30771(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30771  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 348.  

Bogotá,  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de   casación  presentada  directamente  por  el  ciudadano  WÁLTER  OLIVOS LOZANO contra  la  sentencia  proferida  el  18  de febrero de 2008 por el Tribunal Superior de  Tunja,  mediante  la  cual confirmó, en los aspectos impugnados, la emitida por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Chiquinquirá, que lo condenó, junto  a   Guillermo  Enrique  Mejía  Márquez,  José  Abel  Martínez  Ochoa,  Edgar  Ardila  Ardila y Jhon  Mauricio  Ardila  Ardila,  a la pena  principal  de  cuatro  (4)  años  de  prisión por el delito de porte ilegal de  armas de fuego de defensa personal.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  Tramitada  la  actuación  conforme a la  ritualidad  regulada  en  la Ley 906 de 2004, el Juez Primero Penal del Circuito  de  Chiquinquirá  profirió, el 11 de diciembre de 2007, sentencia condenatoria  en   contra  de  WÁLTER  OLIVOS  LOZANO  y  otros,  como  coautores  del  delito  de porte ilegal de armas de  defensa  personal,  cargo  al  cual  se  allanaron en desarrollo de la audiencia  preliminar    de    formulación    de   imputación.   

          2.  En virtud de la apelación interpuesta por los defensores de los  acusados,  el  Tribunal Superior de Tunja confirmó, en los aspectos impugnados,  la sentencia de primera instancia.   

          3.  Dentro  del  término  previsto  para  el  efecto,  el procesado  WÁLTER      OLIVOS      LOZANO      presentó  escrito  en el cual manifestó su decisión de interponer  el  recurso  de  casación,  sustentando  simultáneamente  las  razones  de  la  impugnación.   

          4.  Por  tal  razón,  el  Tribunal  Superior  de  Tunja remitió la  actuación   procesal   a  sede  de  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

El  artículo  182  de  la  Ley  906 de 2004  establece lo siguiente:   

“Legitimación.  Están  legitimados  para  recurrir  en  casación los  intervinientes  que  tenga  interés,  quienes  podrán  hacerlo directamente si  fueren abogados en ejercicio”.   

Como   se  observa,  el  nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  contenido  en  la  Ley  906  de 2004 continúa con la tradición  jurídica  imperante  en  nuestro  país  de  exigir la condición de abogado en  ejercicio  para sustentar el recurso de casación. Recuérdese que ese requisito  estaba  también  plasmado  en  el  artículo  209 de la Ley 600 de 2000 y en el  artículo 222 del Decreto 2700 de 1991.   

El  fundamento  de dicha exigencia, no sobra  repetirlo,  se  asienta en la naturaleza extraordinaria de la casación, lo cual  supone  un  juicio  técnico jurídico respecto de la legalidad de la sentencia,  para  cuya  realización  se  requieren  especiales conocimientos jurídicos que  solamente están al alcance de los profesionales del derecho.   

Refulge  con  claridad de lo anterior que el  procesado    WÁLTER   OLIVOS   LOZANO   carece   de  legitimación  para  recurrir  en  casación,  pues  no  demostró poseer la condición de abogado en ejercicio.   

Frente  a  tal  realidad jurídico-procesal,  debe  la  Sala  ahora  determinar cuál es la decisión a adoptar en este caso y  cuál  la  autoridad  judicial competente para hacerlo. En auto del 7 de febrero  de    20061  la Corte consideró que en esos eventos lo pertinente era devolver  la  actuación  al  Tribunal  de origen, pues es a esa Corporación a la cual le  corresponde  verificar  si  la  demanda  de  casación  se  presentó dentro del  término legal por quien estaba legitimado para ello.   

La  Sala considera oportuno ahora replantear  tal  criterio,  pues  un  reexamen  del tema, en el marco de la Ley 906 de 2004,  permite  afirmar  que  a  la  Corte  le  corresponde  pronunciarse sobre todo lo  relacionado  con  el  recurso  de  casación  una  vez  se  allega la respectiva  demanda,  de  modo que el Tribunal ni siquiera ostenta competencia para declarar  desierta  la  impugnación  por  sustentación  extemporánea,  como  sí ocurre  cuando  se  trata  de asunto regulado por el estatuto procesal penal de 2000, en  cuyo  artículo  210,  inciso  final,  atribuye  al juzgador de segundo grado la  función  de  abstenerse  de conceder el recurso si se presenta tal eventualidad  (art. 210, inciso final).   

No otra cosa se concluye de lo dispuesto por  el  inciso primero del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  en cuanto esa norma establece:   

“Admisión.   Vencido  el  término  para  interponer  el  recurso,  la  demanda  se  remitirá  junto con los antecedentes  necesarios  a  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para  que  decida dentro de los treinta (30) días siguientes sobre la admisión de la  demanda”.    

Conforme  al  texto  de la transcrita norma,  presentada  la  demanda  de  casación la actuación debe remitirse a la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia para que se pronuncie sobre su  admisión,  sin  establecer  oportunidad  alguna  para  que  el  Tribunal decida  determinado aspecto relacionado con el libelo.   

Entonces,  lo  procedente en este caso no es  devolver  la  actuación  a  la  colegiatura  de  segunda  instancia para que se  pronuncie  sobre  el  tema,  sino  inadmitir  por  parte  de la Corte la demanda  presentada    por   el   procesado   WÁLTER   OLIVOS  LOZANO,  quien  no  ostenta  la condición de abogado.   

Pero  además,  considera  esta Corporación  importante  efectuar  algunas  precisiones en torno al alcance de las decisiones  inadmisorias     sustentadas     en    la    falta    de    legitimación    del  recurrente.   

El artículo 182 de la Ley 906 de 2004 regula  dos  clases de legitimación, a saber, legitimación en el proceso (o  legitimatio  ad  processum)   y   legitimación   en   la  causa  (o  legitimatio ad causam). Sobre  estas  figuras  la  Corte comentó lo siguiente en sentencia de casación del 23  de          febrero          de         20052:   

“La          legitimación  en  el  proceso constituye  uno  de  los  presupuestos de procedencia de la impugnación de las providencias  judiciales,   en   virtud   de   la   cual,   es  preciso  que  el  recurrente  ostente la condición de sujeto procesal habilitado para  actuar.   

Adicional  al anterior también se encuentra  la    legitimación    en    la   causa,  presupuesto  que exige de manera imprescindible que al impugnante  le  asista  interés  jurídico  para  atacar  el  proveído,  esto  es,  que la  decisión  le cause perjuicio a sus intereses, pues no hay lugar a inconformidad  frente  a  providencias  que  le  reporten  un beneficio o que simplemente no lo  perjudiquen.  Sobre  el particular, el artículo 186 del estatuto procesal penal  dispone  que ‘los recursos  ordinarios  podrán  interponerse por quien tenga interés jurídico’”.   

          La  diferencia  entre  las dos figuras estriba en que mientras en la  primera  el  recurrente  carece  en  absoluto  de  la  calidad  de  sujeto de la  relación  jurídico-procesal  o  del derecho de postulación, en la segunda sí  ostenta  esas  condiciones sólo que, por no haber sufrido un perjuicio concreto  con el fallo, no está autorizado para interponer el recurso.   

          Ejemplos  de  falta  de legitimación en el proceso lo constituye la  interposición  del  recurso  por quien no ostenta la calidad de interviniente o  por  quien,  teniendo  esa  calidad, adolece de la condición de profesional del  derecho  cuando  ésta sea una exigencia determinada por la ley. Y prototipos de  falta  de  legitimación  en la causa son, entre otros, la ausencia de identidad  de  materia  entre  lo debatido en el recurso de apelación y lo planteado en la  demanda   de   casación  o,  en  caso  de  sentencias  obtenidas  por  vía  de  allanamientos  o  preacuerdos,  discutir  aspectos  que  impliquen retractación  respecto de lo aceptado.   

          La  distinción en mención reviste importancia en el terreno de las  consecuencias  que  acarrea la decisión inadmisoria, porque si su fundamento lo  es  la  primera de esas figuras, la competencia de la Corte se limita a declarar  la  existencia  de la falta de legitimación y, por consiguiente, a inadmitir la  demanda,  sin  que pueda abordar el estudio de ningún otro extremo del proceso,  ni  siquiera  lo  relacionado  con  la  prescripción,  porque  en  ese  caso la  sentencia  cobra ejecutoria una vez vencen los sesenta (60) días dispuestos por  la ley para la interposición de la casación.   

          La   anterior   conclusión   se   funda   en  que,  al  carecer  de  legitimación  en  el  proceso, en el recurrente recae una prohibición absoluta  de  interponer  la  casación,  luego  si  lo  hace su intervención se erige en  factor  extraño  para la actuación procesal que debe ser removido de inmediato  por  quien  ostenta  la  competencia  para  el efecto, sin que, por tanto, pueda  tener la virtualidad de afectar su normal trámite.    

          En   cambio,  si  la  inadmisión  se  cimenta  en  la  ausencia  de  legitimación  en  la  causa,  en  donde la prohibición de acudir al recurso de  casación  adquiere  carácter  relativo, pues el actor, en principio, sí está  facultado  para  interponerlo,  la  Corte  ostenta competencia para adoptar otro  tipo  de  determinaciones,  incluso,  la  de  casar  oficiosamente  el  fallo si  evidencia  la  vulneración de garantías fundamentales, conforme ya lo ha hecho  en  el  pasado3.   

          En   el  caso  sometido  a  estudio,  como  se  trata  de  falta  de  legitimación  en  el  proceso, imperioso resulta concluir que la competencia de  la Corte se circunscribe a adoptar la determinación inadmisoria.   

          Es  de  anotar  que  la  presente  providencia, por basarse en el no  cumplimiento  de  uno  de  los presupuestos necesarios para la procedencia de la  casación,  es susceptible del recurso de reposición, según así lo clarificó  la Sala en auto del 1º de agosto de 2007, radicación 27477.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR,  por  falta  de  legitimación, la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el procesado  WÁLTER        OLIVOS        LOZANO.   

         Contra     esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                              JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

              TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                     Secretaria   

    

1  Radicación 25855.   

2  Radicación 22758.   

3 Cfr.  Sentencia del 6 de julio de 2005, radicación 21995.     

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