30489(29-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30489  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   312   

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de octubre  de dos mil ocho (2008).   

         

VISTOS  

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  del  recurso   de   casación   interpuesto   por   el   defensor   de   JOSÉ  ISIDRO  JIMÉNEZ  GONZÁLEZ contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de  Cundinamarca,  el  5  de  junio  de  2007,  mediante  la cual revocó el numeral  tercero  (lo  referente  a  la  condena de perjuicios) la dictada por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Fusagasugá,  el 7 de febrero, y lo condenó a la pena  principal   de   57   meses  y  10  días  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad, como autor de la conducta  punible de homicidio en grado de tentativa.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  primera  instancia  los  resumió de la siguiente manera:   

“El 6 de junio de 2006, formula denuncia  EDGAR  VILLALOBOS,  en  la que informa que su hijo EDGAR DAVID VILLALOBOS VALERO  recibió  un  disparo  en  el  estómago, el cual fue propinado por JOSÉ ISIDRO  JIMÉNEZ GONZÁLEZ.   

“Posteriormente,   es   escuchado   en  declaración  el  ofendido  EDGAR DAVID VILLALOBOS, quien refiere que el día de  marras,  se  encontró  con  su  agresor JIMÉNEZ GONZÁLEZ, quien se encontraba  ingiriendo  aguardiente  con  WILLIAM  PARRA,  y le dijo que le diera veinte mil  pesos,  y al decirle que no los tenía ISIDRO JIMÉNEZ le propinó un disparo en  el     estómago”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante  el  Juzgado  Penal del Circuito de Fusagasugá, el 18 de  septiembre  de  2006,  dictó  resolución  de  acusación  contra  José Isidro  Jiménez    González     por    delito    de   homicidio   en   grado   de  tentativa.   

2. El expediente pasó al Juzgado Penal del  Circuito  de  Fusagasugá  que,  luego de celebrar la audiencia preparatoria, el  procesado  se  acogió  al  trámite de sentencia anticipada. Así, se dictó el  correspondiente  fallo  de  mérito en donde se condenó a José Isidro Jiménez  González  a  la  pena  principal  de  57  meses  y  10 días de prisión y a la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo término y al pago de perjuicios, como autor del delito  de homicidio en grado de tentativa.   

Así  mismo, no se le concedió la prisión  domiciliaria.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, al  Tribunal   Superior   de  Cundinamarca,  el  5  de  junio  de  2007  lo  revocó  parcialmente con los resultados ya conocidos.   

Contra   la   anterior   decisión,   el  defensor  del acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

Con base en la causal primera de casación,  el  actor  formula un único cargo contra la  sentencia  de  segunda instancia, en tanto que considera que el  fallo  violó  la  ley  sustancial  en  especial  lo  referido  a  la Ley 750 de  2002.   

Dice  que  el  juzgador de manera subjetiva  hizo  exigencias  que  no  contiene  la  norma  para  otorgar la “prisión domiciliaria”.   

Acota que al negársele a su defendido dicho  instituto  “no  es  necesario  esfuerzo alguno para  concluir  que  en  tal  circunstancia  su  compañera  permanente y madre de los  menores,  tuvo  que ocupar las funciones de su compañero, es decir,   dedicarse  al  trabajo  material  para  obtener  los ingresos y poder sostener a sus dos menores hijos e incluso a  su compañero permanente.   

Por    esta    razón    JOSÉ   ISIDRO   JIMENEZ  GONZÁLEZ,  ha  pasado  a  desempeñar el puesto de padre cabeza de familia, pues debe velar por  la  formación  moral  y  educativa  de  sus  hijos  e  igual  que  el cuidado y  mantenimiento de su morada”.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia   impugnada   y,   en   su   lugar,   dictar   la   que   en   derecho  corresponda.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Como quiera que el ataque es contra una  sentencia  que  puso final, de manera anticipada, al trámite del proceso, surge  ineludiblemente  verificar  el  aspecto del interés para impugnar la decisión,  según lo preceptuado por el artículo 40 de la Ley 600 de 2000.   

Recuérdese que la citada norma es clara en  afirmar  que  contra  dicha  decisión proceden los recursos de ley, que podrán  interponer  el  Fiscal  General  de  la  Nación  o  su  delegado, el Ministerio  Público, el procesado y su defensor.   

Sin embargo, respecto de estos dos últimos  intervinientes,  la  norma  estipula  que  sólo podrán controvertir la mentada  providencia  en  aspectos  referidos   a  la  dosificación de la pena, los  mecanismos  sustitutivos de la pena privativa de la libertad y la extinción del  dominio sobre bienes.   

En el supuesto que ocupa la atención de la  Corte,  resulta  evidente  que  el actor tiene interés para acudir a este medio  extraordinario  de  impugnación,  en  la medida en que en el único cargo está  cuestionando  lo  atinente  a  la no concesión de la prisión domiciliaria como  sustitutiva de la prisión.   

2. Aclarado lo anterior, la Corte procederá  a  examinar  si  el  libelo  cumple  con  los  presupuestos  de lógica y debida  fundamentación.   

En primer lugar, vale destacar que cuando la  censura  se  postula  por la vía de la violación directa de la ley sustancial,  surge  nítido  que  el  ataque  se  dirige  contra  el juicio de derecho que el  juzgador  elaboró  para  la selección o interpretación, según el caso, de la  norma escogida para solucionar el conflicto.   

De  ahí   que compete al casacionista  que  respete los hechos y las pruebas como fueron valoradas por el sentenciador,  en  tanto  que  se discute la aplicación del derecho hecha por el sentenciador,  por  cuanto  seleccionó  un precepto que no era el llamado a gobernar el asunto  (aplicación  indebida),  excluyó  otro  que  sí  resolvía  lo extremos de la  relación  jurídico  procesal  (exclusión  evidente)  o,  habiéndolo escogido  correctamente  le  dio  un  alcance   que   no   consultaba   el  texto  de la norma (interpretación errónea).   

Así  mismo,  desde el punto de vista de la  demostración  de la censura también constituye una carga para el libelista que  enseñe  en  qué consistió el yerro de derecho que se le atribuye al fallador,  de  qué  manera  afectó  los  intereses  del  procesado  y cómo de no haberse  incurrido  en  él  necesariamente  la  sentencia  habría  sido favorable a los  intereses del procesado.   

En tales condiciones, resulta nítido que el  actor  dejó a mitad de camino el único cargo presentado contra la sentencia de  segunda  instancia,  en tanto que no indicó a cuál modalidad de infracción de  la  ley  incurrió  el Tribunal, es decir, si fue porque aplicó un precepto que  no  era  el  llamado  a  solucionar la controversia, o que excluyó otro que sí  correspondía   con   los   hechos  demostrados  o,  que  interpretó  la  norma  equivocadamente.   

En el evento en que se hubiese tratado de la  interpretación  errónea,  puesto  que  el  casacionista afirma que el juzgador  exigió  presupuestos  para otorgar la prisión domiciliaria como sustitutiva de  la  prisión  que  no  contemplaba  la norma,  de todos modos no indicó en  qué   consistió  la  equivocación  del  juzgador  al  interpretar  el  citado  artículo  38  de  la Ley 599 de 2000,  argumentando y demostrando cuál es  la  correcta  hermenéutica  del precepto, al punto que se impone que se case la  sentencia.   

En  lo  que  se  podría  entender  como la  fundamentación  del  reproche,  el  actor no dedicó línea alguna en mostrar a  qué  presupuestos  se refería y cómo tal circunstancia condujo a que no se le  otorgara  a  su defendido la prisión domiciliaria en los términos reglados por  el artículo 38 de la mentada Ley 599 de 2000.   

Expresado  de  otra forma,  ninguno de  los  anteriores  argumentos  lleva  a  colegir  en  qué  consistió la invocada  trasgresión  de  la  ley.  Todo  lo contrario de ese discurso no se advierte la  violación  de  la  norma sustancial  sino una mera discrepancia respecto a  los  razonamientos  plasmados  por  el  juzgador  con  el  fin  de  negar  dicho  instituto.   Así  mismo,  se  avizoran  argumentos ambiguos, puesto que el  casacionista   de  manera clara  acepta que los menores no han quedado  desamparados, puesto que su progenitora se ha hecho cargo de ellos.   

Por  último,  no  sobra  recordar  que  el  Tribunal  negó  la prisión domiciliaria  como sustitutiva de la prisión,  con   el   argumento   que  en  el  proceso  no  se  encuentra  acreditado   “la      calidad      de      padre”   ni  tampoco     “lo    concerniente    al    aspecto  económico”, esto   es,   que   su  familia  depende  económicamente   del  acusado.   

En  fin,  ante  una  falta  de  claridad  y  precisión  en la postulación del único cargo, surge inevitable la indamisión  de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR             la            demanda         de            casación        presentada        a            nombre          del  procesado    JOSÉ         ISIDRO         JIMÉNEZ         GONZÁLEZ,            por           lo            anotado         en            la            motivación       de            este           proveído.      En      consecuencia,   se     declara   desierto         el        recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese     y     cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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