30490(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30490  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta  N° 267   

Bogotá,    D.    C.,  diecisiete (17) de septiembre de dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte procede a resolver el impedimento  manifestado  por  el  doctor  Jorge  Enrique  Vallejo  Jaramillo,  Magistrado  integrante  de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  la cual debe conocer en  segunda  instancia  de  la  apelación  interpuesta  por  la representante de la  víctima  contra  la  providencia  que  decretó las pruebas a practicarse en el  juicio   oral,   dentro   del   proceso  que  se  adelanta  contra  JUAN  DE  JESÚS  GARZÓN SANTANA, por el  delito de acceso carnal violento agravado.    

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Observados  los  discos  compactos  en  los  cuales  se  hallan  registradas  las  actuaciones  surtidas  en  las respectivas  audiencias  públicas  y  leídos  los documentos incorporados al expediente, se  conoce lo siguiente:   

1.  En pretérita oportunidad procesal,  los  hechos  fueron  sintetizados  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá en los  siguientes términos:   

“La  noticia  criminal  da  cuenta  que  el  28 de abril de 2007 la señorita …,1 de 17 años,  fue  abordada  por  el  acusado JUAN DE JESÚS GARZÓN  SANTANA, esposo de una prima suya, quien la tomó del  brazo  a la fuerza y la obligó a subir a una camioneta en la que se desplazaba;  activó  el  bloqueo electrónico de los seguros de las puertas para impedir que  ésta  se  bajara  y  tomó  la  ruta  de  la  avenida 26 hacia el sector de los  moteles,  ingresando  al  denominado  El Dorado. Bajó a la fuerza a la menor, a  quien  ingresó  a  la habitación, acto seguido se desvistió mientras la joven  trató  de  salir,  pero  había  una reja con cadena que se lo impedía, por lo  tanto  la asió de la cabeza por la fuerza y la accedió carnalmente.   

“Luego la llevó  de  regreso  y la dejó en inmediaciones de su residencia, momento en el cual la  víctima   informó   lo   ocurrido  a  su  hermana  y  a  su  mamá”.   

2.    Por  razón   de   los   hechos   narrados,  la Fiscalía 329 Seccional, en audiencia  preliminar  llevada  a  cabo,  el  28  de mayo de 2007, ante el Juez Sexto Penal  Municipal  de  Bogotá,  con  función  de  control  de  garantías,  obtuvo  la  legalización  de la captura de Juan de Jesús Garzón  Santana,  le  formuló  la imputación, en calidad de  autor,  por  el  delito  de  acceso  carnal violento agravado, tipificado en los  artículos  205  y  211,  numeral  2°,  del  Código  Penal,  y,  finalmente, a  solicitud  de  la  Fiscalía Delegada, el mencionado despacho Judicial le impuso  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   en  establecimiento  carcelario.   

3.   El  Juzgado  Veinte  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  confirmó  la  medida  de aseguramiento, impugnada por la  defensa,  en  la  respectiva audiencia de argumentación oral realizada el 10 de  julio siguiente.   

4.          Posteriormente,  el  22  de  junio de dicha anualidad, la fiscalía  presentó escrito de acusación por la citada conducta punible.   

5.   El  17  de septiembre de 2007, al  momento  de  darse  inicio  a la audiencia de formulación de acusación ante el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá,  la  fiscalía solicitó la preclusión con base en la  causal   prevista   en   el  numeral  4°  del  artículo  332  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  es  decir,  la “atipicidad  de la conducta”, conforme a los siguientes argumentos:   

5.1.  Indicó  que  una  vez  adelantada la investigación surgieron  elementos  materiales  probatorios que la han obligado  a  efectuar  dicha  petición,  en  la medida en que en un hipotético juicio la  fiscalía  no  podría  probar el hecho, pues cuenta únicamente con la versión  de  la  víctima,  la cual resulta controvertida por la restante evidencia, como  sucede  con  el examen sexológico que se le practicó, en el cual no se aprecia  el  hallazgo  de  una  lesión contundente que evidencie que la joven no deseaba  ingresar al motel.   

Reiteró que el acceso carnal violento exige  signos  de  violencia  o  manipulación  sicológicas,  aspectos que no aparecen  probados en el presente caso.   

5.2.    El   Juzgado   Segundo  Penal  del  Circuito de Conocimiento negó la solicitud de  la  fiscalía  al  considerar  que ésta tiene la obligación de agotar su labor  investigativa,  al  punto  de  que  la  causal alegada merece ser debatida en el  juicio,  pues  no  puede olvidarse que se cuenta con la versión de la víctima,  “corroborada  por la información que brindan otros  elementos  de  convicción,  tales  como  la constatación de que por razones de  seguridad  la puerta de la habitación en el referido motel sí se asegura desde  afuera”,  sin  dejar  pasar  por  alto que la joven  “presenta múltiples equimosis y laceraciones en la  mejilla y región malar”.   

Agregó  que  mientras  exista mérito para  acusar  no  se  puede  precluir,  “pues  hace falta  ahondar  en el material probatorio allegado a las diligencias, del cual hasta el  momento  surgen  algunas  dudas  que  en  ningún  momento  conllevarían  a  la  decisión    solicitada,    sino    por   el   contrario,   darían   lugar   al  procesamiento”,   además   de  que  no  se  puede  desconocer  el  derecho  que  la  menor víctima tiene  a  que  sean  despejadas  tales  incertidumbres en la  etapa del juicio.   

En  consecuencia,  negó  la  preclusión  solicitada,  decisión contra la cual la fiscalía y la defensa interpusieron el  recurso de apelación.    

6.   La  Sala  de  Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de  Bogotá,  integrada  por  el  Magistrado  Jorge    Enrique   Vallejo   Jaramillo,  mediante  providencia  del  30  de  noviembre  de  2007,  confirmó la decisión  impugnada bajo las siguientes consideraciones:   

En primer término, indicó que la solicitud  de  preclusión era improcedente en la medida en que la atipicidad no es un tema  que   viabilice   dicha   petición  cuando  se  ha  presentado  el  escrito  de  acusación,  pues  “si el  órgano  requirente  ya  formuló  dicho  escrito  fue  porque  al  evaluar  sus  evidencias  concluyó  que  no  existe una razón que excluya la responsabilidad  penal  o  la  tipicidad de la conducta, verificó como probable la intervención  del  acusado  en  el reato, apreció la posibilidad de desvirtuar la presunción  de  inocencia  y  constató  que  no  se había vencido el término máximo para  presentar el escrito acusatorio”.   

En  segundo  lugar,   afirmó  que  la  fiscalía  no  logró  sustentar  debidamente la causal de preclusión invocada,  pues  no obstante que en la audiencia preliminar realizada el 28 de mayo de 2007  imputó   el   delito   de  acceso  carnal  violento  agravado,  posteriormente,  al  inicio de la audiencia  de    formulación    de    acusación,  “planteó  la  atipicidad  del hecho investigado, al decir que en el caso de un hipotético  juicio  dicho  ente  no  podría  probar  y estructurar el juicio de adecuación  típica  de la conducta, pues analizado el resultado de su plan metodológico se  tiene  como  prueba  única  la  versión  de la víctima, ya que las labores de  investigación  arrojaron inconsistencias en su dicho,  como  por  ejemplo  que  la  puerta  delantera  derecha  del vehículo sí puede  desasegurarse  manualmente  desde  adentro,  que  los  testimonios  de  Giovanny  Rodríguez,  administrador  del  motel  El  Dorado,  y  Diego  Fernando  Torres,  empleado  del  mismo,  refieren  que  se  niega el servicio si se observa que se  trata  de menores de edad, que el examen sexológico practicado a la víctima no  se    encontraron    hallazgos    de   violencia   o   manipulación”.   

Frente   a  esos  argumentos  de  la  fiscalía,     estimó    que    en    lugar    de  precluirse  la  actuación  se   impone  continuar  con   el  correspondiente  juicio,    con    el    fin    de   permitir,   con  objetividad,    “la  presentación,         la        práctica      probatoria   y  la  contradicción  de  las  evidencias     y     consideraciones     jurídicas     de     rigor”,  máxime cuando se hace necesario  que   el   testimonio  de  la  joven  sea  escuchado,  analizado  y  contrastado  “bajo  el  tamiz  de  una  celosa reflexión en su  coherencia   intrínseca,   la   forma  de  su  expresión,  su  consistencia  y  concordancia,  así  como  en la correlación extrínseca con otras evidencias e  informaciones     que    respalden    o    por    el    contrario    minen    su  credibilidad”.   

Así mismo,  respecto de los elementos  materiales probatorios y evidencias físicas, añadió el Tribunal:   

“Y si ello es  así,  en  el  presente  caso  se  cuenta,  además  de la, según la Fiscalía,  insular  versión de la denunciante, con la entrevista sicológica de la doctora  Angélica   Villamil,  quien  encontró  el  relato  de  la  joven  lógicamente  estructurado,  con  homogeneidad  contextual,  detallado  y  situado en tiempo y  espacio.  A la vez que conceptuó inalterados sus procesos síquicos superiores,  como  el  lenguaje, la conciencia, la atención, el pensamiento, la memoria y la  orientación.  Aspectos  que el día de hoy omitió referirse la señora Fiscal,  circunscribiéndose a la anamnesis.   

“También  resulta  corroborado  lo  por  ella  afirmado,  según  el  informe pericial del  médico  Edgar  Castellanos,  quien  no  encontró  espermatozoides  en  la zona  vaginal,  pero  sí  en  la perigenital; o con lo dicho por el administrador del  motel,  en  el  sentido  que  existen seguridades externas en las puertas de las  habitaciones,    para    evitar    la    fuga    de   los   clientes.   

“De la misma  manera,  Oscar  Salinas  y  Fabiola Rodríguez narran situaciones con relevancia  como  hechos  indicadores  previos, referidos a una intención de seducción del  acusado  hacia  la  víctima, que ella rechazaba. Informaciones que tienen valor  como  hechos  percibidos directamente y que en tal sentido no constituyen prueba  de  referencia.  Como  también  resulta  valiosa  la información de la señora  Sonia  Rodríguez,  sobre  las  actitudes  posteriores  de  la joven, útil para  interpretar  su respuesta emocional a lo ocurrido y correlativamente su presunto  asentimiento a la relación.   

“Amén  del  examen  sexológico  que refiere la presencia de lesiones corporales, tales como  equimosis  múltiple  y  laceraciones  producidas  por  mecanismo contundente. A  ello,  debe  sumarse la reflexión, meritoria de juicio, sobre la magnitud de la  violencia  necesaria  para  la  consumación  del  atentado  contra  la libertad  sexual,  en  relación  con  la  apreciación de la Fiscalía sobre la necesaria  existencia  de  una  evidente  y  contundente  fuerza  física verificable en el  cuerpo   de   la   víctima,   o   una   manipulación   sicológica.   

“En  fin, no  solo  la causal invocada es improcedente en este estadio, sino además que lejos  está  la  evidencia  de  infirmar  la  probabilidad  de  verdad  que  ya había  concluido  la  Fiscalía  al  momento de acusar. Y tales medios de conocimiento,  las  consideraciones  sobre  lo que hizo y pudo hacer la presunta víctima, así  como   las   apreciaciones   sobre   la   configuración  dogmática  de  los  elementos  estructurales  del  tipo penal, ameritan ser  conocidos y debatidos en el juicio ”.   

Por consiguiente, confirmó la providencia  impugnada.   

7.  En esas  condiciones,   el   Juzgado   Cuarenta  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento,  a  donde se reasignaron las diligencias, el 21 de febrero de 2008  realizó  la  audiencia de formulación de acusación y el 22 de julio siguiente  llevó  a  cabo  la audiencia preparatoria, acto en el cual decretó las pruebas  solicitadas   por   los   intervinientes,   decisión   que   fue   apelada   por   la  apoderada  de  la  víctima,  impugnación  que  generó el impedimento  manifestado  por  el  Magistrado doctor Jorge Enrique  Vallejo   Jaramillo,   integrante  de  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá.    

MOTIVOS         DEL   IMPEDIMENTO   

El  mencionado  Magistrado  afirma  que se  encuentra  impedido  para  conocer de la apelación interpuesta por la apoderada  de   la  víctima  contra  la  providencia  que  decretó  las  pruebas  que  se  practicarán  en  el  juicio,  toda  vez  que hizo parte de la Sala de Decisión  Penal   que   confirmó,  el  30  de  noviembre de  2007,  la  negación  de  la preclusión  solicitada  por la fiscalía, dictada  por   el   Juzgado   Segundo   Penal   del  Circuito  de  Bogotá,  en    la    cual   “se   efectuaron  valoraciones  puntuales  sobre  el  argumento  del Fiscal en torno a la presunta  carencia   total   de   medios   de   convicción   sobre  la  tipicidad  de  la  conducta”,  es  decir,  se  apreciaron  los medios  cognoscitivos  recaudados  por  el  ente  investigador, motivo que conlleva a la  concurrencia  de  la  causal impeditiva consagrada en los artículos 56, numeral  14, y 335, inciso 2°, de la Ley 906 de 2004.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Toda  vez  que  el  funcionario  judicial  que manifiesta su impedimento para conocer del asunto es Magistrado de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, es la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  competente  para  resolverlo de plano.   

2.   En  primer  término,  se  hace  indispensable  indicar  que la independencia e imparcialidad de los funcionarios  judiciales  es un mandato constitucional definido en los artículos 228 y 230 de  la  Constitución  Política,  cuyo desarrollo se materializa en las causales de  impedimento   y   recusación   expresamente   consagradas   en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  orden  a  salvaguardar el derecho al debido  proceso  y  la  recta  administración  de  justicia,  a  través  de decisiones  ecuánimes,  autónomas y objetivas. Dicha garantía constitucional, a la luz de  la  legislación que regula el actual sistema penal acusatorio, comporta para el  juzgador  una mayor exigencia en cuanto a la libertad de un conocimiento previo,  a la hora de examinar la responsabilidad del acusado.    

Así  mismo,  cabe recordar que para que la  manifestación  de  impedimento  por  parte del juzgador o la recusación que le  formulen  alguna  de las partes alcance su cometido, esto es, la separación del  conocimiento  de un determinado asunto, es imprescindible que la causal invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que  demuestren en el funcionario un interés  particular  que  lo  afecte directa o indirectamente y, por lo mismo, que puedan  socavar  la  imparcialidad  y la ponderación en el juicio que debe realizar, es  decir,  que  la  causal  se orienta a salvaguardar la absoluta independencia con  que   los   jueces  deben  resolver  los  casos  sometidos  a  su  conocimiento.   

3.   Así,  en  el presente asunto, el  Magistrado  integrante  de  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,     doctor     Jorge    Enrique    Vallejo  Jaramillo, manifestó su impedimento para conocer del  recurso  de  apelación  que  la  apoderada  de  la víctima interpuso contra la  decisión  por  medio  de la cual en la audiencia preparatoria se decretaron las  pruebas  solicitadas  por  los demás intervinientes, toda vez que hizo parte de  la  Sala que con anterioridad confirmó la negativa de  la  preclusión solicitada por la fiscalía, decisión  en  la  cual  se  hizo  valoración  de  los  elementos  materiales  probatorios  recaudados  por  el  ente  investigador,  emergiendo  así  la causal impeditiva  prevista  en  el  numeral  14  del  artículo  56  del  Código de Procedimiento  Penal.    

La   citada   preceptiva   textualmente  contempla:   

“14. Que el juez  haya  conocido de la solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía General  de  la  Nación y la haya negado, caso en el cual quedará impedido para conocer  del juicio en el proceso”.   

Esta misma causal de impedimento la ratifica  y  reitera  el  artículo 335 ibidem, en el cual se impone al juez que resolvió  la preclusión la prohibición de conocer del juicio.   

Respecto  de  los  alcances de dicha causal  impeditiva,  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  indicado que “frente  a  esta estructura procesal es evidente que la separación  de   las   funciones  de  investigación,  acusación  y  juzgamiento,  como  la  institucionalización  del  juicio oral, público, concentrado y contradictorio,  tiene  como  uno  de sus cometidos principales garantizar que el juez del juicio  llegue  a la audiencia oral sin contaminación alguna sobre las evidencias y los  elementos   materiales   de   prueba  recaudados  por  la  Fiscalía”  y,  por  lo  mismo,  cuando  ha  existido un pronunciamiento a  través  del  cual  se  ha negado la preclusión solicitada por la fiscalía, se  constituye  en  una  decisión  que  “por gravitar  generalmente  sobre  puntos de derecho sustancial, impide que el juez que decide  la  solicitud  pueda  adelantar  el  juicio y dictar sentencia, precisamente por  haber   comprometido   su  criterio  apreciando  los  elementos  materiales de prueba, lo cual pone en tela  de  juicio  su  independencia  e  imparcialidad,  como  valores  supremos  de la  administración     de    justicia”.2   

4.   Teniendo en cuenta los anteriores  delineamientos,  surge  evidente  que  el doctor Jorge  Enrique   Vallejo  Jaramillo,  en  su  condición  de  Magistrado  integrante  de  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  al  confirmar  la  decisión   a  través  de  la  cual  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  con    Funciones    de    Conocimiento   de   la   citada   ciudad   negó  la  preclusión   solicitada  por  la  fiscalía,  quedó  impedido  para conocer del trámite propio del juicio, especialmente si se tiene  en  cuenta  que  lo  que  ahora  se pretende por parte de la representante de la  víctima  es  la  exclusión de algunas pruebas solicitadas y decretadas para el  juicio,   las   cuales    sin    duda    tienen    una   incidencia    directa    con    la   decisión   final,  pruebas      que     como     elementos     materiales   probatorios    fueron   examinados   para   adoptar  la  determinación  de  confirmación a la negativa de preclusión.   

Mírese  cómo  en  dicha  oportunidad  el  Tribunal  apreció  la  versión  de la denunciante, se refirió a la entrevista  sicológica  realizada  por la doctora Angélica Villamil, se ocupó del informe  médico  rendido  por el galeno Edgar Castellanos, acudió a las entrevistas que  se  le  hicieron  a  Oscar  Salinas  y  a  Fabiola  Rodríguez y se ocupó de la  información   suministrada   por   Sonia   Rodríguez,   elementos   materiales  probatorios  que  le sirvieron de sustento para concluir que debía confirmar la  decisión  de primera instancia, por medio de la cual se negó la preclusión de  la actuación.     

El examen de dichos elementos de convicción  han  forjado  en  la mente del Magistrado impedido un preconcepto que, sin duda,  afecta  su imparcialidad frente a cualquier determinación que deba adoptarse en  el  curso  del juicio, especialmente con el tema probatorio que ahora es materia  de inconformidad por parte de la representante de la víctima.   

En  fin,  la  Sala  encuentra razón en los  motivos  por  los  cuales el Magistrado integrante de la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá considera necesario apartarse del asunto, por  haber  resuelto  previamente  la  apelación  presentada  por  la fiscalía y la  defensa  contra  el  proveído que negó precluir la actuación, toda vez que en  esa  oportunidad analizó a fondo el trámite surtido, situación que compromete  su  criterio  y  deja  en  entredicho  la independencia e imparcialidad que debe  caracterizar el ejercicio de la administración de justicia.   

En  consecuencia,  la  Corte  aceptará  el  impedimento  manifestado,  consagrado  expresamente  en el artículo 56, numeral  14,  en  concordancia  con  el  artículo  335,  inciso  2º,  de  la Ley 906 de  2004.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTCICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  FUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  el doctor  Jorge    Enrique    Vallejo   Jaramillo,  Magistrado integrante de una de las Salas de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de   Bogotá,  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la representante de la víctima, contra la providencia que, el  22  de  julio  de 2008, decretó pruebas a practicarse en el juicio oral, dentro  del  proceso  que  por  el delito de acceso carnal violento agravado se adelanta  contra   el   acusado   JUAN   DE   JESÚS   GARZÓN  SANTANA,    por    las    razones    expuestas   en  precedencia.   

2.  Contra esta providencia no procede  ningún recurso.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO                                

                                                 

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS                    AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                        YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                           

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                        JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  La  Corte  omite  el  nombre  de  la menor víctima por la prevención natural de no  divulgar  datos  que  los  identifiquen  o puedan conducir a su identificación,  artículo  47 de la Ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y adolescencia, que  rige a partir del 8 de mayo de 2007.   

2 Rad.  25775, auto del 29 de agosto de 2006.     

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