30484(25-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 30484  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  340   

Bogotá, D. C., noviembre veinticinco (25) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de la procesada Rosalba Rodríguez  Escobar  contra  la  sentencia  proferida  el  14  de  diciembre  de 2007 por el  Tribunal  Superior  de Bogotá, por medio de la cual confirmó la dictada por el  Juzgado  Diecisiete  Penal  del Circuito de la misma ciudad, decisiones conforme  las  cuales  fue  encontrada penalmente responsable de las conductas punibles de  estafa agravada y  falsedad  en  documento  público  agravada por el uso,  y condenada a las penas de prisión de 36 meses e inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas  por  un  lapso  similar.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los sucesos que  dieron  origen  al  presente proceso se remontan al 3 de febrero de 1997, cuando  Rosalba  Rodríguez  Escobar  radicó  ante  la Junta Seccional de Escalafón de  Bogotá  una  solicitud  de  ascenso  a la que acompañó cinco (5) certificados  sobre  cumplimiento  de  créditos,  obteniendo  como  respuesta  la Resolución  005574,  de  19  de  agosto  de  1997,  conforme  el  cual  fue  ascendida en el  escalafón nacional docente desde el grado 7 al grado 11.   

La  misma  educadora  presentó  una  nueva  solicitud  de  ascenso  por  cumplimiento  del  requisito  temporal  y  mediante  Resolución  5290,  de  5  de agosto de 1998, fue clasificada en el grado 12 del  escalafón docente.   

Por  solicitud  del  Gerente de la Unidad de  Escalafón   Docente   de  Bogotá  se  verificaron  los  cinco  documentos  que  certificaban  el  cumplimiento de los créditos obtenidos por Rosalba Rodríguez  Escobar,  que  sirvieron para su reclasificación en las categorías docentes, y  se  determinó  que no aparecía en las resoluciones que señalaban los maestros  que   habían  realizado  las  actividades  necesarias  para  la  obtención  de  créditos,  de  donde  se  infirió  que los certificados aportados junto con la  solicitud de reclasificación de 1997 eran falsos.   

2.   Por   los  anteriores  hechos el 14 de abril de 2003 la Fiscalía Doscientos Noventa y Ocho  Seccional  de Bogotá, ordenó la apertura de instrucción y vinculó al proceso  mediante indagatoria a Rosalba Rodríguez Escobar.   

3. El 19 de abril de  2005,  cumplido  el  ciclo investigativo se clausuró la instrucción y evaluado  el  mérito  sumarial,  se  profirió  en  contra  de Rosalba Rodríguez Escobar  resolución  acusatoria  por  los  delitos  de  fraude  procesal   (Código   Penal   de   1980,   artículos  182),  falsedad  en documento público agravada por el  uso   y   estafa  agravada  (Código  Penal  de  2000,  artículos 287, 290 y 246,  aplicados por favorabilidad).   

4.   El  12  de  diciembre  de 2006 el Juzgado Diecisiete Penal del Circuito de Bogotá, luego de  cumplidas  las  audiencias  preparatoria y de juzgamiento, declaró prescrita la  acción  penal  en  relación  con  el delito de fraude  procesal  y  profirió  fallo  de condena en contra de  Rosalba   Rodríguez   Escobar   al   encontrarla  responsable  de  falsedad  en  documento  público  agravada  por el uso y  estafa agravada  y  le  impuso  las  penas  de  prisión  de  36  meses e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un lapso similar a la pena  privativa de la libertad.   

También  condenó a la procesada al pago de  perjuicios   a  favor  de  la  Secretaría  de  Educación  y  le  concedió  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena de prisión.   

5. El fallo anterior  fue  apelado  por  el  defensor  de la procesada y el 14 de diciembre de 2007 el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  lo confirmó, pronunciamiento contra el cual la  misma recurrente interpuso el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

El    censor    plantea    dos   cargos,  así:   

Primer  cargo:  A  partir  de  la  causal  primera,  cuerpo  primero  reclama  la existencia de una  violación directa de la ley sustantiva por aplicación indebida.   

En   el   acápite   denominado   “4.2.-  Demostración          del          cargo”1  expresa  que  solicita  “la  nulidad   en   lo   referente  al  delito  de  falsedad  material  en  documento  público”,  porque  en  la sentencia se tomaron indistintamente apartes de los  tipos  descritos  en  los artículos 220 y 222 del Código Penal de 1980 y 287 y  191  del Estatuto Penal de 2000, siendo que la procesada no realizó la conducta  de    falsear,    adulterar   o   fabricar   los   documentos   reputados   como  falaces.   

Señala  como  elementos  demostrativos  del  cargo  documentos,  estudio grafológico y declaraciones testimoniales aportadas  al  proceso,  en  las  que se da cuenta que la procesada no realizó la conducta  típica que se le imputa en la condena.   

Dice  que  la  errada  calificación  de  la  conducta  trascendió en la aplicación indebida de la norma y por ello solicita  casar la sentencia para que se profiera fallo de reemplazo.   

Segundo   cargo:  Demanda  la  sentencia por la existencia de un error de hecho al ignorar pruebas  aducidas  al  proceso.  Señala  que  se  apoya  en  la  causal  primera  cuerpo  segundo2  y  en el párrafo siguiente indica que se presentó una “nulidad  del    proceso    por    la    comprobada    existencia    de    irregularidades  sustanciales”3   

Considera  que  en lo referente al delito de  estafa    agravada    se  desconoció  lo  resuelto por la Contraloría Distrital, que en su condición de  autoridad   fiscal   determinó  que  no  se  había  presentado  un  detrimento  patrimonial  en  contra  del  erario  público  por  los  pagos  realizados a la  procesada.  De allí concluye que no existe un incremento patrimonial ilícito y  que  los  emolumentos  recibidos  por  la acusada en su condición de docente no  tipifican    el    punible    de   estafa.   

Concluye  que se incurrió en una violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  porque  se  desconocieron  las  pruebas  que  demuestran  la  inexistencia  del  delito contra el patrimonio económico,   por  lo  que solicita que se case la sentencia demandada para que en su lugar se  profiera fallo de reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La Corte tiene  establecido  que  el  recurso  de casación se regula y tramita en los términos  establecidos  por  la ley procesal vigente al momento de los hechos, de donde se  tiene  que si los sucesos punibles ocurrieron en 1997 se debió hacer mención a  los   preceptos   del  Decreto  2700  de  1991,  cuestión  desatendida  por  el  casacionista  quien  hace referencia a la Ley 600 de 2000, a pesar de lo cual se  estudiará la admisibilidad de la demanda.   

2. La casación es  un  medio  extraordinario  de  impugnación  y,  por  tanto,  no constituye sede  adicional  para  prolongar  el  debate  probatorio  cumplido  en  las instancias  ordinarias  y  concluido  con el fallo de segundo grado, por el contrario, exige  para  la  admisión  de  la  demanda  el cumplimiento de específicos requisitos  formales  orientados  a  demostrar a través de un juicio técnico jurídico que  en  la  declaración  de  justicia  allí  contenida  -la cual llega a esta sede  amparada  de  la  dual  presunción  de  acierto  y  legalidad-, se incurrió en  errores  de  hecho  o  de  derecho ostensibles y relevantes o se profirió en un  juicio  viciado,  ocurrencias  una  y  otra  que  reclaman para sí el necesario  correctivo.   

3.     La  Corporación4  tiene  fijado  que  para  recurrir  en  casación  a través de la  causal    primera,    cuerpo    primero  (art.  220-1 del Decreto 2700 de 1991)5,  se exige que el actor cumpla  con     los     siguientes    requisitos:   

3.1.  Afirmar y  probar que el juzgador de segunda instancia ha incurrido en error   

(i)  Por  falta  de aplicación o exclusión  evidente,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario  judicial  yerra  acerca  de  la existencia de la norma y por eso no la aplica al  caso  específico  que  la  reclama.  Ignora  o  desconoce  la ley que regula la  materia  y  por  eso  no la tiene en cuenta habiendo incurrido en error sobre su  existencia o validez en el tiempo o en el espacio;   

(ii)  Por  aplicación  indebida  que  se  origina  cuando  el juzgador por equivocarse al calificar  jurídicamente  los hechos o, cuando habiendo acertado en su adecuación, yerra,  sin  embargo,  al  elegir  la norma correspondiente a la calificación jurídica  impartida. Y,   

(iii)   Por   interpretación   errónea.  Que   ocurre   cuando   el  Juez  selecciona  bien  y  adecuadamente  la  norma  que  corresponde al caso sometido a su consideración,  pero  se  equivoca  al  interpretarla  y le atribuye un sentido jurídico que no  tiene o le asigna efectos contrarios a su real contenido.   

3.2. Abstenerse de  reprochar  la  prueba,  es decir, le compete aceptar la apreciación que de ella  ha  hecho  el  fallador  y conformarse de manera absoluta con la declaración de  los hechos vertida por éste.   

3.3.  Realizar  un  estudio puramente jurídico de la sentencia.   

3.4.   Si  como  consecuencia  de  la  errónea  interpretación  de  la  ley,  ésta  se deja de  aplicar,  o  se  aplica  indebidamente,  debe dirigir su acusación hacia una de  estas  dos hipótesis y no hacia la interpretación equivocada de la ley pues lo  importante,  en  últimas,  es  la  decisión  tomada por el Juez: no aplicar la  norma o aplicarla indebidamente.   

3.5.    Si  predica   aplicación  indebida  de  una norma, tiene que precisar la norma  inadecuadamente   utilizada    y   aquella   que   en  su  lugar  debe  ser  atribuida.   

3.6. Respecto de una  misma   disposición   legal   no   puede  predicar  simultáneamente  falta  de  aplicación y aplicación indebida.   

3.7.  Indicar  en  forma clara y precisa los fundamentos de la causal.   

3.8.  Citar  las  normas que se estiman infringidas.    

3.9.  Si  por esta  vía  el  proponente  reprocha al Juzgador el tratamiento impartido al principio  de  duda,  tiene  que  demostrar  que  en la sentencia el fallador ha reconocido  formalmente  la  presencia de la incertidumbre y que, sin embargo, ha condenado,  con  lo  cual  ha incurrido en falta de aplicación del artículo 445 del CPP de  2000.   

4.  Si  bien en el  cargo  primero del libelo se  anuncia  que  la  demanda  se  sustenta  en  una  violación  directa  de la ley  sustancial  -respecto  de  la  condena  por falsedad en  documento-,  fácil resulta observar el incumplimiento  de los requisitos de técnica antes señalados porque:   

4.1.   Al  haber  planteado  la  censura  que  la  violación  directa  surgía  por  una falta de  aplicación  o exclusión evidente de una norma, debió explicar las razones que  permitieran  advertir  de qué manera el funcionario judicial erró acerca de la  existencia   de   la  norma  o  por  qué  desconoció  la  ley  que  regula  la  materia.   

4.2. No se indicaron  en   forma   clara   y   precisa   los  fundamentos  de  la  causal  porque  las  consideraciones   se   quedaron   en  el  plano  de  un  alegato  de  instancia,  pretendiendo  prolongar  el  debate  mantenido  ante  los juzgadores de primer y  segundo grado.   

4.3. Adicionalmente,  advierte  la  Sala  que  fue en el pliego acusatorio6,  y  contrario  a lo señalado  por  el  censor,  en  donde  se  hizo  expresa  mención  al  artículo 220 y la  concurrencia  de  la  agravante  por  el  uso del documento público falso, y se  aclaró  que  la  procesada  debía  responder como determinadora de la falsedad  materia  de  enjuiciamiento  sin que esgrimieran argumentos para señalarla como  autora de la falsedad.   

Siguiendo  lo  dicho en la resolución de la  Fiscalía  sobre  la  modalidad  de  participación  punible en que intervino la  acusada, se consideró por el Tribunal que   

Si la única interesada en la presentación  de  los  documentos  públicos  falsos  era  la  procesada,  su  incidencia  fue  relevante  para la obtención y presentación de los mismos, por lo que su obrar  lo   es   a   título   de  determinadora   de   la   conducta   punible,  incluyendo  la  circunstancia  de  agravación  del  uso,  sin  que  este  último  deba  admitirse  como  conducta  independiente,   ni  como  causa  de  prescripción  separada,  como  de  manera  equivocada   lo   señalan   los  recurrentes  (Subrayas  agregadas).   

5.  Y respecto del  cargo segundo -exclusivamente  dirigido   a   enervar   la   condena   por   estafa-,  en el cual el ataque contra la sentencia es presentado  por  la  vía  de  la  violación indirecta,  olvidó  el libelista que en este evento se discuten yerros en la  apreciación  de  las  pruebas determinados por tres falsos juicios a saber: (i)  de   existencia,  cuando  el  juzgador  omite (falso juicio de existencia por omisión) o supone (falso juicio  de  existencia  por  suposición)  un  medio  de  prueba;  (ii)  de identidad, cuando se tergiversa, cercena o  adiciona  el  contenido  material  de la prueba, al punto que se le pone a decir  algo   que   no   se   deriva   de   su   texto;   y,   (iii)   de  raciocinio,   cuando  en  la  valoración  individual  o  conjunta  de  la  prueba  se  transgreden  las  reglas de la sana  crítica  (principios  de  la  lógica,  reglas de experiencia, postulados de la  ciencia),  llevando  a  declarar  una  verdad  distinta  de  la  revelada  en el  proceso.   

5.1.  El anterior  marco  teórico  no  fue  atendido por el demandante amén de no ser claro en su  propuesta  impugnatoria  porque  la mezcló con una supuesta nulidad derivada de  una   vulneración   al   debido  proceso,  absteniéndose  de  desarrollar  las  circunstancias  de  hecho  y  de  derecho que debía exponer para persuadir a la  Sala sobre la existencia de algún vicio.   

5.2.  Lo anterior,  que  por  sí  sólo  es suficiente para inadmitir el cargo, no impide a la Sala  advertir  que  al  cotejar  lo  afirmado  en  la censura con lo reseñado por el  ad  quem  en  el  fallo  se  encuentra   que   el   Tribunal   consideró   que  el  delito  de  estafa  se  había consumado y que para el  efecto  resultaba  irrelevante  lo  expuesto  y  decidido  por  la  Contraloría  Distrital.   

Señaló    el    juez    de    segundo  grado:   

Al respecto tampoco tienen prosperidad los  argumentos  sobre  los cuales pretenden los inconformes se declare la atipicidad  del  hecho  punible  de  estafa.  Debe  recordarse  que  en la estafa la acción  típica  se  rige  por  el  verbo  obtener  (provecho  ilícito)  por  medio  de  artificios   o   engaños;   significa   que  procede  en  esa  forma  logra  el  consentimiento  de  su  víctima  para el despojo, o sea que realiza el ilícito  con  la  colaboración de la misma. Hay, entonces, en el proceso ejecutivo de la  infracción  una serie de maniobras, de artificios, de engaños, que se ejecutan  sobre  otra persona. Y la existencia del engaño, con las consecuencias sobre el  tipo  delictivo  que se dejan señaladas, se hace incuestionable cuando el medio  empleado  es  un  documento  falso.  La esencia de la estafa es una falsedad que  consiste  en  hacer aparecer como verdadero algo que no lo es; así se induce en  error  a  una  persona a través de imitaciones de la verdad, falsas apariencias  que   se   presentan   en   lugar   de   la  verdad7.   

5.3. También se ha  de  destacar  que  las decisiones que se toman en procesos fiscales no afectan y  mucho  menos  adquieren  el valor de cosa juzgada para el proceso penal, de modo  que  la  pretensión  del  casacionista  consistente  en  que los jueces penales  acaten  con  fuerza  vinculante  lo resuelto por la Contraloría Distrital no es  mas que un dislate que se opone al expreso mandato legal:   

La  responsabilidad  fiscal es autónoma e  independiente   y   se  entiende  sin  perjuicio  de  cualquier  otra  clase  de  responsabilidad8.   

6.  Por  todo  lo  anterior  se  debe  concluir que el recurrente no cumplió la exigencia especial  de   sustentar  debidamente  los  motivos  de  procedencia  de  la  impugnación  extraordinaria,  lo  que lleva a la inadmisión de la demanda de conformidad con  lo   establecido   en   el   artículo   226  del  estatuto  procesal  penal  de  1991.   

7. Como la Sala no  observa  con  ocasión  del trámite procesal o en el fallo impugnado violación  de  derechos  o  garantías  de la procesada Rosalba Rodríguez Escobar, tampoco  hará  ejercicio  de  la facultad legal oficiosa que le asiste porque ninguna de  las finalidades de la casación se cumpliría.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1°.              INADMITIR         la        demanda  presentada.   

         2°.   ADVERTIR  que  contra  la  presente  decisión no proceden recursos.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                            AUGUSTO     J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso  

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Folio  5 de la demanda.   

2 Folio  9 de la demanda.   

3 Folio  10 de la demanda.   

4 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencias de 2 de marzo de 2005,  radicación   19627  y  de  3  de  agosto  de  2005,  radicación  19643,  entre  otras.   

5 Que  corresponde  al  artículo  207-1  de  la  Ley 600 de  2000.   

6 Folio  147 del c.o. 1.   

7  Sentencia del Tribunal, folios 9 y 10.   

8 Ley  610  de  2000, artículo 4°, parágrafo 1°. La misma situación se presenta en  los    asuntos   regulados   en   el   Código   Disciplinario   Único   porque  “la  acción  disciplinaria  es  independiente  de  cualquiera  otra  que  pueda  surgir  de la comisión de la falta” (Ley 734 de  2002, artículo 2°, inciso final).     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *