30901(19-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30901   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 041.  

          Bogotá   D.C.,   febrero   diecinueve   (19)   de   dos  mil  nueve  (2009).   

VISTOS  

Emprende   la  Sala  el  examen  sobre  el  cumplimiento  de las exigencias de lógica y suficiente acreditación dispuestas  por  el  legislador,  respecto  de  la  demanda  de  casación presentada por el  defensor   de   OVIDIO   MÉNDEZ  MORENO,  contra el fallo de segundo grado dictado por el Tribunal Superior  de  Bogotá  el  9  de junio de 2008, confirmatorio del proferido por el Juzgado  Treinta  y  Uno  Penal del Circuito de la misma ciudad el 5 de junio de 2007 por  medio   del   cual  condenó  al  mencionado  ciudadano  como  autor  penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo sucesivo de delitos de actos sexuales con  menor de 14 años agravado.   

HECHOS  

          A  raíz  de  la  denuncia  formulada  el  29 de octubre de 2001 por  Manuel   de   Jesús  Castilla  Carvajal,    en    la    cual    relató    que    su    hija   NN*1  de  nueve  (9) años de edad,  desde  hacía  varios  años venía siendo objeto de actos sexuales consistentes  en    besos    en    sus    partes   genitales   por   parte   de   Juvencio  de  Jesús López Ospina, esposo  de  su  tía  materna, quien la obligaba a practicarle sexo oral, se estableció  en  el  devenir  de  la  investigación que los referidos comportamientos con la  menor  también  eran  realizados  por  OVIDIO MÉNDEZ  MORENO.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía Seccional de Bogotá dispuso la  apertura  de la instrucción, en cuyo desarrollo vinculó mediante indagatoria a  Juvencio   de   Jesús   López   Ospina   y  OVIDIO  MÉNDEZ  MORENO,   definiéndoles   su   situación   jurídica   con   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como posibles autores del concurso de  delitos  de  actos sexuales con menor de 14 años agravado, decisión confirmada  en  segunda  instancia  por  la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Bogotá   al   conocer   del   recurso   de   apelación   interpuesto   por  la  defensa.   

          Clausurada   la  fase  instructiva,  se  calificó  el  mérito  del  sumario   el  2   de  febrero  de 2004 con resolución acusatoria   

en  contra  de los procesados como presuntos  autores  del  concurso  de  delitos  que  sustento  la  medida de aseguramiento,  decisión  confirmada en segunda instancia mediante proveído del 29 de marzo de  2004.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Treinta  y  Uno Penal del Circuito de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  rito  dispuesto por el legislador, profirió fallo el 5 de junio de  2007,  a  través  del  cual  condenó  a  Juvencio de  Jesús  López  Ospina  a  la pena principal de ciento  cincuenta   y   seis   (156)   meses  de  prisión,  mientras  que  OVIDIO  MÉNDEZ  MORENO  fue  condenado a  noventa  (90)  meses  de prisión, a ambos les fue impuesta la pena accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por los  mismos  lapsos  de  la sanción privativa de la libertad, respectivamente, amén  del pago de la indemnización de perjuicios.   

En  la  misma  decisión  les  fue negada la  condena  de  ejecución condicional y la prisión domiciliaria sustitutiva de la  intramural.   

          Impugnado     el     fallo    del    ad  quem  por  los defensores de los acusados, el Tribunal  Superior  de  Bogotá  lo  confirmó  íntegramente  mediante sentencia del 9 de  junio  de  2008,  contra la cual el defensor de OVIDIO  MÉNDEZ  MORENO  interpuso  recurso  extraordinario de  casación y allegó en tiempo la respectiva demanda.   

EL LIBELO  

Al  amparo de la causal tercera de casación  establecida  en  la  Ley 600 de 2000, el recurrente plantea un cargo por nulidad  de  la  actuación  derivada de la presencia de irregularidades sustanciales que  afectaron  el  debido  proceso  de  su  asistido,  toda vez que si varios de los  hechos  por  los cuales se produjo la condena ocurrieron en vigencia del Decreto  100   de   1980  reformado  por  la  Ley  360  de  1997,  debió  aplicarse  por  favorabilidad  el  artículo 306 de dicha legislación, y no el artículo 211 de  la Ley 599 de 2000, el cual es más gravoso para el procesado.   

Precisa   que   el  artículo  306  de  la  legislación  punitiva  de 1980 consagraba una pena de dos (2) a cinco (5) años  de  prisión,  mientras que el artículo 209 de la Ley 599 de 2000 establece una  sanción  de  tres  (3)  a  cinco  (5)  años,  normatividad  esta  que  resulta  desfavorable     a    OVIDIO    MÉNDEZ.   

También  señala que en ambas legislaciones  el  incremento  punitivo  por  la  agravación  de la conducta es de una tercera  parte  a  la  mitad,  de  modo  que  debió aplicarse en virtud del principio de  favorabilidad el Decreto 100 de 1980.   

A partir de lo expuesto, el actor solicita a  la  Sala casar parcialmente el fallo atacado, para en su lugar corregir el yerro  dosificando  la sanción de acuerdo con la punibilidad establecida en el Decreto  100 de 1980.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          Tiene  sentado  la  Sala  que en el examen sobre la admisibilidad de  los  libelos  casacionales le corresponde constatar que los recurrentes formulen  sus   censuras   con   sujeción  a  las  exigencias  de  lógica  y  pertinente  argumentación   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por  la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  instancia  adicional  a  las  surtidas. Tales requisitos se orientan a conseguir  demandas  enmarcadas  dentro  de  unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la  postulación   y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten  inteligibles,  es  decir, precisos y claros, pues no corresponde a la Sala en su  función  constitucional  y legal develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación  (Inciso 3º del artículo 212 de la Ley 600 de 2000).   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  213  de la mencionada  legislación   “si   el   demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne   los  requisitos  se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

Efectuadas las anteriores precisiones observa  la  Sala que el recurrente carece de interés, pues de tiempo atrás ha definido  la  jurisprudencia que el ejercicio de los mecanismos de impugnación tiene como  presupuesto   ineludible  la  existencia  de  interés  jurídico  (legitimatio   ad   caussam).  Este  surge  cuando  la  providencia  es de alguna manera desfavorable al sujeto procesal que  la  impugna,  y se pierde, cuando el interesado demuestra conformidad con lo que  en ella se decide.   

En punto del interés jurídico con ocasión  de   la   impugnación  extraordinaria,  es  menester  que  el  demandante  haya  reprochado  el fallo de primera instancia y que exista identidad temática entre  las   pretensiones  de  la  alzada  y  las  de  la  demanda  de  casación,  con  independencia  de  que  sus  fundamentos  y  motivos  sean  diversos2,   excepto  si   su  situación procesal  es desmejorada  con la decisión de   

segunda   instancia   en   virtud   de  la  impugnación  de  otro  de  los  sujetos  que  intervienen  en  el proceso, o se  reclaman    nulidades   o   el   amparo   o   restablecimiento   de   garantías  fundamentales.   

Además, debe constatarse que la invocación  de  la causal encaminada a obtener la invalidación de lo actuado no corresponda  en  verdad a un pretexto para cuestionar el fallo de primer grado sin debatir un  tal planteamiento en segunda instancia.   

          En  el  caso de la especie se puede verificar que en la impugnación  de  la  sentencia  del a quo,  el  defensor  de  OVIDIO  MÉNDEZ  MORENO  únicamente  orientó  su esfuerzo a conseguir la invalidación de  lo  actuado  desde la fase de presentación de alegatos de clausura del sumario,  aduciendo  para  ello  que  el  juez  “no aceptó la  suspensión  de  la  audiencia  pública  por  la  interposición del recurso de  queja,  cerrando  la  mencionada  audiencia  y  vulnerando la única oportunidad  manifiesta  y  real que existe en el procedimiento penal nuestro para ejercer la  defensa  tanto  material como técnica, lo cual constituye nulidad en el ámbito  de  aplicación del artículo 306 del Código de Procedimiento Penal”.   

          Por  tanto,  si  ahora  la  defensa  depreca  al amparo de la causal  tercera  de  casación  la  aplicación del principio de favorabilidad de la ley  penal  sustancial,  esto  es,  del  Decreto  100 de 1980, pueden efectuarse tres  observaciones.   

La primera, que no media identidad temática  entre  la  alegación  del  recurso  de  apelación  de  la sentencia de primera  instancia  y  el  reparo  formulado  en esta sede extraordinaria, de manera que,  como atrás se dijo, el demandante carece de interés.   

Segunda, que si bien el cargo se plantea bajo  la  égida  de  la  causal tercera de casación, lo cual, de ser cierto, podría  comportar  una  excepción  a la falta de interés para acudir a éste mecanismo  impugnaticio,  la  verdad es que la propuesta corresponde, como de tiempo atrás  lo     ha     señalado     la     jurisprudencia3,  a  un  reparo  propio  de la  causal  primera,  cuerpo  primero  de  casación, reglada en la Ley 600 de 2000,  esto  es,  a  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  al punto que la  petición  del defensor no pretende la invalidación de lo actuado, ni demuestra  el  quebranto  de  las  bases  o  estructura  del proceso, sino que se orienta a  solicitar la redosificación de la pena impuesta.   

Tercera, el actor no expresa las razones por  las  cuales,  tratándose  de un concurso de delitos de actos sexuales con menor  de  catorce  (14)  años  agravado,  deba  aplicarse  ultraactivamente  la  pena  establecida  en  el  Decreto  100  de  1980, sin tener en cuenta que también en  vigencia  de  la  Ley 599 de 2000 se realizaron muchas de tales conductas y que,  de  acogerse  la  tesis  del casacionista quedarían impunes los comportamientos  efectuados  con  posterioridad  al 24 de julio de 2001 y no se cumpliría con la  función  de  prevención  general  negativa  de la pena, pues resulta claro que  pese  al  incremento  de  pena  establecido  en  la  legislación  del  2000, el  procesado  no  fue persuadido para no seguir con la realización sucesiva de los  delitos  en  contra  de la integridad y formación sexual de la menor, de manera  que    asumió    los   mayores   costos punitivos de sus acciones.   

Así  las  cosas,  estima  la Sala que si la  defensa  no censuró en la impugnación del fallo de primer grado la aplicación  de  la  norma  que ahora reprocha bajo el ropaje de la violación del derecho al  debido  proceso  de su procurado, carece de interés para habilitarse en sede de  este  recurso  extraordinario  en procura de abordar un tema que no trató en su  momento,  circunstancia que impone inadmitir el libelo conforme al claro mandato  del artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          Finalmente    es    pertinente   indicar   que   no   se  advierte  en  el  curso  del  diligenciamiento  o en la sentencia  objeto   del   recurso,  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  MÉNDEZ  MORENO, como para  que  ello  determinara  ejercer la facultad oficiosa que en punto de asegurar su  protección   le   confiere   el   legislador   a  la  Corte.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   OVIDIO  MÉNDEZ  MORENO, por las razones  expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Salvamento de voto  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

* Dado  que  esta  decisión puede ser publicada, no se registra el nombre de la menores  en  aplicación del numeral 8º del artículo 47 del Código de la Infancia y la  Adolescencia,     según     el     cual,    no    se    debe    “entrevistar,  dar  el nombre, divulgar datos que identifiquen o que  puedan  conducir a la identificación de niños, niñas y adolescentes que hayan  sido   víctimas,   autores   o   testigos   de   hechos  delictivos”.   

2  Providencias  del  14  de  diciembre  de 1999. Rad. 12.343, 29 de enero de 2001.  Rad.  12.723,  17  de  julio  de  2002.  Rad. 15.175 y 16 de julio de 2002. Rad.  15.488, 25 de junio de 2008. Rad. 29.748, entre muchas  otras.   

3 Auto  del 13 de julio de 2005. Rad. 21868, entre otros.     

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