demostrativos -en la actuación seguida en contra  de    Milton    Efrén   Moreno   Amaya-  de  las  implicaciones  de  la  conducta  por él desplegada en la  humanidad  de  Juan Carlos Robayo Maldonado,  como   fueron  la  (i)     incapacidad    definitiva    de    50    días,    (ii)  deformidad  física  que  afecta  el  cuerpo,  de  carácter  permanente,  (iii)  perturbación  funcional de órgano de la locomoción de carácter  transitorio    y    (iv)  perturbación   funcional   de   miembro   inferior   derecho,   de   naturaleza  transitoria.     

    

* Considera  contrarias  a  la lógica y la razón las justificaciones  referidas  por  el  procesado  Moreno Amaya,   ante   el  comportamiento  por  él  ejecutado  consistentes  en  presuntas  amenazas  contra  su  vida.  Lo  anterior, con motivo de las diversas  contradicciones   registradas   en   sus  manifestaciones  sobre  la  situación  fáctica,  sumado  a  que  sólo hasta su vinculación a la actuación expuso la  ocurrencia  de  un  atentado  en  su  contra;  conducta  que contrasta con la de  Juan  Carlos Robayo Maldonado  quien  luego  de su internamiento en centro hospitalario instauró la respectiva  denuncia.     

    

* Refirió   la   claridad  de  la  situación  jurídica  materia  de  decisión   puesta   de   presente   a   la  dra.  Rey  Sanabria  como  representante del ente investigador en  dicho   asunto,   esto   es,   “lesiones  personales  calificadas   y   disparo   con   arma  de  fuego  contra  vehículo”11  a  tenor de lo precisado en  la resolución de apertura de investigación y en indagatoria.     

    

* De  acuerdo  con  el  delito contra la integridad personal, expuso la procedencia de  la  definición  de  situación  jurídica  en  la investigación seguida contra  Moreno Amaya, conforme con lo  preceptuado  en  el  artículo 357, numeral 2 del C.P.P. y no, como al efecto lo  hiciese  la funcionaria, respecto del punible de disparo de arma de fuego contra  vehículo,  aunados  los requisitos establecidos en el artículo 356 de la misma  normatividad,  siendo  manifiestamente  ilegal  la  valoración  probatoria y la  resolución    proferida    por    la    dra.    Rey  Sanabria.     

    

* Destaca   la  equivocada apreciación, por parte de la entonces  operadora  judicial, de las pruebas obrantes en la investigación y la irregular  abstención  de  resolución jurídica por el delito de disparo de arma de fuego  contra  vehículo,  además  de  precluir  la  investigación  por  esa conducta  delictiva    y    las    “lesiones    personales   concurrentes”12;   así,  concluyó  el Tribunal, se produjo la emisión de la resolución manifiestamente  contraria a la ley.     

    

* Al  analizar  la  voluntad  y  conciencia  orientada  a la realización del punible,  advirtió    el    estrado    que    la    dra.   Rey  Sanabria asumió el conocimiento de la investigación,  así  como  las diversas solicitudes elevadas por el apoderado de la parte civil  sin  que fueran resueltas por la funcionaria, en oposición al trámite otorgado  a  las  peticiones  de  la  defensa, mismas que eran definidas con agilidad y de  manera  positiva.  Esta  situación  implicó  la  interposición  de acción de  tutela  contra  la  Fiscal  Delegada 251 Seccional, la cual fue decidida a favor  del accionante y en contra de la citada servidora judicial.     

    

* Consideró     que     la    dra.    Rey  Sanabria   impuso   su  personal  capricho  sobre  la  decisión  que  le  exigía  el  ordenamiento  jurídico, apartándose de manera  evidente del derecho aplicable.     

    

* Señaló  la  experiencia  de  la  procesada  en  el ejercicio de la  administración  de  justicia  y  particularmente en el área penal, como juez y  fiscal,  sumada  su  formación  como  abogada  especializada  en derecho penal,  condiciones  que  le  suministraban  suficientes  elementos de conocimiento para  emitir una decisión ajustada a la ley.     

    

* Rechazó  las  exculpaciones  de  la  acusada,  por  cuanto ésta no  valoró   las   pruebas   obrantes   en   la   investigación,   omitió  emitir  pronunciamiento  frente  al  ilícito  contra la integridad personal aún cuando  los   dictámenes   fueron   allegados  con  antelación  a  la  resolución  de  definición  de  situación  jurídica,  ejerció  una  conducta discriminatoria  frente  al  apoderado  de  la  parte  civil,  sin  que la inicial resolución de  preclusión  dictada  a su favor tenga incidencia en el presente asunto, ante la  naturaleza  provisional  de  dicha  providencia  y  posterior  calificación del  sumario  con  resolución  de  acusación  por  parte  de la Unidad de Fiscalía  Delegada ante la Corte Suprema de Justicia.     

    

* De  lo  anterior  concluyó el fallador estar ante decisión manifiestamente ilegal.  El  dolo  de  la acusada se reflejó en la providencia a través de una voluntad  orientada  a  infringir  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública.  Finalmente  la reprochabilidad de que es pasible la misma en la medida en que se  abstuvo  de  obrar  conforme  a  derecho,  procediendo  a  condenar  a  la  dra.  Rey  Sanabria  como  autora  responsable    del    delito   de   Prevaricato   por  Acción.     

LAS PRETENSIONES DEL DEFENSOR  

No  obstante  que es elocuente la dificultad  para  desentrañar los argumentos de reproche, el defensor propone: (1)  que la CORTE  se  pronuncie  en  “forma inmediata sobre la nulidad  absoluta  no  saneable por falta de competencia del funcionario judicial Numeral  1º   Art.   306   del   C.P.P.,   Ley  600  del  año  2000”  y  (2)  “Revocar  en  todas  sus  partes la  sentencia  de  primera  instancia de fecha 27 de Febrero de 2009, por no existir  congruencia  entre  los  hechos y desarrollo procesal con la parte resolutiva de  la providencia recurrida”.   

En  relación con el primer reparo, sostiene  que  en la audiencia de juzgamiento del 10 de julio del año 2008 intervino para  darle  lectura  a su memorial de fecha 27 de agosto de 2007 invocando “nulidad  absoluta  de  todo  lo  actuado  en  el proceso de la referencia en la causa que  tramitaron  los  Fiscales  Seccionales  Delegados  ante  los  Jueces Penales del  Circuito  253  y  251  en el proceso No. 657807-2000 por haberse incurrido en la  causal  de  nulidad  absoluta  no  saneable consagrada en el numeral primero del  Art.  306  del  C.P.P.  Ley  600  del  año  2000 “la falta de competencia del  funcionario  judicial”  en concordancia con el art. 140 del C.P.C. Numeral 2º  y  144  inciso  final  ibídem.”  Y  agrega  en  su escrito que “también se  menciona  la  nulidad que había solicitado el Dr. Carlos Arturo Prieto Navarro,  cuya  nulidad sí fue resuelta en la Audiencia Preparatoria del 1º de Agosto de  2006”.   

Alrededor del punto, en concreto, esgrime el  impugnante  “la  nulidad  absoluta  no saneable por falta de competencia no ha  sido  resuelta  hasta  el  momento  por el Tribunal de Primera instancia; por lo  cual  y  desde este momento respetuosamente muy comedidamente solicito a la Sala  de  Casación Penal de la Honorable Corte Suprema de Justicia, antes de resolver  el  recurso  de apelación incoado, resolver la nulidad absoluta no saneable por  falta  de  competencia  del funcionario judicial Numeral 1º Art. 306 del C.P.P.  Ley  600  del  año  2000  teniendo  en  cuenta  los argumentos expuestos por el  suscrito  en  mi  memorial de Agosto 27 del año 2007 que aparece en el referido  proceso”.   

En  relación  con  el segundo aspecto de su  inconformidad,  que  también  es  un  reparo  de  nulidad,  por  “no  existir  congruencia  entre  los  hechos y desarrollo procesal con la parte resolutiva de  la  providencia  recurrida”,  señala  textualmente un inextricable argumento:  “observará  la  Sala  de  casación  penal  que la sentencia proferida por el  Tribunal  de  primera instancia no cumple los requisitos exigidos por el Código  de  Procedimiento Penal Ley 600 del año 2000, en concordancia con el Art. 305 y  siguientes  del C.P.C., por analogía que establece que las sentencias deben ser  congruentes  con  los  hechos  de  la demanda o denuncia; en el caso sub lite no  existe  ningún tramite procesal o prueba referente al delito de prevaricato por  omisión”.   

Ahora,    la   CORTE  entiende   que   las   “observaciones”  del  recurrente  para  sustentar  su  pretensión      de      incongruencia,     giran     alrededor     de     estas  consideraciones:   

Que   no   es   cierto  que  “el  señor  JUAN    CARLOS    ROBAYO    MALDONADO   haya   instaurado   denuncia   penal   ante   la   Fiscalía  contra  MILTON  MORENO  AMAYA por los  delitos  de  disparo  de  arma  de  fuego contra vehículo y lesiones personales  calificadas”.  Y  enseguida dice precisar que “la denuncia que aparece en el  proceso  es  por  los  presuntos  delitos  de  disparo  de  arma de fuego contra  vehículo, lesiones personales y daño en cosa ajena”.   

Que   la   denuncia  penal  formulada  por  JUAN    CARLOS    ROBAYO    MALDONADO   contra  su  defendida  lo fue por la posible comisión del delito de  prevaricato   por   acción   por  eso  no  debió  indicarse  en  la  sentencia  condenatoria  que  impuso “la investigación se había abierto por los delitos  de prevaricato por acción y prevaricato por omisión”.   

Que  cuando se precluye en primera instancia  la  investigación  a  favor de su defendida, en esa decisión no “se habla de  prevaricato  por  omisión”  e igualmente que cuando se revocó la preclusión  “solo  se profirió Resolución de Acusación por el delito de prevaricato por  acción”.   

Que   cuando   se  realizó  la  audiencia  preparatoria  (el  1º  de agosto de 2006) se negó una nulidad planteada por su  antecesor  en  la  defensa pero que la “Sala debe pronunciarse en relación al  2º    memorial    por    haberse    presentado   extemporáneamente   y   otras  consideraciones”.   

Que  la Sala de Casación Penal, “dirá si  es  viable  desde  el  punto  de  vista  legal  y  constitucional  art. 29 de la  Constitución   Política   vigente  (debido  proceso  y  derecho  de  defensa),  compulsar  dichas  copias  para calificar un sumario sobre el cual el Ministerio  Público  y  la  defensa  de  la  dra.  Elizabeth  Rey  Sanabria  de  esa  época,  solicitaron la preclusión  referente al delito de prevaricato por omisión”.   

Finalmente  arguye  que  el  “tribunal  de  primera  instancia  repite  los  argumentos que el Fiscal Delegado ante la corte  suprema  de  justicia  hizo  mediante  auto  de  fecha  28 de febrero de 2006”  (sic).   

EL NO RECURENTE  

El  gestor  judicial  de  la  parte  civil  descorrió  traslado  de  no  recurrente y en corta síntesis, para solicitar la  confirmación  de la sentencia apelada, indica que la valoración de la conducta  delictiva  no  es  el  “resultado  de la apreciación del denunciante”   sino   que   “esta   finalmente   se   deriva   en  forma  provisional  de  la  investigación,  y  se  confirma  a partir de la prueba obrante durante la etapa  del juicio, en vigencia de la ley 600”.   

En  confusa argumentación señala “que no  es  cierta  la  afirmación  de la defensa, se reitera, que mediante providencia  del  28  de  febrero de 2006 la delegada ante la Corte Suprema de Justicia, haya  proferido  resolución  alguna  en contra de la incriminada, esto corresponde al  titular  de  la  investigación,  para  el  caso  la  fiscal 41 delegada ante el  Tribunal,  quien  desde la indagatoria la vinculó por los dos delitos, distinto  es, que solo haya calificado uno solo”.   

En punto de la nulidad que tiene que ver con  la  vigencia de su licencia profesional advierte que si bien ésta vencía el 14  de  diciembre  de  2003,  desde el 19 de Junio de 2003 el Consejo Superior de la  Judicatura  le  había  expedido  la  tarjeta  profesional  de  abogado  número  122.894.   

En  torno a la nulidad respecto de la que el  impugnante  alega  que  “no  hubo  pronunciamiento”  por  parte del Tribunal  “fue  presentada  extemporáneamente  como  ocurre  en  este  momento  que  es  improcedente  su  demanda”  y  “si  bien, muy ágil la defensa para intentar  recuperar  una  oportunidad  procesal,  esta  sin  lugar a dudas debe declararse  improcedente, no se puede juzgar dos veces un mismo caso”.   

Finalmente  es  de  la  opinión  que “del  análisis  subjetivo  que  hace  el  apelante  no  se  desprenden argumentos que  tiendan  a enervar la decisión atacada, la alegada incongruencia se caracteriza  por   su   total   falta   de   fundamento”,   “no   ataca   el   fondo  del  asunto”.   

CONSIDERACIONES   

La SALA  es  competente  para conocer del recurso de apelación interpuesto  contra  la  sentencia  dictada en primera instancia por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  D.C.,  de  acuerdo  con  lo  establecido  en el  artículo  75.3  de  la Ley 600 de 2000; por tanto, procederá a ello dentro del  marco  material  de  competencia  que  le  fijan el tema de la impugnación y el  ordenamiento jurídico (artículo 204 Ley 600/00).   

En  virtud a los principios de limitación y  no   reforma   en   peor,  consagrados  en  el  artículo  204  del  Código  de  Procedimiento   Penal   y  31  de  la  Constitución  Política,  la   SALA  centrará  su  atención  en  la  revisión  de  los aspectos impugnados y como consecuencia obvia de aquellos que  resulten  inescindiblemente  vinculados  a  su  objeto,  sin  que  sea permitido  agravar  la  situación  de  la procesada en cuyo favor se interpuso el recurso,  por tratarse de apelante único.   

En  lo  que  se refiere a la postulación de  nulidad,   cuyo   pronunciamiento   invoca  para  antes  que  esta  SALA  resuelva  el  recurso  de apelación  propuesto  contra  la  sentencia  condenatoria,  se  ofrece  como  una petición  insólita  e  insostenible,  porque  en  últimas a través de los deshilvanados  argumentos  a  lo  que aspira el recurrente es a que la  CORTE  decrete la nulidad o invalidación de un sumario  (65780713)  distinto  a  la  actuación  penal  seguida  contra  la ex fiscal  Rey  Sanabria.   En una  proyección  equívoca,  el impugnante estima que si LA  SALA  atiende  su petición, es decir, comparte que en  aquel  proceso  penal su defendida no tenía competencia para tramitarlo en fase  de  instrucción,  consecuencialmente la sentencia condenatoria del Tribunal que  recurre  sobrevendría nula. Esa es la imaginaria perspectiva que propone por la  senda  de  la  ausencia  de pronunciamiento del Tribunal respecto de una nulidad  por   falta   de   competencia   de   la   funcionaria   judicial   durante   la  instrucción.   

Lo  absurdo  del  argumento  o  mejor de una  pretendida  postulación  que  el  recurrente  hace al margen de la impugnación  (porque  propone  que se resuelva antes que la apelación), se pone de presente,  porque  la  CORTE  no  tiene  competencia  para anular un proceso penal que agota sus instancias ordinarias en  la  instrucción  y  juzgamiento  de  procesados sin fuero legal, como sería el  asunto  penal  tramitado  por  los  Fiscales 253 y 251 Delegados ante los Jueces  Penales  del  Circuito  en  el  proceso  No.  657807-2000.  La SALA   tiene  la  competencia  en  segunda  instancia  en el caso concreto pero sólo frente al proceso seguido contra la ex  fiscal  Rey Sanabria, no en el  contexto  procesal  de  la  pretensión  invalidatoria.  Habrá  de observarse que el sumario seguido contra la  ex  fiscal  delegada  se rituó en primera instancia ante una Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Bogotá D.C. y en segunda ante un Fiscal Delegado  destacado  ante esta Corporación, como la primera de juzgamiento lo fue ante el  Tribunal   de   Bogotá  D.C.,  corporación  ésta  que  igualmente  no  tenía  competencia para resolver una petición de esa jaez.   

La  postulación de nulidad por este aspecto  se   despachará   desfavorablemente   por   notoriamente  impertinente,  razón  suficiente para proceder a su desestimación.   

Aún   entendidas  las  razones  de  la  segunda   censura,   en   reiterada  jurisprudencia14, la  CORTE  tiene establecido que los motivos de ineficacia  de  los  actos  procesales  no  son  de  libre postulación, en cuanto se hallan  sometidos  al  cumplimiento  de  precisos  principios  que  los orientan y hacen  operantes.   

Consecuentemente,  sólo  son  alegables las  nulidades  expresamente  previstas  en la ley (taxatividad); no puede invocarlas  el  sujeto  que con su conducta procesal haya dado lugar a la configuración del  motivo   enervante,   excepto   el   caso   de   ausencia  de  defensa  técnica  (protección);  aún  cuando  se  presente  el  vicio, puede convalidarse con el  consentimiento  expreso  o  tácito  del  perjudicado,  a  condición de que sus  garantías  fundamentales  estén  a  salvo  (convalidación);  quien invoque la  nulidad  está  obligado  a  acreditar  que  con  la  irregularidad  se  afectan  garantías  constitucionales  de  los  sujetos  procesales o desconoce las bases  fundamentales   de  la  instrucción  y/o  el  juzgamiento  (trascendencia);  y,  además,  que  no  existe  otro  remedio  procesal, distinto de la nulidad, para  subsanar el yerro que se advierte (residualidad).   

En el caso en estudio, se propone la nulidad  de   la   actuación   con   radicación  657807  iniciada  contra  Milton   Efrén   Moreno  Amaya  desde  el  veintiuno  (21)  de noviembre de 2002, bajo el inasible e inane argumento que el  apoderado  de la parte civil carecía de licencia vigente, así como la falta de  competencia  de  la  funcionaria  judicial para tramitar el investigativo por el  delito  de  lesiones  personales  “teniendo en cuenta  los  argumentos  expuestos  por el suscrito en mi memorial de Agosto 27 del año  2007  que aparece en el referido proceso”15;  por  lo  tanto,  se  está  ante “nulidad absoluta no saneable  por     falta    de    competencia    del    funcionario    judicial”16,  circunstancia  que  a  su  vez    implica   la  “desaparición”  de  la  presente  actuación  teniendo  en  cuenta que la misma  “es   una   ESCISIÓN  del  No.  657807”17.   

Al  rompe debe necesariamente aclarársele a  la  defensa  técnica  la absoluta independencia y autonomía de las actuaciones  seguidas   en   contra   de   Milton   Efrén  Moreno  Amaya  por  los  delitos  de  disparo  de  arma  de  fuego  y  lesiones personales18,  y  de  otro lado, la   investigación    surtida    contra    la   ex   servidora   dra.   Elizabeth  Rey  Sanabria por los ilícitos  de  prevaricato por acción y  prevaricato  por  omisión19.   

En ese contexto, la hipotética ineficacia de  los  actos  procesales dentro del diligenciamiento 657807, únicamente concierne  a  aquella  actuación  penal  y  ha  de  ser  resuelta  a su interior y por los  funcionarios   judiciales   competentes  y  no  en  desarrollo  de  la  presente  actuación,  la cual se ha llevado a término bajo la dirección de funcionarios  judiciales  con  capacidad  legal  de conocimiento para el caso, en la que en lo  fundamental  se  agotó  el  rito  procesal  correspondiente  y  no  se advierte  afectación   indebida   a   los   derechos   fundamentales   de  las  partes  e  intervinientes  que  impida  emitir  el pronunciamiento destinado a resolver las  puntuales  inconformidades  de  índole formal planteadas por el defensor contra  la sentencia de primera instancia.   

Dígase  que de menor aceptación resulta el  argumento   desacertado   de  “escisión”   que   propone   la   defensa,   pues  si  bien  es  cierto  la  investigación  y  juzgamiento  contra  la  ex  operaria  judicial  Rey  Sanabria  tuvo  origen en la conducta  desplegada  por  ella  como  Fiscal  Delegada  251  Seccional al interior de las  diligencias  que  fueran  radicadas  en  fase  de instrucción bajo nomenclatura  657807,  no  lo  es menos que el proceso penal seguido en su contra -se reitera-  es  independiente  y  soberano;  en  él  se  han  observado  los principios del  procedimiento  penal  y  garantizados  los  derechos de los sujetos procesales y  demás  partes  e intervinientes en la actuación, motivo por el cual no podría  devenir       la      “desaparición”  del  mismo como consecuencia de la pretendida  nulidad del  primero.   

Contrario  sensu,  evidencia   la   CORTE  un  reiterado  e inconcebible actuar de la parte recurrente, a quien desde el inicio  de  la etapa de juzgamiento se le ha requerido por su confusa y tozuda postura y  argumentación   frente   a  la  nulidad  invocada,  además  de  determinar  el  aplazamiento  de   la  audiencia  pública  del  diez (10) de julio de 2008  “para  poder  replantear  la  estrategia defensiva a  seguir.”20; notándose que aún así la  petición   que   viene  referida  fue  realizada  nuevamente  en  sus  alegatos  conclusivos  y  finalmente,  otra  vez,  en  el recurso de apelación, no empece  haberse  clarificado  la  competencia de los funcionarios judiciales para emitir  pronunciamientos  única  y  exclusivamente  respecto  de las diligencias de los  cuales ahora conoce la SALA.   

En  igual  sentido  deviene  predicable  la  negativa,  se reitera, respecto a  la petición del defensor, relativa a la  declaratoria  de nulidad de la investigación 657807 por presunta  falta de  competencia  de  su  representada para adelantar el investigativo por el punible  de  lesiones  personales,  de  conformidad  con el artículo 306 numeral 1º del  C.P.P.  Al  respecto es de advertir que las peticiones de nulidad del recurrente  fueron  atendidas  por  el  Tribunal de conocimiento  en las diligencias de  audiencia    preparatoria   y   en   la   de   juzgamiento,   debiendo   indicar  la    SALA  que  falta  nuevamente  a  la  lealtad  procesal  el  togado  al  afirmar  que  no ha habido  pronunciamiento  por parte del juzgador de primera instancia en tal sentido, por  cuanto  la  respuesta  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá  D.C.,  fue  puesta  de  presente  al  solicitante  en  las  sesiones  que vienen  referidas21,  no  habiendo  lugar por ello a pronunciamiento en la sentencia de  primera instancia sobre dicho aspecto.   

Destaca  el  recurrente  la imprecisión del  compendio  fáctico  y  los  antecedentes  procesales  indicados en la sentencia  impugnada,  así como la omisión del nombre del representante de la parte civil  desde  la  página  11  de la providencia y con ello, la carencia de congruencia  entre  tales  aspectos y la decisión emitida por la Corporación, aspecto en el  cual sustenta su petición de revocatoria del proveído impugnado.   

Sin  embargo,  las  normas  procedimentales  civiles  traídas  por  la  defensa como fundamento de argumentación, artículo  305  y  siguientes  del C.P.C., no adquieren  relevancia en el sub  examine,  por  cuanto  la actuación  penal  encuentra  normatividad sustancial y procesal propia sobre el punto, como  igualmente  sucede  frente al principio de congruencia citado por el impugnante,  del  cual,  en  el  procedimiento  penal,  se  perfila  y  exige  respecto de la  resolución  de  acusación  y  la  sentencia,  y  no de cara al contenido de la  denuncia,   la   acusación   y   la   sentencia.  Sobre  el  tema  ha  expuesto  la   CORTE   en  pacífica  jurisprudencia22:   

“Muy  sintéticamente  debe  comenzar por  recordarse  que  el  principio de congruencia ha sido conceptualizado como aquel  límite  para  el  Estado a la hora de definir el proceso penal, en tanto lo que  se  imputa  al momento de concretar los cargos ostenta carácter vinculante y no  puede  ser  desbordado  por el fallo en detrimento del procesado o de los demás  sujetos que intervienen en la actuación.   

(…)  

En  forma abundante y profusa, ha destacado  la  doctrina  de  la  Corte  la significación que dentro del ámbito del debido  proceso  tiene  la  garantía  de  consonancia.  Ella se expresa en los extremos  acusación-sentencia,  por  la  perfecta armonía que debe comportar el fallo en tanto está condicionado en  sus  distintos  elementos  componentes,  por  tener que guardar identidad en los  sujetos,  los  hechos  y  sus  circunstancias  caracterizadoras  y  la modalidad  delictiva  que  debe  comprender  la clase de punible, las agravantes genéricas  -motivos de mayor punibilidad- y específicas concurrentes.   

(…)  

La congruencia, pues, exige correspondencia  o    identidad   entre   la   sentencia   y   los   cargos   imputados   en   la  acusación,  concepto  más  o  menos  general  y  no  discutido  y  sobre el cual existe, en dicha medida conformidad.” –negrillas     fuera    de    texto  original-   

Bajo  los  anteriores  derroteros, de manera  confusa  predica la defensa equivalencia entre los antecedentes de la actuación  y  la decisión, parámetro que en efecto corresponde a los requisitos previstos  en  el Código de Procedimiento Civil pero precisamente para las actuaciones que  se   rigen   bajo   tales  ritualidades.  Empero,  recuérdese  inicialmente  la  naturaleza  penal  del  presente  diligenciamiento;  en  segundo  lugar,  que la  resolución  por  medio  de la cual fue calificado el mérito del sumario contra  la  ex  servidora  judicial  Rey  Sanabria,  en  segunda  instancia,  lo  fue  con acusación por el delito de  prevaricato           por           acción23,  infracción  penal  por la  cual  fue  condenada  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá  D.C.,  en  orden  a  la  calificación jurídica atribuida al comportamiento por  ella  desplegada  como  Fiscal  Delegado  251  Seccional,  adscrita  a la Unidad  Primera de Delitos contra la Seguridad Pública.   

En desarrollo del análisis que determinó la  emisión    de    condena    contra   la   dra.   Rey  Sanabria,  no  se observan las imprecisiones referidas  por   la   defensa;  las  indicadas  -como  se  anunciara-  corresponden  a  los  antecedentes   valorados   por   la   corporación   a  quo,  sin  que  ello  signifique  o corresponda a real  ataque  a  las  consideraciones  llevadas  a  cabo por el fallador,  lo que  equivale  a decir que en este punto no se advierte un fundamentado disentimiento  o  serias  censuras frente a los contenidos probatorios de la decisión, menos a  las  precisas  motivaciones del tribunal de primera instancia que confluyeron en  condena  para  la  entonces  acusada;  llanamente  se cuenta con referencias del  defensor carentes de hilvanada argumentación.   

De  análoga  manera,  limita  el apelante a  simple  postulación  su consideración de que el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Bogotá D.C., al proferir el fallo cuestionado acoge los argumentos  acusatorios,  pues  frente al tema no expone en qué consiste su inconformidad o  en  qué  resulta  contraria a la lógica, la razón y la valoración probatoria  la  parte  motiva  de la sentencia, dada su consonancia con las exposiciones del  Fiscal  Delegado  ante  la  Corte  Suprema de Justicia, situación que impide al  respectivo  análisis por parte de la CORTE.   

Hecha   la  precisión  anterior,  procede  LA   SALA  a  examinar  la  compulsación  de  copias  ordenadas  por  el Tribunal Superior de Bogotá D.C.,  “con  la  finalidad  de  que  se  proceda  a  emitir  pronunciamiento  calificatorio  en  relación  con  el delito de prevaricato por  omisión”24,   lo   anterior,  ante  el  cuestionamiento  del recurrente de dicha disposición, de cara a los derechos al  debido   proceso   y   defensa   de   la   dra.   REY  SANABRIA  y  aún  cuando  sobre el ilícito que viene  referido -dice- fue solicitada la preclusión de la investigación.   

En  efecto,  conforme  a  calendas,  para el  momento  en  que  se  calificó  el  mérito  del  sumario,  tanto por la Fiscal  Delegada  41  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Bogotá, como en segunda  instancia  por  el  Fiscal  Delegado  ante la Corte Suprema de Justicia, nada se  consideró  frente al delito de prevaricato por omisión, pese a que respecto de  éste  también se dictó apertura de investigación formal junto con el punible  de        prevaricato        por       acción25.   

Luego,  la compulsación de copias dispuesta  por  el  Tribunal Superior de Bogotá D.C. corresponde únicamente a un trámite  como  su  nombre  lo  indica  y  no,  a la emisión de decisión contra la aquí  condenada  dra.  Rey Sanabria  respecto  del  delito  de prevaricato por omisión, y menos, a la iniciación de  una  nueva  investigación  o actuación judicial, cuando aquella ya fue abierta  de  manera  formal, pues lo que se echa de menos son los pronunciamientos de ley  correspondientes   frente   a   la   presunta   comisión  del  mencionado   delito.    

Tampoco tienen incidencia o vinculación las  solicitudes  elevadas  por  el  Ministerio Público y la defensa referentes a la  preclusión  del  delito de prevaricato por omisión, por cuanto lo relevante es  la  ausencia de decisión frente a la investigación iniciada por el pluricitado  ilícito,       sin      que      –además-     sea     ésta     la    oportunidad    procesal    para  hacerlo.   

Ahora bien, las eventuales afectaciones sobre  los  derechos  al  debido  proceso  y defensa originadas en la presunta conducta  omisiva  deberán  ser  expuestas e invocadas si así lo considerare pertinente,  en    el    momento   procesal   oportuno,   advertido   que   la   SALA  no  puede  adelantarse  a decisiones  judiciales pendientes de adoptar.   

Basten     todas    las    precedentes  consideraciones   para  que  la SALA atendidos  los  términos a que se contrae la impugnación, confirme  el  fallo apelado. Una vez más en las condiciones examinadas, imposibilitada se  encuentra   la  CORTE  para  acoger las pretensiones del impugnante.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.-  NEGAR la  declaratoria  de  nulidad  invocada  por  el  recurrente,  por lo anotado en las  consideraciones de este proveido.   

SEGUNDO.-  CONFIRMAR   el  fallo  apelado por las razones expuestas.   

TERCERO.-  Contra  esta providencia no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

                                          Excusa justificada   

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                      AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Folios 10 a 16 C 1.   

2 Folio  40 C 1.   

3  Folios 92 a 97 C 1.   

4 Folio  108 C 1.   

5  Folios 181 a 183, 241 a 244 C 1.   

6  Folios 215 a 219 C 1.   

7  Folios 277 y 278 C 1.   

8  Folios 79 a 92 C 2.   

9  Folios 3 a 24 C 5.   

10  Folios 28 y 29 cuaderno de la causa.   

11  Folio 271 cuaderno de la causa.   

12  Folio 275 cuaderno de la causa.   

13  Seguido contra Milton Moreno Amaya.   

14  Casación  de  8  de  julio  de  2004 y 23 de enero de 2008, radicación 15001 y  27041;  sentencia de segunda instancia de 6 de marzo de 2008, radicación 28996,  entre otras.   

15  Folio 302 cuaderno de la causa.   

16  Folio 304 cuaderno de la causa.   

17  Folio 74 cuaderno de la causa.   

18  Según  delitos  imputados al investigado en diligencia de indagatoria, folio 40  C 1.   

19  Resolución  de  apertura  de  instrucción,  folios  181  a  183,  241  a 244 C  1.   

20  Folio 122 cuaderno de la causa.   

21  Folios 28, 29, 122, 145, 175 a 179, 205 a 209 cuaderno de la causa.   

22  Proceso 26468. Sentencia del 27 de julio de 2007.   

Negrilla fuera del  texto original-.   

23  Folios 3 a 24 C 5.   

24  Folio 283 cuaderno de la causa.   

25  Folios 181 a 183, 241 a 244 C 1.     

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