30682(27-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 30682  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    Magistrado Ponente   

                                   Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                    Aprobado Acta No.  127   

Bogotá  D.  C., veintisiete (27) de abril de  dos mil diez (2010)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala el impedimento para seguir  conociendo   de   la  investigación  preliminar  adelantada  en  contra  de  la  Representante  a  la  Cámara  LUCERO CORTÉS MÉNDEZ, presentado por el H. Mg.,  Dr.  AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN, al amparo de la causal prevista en el numeral  4 del artículo 99 de la ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES  

1.  El  abogado  JUÁN  CARLOS SALAZAR TORRES  presentó  denuncia  en  contra  de  la actual Representante a la Cámara LUCERO  CORTÉS MÉNDEZ, fundado en los siguientes hechos:   

Según  publicaciones hechas por el diario El  Espectador  y  Noticias  UNO  que recogen una entrevista hecha al Magistrado del  Consejo  Seccional  de  la Judicatura de Cundinamarca, RAFAEL VÉLEZ FERNÁNDEZ,  éste  fue  objeto  de  un  supuesto  tráfico de influencias que involucra a la  Representante a la Cámara, LUCERO CORTÉS o LUZ EMILIA CORTÉS.   

Según  el  denunciante,  VÉLEZ  FERNÁNDEZ  refirió  haber  sido  presionado por los Magistrados del Consejo Superior de la  Judicatura,  ANGELINO  LIZCANO  y  JULIA  EMMA GARZÓN DE LÓPEZ, para tomar una  decisión  en  su  contra  en el proceso disciplinario que le adelanta por queja  presentada por el esposo de la aforada.   

En concreto, señala, que el Magistrado VÉLEZ  FERNÁNDEZ  aludió  a  una reunión que le propuso el Magistrado LIZCANO con la  Representante  LUCERO  CORTÉS,  y  a  la  indicación directa que le hiciera la  Magistrada  GARZÓN  DE  LÓPEZ  de que “tocaba  fallar  en su contra”.   

Dice que en su contra el Consejo Seccional de  la  Judicatura  de  Cundinamarca  adelanta  una investigación disciplinaria con  base  en  una  queja  formulada  por  el esposo de LUCERO CORTÉS, MANUEL ARTURO  RINCÓN  GUEVARA,  por  no  haberse  prestado como abogado a participar en actos  indebidos realizados por el propio RINCÓN GUEVARA.   

Como  el  Magistrado  VÉLEZ FERNÁNDEZ no se  dejó  presionar,  añade,  resultó  sancionado, según su propio dicho, por el  Consejo Superior de la Judicatura.   

Dado que en su sentir hay un caso de tráfico  de  influencias  que  posiblemente  involucra a la Representante LUCERO CORTÉS,  solicita se abra investigación.   

2.  En curso la investigación preliminar, el  H.  Mg.  Dr.  AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN, declaró su impedimento para  continuar  conociendo  de  la  investigación  como  miembro  de  la  Sala,  por  considerar  que se configura la causal 4 del artículo 99 de la ley 600 de 2000,  por  cuanto  el  esposo  de  la  imputada  MANUEL  ARTURO RINCÓN GUEVARA fue su  contraparte   en   un   proceso   penal,   cuando   ejercía  la  profesión  de  abogado.   

En tales condiciones, estima, cualquier juicio  de  valor  que como integrante de la Sala llegare a emitir acerca de la conducta  de  la aforada, podría aparecer impregnado por esa situación de contradicción  y  conflicto  que los enfrentó en el pasado, comprometiendo los principios  de plena imparcialidad y transparencia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  Una  de  las  principales  garantías del  proceso  penal  democrático  radica  en  que  la  justicia sea administrada por  jueces  imparciales,  implicando ello que la sociedad tenga la impresión de que  efectivamente  sus  jueces  son imparciales, sólo de este modo se puede obtener  el fin esencial del Estado de hacer justicia.   

Los  instrumentos internacionales ratificados  por  Colombia  y constitutivos del ordenamiento jurídico interno por virtud del  bloque de constitucionalidad, así la consagran:   

La  Declaración  Universal  de  los Derechos  Humanos en el artículo 10:   

“Toda  persona  tiene  derecho,  en  condiciones  de plena igualdad, a ser oída públicamente y  con  justicia  por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación  de  sus  derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra  ella en materia penal.   

Garantía  que  es  reiterada  por  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos y por la Convención Americana  sobre   Derechos   Humanos,   en  sus  artículos  14  y  8.1,  respectivamente.   

Si  bien  es  cierto  que  la  Constitución  Política  de 1991 no la  recoge expresamente en una norma, implícitamente  lo  hace  en  los  artículos 13, 228 y 230 consagrando el derecho a la igualdad  que  ostentan todas las personas en Colombia, otorgando el carácter de función  pública   a  la  administración  de  justicia  cuyas  decisiones  han  de  ser  independientes,  y  atando  a  los  jueces  en  su  proceder  al  imperio  de la  ley.   

Así  entonces,  la  jurisdicción  debe  ser  ejercida  sin  sombra  de duda acerca de la independencia e imparcialidad de los  jueces  y  magistrados,  motivo  por  el cual el ordenamiento jurídico creo una  serie    de    mecanismos    orientados    a    garantizar   y   proteger   esas  garantías.   

El  artículo 99 de la ley 600 de 2000 recoge  las  causales  de  impedimento  y  recusación  dentro  de las cuales la cuarta,  reza:   

“Que    el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado o defensor de alguno de los sujetos  procesales,  o  sea  o haya sido contraparte de cualquiera de ellos, o haya dado  consejo    o   manifestado   su   opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”.   

El  concepto  de  imparcialidad  encierra  la  ausencia  de  perjuicios  a  favor o en contra de las personas o de las materias  acerca de las cuales debe decidir.   

Tanto   doctrina  como  jurisprudencia  han  distinguido  entre  la  imparcialidad  subjetiva y la objetiva. La primera exige  que  el  juez  conozca  de  aquellos  asuntos  que le sean totalmente ajenos, es  decir,  en  los que carezca de cualquier interés directo o indirecto, garantiza  que  no  haya  tenido relaciones con las partes. La segunda, pretende evitar que  el  juez  haya  tenido  contacto  con  el tema a decidir desde el punto de vista  funcional  u  orgánico  que pueda generar duda razonable acerca de su rectitud,  aspira   que   se   acerque  al  objeto  del  proceso  sin  prevenciones  en  el  ánimo.   

Todo juez en relación con el cual pueda haber  razones  legítimas para dudar de su imparcialidad debe abstenerse de conocer el  caso,  dado  que lo que está en juego es la confianza que los tribunales de una  sociedad democrática deben inspirar a los ciudadanos.   

Mientras  que  el  juez  basta  expresar  las  razones  por  las  cuales  se  declara  impedido,  para las partes es imperativo  aportar  las  pruebas  en los eventos de recusación con el propósito de evitar  indebidas   maniobras  dirigidas  a  provocar  injustificadas  peticiones,  para  separar a un funcionario del conocimiento de un proceso.   

En particular, la doctrina y la jurisprudencia  se  han ocupado de discutir si la causal aducida sólo procede cuando la calidad  de  apoderado  o  contraparte  de los interesados ha sido ejercida por el juez o  magistrado  en  el  proceso que está conociendo, o se extiende a los eventos en  que    concurra    en    cualquiera    otra    actuación    ventilada   en   la  jurisdicción.1   

La  Sala  en un comienzo prohijó la tesis de  que  esta  causal  de  impedimento  se  configuraba  sólo cuando las hipótesis  concurría  en  el  mismo expediente, ampliando luego su reconocimiento a que se  presentara  en  actuaciones  procesales  diversas  actuales  o  contemporáneas,  finalmente  la  viene  reconociendo  en  procesos  de cualquier especialidad, de  reciente terminación.   

Desde  esa  perspectiva,  le  ha  otorgado el  carácter  objetivo  cuando la calidad de apoderado o contraparte se presenta en  el  mismo  expediente  y  subjetiva  si se da en uno distinto, exigiendo para su  prosperidad  en  el  segundo  caso   además  de  probar  la  condición de  contraparte  la convergencia de circunstancias precisas entre los protagonistas,  con  la  fuerza  suficiente  para  perturba  el ánimo del funcionario judicial.   

En ese orden quien se declare impedido o quien  recusa  debe  explicar en qué consisten aquellas circunstancias derivadas de la  situación  de  contraparte,  con  el  fin  de  que  para  decidir se cuente con  elementos   de   convicción   formales   y  arraigados  en  la  realidad.    

3.  En  este  caso,  el H. Mg. Dr. AUGUSTO J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN  argumenta  haber  sido  contraparte  en  un proceso penal del  esposo  de  la  imputada  MANUEL  ARTURO  RINCÓN  GUEVARA,  en  tanto  que esta  investigación  alude  a  las supuestas influencias ejercidas por LUCERO CORTÉS  MÉNDEZ  en  el  Magistrado de la Sala  Disciplinaria del Consejo Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca, RAFAEL VÉLEZ FERNÁNDEZ, a través de los  Magistrados   de   la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  de  la  Judicatura  ANGELINO  LIZCANO y JULIA EMMA GARZÓN DE LÓPEZ, para que decidiera  en  favor  de  su  cónyuge   sancionando  al abogado JUÁN CARLOS SALAZAR,  contra quien éste había presentado queja disciplinaria.   

Circunstancia  con  idoneidad suficiente para  comprometer  la  objetividad  e imparcialidad del H. Magistrado IBÁÑEZ GUZMÁN  en  la  toma  de  decisiones  como  él  mismo  lo  advierte,  atributos  de  la  administración  de  justicia que además se verían empañados a los ojos de la  colectividad  y  de  las  partes,  pues  no  sería  bien visto que quien otrora  enfrentó  al  cónyuge de la imputado en una controversia penal como litigante,  ahora  en calidad de funcionario judicial investigue una conducta atribuida como  delictiva   a   ella,   cometida   con   ocasión   de   la   misma   actuación  disciplinaria.   

Adicionalmente, en las diligencias se dispuso  compulsar  copias  con  destino a la Sala y a la Fiscalía General de la Nación  para  investigar  a  la  Representante  y  a  RINCÓN  GUEVARA  por las amenazas  denunciadas  por  SALAZAR  TORRES,  actuación  en la que el H. Mg. Dr. IBÁÑEZ  GUZMÁN  también  se declaró impedido y la Sala lo separó de su conocimiento,  estimando  que  estas  circunstancias  no  le  brindaban  la serenidad de ánimo  necesaria para participar y resolver dicho asunto.   

Igual  ocurrió  en  el  radicado  No. 31.744  adelantado  contra  la  Representante,  por  el supuesto tráfico de influencias  ejercido  en  algunos  Magistrados  de  la  Corte Constitucional para obtener la  revocatoria   de   la  acción  de  tutela  incoada  por  RINCÓN  GUEVARA  como  representante   legal   de   la  sociedad  ACOCIVILES,  disponiendo  remover  la  preclusión  de  la  investigación  decretada  por  una  Fiscalía  de  Segunda  Instancia  de  Bogotá a favor de CARLOS HUMERTO ISAZA RODRÍGUEZ, LUÍS ALFREDO  BAENA  RIVIERA  y  MARTHA  LILIANA  GUEVARA  GALLEGO  por  los  delitos de hurto  agravado  por  la  confianza  y  estafa,  en relación con la celebración de un  contrato  de cesión de acciones llevado a cabo entre la sociedad SUPERVIEW S.A.  y ACOCIVILES S.A..   

Ahora, en el escrito por medio del cual JUÁN  CARLOS  SALAZAR  TORRES  denuncia  las  amenazas  de  que  viene  siendo  objeto  conjuntamente  con  “OSORIO  “    y    “TOBÓN”,  asevera  estos  son  contraparte  de  LUCERO  CORTÉS y de RINCÓN GUEVARA, y justamente en el aludido radicado 31.744  el denunciante es SERGIO ANTONIO OSORIO FERNÁNDEZ.   

Es   palmar   entonces   que  en  las  tres  investigaciones  que  cursan  en  la Sala contra la Representante LUCERO CORTÉS  MÉNDEZ  tiene  interés  su esposo MANUEL ARTURO RINCÓN GUEVARA, y dado que el  H.  Mg.  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN  fue su contraparte en un proceso penal,  emitir  cualquier  juicio  de  valor  acerca  de  la conducta aquí investigada,  podría   como   él   lo   predica   “resultar   impregnada   por  esta  situación  de  contradicción  y  conflicto  que  me  enfrentó  en  el  pasado  con  su  consorte,  con  evidente  compromiso  de  los  principios de plena imparcialidad y transparencia que deben  orientar      la      labor      del     operador     jurídico     ”.   

En   consecuencia,  la  Sala  aceptará  el  impedimento  manifestado  por el H. Mg. Dr. AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN, sin que  sea  necesario  designar conjuez por mantenerse el quórum decisorio, de acuerdo  con lo dispuesto por el artículo 54 de la ley 270 de 1996.   

De  otro  lado,  se  reconoce  y  tiene  como  apoderado  de  la  imputada  LUCERO  CORTÉS, al abogado GERMÁN EDUARDO PALACIO  ZÚÑIGA,   en   los   términos   del  poder  anexo  a  las  diligencias.    

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia;   

RESUELVE  

PRIMERO:   DECLARAR   FUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  el Honorable Magistrado de esta  Corporación,  doctor  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN,  para intervenir en estas  diligencias,  por  lo  cual se le separa de su conocimiento. La Sala se abstiene  de   reemplazarlo,   de   conformidad   con   las   razones  expuestas  en  este  auto.   

SEGUNDO: Reconocer y  tener  como  apoderado  de  la  Representante LUCERO CORTÉS MÉNDEZ, al abogado  GERMÁN EDUARDO PALACIO ZÚÑIGA.   

TERCERO:  Contra la  presente determinación no proceden recursos.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     JORGE                               LUÍS                               QUINTERO  MILANÉS                 

       YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA            

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicado  No.  28784,  11 de diciembre de 2007; radicado No. 31.868, 4 de agosto  de 2009, y radicado No. 31744, 4 de agosto de 2009.     

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