30713(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 30713  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 348   

Bogotá,  D.  C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Sería  del  caso  que la Sala se pronunciara  acerca   de   la   admisibilidad   de   los  fundamentos  lógicos  y   de   debida   argumentación   de   la   demanda   de  casación  presentada   por  el  defensor  de  WILLIAM  AUGUSTO  RAMÍREZ  SALINAS,  si  no  fuera  porque advierte que, después de proferido el  fallo  de  segundo  grado,  se configuró el fenómeno de la prescripción de la  acción  penal por el delito de acceso carnal violento  en  la  modalidad  de  tentativa  de  que  trata  los  artículos  27  y  205  del  Código  Penal, en razón del cual fue condenado la  persona en comento por parte de las instancias.   

ANTECEDENTES  

1.  La  presente  actuación  tuvo  su  origen  en  la denuncia presentada por Yuri Tatiana Javela  Herrera,  de  dieciocho  años  de  edad,  en contra de su antiguo novio WILLIAM  AUGUSTO  RAMÍREZ  SALINAS, por cuanto el 10 de mayo de 2002, en el municipio de  Neiva,  Huila,  la  llevó  en  contra  de  su  voluntad  al  motel Flamingo’s,   en   donde   intentó   accederla  carnalmente  mediante  el  empleo  de  la  violencia  física,  hasta  que  ella  aprovechó  un  descuido del agresor y logró salir del cuarto en donde estaban,  para luego ser auxiliada por el administrador del establecimiento.   

2.  Debido  a  lo  anterior,  la  Fiscalía  General de la Nación ordenó la apertura del proceso,  vinculó  mediante indagatoria al señalado, le definió la situación jurídica  y,  en  resolución que calificó el mérito del sumario de fecha 13 de enero de  2003,  lo  acusó  como autor responsable de la conducta punible de acceso  carnal  violento  en  la modalidad de tentativa,  de conformidad con lo dispuesto en los artículos 27 y 205 de la  ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

Dicha  providencia  quedó  ejecutoriada  el  6      de     febrero     de     2003.   

3.   Para   su  conocimiento  en  la etapa siguiente, correspondieron las diligencias al Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Neiva,  despacho que luego de llevar a cabo la  audiencia  pública condenó por el delito en comento a WILLIAM AUGUSTO RAMÍREZ  SALINAS,  en  decisión  de  fecha  22  de junio de 2005, a la pena principal de  cuarenta   y   ocho   meses   de   prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  al  de la sanción  privativa  de  la libertad y al pago de perjuicios a favor de la víctima, quien  se había constituido como parte civil dentro del proceso.   

Así  mismo,  le  negó  al  procesado  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena, pero le concedió la  suspensión   de   la   prisión  en  establecimiento  carcelario  por  prisión  domiciliaria.   

4.  Apelada  la  providencia  tanto  por  el  apoderado de la parte civil como por el defensor de  WILLIAM   AUGUSTO   RAMÍREZ   SALINAS,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Neiva, mediante fallo de fecha 9 de mayo de  2008, la confirmó en lo que fue materia de impugnación.   

5.   Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  interpuso  el  abogado  de  WILLIAM  AUGUSTO  RAMÍREZ  SALINAS  recurso  extraordinario  de  casación, cuya sustentación se  hizo  dentro  del término de traslado, de manera que las diligencias llegaron a  esta    Corporación    el    23   de   octubre   de  2008.   

CONSIDERACIONES  

1.  Respecto  del  fenómeno  jurídico  de  la prescripción de la acción penal, ha dicho la Sala  lo siguiente:   

“La  prescripción,  desde la perspectiva de la casación, puede producirse: a) antes  de  la  sentencia de segunda instancia; b) como consecuencia de alguna decisión  adoptada  en  ella  con repercusión en la punibilidad; o c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si  en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente  a  la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando  así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”    1.   

2.  En  el asunto  examinado,  la  síntesis  procesal  consignada en precedencia permite advertir,  sin  dificultad,  que  la prescripción de la acción penal, respecto del delito  objeto  de  acusación  y  juzgamiento,  se  configuró  durante el trámite del  recurso  extraordinario  de  casación  y,  por  lo tanto, de conformidad con la  citada   jurisprudencia,   le   corresponde  a  la  Sala  adoptar  la  decisión  pertinente.   

Para  efectos  de  lo  anterior,  no  sobra  precisar  que  de  conformidad  con el artículo 83 del Código Penal vigente al  momento  de  los  hechos  (ley  599  de  2000), la acción penal prescribe en un  tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena fijada en la ley, si es privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso ese lapso puede ser inferior a cinco años, ni  exceder   de   veinte,   salvo  que  se  trate  de  las  conductas  punibles  de  desaparición  forzada,  tortura  y  desplazamiento  forzado, caso en el cual el  término máximo es de treinta años.   

Según  los  artículos  84  y  86  de  la  legislación  en  comento, la iniciación del término de prescripción comienza  a  contarse,  para los delitos instantáneos, desde el  día  de la consumación y, desde la perpetración del  último acto, en los delitos tentados o permanentes.   

Este tiempo se interrumpe por la resolución  de  acusación  o su equivalente debidamente ejecutoriada y comienza a correr de  nuevo  por  un  período igual a la mitad del señalado en la norma inicialmente  invocada,  pero  en ningún caso puede ser inferior a cinco años, ni superior a  diez.   

En la resolución de acusación, al procesado  WILLIAM  AUGUSTO  RAMÍREZ  SALINAS  se  le  atribuyó  la  conducta  punible de  acceso   carnal   violento   en   la   modalidad  de  tentativa,  de acuerdo con los artículos 27 y 205 de  la  ley 599 de 2000, preceptos que establecen que al tipo básico, que oscila de  los  ocho a los quince años de prisión, se disminuirá en la mitad del mínimo  y  en  una cuarta parte del máximo, para una pena que se mueve entre los cuatro  y  los once punto veinticinco años de prisión o, lo que es lo mismo, entre los  cuatro años y los once años y tres meses de prisión.   

Por lo tanto, el lapso que opera a partir de  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  equivale,  para la conducta  punible  en  comento,  a  la  mitad  de  once  años  y  tres meses, es decir, a  cinco   años,   siete   meses  y  quince  días  de  prisión.   

En  este orden de ideas, como la resolución  de  acusación  alcanzó ejecutoria el 6 de febrero de  2003,   tal   como   se  aprecia  en  la  actuación  principal2,  ello  significa  que el tiempo mínimo señalado por la ley para  que  operara  la  prescripción de la acción penal en el juicio por la conducta  punible  de  la  que  se  ocupó  este  proceso,  se  cumplió  el  21  de  septiembre  de  2008,  esto  es,  mientras  en  la Secretaría del Tribunal se le estaba dando trámite al recurso  extraordinario.   

Por  lo  anterior,  la  Sala  procederá  a  declarar  la  prescripción  de la acción penal derivada de la conducta punible  de   acceso  carnal  violento  en  la  modalidad  de  tentativa  y a ordenar, en consecuencia, la cesación  del  procedimiento  seguido  contra WILLIAM AUGUSTO RAMÍREZ SALINAS.   

A  pesar  de  que  el  procesado  no  está  actualmente  privado  de la libertad, el juzgado de primera instancia realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que  se  deriven  de  lo  decidido  en  esta  providencia, contra la cual procede el recurso de reposición.   

3. Como durante el  trámite  del  juicio  pudo  presentarse  una  dilación  injustificada  de  los  términos,  lo  cual  permitió  la  prescripción,  la  Sala  dispondrá que se  compulsen  copias  de  la  actuación  con  destino  al  Consejo Seccional de la  Judicatura  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  y  al  Consejo  Superior  de la  Judicatura     Sala     Disciplinaria     para    los    fines    que    estimen  pertinentes.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR  prescrita  la  acción penal  derivada  de  la  conducta  punible  de acceso carnal  violento  en  la  modalidad  de  tentativa, prevista  en  los  artículos  27  y  205  de  la  ley  599 de  2000.   

2. ORDENAR, en consecuencia, la cesación  del   procedimiento   adelantado   en   contra   de   WILLIAM  AUGUSTO  RAMÍREZ  SALINAS.   

3. DISPONER que por el juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4.-  ORDENAR que  la  Secretaría  de  la Sala compulse las copias con la finalidad y los destinos  indicados.   

Contra  esta providencia procede el recurso  de reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                             

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  de  30  de  junio  y  auto de 8 de septiembre de 2004,  radicaciones 18368 y 22588, respectivamente.   

2 Folio 83 del cuaderno I de la actuación principal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *